martes, 29 de septiembre de 2015

Iguala, los otros responsables

Será una semana difícil y no en vano el presidente Peña prefirió dejar que termine antes de viajar a Nueva York donde deberá participar en la asamblea general de la ONU. El fin de semana se cumple un año del secuestro, asesinato e incineración de los jóvenes de la normal de Ayotzinapa. Ya sus voceros adelantaron que preparan acciones muy
“intensas” para conmemorar el aniversario.
El 24 se reunirán familiares de las víctimas con el presidente Peña. Los personajes que manejan a los familiares como Felipe de la Cruz y Vidulfo Rosales (ninguno de ellos familiar de víctima alguna pero sí dirigentes de la CETEG, la rama de la Coordinadora en el estado), ya han adelantado que no será una reunión cómoda, pero también han adelantado que no creen en los estudios de la Universidad de Innsbruck que han logrado identificar entre los restos hallados en el basurero de Cocula a otros de los jóvenes desaparecidos, el segundo. Alguien les tendría que decir que la identificación de ADN no es una cuestión de fe. En realidad no van a aceptar ninguna conclusión: ya están proponiendo la creación de una comisión investigadora “internacional” para llevar el caso.
El gobierno federal por su parte, ha realizado una investigación exhaustiva y con resultados: hay más de cien detenidos incluyendo los responsables intelectuales y materiales del secuestro, que están confesos y procesados y hay pruebas periciales que demuestran que los hechos ocurrieron como lo establece la investigación, lo que coincide con lo declarado por los autores materiales del crimen. El gobierno federal debe comenzar a defender su investigación ante los familiares porque una cosa es asumir el dolor que éstos llevan legítimamente en sus corazones y otra negar por ello la realidad. “Búsquenlos en sus corazones” les aconsejó, cuando estuvo en la feria del libro de Guadalajara el ahora expresidente uruguayo José Mujica. No es un mal consejo, sobre todo, viniendo de un hombre como el exlíder de los Tupamaros.
Pero, también, es hora de avanzar en otros puntos. Mucho hemos insistido en éste y otros espacios en que sería imposible explicar esta tragedia sin asumir que la causa de fondo está en el narcotráfico, en la disputa por los territorios de producción de heroína entre dos cárteles: Guerreros Unidos, ligado a las autoridades de Iguala y de otros, por lo menos, 14 municipios, y el cártel deLos Rojos, con fuerte presencia en Chilpancingo, en la escuela normal de Ayotzinapa y, también, en la mayoría de los grupos muy radicales de la zona.
La causa por la que los jóvenes de primer ingreso de Ayotzinapa fueron mandados al matadero por sus líderes, es por la droga, no por la política. El director de la escuela normal y varios de sus dirigentes deben ser investigados por la sencilla razón de que han sido señalados por los detenidos como personajes ligados a Los Rojos. Eso no indica que, necesariamente, lo estén, pero, por lo menos, esas acusaciones deben ser esclarecidas. Hasta ahora no han rendido ni declaración ministerial sobre los hechos. Es más no han explicado siquiera porque esos jóvenes que iban a botear y secuestrar camiones (como si esta última fuera una actividad legal) en Chilpancingo terminaron esa noche en Iguala. Hay muchos datos sobre la normal que son, por lo menos, preocupantes. Una investigación de Excélsiorconfirmó ayer que desde hace un año no hay clases en la normal rural y que por órdenes de sus directivos todos los inscriptos recibieron calificaciones de nueve y diez. Eso no ha impedido que la normal de Ayotzinapa siga recibiendo un presupuesto de 49 millones de pesos anuales. Si no hay clases ¿qué se hace con ese dinero, qué con lo que se recauda en los boteos, en las casetas de peaje tomadas, en la venta de los artículos de consumo de los camiones de reparto que se roban regularmente? Los familiares, o por lo menos un grupo de ellos, viven, junto con estudiantes y dirigentes dentro de la normal y se financian de esos recursos. Son por lo menos 49 millones de pesos de recursos fiscales que se desvían muy lejos de los objetivos de cualquier escuela que son educar. Con un agravante: esos jóvenes en uno o dos años reclamarán junto con la CETEG plazas magisteriales automáticas. Si se las dan será un crimen para con sus alumnos, si no se las dan, esos jóvenes serán carne de cañón para los grupos que ahora los mueven o se sumarán a las filas de desempleo, porque no tendrán ninguna formación útil.
Otro dato: el 14 de septiembre pasado el todavía gobernador Rogelio Ortega, ordenó, prácticamente, en secreto, la preliberación de nueve dirigentes del ERPI y el EPR condenados por graves delitos. Para el gobernador, que no permitió que la prensa atestiguara la liberación de los detenidos a los que calificó como presos políticos, es un acto de madurez que construirá la paz y la armonía en Guerrero. Ojalá sea así, pero, por lo pronto, los liberados se sumaron inmediatamente al plantón del MPG en el zócalo de Chilpancingo.

JAQUE MATE / Éramos semilla


"La revolución no se hace sino que se organiza". Lenin     Hace ya mucho tiempo que el movimiento de Ayotzinapa no tiene nada que ver con los normalistas secuestrados y presuntamente..
Hace ya mucho tiempo que el movimiento de Ayotzinapa no tiene nada que ver con los normalistas secuestrados y presuntamente ejecutados el 26 y 27 de septiembre de 2014. Los 43, más los seis asesinados y varios lesionados de la noche del 26, son una simple excusa para un esfuerzo que busca derrocar al gobierno y establecer un nuevo modelo político y económico.
Una manta que portaban ayer los manifestantes del movimiento que tomaron por enésima ocasión el Palacio de Gobierno de Tixtla señalaba al respecto de los 43: "Quisierón (sic) enterrarnos pero no sabían que éramos semilla". Ésa es, de hecho, la utilidad de los normalistas: convertirse en semilla para un movimiento revolucionario.
Los líderes han sabido aprovechar la matanza de Iguala. Han conseguido aportaciones económicas que les han permitido a ellos, y a muchos de los padres de los desaparecidos, dedicarse de tiempo completo al trabajo político. Lo mismo ocurre con la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. Su función más importante ha sido siempre el adoctrinamiento político y la construcción de un nuevo sistema económico y político. Pero ahora esa labor se ha revigorizado. Los alumnos no han recibido clases desde septiembre del año pasado, lo cual no les ha impedido graduarse y exigir plazas automáticas como maestros sin pasar por ninguna evaluación académica. El gobierno, de hecho, está financiando al mismo grupo que busca derrocarlo: ni los subsidios a Ayotzinapa ni las becas de los normalistas han dejado de fluir pese a que no ha habido clases.
Para los padres, la muerte de los normalistas ha sido sin duda una tragedia. Pero para el movimiento político de Ayotzinapa, distinto de los padres, es una gran oportunidad. Nunca antes había generado el movimiento tanta atención. Nunca había tenido tanto apoyo político y económico dentro y fuera del país. Nunca había podido realizar manifestaciones y bloqueos de vías de comunicación o de oficinas públicas virtualmente todos los días durante un año. Nunca un presidente de la República había aceptado reunirse en dos ocasiones con sus líderes.
No es ningún secreto que los dirigentes del movimiento de Ayotzinapahan buscado desde hace mucho tiempo realizar un cambio de régimen y establecer en el país un sistema socialista o comunista más adecuado a su ideología. Este propósito lo han promovido y defendido abiertamente. La Escuela Normal Rural se ha distinguido desde su creación por su ideología revolucionaria. Si a veces parece que el movimiento rechaza la lógica, e insiste por ejemplo en que los normalistas deben ser "devueltos" vivos porque vivos se los llevaron, incluso en el caso de los dos cuyos restos mortales han sido identificados por la Universidad de Innsbruck, es porque el propósito de largo plazo del movimiento no tiene nada que ver con los normalistas. Éstos son una simple semilla que sirve para cultivar un árbol del que surgirá un nuevo régimen político igualitario.
Lenin, que sigue siendo uno de las grandes guías intelectuales de los movimientos comunistas, planteaba que para impulsar una revolución primero hay que crear una situación revolucionaria. Esto es lo que están tratando de lograr los líderes de Ayotzinapa. Por eso las protestas se han vuelto cada vez más agresivas: un mártir sería un nuevo gran activo para la lucha. Por eso han intentado impedir la realización de elecciones, ya que el sufragio libre y secreto es un simple mecanismo burgués.
Los normalistas son un medio y no el fin. El objetivo real es construir una sociedad utópica en la que todos seremos iguales y felices... aunque no queramos.
Sergio Sarmiento.

DE POLÍTICA Y COSAS PEORES / Ni escuela, ni normal

La Escuela Normal de Ayotzinapa lleva en su nombre dos mentiras: ni es escuela ni es normal. Más que institución educativa donde los estudiantes aprendan a enseñar es un centro de agitación política que convierte a sus alumnos en carne de manifestaciones y hace de ellos un instrumento de violencia al servicio de extremistas. Eso no es normal, y menos en un país que avanza penosamente en el camino de la democracia, y en un mundo en que las utopías de la revolución armada son ya cosa del pasado. Al igual que la tristemente célebre CNTE, ese plantel se ha convertido en una lacra de México. Los continuos abusos que cometen quienes a él asisten, sus asaltos a edificios públicos, sus bloqueos de carreteras, irritan a los ciudadanos. Ciertamente fue una tragedia nacional la pérdida de los 43 muchachos que fueron enviados a la muerte por dirigentes -o directivos- que aún están ocultos y no dan la cara, pero es una infamia usar la memoria de esos jóvenes para obtener ventajas políticas o económicas. Aplicar rectamente la ley dio buen resultado en el caso de la CNTE. Sus inmorales líderes están ahora acobardados: saben que hay suficientes evidencias para llevarlos a la cárcel. Sus huestes, antes tan belicosas y pugnaces, se han ido sometiendo a las exigencias laborales. En igual forma los excesos de esos tan anormales normalistas deben ser frenados por la ley. Ciertamente quienes los mueven buscan confrontarlos con los cuerpos policiacos a fin de tener más víctimas y fortalecer así sus pretensiones. Contra esos manipuladores, y no contra quienes les sirven de fuerza de choque, debe ir la autoridad. No es difícil localizarlos: están dentro de la misma escuela; se les conoce bien. Nadie debe legitimarlos, ni aun en el contexto de los desaparecidos. Hacerlo es poner trabas al desarrollo democrático de México y condonar la violencia como medio de expresión política...
 Catón

JAQUE MATE / Hasta la victoria

"Quien controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el pasado". George Orwell   Una vez más el movimiento de Ayotzinapa demostró su fuerza este 26 de...

Una vez más el movimiento de Ayotzinapa demostró su fuerza este 26 de septiembre. Miles de manifestantes llenaron el Paseo de la Reforma y el Zócalo y expresaron su protesta contra el gobierno de Enrique Peña Nieto. El Presidente no estaba ahí sino que volaba a las Naciones Unidas en Nueva York.
El movimiento busca derrocar al gobierno. El sábado exigía la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto y la detención e investigación del ex procurador Jesús Murillo Karam "por querer engañarnos". No quiere ni a priistas ni a panistas en el poder, pero tampoco a perredistas. José Luis Abarca, el presidente municipal que ordenó la detención de los normalistas en Iguala, fue postulado por el PRD. El movimiento ni siquiera cree en las elecciones con sufragio secreto. Considera que los gobernantes y funcionarios deben ser escogidos por usos y costumbres en asambleas populares.
¿Qué pasará en el futuro? ¿Podrá el movimiento derrocar al gobierno y establecer una nueva "democracia popular"? No es imposible, pero es poco probable. En el escenario más probable el gobierno continuará por su lado gobernando y Ayotzinapa por el suyo protestando.
"No importa la represión, no importan las amenazas, no importa la política fascista de un gobierno que hoy tenemos", dijo el viernes Vidulfo Rosales, abogado del movimiento. "No vamos a descansar -señaló Felipe de la Cruz, vocero de los padres- a pesar de la amenaza que Enrique Peña Nieto nos hizo ayer en la reunión, en el sentido que dice que nadie está fuera de la ley". El movimiento de Ayotzinapa no desaparecerá. Incluso será subsidiado por el gobierno, que seguirá pagando los gastos y becas de una escuela normal que ya no funciona como tal sino como centro de organización política. Pero es improbable que tumbe al gobierno.
¿Qué ocurrirá en el futuro? Los líderes del movimiento seguirán pidiendo que el gobierno entregue vivos a los 43 normalistas desaparecidos. Poco importa cuántos puedan ser identificados en los restos quemados. El número 43 es un mantra. No se le restan los identificados. No se le suman los seis ejecutados en Iguala la noche del 26, quizá porque cinco de ellos no eran normalistas o porque el homicidio no es un delito tan grave como la desaparición forzada, que nunca prescribe y que puede ser por tanto bandera política durante más tiempo.
Supongo que la marcha del 26 de septiembre se convertirá en un acto ritual en la Ciudad de México, un preludio a la anual manifestación de Tlatelolco. El lema de "Vivos se los llevaron, vivos los queremos" se mezclará con "El 2 de octubre no se olvida" en uno más de los ritos políticos de nuestro país, el cual ahora se extenderá una semana.
Al final habrá dos verdades, como suele ocurrir en México. Una será la oficial y se basará en las investigaciones de una fiscalía especial de la PGR. La otra, la alternativa, que se plasmará en libros y películas de disidentes nacionales y progres extranjeros como ha ocurrido con Tlatelolco, el asesinato de Colosio, el levantamiento del EZLN o la matanza de Acteal.
Ayotzinapa se convertirá, por lo menos en los próximos años, en La Meca de los movimientos que buscan derrocar al gobierno y al sistema capitalista en nuestro país, como antes lo fue la zona zapatista de Chiapas. El tiempo no es problema. Los revolucionarios son milenaristas: saben ser pacientes y esperar al momento en que los errores de los gobiernos espurios se acumularán y provocarán su inevitable caída. ¡Hasta la victoria siempre, compañero!

Sergio Sarmiento.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Los 43: el rentable negocio de la muerte

Resulta no sólo vergonzoso, sino de náusea, que el secuestro y muerte de los 43 normalistas de Ayotzinapa se haya convertido en grosero negocio para políticos inescrupulosos que convierten en votos el dolor y la muerte; negocio de pingües bonos económicos para dizque “expertos” de la CIDH y supuestos “científicos” argentinos que reclaman su tajada; negocio para vividores de depredadoras ONG y hasta negocio turístico global para padres de los normalistas.

Y es que a nombre de los normalistas muertos se justifica todo lo imaginable: el saqueo, la depredación, la renta política, los votos de muerte y hasta se promueven venganzas personales. El eslogan de Los 43 parece que justifica todo lo injustificable, menos la memoria de los normalistas muertos.

En realidad lo más importante para los vividores de esa causa no es el castigo a los culpables y tampoco la manoseada memoria de los estudiantes, sino el jugoso negocio de la manipulación de la muerte.

¿Saben por qué los normalistas fueron secuestrados en Iguala?
Porque antes de ser llevados “al matadero”, los jóvenes ya eran usados como “carne de mitin y protesta” por líderes venales y directivos escolares sinvergüenzas; porque al momento de ingresar a la Normal de Ayotzinapa los muchachos ya eran carne de cañón de grupos guerrilleros y bandas del crimen organizado. Incluso en el último momento de su vida los normalistas fueron el pretexto ideal —la manipulación—, entre bandas del crimen organizado como Los Rojos y Guerreros Unidos.

Pero Los 43 no sólo fueron manipulados antes y durante su muerte. En realidad la memoria y la muerte de los normalistas fue convertida en el mejor negocio de un puñado de vividores de la tragedia y la muerte; los mismos que han manipulado Tlatlaya, el caso Narvarte y muchos otros. ¿Lo dudan?

1.— Paradójicamente y gracias a la manipulación de la muerte de Los 43, AMLO —el verdadero culpable de que los Abarca despacharan en la alcaldía de Iguala—, hoy es el verdadero ganador de la muerte de los normalistas.

2.— Y es que igual que hizo con las raterías de Bejarano, Ponce e Ímaz, AMLO convirtió el crimen de Los 43 en bandera ensangrentada para su causa, a pesar de haber prohijado la tragedia.

3.— Y fue tal el éxito de la estrategia engañabobos diseñada por AMLO —y tal la torpeza del gobierno de Peña Nieto—, que la crisis de Los 43 se puede convertir en la tumba de la gestión del mexiquense.

4.— Hoy la causa de “Ayotzinapa” es una bandera ensangrentada que da votos, imagen, credibilidad y prestigio a AMLO y a los radicales de su establo político.

5.— Pero no es el único ganador. Decenas de ONG se han subido al negocio de la muerte de Los 43, porque mantener vivo el engaño del supuesto crimen de Estado significa dinero; significa mantener vivo un negocio de millones de dólares.

6.— Porque mafias como la CNTE y grupos clandestinos como el EPR y otros, tienen en la muerte de Los 43 una bandera que explotarán por décadas; que justificará por años el vandalismo, la violencia y la vigencia de rancios grupos clandestinos y sectores radicales.

7.— Porque para cierta prensa la bandera de Los 43 es la coartada perfecta para golpear a las instituciones y —con ello—, estirar la mano de la depredación del dinero público.
Pero la causa más jugosa y la manipulación más vergonzosa del manoseo político de Los 43 la veremos en la elección presidencial de 2018.

Y es que así como en 2012 vimos la renta electoral de “la guerra de Calderón”, en 2018 veremos la renta electoral de Los 43. Al tiempo.

twitter: @ricardoalemanmx

Ayotzinapa: licencia para saquear camiones, comida…

Rubén Cortés
 
El crimen de los 43 normalistas en Iguala y Cocula es la mayor tragedia ocurrida en México en los últimos años, junto con el asesinato a sangre fría y tiro a tiro de 58 hombres y 14 mujeres, todos inmigrantes provenientes de Centro y Sudamérica, en San Fernando, Tamaulipas.
Pero la muerte de sus compañeros no puede ser patente de corso para que los estudiantes de la Normal de Ayotzinapa roben comida y vehículos, además de controlar vidas y haciendas en el municipio donde se ubica la escuela, en el cual ellos deciden hasta qué empresa telefónica instala sus antenas.
Pero no sólo saquean en los alrededores, sino que los 522 alumnos llevan un año sin asistir a clases y aun así son aprobados en automático, y en la entrada y en el patio del plantel tienen al menos 22 vehículos robados a líneas de autobuses y a empresas como Bimbo, Coppel y hasta de la CFE.
Quemaron la única ambulancia de Tixtla, lo cual provocó ya tres habitantes muertos porque no pudieron ser trasladados al hospital. Sólo hay una compañía de teléfonos porque impidieron a Movistar colocar su antena y tienen un deshuesadero de los camiones robados y los venden en piezas.
Un reportaje de Néstor Jiménez reseña cómo almacenan también mercancía saqueada durante sus manifestaciones: papitas, refrescos, dulces, pan, latas…
“El lunes por la tarde, más de 50 normalistas que acudieron a Chilpancingo a destruir la Fiscalía General de Justicia, regresaron para ayudar a sacar de un tráiler a la entrada del plantel, cajas de botellas de Pepsi de dos litros. Tardaron casi dos horas en dejarlo sin mercancía”.
¿Papitas?, ¿refrescos?, ¿dulces?, ¿pan?, ¿latas?... ¿son poca cosa? Quien lo crea así puede leer un reportaje de Reporte Índigo: “En México existen más de siete mil hombres y mujeres que están recluidos en las cárceles por haber robado algo para comer”.
Hay presos por robar una fruta, un yogur o medio kilo de tortillas, por lo cual enfrentan penas de 10 años, a causa de que los departamentos jurídicos de Walt Mart, Aurrera, Soriana, Chedraui y Comercial Mexicana son “especialistas en cuadrar otros delitos al del robo de alimentos”.
Únicamente en el DF existen más de cinco mil presos por robar comida, en especial madres solteras sin empleo. Reporte Índigo cuenta el caso de Ricardo Nava: se robó una manzana en un Chedraui de Morelia y lo sentenciaron a seis años de prisión.
Sin embargo, los normalistas de Ayotzinapa roban comida sin consecuencias legales. ¿Por qué ellos pueden hacerlo, mientras más de siete mil mexicanos cumplen hasta 10 años por el mismo delito? Pues porque quienes van presos son ciudadanos comunes.
Y los normalistas son… de izquierda.
ruben.cortes@razon.com.mx
Twitter:
 @ruben_cortes

martes, 22 de septiembre de 2015

En la Normal de Ayotzinapa, un año sin clases y con 22 vehículos robados

En La Entrada y en el patio del plantel están las unidades que estudiantes han secuestrado; hay de Bimbo, Coppel y hasta de la CFE; algunas las utilizan para trasladarse a sus protestas
Almacenan También mercancía saqueada durante sus manifestaciones; los 522 alumnos inscritos serán aprobados en automático; los pasillos de la escuela son ahora tendederos
 
En Ayotzinapa, Guerrero
Nadie en la Normal Isidro Burgos, en la comunidad de Ayotzinapa, municipio de Tixtla, Guerrero, sabe explicar qué tiene que ver el reclamo de justicia por sus 43 compañeros desaparecidos, con el secuestro de camiones de pasajeros, repartidores y vehículos oficiales, el saqueo y la cancelación de clases desde aquella noche del 26 de septiembre de 2014.
Ese plantel en lugar de cátedras para formar futuros maestros fue convertido, con la bandera de los 43, en la guarida en la que depositan el botín de los saqueos. Sus 522 alumnos han hecho de esa causa un modus vivendi. No les falta nada: ni techo ni comida.
Convertida casi en un territorio autónomo (no entra la policía ni autoridad alguna), en la Normal mantienen retenidos al menos 22 vehículos y cientos de productos, sobre todo refrescos, que han robado en nombre de sus compañeros desaparecidos. Ya ni siquiera les preocupa abrir sus libros, ni estudiar porque “por nuestra lucha, estamos aprobados ya”, como dicen varios.
Al pasar por la carretera de Chilpancingo a Tixtla, donde está ubicado el poblado de Ayotzinapa, un letrero da la bienvenida con textos alusivos a la desaparición de los estudiantes. En seguida, un arco de concreto con el nombre de la Normal abre paso a un camino de terracería de casi 1.5 kilómetros que lleva al plantel.
Oculta a la vista de la carretera por árboles, está la escuela. O lo que fue de ella, porque ahora es, con la anuencia de los maestros, un almacén de productos saqueados durante las protestas.
Por ejemplo, ayer, La Razón observó por la tarde cómo más de 50 normalistas que acudieron a Chilpancingo para realizar una jornada de protesta, en la que destruyeron las instalaciones de la Fiscalía General de Justicia de la entidad, regresaron para ayudar a sacar de un tráiler a la entrada del plantel, cajas de botellas de Pepsi de dos litros. Tardaron casi dos horas en dejarlo sin mercancía.
A unos 100 metros había otra caja de tráiler, aunque ésta ya sin producto y únicamente con bolsas rotas, jirones de plástico rotos violentamente.
Sobre el camino de terracería, se resguardan dos autobuses de las líneas ETN, dos de Costa Line y uno de Futura, que usaron para transportarse a la capital del estado.
Al lado, dos camiones repartidores de Bimbo, una camioneta de Coppel, una unidad de servicios médicos del estado y una camioneta de la Comisión Federal de Electricidad.
Dentro del plantel hay otro tráiler y un camión repartidor sin logotipo, además de una decena de camionetas Pick Up, de las cuales, por lo menos un par estaba rotulado con logotipos del gobierno federal.
Fue en esas camionetas en las que también transportaron ayer cajas con botellas de agua y refresco. Tres unidades ingresaron al plantel para descargar la mercancía, mientras otra salió de la escuela con varios estudiantes en la batea y algunas cajas de productos. Tomaron la carretera rumbo al norte de Tixtla.
De los que habían llegado, aproximadamente a las 17:00 horas, a unos metros de la puerta principal, un grupo de estudiantes se bajó para atender a uno de sus compañeros que permanecía tirado sobre el camino de tierra.
No fue herido durante la manifestación en Chilpancingo, sino que casi al llegar a la escuela y debido al sobrecupo con el que viajan en la camioneta, resbaló y cayó del vehículo.
Cae la tarde-noche y los normalistas se refugian en el plantel. Los pasillos lucen con tendederos. Se abren camino entre las toallas, pantalones, camisetas y ropa interior tendida ahí.
Dentro del plantel se mantienen más de 500 estudiantes de la Normal Raúl Isidro Burgos, acompañados por normalistas de otras escuelas rurales de otras partes del país, que “solidariamente” dejaron sus clases en sus estados desde septiembre para acudir a las jornadas de lucha por Ayotzinapa, y se unen a las brigadas que salen a saquear cada vez que protestan por la desaparición de los estudiantes.
Las clases, aquí, dicen, serán para cuando reaparezcan con vida los 43.


España reconoce intención por resolver el caso
El gobierno de España reconoció el compromiso del Estado mexicano para esclarecer el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa, atacados en Iguala, Guerrero, el 26 y 27 de septiembre de 2014.
De visita en el Senado de la República, el ministro de Justicia español Rafael Catalá Polo indicó: “El compromiso por parte de las instituciones de México es por el esclarecimiento, por la investigación de este asunto (caso Iguala) especialmente delicado y difícil y en general por toda la comisión de delitos, para que no haya ningún margen de impunidad en nuestros estados”, indicó.
Expuso que la sociedad actual reclama a los poderes públicos la máxima transparencia, porque, dijo, no es posible actuar al margen de los principios de buen gobierno, entre ellos el de los gobernantes con los ciudadanos.
“El compromiso de las instituciones con las víctimas ya no es una opción, no es algo que un gobierno haga con mayor o menor intensidad, es una obligación”, finalizó.
Yared de la Rosa

 

Ayotzinapa forma mendigos, no profesionistas


Raymundo Sánchez
 
Condenados por sus propios “aliados” están los 522 alumnos de la Normal de Ayotzinapa, en Tixtla, Guerrero, que desde aquella trágica noche del 26 al 27 de septiembre del año pasado, no han recibido ni una sola clase y, en cambio, se han convertido en profesionales de la protesta, el vandalismo, el robo, el saqueo y, lo más triste, la mendicidad.
Porque después de que sus 43 compañeros fueron desaparecidos por órdenes del perredista alcalde de Iguala, José Luis Abarca, sus ideólogos de la izquierda radical e incluso de la guerrilla, los han convencido de que tienen “derecho” a que les den todo gratis y a cometer todo tipo de tropelías como robar camiones repartidores, tiendas, cobrar su peaje en carreteras y destruir inmuebles gubernamentales.
Los primeros en fomentar esas actitudes antisociales y delictivas son sus maestros, encabezados por su director José Luis Hernández Rivera: van a aprobar a esos 522 alumnos sin haber cursado una sola clase desde hace un año y les permiten convertir a la Normal Isidro Burgos en la cueva de Alí Babá, donde llevan el botín de sus saqueos e incluso mantienen secuestrados decenas de vehículos repartidores y oficiales.
Los engañan: les hacen creer que se están convirtiendo en revolucionarios, pero la verdad es que apenas llegan a mendigos con garrote.
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Al ruedo está dispuesto a lanzarse José Luis Torero, el perito peruano que contrató el GIEI de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), para debatir con el especialista en procesos termoquímicos y cinética que coadyuvó con la PGR, Enelio Torres García. El primero niega la posibilidad de que los 43 normalistas hayan sido quemados en Cocula, Guerrero, y el segundo afirma todo lo contrario.
Así respondió al reto de Torres García: “Yo no conozco cuáles son las consideraciones técnicas a las que se refiere el doctor Enelio Torres García, así que no puedo opinar. Como ya he dejado en claro, si la PGR decide reabrir esta investigación, yo estoy dispuesto, en el contexto de una investigación técnica, a cooperar, debatir y discutir con otros expertos mi posición”.
Los únicos que se oponen públicamente al debate son los abogados de los padres de los 43. Porque la versión de Torero es la que más se adecúa a sus intereses.
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Cueva de bandidos y no sólo creadora de fósiles es en lo que se ha convertido la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). A la crisis de titulados que enfrenta (819 de 2001 a 2014) se suman los robos que han alcanzado hasta la mismísima oficina del rector Hugo Aboites.
El pasado 17 de septiembre, alguien entró a su despacho en la colonia Doctores y se llevó su laptop personal, su cafetera y hasta su ventilador. Lo peor fue que el personal de la universidad se percató de la presencia del ladrón en la oficina de Aboites y, en lo que pidieron ayuda a la policía capitalina, éste escapó. Pero llama la atención que la UACM atribuye el atraco… ¡a un ataque a la libertad de expresión!
raymundo.sanchez@razon.com.mx
Twitter:
 @r_sanchezp

martes, 8 de septiembre de 2015

Informe “engañabobos” de “expertos” en mentir

2015-09-08, 07:45:00

Un gobierno democrático que se respete habría expulsado del país a los dizque expertos que inventan el hilo negro...



Resulta difícil creer que Emilio Álvarez Icaza, Secretario Ejecutivo de la CIDH, pudiera avalar el informe del “grupo de expertos” que durante seis meses y luego de un millón de dólares, presentaron sobre la desaparición de los 43 normalistas.
Claro, a menos que Álvarez Icaza pretenda cobrar facturas porque en México le cerraron el paso a la presidencia de la CNDH.
En todo caso –y más allá de la evidente parcialidad legal, política y científica de los dizque “expertos”–, llama la atención la candidez y la poca capacidad de respuesta del gobierno federal, que dejó que el juicio mediático y el circo en redes sociales aplastaran la verdad legal del crimen contra los 43 y que, por ejemplo, sustenta el proceso penal que se sigue contra más de cien presuntos responsables que están en prisión.
Es decir, que si la autoridad mexicana hace caso al “chabacano” informe de “expertos” de la CIDH –que “piensa” que los normalistas no fueron incinerados–, entonces deberá dejar en libertad a todos los detenidos –muchos confesos de haber quemado a los estudiantes en el basurero de Cocula–; entonces los Abarca serían hermanas de la caridad y entonces el “horrible crimen de Estado” ameritaría la renuncia de Enrique Peña Nieto.
Y claro –en esa lógica–, las bandas criminales que ordenaron matar a los normalistas merecerían un homenaje nacional y el perdón público, porque se les habría involucrado, sin pruebas, en un crimen que no cometieron. De ese tamaño es el montaje y engaño de los dizque expertos de la CIDH.
Pero el escándalo es mayor cuando el “informe de los expertos” está plagado de perlas que muestran a los dizque expertos como engañabobos. ¿Lo dudan?
Una parte dice: “ese hecho nos llevó a pensar que al autobús tiene algo que ver en los ataques hacia los estudiantes”. ¡Una mera ocurrencia!
Otro dice “El grupo (GIEI) piensa que hay que analizar si ésta es una hipótesis fiable”. ¡Milagro, un colegiado que piensa idéntico!
Otra perla: “Iguala es un lugar de tráfico de heroína muy importante y según la información pública”. ¿Cuál información pública? ¿De quien? ¿Cuándo?
Más: “El negocio que se mueve en la ciudad de Iguala podría explicar la razón extremadamente violenta”. ¡Mas supuestos que soportan el informe científico!
Otra. “En el (GIEI) se ha generado la convicción de que los muchachos no fueron incinerados en el basurero de Cocula”. ¡Informe científico basado en actos de fe!
Y una perla: “Dada la evidencia, en ese momento la Policía Municipal de Iguala no tenía elementos para suponer que perseguía a Los Rojos”. ¡De risa loca! A partir de una evidencia concluyen que –a su vez–, un tercero no podía suponer!
Y de las decenas de ocurrencias, mentiras, creencias, supuestos, y presunciones que plagan al “informe científico”, la joya de la corona.
“No decimos que no se haya podido dar (la incineración de los normalistas en el basurero de Cocula), pero sí decimos que ese evento así tal y como ha sido descrito no pasó y toda evidencia recolectada por la PGR y el equipo argentino muestran que se han dado fuegos de pequeñas dimensiones y temporalidad indefinida”. ¡El informe chimoltrufia!
Y si no los incineraron, ¿de donde salió un hueso calcinado de Alexander Mora Venancio, identificado por científicos de Austria?
Un gobierno democrático que se respete habría expulsado del país a los dizque expertos que inventan el hilo negro, desprestigian instituciones y ofenden la inteligencia de los mexicanos. Claro, de los mexicanos que piensan. Al tiempo.

Tomado de El Universal

jueves, 3 de septiembre de 2015

Secretaria en EU, a prisión por no emitir licencias matrimoniales gay

 Sostiene que su fe cristiana debería eximirla de emitir las licencias.
 La mujer se niega a emitir las licencias a pesar que la Corte Suprema legalizó ese tipo de uniones ASHLAND, ESTADOS UNIDOS (03/SEP/2015).
Un juez federal ordenó encarcelar a la secretaria de un condado en Kentucky que se negó a emitir licencias matrimoniales a parejas gay. El juez David Bunning dijo a la secretaria del condado de Rowan, Kim Davis, que seguirá en la cárcel hasta que cumpla su orden de emitir las licencias. Davis dijo "gracias" antes de salir del juzgado escoltada por un alguacil federal. No estaba esposada. Davis se niega a emitir las licencias a pesar de que la Corte Suprema legalizó el matrimonio gay. Sostiene que su fe cristiana debería eximirla de emitir las licencias.