jueves, 25 de febrero de 2021

La corrupción del gobierno

 23/02/2021 Raymundo Riva Palacio

La revisión de la cuenta pública del primer año del presidente Andrés Manuel López Obrador nos enseñó que la corrupción que se iba a barrer de arriba para abajo, se quedó acumulada arriba. Mucha palabrería y poca acción. Lo que nos ha dejado este primer ejercicio de rendición de cuentas de la calamitosa 4T, es uno de los peores resultados que se recuerdan para un gobierno, y aunque la percepción de la mayoría aún no registre la realidad de los datos, esta administración se encamina, de no corregirse el rumbo, a ser la más corrupta y opaca que se recuerde. Las primeras planas de varios periódicos en la Ciudad de México mostraron ayer la punta con la cual comenzó a deshebrar la Auditoría Superior de la Federación al actual gobierno.

Desorden y falta de reglas retrasaron compras de medicamentos, los Microcréditos para el Bienestar sólo lograron 22 por ciento de su meta original, y hubo irregularidades en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro. Segalmex, el acrónimo de Seguridad Alimentaria Mexicana, que sustituyó a Diconsa y Liconsa, para utilizar sus cadenas de locales en el país para la distribución de comida a los más pobres, escondió más de 3 mil millones de pesos que no se sabe a dónde fueron a parar, causando un probable daño al erario. La Secretaría del Trabajo entregó becas hasta a los muertos. En total 67 mil millones de pesos en el gasto federal ejercido fueron utilizados de manera irregular, causando un probable daño patrimonial de 43 mil millones, poco menos que lo señalado en la cuenta pública de los primeros años de gobierno de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Los señalamientos de la Auditoría son inverosímiles para un gobierno cuya cabeza ha hecho de la lucha contra la corrupción la bandera de su carrera política. Estas primeras revisiones ponen contra la pared a López Obrador y lo enseñan no sólo como un Presidente que no es muy diferente a sus antecesores, sino que incluso podría llegar a rebasarlos. Hay observaciones inauditas para un gobierno que se dice impoluto en la primera revisión de su cuenta pública. El caso de las becas a muertos, que fueron 68 beneficiarios del programa Jóvenes Construyendo el Futuro que recibieron 482 mil pesos, cuando ya habían muerto, y que añaden suspicacia a los programas sociales de López Obrador, que han sido cuestionados por su opacidad y falta de mecanismos de seguimiento y verificación. Las críticas, por lo que revelaron los auditores del Congreso, tienen sustento.

El programa de los llamados servidores de la nación, que maneja la Secretaría del Bienestar, y que funciona con fines electorales, presentó inconsistencias económicas por más de 561 millones de pesos durante 2019, donde no se sabe si efectivamente existen las personas que recibieron esos pagos, son aviadores o son meramente fantasmas usados para desvío de recursos. Dentro de los programas sociales, la Secretaría de Economía, el eje de ellos, fue una de las reinas del desaseo, al haber entregado más de 2 mil millones de pesos del programa Microcréditos para el Bienestar, sin saberse cómo se diseñó, cómo se promovió o si llegó a los sectores más necesitados, porque no se creó ninguna oficina que lo construyera e instrumentara. Casi mil millones de pesos adicionales de salarios tampoco están documentados. O sea, lo que sabemos por ahora es que ese dinero, o se despilfarró o se lo llevó el viento o se usó también para otros fines.

Las tres grandes obras de López Obrador también pasaron agua. La refinería de Dos Bocas, en la cual ha puesto toda su energía y desmantelado la reforma energética de Peña Nieto para satisfacer sus sueños y convicciones, reprobó en su construcción, porque la Secretaría de Energía omitió cuantificar el gasto de supervisión de obras, de impacto ambiental, y los beneficios que traería como negocio, que no fueron identificados con base en los ingresos de gasolina y diésel. El Tren Maya, producto de una vieja idea de sus años mozos, presentó inconsistencias por 135 millones de pesos que no aclaró Fonatur en su momento, y tuvo un incremento en el costo original de 16 por ciento, por lo cual no sólo está costando a los mexicanos más de 161 mil millones de pesos, sino que se encuentra en el límite de ser un proyecto rentable y, como apunta el caso del Aeropuerto Felipe Ángeles, una obra más cuya receta salió peor que la enfermedad.

El Aeropuerto Felipe Ángeles, que se está construyendo en Santa Lucía, carece de una estrategia integral de transporte y de interconexión. La Auditoría emitió 15 recomendaciones sobre esta obra, cuya fallida planeación llevará a un costo mayor de lo calculado –hasta 2019 el incremento era de 231 por ciento–, si no se atiende lo planteado. El nuevo aeropuerto costará a los contribuyentes lo que nunca nos imaginábamos. Si el aeropuerto en Texcoco se iba a autofinanciar con los impuestos de tráfico aéreo y lo pagarían los usuarios, el de Santa Lucía lo pagaremos todos, incluido el 70 por ciento del total del voto de la consulta 'patito' para cancelarlo, que lo dieron los chiapanecos, quienes apoyaron el fin de esa obra que, ahora sabemos, costó tres veces más de lo que López Obrador había dicho, y cerca de 45 mil millones de pesos más de lo que iba a costar Texcoco. Tirarlo a la basura, queda ahora claro, fue un tiro en los dos pies.

La metáfora de lo que representó ese primer año de gobierno lopezobradorista la da la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, presunta responsable de la transparencia de un gobierno que es oscuro, y que ordenó que no se diera información, que no hubiera comunicación con los auditores y que no les entregaran informes. Sandoval es la síntesis de lo que pasa en este gobierno, que se llenan la boca de lucha contra la corrupción, quizá para esconder la suya propia.

viernes, 19 de febrero de 2021

Ya chole, Andrés

Sergio Negrete Cárdenas

Econokafka

Ya chole, Andrés, con matar mexicanos. Porque decidiste que la pandemia era algo que podías controlar, como el mesiánico que eres, con declaraciones y estampitas. Porque no quisiste gastar dinero en pruebas o cubrebocas, menos en ampliar la capacidad sanitaria. Al contrario, destrozaste el Seguro Popular justo cuando llegaba la pandemia junto con el aparato de adquisición de medicinas. Claro, también tenías que ahorrar dinero comprando vacunas, y ahora culpas a los países “ricos” de quedárselas.

Ya chole, Andrés, de responsabilizar a otros por tus errores. Con todo el cinismo que te caracteriza, acabas de responsabilizar a farmacéuticas de “bloquear” los medicamentos que necesitan niños con cáncer. Niños que han muerto y que hoy deberían vivir, otros más que morirán, por tu culpa. Y por falta de vacunas también regresarán poliomielitis, sarampión y tuberculosis. Llantos de enfermedad y muerte que deberías escuchar en tu cuarto de Palacio Nacional pero que te sacudes aduciendo que la culpa es de otros.

Ya chole, Andrés, de robar. Parientes y colaboradores tuyos se hinchan de dinero en tanto pregonas, como si alguien todavía te creyera, que eres impoluto. Resulta que aceptabas sobres rellenos de efectivo mientras presumías de traer vacía la cartera, y acabaste admitiéndolo diciendo que eran para “el movimiento”. Sucede que tu gobierno concede infinidad de contratos sin licitación, que tus programas sociales explotan de pus. Que te hayas recortado salario y quitado pensión es irrelevante cuando pasarás el resto de tu existencia en la abundancia material que acumulas sin traba.

Ya chole, Andrés, de hacerte el demócrata. Porque detestas todo aquello que pueda limitar tu poder o exhibir tus errores y corruptelas. Eres un autoritario que enfurece ante la crítica y aspira a eliminarla. Detestas a los “pasquines inmundos” y darías lo que fuese por callar a esas “benditas redes sociales” que ahora te exhiben sin piedad. Eres un destructor de instituciones porque un mesías no quiere obstáculos a su persona. Gobernar lo haces fatal, pero eres excelente destruyendo aquello que no te gusta y atacando a los que te cuestionan.

Ya chole, Andrés, con tus obsesiones nacionalistas, estatistas y retrógradas. Tu pasión por el petróleo y el carbón son similares a la que mostraste por el caballo y el trapiche: el gusto por un pasado de pobreza que por alguna razón idealizas para millones (aunque no para los tuyos). El México romántico de Pepe el Toro solo existe en el cine, y cuando tratas de hacerlo realidad solo provocas miseria a aquellos que prometiste serían prioridad de tu gobierno.

Ya chole, Andrés, con tus obras faraónicas. La refinería, tren y central avionera a las que hoy canalizas los miles de millones que quitaste de programas y fideicomisos, que merecen la atención que no tienen los enfermos o pobres, solo serán mausoleos a tu ineptitud y arrogancia. La naturaleza ya muestra el desastre que es Dos Bocas, y Mitre hace lo propio con ese aeropuerto que nunca debió existir porque los aviones no se repelen. Con suerte, un día la selva cobrará la revancha por la destrucción que hoy le infliges para que pase ese tren que tanto te embelesa.

Ya chole, Andrés, de ser el peor Presidente del México moderno. Todo tiene un remedio y es una lástima que tu enorme soberbia te impida ver que lo mejor que podrías hacer por ese país que dices querer, por esos millones que juraste proteger, sería renunciar antes de causar más daño.

jueves, 18 de febrero de 2021

Salgado Macedonio y la moral del Presidente

HÉCTOR AGUILAR CAMÍN

En su conferencia de ayer, el presidente López Obrador trató de sortear las acusaciones de violación que penden sobre el senador Félix Salgado Macedonio, el impresentable candidato de Morena a la gubernatura de Guerrero.

El Presidente descalificó, como frutos de la estación electoral, las acusaciones de seis mujeres sobre la forma como Salgado las acosó y abusó de ellas, a tres violó y a una la fotografió desnuda, además, para seguir extorsionándola sexualmente.

Ya que al Presidente le gusta hablar de moral, quizá este sea un buen momento para que muestre en los hechos en qué consiste su moral a la hora de elegir candidatos. Es buen momento para dejar claro, ante sus seguidores y ante su partido, que hay cosas moralmente más importantes que una elección. Por ejemplo: la revuelta de las mujeres de México contra los Salgado Macedonio de este mundo, contra el abuso sexual, contra la violencia de género, contra el feminicidio, contra el pacto patriarcal que encarna, como nada en estos días, el respaldo del Presidente a Salgado Macedonio, a quien también hizo senador en 2018.

La de las mujeres es la revuelta más legítima moralmente que hay en nuestro espacio público. Imposible desoírla.

Sin embargo, el Presidente dijo ayer sobre Salgado :

“Yo no opino, son tiempos de elecciones y hay acusaciones de todo tipo. Hay que tenerle confianza al pueblo. Yo establecí la realización de encuestas para preguntarle a la gente. Eso es lo primero, tenerle confianza a la gente. Lo segundo es que hay instancias legales, que la justicia actúe y que se vea si existen elementos. Pero no hay que meternos en eso”.

No, Presidente, con todo respeto: usted ya está metido en eso hasta el cuello. Usted tiene la responsabilidad política y moral de la candidatura de Salgado Macedonio. No es Morena ni el pueblo de Guerrero quien la exige en una encuesta, que no conocemos. Es usted quien puso a Salgado donde está, y quien lo sostiene en su oprobiosa candidatura.

Porque el dueño de Morena y de sus encuestas es usted, Presidente. Eso lo sabe todo México. Y es usted, por lo mismo, quien saldrá moralmente derrotado de esta misógina aventura electoral.

hector.aguilarcamin@milenio.com

La quimera de Herrera

Jorge Suárez-Vélez en MURAL

18 Feb. 2021

En la reciente entrevista que Carlos Loret le hizo al secretario de Hacienda, Arturo Herrera, éste fue incapaz de reconocer cualquier error de la 4T. En ésta, habló de la importancia de las vacunas "por la salud de los mexicanos, para que se recupere la economía, y para que las finanzas públicas se fortalezcan". Pero las vacunas que él mismo anticipó no llegaron y se ha vacunado con criterios político/electorales. México no compró vacunas a tiempo. Sin comparar con Estados Unidos, donde en la última semana se aplicaron más de dos millones de vacunas diario, Chile aplica diez veces más que México, teniendo menos de la sexta parte de la población. Reconocer el problema nos permitiría pedirle ayuda a EU con un criterio de lograr inmunidad regional. En vez de eso, cientos de miles de mexicanos pagarán con sus vidas la negligencia y la mentira del gobierno al que Herrera defiende.

México es el país con el peor desempeño económico entre las 20 economías más grandes del mundo y el que tendrá una menor recuperación por ser el país que menos apoyo fiscal les dio a individuos que perdieron su ingreso, y a negocios que se vieron forzados a cerrar (no por su culpa sino para evitar contagios). Moody's afirma que la falta de apoyo fiscal es un evento de crédito negativo para México pues contribuye a devastar nuestra planta productiva e inhibe nuestra capacidad para generar crecimiento, empleos e ingreso. Pero para Herrera el que México tenga diez millones de nuevos pobres es el costo que "todo el mundo estuvo dispuesto a pagar para evitar más contagios". Según él, Moody's está equivocado cuando dice que en el apoyo fiscal para paliar la crisis (relativo a nuestro PIB) estamos en el lugar 83 de 84 países y dice que sí hubo ayuda a "la salud, créditos, etcétera" (así de vaga es su defensa). Dice que ha sido un acierto "no haber gastado sus fichas" cuando la pandemia no ha acabado, pero sabe que López Obrador las usará para apuntalar su proyecto electoral y para pagar con ellas sus absurdas obras faraónicas. Para AMLO es más importante vacunar a sus operadores electorales que a nuestro personal médico, a pesar de que en ningún país han muerto más que en México.

La economía muestra su menor nivel de inversión en décadas y esto Herrera lo atribuye a la pandemia, a pesar de que la inversión tanto pública como privada se colapsó antes de ésta. A diferencia de la resiliencia económica de Estados Unidos que llevaba diez años consecutivos de expansión y tenía su mayor nivel de empleo en 50 años cuando llegó la pandemia, México decreció en 2019 a pesar del beneficio que recibimos de la expansión estadounidense.

Herrera simplemente no admite que cancelar el NAIM, la controversia de los gasoductos y la propuesta de reforma eléctrica han aniquilado la confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros. Según él, la única causa de la caída en la inversión ha sido el Covid. (Con gusto le hago llegar 50 estudios producidos fuera de México por entidades prestigiosas e imparciales que contradicen su hipótesis).

En forma increíble, Herrera afirma que es hora de "detonar inversión" pero se basa en la fantástica narrativa de su jefe: los inversionistas están complacidos por "la brutal reducción en la corrupción", el "piso no era parejo", pero hoy que asignamos 7 de cada 10 contratos sin licitar, seguro ya lo es.

Admite también que la posibilidad de aprovechar el T-MEC para sustituir a empresas chinas dentro de la cadena de valor norteamericana genera grandes oportunidades, pero quizá mientras él estaba agachado haciéndole la caravana a su jefe, no se dio cuenta de que nuestra propuesta de regresar a un monopolio estatal que produzca energía eléctrica con combustóleo y carbón cancela cualquier posibilidad de que eso ocurra, como ya nos pasó con la planta que Tesla canceló en México.

Por favor, secretario Herrera, en los libros de historia usted será el cómplice en un proceso de destrucción de la economía de México del cual, en el mejor de los casos, nos tomará una generación recuperarnos. Por dignidad, renuncie.


@jorgesuarezv

La protesta por las vacunas por parte de la 4T.

Pablo Hiriart

MIAMI, Florida.- Gobernar abarca muchos campos, pero quizás el esencial radica en cómo recaudar y en qué gastar el dinero.

Este recordatorio de una obviedad es pertinente ahora que la representación de México en el Consejo de Seguridad de la ONU protesta por la forma inequitativa del reparto de vacunas contra el Covid.

“La están acaparando 20 países”, dijo el canciller Ebrard.

El gobierno de México, en uso de sus facultades soberanas, ha decidido gastar en lo que llama 'el rescate de la industria petrolera'. Durante el año pasado Pemex perdió 761 mil millones de pesos.

Sumado al año previo, el gobierno de México ha perdido un billón 200 mil millones de pesos en Pemex.

El Congreso mexicano, electo democráticamente, lo ha permitido. Y la población, mayoritariamente, apoya a su gobierno. No hay nada qué discutir. El gobierno está en todo su derecho de desperdiciar, en un año, 761 mil millones de pesos.

Ha sembrado sus recursos en petróleo y ha cosechado pérdidas estratosféricas. Asunto suyo y de la mayoría que le apoya.

Alemania y otros países sembraron en ciencia y cosechan vacunas.

Para el gobierno de México el rescate de la industria petrolera es considerado un asunto de seguridad nacional.

Y para Merkel y otros gobernantes, el Covid es su tema de seguridad nacional.

Cuestión de enfoques, de prioridades.

Alemania decidió invertir una cantidad –comparativamente ínfima respecto a las pérdidas de Pemex– en apoyar a científicos para obtener una vacuna contra el Covid y lo logró.

La entonces mediana empresa BioNTech, un laboratorio propiedad de dos migrantes turcos, obtuvo de la señora Angela Merkel un apoyo de 375 millones de euros.

Cuando descubrieron la vacuna contra el Covid, se asociaron con la estadounidense Pfizer para producirla en grandes cantidades, y a la vez diseñar sistemas de refrigeración para el producto.

El gobierno de Estados Unidos decidió invertir 10 mil 790 millones de dólares en el desarrollo y producción de vacunas en seis farmacéuticas, y acertó en dos: Pfizer-BioNTech y Moderna.

Ninguna de esas cifras se compara con lo que pierde Pemex, por decisión soberana de su gobierno y del Congreso.

Alemania invirtió en investigación y cosechó las vacunas que van a salvar al mundo.

Estados Unidos invirtió en desarrollar en serie la producción y las cadenas de almacenamiento del producto, y obtiene vacunas para un buen número de sus habitantes.

México, con todo su derecho, prefirió perder 761 mil millones de pesos, tan sólo el año pasado, en 'rescatar Pemex' y no lo consiguió.

Si en lugar de recortar presupuesto a la ciencia, maltratar a los médicos especialistas y ofender a los científicos –los llamaron porfiristas–, se les hubiera apoyado, otra sería la situación.

Todo el programa de apoyo económico a laboratorios en búsqueda de la vacuna contra el Covid –desde enero del año pasado– le costó a Alemania 750 millones de euros.

Esa cantidad destinada a la investigación y búsqueda de una vacuna contra el virus, equivale a sólo nueve días de pérdidas del gobierno mexicano en Pemex.

BioNTech recibió del gobierno alemán, para su gran hallazgo, el equivalente a 3.7 días de pérdidas de Petróleos Mexicanos.

Hay que insistir, si el gobierno de México quiere tirar el dinero a razón de 100 millones de dólares diarios (así ha sido en los últimos 12 meses), puede hacerlo.

Pero vamos a la pregunta central: ¿tiene derecho el gobierno mexicano a acusar de acaparadores a los países que invirtieron en ciencia y obtuvieron la vacuna?

Mientras en México las autoridades se burlaban del virus, decían que eran de una raza inmune, que se combatía con amuletos, apostaban por la “ciencia colaborativa” (¿?) en lugar de la “ciencia neoliberal”, y quemaba su dinero, el gobierno de la señora Merkel empujaba por las vacunas.

¿No tienen derecho los alemanes a vacunarse primero, con su producto?

Estados Unidos, con todo y su disparatado presidente, invirtió en desarrollo y producción de vacunas (menos de la tercera parte de lo que Pemex perdió el año pasado, por decisión del gobierno mexicano).

¿No tienen derecho a vacunarse ellos primero, porque hicieron lo correcto con su dinero y lograron el producto?

Biden ha invertido más recursos que Trump en vacunas y solicitó dinero adicional al Congreso para producir aceleradamente 200 millones de dosis más, que deben estar listas en verano y así concluir la tarea con los adultos.

Desde luego que hay una falta de solidaridad flagrante hacia los países pobres al no donarles vacunas las naciones que tienen más.

Pero México no es un país pobre. Según la ONU, es país de ingreso medio-alto, y tiene dinero para gastarlo y perderlo a manos llenas.

Pemex ha perdido, en un año, más dinero que lo invertido por Alemania y Estados Unidos juntos en la investigación del Covid, la producción de vacunas y los sistemas de almacenamiento y distribución.

Las vacunas no fueron su prioridad. Entre los países latinoamericanos de ingreso medio-alto, los individuos que han recibido una vacuna por cada 100 habitantes, Chile tiene 3.2, Brasil 1.7, Costa Rica 0.9, Argentina 0.7 y México 0.5 (Washington Post).

Que proteste Haití. A ese país auténticamente pobre de las Antillas sólo llegan los aviones de Estados Unidos cargados con deportados.

Afortunadamente, la OMS llevará a los países pobres, antes de fin de año, 2 mil millones de vacunas. Irán a las naciones que carecen de dinero para comprarlas.

¿Y el gobierno de México es el que protesta?

Lo que se tiró en un año en Pemex, 761 mil millones de pesos de pérdidas netas (resultado que queda después de todos los ingresos, menos todos los gastos y ya pagados los impuestos y amortizaciones), alcanzaría para construir más de 700 hospitales de alta especialidad. O 7 mil 600 millones de dosis de vacunas contra el Covid, suficientes para vacunar a México y, solidariamente, a todos los pobres del mundo.

Pero gobernar es, fundamentalmente, decidir en qué se gasta el dinero.

Y el gobierno de México decidió tirarlo, en lugar de invertir en ciencia e investigación.

¿Qué reclama, entonces?

miércoles, 17 de febrero de 2021

 ¿Apagones? ¿Como anillo al dedo? 17/02/2021 

Salvador Camarena

La lógica que operan en Palacio Nacional es diferente a la del ciudadano normal. La pandemia ahí no es una catástrofe humanitaria sino una oportunidad que les cayó “como anillo al dedo”. Ahora, los apagones sufridos desde el lunes en varias partes del país serán presentados por el presidente de la República como pruebas de que es correcta su idea –es un decir– de reventar el mercado de la electricidad.

En la mañanera de ayer, el presidente López Obrador sacó solito el tema del apagón que dejó a oscuras y heladas a múltiples poblaciones en el norte de México. “Lo del apagón, ¿por qué se produce? Porque estamos produciendo energía eléctrica con gas que se compra en Texas y con el mal tiempo, con las nevadas, se afectaron los gasoductos y además aumentó el precio del gas como nunca. (…) Aquí vendría también la pregunta, bueno, ¿y qué?, ¿nosotros no tenemos gas en México? Se apostó a comprar el gas, hasta se dejaba que se quemara el gas en Campeche. El negocio era comprar el gas porque ahí estaba el moche, ahí estaba la corrupción, los sobornos con las empresas extranjeras”, dijo.

El mandatario siguió en su perorata y remató: “Ahora estamos sintiendo que debemos de procurar ser autosuficientes (…) Bueno, después de toda esta reflexión, es decir, bueno, la conclusión es: Vamos a ser autosuficientes. (…) Pero son lecciones que debemos de tomar en cuenta”.

Primero nos dijeron que la iniciativa de ley sobre la industria eléctrica, que envió el Ejecutivo para que se discuta en el Congreso de manera preferente en el actual periodo legislativo, se trataba de recuperar la “rectoría del Estado”. Ahora, a propósito de los apagones, el gobierno agrega que se trata de ser autosuficientes. Y, sobre todo, nos insistirán, la reforma pretende corregir la corrupción del pasado que entregó a manos privadas y/o extranjeras eso que nos dio a todos los mexicanos ese santo varón que fue (según Andrés Manuel) López Mateos.

Estatismo con disfraz de nacionalismo será, pues, el común denominador de los argumentos oficialistas para apurar en San Lázaro, la semana entrante, una Ley de la Industria Eléctrica que hará chuza en la reputación de México como país con una economía de aspiraciones competitivas y certidumbre jurídica, así como con políticas amigables con el medio ambiente y la innovación.

Porque si la discusión fuera sobre realidades y no ideologías, los mexicanos tomarían nota de lo dicho por la especialista Montserrat Ramiro la semana pasada en el Parlamento abierto sobre la iniciativa presidencial. En su participación, la exintegrante de la Comisión Reguladora de Energía advirtió que enfrentamos el riesgo de que “México se quede rezagado en su capacidad para, primero, generar suficiente energía barata; segundo, que su base industrial y comercial se mantenga competitiva en costos y, tercero, que le cumpla a los ciudadanos su derecho a un medio ambiente sano”.

Frente a los legisladores, Ramiro desmontó la idea de que el esquema actual perjudica a la Comisión Federal de Electricidad: “Los privados no desplazan energía de CFE toda vez que CFE no cuenta actualmente con la generación suficiente para hacerle frente a la demanda. Ambos conviven en un sistema donde uno (CFE) necesita al otro (privados) y viceversa. Es decir, hacia adelante, para satisfacer el creciente consumo de energía en México seguiremos necesitando electricidad tanto pública como privada. Seamos realistas: la CFE no cuenta actualmente con la capacidad financiera para cubrir toda la demanda de energía del país sin causar un desbalance importante en las cuentas nacionales”.

Fue aún más clara: “La reforma propuesta parte de premisas falsas y que tiene como objetivo darle a la CFE una centralidad en el mercado que no necesita dado que es el jugador dominante en el mercado. No olvidemos esto. No la necesita por su estatus exitoso como monopolio natural en varias de sus actividades y por la sinergia positiva que se tiene con el sector privado en el caso de la generación. En conclusión, la LIE actual le permite a la CFE —a México, de hecho— contar con energía más limpia y a menor costo. Lo hace, además, sin afectar los negocios donde CFE es realmente exitosa”.

A los pocos días de esa exposición tenemos los apagones, contigencia que antes que hacer recapacitar al Presidente le dará ímpetu para manipular los términos de la discusión: culpará de las interrupciones del servicio eléctrico al pasado maldito y prometerá, sin argumentos específicos, un futuro idílico.

Como la oposición no existe, y como la ciudadanía está ocupada en sobrevivir a la pandemia y a la fragilidad de la economía, los apagones sólo presagian un futuro menos luminoso con un gobierno oportunista que impulsará una nueva ley que no tiene ni cómo mejorar el abasto de la energía eléctrica.

El gobierno que incita a violar la ley - La historia del Pisa y el metotrexaco

 El gobierno que incita a violar la ley 30/09/2019

Darío Celis

La Cuarta Transformación

@dariocelise

En febrero de este año se presentaron en el sector salud tres casos de reacciones adversas por suministro de metotrexato. Fue en el Hospital del Niño Poblano, donde tres infantes murieron.

Tanto la Secretaría de Salud del estado como el propio nosocomio aceptaron que los decesos no fueron por la calidad del fármaco en sí mismo, sino por la forma en que se suministró.

El respectivo reporte de farmacovigilancia así lo demostró. El metotrexato es un medicamento muy maduro. Lleva 20 años siendo un genérico y ya incluso dejó de ser rentable para la industria.

Pero a pesar de que las autoridades locales reconocieron que la causa de las muertes fue por la forma en que se dosificó el fármaco, el laboratorio PiSA recibió una orden de verificación sanitaria.

Fue la 19MF330901748M0 de la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), que preside José Alonso Novelo, un pediatra yucateco, cuya principal virtud es ser partidario de Morena y amigo de Andrés Manuel López Obrador.

El regulador hizo la verificación de rigor y de ella se desprendió la conclusión de que el metotrexato del laboratorio tapatío de Carlos Álvarez Bermejillo tenía cero defectos críticos.

Lo que sí se le señaló a la empresa en el reporte de farmacovigilancia de la Cofepris fueron problemas “administrativos” que quedaron asentados en seis observaciones.

La misma dependencia de Novelo reconoció que el fármaco para combatir el cáncer en niños no estaba contaminado. Pero aún así impuso una medida sanitaria. Fue con el folio número 89

¿Cuál fue esa medida? Prohibió que PiSA la siguiera fabricando y distribuyendo a los hospitales del sector salud. Así, desde el mes de mayo la producción del metotrexato quedó suspendida.

La Cofepris y el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, pensaron equivocadamente que tenían suficiente metotrexato para sustituir a PiSA.

Desde ese mes de mayo emitieron un comunicado diciendo que había otros cuatro productores del medicamento. Y todavía tres meses después, ya con quejas de padres y médicos, lo volvieron a ratificar.

Con el riesgo de desabasto por el cierre de las líneas de producción de PiSA por un tema administrativo y la orden de no distribuir, la Cofepris publicó en su página web lo siguiente:

Palabras más palabras menos, existen cinco productores de metrotexato que tienen el permiso para importarlo hasta el 2020 y que equivale a una producción de 35 millones de unidades.

Efectivamente, además de PiSA lo tienen el mexicano Zurich, el español Accord, el argentino Asofarma, el israelí Teva y el alemán Fresenius. Pero ya nadie, excepto el primero, lo produce.

El metrotexato es un fármaco maduro cuyo costo de fabricación versus el valor del mercado hace que ya no sea redituable. Por eso el gobierno de la 4T tuvo que salir a comprarlo de emergencia a Francia.

La medida de seguridad folio 89 de PiSA se materializó hasta el 11 de junio en un acta de prevención que ratificó la suspensión de producción y distribución del metotrexato por la Cofepris.

La firmó el director ejecutivo de Supervisión y Vigilancia Sanitaria, Ricardo Cárdenas Orozco. Pero otra vez, se sancionan inconsistencias administrativas, no la calidad del producto.

A partir de ahí la Cofepris y la Secretaría de Salud, de Jorge Alcocer, ordenan a PiSA que recoja lo que había mandado a centros de distribución. Eran 17 mil dosis, que equivalían a un mes de abasto.

Cuando la oficial mayor de Hacienda, Raquel Buenrostro, asegura en privado que PiSA escondió y chantajeó al gobierno con el metotrexato, o la mal informan o actúa de mala fe.

Tanto los susodichos Novelo y López-Gatell debieron saber:

1) Que la calidad del metotrexato de PiSA nunca estuvo en falta y que las muertes de los niños fue por la forma en que se les dosificó el producto.

2) Que a pesar de que había cinco productores, PiSA era el único que lo producía y no por una cuestión de monopolio, sino porque los otros cuatro dejaron de fabricarlo e importarlo.

3) Que el producto nunca se ocultó: conocían de las 17 mil dosis y sabían perfectamente dónde estaban porque la misma Cofepris le ordenó a PiSA recogerlas.

4) Conocían desde junio que el nivel de inventario iba a provocar un inminente desabasto en los hospitales del sector público.

Cuando Novelo y López-Gatell se enteran que de los cuatro laboratorios que podían sustituir a PiSA ninguno podía hacer frente al ya inevitable desabasto, salen con un cuento más.

El 27 de agosto se emite un comunicado en el que informan que los principales “productores” del metrotexato no cuentan con el certificado de vigilancia y buenas prácticas de fabricación.

La Cofepris vuelve a mentir: primero en mayo dijo que había cinco fabricantes que garantizaban 35 millones de dosis y tres meses después asegura que ninguno tiene certificados para hacerlo.

Y además remata cargando toda la responsabilidad del desabasto a PiSA, cuando desde mayo le frenó la producción y le ordenó recoger el metotrexato so riesgo de que se echara a perder.

El desabasto del fármaco hizo crisis el 26 de agosto, cuando padres de niños con cáncer cerraron los accesos al aeropuerto de la CDMX. El tema se empezaba a salir del ámbito de la Cofepris.

Novelo empezó a decir más mentiras para justificar sus errores. Ese mismo lunes recibió una llamada de Alejandro Mohar, titular de la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (CCINSHAE).

El especialista urgió a Novelo a liberalizar las únicas dosis que había en todo el país: las 17 mil que PiSA recogió por orden de la misma Cofepris. Novelo todavía intentó cubrirse diciendo que éstas nunca se habían asegurado y que la empresa las tenía guardadas.

La intervención de Mohar derivó en una reunión al otro día, el martes 27 de agosto, entre Novelo y el director de Relaciones Institucionales de Pisa, José Antonio Zavala.

Zavala llegó muy temprano a las oficinas de Novelo desde Guadalajara con el ánimo de apoyar el problema del desabasto, pero en la recepción le dijeron que no tenía cita y que tenía que gestionarla vía correo electrónico.

El directivo fue recibido por Novelo hasta las 2 de la tarde y en la reunión, donde todo el tiempo lo grabaron, revisaron los alcances del acta de prevención del 11 de junio en la que la Cofepris le ordenó a PiSA suspender producción y distribución de metotrexato.

Novelo quiso defenderse asegurando lo mismo que horas antes le señaló a Mohar: nosotros nunca aseguramos el producto. Y Zavala contestó que la Cofepris puso sellos que impedían la movilización del metotrexato.

El dizque chantaje que acusan Novelo, Buenrostro, López-Gatell y el propio López Obrador se deriva del hecho de que en esa reunión el titular de la Cofepris pidió a Zavala violar los sellos que ellos mismos pusieron para distribuir el fármaco a los hospitales.

Zavala se negó porque era un delito federal y así lo expuso a su interlocutor. Y es que la presión ya era incontenible. Alguien le aseguró a AMLO que el producto ya estaba disponible y en horas quería hacer el anuncio.

A las 6 de la mañana del martes 28 Mohar llamó a Zavala para informarle que el Presidente anunciaría la disponibilidad del metotrexato. Otra vez advierte que no violarían los sellos porque era un delito federal.

A los 20 minutos recibe otra llamada y le aseguran que la orden viene de Presidencia y que liberaran el fármaco aún sin la autorización de la Cofepris. Para los de la 4T, el rechazo a una invitación a violar la ley fue interpretado como un acto de chantaje.

Al final López Obrador saldría a decir que había problemas con el suministro y que instruyó a su gabinete a salir a comprarlos en el exterior.

El desabasto ya pegaba. El 29 de agosto el secretario de Salud, Jorge Alcocer, se disculparía con los padres y dos días después se aventuraba a decir que el metotrexato ya estaba disponible.

Pero no: el medicamento llegó hasta el 21 de septiembre, o sea 20 días después, y en cantidades mínimas. Buenrostro y López Gatell anunciaron 38 mil dosis para lo que resta del año pero hasta ahora han entrado 5 mil.

El desabasto continúa y el problema ya rebasó a la Comisión de Salud del Senado. El asuntó ya está escalando a la Junta de Coordinación Política que preside Ricardo Monreal.

Hoy, por lo pronto, están citados Alcocer y Novelo.

viernes, 12 de febrero de 2021

El regreso del Presidente - después de Covid

Guillermo Velasco Barrera en MURAL

12 Feb. 2021

El Presidente reapareció el pasado lunes en la mañanera, luego de un breve periodo de "ausencia" por estar enfermo de Covid. Al menos esa fue la versión oficial. No hay nada nuevo en él ni en su discurso tras su regreso, y no habría razones para que las cosas cambiaran. Si algo tiene López Obrador es consistencia en su ruta política, al grado de obcecación.

Reapareció sin cubrebocas, con el desdén y la arrogancia de siempre, cuando ayer alcanzamos en México los 171 mil 234 muertos por Covid-19. Al menos debería usarlo para mostrar un poco de sensibilidad en medio de tanto dolor, y para contribuir a generar conciencia entre los mexicanos, pero no, López Obrador se mantiene fiel a su delirante narrativa.

Retomó su mensaje contra el neoliberalismo al defender la iniciativa preferente que mandó al Congreso para pretender reformar la Ley de la Industria Eléctrica, argumentando que algunas empresas privadas se habían apoderado del negocio de la generación de energía, en medio de una gran corrupción. Señaló lo anterior, como siempre, sin aportar datos, ni pruebas.

Sobre la pretensión de reformar la Ley de la Industria Eléctrica, cabe mencionar que se trata, sobre todo, de un discurso político, aunque hay que decir que, si tal iniciativa prosperara, volveríamos a los tiempos de los peores monopolios, privilegiando la generación de energía más cara y más contaminante, quebrantando acuerdos internacionales, certeza jurídica para la inversión, y, sobre todo, afectando el bolsillo de millones de mexicanos.

Tal reforma, si prospera, podría incluso ser impugnada en la Suprema Corte, pero no hay que perder de vista el discurso. López Obrador sigue con su perorata de que acabará con la corrupción, que le quitará negocios a los ricos y a los extranjeros, y que en su gobierno no subirán los precios de la luz y de la gasolina.

No habla de la gran tragedia que vivimos en México, tanto en materia de salud como en materia económica, sino que sigue pidiendo a sus seguidores un acto de fe. No olvidemos que estamos frente a una suerte de "Mesías" que, sin resolver el presente, promete una tierra de bonanza para todos, a la que nunca llegaremos por el camino que vamos, pero mantiene un discurso que sigue siendo creíble para millones de mexicanos.

Con ese mesianismo el Presidente volvió a presumir sus obras "faraónicas". El miércoles dio el banderazo de salida al aeropuerto Felipe Ángeles, en la base militar de Santa Lucía, aterrizando él mismo en este lugar en un avión militar pro- veniente del aeropuerto de la Ciudad de México.

Bombo y platillo para inaugurar su obra insignia, obra por cierto que hoy solo tiene una pista de aterrizaje, no hay nada más, pero que en la lógica de los pseudoeventos, a los que hacía referencia Daniel Boorstin, es suficiente para seguir viviendo de la política ficción.

Lo mismo ocurre con sus otras obras emblemáticas: el Tren Maya, una apuesta inviable financieramente, con grave impacto medioambiental e innecesaria para resolver problemáticas reales de movilidad. O la refinería de Dos Bocas, un engendro que terminará siendo un elefante blanco, y que simboliza la regresión, la verticalidad y la soberbia.

Mientras se destinan ingentes recursos para satisfacer estos caprichos del Presidente, no se destinan recursos para ayudar a reactivar la economía y por lo tanto salvar los empleos, y no se invierte para hacer frente al Covid, en un momento muy crítico, en donde si hubiera una estrategia sólida con la inversión requerida se salvaría a muchas personas.

Pero nada ha cambiado, ni cambiará. El Presidente está convencido de que vamos muy bien, y lo cierto es que, a pesar de la falacia que representa su proyecto, sigue gozando de una amplia aprobación. Así que no habría razón alguna para que modifique su estrategia, pues si bien ésta no significa bienestar para el país, electoralmente podría resultarle. Muy pronto lo sabremos.

@gvelascob