martes, 28 de junio de 2022

Cómo destruir a México

 Francisco Martín Moreno

28 Jun. 2022

Para destruir a México se requiere de una sociedad apática, anestesiada, indolente que no se indigne al ver colgados cadáveres de personas de los puentes peatonales, que escuche las noticias de las masacres como parte de la información deportiva, que no proteste en las calles porque asesinan a un mexicano cada 15 minutos, que no se duela por la muerte de miles de niños enfermos de cáncer fallecidos por la ausencia de quimioterapias. Se necesita la existencia de una comunidad que no se conmueva por el asesinato de 10 mujeres al día, que no se alarme por la desaparición de decenas de miles de ciudadanos, que no promueva plantones o paros nacionales por la quiebra de 1,500,000 pequeñas empresas, que no proteste por la inseguridad, que no enfurezca por la falta de medicamentos ni por la extinción del Seguro Popular ni se desespere por el desempleo masivo ni por el disparo de la informalidad ni se inconforme por el surgimiento de 5 millones más de pobres incapaces de pagar la renta, las colegiaturas o hasta los alimentos. En fin, que no se preocupe, salvo a la hora del café, por el fallecimiento de 750,000 mexicanos víctimas de la irresponsabilidad sanitaria del gobierno durante la pandemia y, que, a pesar de todo, continúe votando mayoritariamente por Morena.

Para destruir a México se requiere volver a una fusión de poderes federales en una sola persona, y desaparecer los organismos autónomos garantes de la democracia y de los derechos ciudadanos. Se debe facilitar la penetración del narco en todos los niveles del gobierno, además de comercios, industrias, congresos locales y gubernaturas y que la mayoría de los legisladores federales y locales sigan traicionando a sus electores votando leyes divorciadas de los deseos de sus representados, traición imitada por los líderes sindicales que guardan silencio ante el despido masivo de sus agremiados.

Para destruir a México resulta imperativo desperdiciar el escaso ahorro público en obras suicidas faraónicas o en un banco también fundado para quebrar. Se requiere de un sector empresarial acobardado y acomodaticio y de una estrategia política diseñada para ahuyentar a la inversión nacional y a la extranjera, así como de entorpecer el arribo de miles de empresarios creadores de empleados que disfruten de un Seguro Social, de una cuenta en el Infonavit, de una pensión y de ahorros en una Afore, para impedir la expansión de una masa de pobres "franciscanos", sin derechos laborales, dependientes de las dádivas de la 4T decidida a desmantelar los sistemas educativos y los apoyos a la cultura.

Se impone subsidiar el precio de las gasolinas, en lugar de mejorar los servicios de salud, entre otros rubros prioritarios, así como acabar de enterrar el aeropuerto de Texcoco con todo y su derrama económica anual de decenas de miles de millones de dólares.

Para destruir a México se debe crear una atmósfera hostil en contra de los inversionistas de Estados Unidos y Canadá, nuestros socios comerciales y violar, hasta donde sea posible, el T-MEC para provocar el estancamiento económico, la fuga de capitales y luego de personas, como aconteció en Cuba y en Venezuela. Debe entenderse que mientras más mexicanos huyan a EU, más crecerán las remesas, más beneficiarios creerán en un mundo irreal sin dolerse del desempleo, de la inseguridad y de la inflación. ¿Qué sería de México sin los 60,000 millones de dólares de remesas que arribarán este año a nuestro país? Para destruir a México ha sido muy útil la cancelación de las estancias infantiles y las escuelas de tiempo completo, en donde las madres de familia depositaban a sus pequeñitos para ser educados y alimentados, mientras ellas trabajaban para ayudar al sostenimiento de sus familias.

Para destruir a México se debe impedir, entre otras razones, la construcción de un Estado de Derecho al que podrían recurrir televisoras y radiodifusoras, entre otras empresas, al ver amenazadas sus concesiones de llegar a difundir los horrores de la realidad nacional entre los sectores de muy escasos recursos.

La estrategia diseñada para destruir a México la estamos cumpliendo todos al pie de la letra. Aquí no se salva nadie. ¿Quién es inocente?

www.franciscomartinmoreno.com

lunes, 20 de junio de 2022

El dinero ilícito en Morena, en la mira de EU

 Salvador García Soto 20/06/2022

Las investigaciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, sobre las actividades ilícitas de Sergio Carmona Angulo, documentaron que el empresario tamaulipeco, asesinado en San Pedro Garza García en noviembre de 2021, llegó a obtener ingresos diarios hasta por 1.5 millones de dólares por el robo y contrabando de combustibles entre México y Estados Unidos, dinero con el cual financió a candidatos y dirigentes del partido Morena a los que apoyó con dinero en efectivo para sus campañas electorales en ese mismo año de 2021.

Información de fuentes diplomáticas de alto nivel, a la que tuvo acceso esta columna, revela que, a partir del expediente abierto por el gobierno de Estados Unidos contra Carmona Angulo, se ha solicitado de manera oficial, a través de despachos diplomáticos dirigidos al Departamento de Estado, al Homeland Security y a la FinCen (Finantial Crimes Enforcement Network), que se investigue al menos a cinco políticos de Morena en Tamaulipas, a quienes habría financiado el empresario Carmona con dinero en efectivo, producto de sus actividades criminales: Américo Villarreal, actual gobernador electo de Tamaulipas; Erasmo González Robledo, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados; José Ramón Gómez Leal, exdelegado de Programas federales en Tamaulipas y cuñado del gobernador panista Francisco Cabeza de Vaca; Eduardo Gattas, alcalde de Ciudad Victoria; y Carlos Peña Ortiz, alcalde de Reynosa.

Los nombres de los cinco políticos morenistas aparecen en un despacho diplomático al que tuvo acceso este columnista y en el que se solicita de manera oficial a las tres dependencias y agencias del gobierno de los Estados Unidos mencionadas, que inicien investigaciones sobre las cuentas bancarias, inversiones, propiedades y cualquier tipo de activo que tengan los mencionados políticos del partido gobernante en territorio de Estados Unidos, a fin de comprobar el vínculo financiero entre ellos y el empresario asesinado Sergio Carmona Angulo, cuyo dinero estaba vinculado al robo y contrabando de combustibles, al lavado de dinero del crimen organizado y a “corrupción política”, menciona el citado despacho de la diplomacia estadounidense.


Las fuentes consultadas afirman que además del despacho en el que se mencionan los nombres de Villarreal, JR Gómez, Gattas, Peña y Erasmo, existen “otros dos despachos diplomáticos” y oficiales en el que se mencionan otros nombres de políticos de Morena a los que se solicita investigar de manera formal al United States Department of State, al Homeland Security y al FinCen, y entre esos nombres, las fuentes mencionan directamente el de Mario Delgado Carrillo, presidente Nacional de Morena, a quien también se vincula con el dinero ilícito de Sergio Carmona.

Es decir que el partido del presidente López Obrador está ya en la mira del gobierno de Estados Unidos por recibir recursos ilícitos para financiar sus campañas y las investigaciones que inicialmente realizó el Departamento del Tesoro, sobre las actividades del asesinado Sergio Carmona Angulo, serían la base sobre la cual ahora se solicita investigar, desde instancias oficiales estadounidenses en México, a los candidatos, alcaldes, funcionarios y gobernador electo de Tamaulipas, además del dirigente nacional morenista.

A esas solicitudes de investigación, a las que tuvo acceso este columnista, se sumarían otras que aún están en proceso de ser integradas y para las que se estaría recabando información no sólo del gobierno estadounidense, sino del gobierno panista de Tamaulipas que está colaborando con las agencias de Estados Unidos. Según esas investigaciones, el dinero ilícito de Sergio Carmona habría llegado también a otros estados a financiar a candidatos a gobernador de Morena en 2021 en las que se habla en concreto de Sinaloa, Nayarit, Michoacán, Baja California y Baja California Sur, además de Zacatecas y Campeche, todas ellas gobernadas actualmente por el partido de López Obrador.

Y es que alguien interesado eliminó al empresario Carmona Angulo, asesinándolo de varios disparos el 22 de noviembre de 2021 mientras se cortaba el pelo en una barbería de la Colonia del Valle en San Pedro Garza, en una operación que de tan perfecta resulta sospechosa, porque no existe ni un solo video, testimonio o grabación en el municipio más rico y vigilado de México, donde abundan las cámaras de seguridad. A 7 meses de su ejecución, no hay información sobre las investigaciones para esclarecer el asesinato de quien era una pieza clave en un entramado de corrupción política, financiamiento ilícito de campañas, contrabando y robo de gasolinas y hasta vínculos con el crimen organizado.

Porque Carmona se había convertido, justo en el momento de su muerte, en el financiero del ascenso político de Morena y su avance impresionante en los estados; era un hombre que movía tanto dinero en efectivo que tenía en su casa una habitación completa repleta de dólares que utilizaba para mandar en maletines a los políticos morenistas a los que financiaba. Pero, ¿qué buscaba al apoyar a candidatos que hoy son gobernadores de varios estados de la República, alcaldes de municipios importantes, diputados federales o incluso a la dirigencia nacional de Morena?

El interés del empresario tamaulipeco ya no era sólo la obtención de contratos para sus empresas constructoras, que había sido su modus operandi original; con su incursión en el robo y contrabando de gasolinas ganaba tantos millones de dólares (1.5 millones diariamente según el Departamento del Tesoro) que Carmona ya tenía otros objetivos y actividades vinculadas al narcotráfico y crimen organizado.

De acuerdo con testimonios que han dado sus más cercanos, que han aceptado testificar ante la justicia de Estados Unidos, empezando por su hermano Julio Carmona Angulo, que un día después de su asesinato solicitó la protección del gobierno estadounidense como “informante y testigo protegido”, y otros colaboradores de confianza, Sergio se había convertido en una especie de “broker” para los principales cárteles y lo que ofrecía era sus servicios como “mediador y pacificador” entre los capos del narcotráfico para evitar disputas y guerras en los estados y plazas. Para ello necesitaba del apoyo de gobernadores, alcaldes y políticos clave del partido del presidente López Obrador a los que ayudaba a ganar con su dinero ilegal.

Veremos hasta dónde llegan las investigaciones del gobierno de Estados Unidos y de sus agencias y dependencias que ya han sido involucradas oficialmente en la investigación de los candidatos y dirigentes del partido gobernante en México que recibieron dinero ilícito para ganar las elecciones.

Los dados mandan Escalera Doble. La semana promete

Salvador García Soto