jueves, 28 de noviembre de 2013

ORGE DORÉ: DESCIFRANDO LAS HUELLAS DEL MAL


talmud1

Es innegable que hay una agenda sionista para destruir la civilización cristiana por medio del desorden social, moral, político, económico y religioso. En todas las naciones cristianas se vive un ambiente de corrupción, ineficiencia y decadencia que exaspera a las masas. Continuamente, la devoradora llama del caos se aviva para demostrar nuestra ineptitud como civilización y justificar la imposición de un nuevo orden mundial –con el falso propósito de enmendar errores– que no es más que una gran tiranía sionista sobre la tierra, que ya empieza a tensar sus cuerdas.
Estas líneas sólo tratan de desvelar ciertos rasgos de esta osada y agresiva campaña que lleva décadas saboteando nuestras sociedades, pisoteándolas, infectándolas con todo tipo de aberraciones cívicas y morales para crear en nosotros, los “gentiles”, una verdadera crisis existencial:
“Todas las naciones experimentan convulsiones y reclaman tranquilidad; están prontas a sacrificarlo todo a cambio de un poco de paz; pero esa paz anhelada no se la daremos mientras no reconozcan nuestro Super-Gobierno abiertamente y con completa sumisión”. (Los protocolos de los sabios de Sion. Protocolo IX)
Sólo el retorno a Cristo y a la virtud puede salvarnos individual y comunitariamente.
Odio y aversión
Una cosa es aversión y otra odio. La natural aversión es parte del mecanismo de supervivencia y defensa del ser humano y está íntimamente ligada a los valores éticos y morales adquiridos en un ambiente y cultura determinados.
El odio es, sin embargo, el deseo de mal, daño, o destrucción al prójimo.
Sabido es que a pesar de nuestras humanas debilidades, –y esperando que contemos con su gracia–, Jesús nos prohibe odiar. Por eso, estas líneas no aspiran a despertar en el lector sentimientos que debemos desechar a pesar de nuestra naturaleza caída y que no pasarían por la puerta estrecha.
“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”.
(Mateo, 5:44-45)

No perdamos de vista que nuestra ciudadanía está en los cielos.
Portales hacia el infierno
Dos libros satánicos están trayendo sobre la humanidad el reino de Lucifer: la Cábala hebraica y el Talmud. Se dice que la Cábala hebraica, compendio de filosofía y doctrinas esotéricas, contiene arcanos secretos revelados al hombre por ángeles caídos. Sus páginas encierran antiguas tradiciones caldeas, egipcias y orientales. En él se enseña el valor mágico y místico de números, letras y geometría relacionada con planos metafísicos y espirituales.
La Cábala, también conocido como Kabbalah o Qabalah, constituye el fundamento de la masonería. Es un manual satánico para esclavizar a los incautos que imaginan que pueden congraciarse con Lucifer y cuyas almas, a la hora de la muerte, se vuelven súbitos daños colaterales del averno.
El Talmud contiene secretas enseñanzas rabínicas sobre los cristianos y considera a Moisés como su autor original. Son registros hechos por doctores de la ley, que se han ido sumando a lo largo de la historia con la intención de salvaguardar un conocimiento que ya excedía las posibilidades de ser transmitido oralmente. Está compuesto por 63 libros y contiene más de 544 capítulos.
La Cábala y el Talmud son dos portales de entrada del mal sobre la tierra. Ciertos poderosos y determinantes grupos judíos, la Masonería, el New Age y ciertas sectas ocultistas, son fieles devotos de sus contenidos. Y los versados, ya sea en un libro o en el otro, son acérrimos enemigos del cristianismo.
A lo largo de la historia, la Iglesia católica ha condenado repetidamente las enseñanzas del Talmud. Objetador suyo fueron el Emperador Justiniano y los papas Gregorio IX, Inocencio IV, Julio III, Pablo IX, Pio IV, Pio V, Gregorio XIII, Clemente VIII, Alejandro VII y Benedicto XIV y Leon XIII.
Las causas de estas acervas y repetidas condenas serían hoy explicadas en lenguaje políticamente correcto como “cristianofobia”. Para muestra, las palabras del rabino Isodoro Loeb (1839-1892), Secretario de la Alianza Israelita Universal:
“¿Qué hay de sorprendente en que se hallen en el Talmud algunos ataques contra Jesús? Lo singular sería que fuese de otra manera. Y si hay que admirarse de algo es que esos ataques no sean mayores”.
A la conquista del mundo por el engaño y la corrupción
El odio de los judíos a Cristo y a su Iglesia no ha menguado en más de veinte siglos. Se ha transmitido y alimentado de generación en generación hasta alcanzar una sofisticación cuya preparación y logística materializan cada día más su meta deseada: la erradicación del cristianismo más la esclavitud de todos los pueblos bajo un único gobierno mundial judío: el ya presupuestado nuevo orden mundial.
La imposición de este gobierno se financia astutamente con el dinero de los propios gentiles, quienes hemos sido históricamente drenados por la usura judaica. Ellos son los dueños de las ingentes fortunas del mundo y los promotores de toda la corrupción que envenena el mundo occidental desde hace siglos. Los cristianos estamos financiando, sin saberlo, nuestra autodestrucción mientras desbordamos las arcas del enemigo.
Además de la Cábala y el  Talmud, hay un documento anónimo que puede ser usado como termómetro del avance del plan sionista para la conquista global: Los protocolos de los sabios de Sión.
Aunque la autenticidad del mismo ha sido negada por los judíos, cualquiera con dos dedos de frente se da cuenta de que es un brillantísimo y detallado plan para destruir todo lo que manos gentiles han levantado, y una declaración a muerte contra la civilización cristiana. Es un asalto perfectamente coordinado en todos los frentes. Movido por el odio, el desprecio y la burla hacia el prójimo, el programa se halla en avanzada etapa de desarrollo. Si Cristo no viniera a rescatarnos, estaríamos condenados a una eterna esclavitud. Poder, odio y tecnología combinados, son prácticamente invencibles.
Las siguientes citas de algunos de los veinticuatro Protocolos ponen en evidencia las intenciones de sus autores para con el prójimo:
Protocolo 1
Tenemos ante nosotros un plan en el que están estratégicamente expuestos los lineamientos de los que no podemos desviarnos sin peligro de ver destruidos el trabajo de muchos siglos. Para encontrar los medios que conducen a este fin, debemos tomar en cuenta la cobardía, la volubilidad, la inconstancia de las multitudes; su incapacidad para comprender y valorar las condiciones de su vida y de su bienestar. Es necesario no perder de vista que la fuerza de las multitudes es ciega e insensata; que no discurren, que oyen lo mismo de un lado que del otro. Un ciego no puede guiar a otro sin caer ambos al precipicio.
Los pueblos gentiles están idiotizados por el alcohol y los licores; su juventud embrutecida por los estudios clásicos y el libertinaje precoz al que la han empujado nuestros agentes-maestros, criados, gobernantes, en las casas ricas; otros agentes nuestros, nuestras mujeres, en los centros de diversión de los gentiles. A estas últimas hay que sumar las que se llaman mujeres de mundo, imitadoras voluntarias del libertinaje de aquéllas y de su lujo.
Protocolo II
No penséis que carecen de fundamento nuestras afirmaciones. Fijaos solamente en el éxito que hemos obtenido creando el darwinismo o el marxismo o el nietzchismo. Para nosotros, al menos, la influencia venenosa de esas doctrinas debe ser del todo evidente.
Protocolo III
Bajo nuestra dirección ha destruido el pueblo la aristocracia, que era su protectora, su bienhechora natural, porque sus intereses estaban inseparablemente unidos a la prosperidad del pueblo. Una vez destruida la aristocracia, el pueblo ha caído bajo el yugo de los acaparadores, de los ladrones enriquecidos que lo oprimen de manera despiadada y cruel. Nosotros debemos aparecer como libertadores del obrero de ese yugo que lo oprime, proponiéndole que se aliste en las filas de ese ejército de socialistas, anarquistas y comunistas, que siempre mantenemos en pie, con el pretexto de solidaridad entre los miembros de nuestra francmasonería social.
Protocolo IV
Así, pues, para que los espíritus gentiles no tengan tiempo para pensar y reflexionar, es necesario distraerlos por medio de la industria y del comercio. De esta suerte todos los pueblos buscarán su provecho material, y luchando cada uno por sus propias ventajas, no darán ninguna importancia al enemigo común.
Protocolo V
Nosotros arreglaremos mecánicamente todos los actos de la vida política de nuestros súbditos por medio de leyes nuevas. Esta leyes reprimirán una por una todas las complacencias y las más grandes libertades que fueron decretadas por los gentiles, y nuestra dominación se distinguirá por un despotismo tan manifiesto y tan grandioso que estará en condiciones en cualquier tiempo y lugar de hacer callar a los gentiles que intenten oponérsenos y vivan descontentos de nuestro gobierno.
Pero para que la libertad pueda de esa manera disolver y destruir completamente las sociedades cristianas, se necesita hacer de la especulación la base de la industria, de tal manera que toda la riqueza que la industria extraiga de la tierra, no quede en manos de los industriales, que se emplee en especulaciones, es decir, venga a parar a nuestras cajas. La lucha encarnizada por la supremacía, los choques de la vida económica crearán, mejor dicho, han creado ya, sociedades sin ideales, frías y carentes de sentimientos.
Protocolo VII
…nuestras intrigas enredarán todos los hilos que tenemos tendidos en los gabinetes de las naciones, y esto por medio de la política, de convenios económicos y arreglos financieros. Para llegar a nuestros fines necesitaremos desplegar una astucia muy grande en el curso de los arreglos y conferencias; pero, en lo que se llama lenguaje oficial, seguiremos una táctica opuesta apareciendo siempre como honrados y conciliadores.
Protocolo IX
Gobernaremos con mano firme, pues tenemos en ella las riendas de un partido que fue fuerte en otro tiempo, hoy sometido a nosotros. Tenemos en nuestras manos ambiciones desmedidas, avideces ardientes, venganzas despiadadas, odios rencorosos. De nosotros proviene ese terror que todo lo ha invadido. Bajo nuestras órdenes militan hombres de todas las opiniones, de todas las creencias; restauradores de la monarquía, demagogos, socialistas, comunistas, y todo género de utopías; a todo el mundo hemos enganchado en nuestra empresa, y cada uno de ellos va minando las ruinas de poder y se afana por acabar de derribar lo que aún queda en pie.
Todas las naciones experimentan convulsiones y reclaman tranquilidad; están prontas a sacrificarlo todo a cambio de un poco de paz; pero esa paz anhelada no se la daremos mientras no reconozcan nuestro super-gobierno abiertamente y con completa sumisión. El pueblo todos los días está gritando que es necesario dar una solución a la cuestión social por medio de un acuerdo internacional en la materia. La división del pueblo en partidos lo ha puesto en nuestras manos, pues para sostener una lucha es indispensable dinero, y el dinero somos nosotros los que lo tenemos en nuestro poder.
Para no destruir prematuramente las instituciones de los gentiles, hemos movido por medio de una mano inteligente todos los resortes de su mecanismo. Estos resortes estaban dispuestos en un orden severo, pero justo; nosotros los hemos reemplazado por una arbitrariedad desordenada. Hemos desarreglado la jurisdicción, las elecciones, la prensa, la libertad individual, y más que nada, la educación y la instrucción, que son las piedras angulares en las que la existencia libre debe descansar.
Hemos corrompido, embrutecido y prostituido la juventud cristiana por una educación cimentada en principios y teorías que sabemos son falsos y que no obstante han sido inspirados por nosotros. Además, las leyes existentes, sin mudarlas en su esencia, las hemos desfigurado con interpretaciones contradictorias, obteniendo resultados admirables.
Protocolo XII
Nada se dará a conocer a las sociedades fuera de nuestro control. Ya desde ahora hemos obtenido este resultado por el hecho de que todas las noticias se reciben por nuestras agencias, en las que esas noticias de todo el mundo vienen a centralizarse. Estas agencias entonces serán exclusivamente nuestras y no publicarán sino lo que nosotros les ordenemos.
Si ya desde ahora nos hemos podido adueñar de las inteligencias en las sociedades cristianas, a tal grado que casi todos los hombres ven los acontecimientos mundiales solamente a través de las lentes de color que ponemos delante de los ojos; si desde ahora no hay ya para nosotros cerradura que nos impida apoderarnos de lo que los gentiles torpemente llaman secreto de estado, ¿qué será cuando seamos los dueños reconocidos como tales del mundo, en la persona de nuestro rey universal?
La inteligencia de los gentiles es instintiva, animal. Ellos ven, mas no prevén ni inventan (excepto cosas materiales). Por aquí se ve claramente que la naturaleza misma nos tiene destinados a dirigir y gobernar el mundo. Llegado el tiempo que gobernemos abiertamente y que mostremos al pueblo los beneficios de nuestro gobierno, compraremos todas las legislaciones: nuestras leyes serán breves, claras, sólidas, sin comentarios y tales que todos las pueden conocer. La nota sobresaliente de ellas será la obediencia a las autoridades llevada a un grado sumo.
Protocolo XIII
Por eso todavía ahora seguimos impulsando y estimulando a las inteligencias a inventar toda clase de teorías fantásticas, nuevas y que dan en llamar progresistas, porque hemos trastornado la cabeza a esos imbéciles gentiles con éxito completo por medio de esa palabreja: progreso, y no existe entre ellos uno solo que vea que tras de esta palabra se oculta un error en todos los casos en que se trate de inventos materiales, pues la verdad es una y no sabe ni puede progresar el progreso, como una idea falsa, sirve para oscurecer la verdad a fin de que nadie la conozca fuera de nosotros, los elegidos por Dios, los depositarios de la verdad.
Protocolo XIV
Al advenimiento de nuestro reinado no reconoceremos la existencia de ninguna religión fuera de la de nuestro Dios único, con el que nuestros destinos están ligados íntimamente, porque somos el pueblo elegido, por el cual este mismo destino está unido a los de todo el mundo. Por esto tenemos que destruir todas las creencias. Si éstas han podido dar origen al Ateísmo contemporáneo, este estado transitorio no perjudica nuestros objetivos, sino que servirá de ejemplo a las generaciones que oirán nuestras predicaciones sobre la religión mosaica, cuyo sistema estoico y perfectamente concebido nos ha dado por resultado la conquista de todos los pueblos de la tierra.
Protocolo XVI
Mientras llega el tiempo de nuestra dominación, crearemos y multiplicaremos las logias masónicas en todos los países del mundo, atraeremos a ellas a todos los que son y pueden ser agentes aptos. Estas logias formarán nuestro principal centro de enseñanzas y el medio mejor de nuestra influencia y difusión de nuestras actividades. Concentraremos todas esas logias en un gobierno solamente conocido por nuestros sabios. Las logias tendrán su representante, detrás del cual quedará oculto el gobierno de que hablamos, y ese representante será el que dé la palabra de orden y el programa. Formaremos en esas logias el núcleo de todos los elementos revolucionarios y liberales.
Borraremos de la memoria de los hombres todos los acontecimientos de los siglos pasados que no nos son gratos, no conservando sino los que dan a conocer las faltas de los gobiernos gentiles.

Protocolo XVII
Hemos tenido buen cuidado de desacreditar la clase de los sacerdotes gentiles y de desorganizar por este medio su ministerio, que mucho podría en la actualidad perjudicarnos.
Su influencia sobre los pueblos decrece más cada día. La libertad de conciencia está hoy proclamada en todas partes. Por lo tanto, sólo algunos años tendremos que esperar para ver la ruina completa de la religión cristiana; lograremos aún más fácilmente la completa extinción de las demás religiones; pero es demasiado pronto para hablar de ello.
Al clericalismo y a los clericales los meteremos dentro de marcos tan estrechos, que su influencia será casi nula en relación con la que tuvieron en épocas pasadas. Pero, cuando los pueblos se echen encima de ellos asumiremos el papel de defensores para evitar el derramamiento de sangre. Por esta línea curva, penetraremos dentro de la fortaleza, y por nada la abandonaremos hasta arruinarla completamente.
Protocolo XXIII
El soberano que sustituya a los Gobiernos actuales que han venido arrastrando su existencia en medio de sociedades desmoralizadas por nosotros y que han arruinado aun el mismo poder de origen divino, y en cuyo seno aparece por todas partes el fuego de la anarquía. Han tenido que renegar hasta del poder de Dios.
Por todos lados se levanta el fuego de la anarquía; este soberano, antes que nada, tendrá que extinguir esta llama devoradora. He aquí la razón que le obligará a condenar a muerte esas sociedades: tendrá que ahogarlas en sangre para hacerlas luego resucitar bajo la forma de un ejército bien organizado que sepa luchar y combatir conscientemente contra toda infección que pudiera invadir el organismo del estado.
Este elegido de Dios es nombrado de lo alto para sujetar las fuerzas locas y desatinadas movidas por el instinto, no por la razón, por la bestialidad y no por la parte noble de la humanidad. Esas fuerzas triunfan ahora, roban, cometen toda clase de atentados, toda suerte de violencias, bajo el pretexto de la libertad y de los derechos. Ellas han destruido todo orden en la sociedad para levantar sobre estas ruinas el trono del rey de Israel; pero su papel terminará en el momento en que ese rey ascienda a su trono.
Entonces hay que alejarlas de su camino en el que no debe quedar el menor obstáculo. Entonces podremos decir a los pueblos: Dad gracias a Dios y prosternaos delante del que lleva en su frente el sello de la predestinación hacia la que Dios mismo ha guiado su estrella para que nadie, excepto ese predestinado, pueda libraros de todas las fuerzas y de todos los males.
Fin del cristianismo y esclavitud de los pueblos
Nuestro horizonte a la vista ya es pura profecía. El apocalipsis de San Juan se desarrolla ante nuestros propios ojos, aunque sin conocimiento por parte nuestra de cuánto pueda tardar en cumplirse hasta la última tilde. Simultáneamente, un sopor hipnótico invade a la gran mayoría que vive ajena a los ominosos acontecimientos presentes y que es arrastrada por ellos como corchos sobre agua en fuga. Nuestros enemigos han sabido inducir magistralmente ese sopor en nuestras vidas, del cual únicamente la gracia divina puede rescatarnos.
Termina una era y comienza otra. Se pone el sol de Cristo y el mal amanece y se disfraza con Su nombre, como aquellos sacerdotes de la antigüedad que echaban sobre sus hombros las pieles de sus enemigos desollados. Huele a Cristo, pero sin Cristo. Y ese olor engatusa a multitudes.
Si el Nuevo Testamento eleva el alma a las claridades de la Luz del Mundo, el Talmud y la Cábala franquean el alma al submundo de los ángeles rebeldes, invitados a los predios terrenales por el odio, la magia y los satánicos conjuros. Resulta paradójico que la raza que nos trajo al Verbo hecho carne hoy nos obsequie con legiones de ángeles caídos y todo tipo de abominaciones espirituales que en estos momentos infestan la tierra despóticamente.
Los judíos quieren destruirnos –como destruyeron a Cristo hace poco más de dos mil años– y enseñorearse sobre la tierra como amos indiscutibles; en tanto aguardan al mesías que suponen que confirmará su superioridad y hegemonía y que establecerá un impío dominio sobre una humanidad pisoteada por odios ancestrales.
Si la piedra angular fue desechada por ellos, hoy maquinan sin cesar para demoler el edificio erigido por el constructor.
Citas del Talmud: odio irredento
A pesar de ser los judíos incansables promotores de la corrección política, que usan para amordazar a los gentiles, nada más intolerante que las enseñanzas del Talmud, satánica obra henchida de fobia, desprecio y malas intenciones hacia el prójimo. Para muestra, he aquí una breve selección de algunas de sus citas que hablan por sí solas:
“Los judíos son llamados humanos de condición, pero los no judíos no son humanos. Ellos son bestias.” (Baba mezia, 114 b)
“El no judío es una basura; un excremento”.
(Schulkman Arukh, con las palabras del rabino Josef Caro).
“Todos los niños gentiles son animales”.
(Yebamoth 98 a).
“Considera al Goyim (gentil) como un animal bestial y feroz, y trátalo como tal. Pon tu celo y tu ingenio en destruirle”.
(Tomo 3, libro 2, cap. 4, art. 5).
“Los pueblos de gentiles (no judíos) constituyen el prepucio del género humano que debe ser cortado”.
(Libro del ohar, s. n. con.)
“Vosotros israelitas sois llamados hombres, mientras que las naciones del mundo no son de llamarse hombres, sino bestias”.
(Baba mezia, 114 c. 1)
“Dios creó al no judío en forma humana para que el judío no sea servido por bestias. Por lo tanto, el no judío es un animal en forma humana, condenado a servir al judío de día y de noche”.
(Midrasch Talpioth, 255 1, Warsaw 1.855)
“Las almas de los no judíos provienen de espíritus impuros y se llaman cerdos”.
(Jalkut Rubeni Gadol, 12 b).
“Aunque el no judío tiene la misma estructura corporal del judío, ellos se comparan con el judío como un mono a un humano”.
(Schene luchoth haberith, p. 250 b)
“Todas las propiedades de las otras naciones pertenecen a la nación judía, la cual, por consiguiente, tiene derecho a apoderarse de todo sin ningún escrúpulo”.
(Schulchan Aruch, Choszen Hamiszpat 348).
“Las mujeres no judías son burras”.
(Berakoth 58 a).
“La tasa de nacimientos cristiana debe ser materialmente disminuida”.
(Zohar II, 64 b). (¿Alguna relación con el aborto?)
“Allí donde lleguen los judíos deberán convertirse en patrones, y hasta que no logremos el dominio absoluto, debemos considerarnos como exiliados y prisioneros; hasta que no nos hayamos apoderado de todo, no debemos cesar de gritar: ay, qué tormento!, ay qué humillación!”.
(Sanhedrin fol. 104, c. 1).
Los judíos siempre deben tratar de engañar a los cristianos”.
(Zohar 1, 160 a).
“Los judíos tienen que ocultar su odio por los cristianos”.
(Iore Dea 148, 12 h).
“Jesús está en el infierno y está siendo castigado sumergiéndole en semen hirviente. Los cristianos son sumergidos en excrementos hirvientes”.
(Gittin 57 a – Nota: otras versiones de este versículo se traduce de esta manera: “Jesucristo hierve en excremento caliente”.)
“Jesús fornicó con su asno”.
(Sanhedrin 105 a, b).
“Los gentiles están fuera de la proteción de la ley y Dios tiene dispuestos sus dineros para Israel”.
(Baba Kamma 37 b).
“Cuando Roma sea destruida, Israel será redimida”.
(Talmud Abadian, s. n. con.)
(¿Alguna relación con la insólita confraternidad entre seudo-católicos y judíos?
Si estos son los hermanos mayores de la fe, más vale buscarse amigos. Cristianamente es imposible alimentar ni contra los judíos ni contra nadie sentimientos como los expresados y fomentados por el Talmud. Dentro de cada cristiano hay un cristiano. Punto.
La seudo-iglesia católica: sucursal de la sinagoga
No es casual que la decadencia del catolicismo esté ligada al incremento del desorden general. A medida que la invocación de fuerzas malignas crece con el número de adeptos al mal y se ejecutan socialmente patrones adversos a los cristianos, la satanización de la sociedad se extiende como negro humo. La luz del mundo se extingue, el camino se bloquea, la verdad se esfuma y la vida cesa.
El hombre, soliviantado hoy contra su Dios, reclama irredención. Prefiere el derecho a la perdición antes que la vida eterna. Las voces que antaño gritaran ¡Crucifícalo! ahora repiten consignas que arrancan a Cristo del corazón de sus pueblos para, en su lugar, sembrar vanas utopías terrenales. Una estrella de seis puntas titila en el firmamento y encandila con su vano fulgor. Quien la siga, la verá detenerse sobre una cruz, unos clavos y una corona de espinas que claman por la sangre del cuerpo místico de Cristo. El poder de la sinagoga se hace cada día más patente en la seudo-iglesia católica de Roma. El fiel que hoy siga a Roma, ha caído bajo las garras del anticristo.
La maquiavélica campaña judía para esclavizar a los gentiles tiene al vulgo comiendo, bebiendo y divirtiéndose sin que éste se percate de que el suelo se desmorona bajo sus pies. Las masas no perciben que han sido despojadas de sus más íntimas pertenencias, que les han robado inteligencia, dignidad, virtud, moral, honor, dignidad, pudor, patria, luz y fe.
Vivimos en sociedades medularmente corruptas cuyo atrofiado discernimiento goza olvidando el nombre de su Dios, nombre que casi suena ridículo a los oídos de los adoctrinados que no aspiran más que a tragarse la inmundicia que cotidianamente le sirven como alimento kosher, desde que se levantan hasta que se acuestan.
Extendiendo los tentáculos
Para tener una idea de la presión que los judíos están ejerciendo para liquidar a las naciones cristianas e imponer su tiranía mundial, he aquí una noticia publicada en España hace pocos días atrás (aquí extractada):
El Congreso Judío Europeo (CJE) pide a la Unión Europea que vigile y persiga a los ciudadanos “intolerantes”
AG.- Uno de los principales lobbys de presión en los paises de la eurozona es el CJE (Congreso Judío Europeo). Como muestra de su influencia en la toma de decisiones, en una acción sin precedentes ha pedido la creación de “Unidades especiales de vigilancia” para vigilar a los ciudadanos que puedan ser considerados “intolerantes” en cualquiera de los 27 Estados miembros.
Resultado de esto ha sido la creación del European Council on Tolerance and Reconciliation (Consejo Europeo por la Tolerancia y laReconciliación), adjunto a la Comisión de libertades civiles del Parlamento. Este Consejo tomará el control y se hará cargo de las”unidades especiales de vigilancia” en los distintos gobiernos, encargándose de la supervisión y recopilación de datos de”sospechosos”, y actuará preferentemente en el Ministerio de Justicia de cada Estado miembro.
Por poner un ejemplo, a partir del año que viene se habilitarán en España mas de cincuenta fiscalías contra los “delitos de odio”, es decir, habrá mas fiscalías dedicadas a perseguir, reprimir y multar a españoles que tengan opiniones políticamente incorrectas que fiscalías dedicadas a perseguir la corrupción institucional y/o política.
Entre estas opiniones “políticamente incorrectas” se perseguirá legalmente a quienes tengan opiniones contrarias al feminismo, al multiculturalismo, al homosexualismo, al igualitarismo, al separatismo o a la inmigración masiva. También a quienes denuncien el racismo antiespañol, el ataque a la tradición, a la familia, la endofobia institucional, la discriminación “positiva” (negativa para los españoles), etc. De hecho, estas leyes supuestamente “anti-discriminatorias” y “anti-intolerantes” están elaboradas de tal manera que incluso se podría perseguir a quienes tengan opiniones (basta con que solo sean opiniones) contrarias al globalismo-mundialismo sionismo. (Fuente: alertadigital.com)
Esto es opresión diabólica y brutal. Esta es la verdadera intención del nuevo orden mundial, al descubierto. ¡Esto es tiranía sin máscara! Primero destruyen nuestras sociedades y ahora quieren silenciarnos, privarnos del derecho de protestar ante la invasión de abominaciones que continuamente nos vomitan encima.

Los judíos tienen todo el poder del mundo. Pero nosotros tenemos todo el poder del cielo. Es hora de poner nuestro cristianismo a prueba.
Como colofón a esta noticia, véase a continuación parte del texto del:
Protocolo XVIII
Las personas que efectivamente alimenten sentimientos contrarios a nosotros, se unirán a aquellos que van desempeñando el papel que nosotros les hemos encomendado. Esto nos dará pie para autorizar pesquisas, cacheos y vigilancias especiales, para las que nos valdremos, como agentes, de los servidores que hayamos entresacado de la policía de los gentiles. Como la mayoría de los conspiradores lo son por amor al arte, y por fanfarronada, no les causaremos daño alguno mientras no lleguen a vías de hecho; lo único que haremos será tenerlos bien vigilados.
No hay que olvidar que el prestigio del poder se menoscaba si con frecuencia se descubren conspiraciones; esto implica una confesión de la impotencia del gobierno, o lo que es todavía peor, de la injusticia de su propia causa. Vosotros no ignoráis que el prestigio de los reyes y gobernantes Gentiles lo hemos destruido nosotros por medio de frecuentes atentados cometidos por nuestros agentes, que no son sino estúpidos borregos de nuestro rebaño; es cosa agradable impulsar al crimen por medio de unas cuantas fraséenlas de sabor liberal, con un tinte político.
Obligaremos a los gobernantes a reconocer su impotencia por las medidas de seguridad que se verán obligados a tomar manifiestamente, y por este medio, aminoraremos el prestigio.
Nuestro gobierno será custodiado por una guardia secreta, que casi nadie advertirá, porque no admitimos ni siquiera la idea de que pueda existir un partido o facción contrarios, que no esté en condiciones de combatir y que tuviera que cuidarse de ellos. Si admitimos esta idea, como lo hacen todavía los gentiles, habríamos firmado una sentencia de muerte, si no la del soberano mismo, la de su dinastía en un porvenir no lejano.
Te alabamos, Señor
Oremos, como dignos hijos de Cristo por la conversión de los judíos. Casi siempre, aquellos por los que menos se reza, son los más necesitados de nuestras oraciones.
“Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. (Mat., 5:48)
Mas aunque nunca alcanzaremos la perfección, Jesús nos pide que lo intentemos. Y eso basta.
Hermanos en Cristo: ¡Viva Cristo Rey!