jueves, 4 de mayo de 2023

Tengo miedo

Ricardo Elias  04 May. 2023

Me da miedo pensar en el 2024, un año electoral clave, en el que a nivel federal, los mexicanos estaremos decidiendo no simplemente quién será el nuevo Presidente o los nuevos senadores y diputados, sino el rumbo del país, es decir, el FUTURO (así en mayúsculas) de todos.

Tengo miedo porque millones de mexicanos que, concebible, pero desgraciadamente, apoyaron la llegada al poder de un individuo que teniendo argumentos válidos resultó ser un fraude, lo siguen apoyando.

Tengo miedo a los morenistas fanáticos y a los resentidos sociales que no sólo no se dan cuenta que están siendo engañados con quimeras y promesas "danesas" de cambio, sino peor aún, que les están comprando sus conciencias con limosnas económicas e intelectuales que jamás los sacarán de la mediocridad o la pobreza.

Tengo miedo al Presidente, y a la caterva de oportunistas, mafiosos y delincuentes que le rodean porque independientemente de sus incapacidades y falta de oficio, han demostrado ser mentirosos, resentidos y vengativos, y porque no son iguales a los anteriores, como el Presidente dice, sino peores. Esta vez, además de ser corruptos, son personas malas, peligrosas, tramposas y mañosas.

Tengo miedo a un gobierno que no se inmuta por causar la muerte a cientos de miles de mexicanos con decisiones irresponsables en el sistema de salud y en el sistema de seguridad nacional.

Tengo miedo a un gobernante que califica a las clases medias como "aspiracionistas", que ve a los más conocedores y exitosos como enemigos, que disfruta el deterioro de los emprendedores y se burla de sus angustias, de sus pérdidas o de sus quiebras.

Tengo miedo a la "alineación" del Presidente y su partido a la izquierda revolucionaria de América Latina, y a las deferencias y admiración que profiere a dictaduras y gobiernos populistas que han llevado a sus países a la ruina.

Tengo miedo a los repetidos intentos para destruir la democracia, las instituciones ciudadanas autónomas, para modificar la Constitución y convertir a Morena en un partido de Estado, hegemónico, único.

Tengo miedo a los ataques a la opinión pública y medios de comunicación críticos.

Tengo miedo a un gobierno que diciendo ser "democrático" se queja y ataca la separación de poderes.

Tengo miedo al año 2024, no porque la mayoría pueda decidir libremente un rumbo distinto al que yo creo sería mejor para todos, sino porque "los dados están cargados".

Tengo miedo a la reacción del Presidente y de las Fuerzas Armadas bajo su mando, en caso de que los resultados de las elecciones presidenciales no le sean favorables.

Tengo miedo porque hay un claro intento para aplastar minorías incómodas y acabar a la oposición, pero no por los canales y reglas de la democracia, sino con mañas, abusos, ilegalidades y con el dinero de todos.

Tengo miedo de terminar viviendo en un país jodido social y económicamente, que expulsa el talento y vuelve sensata la emigración.

Tengo miedo del futuro de México, no por pesimista, sino porque veo que los escenarios negativos de corto y mediano plazo son altamente factibles.

Pero los miedos no desaparecen siendo pasivos o guardando silencio, sino actuando y hablando, con fuerza y contundencia. Hoy más que nunca, los ciudadanos estamos obligados a hacer nuestra parte (la mínima es salir a votar) para detener el desmantelamiento del país. Yo haré la mía. Seguiré haciendo, diciendo y escribiendo lo que sea necesario para hacer entender a los que no entienden o no creen que estamos en manos de un populista inepto que ha puesto a México en rumbo equivocado y en manos de un partido repleto de oportunistas, resentidos, delincuentes y corruptos. Y lo haré no por contribuir, como dicen, con mi "granito de arena", pues yo no creo en la eficacia de granos de arena aislados, sino para crear una avalancha que sepulte el populismo, el engaño y la manipulación de los más pobres.

· APOSTILLA

 Yo no creo en los "granitos de arena". Para mí son sólo una idea romántica, cursi e ineficaz para lograr un fin. Yo creo en las avalanchas que resultan de agregar intención, cohesión, inercia y rumbo a millones de granos de arena, es decir, a millones de pequeñas acciones individuales.

A los granos de arena sueltos se los lleva el viento, a las avalanchas no. Una voz aislada no se oye, las voces de masas coreando al unísono, estremecen.

"El silencio materializa lo que tememos".

Yo

 ricardoelias1@gmail.com

 ricardoelias.mx

Fábrica de mentiras

Sergio Sarmiento, 04 May. 2023


"La libertad de prensa, si algo

significa, quiere decir la libertad

de criticar y oponerse".

George Orwell

 En pleno día mundial de la libertad de prensa el presidente López Obrador arremetió ayer, por enésima ocasión, contra los medios: "Cada vez son más las mentiras. Llueven mentiras. Hay tormenta de mentiras, porque hay medios que son fábrica de mentiras y de manipulación".

López Obrador, como antes lo hacían Donald Trump en Estados Unidos y Jair Bolsonaro en Brasil, ha hecho de la descalificación de los medios críticos no solo una costumbre sino una estrategia política. Y claramente le funciona. AMLO mantiene muy saludables niveles de aprobación en las encuestas. Sus ataques a periodistas, y en general a quienes tienen opiniones distintas a la suya, no solo no lo debilitan, sino que lo ayudan a mantener su popularidad.

Ayer, sin embargo, la organización Reporteros sin Fronteras reportó que México bajó un lugar en su clasificación de libertad de prensa en el mundo, al pasar de 127 a 128. Es verdad que nos ubicamos arriba de Corea del Norte o de China, que están en los últimos lugares, 180 y 179, o de Cuba, que en el puesto 172 es el peor país de Iberoamérica, o de Venezuela, que está en 159, pero estamos atrás de Guatemala, que se encuentra en 127, Bolivia en 117 o El Salvador en 115. Los cinco países con más libertad de prensa son Noruega, Irlanda, Dinamarca, Suecia y Finlandia.

"Año tras año -señala el informe- México se mantiene como uno de los países más peligrosos y mortíferos del mundo para los periodistas". No es que el gobierno esté asesinando a periodistas, ni que la ley establezca sanciones por ejercer la libertad de expresión, sino que "el presidente..., en el poder desde 2018, no ha emprendido las reformas y acciones necesarias para frenar la espiral de violencia contra la prensa", mientras que él "y otras figuras destacadas del Estado han adoptado una retórica tan violenta como estigmatizante contra los periodistas, a los que acusan regularmente de apoyar a la oposición". La organización cuestiona la sección "Quién es Quién en las Mentiras" de las mañaneras, "un espacio más en el que se intenta desacreditar a la prensa".

No dudo que haya medios que se equivocan o que mientan, pero la mayor parte de las descalificaciones de López Obrador y de su portavoz Elizabeth García Vilchis se enfocan a periodistas, medios y participantes de redes sociales simplemente por tener puntos de vista distintos a los suyos. El Presidente quiere que la única fuente de información sobre su gobierno sea la mañanera. Incluso está extinguiendo Notimex: "Ya nosotros no necesitamos una agencia de noticias en el gobierno -dijo el 14 de abril-. Eso era de la época de los boletines y de la prensa oficial y oficiosa. Ya no hay eso... Pero no es algo que nos haga falta como gobierno. Tenemos la mañanera".

Yo no pido, como otros, que desaparezca la mañanera, aunque me doy cuenta de que es fundamentalmente un arma política... de gran eficacia en las manos de López Obrador. Es claro que el Presidente la utiliza constantemente para difundir difamaciones y calumnias no solo contra sus adversarios políticos sino contra quienquiera que discrepa de sus posiciones.

López Obrador no ha aplicado medidas de represión contra los periodistas críticos; no es, ¡qué bueno!, un Daniel Ortega, pero sí los denuesta constantemente como hacían Trump y Bolsonaro. Esta estrategia resulta muy riesgosa en un país en el que las agresiones a periodistas son moneda de curso corriente.

AMLO declaró el 13 de junio de 2019: "No acepto, bajo ninguna circunstancia, que miembros de mi familia hagan gestiones, trámites o lleven a cabo negocios con el gobierno en su beneficio o a favor de sus recomendados". Pero los casos de presuntas gestiones y recomendaciones se acumulan. Ayer, sin embargo, el Presidente ni siquiera tocó en la mañanera los contratos de los amigos de su hijo Andrés. En cambio, sí puso un video de Juan Gabriel.

www.sergiosarmiento.com

miércoles, 3 de mayo de 2023

El autoritario

Todo eso que habíamos creído vencido hace unos años reapareció de la mano del dictadorzuelo Andrés Manuel López Obrador.

Juan Ignacio Zavala

mayo 03, 2023

No es para menos la indignación por el agandalle del gobierno y su pandilla de legisladores la semana pasada. Se trató de una de las experiencias más grotescas en términos de aplicación de la mayoría. Todo el priismo con el que se formaron el Presidente y sus secuaces salió a relucir en esta maniobra digna de película de caciques: el autoritarismo más ramplón, el avasallamiento como muestra de poder, la felicidad por el agandalle, la ilusión de la ignorancia, la presunción de la fuerza bruta, la abyección con el líder, la desvergüenza de actuar en manada… todo eso que habíamos creído vencido hace unos años reapareció de la mano del dictadorzuelo Andrés Manuel López Obrador.

Pero esto nada más fue el anuncio de lo que viene. Debemos dejar atrás los engaños, las buenas intenciones, los resortes de las “convicciones democráticas” haciendo llamados al diálogo y necedades por el estilo. Estamos ante un gobierno autoritario que no se va a cansar en su esfuerzo por demoler todo lo que se haya construido en los últimos 40 años y esto incluye la SCJN, el INE, los medios de comunicación, los partidos políticos opositores y, por supuesto, la aspiración a vivir en un país medianamente civilizado y racional.

El sueño autoritario del hombre resentido que estuvo en campaña alimentando su odio por más de dos décadas recorriendo el país, ha encontrado su ruta de implantación. La rabia es su resorte. No hay crítica que tolere. En sus delirios ve enemigos por todas partes y llega a niveles demenciales como el de ordenar que no se le conteste el teléfono a sus fantasmagóricos enemigos; hace chistes verdaderamente idiotas, muestra constantemente un desfase de la realidad preocupante.

Sin embargo, una cosa es que el Presidente haga cosas que parecen delirantes en una democracia moderna y otra que ese tipo de conductas, propias de los gorilatos de los países bananeros, no sean el sueño de los populistas ensoberbecidos y eso es para lo que debemos prepararnos.

No se va a detener en los señalamientos verbales, la maquinaria de la destrucción hace tiempo que se echó a andar, pero para muchos se trataba de algunos “desvíos ideológicos”, “ciertos rasgos autoritarios”, “resortes de su nostalgia por el pasado nacionalista” y cosas de esas. Qué cara es la ingenuidad cuando de política y liderazgos se trata.

El Presidente prepara ya sus golpes estelares y no son de preparación de su salida sino de los cimientos de su quedada. En efecto, tal y como lo anunció desde los primeros días de su gobierno, hará todo lo posible por derrumbar el edificio de la democracia liberal para que el regreso de ésta sea imposible.

Por eso tiene que imponer el modelo y lo tiene que imponer ya para que a nadie de los suyos se le ocurra desviarse. No se trata del planteamiento que vendrá, de la candidata o el candidato que vendrá, no: se tratará, como no puede ser de otra manera, de él, de la manera en que estará presente, aunque entregue la estafeta. Porque todo se trata de él y de seguir hablando de él.

Así que abróchense los cinturones, el autoritarismo está aquí y apenas enseñó los dientes.