jueves, 1 de septiembre de 2022

Ya nos saquearon

Sergio Sarmiento

01 Sep. 2022


"Aquellos que no pueden recordar el

pasado están condenados a repetirlo".


Jorge Santayana

Hoy hace 40 años, el 1o. de septiembre de 1982, José López Portillo dirigió su sexto informe de gobierno al Congreso y a la nación: "No vengo aquí a vender paraísos perdidos ni a buscar indulgencias históricas", dijo con esa habilidad retórica que siempre lo caracterizó. Ofreció un recuento de los logros de su gobierno, pero añadió: "Con lo que no pudimos fue con la pérdida de confianza en nuestro peso, alentada por quienes, adentro y afuera, pudieron manejar las expectativas y causar lo que anunciaban, con el solo anuncio. Así de delgada es la solidaridad. Así de subjetiva es la causa fundamental de la crisis... Contra esto ya no pudo el vigor de nuestra economía".

No reconoció que la devaluación y la crisis eran producto de sus propios errores. Acusó a "una banca concesionada, expresamente mexicanizada, sin solidaridad nacional y altamente especulativa", de todos los males de la economía. Declaró: "He expedido en consecuencia dos decretos: uno que nacionaliza los bancos privados del país, y otro que establece el control generalizado de cambios... Es ahora o nunca. Ya nos saquearon. México no se ha acabado. No nos volverán a saquear".

Fue uno de los episodios más costosos de nuestra historia política. El control de cambios provocó una enorme fuga de capitales y frenó el ingreso de divisas frescas. La estatización de la banca (no nacionalización porque la banca, como él mismo reconoció, ya era mexicana) se convirtió en una barrera para el avance del país. El Presidente organizó manifestaciones para rendirse a sí mismo pleitesía y apoyo en imitación a las que en 1938 respaldaron la expropiación petrolera de Lázaro Cárdenas. Cuando empezaron a promoverse demandas de amparo, cambió la Constitución post facto para establecer que el servicio de banca y crédito solo podía ser ofrecido por el Estado. Ante esta nueva redacción del artículo 28, la Suprema Corte, que de todas maneras obedecía las instrucciones del Presidente, no podía declarar la estatización como inconstitucional.

Las consecuencias fueron desastrosas. Desaparecieron los créditos a las pequeñas empresas y a las familias. Los recursos de la banca se usaron para financiar al gobierno y a las corporaciones con dueños cercarnos a la cúpula del poder. La falta de crédito y la desconfianza fueron en buena medida responsables de la "década perdida" de los ochenta.

Los bancos fueron privatizados en 1990-1991, pero el proceso también resultó fallido, en parte porque no se permitió que los antiguos dueños participaran en las licitaciones por sus instituciones, que ya conocían. Tampoco se permitió la compra por extranjeros con conocimiento de la banca. Se privilegió el ingreso fiscal ante la viabilidad de las instituciones. Los bancos se vendieron en un tiempo muy corto a precios astronómicos, de tres a cinco veces valor en libros, y con pasivos enormes, porque los dueños se endeudaron sin medida para participar en esta gran venta de garaje. Llegaron así frágiles a la crisis de 1994.

A 40 años el gobierno de López Portillo se recuerda como uno de los peores en la historia. El narcisismo del Presidente le impidió escuchar las voces de alerta. Con paso firme, y confiado en su popularidad, condujo al país al precipicio. Con lágrimas en los ojos ofreció en ese último informe una disculpa a los pobres que hundió más: "A los desposeídos y marginados... les digo que hice todo lo que pude para corregir el rezago... Más no pude hacer".

Quizá. Pero lo que hizo fue provocar un brutal desplome económico

 

 

· NEPOTISMO

 "Un joven que está terminando su doctorado, creo que en Harvard", será el director del nuevo monopolio gubernamental, LitioMx, dijo ayer AMLO: Pablo Taddei. ¿Experiencia relevante? Ninguna, pero es hijo del superdelegado del gobierno federal en Sonora, Jorge Taddei. Nepotismo abierto y descarado.

 www.sergiosarmiento.com

Nada cambia

Jorge Suárez-Vélez

01 Sep. 2022


López Obrador insiste en que ellos son diferentes. No lo son. Sería difícil que lo fueran cuando casi todos provienen del viejo PRI, de la peor versión del partido al que dicen detestar. Tienen las mismas mañas, los mismos vicios y también las mismas debilidades. Por eso, este sexenio acabará como otros sexenios priistas: con un Presidente solo, un equipo en el que cada quien vela por sus propios intereses y con algún nivel de crisis económica.

¿De dónde puede provenir ésta? Hay un deterioro claro. Per cápita, habremos perdido 10 años pues nuestra economía tendrá, a fines de 2023, el mismo tamaño que tenía en 2013. En 2022 habrá algo de crecimiento, quizá 1.7%, todo originado por Estados Unidos. Nuestras exportaciones han crecido 18.2% este año, gracias a la fortaleza de la demanda estadounidense, y las remesas 16.6% en parte por la necesidad que esa economía tiene de trabajadores. Pero viene una recesión, no demasiado profunda, en EU. Suficiente para que en 2023 crezcamos cero, o quizá decrezcamos un poco.

A muchos impresiona la popularidad de AMLO. En mi opinión, ésta puede resultar más efímera de lo que se teme. El descontento de la gente se refleja en la creciente migración. 40% de las detenciones en la frontera ya son de mexicanos, después de más de una década de migración decreciente. Si "el pueblo" está tan contento, ¿por qué arriesga la vida yéndose al país vecino?

El otro gran peligro es nuestro conflicto comercial norteamericano. México va a perder esta disputa. Claramente, estamos violando el acuerdo al bloquear la libre participación de empresas de EU en el sector energético. El riesgo es que la resolución fuerce a México a revertir la Ley de la Industria Eléctrica, a lo cual AMLO podría oponerse por el alto costo político que eso tendría con su base. Dada nuestra dependencia de esa relación comercial para crecer, ponerla en riesgo garantizaría una devaluación del peso. Espero que alguien se lo esté explicando al Presidente. Sabemos que evitarla ha sido su obsesión, pero ya ha cometido costosos errores en el pasado, como cancelar el nuevo aeropuerto.

La falta de medicamentos y vacunas prevalecerá. Otra vez no compraron vacunas del cuadro básico para 2023. Empieza a haber brotes de enfermedades infantiles que estaban casi erradicadas. El acceso a salud pública básica será cada vez más difícil, y la necesidad de gasto en salud privada más alta justo cuando el presupuesto familiar estará más apretado. Mientras el presupuesto para Dos Bocas ya va en 20 mil millones de dólares (cuando originalmente eran 8 mil), el subsidio a las gasolinas costará otro tanto y Pemex lleva 60 mil millones de dólares de pérdidas, los presupuestos para educación y salud van a la baja. El déficit público sigue creciendo y se acercará a niveles peligrosos, mientras la deuda también crece. Sí, casi un tercio de las familias reciben pagos del gobierno, pero dos tercios no y también votan.

Nuestra economía ya se sobrecalienta con mínimo crecimiento, pues la falta de apoyo gubernamental durante la pandemia eliminó a muchas empresas y pequeños negocios. A consumo creciente, ya no tenemos capacidad de oferta para responderle.

Es por eso que Morena quiere una reforma electoral. Por eso los ataques al INE y a sus consejeros se han vuelto constantes y evidentes. Morena necesita generar suficiente incertidumbre sobre el árbitro electoral en caso de que se ofrezca en 2024.

AMLO también necesita convencernos de que su candidata es imbatible. Nada garantiza más ese desenlace que convencernos de que es inevitable. Eso haría que políticos opositores, medios de comunicación y empresarios doblen las manos y se sumen, tácitamente o de facto, a Morena.

Si las elecciones del Estado de México son razonablemente cerradas, y la oposición logra una candidatura única en 2024, la alternancia es más que posible, probable. Pero esa victoria tendría que ocurrir por un margen suficiente, pues un Presidente que nunca ha reconocido una derrota, a pesar de haber perdido muchas veces, no empezará a hacerlo ahora. No son iguales, son mucho peores.

@jorgesuarezv