viernes, 30 de julio de 2021

El circo de la consulta

Raymundo Riva Palacio 30 de julio de 2021

La consulta popular tiene resultados claros desde mucho antes que se decidiera realizarla para “esclarecer las decisiones políticas” de anteriores gobiernos. El primero es que la mayoría de los mexicanos sí quiere que se lleve a juicio a varios expresidentes, por razones fundadas e infundadas, objetivas o subjetivas. El segundo es que sin importar cuántas personas voten, el presidente Andrés Manuel López Obrador probablemente disparará obuses contra el Instituto Nacional Electoral y los medios, y los criticará porque no hubo mayor participación porque, alegará, la sabotearon, o mostrará su desprecio porque pese a ellos, dirá, hubo alta participación. En cualquier caso, políticamente ganará, que es de lo que se trata esta consulta.

La verdad es relativa en este régimen. La manipulación política es la marca de la casa y la despliega con impunidad. Contra lo que ha dicho el presidente, el INE sí promovió la consulta. En total, a través de tres mil 499 emisoras de radio y televisión difundieron 377 mil 833 spots promocionales y alrededor de 800 mil pautas en las redes sociales, al margen de los casi siete mil espacios de publicidad exterior y alternativos, y decenas de inserciones en diarios en todo el país.

Los medios han hablado profusamente de la consulta, y la evidencia empírica señala que han predominado las críticas, al exponer el galimatías del proceso para llevarla a cabo y la forma como el presidente de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar, hizo maromas para satisfacer los deseos de su jefe político y vecino en Palacio Nacional. La pregunta original que quería López Obrador identificaba claramente a sus cinco predecesores, y les imputaba un presunto delito. 

Como la justicia no se resuelve por plebiscito, Zaldívar salió al rescate del presidente antes de que se rechazara su pregunta por inconstitucional, y logró que Corte aprobara una pregunta redactada en forma ambigua, farragosa, que no dice nada, pasar saber si desea quien vote “emprender un proceso de esclarecimiento de decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminados a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas”.

Quienes vayan a votar van a creer, porque así se los ha dicho el presidente, que ese es el camino para que pueda haber expresidentes que terminen en la cárcel, sin saber, porque no se los explicó López Obrador, que el resultado de la consulta, si alcanzara el 40% del voto del padrón nominal de electores, no obliga a proceder al Poder Judicial. Esto en el ideal, por supuesto. La realidad es menos idílica. Para que pudiera llegar al 40%, y que obligara al Ejecutivo y al Legislativo a tomar algún tipo de acción, por ejemplo, la creación de una Comisión de la Verdad -para la cual no se requiere preguntarle a nadie-, se necesita que voten 37 millones de personas.

Sólo para efectos apreciar la escala de ese número, porque no se pueden comparar manzanas con sandías, la votación que tuvo López Obrador en la elección presidencial de 2018 fue de 30 millones, y en las pasadas elecciones federales, la mayor en número de cargos de elección popular en juego, el total de votos emitidos fue de 49 millones, donde Morena tuvo 16.7 millones y sus aliados el Verde y el PT, otros 3.5 millones. Para efectos de argumentación, si Morena lograra que quienes votaron por sus candidatos sufragaran este domingo, no les alcanzaría para el 40% del padrón. De acuerdo con una encuesta publicada por El Financiero este miércoles, ni siquiera todos los morenistas están prestos para votar. Sólo el 61% de ellos dijeron que le interesaba “mucho” ir a la urna. Juntando a morenistas con simpatizantes de otros partidos o apartidistas, sólo uno de cada 10 de las personas entrevistadas mostraron alto interés en ir a votar. 

No parece, de acuerdo con lo que reflejó la encuesta, que la consulta vaya a tener una alta participación. ¿Pero acaso importa? El porcentaje de participación será irrelevante porque, como se espera, López Obrador cantará de cualquier forma la victoria del pueblo. Sería relevante, sin embargo, si la participación fuera tan baja que no pudiera ocultarse. Pero aún así, ¿quién define qué es alta participación o qué es baja?

Tampoco debemos olvidar que al presidente le importa muy poco cuántos votan para cumplir sus caprichos, como sucedió cuando el uno por ciento del padrón electoral, pese al acarreo masivo de votos en Chiapas y Tabasco y la movilización de Morena en el país, pidió en una consulta patito en octubre de 2018 que había que cancelar la obra del nuevo aeropuerto en Texcoco, que hizo tan pronto asumió la Presidencia, justificando su objetivo detrás de la  voluntad del pueblo sabio.

Es cierto que hay molestias fundadas e infundadas en contra de varios expresidentes, algunos por acciones que lastimaron a la Nación porque sus decisiones no beneficiaron a todos, o por la percepción de que tuvieron administraciones corruptas. También existe una enorme subjetividad en las acusaciones, que son mas políticas que penales, aunque en casos de corrupción podría encontrarse mayor sustancia, pero sólo contra el expresidente Enrique Peña Nieto porque, si la hubiera en anteriores administraciones, los delitos ya prescribieron.

Lo que tenemos enfrente este domingo es una pantomima. Por un lado, evoca al Imperio Romano, que para mitigar la inconformidad de sus súbditos y que no se rebelaran, les daba pan y circo en el Coliseo para que se olvidaran de los altos impuestos que tenían que pagar. Por el otro, está el combustible que le dará a la narrativa de López Obrador contra el pasado, porque es más fácil hablar de los problemas de ayer, que de los problemas de hoy. Esta consulta será una nueva faceta de la gran manipulación que ha logrado con gran éxito, enajenando a millones con su palabra. Al final, lo único concreto es que pagaremos 528 millones de pesos, lo que costará la consulta, para financiar únicamente el discurso presidencial.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

twitter: @rivapa

Más que una farsa

Guillermo Velasco Barrera en MURAL

30 Jul. 2021

El próximo domingo se llevará a cabo la "consulta ciudadana" para juzgar a los ex presidentes, lo que fue una promesa de campaña de López Obrador como parte de su falaz discurso de terminar con la corrupción en México. Si bien tal ejercicio es, de entrada, aberrante, en virtud de que la legalidad y la justicia no es algo que pueda someterse a consulta, hay más de fondo en esta farsa que vale la pena analizar.

A pesar del "acarreo" que hará Morena para llevar gente a las urnas, el nivel de participación no será el que estimaba el Presidente, y desde luego no se alcanzará el porcentaje que marca la ley para que el resultado de la consulta sea vinculante, es decir, que la respuesta de los ciudadanos tenga consecuencias. En todo caso nunca las tendría.

Parte del desastre para la convocatoria a esta consulta, a pesar de la apuesta que está haciendo la 4T, es la profunda división que se vive al interior de Morena, no sólo en torno a esta "puesta en escena", sino en torno al proceso de sucesión presidencial al que, de forma muy anticipada, dio banderazo de salida el propio Presidente.

Pero el propósito de López Obrador con la consulta es muy claro: responsabilizar al Instituto Nacional Electoral del fracaso de la misma, para seguir con su intento de desaparecerlo, al calificarlo como una institución antidemocrática que responde a intereses neoliberales y que no respeta la voluntad del pueblo.

No nos equivoquemos, la consulta es para López Obrador un mero pretexto para seguir en su apuesta de reinstauración del viejo régimen, lo que implica minar el trabajo de las instituciones que han significado contrapeso y autonomía respecto a la verticalidad y al autoritarismo del viejo sistema político mexicano, uno de cuyos exponentes más notables es el actual presidente de México.

Por ello, Mario Delgado y otras voces incondicionales a López Obrador han centrado su discurso en el INE, criticando su trabajo para esta "consulta", y dejando de lado el discurso de la corrupción de los ex presidentes, lo que supuestamente sería la razón para haber llevado a cabo la consulta.

Por tanto, el verdadero riesgo de esta farsa no es la consulta en sí misma, sino el pretexto que tendrá el Presidente para seguir con su ataque contra la autoridad electoral, con el argumento de que ésta boicoteó la voluntad del pueblo que buscaba llevar a la cárcel a los políticos corruptos del pasado.

Y mientras buena parte de la población se "traga" esta farsa, y el Presidente sigue atacando a las instituciones democráticas, el pacto de impunidad con quienes permitieron el arribo al poder de López Obrador se sigue afianzando. De entrada, el ex presidente Peña Nieto no parece estar muy preocupado con la consulta que tendrá lugar el domingo, y que supuestamente tendría como objetivo juzgarlo. En las fotos que publicó recientemente su novia, con motivo de su cumpleaños, se le ve muy contento y tranquilo.

Un hecho reciente exhibe nuevamente este pacto de impunidad. Luego de que trascendiera que el gobierno de Peña espió a López Obrador y a varios de sus colaboradores, el Presidente dijo que no se emprenderían acciones legales contra esta práctica ilegal, pues él no es vengativo. En fin, ningún ex presidente será tocado, mucho menos su antecesor.

Así que es fácil anticipar cuál será el discurso del Presidente en la noche del próximo domingo, más allá de los resultados que arroje la consulta: el gran villano será el INE, quien limitó la expresión del pueblo sabio. Y como siempre, López Obrador, metido en esta narrativa de buscar culpables y señalar enemigos de su proyecto transformador, dejará de lado los graves y grandes problemas por los que atraviesa el país: inseguridad, falta de medicamentos para niños con cáncer, crisis económica y un repunte preocupante del Covid. Es importante denunciar esta farsa, y sobre todo, no ser parte de la misma. El tema de fondo es el ataque al INE.

@gvelascob

Desconsulta

Sergio Sarmiento en MURAL, 30 Jul. 2021

"Consultar. Buscar aprobación para una acción que ya se ha decidido".

Ambrose Bierce

 

 No solo la revista británica The Economist ha descalificado la Consulta Popular de este próximo domingo por tener una pregunta cantinflesca, nadie que haya leído la pregunta puede opinar de manera diferente. Además, los juristas señalan que es un despropósito por su vaguedad. Nadie sabe exactamente qué ocurriría si gana el "Sí" con la participación de 40 por ciento que la haría vinculante. Si bien la Suprema Corte determinó que la consulta no podía preguntar si debe enjuiciarse a los expresidentes, Morena ha hecho campaña diciendo que esto es exactamente lo que decidirá el votante. Los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial le ordenaron al INE hacer la consulta, pero no le dieron recursos; y cuando el INE sacó 528 millones de pesos de donde pudo, el partido oficial le cuestionó que no tuviera suficientes casillas o promoción. El propio presidente López Obrador presentó la iniciativa, pero dice que él mismo no va a participar. No sorprende que la gente esté confundida.

Yo no soy un entusiasta de la llamada "democracia participativa". Una buena democracia representativa da posiciones de gobierno y de legislación a personas que representan a los ciudadanos y que pueden contratar el apoyo de asesores especializados para tomar decisiones. No es un sistema perfecto, en buena medida porque los políticos no son siempre los más preparados u honestos, pero es mejor que pedirle a la gente que defina decisiones complejas con preguntas binarias, de Sí o No, sin tener conocimiento sobre los temas y sí muchos prejuicios.

Algunos países y entidades subnacionales tienen sistemas de consulta o referendos para algunas decisiones. Suiza se presenta usualmente como el ejemplo más positivo a nivel mundial, pero ni siquiera en ese caso me parece bueno el resultado. Suiza fue el último país de Europa en aceptar el voto de las mujeres por el rechazo de la propuesta en los plebiscitos. En el de 1959, dos terceras partes de los participantes, todos hombres, rechazaron el voto femenino. Al final, el sufragio de las mujeres fue promulgado, pero solo en 1971. Más tarde, la Corte Federal Suprema de Suiza tuvo que intervenir para obligar al condado de Appenzell Rodas Exteriores a aceptar el voto femenino porque las consultas populares locales lo seguían rechazando.

Otros ejercicios de decisión de políticas públicas por consulta popular han sido usualmente negativos. Los votantes británicos, por ejemplo, sufragaron a favor del Brexit en 2016 sin entender cabalmente las consecuencias negativas que la medida tendría para su país. Unos cuantos meses después, con mayor información, las encuestas de opinión señalaban ya que la mayoría de los británicos se oponían a que se llevara a cabo la separación. En Venezuela, las consultas populares se han utilizado en varias ocasiones para ratificar decisiones políticas que han resultado muy negativas para el país, mientras que la Asamblea Nacional de oposición impulsó, por su parte, una consulta popular en 2020 para buscar la destitución del presidente Nicolás Maduro.

Si vamos a tener consultas, estas deben ser claras, tratar temas de fondo y no violar la ley. No es el caso con la consulta popular de este próximo 1o. de agosto, la cual es confusa, constituye un linchamiento de aquellos a los que el gobierno ve como sus rivales, y viola la ley... y, si no lo hace, se vuelve simplemente irrelevante.


· OUTSOURCING

 Este próximo domingo entra en vigor el nuevo régimen de subcontratación. Hasta ayer, según el CCE, se han registrado 2.5 millones de trabajadores, pero faltan 3 millones que quedarán en un limbo legal. Sabíamos desde el principio que la reforma era una locura, pero ahora los políticos están buscando un periodo extraordinario del Congreso para ampliar el plazo. Lo peor es que ya sabíamos que esto iba a ocurrir.

@SergioSarmiento

miércoles, 28 de julio de 2021

Ayuda sin consulta

Sergio Sarmiento en MURAL

28 Jul. 2021

"Debemos consultar nuestros medios más que nuestros deseos".

George Washington

 Al presidente López Obrador le gusta recurrir a las consultas públicas para justificar sus políticas, pero no en todos los casos. Si bien ha hecho consultas para saber si cancela un aeropuerto o una planta cervecera ya avanzados, o si aplica la ley a exfuncionarios que hayan cometido delitos, no ha convocado al pueblo sabio a decidir si es correcto que el gobierno envíe barcos cargados de medicamentos, alimentos y combustibles a Cuba en un momento en que nuestro país está sufriendo escasez de medicamentos, altos precios de alimentos y elevadas importaciones de combustibles.

"Tomamos la decisión por solidaridad frente a la situación del bloqueo, que quiere someter políticamente al pueblo y gobierno de Cuba -dijo el 26 de julio, aniversario de la toma del cuartel de Moncada-. Tomamos la decisión de ayudar, de ser solidarios".

El pueblo mexicano suele ser muy solidario, lo hemos visto una y otra vez en tragedias nacionales e internacionales. Cuando Haití fue devastado por un terremoto en 2010, las personas y empresas de nuestro país se volcaron a mandar ayuda a la isla. Pero el caso de Cuba es distinto. Es el gobierno el que ha tomado recursos del erario para mandar ayuda que, más que humanitaria, es política: su objetivo es apuntalar el gobierno de Miguel Díaz-Canel en Cuba que se encuentra en problemas. Los haitianos sufrieron el embate de un fenómeno de la naturaleza; los cubanos, en cambio, están pagando las consecuencias de las malas políticas económicas de un régimen dictatorial.

Sí, Cuba vive bajo una dictadura. No ha tenido elecciones libres desde que Fidel Castro tomó el poder el 1o. de enero de 1959. Si bien organiza comicios de manera regular, solamente permite la participación de candidatos del Partido Comunista o avalados por el régimen. Los electores pueden votar por un candidato a la Asamblea Nacional, a favor o en contra, sin que nadie represente otras opciones. Los miembros de la Asamblea eligen después al Presidente, siempre de manera unánime o casi. El régimen ha tratado de justificar la falta de libertades argumentando que tiene buenos programas de educación y de salud. Quizá, pero la falta de libertad no se compensa con dádivas, especialmente cuando el que fue uno de los países más prósperos de Latinoamérica ha quedado reducido a una miseria permanente.

El presidente López Obrador ha aceptado el dogma del régimen cubano de que todos los problemas económicos del país son producto del "bloqueo". Es verdad que Estados Unidos impuso en 1962, en represalia por la confiscación (sin indemnización) de activos de empresas estadounidenses, un embargo que impide a sus empresas tener transacciones comerciales o inversiones en Cuba, pero el embargo no incluye ni alimentos ni medicinas ni se aplica en general a empresas de otros países. El embargo ha sido desde entonces la gran excusa de los gobiernos cubanos para todos sus fracasos económicos, los cuales han paliado los subsidios generosísimos de la Unión Soviética y Venezuela. Hay sólidas razones para cuestionar el embargo, pero las dificultades de Cuba son producto de las barreras a la actividad económica privada y no del embargo.

AMLO quiere hoy reemplazar a Venezuela como el gran financiador de los fracasos económicos de Cuba. Sin embargo, no lo hace con su dinero personal, sino con recursos de los contribuyentes. En este caso, más que en ningún otro, debería llevar a cabo una consulta para saber si los mexicanos realmente quieren que el dinero de sus impuestos se utilice para ese propósito político.

· TRUMP Y BIDEN

 AMLO hizo todo lo posible por quedar bien con Donald Trump, pero hoy parece empeñado en pelearse con Joe Biden. El envío de un barco con combustible para apoyar al régimen cubano parece diseñado para generar irritación en Washington.

@SergioSarmiento

jueves, 22 de julio de 2021

Atreverse a emprender

Jorge Suárez-Vélez 22 Jul. 2021

Estados Unidos tiene casi 3 veces más habitantes que México, su territorio es casi 5 veces mayor y su economía casi 17 veces la nuestra (a precios de mercado). Pero la diferencia entre nuestras empresas es aún más notable. Las 6 empresas más grandes que cotizan en la Bolsa de México valen, en conjunto, 206 mil millones de dólares. Las 6 más grandes en la Bolsa de EU valen 47 veces más: 9.7 millones de millones de dólares. Lo que más sorprende es que la edad promedio de las mexicanas es de 91 años, contra 29 de las estadounidenses. Las 6 nuestras están en sectores de la economía tradicional, las de ellos son de la "nueva economía".

La brecha entre países industrializados y los que no lo somos se explica crecientemente por la posibilidad de participar en los nuevos sectores disruptivos y por el apoyo que recibe quien desea emprender. En México, nos convencieron de que el empresario es una especie de capataz abusivo y explotador que, por serlo, merece ser extorsionado por el fisco, exprimido por el crimen organizado, chantajeado por sindicatos y hasta timado por sus empleados. En países desarrollados se apoya, admira y emula a quien emprende con éxito. Se entiende que el futuro de un país está en su capacidad de innovar, que su prosperidad dependerá de crear riqueza y que ésta la generan las empresas, no el Estado. A éste le compete poner la mesa, proveer infraestructura moderna, seguridad, legislación que fomente competencia, Estado de derecho y dotar a la población con destrezas para insertarse en el mercado laboral con éxito.

Aun internamente nuestras diferencias regionales tienen que ver con el desarrollo de empresas. En enero de 2018, 57.5% de los empleos formales en México se crearon en los estados del norte y sólo 2.1% en los del sur o sureste.

Los países desarrollados, y EU en particular, han desarrollado un ecosistema en el que la falta de capital es el último impedimento para que una idea se convierta en empresa. Hay un ciclo virtuoso donde fondos de capital de riesgo ofrecen capital semilla; si la empresa logra despegar, entran los fondos de capital privado, y cuando la empresa madura se le coloca en Bolsa, devolviéndoles liquidez a los primeros inversionistas, para que tengan nuevas semillas que plantar. Muchas empresas no sobrevivirán ese trayecto, pero otras proveerán carretadas de utilidades a quienes tomaron ese riesgo. Lejos de que quienes lo hacen sean "especuladores", en el proceso participan fondos de pensiones, universidades que invierten su patrimonio y eventualmente el público inversionista. El proceso permite que muchos compartan la prosperidad forjada por emprendedores. Un dólar invertido en 1970 en la Bolsa de EU valdría $182 a fines de 2020, y 55% de los estadounidenses invierten en ella.

Sabemos que emprender nos es natural al constatar el éxito de nuestros paisanos cuando cruzan la frontera. De acuerdo con el New American Economy Research Fund, en 2017 había 1.4 millones de hispanos dueños de negocios, en su mayoría mexicanos. En el otro extremo del espectro, en 2020, la quinta oferta pública más grande en la Bolsa de Nueva York fue de una empresa, valuada en 32 mil millones de dólares, fundada por un empresario mexicano; otro vendió un pedazo de la empresa que fundó en 2004, valuada en casi 3 mil millones de dólares. Parece que en el ecosistema adecuado emprendemos tan bien como el mejor.

Hemos dejado que domine una narrativa de envidia y resentimiento de líderes mediocres que quieren acostumbrarnos a encontrar excusas y culpables, para manifestar nuestro resentimiento con rabia.

Aristóteles decía que el problema no es apuntar demasiado alto y fallar, sino demasiado bajo y atinar. La 4T lo ha hecho. Para ellos, debemos conformarnos con una supervivencia a partir de mulas y trapiches, agricultura de autoconsumo y becas a jóvenes resignados.

Nuestro futuro depende de sabernos capaces de crear, de emprender y de competir. Empecemos a preocuparnos más por crear riqueza que por repartir pobreza. Dejemos de escuchar a quienes nos quieren dóciles y adictos a las dádivas de un gobierno cada día más pobre.

@jorgesuarezv

jueves, 15 de julio de 2021

El dictador está asustado

Al gobierno cubano sólo le queda el diálogo para pactar su salida, o extender la represión hasta donde tope.

Pablo Hiriart, julio 15, 2021 | 8:50 hrs

MIAMI, Florida.- Al gobierno cubano sólo le queda el diálogo para pactar su salida, o extender la represión hasta donde tope.

No hay mal que dure 100 años.

Su sistema es un fracaso, conducido por un puñado de incompetentes con instintos homicidas.

Lamentable es el papel de nuestros gobernantes que culpan de las manifestaciones de protesta a una “campaña internacional contra Cuba”.

Señalan que la escasez de alimentos y medicinas que se vive en Cuba es consecuencia del ‘bloqueo’ de Estados Unidos. Falso.

Mienten porque saben que al caer la dictadura cubana, el efecto será en dominó. Para abajo el chavismo en Venezuela, fin a la desestabilización en Colombia, y la 4T de México se quedará hablando sola en el continente.

O con el “amigo” argentino y el imprevisible líder magisterial peruano que asumirá la presidencia de su país. Esa conversación, en todo caso, será rulfiana: entre muertos.

Cuba n es víctima de ninguna conspiración, sino de su incapacidad para producir bienes.

No hay comida, no hay medicinas, los hospitales están colapsados, la gente no tiene vida privada porque es vigilada por soplones a sueldo que reportan a los Comités de Defensa de la Revolución.

Del hombre nuevo, que a muchos nos entusiasmó, no queda más que una élite de dictadores y militares, y una población con hambre y sin libertades.

¿Y no quieren que haya protestas?

Vaya ‘humanismo’ del gobierno mexicano. Se solidariza con los represores y acusa a los sin comida ni medicinas ni libertades de ser parte de una conjura internacional.

Reaccionan así, no en defensa de la soberanía de un país, porque ningún enemigo externo lo está atacando.

La 4T se cura en salud. Para allá quieren llevar a México los radicales que ya destaparon a su candidata presidencial.

Lo del ‘bloqueo’ como causante de la caótica situación cubana es una falacia.

No hay ‘bloqueo’, sino embargo. Y es de un solo país, Estados Unidos, que no vende tecnología ni permite el envío de remesas hacia la isla. Es una barbaridad, un error.

Pero no digan que hay hambre porque no pueden comerciar con Estados Unidos. Eso es mentira. Y mienten quienes repiten esa consigna en México.

El país al que Cuba más le compra alimentos y productos agrícolas, en el mundo, no es Venezuela, ni Rusia, ni China. Es a Estados Unidos: 220.5 millones de dólares, en 2018.

Y si a ello sumamos lo que Cuba compra a Estados Unidos en medicamentos y productos médicos, el valor total de esas importaciones es de 275.9 millones de dólares en 2018 (sugiero ver la página del Departamento de Estado https://www.state.gov/u-s-relations-with-cuba/).

Cuba era una potencia agrícola, y ahora importa dos tercios de los alimentos que consume. Su sistema estatista no funciona. Extiende la pobreza, el hambre, y expropia la libertad a las personas.

Su economía tenía tres pilares y un bastón. Se acabó el subsidio soviético (aunque Rusia le perdonó, en 2014, una deuda por 32 mil millones de dólares), con lo que perdió el primer pilar.

La otrora rica Venezuela ya no puede cargar con la economía cubana, ni con la suya.

En siete años, Venezuela pasó de 3.6 millones de personas con hambre, a 21 millones 200 mil venezolanos en inseguridad alimentaria. La población total del país es de 31 millones de personas. Casi 70 por ciento de ellas padece hambre.

No funciona el sistema estatista. Venezuela ya no puede subsidiar a Cuba. Se cayó el segundo puntal.

El bastón era el turismo, y con el Covid quedó inutilizado.

Sólo queda un puntal en Cuba: el sacrificio del pueblo cubano.

Y ese sostén ha salido a la calle a protestar porque no come, salvo que haga largas filas en las tiendas para turistas, donde deben pagar en dólares o en euros.

Tampoco tiene medicinas. Y le exigen, a palos, que se mueran callados.

Ante las manifestaciones de protesta, en lugar de invitar al diálogo y escuchar ideas para solucionar problemas, el presidente Díaz-Canel mandó reprimir y convocó al enfrentamiento físico entre cubanos.

“La orden de combate está dada: a la calle los revolucionarios, a defender la revolución”, dijo con criminal prepotencia.

El gobierno de México acusó un complot internacional. Venezuela también se solidarizó con Díaz-Canel.

Hay dos opciones para el presidente de Cuba: abrir el diálogo o reprimir con el Ejército. Tiene las armas. ¿Las usará? Masivamente, no se va a atrever. ¿O sí?

El Ejército, ¿va a disparar contra su gente para defender un fracaso y el pellejo de un don nadie, ahora presidente?

Qué hacer ante esa incertidumbre, es una respuesta que sólo pueden dar los cubanos que están en Cuba.

Ya perdieron el miedo.

Díaz-Canel, sin el liderazgo ni la inteligencia de Fidel, está temblando ante la situación.

Esperemos que el dictador asustado no cometa una masacre con el pretexto que le regaló nuestro Presidente: “Cuba es víctima de una campaña internacional”.

martes, 6 de julio de 2021

“El principal problema que enfrenta México en términos económicos es que no hay dinero público”

 CARLOS URZÚA | EXSECRETARIO DE HACIENDA DE MÉXICO

El exsecretario de Hacienda Carlos Urzúa reflexiona sobre los desafíos y el estado en el que se encuentra la economía de México

JAVIER LAFUENTE México - 02 JUL 2020 - 15:51 CDT

Carlos Urzúa (Aguascalientes, 1955) habla de economía de forma apasionada. Durante una hora, va y viene con detallados análisis y reflexiones que complementa con anécdotas, la mayoría de su etapa de funcionario público, primero como secretario de Finanzas del entonces DF (2000-2003) y después como secretario de Hacienda del actual Gobierno, cargo que abandonó en julio de 2019. La salida de Urzúa supuso un portazo a la Cuarta Transformación por parte de alguien que no es que crea que los objetivos del presidente, Andrés Manuel López Obrador, no sean los correctos, sino por la formas en que se opera dentro del Gobierno. Sin entrar a valorar su salida, Urzúa, recién terminados los exámenes como profesor del Tecnológico de Monterrey que es a lo que dedica la mayor parte de su tiempo, repasa, a través de videoconferencia, la actualidad económica del país y reflexiona sobre los desafíos que encara México.

Pregunta. ¿Cómo definiría el estado de la economía de México?

Respuesta. Yo diría que es malo. Ya veníamos enfrentando problemas desde el año pasado y la crisis de la covid nos hundió y nos mandó por una espiral hacia abajo; pero el problema ya se veía venir desde antes. Entender lo que está pasando en México, al menos en términos económicos, no es difícil porque está muy bien diagnosticado desde hace mucho tiempo. ¿Cuál es el problema principal, seas el Gobierno federal o los estatales, que enfrentas? Esencialmente que no tienes dinero. La recaudación tributaria es ahorita del orden del 14% del PIB. Cuando tú tienes una recaudación así, a no ser que tengas ganancias extras muy grandes por derechos de hidrocarburos o del cobre, como en Chile, o cosas de ese tipo, no va a salir bien nada porque es demasiado poco dinero para la magnitud de los problemas que enfrentas. La gran mayoría de los países en Latinoamérica tienen al menos una recaudación tributaria del 20% del PIB. Si tú quieres ser un país que de manera, digamos, ordenada pueda progresar, donde la justicia misma sea evidente en el trato diario por parte del Gobierno a sus ciudadanos, donde haya grandes oportunidades de educación, de salud, etcétera, pues tienes que tener una cierta cantidad de dinero y México no la ha tenido. De vez en cuando nos salvan yacimientos petroleros como Cantarell, en la época de López Portillo, pero ahora sí estamos enfrentando el asunto de manera muy descarnada, simplemente no hay dinero, esa es la primera cosa.

La segunda es que si quieres crecer como país debes tener al menos una inversión del orden del 25%. La inversión pública ha ido reduciéndose a lo largo de los años. Cuando yo hablaba antes de entrar al Gobierno de lo que pretendíamos hacer, me gustaba mucho citar las cifras que en ese momento existían. Si mal no recuerdo, era de 22,4% en 2018. 3,3% era inversión pública, 19,1% era inversión privada, tanto nacional como extranjera. A mí me gustaba mucho decir que lo que íbamos a tratar de hacer era subirlo a un 25%. ¿Con qué? Con mayor inversión privada, nacional y extranjera, pero también esforzándonos nosotros como Gobierno y también me gustaba decir que ese 3,3% de inversión pública en el Gobierno anterior de Peña Nieto, como lo sigo creyendo, era de muy mala calidad, por corrupción, por malos diseños. Entonces, a mí me gustaba mucho decir: “Nuestra inversión va a ser buena. Nuestra inversión pública va a ser de mucha calidad”. ¿Qué es lo que pasó ya para 2019? Que en lugar del 22,9% del PIB acabó siendo 20,2% del PIB. ¿Por qué? Porque la inversión pública cayó, porque ya no hay dinero; que la inversión privada también cayó. ¿Por qué? Pues, por una falta de confianza, me parece a mí, en el Gobierno federal.

P. Como tantas veces, en México se diagnostican las fallas, pero si se conocen tan bien, ¿qué motivo impide que se adopten esas medidas que pueden mejorar la situación?

R. Bueno, en México, la gente y las empresas no están acostumbradas a pagar muchos impuestos. Cuando se tiene la oportunidad de quitar algún impuesto, los gobernantes lo hacen, en vez de ponerlo. El mejor ejemplo es el impuesto por la tenencia vehicular, que lo quitó en realidad, de manera implícita, no de manera directa, Felipe Calderón. Ese impuesto, que era federal y que lo administraban los Gobiernos locales y que lo usufructuaban los Gobiernos estatales era federal por la simple y sencilla razón de que si no, sucedería lo que acabó sucediendo: la carrera hacia el fondo donde todos los Estados empiezan a reducir sus impuestos y al final es lo que tenemos. Morelos no cobra tenencia vehicular. Los coches más valiosos en Ciudad de México. Hay una tradición de no pagar, una tradición incluso fomentada, yo diría, por las propias autoridades que impiden, no que impiden, pero que, supongo, ahuyenta, atemoriza a los gobernantes que empiezan su sexenio. López Obrador ha sido muy claro desde siempre. Él no quiere impuestos. Creo que no lo debía haber dicho, pero lo dice y lo repite todo el tiempo. Una de las razones por las que lo hizo fue obviamente para ganar votos.

P.¿Cuáles son los mayores riesgos ahora mismo que enfrenta México en materia económica?

R. Creo que lo que se nos viene encima va a ser sumamente complejo por muchas razones. El mayor riesgo que yo veo es este enfrentamiento que está germinando, pero que eventualmente se va a dar, muy pronto, entre los Gobiernos, sobre todo estatales y el Gobierno federal, porque no hay dinero. La gran mayoría de sus ingresos provienen de las participaciones federales, pero las participaciones federales dependen de cuánto recaudas y eso depende de la dinámica que tiene tu economía, y en este momento todo se esta cayendo. Todavía no hay cifras respecto a mayo, por ejemplo, pero seguramente el impuesto sobre la renta y el IVA se desplomaron. Eso, desde un punto de vista de la ley de coordinación fiscal, significaría que también las participaciones disminuirían de manera dramática, no solo las del Gobierno federal. Por fortuna, hay un fondo de estabilización de ingresos estatales que debe tener todavía unos 60.000 millones de pesos que nos pueden ayudar unos tres, cuatro o cinco meses, pero no más que eso, y hay también un fondo federal que nos puede ayudar, que debe tener ahorita unos 140.000 o 150.000 millones de pesos y que nos puede ayudar a paliar un poco la situación, pero no mucho. Hay un segundo riesgo que sí es muy preocupante y del que nosotros estábamos muy conscientes desde el inicio, que es el asunto de las pensiones, que a final del día es una bomba de tiempo que va a estallar.

P. Y ante esta perspectiva, ¿cuáles son las medidas más urgentes que se deben adoptar?

R. Muchos hemos sido muy críticos con el Gobierno federal respecto a esta falta, me parece a mí, de conocimiento económico. Dejemos el conocimiento económico, de solidaridad social. Yo creo que el Gobierno mexicano ha mostrado una frialdad que pocos Gobiernos podrían haber mostrado con lo que está pasando. Realmente, el gasto que tiene dedicado el Gobierno a paliar este problema es cualquier cosita, básicamente nulo, ¿no? Creo que la política fiscal ha sido muy mala, pero sobre todo creo que no se ha cuidado. Todavía no se ha entendido la importancia del sector formal en México. Estamos castigando la formalidad en México, y ahora a los empresarios y a los trabajadores, seguimos insistiendo en que deben estar cotizando en la seguridad social cuando no tienen dinero, cuando muchos de ellos no tienen capital de trabajo, están mermando su propia riqueza, la poca que van a tener en el futuro, y posiblemente pongan en riesgo incluso su situación de servicios médicos cuando estén viejos. Esencialmente, debió haberse subsidiado el empleo formal, al menos el Gobierno pagando las contribuciones del trabajador y del empresario hasta, digamos, cinco salarios mínimos y también, me parece a mí, ayudando un poco a esta gente que está acudiendo a sus afores, y en este momento, dando eso que está retirando, devolviéndolo o al menos cambiando la ley para que no se necesiten tener 1.250 semanas para poder tener servicios médicos cuando estés viejo. Ahora, yo también he sido muy crítico, y tengo muchos amigos que me critican por ello, con la postura monetaria del Banco de México.

P. El Banco de México ha sido más timorato que otros bancos centrales.

R. Yo creo que sí. Es decir, tienen al final del día miedo de hacer algo que de alguna manera pueda hacer surgir de nueva cuenta la inflación. Técnicamente, el banco central de México es bueno, pero desde siempre, después de su autonomía, ha sido muy cauteloso, muy conservador. En la crisis de 2009 teníamos unas tasas altísimas. Las tasas eran del 8,25% a fines de 2008 cuando ya todo mundo, en todos los países del mundo, habían bajado sus tasas de manera increíble. Ahora está sucediendo parcialmente lo mismo. Si uno les dice: “Oye, ve lo que están haciendo todos los demás países del mundo, todos los demás bancos centrales”, ellos dicen: “Es que la inflación… porque si tú te fijas bien, en el último dato de inflación, los alimentos subieron mucho”. Bueno, sí, los alimentos subieron mucho en muchos lados precisamente porque la gente no puede siquiera ir al supermercado, pero la verdad es que la presunción que todo mundo tiene en el resto del mundo es que los precios de los alimentos van a caer eventualmente porque la gente no tiene dinero ni siquiera para comer. Las tasas de las hipotecas todavía están muy altas. La gente está estrangulada. Las empresas van a tener problemas muy graves y esto es quizá otro asunto que yo diría que me preocupa mucho, no solo en México, ahora sí como latinoamericano. Me preocupa mucho la situación de la deuda latinoamericana externa de nueva cuenta. Creo que la situación va a ser más dramática de lo que la gente piensa. Argentina es un ejemplo muy claro, pero pronto se les va a ir para arriba a muchos países de América Latina. A nosotros también. El Gobierno dice: “No, es que no quiero aumentar mi deuda”. La deuda la vas a tener que aumentar, para empezar, porque vas a tener que cubrir huecos, pero para terminar no es un asunto nada más del déficit, es un asunto de cuánto es tu deuda respecto a tu PIB y tu PIB va a caer de forma extraordinaria.

P. La decisión de no endeudarse ha sido una de las más controvertidas. ¿Cómo lo interpreta? ¿A qué atribuye esa decisión y qué consecuencias puede tener?

R. Bueno, esto es bien sabido, yo incluso lo he dicho. El estilo personal de gobernar del presidente es muy autoritario y él, en particular, creo que tiene menos interés en escuchar a economistas que el que mostraban muchos presidentes anteriormente. Yo diría que hay que remontarse a la época de Luis Echeverría, cuando llegó un momento en que la presidencia decidía en materia económica, pero algo así está sucediendo ahora. Creo que es un poco por ignorancia, con todo respeto para el presidente, él no tiene por qué saber mucho de economía, la verdad. También creo que es porque fue una de sus banderas. Él tenía varias banderas económicas. La primera era no alzar impuestos y la segunda: “No se apuren, todos estos déficits y deuda que hemos tenido es simplemente porque hay una corrupción dentro del Gobierno federal, porque se dan unos lujos que nosotros no vamos a tener”. Entonces, es susceptible a creer, digamos, en estas ideas que no tienen mucho fundamento.

Hay que recordar que él siempre estuvo muy preocupado, creo que correctamente, por la manera en que se rescató el sistema financiero tras la crisis de 1994-1996. El sector bancario particular estaba en una situación muy mala. Primero, porque habían sido vendido los bancos de manera totalmente, ¿qué diré?, absurda. Teníamos una banca bastante buena para estándares de un país subdesarrollado hasta que López Portillo la nacionalizó en 1982, y cuando la privatiza Carlos Salinas de Gortari lo hizo de una manera muy mala. En lugar de vender a banqueros, lo vende a casa bolseros y así nos fue. Son dos animales muy diferentes los casa bolseros a los banqueros. Estaba la situación muy complicada, se tenía que rescatar la banca, pero se rescató de una manera muy poco transparente. López Obrador siempre ha puesto mucho énfasis en lo que pasó en ese momento; de hecho, escribe un libro sobre el Fobaproa con datos que no están tan mal. Yo no sé quién se los haya pasado, pero no estaban tan mal. Es un libro interesante. Entonces, yo creo que él se ha confundido, con todo respeto, no entendió realmente la petición de las empresas. Una cosa es que venga a pedirte el sector financiero que lo rescate y otra cosa es que venga el sector real a decirte: “¿Sabes qué? Ayúdame a que no tenga que despedir a tanta gente. Ayúdame con costos de seguridad social, costos laborales”. Es lo mismo que los casa bolseros y los banqueros, son dos animales muy diferentes y es muy riesgoso realmente dejar caer al sector real. Dada la crítica tan feroz que siempre hizo al Fobaproa de alguna manera u otra dentro de su interior, pues pensó que él no quería hacer algo similar.

P. Sobre el enfrentamiento con el sector privado, ¿cree que es pasajero, algo que se puede dominar, o se ha entrado en un camino de no retorno?

R. Eso sería casi, casi la puntilla para la economía. Del 22,4% del PIB de inversión en 2018, 19,1% fue privada, nacional y extranjera, y 3,3% pública. Cuando termina 2019, era 20,2%. Cae la inversión pública de 3,3% a 2,8% porque, simplemente, no hay dinero, no hay espacio fiscal ya. Pero lo notable es que baja la inversión privada de 19,1% a 17,9%. Ese es el signo más desalentador y más peligroso, aparte del asunto humano, el desempleo y la pobreza. Es una cifra dramática porque eso explica la falta de confianza por parte del sector privado. Yo tenía una gran esperanza en que pudiera ser un buen Gobierno y por eso acepté integrarme de nuevo a su equipo. Creo que el momento en que ya todo cambia es en esta decisión que toma de detener el aeropuerto de Texcoco. Creo que esa fue una idea errónea. Nosotros se lo decíamos, yo se lo decía, otros se lo decíamos dentro del Gabinete, otros dentro del gabinete decían lo contrario, pero era una decisión —me parece a mí— extraordinariamente costosa, en términos primero de lo que ya tenías ahí adentro, un costo hundido de más de 100.000 millones de pesos. Segundo, del impacto que tendría sobre las empresas constructoras, muchas de ellas mexicanas por cierto, muy pocas extranjeras, para las que ese era su gran proyecto para los siguientes dos o tres años. Pero aparte, el impacto que iba a tener sobre la inversión privada, sobre los inversionistas nacionales. Es algo que yo creo que nunca se debió haber hecho. ¿Por qué lo hizo? La verdad, no sé, pero fue una muy mala decisión. Creo que fue la peor decisión de todas, junto con su discurso, que la verdad también… Él ya había ganado y ya era presidente. No entiendo todavía este discurso diario que es tan polarizante, tan maniqueo, ¿no?, que simplemente no le ayuda a un presidente en ningún lado, ni siquiera a Trump en Estados Unidos. En fin.

P. Otro tema del que usted ha escrito es el desprecio por la energía limpia. En este sentido, ¿cuál cree que es el plan del Gobierno para el sector energético?

R. Nunca estuve muy cercano al sector energético y no soy, digamos, muy cercano tampoco a Manuel Bartlett ni a Rocío Nahle. Cuando el presidente y la gente de la Secretaría de Energía habla de autosuficiencia energética, con todo respeto, hay una ignorancia absoluta. Es decir, no está solamente el petróleo, pues es, para empezar, el gas. Nosotros no estamos produciendo en absoluto gas para todos los volúmenes que necesitamos y el gas, eventualmente, ya pronto en unos años, va a ganarle la partida al petróleo en términos de la fuente energética por excelencia. Pero aparte, tenemos todo este asunto, la energía solar, la fotovoltaica, la energía eólica, geotérmica, donde México podría tener realmente un futuro muy promisorio. ¿Por qué se dio esto que se está dando? Al inicio, no había una gran atención a la Comisión Federal de Electricidad. Yo diría que era sobre todo a Pemex. El presidente está obsesionado con Pemex y casi todas las discusiones versaban sobre Pemex. En el caso de la Comisión Federal de Electricidad, yo creo que, poco a poco, fue ganando terreno Manuel Bartlett. Creo que él es un político muy astuto. Creo que es una persona que tiene un desconocimiento absoluto acerca de la compañía de electricidad, pero es un hombre sumamente astuto y es un hombre que, en cierta medida, creo yo, refleja parte de lo que siempre fue López Obrador. López Obrador fue un priista cuando era joven, pero un priista setentero, que tenía estas ideas de Echeverría, de López Portillo. Creo que Bartlett ha jugado muy bien su juego. La primera noción de que algo andaba mal, de que esta administración de la CFE quería dibujar una línea respecto a la anterior fue con el asunto de los gasoductos, que ya estaban concluidos y que la CFE no quería pagar. Allí fue cuando yo empecé a sentirme incómodo y ya más cuando Manuel [Bartlett] empieza a hablar de una manera —esto lo he manifestado públicamente también— de una manera muy tonta; es decir, realmente sin entender lo que es el valor presente. Yo se lo manifesté al presidente y básicamente lo que me dijo fue: “No te metas”, y yo sí estuve muy preocupado. Yo sí creo que pudo haber estado en riesgo el T-MEC por esto. Por fortuna, se resolvió, no como quería la CFE, sino simplemente se alargó la concesión. Yo creo que esta aversión por la energía limpia es genuina. De inmediato llegaron muchos actores fuertes —tanto de dentro como de fuera de México— , y eso hace que alguien con esta postura tan nacionalista, o estatista, como la de Bartlett, y también de López Obrador, le dé un tinte no correcto políticamente a estas energías limpias.

P. Uno de los mayores desplantes que usa no solo el presidente, sino buena parte de su gabinete o afines, es acusar de neoliberal, de conservador, a todo el que discrepa, pero, ¿acaso la economía mexicana no es neoliberal también?

R. Claro. Mire, yo diría que él usa la palabra ‘neoliberal’ como un insulto. Es decir, en lugar de decir ‘pendejo’ o ‘chinga tu madre’, dice ‘neoliberal’ porque él generalmente no dice malas palabras. Creo que es absurda la manera en cómo él y cómo Morena, en general, emplean el término. La economía mexicana es muy neoliberal. De hecho, nosotros somos una economía extraordinariamente abierta para estándares internacionales y dependemos totalmente del comercio exterior. Nuestra suerte está echada desde 1994 y si el T-MEC no florece como yo espero que florezca, pues a ver qué sucede con México. Entonces, la economía mexicana es totalmente neoliberal. Lo único que no es neoliberal, probablemente sea esta intervención en el sector de energía. Y ya.

lunes, 28 de junio de 2021

Acusa Gatell 'golpismo' en reclamo de oncológicos

Cd. de México (28 junio 2021).- Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud del Gobierno federal, acusó que las denuncias por desabasto de medicamentos para niños con cáncer son usadas con fines "golpistas".

Durante el programa "El Chamuco TV", que producen conjuntamente Canal 22, Canal 11 y TV UNAM, el funcionario acusó que es "mentira" el desabasto de medicamentos entre este sector de la población.

"Este tipo de generación de narrativas de golpe, a veces se ha conectado en Latinoamérica con golpe, golpe, golpe de Estado y esta idea de los niños con cáncer que no tienen medicamentos, cada vez lo vemos más posicionado como parte de una campaña, mas allá del País, de los grupos de derecha internacionales, que están buscando crear esta ola de simpatía en la ciudadanía mexicana, ya con una visión casi golpista", dijo el funcionario en su participación en el programa.

López-Gatell insistió en que hay intereses de monopolios y oligopolios de empresas farmacéuticas que operan desde el sexenio de Vicente Fox y hasta la pasada Administración de Enrique Peña, que han hecho de este tema una consigna contra el Gobierno federal.

"Se agarraron de la bandera de algo que es socialmente muy sensible que es la niñez y el cáncer que, irremediablemente es una enfermedad que está asociada con dolor de humano y sufrimiento; entonces crearon esta fórmula de los niños con cáncer que no tienen medicamentos, esta mentira de que no tienen medicamentos.

"Si cualquiera en la ciudadanía quisiera tener una constatación rápida se podría hacer esta pregunta: ¿por qué si los niños de México no tienen medicamentos, los niños que padecen cáncer, por qué sólo vemos a 20 personas haciendo manifestaciones cerrando el aeropuerto? Son las mismas 20 personas desde que empezó el sexenio. Entonces son grupos fomentados", dijo el funcionario.

Tras las declaraciones el PRI arremetió contra López-Gatell y lo acusó de miserable.

"Miserables las declaraciones del subsecretario de salud @HLGatell, al tachar de golpistas a quienes legítimamente exigen al Estado Mexicano el cumplimiento de sus obligaciones con los pacientes con cáncer. Por la salud de los mexicanos debe ser separado del cargo inmediatamente", acusó el CEN priista.

viernes, 18 de junio de 2021

El voto del narco

HÉCTOR AGUILAR CAMÍN


Con este título, “El voto del narco”, Héctor de Mauleón publicó anteayer en El Universal un espeluznante rosario de intervenciones electorales del narco en Baja California, Sinaloa, Nayarit, Michoacán, Estado de México, Guerrero, Quintana Roo.

En Tijuana arrojaron una cabeza humana en una casilla y dejaron en otra una caja de madera con vísceras y restos de piel. 

En Mazatlán, miembros del crimen organizado retuvieron a taxistas que llevaban a funcionarios de casilla para que no llegaran a su destino y no las abrieran.

En Culiacán amenazaron de muerte al candidato del PRI que renunció. Para postular a su sustituto pidieron autorización al Mayo Zambada, quien lo aprobó, pero no Los Chapitos, quienes le secuestraron durante el día de la jornada a todos los miembros de su equipo electoral, liberados con vendas en los ojos una vez que se cerraron las casillas.

“Cada día es más inobjetable suintervención”

Hombres armados irrumpieron en casillas de Bahía de Banderas, Nayarit.

En Aquila y Nueva Italia, Michoacán, se vio a hombres armados afuera de las casillas ordenando a los votantes por quién votar.

En Múgica, hombres armados les quitaron sus celulares a los representantes de casilla y extrajeron boletas de las urnas. En Chapa, un presidente de casilla fue obligado a marcar todas las boletas de su casilla por Morena.

La candidata priista de Valle de Bravo, en Edomex, fue “levantada” por un personaje apodado El Pez, jefe de La Familia Michoacana en la región, y disuadida de arriar banderas en su campaña.

La familia Michoacana decidió también, con métodos similares, quiénes debían competir en Luvianos, Tejupilco, Tlataya, Amatepec, Zacazonapan y Sultepec, entre otros municipios mexiquenses.

Y en Ajuchitlán, Arcelia, Coyuca, Cutzamala, Pungarabato, San Miguel Totolapan, Tlalchapa, Tlapehuala y Zirándaro en el estado de Guerrero.

En Chetumal fueron descubiertos ex policías vinculados al crimen organizado comprando votos.

“Cada día “, concluye de Mauleón, “es más inobjetable la intervención del narcotráfico durante el 6 de junio, ese día en que , según el presidente López Obrador, el crimen organizado ‘se portó muy bien’. Parece que tiene razón: ese día el crimen organizado se portó excelente”. _

Héctor Aguilar Camín


hector.aguilarcamin@milenio.com

jueves, 17 de junio de 2021

Pobres por siempre

 Sergio Sarmiento en MURAL

17 Jun. 2021

"El dinero es mejor que la pobreza,

aunque solo sea por razones financieras".

Woody Allen

 Si la clase media es egoísta y aspiracional, si no es solidaria y se niega a votar por el partido en el poder, hoy tenemos por lo menos una buena noticia: la pobreza ha avanzado, lo que significa que se está reduciendo esa clase media que no sabe ser agradecida.

Si 52.4 millones de mexicanos vivían en situación de pobreza en 2018, para fines de 2020 eran ya 62.3 millones. En marzo de este 2021 el total alcanzó 67 millones. Esto significa que la pobreza general pasó de 42 por ciento de la población en 2018 a 51 por ciento en 2020 y a 54 por ciento en marzo de 2021.

Es un incremento muy fuerte, pero el de la pobreza extrema ha sido todavía mayor. En 2018, 9.3 millones vivían en esta condición, la cual alcanzó a 16.4 millones en 2020 y a 18.3 millones en marzo de 2021. De un 7 por ciento de la población en 2018, los mexicanos que viven en la miseria llegaron a 15 por ciento en el primer trimestre de 2021.

Estos cálculos los ofrece el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (Equide), un centro de estudios de la Universidad Iberoamericana, que parte de las cifras disponibles del Coneval y de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares del INEGI. Si bien no son datos oficiales, coinciden con lo que están previendo la mayoría de los estudiosos de la pobreza en nuestro país.

La pandemia es la principal responsable de este brutal aumento de la pobreza, pero el proceso empezó antes. México ha sufrido los efectos de una prolongada contracción económica que empezó en el segundo trimestre de 2019, casi al inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La inversión fija bruta, motor del crecimiento, empezó a caer antes incluso del inicio del gobierno. Es verdad que en este 2021 se espera un rebote, que podría alcanzar 6 por ciento o más, pero será insuficiente para recuperar el nivel de vida que teníamos en 2018, al terminar el sexenio de Enrique Peña Nieto.

El presidente López Obrador no está preocupado. Piensa, por el contrario, que "vamos bien, vamos muy bien". La razón es que han aumentado los subsidios que se entregan directamente a millones de familias. Para los más pobres recibir 2,550 pesos al bimestre en una pensión para adultos mayores o 5,000 pesos mensuales para sembrar y cuidar árboles en predios rurales representa un apoyo enorme. Esta es una de las razones por las cuales los partidos del Presidente, Morena y el PT, tuvieron tan buenos resultados en los comicios del pasado 6 de junio a pesar de las muertes por la pandemia o del aumento de la pobreza.

Las dádivas gubernamentales compran votos y ayudan a paliar el sufrimiento de quienes viven en la pobreza, pero no pueden generar riqueza. No parece ser tampoco lo más importante para el Presidente, quien ha señalado que enseñar a los pobres a pescar, en lugar de simplemente regalarles pescado, es una visión neoliberal. A los pobres se les tiene que dar alimento, como a los animalitos, dijo en su mañanera del 29 de marzo de 2019, pero "en la concepción neoliberal todo eso es populismo, paternalismo".

Desde un punto de vista político, quizá tenga sentido mantener a la gente en la pobreza y darle subsidios para que vote por los partidos en el poder. El problema es que esta estrategia condena al país a mantener sus actuales niveles de pobreza. Los pobres, sin embargo, tienen derecho a aspirar a una vida mejor y a ingresar a la clase media, aunque sea más difícil después obtener su voto.

·ORGULLO

 AMLO ha cambiado el Reglamento de la Ley de Adquisiciones para facilitar las adjudicaciones directas. Al mismo tiempo promete que ya habrá, la semana próxima, medicamentos para niños con cáncer. Lo paradójico es que la escasez la provocó él mismo al cancelar las compras consolidadas del IMSS. Su orgullo le impide dar marcha atrás.

@SergioSarmiento

lunes, 14 de junio de 2021

El pecado del aspirantismo

Jesús Silva-Herzog Márquez en REFORMA

14 Jun. 2021

El príncipe del infierno neoliberal ha ensartado la apetencia de prosperidad en las almas débiles de la clase media. Nos lo informó el Presidente en una de sus homilías más recientes. Le preocupa, por supuesto, nuestra paz espiritual y por ello fustiga, para ejemplo de la nación, a quienes han caído en la trampa de las posesiones y los estudios. Los descastados que no son ni ricos ni pobres han sido corroídos por el veneno de la ambición. Encandilados con la esperanza de un patrimonio, se apartan del verdadero camino. Por eso nuestro amado guía nos apremia a resistir la tentación del estudio que nos aleja de la raíz, de la riqueza que nos convierte en egoístas, del conocimiento que nos hace dudar de su infinita magnificencia.

Para el nuevo credo, el aspirantismo es el peor de los pecados porque es pueblo que reniega de ser pueblo. Idolatría: dejar de reverenciar a la única divinidad y adorar falsas imágenes. Distraerse en la pequeñez de la colegiatura, ilusionarse con un cambio de casa son formas de la apostasía: abandonar la verdadera religión para esclavizarse a las mensualidades de una tarjeta de crédito. Entregarle el alma al diablo. Miserables clasemedieros que se esfuerzan por darle educación superior a sus hijos, que quieren cambiar el coche el año siguiente y que planean vacaciones para navidad.

El pecado que enfurece al Presidente es una degeneración moral propia de la clase media. Una expresión de su deslealtad o, más bien, de su soberbia. Aspiracionista es quien se atreve a desear lo que no hereda. Aspiracionista es, por eso, quien comete el pecado de actuar como individuo, quien no acepta su origen como mandamiento. Una poderosa insumisión solitaria. El pecador que recibe la condena presidencial es una persona que se rebela. Es un individuo y es, por eso mismo, caprichoso. Cambia de parecer, muda de simpatías, apoya un día y da la espalda al día siguiente. Ahí está el demonio que combate con furia el hombre del palacio: el individuo. En su nostalgia comunitarista, la energía individual no solamente es egoísta: es perniciosa. El mensaje es claro: el individuo, condición indispensable de la ciudadanía, es una categoría que el Presidente detesta. La palabra misma no aparece en su vocabulario porque se emplea siempre, como "individualismo", su derivación como un escarnio que se emplea como si fuera un sinónimo de egoísmo.

La ignorancia y la pobreza son la única ruta de la felicidad, decía Rousseau. El romántico que nos gobierna no pierde oportunidad para recomendarnos el mismo camino. Está convencido de que el aguante es el temple moral del pueblo. Si para el Presidente el trapiche es el símbolo de la economía popular, la resignación es expresión del civismo profundo. Ser parte de la comunidad es aceptar el infortunio, es ser tolerante a las desgracias que impone la vida. Ser ciudadano en tiempos de la "transformación" es no quejarse más que del pasado. Los males solamente pueden provenir del neoliberalismo y de los gobiernos anteriores, no pueden surgir del gobierno actual ni de sus principales representantes. La ciudadanía es resignación ante la tragedia: sufrir en silencio y no dudar jamás del benefactor que nos cuida. Los más pobres son sabios porque saben que las desgracias suceden, dijo el Presidente hace unos días. No se refería, por supuesto, a una catástrofe natural. Hablaba del Metro de la capital que se desplomó matando a 26 personas. El Presidente asume que los humildes aceptan que la criminal ambición del gobierno de Marcelo Ebrard y la negligencia de sus sucesores ha de ser nuestro valle de lágrimas. Si alguien se indigna por la muerte de una hija, si alguien enfurece por la destrucción de su familia caería en el pecado del aspirantismo. Exigir justicia sería demandar que exista la ley que nunca ha regido.

A decir verdad, el sermón presidencial no parece esperanzador. El Presidente reconoce que es difícil expiar el aspirantismo. Por eso al predicador se le ve contrariado. No encuentra el rezo para la salvación de la clase media y su retorno a la verdadera religión. Si ha entrado en contacto con el vicio, advierte el Presidente, el alma se ha contaminado irremediablemente. Si alguien lee el Reforma, habrá que perder toda esperanza.

http://www.reforma.com/blogs/silvaherzog/

Lucha de clases (nuestros migrantes)


Un migrante lucha a toda costa por salir adelante, por tener un buen nivel de vida, sin depender de las ayudas del gobierno, sino de su empuje, aunque en ello les vaya la vida o la libertad.

Pablo Hiriart

junio 14, 2021 | 8:55 hrs

MIAMI, Florida.- La lucha de clases no es el motor de la historia como afirmaron Marx y Engels, pero promoverla sirve para ganar elecciones presidenciales y mantenerse en el poder. Lo estamos viendo en América Latina.

Tal vez no sepan qué construir desde el poder, pero son cinco estrellas a la hora de destruir. Es lo único que se puede hacer con una sociedad dividida: destruir.

Países de América Latina que, con sus defectos, caminaban en una dirección más o menos aceptable –posible de medir–, ahora se precipitan a la polarización social cuyo desenlace es el empobrecimiento, y deja una herida que tarda generaciones en sanar. O no se cura nunca.

Aquí en Estados Unidos lo que hay es promoción del odio como herramienta para el posicionamiento electoral.

El gobernador de Texas, Greg Abbot, anunció el jueves que con el presupuesto estatal para seguridad en la frontera (mil millones de dólares), continuará la construcción del muro de Trump que frenó Biden.

Esa va a ser su apuesta para posicionarse como precandidato presidencial del Partido Republicano.

México es un caso sorprendentemente claro –aunque por desgracia no el único– de promoción de la lucha de clases, desde la cima del poder político.

Durante 15 años el candidato López Obrador recorrió el país para señalar a los ‘ricos’ como causantes de las desgracias de los pobres. No es verdad, pero es eficaz. Llegó al poder.

Ahora como Presidente, y luego de una elección que no le resultó del todo favorable, pone a la lucha de clases como el eje de su discurso. Ese será el tono hasta 2024.

Fue directo contra la clase media, que tiene “una actitud aspiracionista (sic), es triunfar a toda costa, salir adelante”.

Si hubiera que ponerle rostro a una actitud aspiracional, de triunfar a toda costa, salir adelante, no hay mejor retrato que el indocumentado mexicano que arriesga su vida en el río, en el muro o en desierto, para alcanzar lo que el Presidente reprocha.

Luchan a toda costa por salir adelante, por tener un buen nivel de vida, sin depender de las ayudas del gobierno, sino de su empuje, aunque en ello les vaya la vida o la libertad.

Y envían a sus familiares en México más de 40 mil millones de dólares al año, precisamente ahora que ha vuelto a incrementarse la migración mexicana, luego de llevar algunos años con balance de cero aumento.

Se les agradece con hermosas palabras el dinero que mandan a México, pero se reprocha la esencia de su tesón individual: aspiracionismo (sic), triunfo a toda costa, salir adelante.

La lucha de clases que se alienta en México ha tenido una contrarréplica que preludia un horizonte ominoso para el país.

Sectores minoritarios pero estridentes hacen burlas de los que dicen cabello en lugar de pelo, o se llaman de tal o cual manera.

La confrontación clasista saca lo peor de la gente. Alentarla desde el poder es sencillamente fratricida.

Perú, un país con dos décadas de crecimiento económico ininterrumpido e inflación inferior al 3 por ciento, al parecer se inclinó por el candidato de un partido marxista. Llega al poder con el discurso y la ideología de la lucha de clases.

Convocará a una asamblea constituyente para hacer una nueva Constitución, de aliento socialista, “a cambio de la actual, que privilegia el libre mercado”.

Su discurso es estatista, contra los ricos, contra empresas privadas (Latam, Zara, Falabella, Metro “aglutinan su economía para sacar un beneficio empresarial, sin importarle el Estado, sin importarle el pueblo”) y los medios de comunicación.

Hace unos días, ante la inquietud en los mercados, Pedro Castillo dijo que en su plan no contemplaba expropiaciones y será respetuoso de la autonomía del Banco Central.

En su propuesta de gobierno está un nuevo Tribunal Constitucional (Suprema Corte) “electo por el pueblo”.

La trae jurada contra los medios de comunicación privados. Con un machete en la mano, preguntó en un mitin reciente: “¿Qué canal, qué radio y qué periódico de Lima dicen la verdad?”

-¡Ninguno!, rugió la multitud.

-¡Díganlo más fuerte!

-¡Ninguno!

-“¿Dónde está la televisión del pueblo peruano? ¡No la tiene! No la tiene, pero sí la tiene para decir porquerías, para decir basuras. ¡Eso tiene que terminar ahora!”-, gritó el candidato presidencial que saltó a la fama luego de encabezar, hace cinco años, una huelga nacional del magisterio.

Tiene rasgos trumpistas Pedro Castillo. El autoritarismo los hermana, sean de izquierda o de derecha.

Anunció que dará “un plazo de 72 horas a los extranjeros ilegales para dejar el país, los que han venido a delinquir”, en abierta alusión al millón (un poco más) de venezolanos que han llegado” y reestablecerá la pena de muerte.

Los venezolanos que están en Perú (y en Ecuador, en Colombia, Panamá, Chile, Estados Unidos) son víctimas de la lucha de clases que quita a unos para dar a otros.

El reparto de dinero no tiene por objetivo generar desarrollo, mejorar el sistema educativo o de salud, sino conservar clientelas electorales o brazos para luchar contra las clases medias.

“No lloren por Chile todavía”, escribió recientemente Andrés Oppenheimer. Ojalá así sea. Pero el puntero de las elecciones presidenciales (noviembre) es el candidato del Partido Comunista. Y hace un par de semanas la alcaldía de Santiago-Centro la ganó la abanderada del Partido Comunista, Irací Hassler.

La promoción de la lucha de clases reditúa electoralmente.

Ahí está Colombia, con un exguerrillero del M-19, marxista, a la cabeza de las preferencias electorales para los comicios de marzo. Una guerrilla que era parte de la delincuencia organizada: narcotráfico y secuestro (el periodista mexicano Raymundo Riva Palacio fue una de sus víctimas).

Es fácil caer en la trampa de la lucha de clases. Y hay trampas que, si no se les evita y se cae en ellas, no se sale nunca.

Los conservadores

Sergio Sarmiento

14 Jun. 2021

"Un conservador inteligente es siempre un reformador".

André Malraux

 

Este viernes pasado le tocó a la clase media. El presidente López Obrador acusó a sus integrantes de ingenuos por haber votado por la oposición: "Sectores de la clase media fueron influenciados, se creyeron lo del populismo, el de que íbamos a reelegirnos, lo del 'mesías tropical', el 'mesías falso'... Es muy interesante de cómo la gente humilde, la gente pobre, sí internalizó bien el mensaje".

"La verdadera doctrina de los conservadores es la hipocresía", advirtió en una supuesta paráfrasis de Carlos Monsiváis. Para el Presidente, sin embargo, conservador es simplemente quienquiera que discrepe de él. El 8 de enero de 2019 declaraba: "Se presentan como gente de avanzada, pues no, son conservadores porque no quieren que haya cambios, y hay conservadores de derecha y conservadores de izquierda". El 5 de abril de 2021 afirmaba: "Sí puedo decir que son conservadores nuestros adversarios, porque ni modo que se pongan el saco... Y son muy autoritarios y fachos". Añadió entonces y también este 11 de junio: "Son clasistas y racistas".

En varias ocasiones ha expresado su rechazo al lenguaje de odio. El 18 de septiembre de 2020 declaró: "Yo no odio, soy pacifista". Sin embargo, sus descalificaciones a los "conservadores corruptos que no quieren dejar de robar" son constantes. Este lenguaje de odio ha polarizado al país.

El Presidente lo niega: "No hay incertidumbre -dijo el 7 de enero de 2021- y tampoco existe, como lo pregonan nuestros adversarios en los medios de comunicación, que hay polarización. No existe eso en el país... Solo el 25 por ciento de la población, les gustaría que yo dejara el gobierno; 70 por ciento quieren que yo continúe y 5 por ciento no han decidido. Entonces, ¿cuál polarización?".

Es verdad que Morena obtuvo 11 de 15 gobiernos estatales en los comicios del 6 de junio, un gran triunfo, pero la alianza oficialista de Morena, el PVEM y el PT atrajo 20.9 millones de votos contra 19.4 millones de la coalición opositora, el PAN, el PRI y el PRD. No es una diferencia abrumadora, muestra más bien a un país dividido por la mitad, aunque las mitades no sean geográficas. Las zonas rurales, las más pobres, apoyaron a los partidos oficiales, las urbanas de clase media se inclinaron por la oposición.

El Presidente y sus incondicionales atribuyen las derrotas de Morena en la Ciudad de México a una campaña sucia. "Pienso que hizo falta difundir más ese trabajo que se hace desde el gobierno de México, recordar permanentemente lo que significa la pensión a adultos mayores y por qué representa una transformación de nuestro país", declaró la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, el 9 de junio. No hay duda de que la personalización de las pensiones para adultos mayores y otros subsidios ha ayudado mucho al éxito electoral de López Obrador y Morena, pero la ley prohíbe el uso de programas sociales con fines electorales o de promoción personalizada.

Dicen que en la política y el amor todo se vale. El objetivo que obsesionó a López Obrador durante décadas fue obtener el poder, y usó para ello todas las armas a su alcance. Hoy que lo tiene está empeñado en construirse un lugar en la historia, y lo está haciendo con una consigna muy sencilla: "Nosotros no somos iguales"; nosotros somos honestos, nuestros adversarios son conservadores, corruptos, hipócritas, autoritarios, fachos, clasistas, racistas y más. No es el lenguaje de un liberal, ni el de un demócrata tolerante que rechaza la polarización de la sociedad.

 

· NI OBAMA

 Mientras el gobierno mexicano malbarata el viejo avión presidencial, el Boeing 757 de 1987, por 65 millones de pesos, y sigue sin vender el 787, "el avión que no tiene ni Obama", Boeing está construyendo dos nuevos 747 presidenciales para Estados Unidos a un costo mínimo de 3,900 millones de dólares, unos 78 mil millones de pesos.

@SergioSarmiento

viernes, 4 de junio de 2021

Votar en conciencia

 Guillermo Velasco Barrera

04 Jun. 2021

Tras un periodo intenso de campañas estamos ahora inmersos en un proceso de reflexión previo a emitir nuestro voto. Llegó la hora de los ciudadanos, pues más allá de las estrategias de los partidos y los acuerdos entre políticos, el domingo cada mexicano tendrá la oportunidad de optar de manera libre y secreta por lo que a su juicio representa la mejor alternativa.

La elección en puerta, más que un comparativo de perfiles, propuestas y trayectorias, se ha convertido en un plebiscito a favor o en contra de Morena. Frente a este escenario, la preocupación de la mayoría de los votantes anti-Morena ha sido identificar la alternativa con más posibilidad de derrotar al partido político del Presidente, dejando en un segundo plano las propuestas y los perfiles de los candidatos. La alianza Va por México es el mejor ejemplo de ello. Su estrategia de conexión con el electorado se basa principalmente en convencerlo de que lo esencial es que no gane Morena.

Tal estrategia partidista no solamente es válida, sino eficaz. Parte de la merma electoral que tendrá Morena en muchos estados del país se deberá en gran medida a esta coalición opositora. Igualmente es válido que como electores destinemos nuestro voto a evitar que gane la opción que más rechazamos, aunque lo anterior implique votar por un partido que no representaba nuestra primera alternativa. Pero hay quienes se rigen con un criterio distinto y votarán por propuestas, identificación partidista y trayectorias de candidatos, tengan o no posibilidades de ganarle al partido de López Obrador. Opción igualmente válida. A final de cuentas es un tema de libertad y de conciencia, en donde nos tendremos que preguntar qué representa un mayor bien para la democracia y para el futuro de México.

Refiero lo anterior porque en los días previos a la elección han surgido, por parte de los partidos y de algunas organizaciones, campañas en favor del denominado voto útil con la intención de evitar la dispersión del voto anti-Morena.

Como es natural, distintos partidos se disputan la titularidad de dicho voto y diversas plataformas buscan decirle al ciudadano por quién votar si lo que busca con su voto es derrotar a Morena.

Lo anterior ha suscitado mucha confusión, pues más que información ha circulado una gran cantidad de propaganda. Hay que reiterar que en el caso de Jalisco existe un contexto muy distinto al de otras partes del país en virtud de que MC es el partido político más fuerte y no forma parte de la alianza opositora. Diversas encuestas refieren que en la mayoría de los distritos federales representa la marca política más competitiva para derrotar a Morena.

En virtud de lo anterior, no han cesado los ataques al partido naranja, equiparándolo con Morena con la idea de convencer a los votantes de que MC no es la opción anti-Morena, sino al contrario. Tales mensajes han generado duda en electores contrarios a la 4T, pero que tienen muchas reservas respecto a Movimiento Ciudadano.

Lo cierto es que un horizonte de corto plazo, MC representa en Jalisco la alternativa para contribuir a acotar el poder de Morena en el Congreso federal, porque en la mayoría de los distritos es puntero o va en segundo lugar contra Morena. Es un tema de mero cálculo electoral. Por otro lado, si bien MC es un partido que tiene vasos comunicantes con la 4T, al igual que ciertos grupos del PRI, del PRD, e incluso del PAN, el partido naranja cuenta entre sus candidatos con algunos perfiles ciudadanos valiosos.

No existe alternativa política perfecta, pero sí la posibilidad por parte del ciudadano de optar por el mayor bien posible frente a un determinado contexto. A final de cuentas, reitero que el voto es un asunto de libertad, responsabilidad y conciencia, y esa deberá ser la pauta para votar el domingo. Los partidos y candidatos ya hicieron lo suyo, pero los ciudadanos tenemos la última palabra.

 

@gvelascob

 

jueves, 3 de junio de 2021

¿México no es Venezuela?

Ricardo Elias en MURAL

03 Jun. 2021

El título de este artículo no es para alarmar irracionalmente a nadie, sino para hacer ver que el riesgo de que México termine como Venezuela es real y que cosas similares han comenzado ya a ocurrir, como la militarización del país, discursos populistas plagados de mentiras, centralización del poder, violaciones a la Constitución, impunidad al crimen organizado y a los leales, terrorismo fiscal, desinversión y fuga de capitales, desabasto de medicinas, etcétera.

Los dictadores de hoy ya no llegan al poder por medio de revoluciones armadas, sino por medio de elecciones armadas, a su favor. Ya no explotan bombas para dar golpes de Estado, lo que "explotan" son las necesidades de los más pobres para obtener su voto.

Hugo Chávez ganó las elecciones en 1998 porque la situación en ese entonces era de auténtico desastre, porque los venezolanos ya no creían en ninguno de los partidos políticos tradicionales, y porque pudo presentarse como su "salvador". Veintitrés años después la situación en Venezuela es catastrófica, lo que demuestra que es posible estar peor, y en México ya estamos encaminados en ese rumbo.

Buena parte de los seguidores incondicionales de Morena (el llamado voto duro) apoya a ese partido sin importar que las decisiones que ha tomado el Presidente y sus políticas públicas lejos de mejorar, han empeorado al país. Su voto no es razonado, sino resentido por agravios o infortunios del pasado avivados por AMLO, quien se ha encargado de estereotipar a los ricos (sinónimo de empresarios) como la causa principal de sus desgracias. "Mal de muchos, consuelo de tontos", dice el refrán que en este caso les aplicaría.

A nadie conviene que el Presidente de un país, sea del partido que sea, tenga poder absoluto para cambiar la Constitución o imponer leyes y políticas públicas que a la postre terminarán por empobrecer a todos, y en ello sí que van primero los pobres.

Hay bastante información de lo mal que terminan los gobiernos populistas.

Quienes en su momento apoyaron, o le dieron el beneficio de la duda a Hugo Chávez, pensando que lo que sucedió a los cubanos no podía pasarles a los venezolanos, porque "Venezuela no era Cuba", hoy tienen suficientes razones para arrepentirse. Los colombianos dicen que lo que pasó en Venezuela no puede pasarles a ellos porque Colombia no es Venezuela. Y hoy muchos mexicanos dicen que en México no puede pasar lo mismo porque México no es Venezuela, argumentando los 3 mil kilómetros de frontera con Estados Unidos, el T-MEC, la inversión extranjera, etcétera.

La isla de Cuba, a pesar de los enormes intereses y de todo el poderío económico y militar de Estados Unidos, se convirtió en un bastión comunista que terminó por empobrecer más a los cubanos más pobres, porque los más ricos simplemente emigraron.

México puede ser Venezuela porque no hay diferencia entre la pobreza mexicana actual y la pobreza venezolana de entonces; porque los tratados comerciales, las reglas para la inversión extranjera, etcétera, se pueden terminar tan rápido como se vuelva un capricho, se expida un decreto o se apruebe una "democrática" modificación a la Constitución; porque la manipulación política del hambre y la pobreza no distingue fronteras y porque la creación de enemigos "causantes" de todos los problemas sirve para unir masas a favor del caudillo que promete combatir y acabar con el enemigo común.

Para Hitler la causa de los males alemanes fueron los judíos; para Castro, Chávez y Maduro la causa de sus males fue y sigue siendo el imperialismo yanqui; y para AMLO los enemigos del pueblo son, por un lado, los ricos, los empresarios, y por otro, los jueces, el INE, la prensa y todo aquel que lo critique o exhiba sus pifias.

Una frase de Leonardo da Vinci explica la importancia de salir a votar el próximo domingo: "es más fácil resistirse al inicio que al final".

Este domingo será mucho más fácil resistirse al populismo y a sus nefastas consecuencias que lo que habría que hacer después si Morena y sus aliados logran una mayoría absoluta en el Congreso.

Hoy solo se requiere salir a votar en contra de Morena. Si no lo hacemos, mañana no habrá manifestación pública lo suficientemente grande que sirva para revertir cambios constitucionales, la polarización social y el deterioro de las instituciones y la economía de México.

"Más vale tarde que nunca, pero

demasiado tarde es lo mismo que nunca".

Yo

 ricardoelias1@gmail.com

 ricardoelias.mx

miércoles, 2 de junio de 2021

¿Arderá México?

FRANCISCO MARTÍN MORENO

TRIBUNE NEWS SERVICE |JUN 02, 2021 AT 11:14 AM

El título de la presente entrega se justifica a la luz de las derrotas de Andrés Manuel López Obrador en las urnas. AMLO nunca aprendió a perder, pero tampoco a ganar, porque desde su triunfo en 2018 se ha desempeñado como un eterno candidato obstinado en destruir la economía nacional, desmantelar las instituciones de la República y dividir a los mexicanos, traicionándolos al incumplir sus promesas de campaña. Los hechos son tercos y más aún lo son al tratarse de datos duros incomparables con los extraídos diariamente de su chistera para distraer a un audiencia cautiva ávida de entretenimiento.

En 1988, al perder las elecciones por la gubernatura de Tabasco, denunció la comisión de un fraude electoral cuando había logrado un insignificante 18% de los sufragios. En 1994 Roberto Madrazo también le impidió llegar a ser gobernador de su Estado natal, por lo cual organizó una marcha inútil al entonces Distrito Federal sin poder modificar la decisión electoral.

En 2006 Felipe Calderón lo volvió a derrotar en unos comicios disputados, por lo que bloqueó durante 47 días el Paseo de la Reforma en la Ciudad de México, ocasionando importantes daños económicos a la ciudad, sin que su “voto por voto, casilla por casilla”, modificara los resultados. Acto seguido, con la banda tricolor cruzada en el pecho, se autoproclamó “presidente legítimo” en un acto ridículo, útil sólo para confirmar que efectivamente era “un peligro para México”. Lo anterior, sin olvidar que, tiempo atrás, había bloqueado 51 pozos petroleros y declarado a Tabasco “territorio en desobediencia civil” con el lema: “No estamos dispuestos a seguir viviendo en la miseria, en tanto que una empresa supuestamente propiedad de la nación (PEMEX) extrae nuevas riquezas…”.

En 2000, al ser electo Jefe de Gobierno, se abstuvo, claro estaba, de promover cualquier inconformidad.

En 2012 Peña Nieto lo derrotó por millones de votos, AMLO organizó un ciclo de protestas con el sobado pretexto de otro atraco electoral.

De acuerdo a la anterior estrategia incendiaria ejecutada en contra de las instituciones republicanas, ¿qué podríamos esperar en las elecciones intermedias del 6 de junio? Si AMLO perdiera el control de la Cámara de Diputados, quedaría enterrada la 4T, de ahí que haya comprado millones de votos con cargo al erario, violado la Constitución al no guardar silencio durante la veda electoral, amenazado con la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), el Servicio de Administración Tributaria (SAT) o la Fiscalía General de la República (FGR) a candidatos o gobernadores de otros partidos, así como a los integrantes del Instituto Nacional Electoral (INE) y del Tribunal Federal Electoral con la promesa de desaparecer dichos organismos autónomos, garantes de nuestra democracia que él juró respetar cuando protestó guardar y hacer guardar nuestra Carta Magna…

Si AMLO nunca ha aceptado un revés electoral desde 1988, no veo porqué ahora sí va a admitir civilizadamente una derrota el 6 de junio. No se debe descartar la posibilidad de tratar de anular las elecciones por medio de la judicialización del proceso electoral, de modo que sean los jueces y los magistrados, previamente investigados por la UIF, el SAT y la FGR, quienes decidirán la suerte de los comicios más importantes de la historia de México, para así derogar la soberana voluntad ciudadana.

Las denuncias podrían fundarse en la inequidad en la contienda, en la intervención ilegal de los gobernadores, en los excesos de los gastos de campaña, en las presiones del narco que desquiciaron la competencia electoral, y en la dolosa sospecha del recuento final de los votos a cargo del INE, una respetable institución manipulada, según AMLO, por los conservadores, sea lo que sea lo que signifique semejante acusación.

¿Arderá México? ¡Que arda!, siempre y cuando AMLO pueda concluir su transformación orientada a devastar la economía, a la sociedad, a la educación y a la salud, como lo ha venido haciendo con singular éxito desde que llegó al poder para la tragedia de México. ¿Arderá México? Lo veremos, horror de horrores, después del 8 de junio, cuando Kamala Harris vuele de regreso a Washington… A nadie le conviene la instalación de una dictadura en México, ni a los morenistas. Quien incendia una pradera puede perecer devorado por el fuego…

Francisco Martín Moreno es escritor y periodista mexicano que se ha especializado con maestría en la novela histórica. Puedes seguirlo en @fmartinmoreno

lunes, 31 de mayo de 2021

Vota por México

 Catón en MURAL

31 May. 2021

Un voto por Morena es un voto contra México... Desde que empecé a escribir en los periódicos -Adolfo López Mateos era el presidente de la República- hasta que por culpa de Enrique Peña Nieto la nación cayó en las peores manos, fui constante crítico del PRI. Mi canción La casita se volvió, en la interpretación de Óscar Chávez, himno popular de protesta contra la corrupción de los gobiernos priistas. Escribí y hablé en contra de Díaz Ordaz cuando hacer eso era peligroso. En 1997 acuñé el lema "Un voto por el PRI es un voto contra México". Así coadyuvé a que el partido en el poder perdiera la mayoría que necesitaba en el Congreso para seguir ejerciendo su omnímodo poder. Con ese mismo propósito estoy ondeando ahora esa frase, referida hoy a Morena. De esa manera uno mi esfuerzo al de todos aquellos que están luchando por poner frenos y contrapesos a la absolutista voluntad del mesiánico caudillo de la 4T. Me alegró por eso que mi proclama se haya vuelto viral, que su presencia en las redes sociales sea constante y que la difundan quienes piensan que López Obrador está causando daños graves a nuestro país. Debemos limitar su poder; debemos evitar que AMLO llegue a tener la mayoría que quiere tener en el Congreso para cambiar a su capricho la Constitución y hacer que sirva a su desbordada ambición de dominio. Eso sería lo peor que a México le podría suceder, pues pondría a la República en el camino de la dictadura. ¿Por quién votar, entonces? Por alguno de los partidos tradicionales: PRI, PAN o PRD, que tienen defectos ciertamente, algunos de ellos grandes, pero que hoy por hoy constituyen la única opción frente al gravísimo riesgo que representaría un triunfo de Morena. Nuestro deber de ciudadanos que amamos a México y que queremos salvarlo de una tiranía es no votar por Morena ni por ninguno de los partidos que se le han vendido. Mi experiencia de muchos años me dice que si en la elección del 6 de junio Morena obtiene el triunfo López Obrador se fortalecerá en tal modo que ninguna fuerza ciudadana será ya capaz de detenerlo. Destruirá las instituciones que hasta ahora han podido limitarlo, y las que no pueda suprimir las desvirtuará y seguirá corrompiendo con dinero o concesiones que nada tienen que ver con su función. Lo digo una vez más y lo repetiré estos días: "Un voto por Morena es un voto contra México"... La esposa le comentó a su marido: "Qué extraña coincidencia. A ti se te olvidó mi cumpleaños, y a mí se me olvidó cómo se descruzan las piernas en la cama por la noche"... Hamponito, el hijo del narco de la esquina, apagó de un soplo las seis velitas de su pastel de cumpleaños. Al punto su padre le sacudió la cabeza con un fuerte sopapo. Le dijo con ominosa voz de gánster: "¡Por soplón!"... Antes de ir a la cama don Languidio procedió a ponerse una crema en el rostro. Su esposa, extrañada, le preguntó: "¿Qué te estás embarrando en la cara?". Contestó el señor: "Una crema rejuvenecedora que me recomendaron". Acotó con acritud la doña: "Te la estás poniendo en el lugar equivocado"... Don Poseidón, el padre de Glafira, le preguntó, severo. al novio de la joven: "¿Tuvo usted anoche intimidad con mi hija?". "¡No, señor! -afirmó con vehemencia el galancete-. Si quiere se lo juro poniendo la mano sobre la Biblia que estaba en la habitación del hotel, y que me traje de recuerdo"... Dos recién casadas intercambiaron confidencias sobre sus respectivas noches de bodas. Dijo una: "Yo estaba tan cansada que me quedé dormida en un segundo". Relató la otra: "Yo estaba más cansada que tú. Me dormí desde el primero"... FIN.

afacaton@yahoo.com.mx

viernes, 28 de mayo de 2021

Reflexiones sobre la democracia y el populismo

David Granfield en la Experiencia interna del Derecho, advierte que el gobernante debe tener convicciones, pero no debería inmunizarlas ante las críticas y cuestionamientos razonables.

Víctor Manuel Pérez Valera

mayo 27, 2021 | 20:53 hrs

Las elecciones que se celebrarán el próximo 06 de junio nos deberían llevar a reflexionar en torno a la democracia y el populismo, la democracia y la demagogia.

Al concluir la guerra civil en los Estados Unidos, el presidente Abraham Lincoln pronunció en Gettysburg, un elocuente y breve discurso que concluyó con la frase, que sostenía que su gobierno era “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Esta célebre expresión se convirtió en la más elocuente definición de democracia. Lincoln vivió estos principios: la generosidad en perdonar y promover a sus adversarios políticos (General Stanton).

Esta definición de democracia no carece de ambigüedad: ¿quién constituye al pueblo? ¿es una plebe desmesurada?, ¿es lo que se designa como vulgo o populacho? Pero, sobre todo, ¿quién interpreta auténticamente los ideales del pueblo? De lo anterior, surge la paradoja: democracia o populismo. Esto es subrayado por el Papa Francisco en su Encíclica Fratelli Tutti: “Hay líderes populistas capaces de interpretar el sentir de un pueblo, su dinámica cultural y las grandes tendencias de una sociedad… pero deriva en insano populismo cuando se convierte en la habilidad de alguien para cautivar en orden a instrumentalizar políticamente la cultura del pueblo, con cualquier signo ideológico, al servicio de un proyecto personal y de su perpetuación en el poder… esto se agrava cuando se convierte, con formas groseras o sutiles, en un avasallamiento de las instituciones y de la legalidad”. (FT 159). No es lo mismo servir al pueblo, que servirse del pueblo.

David Granfield en la Experiencia interna del Derecho, advierte que el gobernante debe tener convicciones, pero no debería inmunizarlas ante las críticas y cuestionamientos razonables, de lo contrario, se aferraría a sus ideas a tal grado que acabaría siendo un gobierno intolerante y dogmático que tacha inexorablemente las posturas diferentes. De esto al fanatismo solo hay un paso, y así puede caerse en el denigrante ideal, “el Estado soy yo” de Luis XIV, “el rey sol”, modelo del despotismo ilustrado.

Granfield señala que, para seguir los sentimientos del pueblo, estos deben ser racionales a fin de no degenerar en autoritarismo, que denoste a los opositores que sostienen diferentes puntos de vista. Otra consideración de Granfield es que las penas y sanciones jurídicas son privilegio exclusivo del gobierno, y si este es omiso o remiso en su aplicación, indirectamente fomenta la inseguridad y propicia que el ciudadano tome estos derechos en sus manos.

¿Qué es el populismo? El notable politólogo alemán Jan-Werner Müller, profesor de la Universidad de Princenton analiza profundamente las raíces y manifestaciones del populismo. Ante todo, señala que este es uno de los principales enemigos de la democracia. Los populistas socaban sistemáticamente la confianza de los ciudadanos en las instituciones. Un buen ejemplo de estos ataques, los encontramos en recientes movimientos populistas en Europa: Viktor Orbán con su partido FIDESZ en Hungría y Jaroslaw Kaczynski en Polonia, eliminaron autoritariamente la independencia del poder judicial.

Los populistas se declaran los auténticos representantes del pueblo, mas conviene aclarar que no necesariamente todos los votantes del partido populista sean populistas. Véase el caso concreto de Le Pen, en Francia, no todos los que lo sostenían consideraban a los opositores inmorales y traidores a la patria. La anterior característica también la utilizó Nigel Farage en Inglaterra con el Brexit, y en Estados Unidos, Donald Trump con los ataques a Hilary Clinton. En pocas palabras los populistas silencian o desacreditan a los oponentes, lo cual sería cierto despotismo.

Para adquirir fuerza los partidos populistas se rodean de pequeños partidos que no necesariamente son populistas. Otra característica común a los populistas consiste en que viven en un mundo de fantasías políticas que frecuentemente no pueden llevar a la práctica. ¿Cómo vencer al populismo? No es, según Werner Müller, una tarea fácil. Es una ilusión pensar que ya en el poder los populistas serían más moderados. Por consiguiente, lo ideal sería vencerlos en las urnas, pero tampoco es fácil: el “clientelismo de masas” tiene mucha fuerza, como se vio con Jörg Haider en Austria. En los casos en que sean derrotados en las urnas, fácilmente van a argüir, como lo hizo D. Trump que hubo fraude.

Vencer la oratoria populista es muy difícil, para todo tienen salidas. Habría que insistir en un punto clave: los populistas no tienen la única y auténtica interpretación de la voluntad del pueblo.