viernes, 30 de octubre de 2020

Sin salud

Sergio Sarmiento en REFORMA 30 Oct. 2020

"Vamos a tener un sistema de salud

como el que tienen en Dinamarca,

como el que tienen en Canadá,

porque no es un problema

de presupuesto, es un problema

de corrupción".

Andrés Manuel López Obrador


  Primero el gobierno eliminó el Seguro Popular, tras el reiterado comentario del Presidente de que no era ni seguro ni popular. Poco importó que haya sido el vehículo que permitió a millones de mexicanos de escasos recursos tener acceso a servicios de salud y medicamentos en muchas enfermedades, entre ellas el cáncer. Los recursos se transfirieron al Instituto de Salud para el Bienestar, el Insabi, pero se dijo que los pobres no perderían nada; al contrario, habría tratamientos y medicinas gratuitos para todos.

Este 28 de octubre, sin embargo, la mayoría oficialista en la Cámara de Diputados aprobó tomar 33 mil millones de pesos del Fondo de Salud para el Bienestar y entregarlos al gobierno federal. Una vez más se dice que no faltarán recursos para la salud. Pero el dinero pasa a los fondos generales de la Secretaría de Hacienda, que podrá utilizarlos en cualquier cosa que decida el Presidente. El régimen sigue acabando así con los guardaditos y centralizando todo el dinero, todo el poder.

El propósito de tomar los 33 mil millones es comprar vacunas para el Covid. El monto corresponde, efectivamente, a los 1,659 millones de dólares que Hacienda ha comprometido para las vacunas. No deja de ser paradójico, sin embargo, que se saquee un fondo de salud que apoya a los más necesitados para financiar vacunas también necesarias. Uno pensaría que hay muchos gastos menos importantes.

El Presidente vive en su propio mundo. Ayer, en su mañanera, se congratuló de que todo está listo para la realización de las compras internacionales de medicamentos a proveedores internacionales con el propósito de resolver el desabasto que el propio mandatario dijo hace meses que no existía.

Es positivo que el gobierno abra las compras de medicamentos del sector público a productores de todo el mundo. Las barreras no hacen más que disminuir el poder de compra de los consumidores. Pero fue el propio gobierno el que creó el desabasto al cerrar en 2019 siete plantas de medicamentos, entre ellos oncológicos pediátricos, de Laboratorios PISA, la mayor farmacéutica nacional, sin razón aparente. El presidente López Obrador había atacado a la empresa en una mañanera; la Cofepris trató de quedar bien con él y buscó cerrar las plantas sin pensar en las consecuencias.

La competencia en la nueva licitación internacional de medicamentos, por otra parte, queda en entredicho por una aparente estrategia para impedir la participación de las mayores empresas mexicanas. El 21 de octubre la Secretaría de la Función Pública inhabilitó durante 30 meses a Pisa por una supuesta falta cometida por una filial, la distribuidora Dimesa, en una licitación de 2017. En julio también fue inhabilitada Grupo Fármacos Especializados (Grufesa), otra de las grandes farmacéuticas del país.

No se entiende por qué el gobierno cuestiona a las empresas extranjeras de energía mientras señala la importancia de volverse autosuficientes cuando hace todo lo posible por destruir a la industria farmacéutica nacional. Quizá la única explicación es que estamos viviendo un régimen de ocurrencias. Solo así comprenderemos por qué toma dinero de fondos indispensables para cubrir otros huecos, pero sin hacer nada para superar el desabasto de medicamentos provocado por él mismo. No es la forma de crear un sistema de salud como el de Canadá o el de Dinamarca.

 · OTROS DATOS

 Resulta que una vez más el Presidente tiene otros datos. Ante las protestas de los gobernadores de oposición por los recortes en los recursos que reciben de la Federación, el mandatario dice ahora que ya hizo cuentas y resulta que los estados le salen debiendo al gobierno central 70 mil millones de pesos.

@SergioSarmiento

lunes, 19 de octubre de 2020

Iglesia católica dispuesta a pedir perdón a pueblos originarios

15/10/2020 16:55  ISABEL GONZÁLEZ

La iglesia católica se dijo dispuesta a solicitar perdón, buscar la reconciliación y a acompañar a los pueblos originarios que a lo largo de toda su historia han sufrido marginación y abusos

Se desconoce si el Papa Francisco dará respuesta a la solicitud del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Foto: Cuartoscuro

La Iglesia católica en México siempre estará dispuesta a solicitar perdón, buscar la reconciliación y a acompañar a los pueblos originarios que a lo largo de toda su historia han sufrido marginación y abusos también de las autoridades civiles, aseguró monseñor Rogelio Cabrera López, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

En rueda de prensa virtual para dar a conocer la esencia de la tercera encíclica del Papa Francisco denominada Fratelli Tutti, el líder de la iglesia católica en México puntualizó que desconoce si el Sumo Pontífice dará o no una respuesta a la solicitud del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador planteada en ese sentido a la iglesia católica y a la monarquía en España desde el año pasado y en la que ha insistido recientemente.

Pero por lo que concierne al caso de la jerarquía eclesiástica en México, a su debido tiempo se dará a conocer la respuesta al pueblo de México y se exhortará a que todas las instituciones, hagan lo mismo y asuman su responsabilidad.

"Honestamente no se si el Papa dirá una palabra de ésta solicitud  de la carta, lo que yo sí puedo decir como presidente episcopal que nosotros sí haremos un pronunciamiento, un comunicado a tiempo sabiendo que la fecha para hacerlo es el año próximo, 2021 cuando se cumplen  los 200 años de la consumación de la independencia, queremos hacerlo pero también queremos trazarnos una ruta - como siempre lo hemos hecho  - en favor de los pueblos originarios" indicó Cabrera López al resaltar que aunque tomen distancia todas las instituciones de gobierno son herederas del pasado.

No a las visiones fariseicas de que todos los malos estuvieron en el pasado

De acuerdo con el presidente del Episcopado Mexicano, la encíclica Fratello Tutti llama a la iglesia a reflexionar y meditar el pasado, lo cual implica crear una memoria penitencial donde todas las autoridades asuman su responsabilidad y no se dé cabida a visiones "fariseicas" de que todos los malos pertenecen al pasado.

"Por supuesto que personas e instituciones debemos saber pedir perdón (...) mirar hacia atrás nos obliga a mirar en estos segmentos que van de ahora hacia atrás porque los pueblos originarios tienen una larga historia de sufrimiento, no solo fue el inicio de la conquista sino a lo largo  de todos los siglos y hasta el día de hoy sigue habiendo mucha laceración a sus derechos" puntualizó el obispo al citar el caso Ayotzinapa como ejemplo de lo que no debe suceder.

"La iglesia católica en México está dispuesta siempre no solamente a pedir  perdón si no a tener una memoria penitencial, a seguir en este camino de reconciliación y  saben que la iglesia siempre ha estado presente en las comunidades indígenas del país (...) por eso el Papa nos llama a una memoria penitencial, no podemos tener una mirada farisaica: los malos fueron antes y los buenos estamos ahora; no, no, todos tenemos que asumir nuestra propia responsabilidad" enfatizó frente a los medios de comunicación.

En cuanto a la relación de la iglesia católica con las autoridades de todos los niveles, monseñor Cabrera adelantó que "sin preferencias y con neutralidad" están dispuestos a escuchar quien quiera hablar con ellos porque están abiertos al diálogo y no lo van a hacer a "escondidas".

Aclaró que saben ser intercesores de las causan que más lastiman al país y si bien saben que inicia un año electoral "efervescente y difícil" se comprometió a que los pastores sabrán mantener la sana neutralidad por respeto a la feligresía y por el bien del país.


Cienfuegos o cuando la DEA acusó al Estado mexicano

JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ

• La DEA y la fiscalía de Nueva York están jugando con la política y con México, aprovechando el descontrol de los días postreros de la administración Trump.

19 de Octubre de 2020

Hagamos un poco de ficción política. Es el 19 de octubre del 2025, el expresidente López Obrador decide ir a visitar a su nieto a Houston. Al arribar al aeropuerto de esa ciudad es interceptado por agentes de la DEA que portan una orden de detención de la fiscalía de Nueva York. Le informan que está acusado de haber ordenado liberar, el 17 de octubre de 2019, en el evento que se conoció como el culiacanazo, a Ovidio Guzmán, el hijo de El Chapo, quien junto con su hermano Iván Archivaldo se han convertido en los principales proveedores de drogas sintéticas en los Estados Unidos.

En aquella ocasión, sostiene la DEA, el entonces Presidente admitió, en una de sus tradicionales conferencias mañaneras, que él había sido el que había ordenado liberar a Ovidio. La DEA recordó que Ovidio no tenía orden de aprehensión en México, pero que iba a ser detenido para extraditarlo a Estados Unidos, la decisión del entonces Presidente lo impidió. Por eso expidieron la orden de aprehensión.

Es ficción política, pero es una posibilidad real, luego de la forma en la que ha actuado el gobierno de Estados Unidos, y en particular la DEA, en la detención del general Salvador Cienfuegos.

Todo indica que la averiguación contra Cienfuegos comenzó con la conversión en testigo protegido del exfiscal de Nayarit, Edgar Veytia, condenado en EU a 25 años de prisión por encabezar el grupo criminal que se conocía como H2. Veytia es el que involucra a Cienfuegos y, casualmente, la misma semana en la que la DEA presentó su solicitud para detener al general, en agosto pasado, la defensa de Veytia presentó un escrito para que se le reduzca la pena que recibió hace poco más de un año.

La acusación tiene capítulos inverosímiles. Según esto, se descubrió que el llamado Padrino era el secretario de la Defensa porque en una llamada telefónica entre narcos interceptada por la DEA se decía que el Padrino estaba en un programa de televisión. Checaron qué funcionario estaba en ese momento al aire y descubrieron que era Cienfuegos.

Se dice que el exsecretario de la Defensa trabajó con este grupo, el H2, y que les proporcionó hasta transporte marítimo (¿marítimo el Ejército?). Pero nunca se explica por qué con ese grupo menor, local, violento, un desprendimiento de lo que fueron los Beltrán Leyva, un cártel que fue eliminado por fuerzas militares en el sexenio anterior. Su líder, Juan Francisco Patrón Leyva, fue liquidado junto con un grupo de sicarios en 2017, precisamente por el Ejército y la Marina, en aquel famoso operativo en Nayarit donde se les disparó desde un helicóptero. Entonces, según la DEA, el general protegía y operaba con un cártel que su propio ejército destruyó. No tiene sentido.

La DEA y la fiscalía de Nueva York están jugando con la política y con México, aprovechando el descontrol de los días postreros de la administración Trump.

Retomemos algunos puntos. Primero, la detención se hizo sin compartir información con el gobierno mexicano, sin siquiera advertirle previamente, lo que exhibe la nula colaboración entre las autoridades de los dos países. En México no existe una sola denuncia o investigación en curso sobre relación del general Cienfuegos con el narcotráfico. Por definición, un secretario no tiene capacidades operativas individuales.

El Ejército es, junto con la Marina y la Fuerza Aérea, la única institución realmente transexenal en el país, cambian los mandos, pero ese movimiento no depende del presidente en turno, sino del escalafón militar, de la carrera militar. Todos los mandos, a lo largo de décadas, han trabajado con distintos presidentes en diferentes sexenios. Todos los generales en activo trabajaron, de una u otra forma, con el exsecretario de la Defensa, todos estuvieron bajo su mando, incluyendo los más altos mandos de la actual secretaría. Por eso mismo no es verosímil que un secretario de la Defensa se involucre con el narcotráfico sin que lo haga también la columna vertebral de toda la institución. No es un general aislado que trabaja en una zona militar específica, es el secretario de la Defensa.

En la distribución de tareas que tenían las distintas fuerzas militares y de seguridad en el sexenio pasado, cayeron desde el Chapo Guzmán hasta el Z40, pasando por Dámaso López y antes Nacho Coronel. El Ejército desarticuló a los Zetas, a los Beltrán Leyva, a la Familia Michoacana y a otros grupos, incluyendo al cártel del H2. De los siete cárteles que operaban en el país, concluida su administración, quedaron solamente dos: Sinaloa y Jalisco.

Hace apenas dos años, Cienfuegos estuvo en Washington, fue recibido con honores por el general Kelly, que había sido jefe del comando Sur y era el jefe de gabinete de Trump, y homenajeado por el propio ejército estadunidense, en una junta con el jefe del estado mayor conjunto. Según la DEA, en esas fechas ya investigaban al general. No tiene sentido.

En el Ejército, como en muchos ámbitos, hay y ha habido corrupción, pero aquí estamos hablando de otra cosa. Estamos hablando de una acusación al Estado mexicano que trasciende un sexenio. Hace unos meses, Trump amenazó a México con actuar unilateralmente contra el narcotráfico en México. No sé si están atacando al narcotráfico, pero al Estado mexicano lo están vapuleando en toda la línea, y en el ambiente de polarización que vivimos no nos damos cuenta que este desafío no es coyuntural, sino estratégico.

jueves, 15 de octubre de 2020

12 preguntas

Ricardo Elias en MURAL

15 Oct. 2020

A partir del desasosiego que muchos mexicanos sentimos de cara al futuro del país, me hice varias preguntas para intentar comprender por qué yo no encuentro la misma paz, tranquilidad y hasta felicidad que los simpatizantes del gobierno de la llamada Cuarta Transformación (4T) dicen sentir, si realmente confían en el Presidente y creen que bajo su liderazgo nos irá mejor a todos, si se trata solo de hartazgos del pasado convertidos en anhelos de un mejor futuro sin ninguna base real que funde su optimismo, o si yo, y todos los que nos sentimos preocupados, somos simplemente unos pesimistas que negamos toda posibilidad de mejora, particularmente para los que menos tienen:

 1. Si la 4T reducirá la pobreza en el país y acabará con la corrupción, ¿por qué nos preocupa el futuro económico colectivo y personal?

2. Si la 4T combate la violencia sin violencia, ¿por qué las muertes y la inseguridad van en aumento y sentimos miedo de salir a la calle?

3. Si en la 4T nadie está por encima de la ley, ¿por qué no sentimos más confianza en el sistema judicial y la primacía del Estado de derecho?

4. Si con la 4T tendremos una educación pública de calidad, ¿es una tontería inscribir a nuestros hijos en costosas escuelas y universidades privadas cuando la educación pública será igual o mejor que la privada?

5. Si en la 4T todos tendremos acceso a un sistema de salud gratuito y de calidad (similar al de los países nórdicos), ¿hace sentido dejar de pagar un seguro de gastos médicos, y mejor atendernos en los hospitales públicos donde nos darán igual atención que en los privados y además tendremos medicamentos gratuitos?

6. Si con la 4T bajará el precio de la gasolina y la electricidad, ¿debemos olvidarnos de los vehículos eléctricos y planes de inversión en sistemas de ahorro de energía ya que ésta será proporcionada por el gobierno a precios competitivos?

7. Si con la 4T aumentará el empleo, la inversión y el bienestar de la población, ¿debemos modificar todas las proyecciones de desempeño económico y financiero, en lugar de a la baja, al alza, y las instituciones financieras del país las validarán para el otorgamiento de créditos y garantías?

8. Si con la 4T tendremos al final un país próspero, ¿por qué estamos preocupados, acaso los únicos pesimistas somos los pensadores críticos que analizamos y malinterpretamos intencionalmente los datos para inventarnos escenarios negativos, hacer inviables las inversiones, despedir empleados o por el mero gusto de sentirnos mal?

9. ¿Acaso todos los que cuestionamos la metodología, discurso y políticas públicas de la 4T somos unos egoístas que no nos importa el bienestar de los más pobres, que solo vemos por nosotros, que vivimos de la corrupción y nuestro descontento se debe a que ésta llegó a su fin?

10. ¿Acaso los simpatizantes de la 4T son seres iluminados que ven lo que los demás no vemos, y luego de analizar objetivamente las decisiones del gobierno actual, las nuevas leyes y políticas públicas, sienten que el futuro del país, de sus negocios y empresas no están en riesgo, o que sus empleos y el bienestar de su familia están garantizados?

11. Si los planes y promesas de bie-nestar del Presidente además de ciertas y viables son nobles, ¿estaremos locos todos los mexicanos que sentimos que el país va rumbo al desastre?

Cada uno respóndase. Yo, por lo pronto, veo una enorme incongruencia entre los dichos y los hechos, y como denominador común en mis respuestas y sentires, la utopía, cuya definición encaja en el discurso diario del Presidente: representación imaginativa de una sociedad futura de características favorecedoras del bien humano.

Para mí en la 4T se habla en grande y se ejecuta en chico. Las iniciativas de ley me parecen incongruentes con los "nobles ideales", más bien indican que con métodos antidemocráticos, corruptos, vengativos, manipuladores, injustos, inmorales, discriminatorios y divisorios, el objetivo no es mejorar el país, sino adueñarse de él.

Apostilla. Pregunta 12, del 12 de octubre. ¿Si la 4T destruye los monumentos a Colón para reivindicar a los indígenas por las atrocidades "históricas" cometidas por los conquistadores españoles, no debería destruir las iglesias y sinagogas para reivindicar a la humanidad por las atrocidades "bíblicas" cometidas por Dios?

"El ignorante anhela lo que el sabio logra".

Yo

  ricardoelias1@gmail.com

ricardoelias.mx

Enemigo del pueblo

 Sergio Sarmiento en MURAL 15 Oct. 2020


"Los medios mentirosos...

no son mis enemigos,

son los enemigos del pueblo".

Donald Trump

  Una vez más el presidente López Obrador arremetió ayer contra la prensa. Argumentó que el que yo, que tengo una columna en Reforma, haya sido entrevistado por El Universal es prueba de una conspiración. "¿Cuándo se había visto eso? ¿Díganme si eso se veía en el gobierno del presidente Peña o del presidente Calderón? No, ahora se están agrupando, toda la prensa conservadora, y están en una campaña en contra del gobierno".

¿Nunca había ocurrido esto? Apenas el 19 de septiembre El Universal publicó una entrevista con Denise Dresser, también columnista de Reforma, dentro de su serie Voces de la Libertad de Expresión. ¿Busca ese diario dar voz únicamente a los críticos del gobierno? También entrevistó para esta serie a Jesús Ramírez, coordinador de Comunicación de la Presidencia, a John Ackerman y a El Fisgón, el caricaturista de La Jornada.

Muchos gobernantes populistas afirman que hay conspiraciones de los medios en su contra. Donald Trump de Estados Unidos ha acusado que, con excepción de Fox News, los medios lo atacan con noticias falsas y se han convertido en "enemigos del pueblo". En la década de 1970 Richard Nixon fue captado en una grabación ordenando a Henry Kissinger que escribiera una y otra vez en un pizarrón: "el enemigo es la prensa, el enemigo es la prensa". Jair Bolsonaro de Brasil ha culpado a los medios de la alarma por el coronavirus.

No siempre tuvo López Obrador esta actitud hacia mí o hacia la prensa. El 25 de mayo de 2017 lo entrevisté junto con Guadalupe Juárez para nuestro programa de radio y nos agradeció públicamente: "Hablamos bastante", dijo riendo al concluir la conversación, que efectivamente duró 24 minutos. El 4 de septiembre de 2013 lo entrevisté en La Entrevista con Sarmiento en TV Azteca sobre su oposición a la reforma energética. Ahí también agradeció el espacio. Lo mismo ocurrió en las muchas ocasiones en que lo entrevisté antes de ser Presidente.

La molestia actual se debe a que puse en duda que fuera el mandatario más atacado desde Madero. Mi afirmación se basa en un ejercicio de Luis Estrada de SPIN que recurrió a la misma metodología que AMLO usó para argumentar que es el Presidente más atacado, un análisis de opiniones expresadas en periódicos en un solo día, el 24 de septiembre, el cual mostraba que 63 por ciento de los artículos de opinión que lo mencionaban eran negativos. Sin embargo, el 24 de septiembre de 2014, también segundo año de gobierno, pero de Enrique Peña Nieto, este recibió 73 por ciento de comentarios negativos.

Al Presidente no le gusta detenerse en detalles. En la entrevista con El Universal que ha señalado como prueba de una conspiración de la prensa conservadora en su contra señalé: "El gobierno no ha violado el derecho a la libertad de expresión, no ha prohibido que quienes tengamos puntos de vista críticos nos expresemos, pero estamos viendo más presión que nunca a través de ataques en las conferencias de prensa mañaneras". Esto fue suficiente para provocar su enojo y para la liberación de la jauría de linchamiento en redes sociales que suele acompañar sus descalificaciones.

Quienquiera que no tenga una lealtad ciega, que exprese un punto de vista siquiera un poco negativo, debe ser linchado. "Un hombre capaz de lanzar semejantes blasfemias contra su propio país es y será siempre un enemigo del pueblo", en las palabras que Henrik Ibsen puso en boca del alcalde en su obra El enemigo del pueblo.

  · FALACIA

 AMLO fue categórico: defender fideicomisos, dijo, es defender la corrupción. El Presidente cae una vez más en la falacia de composición: afirmar que, si una parte es corrupta, todo el conjunto debe serlo. Es posible que algunos fideicomisos hayan servido para la corrupción, pero muchos no. Cada caso debe ser examinado por separado.


@SergioSarmiento

jueves, 8 de octubre de 2020

La Guardia Nacional al Ejército

08/10/2020 Raymundo Riva Palacio

Estrictamente Personal

La renuncia de Alfonso Durazo a la Secretaría de Seguridad Pública, para buscar la gubernatura de Sonora, es el momento para que se concrete el nuevo sueño del presidente Andrés Manuel López Obrador: que la Guardia Nacional pase a formar parte de la Secretaría de la Defensa Nacional. No es que Durazo fuera un obstáculo, sino porque puede darse como paquete y distraer lo que hoy es una realidad de facto, que la seguridad pública pase a manos militares.

Hace poco más de dos meses, López Obrador le encargó a la Consejería Jurídica de la Presidencia que preparara la propuesta, y está prácticamente lista para presentarse. No ha sido fácil la conciliación y reformulación con los artículos constitucionales, pero en Lomas de Sotelo están de plácemes. Los generales no ocultan su satisfacción porque creen es un cambio de óptica del Presidente, que antes de asumir el cargo quería desaparecer a las Fuerzas Armadas, porque México no enfrentaba ningún riesgo de seguridad.

Una vez en el poder, ha hecho de ellas su pilar, trasladándoles responsabilidades fuera de su ámbito y mucho dinero. A cambio, el general secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval, se ha convertido en el único miembro en el gabinete que siempre le dice que sí al Presidente sin importar que esté o no dentro de la ley, que lo hace muy funcional para quien no cree en la ley. Legalmente es su cómplice.

Pero de todo aquello que le ha sumado a los militares, la Guardia Nacional es lo que sienten más de ellos. Siempre enfatizaron las simulaciones del gobierno de tener un cuerpo que dice es civil, pero tiene doctrina militar, entrenamiento militar, estructura militar y jefes militares en activo –otra violación constitucional que a nadie parece importarle– como sus comandantes. Lo que no tenían era el mando, que fueron tomando rápidamente a costa de Durazo.

El momento más importante de este golpe al interior del gabinete fue el culiacanazo, el 17 de octubre del año pasado, donde la operación para capturar a Ovidio López, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, fue un desastre de planeación del Estado Mayor de la Defensa Nacional, y causó que el Presidente, violando una vez más la ley, ordenara que lo liberaran para evitar, dijo, un baño de sangre. El jefe de la Guardia Nacional, el general de brigada, Luis Gutiérrez Bucio, también ha respondido desde que asumió el cargo a las instrucciones provenientes de Lomas de Sotelo, donde le dan instrucciones o reprimendas.


Durazo es un cero a la izquierda con respecto a la Guardia Nacional, y suele ser maltratado en las reuniones del gabinete de seguridad por los jefes militares, generales y almirantes, y por el general retirado, Audomaro Martínez, director de la Agencia Nacional de Investigación, que de todo ese grupo, es quien peor relación tiene con él. Durazo lleva meses pensando en Sonora, y en menos de tres semanas estará allá. No se ha decidido aún quién lo relevará, pero junto con dos descartes de civiles, hay un militar retirado que ha emergido en la prensa como el potencial sustituto.

El Presidente quiere su policía militar, y policía militar tendrá para la seguridad pública. No hay que confundirse con la Policía Militar, el ente dentro de las Fuerzas Armadas, que hace cumplir con la jurisdicción castrense y aplica orden y disciplina interna. López Obrador quiere su cuerpo policial militarizado, con lo que dará un paso más en la desnaturalización de las Fuerzas Armadas, y que requiere varias reformas constitucionales, como el 21, que señala las instituciones de seguridad pública, y de la Guardia Nacional dice: “serán de carácter civil”, sujeto a bases mínimas que incluyen la ley que determinará la estructura orgánica y dirección; que estará adscrita a la Secretaría de Seguridad Pública, y que generen y preserven el orden público y la paz social. También implicará que se modifique la Constitución que establece responsabilidades para las Fuerzas Armadas, y se incluya que la seguridad pública será responsabilidad de militares y no de civiles.

El general secretario, con tantos recursos que le están dando, no parece haberse dado cuenta de esta desnaturalización de las Fuerzas Armadas, el rediseño estratégico que se está realizando frente a sus ojos, ni el grado de compromiso que ha ido adquiriendo no con el Presidente de la República, sino con López Obrador. Tampoco parece importarle, porque no ignora lo que ha hecho el Presidente en otras áreas, quien está utilizando a militares para fines para los cuales las Fuerzas Armadas no están diseñadas.

Uno de ellos, lo más importante por su trascendencia, es la Fiscalía paralela que se ha creado en la Agencia Nacional de Investigación, al incorporarle ministerios públicos que acompañen los casos de inteligencia. Esa Fiscalía alterna, que no se llama de esa forma, es paralela a la Fiscalía General que encabeza Alejandro Gertz Manero, y es utilizada para judicializar sin necesidad de pasar por las áreas competentes y existentes, los casos políticos que le encarga investigar López Obrador a su amigo, el general retirado Martínez.

Los militares están al servicio de López Obrador, lo cual no es una obviedad. Las Fuerzas Armadas tienen como comandante supremo al presidente de la República, pero en este caso se ha construido un apéndice con su complicidad. No es sólo el compromiso constitucional al que se obligan, sino por fuera de la ley y de la normatividad, están respaldando a López Obrador en el levantamiento de un andamiaje paralegal.

¿Qué quiere de ellas? No se sabe en el largo plazo, pero podrá utilizarlas para lo que desee, incluso una extensión de mandato, como a veces parece anhelar. Todo por el poder y el dinero es efímero, pero el resplandor ha hecho olvidar al general Sandoval a quién realmente se deben las Fuerzas Armadas.

Fideicomisos: la derrota de la razón… y de Morena


07/10/2020 Salvador Camarena

El choque era inevitable porque el diálogo era –es, en este gobierno– imposible.

De un lado tenemos a una mayoría de diputados de la mayoritaria bancada de SíSeñorPresidenteLoQueUstedMande. También podríamos denominarlos como abyectos, pero no hace falta llegar tan pronto a las conclusiones.

Del otro lado estaban integrantes de múltiples organismos que conforman, digamos, el bloque de “dígannos por qué o para qué quieren desaparecer los fideicomisos a rajatabla”, “desde dónde y para quién”, “expliquen cómo habremos de operar los proyectos que viven de esos fondos, que mueren sin los mismos”. En este variopinto conglomerado había investigadores y activistas, abogadas y defensores de derechos humanos, víctimas de violencia y artistas... pero no fueron escuchados por 'sus representantes'.

Los primeros, los levantadedos, cobran de los segundos. Los primeros habitan laboralmente la casa que se erigió a nombre, y a cargo, de los segundos. Representantes de la sociedad van a la Cámara de Diputados para pedir que sus diputados les tomen opinión antes de decidir, pero los legisladores (qué gran palabra, los que hacen leyes) no quieren saber nada de los ciudadanos, ellos sólo tienen sentidos para el 'Ciudadano'.

Así se escribió este martes un capítulo aberrante de la cerrazón de un gobierno y un partido que se proclamaron como diferentes.

Diputados agachones. No es crítica ni proclama. Es descripción, y déjà vu: la nueva 'revolución' acabó bien prontito como la anterior. Ni tres años han pasado y ya se ha galvanizado el ceremonial de las bancadas de levantadedos sin voz ni voto independiente ni dignidad: pura ciega obediencia a Ya Saben Quién. ¿Dónde habíamos visto eso? ¡Ah, sí, en el PRI! No sólo eso, en el peor PRI.

Hay de decepciones a decepciones. Mira que ligarse al PVEM o al PES ya había sido una cosa de bajo, bajísimo nivel de parte de Morena. Los que prometieron combatir la corrupción hermanados con los pillos verdes. Los que se dicen juaristas abrazados a la mochería pesista. Pero lo de este martes cruza un umbral.

Científicos, activistas, académicos, defensores de derechos y artistas… Colectivos con los que el PRI siempre batalló al conjugar ese verbo que era su favorito: cooptar.

No que no tuviera el PRI éxitos al pretender sumar a algunos integrantes de esos sectores. Hombre, vaya que sí.

Pero muchos de los que ejercían la crítica –inherente a la creación, a la academia o a la búsqueda de justicia– se resistieron –sin exagerado heroísmo– a un régimen soez y atrabiliario que no toleraba el disenso ni el ejercicio de la independencia.

Así, bastantes artistas, académicos y activistas combatieron al partidazo; se refugiaron en universidades o institutos, crearon sus propios organismos, cavaron trincheras y asumieron los costos de su libertad. ¿Suena cursi? Pregunten a los perseguidos de ayer si era así de rosa el asunto.

Y no pocos de ellos depositaron en la hora en que llegara la izquierda al poder sus aspiraciones de una sociedad distinta, de una política realmente democrática. De esa esperanza, de esa raíz también surgió algo de lo que luego sería Morena. Algo.

Pero ahora Andrés Manuel López Obrador ha decidido cortar todo lazo con esos que con su crítica ensancharon el camino que años atrás él también ayudó a construir. De aquí en adelante caminarán por sendas muy diferentes.

Porque el Presidente no pestañeó al sopesar si quemaba el capital que tenía con esos grupos. No es que quedara mucho, pero ahora no queda nada.

El plato de lentejas se llama 68 mil millones de pesos. Demasiado dinero para cualquier mortal, nada en realidad para un Estado como el mexicano, pero una bolsa que contiene recursos que representan la vida o la muerte de múltiples proyectos, no pocas iniciativas, demasiadas investigaciones e incluso de organismos enteros.

AMLO y Morena se divorcian de grosera manera de quienes resistieron al PRI y en su momento les apoyaron. Apunte al calce: de risa que quien pretende ser el líder de ese partido sea el verdugo en jefe, en su calidad de jefe diputadil, de los fondos para la inteligencia. Se quedará a puro pastorear borregos, porque los sectores pensantes ni la llamada le tomarán.

¿Adiós a los fideicomisos? Sí. Pero también a la credibilidad en el partido, el gabinete y el mandatario que alguna vez caminaron, en parte, gracias a artistas y académicos. Morena es derrotado por la razón, por esos que una vez ya ayudaron a sacar al PRI de Palacio.

viernes, 2 de octubre de 2020

La inteligente jugada de la Corte

 

02/10/2020 Enrique Quintana

Ayer, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) avaló la propuesta de hacer una consulta popular, como lo propuso el presidente López Obrador.

Sin embargo, cambió la consulta.

Modificó la pregunta. Ese hecho me parece que cambia radicalmente toda la ecuación política en torno a este proceso.

Vamos por partes. Le recuerdo que la pregunta cuya constitucionalidad puso el Senado a consulta de la Corte fue la siguiente:

“¿Está de acuerdo o no, con que las autoridades competentes investiguen y en su caso sancionen la comisión de delitos de los expresidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderon y Enrique Peña Nieto, antes, durante y después de sus gestiones?”.

Se conocía, desde varios días antes, el proyecto del ministro ponente, Luis María Aguilar, que rechazaba la constitucionalidad de la consulta.

Esa ponencia perdió la votación.

La Corte consideró que no era correcto el argumento del ministro Aguilar, pero en cambio resolvió que sí podría hacerse la consulta, siempre y cuando cambiara la pregunta.

La que se autorizó fue la siguiente:

“¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”.

A mi parecer, con esta movida, la Corte logró uno de los éxitos más rotundos de este sexenio y AMLO sufrió una de sus derrotas más grandes.

¿Cómo puede ser posible? La mayoría de los opinadores ‘progresistas’ están quemando a la Corte en leña verde, y principalmente a su presidente, Arturo Zaldívar.

Pues si Zaldívar es el autor de esta solución, me parece que es una de las mejores lecciones de política de los últimos años.

¿Qué hubiera pasado si la Corte simplemente decreta la inconstitucionalidad de la consulta propuesta por AMLO?

Hoy por la mañana, el presidente se hubiera lanzado en contra de la Corte. Hubiera reiterado su propuesta de reforma constitucional para cambiar el artículo relativo a las consultas populares.

Pero, además, hubiera tenido toda la legitimidad para convocar a una consulta hecha y organizada por él.

Durante todo el proceso electoral –sin restricciones legales– el presidente hubiera podido pronunciarse en torno a la consulta realizada sin el marco de la ley.

Ya no podrá hacerlo.

Los puristas de la ley pueden señalar que estas consideraciones no deben ser evaluadas por la Corte y que sólo debe limitarse a considerar la constitucionalidad de las propuestas.

Creo que es muy sano que tengamos una Corte que no sólo piensa en la doctrina sino también en la realidad.

La pregunta con la cual se hará la consulta nada tiene que ver con la intención del presidente López Obrador.

La Corte logró que en las boletas de la elección del próximo año haya un cuestionamiento irrelevante para los propósitos del presidente.

Pero también evitó que AMLO contara con el espacio para lanzar una consulta por cuenta propia y tener una presencia activa en la campaña.

Hace un par de días le comenté en este espacio que uno de los grandes éxitos de AMLO había sido su habilidad para polarizar.

Me da mucho gusto que la Corte considere que existe la posibilidad de que se pueda eludir el enfrentamiento con el presidente sin que tenga que haber un sometimiento.

Como ayer expresaron muchos, la historia juzgará a los ministros que votaron a favor esta consulta, y sobre todo a su presidente.

Qué bueno que lo haga porque se encontrará con una de las decisiones más inteligentes que se hayan operado en los últimos años.

lunes, 28 de septiembre de 2020

CARTA DE UN CARDIÓLOGO AL PRESIDENTE AMLO:

Señor presidente AMLO; 

Me enorgullezco de ser lo que Usted  insistentemente  vitupera y desprecia desde su corta y sesgada visión del mundo.  Soy producto del estudio y del esfuerzo, del sacrificio y el tesón, no de la dádiva interesada y ventajosa que Usted dilapida con sombrero ajeno sin ningún pudor,  intentando comprar la voluntad y la simpatía de aquellos que,  por su condición de pobreza y obligados por la necesidad, son proclives a caer en sus redes de engaño y de mentiras.  

He servido a la Cardiología de este país durante más de 30 años, en el Hospital General de Mexico, orgullo de esta nación por estar destinado desde siempre a resguardar y a devolver la salud al sector más desprotegido y vulnerable de este país. A pesar de que ser lo que soy ha implicado  dedicar al estudio formal 25 años de mi vida, puedo gastar sin vergüenza cada peso que me llevo al bolsillo, producto natural de un trabajo honesto y de una actividad productiva que, aunque Usted lo dude, contribuye más al progreso que su discurso incendiario y resentido, cuyo único propósito es descalificar, dividir y confrontar a los mexicanos.

 No pretenda señor presidente endosar al gremio médico, al que desde su retorcida concepcion ideológica y su profundo resentimiento político a tachado de mercantilista, la responsabilidad de esta desgracia sanitaria; en el delirio megalómano de sus proyectos, de muy cuestionable utilidad para el desarrollo de nuestra nación, desoyó la voz de los expertos que lo conminaban a tomarse en serio la amenaza que se cernía sobre la población,  desatendió con insistentes  recortes al presupuesto sanitario a esos pobres que asegura defender, y condenó a miles de familias al sufrimiento de una enfermedad en medio del desabasto y las carencias materiales. 

La vida espiritual que exige en los demás, no cuadra con su ambición política desmedida ni con el desprecio y la falta de empatía que ha mostrado por las mujeres vulneradas, por las victimas de la violencia o por los enfermos que, golpeados por la pandemia, esperan entre el dolor y el sufrimiento el respeto, la seriedad y la preparación que corresponden a un verdadero jefe de estado. 

No se engañe señor presidente, no hay bienestar posible donde falta la salud, ni puede surgir espiritualidad alguna en quienes padecen hambre y pobreza al verse  empujados por sus ineptas decisiones al vórtice de una economía decadente. 

No señor, en el epicentro de una crisis educativa y social, o en medio de la tensión y el miedo que han generado la violencia y la inseguridad, que tan mediocremente ha combatido, la única transformación posible no transita por el camino del progreso sino por el sendero del desamparo, el abandono y la miseria. 

Sr Lopez Obrador:

A veces cuesta trabajo creer que sea Usted el presidente de un país, de esta nación generosa y magnífica que no se merece su ignorancia supina. Déjeme decirle que luego de haber completado una especialidad médica en México, estudie en el extranjero una alta especialidad, con los ahorros de dos largos años de trabajo ininterrumpido y con una pequeña beca que me concedió un Consejo Medico por mi desempeño académico. Gracias a esa formación, he podido ayudar a miles de mexicanos a recobrar su salud durante casi 30 años de carrera. ¿Y por haber completado mis estudios fuera de mi país afirma Usted que debería avergonzarme? Fue sin duda un tiempo difícil; Yo no me hospedé en hoteles de lujo, ni rente un jet privado, ni viaje a cuerpo de rey como lo hacen sus hijos con el dinero del erario. ¿Pero qué se puede esperar de las declaraciones de un presidente que busca a toda costa dividir a la nación? ¿Qué puede venir de un presidente que en vez de comportarse como un estadista y de gobernar sin distingos para todos los mexicanos, fomentado así el progreso y el logro productivo, atiza el rencor, aviva el resentimiento y siembra el encono entre sus huestes?

¿De dónde saca Usted la autoridad moral para juzgar a quienes, como yo, contribuimos al crecimiento del país? ¿Usted que se ostenta como el combatiente de la corrupción, tolerándola con descaro entre sus leales y serviles? ¿Usted que en sólo dos años acabó con el empleo y con la inversión extranjera y que sumió al país en la peor crisis económica de la que tengamos memoria? ¿Usted que entre los miles de muertos causados por la pandemia, entre los cada vez más numerosos ejércitos de sicarios que matan y masacran sin piedad a nuestra gente, y ante los cadáveres  de esas 30 mujeres que a diario son asesinadas en este país, dedica sus mañanas a promociones partidistas y a ocurrencias electoreras? ¿Usted que aplica la ley a discreción o que la sujeta al capricho del pueblo, y que no tiene reparos en condonarle sus delitos a un delincuente confeso con tal de que se comprometa a enlodar a sus enemigos? ¿Usted que llamándose demócrata pretende a toda costa infiltrar a sus esbirros en los organismos electorales? Mentira!.....A usted no le importan los pobres, pues a su visión mezquina y anacrónica de la realidad le cuadra perfecto la expansión de la miseria; ahí es donde compra sus lealtades y donde subyuga con su dádiva la voluntad de los desamparados. Los expertos estiman que sus desatinos y su mal gobierno añadirá a las filas de la pobreza, solo en este año, a 23 millones de personas (1366 nuevos pobres por hora) que le pasarán factura en el juicio de la historia. ¡Antes de juzgar con ligereza a los demás, reflexione en sí mismo; a diferencia de Usted y de los políticos mediocres que han gobernado este país, los verdaderamente grandes rectifican el rumbo en la desgracia antes que sacrificar a una nación entera en el abismo de la megalomanía, la terquedad y la torpeza!


Atentamente

Dr. Javier González Maciel

jueves, 24 de septiembre de 2020

Nosotros no entendemos

Jorge Suárez-Vélez  en MURAL 24 Sep. 2020

Quien lee esta columna probablemente piensa más o menos como yo. Es lógico. El problema está en que cada vez nos encerramos más en herméticas cámaras de eco -las redes sociales- donde nos aturdimos oyéndonos a nosotros mismos. La estridencia crece de la mano de algoritmos, cada vez más efectivos, que nos alimentan contenidos que refuerzan lo que ya pensamos, sin importar que estemos lejos de la realidad.

En Estados Unidos, por ejemplo, quien ve Fox en la tele, lee el Wall Street Journal y escucha podcasts conservadores no comprende por qué quien ve CNN, lee el New York Times y escucha a liberales rechaza a Donald Trump. Para el primero, el éxito del Presidente es tan "evidente", como para el segundo lo es su fracaso. En México, el mismo argumento cabe: quien lee La Jornada cree que AMLO no va mal, y el lector de Reforma se siente al borde del precipicio.

El problema es que conforme más dudemos de la salud mental e inteligencia de quien piensa distinto, más dispuestos estaremos a justificar que se tomen medidas extremas -o incluso ilegales- para detener a quien está "obviamente" equivocado. Así, la brecha entre ambos bandos crece hasta volverse irreconciliable. La razón es desplazada por la víscera.

Nos estamos metiendo en camisa de once varas cuando un movimiento de clase media, no particularmente numeroso, toma la calle pidiendo la renuncia de un Presidente que arrasó en una elección legítima, y que mantiene el apoyo de la mayoría de los mexicanos. La petición es no sólo absurda, es arrogante y peligrosamente antidemocrática.

¿Queremos remover a López Obrador? Unámonos. Organicémonos. Derrotémoslo en las urnas. Así funciona la democracia. Pero más aún. Todo mundo tiene derecho a protestar. Las manifestaciones cacerolistas desde un automóvil subrayan que todavía no entendemos por qué AMLO ganó la elección. Desde la perspectiva de quien no tiene automóvil y las está pasando negras en esta bestial crisis, esa protesta carece de sentido; provoca un lógico y enérgico rechazo.

Reconozcamos de una vez qué tan ajena nos es la realidad cotidiana de millones de mexicanos inmersos en la pobreza, de quienes sufren violencia frecuente, de quienes son discriminados diariamente, de aquellos a quienes no volteamos a ver a no ser que tengan una pistola en la mano, de quienes no sueñan con que sus hijos tengan oportunidades, de los que pueblan esas encuestas PISA -que tanto nos avergüenzan- pero que no afectan a nuestros hijos, de quien no tiene claro cómo pondrá pan en la mesa o techo sobre los suyos.

Si no somos capaces de entender qué tanto no entendemos, a este gobierno flagrantemente inepto lo relevará otro similar. Eventualmente,

la brecha de la desigualdad se cerrará en México porque la clase pudiente se irá, o porque se logrará empobrecerla tanto que estará más cerca de quien seguirá siendo igual -o más- pobre. Porque este atroz gobierno sigue siendo el único presente en las plazas, el único que articula mensajes elocuentes; el que le habla a quien, con toda razón, está harto y perdió la fe; a quien, en una de esas, no está descontento con el desempeño de AMLO porque, por primera vez, comparte ese enojo con las clases medias que se manifiestan desde su automóvil. Al menos, ahora nos tocó parejo.

Nuestra protesta tiene que cambiar de rumbo y de objetivo. No debe ser para arrollar a nuestra democracia, ciertamente perfectible. Debe orientarse a blindarla; a exigir respeto a las instituciones, a la libertad de expresión, a la separación de poderes, a los órganos autónomos. Debe insistir en que discutamos soluciones serias para los graves problemas que enfrentamos y que jamás se resolverán con el simplista voluntarismo del Presidente.

Pero, sobre todo, debemos dejar de descalificar a quien no piensa igual. Entendamos de una vez por todas que su perspectiva es diametralmente distinta. Si no aprendemos a respetar y a comunicarnos con quien ve las cosas distinto, jamás volveremos a ganar una elección. Si no somos capaces de encontrar propósitos comunes, este cruel deterioro se hará permanente.

@jorgesuarezv

martes, 22 de septiembre de 2020

El déspota

 Francisco Martín Moreno en MURAL 22 Sep. 2020

El déspota, según lo establecen los diccionarios de política, debe apartarse de la insolencia, del desprecio y de la autocracia o deberá enfrentarse al pueblo en las calles, enfrentamientos que ya existen: basta con asistir hoy mismo a la Avenida Juárez o a las ciudades y pueblos visitados por AMLO para demostrarlo. El déspota es aquella persona que al abusar de su autoridad, al despreciar a sus subordinados, a quienes no considera ciudadanos, sino súbditos, cae en mismo tipo de relación que un patrón intolerante tiene con sus empleados. ¿El lector ya se percató de las palabras que definen a AMLO? Aquí voy: polarización, autoritarismo, desconfianza, desorden, ilegalidad y descalificación y, por lo mismo, desprecia los acuerdos, la conciliación, el diálogo, la certeza, la prudencia, la armonía y el verdadero respeto. ¿Ya fue a Chihuahua? ¡No! ¿Ha tomado las llamadas del gobernador Corral? ¡No! ¿Se apresuró a surtir de medicamentos a los hospitales infantiles públicos para salvar la vida de pequeños enfermos de cáncer? ¡No! ¿Negoció con la iniciativa privada? ¡No!

Para AMLO, su voluntad, la del patrón ciego y sordo, es su única ley. Es el mismo líder tiránico que mandó "al diablo a las instituciones de la República". El Presidente siente tener el derecho de suprimir la libertad de los ciudadanos sin dignarse a explicar los motivos de su conducta. Estamos frente a la posición del déspota que ejerce su poder inatacable al distribuir a su antojo el presupuesto federal de egresos en términos de sus caprichos incuestionables, ante una sociedad adormecida que va surgiendo de su histórico sueño letárgico. ¡Claro que el déspota piensa que sus decisiones no pueden ser anuladas y quien se atreve a anularlas es un enemigo del pueblo, en todo caso un conservador, un bote de basura, de indeseables, en donde arroja a sus opositores, ya sean liberales de viejo cuño, pensadores de vanguardia o críticos luchadores por las más caras causas de la democracia!

Mientras el tiempo va descubriendo el auténtico rostro de AMLO como el gran déspota de México del siglo XXI, más empiezo a extrañar la magnífica atmósfera de libertad que nuestros padres y abuelos nos legaron después de conquistarla a sangre y fuego. Me niego a ser parte de la "generación de la vergüenza" que entregará cuentas desastrosas a nuestros descendientes por cobardía, incapacidad o impotencia. ¿Tú sí estás de acuerdo en integrar dicha "generación de la vergüenza"? ¿Qué le explicarás a tus hijos? ¿Te declararás inocente?

El resentimiento social de AMLO, propio de sus lamentables carencias infantiles y juveniles, sus pavorosos vacíos emocionales, los está pagando la nación en su conjunto. El desprecio ejercido por los déspotas es la forma más sutil de la venganza. Quienes desprecian al hombre no pueden ser grandes seres humanos, en el entendido que quien se sienta despreciado hará todo lo posible para ser odiado, objetivo, este último, que AMLO está alcanzando con creces, si no se pierden de vista las decenas de miles de asesinados, de desaparecidos, de fallecimientos por el manejo suicida del Covid, de feminicidios, de millones de desempleados y de compatriotas que perdieron sus ingresos informales en los últimos meses.

Un déspota debe infundir temor. Basta con comprobar el manejo obsceno de la UIF, que congela cuentas bancarias a quienes se oponen a las arbitrariedades cometidas por el Presidente, para ya no hablar del SAT, un arma poderosa para someter a los rebeldes opositores y críticos con arreglo al terrorismo fiscal, como lo son las mañaneras orientadas a dividir a la sociedad y a incubar el odio entre todos nosotros. El déspota, tarde o temprano echará mano de la fuerza para imponer sus designios porque considera que su autoridad no se encuentra limitada por las leyes. Cada día un mayor número de nuestros jueces van mereciendo el calificativo de héroes de la patria. Mis respetos. Para Montesquieu, el gobierno despótico es aquel en el que "uno solo, sin leyes ni frenos arrastra a todo y a todos detrás de su voluntad y de sus caprichos", solo que según Constant, dichos gobiernos no están destinados a durar

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@fmartinmoreno

lunes, 21 de septiembre de 2020

Decir lo obvio

Denise Dresser en MURAL 21 Sep. 2020

- En una democracia, el Presidente no se burla ni se ríe de las víctimas de la violencia. No usa la investidura y el púlpito más poderoso del país para humillar, denigrar, difamar o cuestionar la legitimidad de sus críticos o de la oposición. No promueve desafueros ni se molesta porque no le aplauden ni ve complots o golpismo en cada cuestionamiento. No se victimiza para después victimizar.

- En una democracia, el gobierno no utiliza la publicidad oficial para beneficiar a medios afines y castigar a medios críticos. No compra conciencias ni induce cobertura favorable ni permite plataformas pagadas con dinero público a sicofantes silenciosos. No financia a intelectuales orgánicos que varían de sexenio a sexenio, conforme cambia el Mecenas o el Ogro Filantrópico.

- En una democracia, el gobierno no subordina la salud a la política, o la ciencia a la popularidad. No manipula los datos o desvía recursos para hospitales que nunca se construyen o sustituye quimioterapias por agua oxigenada o culpa a otros por la escasez de medicamentos o utiliza distractores para minimizar los estragos de una pandemia y una crisis económica.

- En una democracia no hay pueblo "bueno" o pueblo "malo". No hay "nosotros" beneficiados ni "ellos" vilipendiados. Hay simplemente ciudadanos con derechos consagrados en la Constitución. El Presidente gobierna para todos y no sólo para su tribu o sus cuates o su base electoral o la mutante mafia en el poder.

- En una democracia, el gobierno tiene la obligación de rendir cuentas sobre cada peso recabado, y transparentar su uso de acuerdo con el presupuesto aprobado. No puede desviarlo para fines políticos, partidistas, personales, o en beneficio de élites impunes que se rotan de sexenio en sexenio, dependiendo del partido en el poder. No puede ignorar su responsabilidad fiduciaria para comprar aviones de lujo o financiar rifas ridículas. No permite conflictos de interés para Casas Blancas o hermanos piadosos.

- En una democracia, las instituciones judiciales y de investigación financiera no funcionan a partir de agendas políticas ni instrucciones presidenciales. Actúan de oficio. No son utilizadas para perseguir o amedrentar a los adversarios o para proteger a los amigos. No cierran los ojos ante los casos de corrupción o abuso cometidos por sus colaboradores o presidentes pasados, sólo para abrirlos en función de una consulta popular o un imperativo electoral. No aplican la justicia selectivamente, ignorando casos como la Guardería ABC o el papel del Ejército en Ayotzinapa o los cómplices de Lozoya o los esqueletos en el clóset de Manuel Bartlett.

- En una democracia, el Presidente no puede saltarse la Constitución para militarizar al país, y simular que las Fuerzas Armadas están bajo un mando civil cuando no es así. No puede otorgar contratos ni prebendas ni negocios a los mandos militares sin vigilancia ciudadana o límites constitucionales. No puede permitir que la Guardia Nacional perpetre masacres contra civiles sin sanción, como ha ocurrido desde el sexenio de Calderón.

- En una democracia, el gobierno no malgasta recursos en proyectos faraónicos mal diseñados, mal ejecutados, que cobijan la corrupción de la mafia en turno, como ha ocurrido con la Estela de Luz, el tren México-Toluca, el aeropuerto de Texcoco, y ahora la refinería de Dos Bocas.

- En una democracia, el gobierno no puede otorgar contratos por adjudicación directa a los multimillonarios de siempre, protegiendo sus prebendas de manera transexenal. No pacta con los poderes fácticos tradicionales, ofreciendo la extracción de rentas a los consumidores, a cambio de colaboración en los proyectos preferidos del Presidente. No bendice a los plutócratas mientras produce más pobres o mina a las clases medias.

Como advirtió Orwell: en tiempos de posverdad, reafirmar lo obvio es la tarea de toda persona inteligente. Nuestra democracia ha sido disfuncional, incompleta, intermitente. La tarea transformadora que le tocaba a AMLO era componer una transición trunca, no agravar los errores. No sustituir la cleptocracia por la kakistocracia. No reemplazar el gobierno rapaz por el gobierno incompetente. No pasar de la palabra privatizada a la palabra estatizada. No suplantar lo incorrecto y lo injusto por lo falso y lo arbitrario. No relevar el sueño democrático por la aspiración autocrática. No traicionarse ni traicionarnos.


jueves, 17 de septiembre de 2020

México no es Venezuela

Stephanie HenaroStephanie Henaro

17 de septiembre de 2020, 17:55

Decir que México no es Venezuela, se ha vuelto una especie de mantra cada vez más recurrente. Porque nos invita a creer que todo estará bien, y que jamás llegaremos al desolador estado en que se encuentra uno de los países más ricos del mundo. Sin embargo, creo que más allá de repetir el mantra, la cuestión aquí sería preguntarnos :¿Qué vamos a hacer para no ser Venezuela?

La historia mundial ha demostrado que la soberbia es traicionera, y si hoy vemos a los venezolanos en apuros, solamente es necesario regresarnos un poco más de veinte años en el tiempo, para recordar como decían tranquila y orgullosamente, “Venezuela no es Cuba.”

De ahí mi preocupación, por el creciente amor del presidente por las consultas populares, que no son otra cosa más que el fin y el medio, para “realizarse” y convertirse en “la voz del pueblo”, sin que existan intermediarios.

Porque más allá de transferirle la responsabilidad al “pueblo”, de algo para lo que fue electo, y pasarse por el arco del triunfo a nuestra Carta Magna, que no es otra más que la garante de la ley que nos hace a todos iguales, esta simulación de democracia participativa, es en realidad el inicio de una protagónica.

Tal y como lo hizo Chávez en Venezuela a partir de 1999, en donde su “hiperdemocratización” de la vida política, sometería a Venezuela en la crisis política que hoy arrastra. Iniciando en ese mismo año, con la consulta popular sobre la creación de una nueva constitución, diseñada “a modo”, que le permitiría consolidar su poder.

Extendiendo su mandato, permitiéndole buscar la reelección, cerrar el Congreso, cambiar el nombre del país a República Bolivariana de Venezuela, e incluyendo en el artículo 72, la revocación de mandato de “todos los cargos y magistraturas de elección popular.”

¿Nos suena familiar?

Desde entonces, las pasiones políticas han gobernado, y las soluciones responsables han estado ausentes. Dando paso a un experimento político, de concepción mesiánica, en donde la consultas se vuelven en una especie de salvación, en donde el presidente gobierna directamente con las masas, evitando todas las demás instituciones.

Se fueron al diablo.

Mientras que las opciones políticas moderadas, han quedado obsoletas, y la democracia se ha vuelto una práctica religiosamente redentora. Como si se tratara de un estado de consciencia, permanentemente alterado.

Es casi una experiencia religiosa que, sin embargo se acepta, porque la confianza en las instituciones y la democracia, ha sido extraviada.

Lo que trae al tema, el último informe de Latinobarómetro. En el que se muestra que tan sólo el 38% de los mexicanos, apoya a la democracia, y se cree que la región latinoamericana, ha llegado al fin de la tercera ola democrática.

Por este motivo, es importante recordar que lo que la ley estipula, no debe ser sustituido por el resultado de consultas populares, y que la esencia de la democracia, no está ligado al de la redención.

Teniendo también presente que la “hiperdemocracia”, no es sinónimo de más democracia. Sino que es el síntoma, de una enfermedad, que se alimenta de los excesos, y que conlleva a la autocracia.

Si los expresidentes en México deben ser juzgados por actos de corrupción, la justicia debe llegar por medio de la ley, y no mediante un acto de redención.

México no es venezuela.


¿Qué vamos a hacer para no ser Venezuela?


El último en salir apague la luz.

Para qué son buenos los expresidentes

 17/09/2020 Raymundo Riva Palacio

Las cosas pintan tan mal para el presidente Andrés Manuel López Obrador en el número creciente de fallecimientos por Covid-19 que hacen trizas su chocarrería de lo bien que lo ha hecho su gobierno, y como consecuencia la profundización de la crisis económica, que se comió sus palabras y presentó la solicitud para que se lleve a juicio político a cinco expresidentes. Lo necesita para hacer una campaña electoral paralela en 2021 y recrear el rencor al pasado que le granjeó 30 millones de votos en la elección presidencial que le entregue una nueva mayoría en el Congreso.

Es absurda la consulta por definición, porque pide a la Suprema Corte que le autorice hacer su trabajo. Para eso se le paga, para que el mandato que tiene lo asuma. Pero el Presidente no es un ignorante ni un irresponsable. Plantearla es una estratagema política para seguir ganando tiempo, porque el yo acuso de Macuspana quiere enjuiciar públicamente un sistema económico al que llama “el periodo neoliberal” y vincularlo con corrupción, que le sirva como guía en su narrativa electoral. El ministro de la Suprema Corte de Justicia, Luis María Aguilar, revisará la petición para determinar si la pregunta propuesta para la consulta viola o no los derechos humanos de los expresidentes. Pero da igual. El propósito político está alcanzado.

Revivirá los fantasmas pasados, como “el innombrable”, como llamaba a Carlos Salinas, con quien comienza el ajuste de cuentas políticas, al afirmar que en su gobierno comenzó la desigualdad y la concentración “desmesurada” de la riqueza, lo que puede ser criticable, pero no constituye un delito. Tampoco lo es la privatización de bienes públicos, que también le recarga a Ernesto Zedillo, en la que participaron algunos de los cercanos colaboradores del hoy Presidente, y se beneficiaron varios empresarios cercanos a él. Tampoco es delito.

“Los males señalados -tiró el dardo- no ocurrieron de manera fortuita, sino que fueron consecuencia de la aplicación, durante cinco sexenios, de un modelo político y económico elitista, antidemocrático, antinacional y popular”. Una vez más, se puede debatir en lo político, pero no penalmente. Ese modelo no causó desigualdad, por cierto, pero sí produjo crecimientos mediocres. Está peor con López Obrador, donde el crecimiento venía en picada en 2019, y se profundizó con la pandemia, causando probablemente mayor desigualdad y pobreza. Del crecimiento económico, ni hablar: el peor en la historia.

“Las más altas esferas del poder público y específicamente quienes ejercieron la titularidad del Poder Ejecutivo -añadió López Obrador- se empecinaron en estrategias de seguridad violentas, inhumanas y contraproducentes”. En su cabeza se encuentran Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Difícilmente podrá vincular a Calderón con actos que violaran los derechos humanos, porque a diferencia de él, no reconoció haber incurrido en delitos a favor de criminales. No puede decir lo mismo Peña Nieto, cuyo gobierno armó paramilitares en Michoacán para aniquilar a Los Caballeros Templarios. En todo caso, nadie hizo lo que López Obrador, de apoyar a los cárteles de la droga, al no enfrentarlos, y decir que son menos malos que los delincuentes de cuello blanco. Es decir, un peso vale más que una vida.

A Vicente Fox le pasa la factura por el desafuero que intentó contra López Obrador cuando era jefe de Gobierno en la Ciudad de México, al intervenir “indebida e ilegalmente en el proceso electoral a fin de impedir el triunfo de la oposición”, lo cual se podría echar en cara también al actual director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, a quien se responsabiliza del fraude electoral de 1988, de donde surgió Salinas, a quien dice en la solicitud de consulta que fue producto de un proceso ilegal.

Dice que Peña Nieto recibió dinero ilegal para su campaña presidencial, apoyándose en la denuncia de hechos de Emilio Lozoya que, como el mismo López Obrador ha señalado, tendrá que probar sus dichos. No obstante, la petición para la consulta da por sentado que sí hubo dinero ilegal en la campaña, y le abre la puerta con la pregunta propuesta para la consulta para que se les enjuicie por la presunta comisión de delitos “durante y después de sus respectivas gestiones”. Como Lozoya también imputó a Salinas por haber hecho cabildeo a favor de empresas petroleras –lo que no es delito– durante la negociación de la reforma energética, también hay una dedicatoria contra él.

El extenso alegato que hace López Obrador borra la presunción de inocencia, como cuando se refiere al exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, sujeto a proceso en Estados Unidos por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, para responsabilizar a Calderón de omisiones políticas. O al asumir que durante cinco gobiernos, lo que guió a los expresidentes fue la corrupción y las complicidades con el poder económico. Cuando le llegue el momento a López Obrador, la opacidad en las adjudicaciones y la presunta corrupción de su familia, será un lastre peor que el que existe hoy con Peña Nieto, el creador del tsunami electoral de 2018 por todas las acusaciones de inmoralidad contra su gobierno.

El ministro Aguilar no revisará las hipótesis sobre lo que deparará a López Obrador cuando deje el poder, sino la constitucionalidad de la pregunta, que podría analizar en el contexto de la exposición de motivos. Ahí ya los acusó López Obrador y los condenó al descrédito y desprecio. No necesita políticamente más, salvo seguir remachándolo. Si la Suprema Corte lo apoya, le facilitará la cobertura legal para que se monte en la boleta electoral del 21. Si declara inconstitucional la consulta, da igual. Convirtió a los expresidentes en la turbosina que necesita para que Morena vuele hacia la mayoría en el Congreso, y que atranque la vigencia de su proyecto y blinde su futuro. Comerse sus palabras, bien vale un voto.

lunes, 14 de septiembre de 2020

Pobre México

Leo Zuckerman. 14 de Septiembre de 2020

Pobre del país en el que, desde la cúspide del poder, se denuesta a sus pensadores más brillantes y productivos. Me refiero a Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze. Entiendo que el Presidente no comulgue con sus ideas. Pero, de eso, a injuriarlos en público, hay una enorme diferencia. Diferencia que reduce la estatura moral de López Obrador al peldaño más inferior de la política.

López Obrador acusa a Aguilar Camín y Krauze de haber hecho negocios con los gobiernos anteriores. Eso, para empezar, no es ilegal. Como empresas privadas estaban en su derecho de venderle productos y servicios al sector público. Pero aquí viene la trampa de AMLO: lo que los anglosajones llaman un innuendo.

La traducción más cercana al español sería “insinuaciones indirectas”. En este caso, la pulla es que, si los gobiernos anteriores les dieron dinero a las empresas de Aguilar Camín y Krauze, “los compraron” de esta manera. Falso. Tan sólo hay que ver el contenido de las dos revistas que dirigen (Nexos y Letras Libres) para ver la gran cantidad de artículos críticos sobre los gobiernos que en ese momento gobernaban. Puras insinuaciones que no se sustentan en los hechos.

Qué triste que el Presidente recurra a estas tácticas propagandísticas para atacar a Aguilar Camín y Krauze. Si él y su movimiento están en contra de las ideas de estos dos pensadores, ¿por qué no atacarlos en ese plano, es decir, en el de las ideas?

Porque no pueden.

El lopezobradorismo carece de pensadores del calibre intelectual de Aguilar Camín y Krauze. El único que se me ocurre de esa talla es Lorenzo Meyer, pero tiene un “pequeño” conflicto de interés: su hijo es secretario de Estado del gobierno de AMLO.

Estoy seguro que Aguilar Camín y Krauze se comerían de dos mordidas a cualquier lopezobradorista que les pusieran enfrente en un debate. Y esto pensando en un debate civilizado de ideas, y no en los que le gustan a AMLO a y sus huestes, es decir, donde, frustrados por la falta de ideas, pronto recurren a argumentos ad hominem, insinuaciones sin sustento, mentiras y hasta groserías. Es un terreno que conoce bien el Presidente y algunos de sus seguidores, como Gerardo Fernández Noroña.

Y eso, creo, es lo que más le duele a Andrés Manuel López Obrador: no poder ganar el debate de las ideas. No es gratuito que diario se esconda en una dizque conferencia de prensa llena de paleros que le hacen preguntas a modo. Él se siente más cómodo con Lord Molécula que con verdaderos periodistas o personajes con cierta estatura intelectual.

Ahí está uno de los límites de la llamada Cuarta Transformación: es un proyecto de ideas huecas. Son las ocurrencias del líder que lo único que quiere es concentrar el poder en la Presidencia. Un proyecto de poder. Mucha crítica en contra del neoliberalismo, pero ninguna alternativa. Tan es así que ni siquiera han podido encontrar un nombre a su proyecto. Comenzaron diciéndole posneoliberalismo y luego salieron con la paparruchada de economía moral.

Frente a la falta de ideas y de pensadores de peso, lo único que le queda a AMLO es desprestigiar con mentiras a dos de las mejores mentes de este país. Y sí, yo tengo el privilegio de conocerlos y admirarlos. En particular, es un lujo tener a Aguilar Camín todos los lunes en La Hora de Opinar.

Estamos frente a un rasgo típico de AMLO: cuando no se le dan las cosas, saca su peor faceta. Ante el fracaso evidente de su gobierno (mal manejo del covid-19, crisis económica e inseguridad), el Presidente se enoja (¿dónde quedó su República Amorosa?), y enjuicia públicamente a dos de los mejores pensadores de México y los sentencia.

Luego aparecen sus mastines a recomendar el castigo: silencio o exilio. Eso dijo Paco Ignacio Taibo II, un escritor de medio pelo que hoy dirige el FCE y Educal. El siguiente paso es demandar que se quemen los libros y artículos de Aguilar Camín y Krauze en una pira pública.

¿Exagero? Quizá, pero prefiero hacerlo a quedarme callado.

jueves, 10 de septiembre de 2020

SAT: fotografiar los domicilios y la intimidad de los contribuyentes

José Soto Galindo 09 de septiembre de 2020

De manera muy discreta, la Secretaría de Hacienda incorporó una barbarie en su propuesta de Miscelánea Fiscal de 2021 que permitirá una fiscalización de la vida privada y la intimidad de los ciudadanos y que puede poner en grave riesgo la seguridad física y patrimonial de las personas. Bien dicen los que saben que en la vida existen dos cosas de las que no podemos librarnos: de morir y de pagar impuestos. Y si se vive bajo el régimen del SAT, de vivir con nuestra seguridad vulnerada.

La barbarie está documentada en la página 61 de la iniciativa de reforma de las leyes de ISR, de IVA, de IEPS y del Código Fiscal de la Federación, que son parte del Paquete Económico de 2021. La iniciativa propone ampliar las herramientas de documentación de los inspectores del SAT (Servicio de Administración Tributaria) que visiten los domicilios fiscales de los contribuyentes, sin diferenciar si se trata de personas morales (empresas e instituciones) o de personas físicas (en muchos casos, ciudadanos comunes y corrientes que ejercen como trabajadores independientes o se desempeñan con un régimen de prestación de servicios profesionales).

“Las autoridades fiscales podrán utilizar herramientas tecnológicas para recabar imágenes o material que sirva como constancia de los bienes y activos que existen en el domicilio fiscal, los cuales quedarán protegidos en términos del artículo 69 de este Código (Fiscal)”, dice la iniciativa que presentó Hacienda el martes al Congreso de la Unión.

Se trata de una incorporación al primer párrafo del artículo 45 del Código Fiscal que literalmente abre las puertas para que terceros conozcan lo que hay en los domicilios de los contribuyentes y realicen un registro electrónico de su interior y de las pertenencias por medio de teléfonos, tabletas, cámaras, grabadoras. Las visitas de fiscalización domiciliaria ya existen, pero no la documentación electrónica de las pertenencias de los contribuyentes.

Los visitadores están obligados “a guardar absoluta reserva en lo concerniente a las declaraciones y datos suministrados por los contribuyentes (…) así como los obtenidos en el ejercicio de las facultades de comprobación” (artículo 69 del Código Fiscal), pero su registro por medios electrónicos en el lugar de la verificación genera un riesgo innecesario de que personas distintas a esos visitadores o en colusión con ellos tengan acceso a la información recabada y puedan dañar o afectar la seguridad física o el patrimonio de los ciudadanos.

Insisto: hay que considerar que hablamos, por lo menos, de tres tipos de domicilios fiscales: el de las empresas o instituciones (personas morales) y el de personas físicas que, por una parte, pueden ser pequeños empresarios con oficinas formales o, por otra parte, ciudadanos que tienen sus domicilios privados como domicilios fiscales para el cumplimiento de sus obligaciones tributarias.

Una cosa es permitir el acceso de los visitadores fiscales y otra mucho más riesgosa permitir que graben y fotografíen las pertenencias de los contribuyentes, máxime cuando se trata apenas de un proceso de verificación.

La información recabada de esta manera puede ser entendida fuera de contexto si se trata de domicilios particulares utilizados para el cumplimiento fiscal. La manera de vigilar al vigilante para que realice un tratamiento responsable, leal, lícito seguro y con base en la finalidad buscada se pulveriza, lo mismo que las medidas de protección mínimas y suficientes, considerando la masificación de posibilidades de registro tecnológico que abre la reforma.

Se trata de una barbarie que pondrá en grave riesgo a los contribuyentes, en un país donde la inseguridad y la desconfianza son fenómenos transversales en toda nuestra relación en sociedad.


Tengan su transformación

Macario Schettino

Prioridad que no está en el presupuesto no es prioridad, reza un dicho de la administración pública. Después de tres años de presupuestos del actual gobierno, ya no hay duda de qué es lo que realmente le importa al Presidente. Comparando 2021 con 2018, las conclusiones son contundentes.

Primero, le importan sus proyectos de infraestructura, que son tres: la refinería, el aeropuerto de Santa Lucía y el Tren Maya. Segundo, quiere un Ejército mucho mayor, infiltrado en todas las actividades posibles. Tercero, le interesa construir un “nuevo” sistema social, que es similar al que México tenía hace 50 años, repartir dinero. Finalmente, nada más le importa, pero parece tener un claro encono con los reguladores, de cualquier tipo.

El presupuesto de las secretarías de Energía, Turismo y de Pemex, donde están sus proyectos y su creencia soberana, era de 391 mil millones en 2018, y para 2021 será de 630 mil millones. Como proporción del gasto programable, pasan de 10 a 14%, en números redondos. Aquí no se incluye el aeropuerto, que está en el presupuesto de Defensa Nacional. Esta secretaría, los militares, pasan de 80 mil a 112 mil millones de pesos en los tres años.

En el caso del gasto “social”, las secretarías del Trabajo y Bienestar (antes Desarrollo Social), tenían un presupuesto sumado de 98 mil millones en 2018, y ahora tendrán 214 mil millones.

En conjunto, estos tres rubros: proyectos, gasto social y militares, tenían 570 mil millones de pesos en 2018, y en 2021 tendrán 957 mil millones. Es casi el doble, en pesos y centavos, y un incremento de 14 a 21% del gasto programable del gobierno. Prácticamente todo lo demás cede terreno para que estos rubros puedan crecer de esa manera.

Los que tienen suerte quedan casi igual, proporcionalmente, que en 2018, o pierden poco: educación, salud, Poder Judicial. La mayoría pierde a doble dígito, especialmente los órganos reguladores y de vigilancia, desde la secretaría de Función Pública o los tribunales, hasta el Instituto Federal de Telecomunicaciones. Particular encono contra los reguladores energéticos, la CRE y la CNH, que de 2018 a 2021 pierden 70 y 76% de su presupuesto, respectivamente.

Esta transformación del presupuesto ocurre mientras tenemos una caída considerable de la economía, que ayer decíamos no está bien considerada en las cifras, y es muy posible que el presupuesto de 2021 no pueda cumplirse, o tenga que hacerse mediante endeudamiento, ya sabremos. Eso no modifica en nada la intención transparente del gobierno actual: un país de 1970, pero con mayor poder de los militares. No sé si eso querían los que votaron por López Obrador, pero eso tienen.

Después de tres años de este proceso, se hace más difícil imaginar cómo revertirlo. No es sencillo convencer a quien recibe dinero de dejar de hacerlo, sea un militar, un petrolero o un cliente político. Todos se hacen dependientes del flujo, y revertirlo no es sencillo. López Obrador aprovechó su gran legitimidad inicial, y el control del Congreso, para detener recursos que solían irse a clientelas del PRI. En el futuro, alguien tendrá que hacer algo similar con programas como Jóvenes Construyendo el Futuro, las Universidades Benito Juárez y Sembrando Vida, que nada más sirven para eso mismo: comprar votos. Los proyectos de infraestructura son más fáciles de detener, pero implican una pérdida segura.

Pero regresar a los militares a su trabajo normal sí va a estar muy difícil. Ya están haciendo aeropuertos y sucursales bancarias, administrando el ISSSTE y las aduanas, y plenamente a cargo de la seguridad pública. No sé si esto querían los amigos de izquierda que tanta enjundia pusieron en la campaña para denostar a quienes hacíamos notar los defectos de su caudillo. Como él dijo: “tengan para que aprendan”.

lunes, 7 de septiembre de 2020

Yo acuso

Denise Dresser (07 Sep. 2020).-

Yo acuso al gobierno de mi país por la falta de voluntad de proteger a la población de la pandemia, dejando morir a miles, empujando a millones al contagio, la ruina financiera y el hambre. La profundidad de los errores, la necedad de la "estrategia" y la magnitud de la estulticia son difíciles de conceder. Apenas hace unos días, la Secretaría de Salud presentó un reporte sobre el "exceso de mortalidad" con 122,765 muertes durante la crisis de Covid-19, sugiriendo que la cifra oficial de defunciones podría ser mucho más alta. Animal Político informa que en solo 4 meses -entre abril y julio de 2020- México ha reportado 130 mil más fallecimientos que en 2019. Quienes, como el Presidente, insisten en que "ya domamos la pandemia", "ya pasó lo peor", "ya vamos saliendo" mienten. No hay otra manera de describirlo. Mienten.


Yo acuso al gobierno de mi país de haber desperdiciado casi toda oportunidad para contener al coronavirus, a pesar de contar con meses de anticipación para prepararse mejor. Por la lentitud de su respuesta y el uso del "modelo Centinela", que le dio al Covid-19 la capacidad de expandirse rápidamente. Por la falta de preparación, protocolos, entrenamiento sobre el uso de ventiladores, y compra de equipo de protección destinado a miembros del sector salud. Por la falta de apoyos financieros directos a las pequeñas y medianas empresas y al sector informal, que ha obligado a tantos a salir a la calle a ganarse la vida, corriendo el riesgo de ser contagiados o perseguidos por la policía, puesta a criminalizar el ambulantaje. Por la desinformación propagada por López Obrador, López-Gatell y las autoridades sanitarias. Miles de muertes eran prevenibles. En México la Cifra de Fatalidad por Caso ronda en 10.7%, cuando la tasa mundial es 3.3%. En México, ha muerto más personal de salud por Covid-19 que en cualquier otra parte.


Yo acuso a López-Gatell de haber colocado la lealtad política por encima del conocimiento científico, para complacer al Presidente. Asimismo, el gusto por los repentinos reflectores y la novedosa popularidad, ha convertido su conferencia informativa en un espectáculo de manipulación, edición de cifras, politización, ataques a la prensa y a los "adversarios", deslinde de responsabilidades gubernamentales y foro para señalar culpables de manera deshonesta. Ni la corrupción, ni las comorbilidades, ni el consumo de comida chatarra, ni el imperialismo alimenticio son razones suficientes para explicar una reacción gubernamental tan catastrófica. Ni todas las piruetas verbales del subsecretario esconden su sinrazón sobre el cubrebocas, o por qué no es necesario hacer pruebas, o rastreo de contactos, o aislamiento de contagiados. La sub-ocupación hospitalaria no es señal de éxito en la contención; es indicador de que 8 de cada 10 personas mueren antes de ser conectadas a un ventilador, o fallecen antes de llegar a un hospital, o mueren rápidamente por los malos cuidados ahí, liberando camas y proveyéndole al gobierno cifras tramposas que presumir, en vez de métricas mortíferas que explicar.


Yo acuso al gobierno de mi país de haber convertido a México en un país de crematorios al tope y ataúdes al por mayor. Hoy ocupa el cuarto nivel mundial en número de defunciones, aunque el número es mayor por la falta de pruebas, como señala The Wall Street Journal, en un reportaje sobre la escasez de actas de defunción. El objetivo de los posicionamientos de AMLO y López-Gatell ya no es informar o prevenir o contener. Es negar. Ya no es ampliar el número de pruebas o exigir el cubrebocas obligatorio o pedirle a la población que acuda a los hospitales antes de que sus síntomas sean demasiado graves. Es distraer.


lunes, 24 de agosto de 2020

Derrumbe

 24/08/2020 

Macario Schettino

A fines de 1999, Cuauhtémoc Cárdenas dejó el Gobierno del DF para competir en la elección presidencial de 2000. Como usted posiblemente sabe, este columnista formó parte de su gobierno, pero ya no fue invitado a la campaña presidencial. Se me solicitó ayudar a la nueva jefa de Gobierno, Rosario Robles. Aunque fui removido de mi oficina (que mi equipo había restaurado literalmente de las ruinas), seguí unas semanas colaborando, a la expectativa de que hubiese posibilidad de ayudar en lo que me correspondía: planeación. A inicios de 2000, sin embargo, lo que se me solicitó fue hacerme cargo del proyecto cien colonias, que consistía en repartir apoyos a las cien colonias más importantes para garantizar el triunfo del candidato del PRD a la jefatura de Gobierno, un tal Andrés Manuel López Obrador.


Me tomé la libertad de informar a la jefa de Gobierno que eso era corrupción, porque se trataba de utilizar recursos públicos para beneficio de un candidato. Rosario no comprendía mi respuesta. Me insistió en que eso no era corrupción, porque no se robaban el dinero para ellos, sino que lo utilizaban para la causa política. Corrupción era robar, me decía; utilizar recursos públicos para la campaña no era nada parecido, era hacer política.


Preferí renunciar y alejarme desde entonces de esas actividades profesionales. Pero creo que vale la pena comentarlo ahora porque se ha hecho pública evidencia de cómo el presidente, el mismo Andrés Manuel López Obrador, no tiene empacho alguno en utilizar recursos, sin importar su procedencia, con tal de obtener el poder. Lo ha hecho toda la vida: en su pleito con Madrazo en 1994, en su campaña de 2000 a la jefatura de Gobierno (como atestigüé), en la de 2006, de 2012 y de 2018. No le ha importado si ese dinero viene de gobiernos locales, de empresarios, sindicatos, o de cualquier otra fuente, con tal de que le sirva para avanzar en su camino.


Sin embargo, siempre ha insistido en que es honesto, porque vive en esa extraña dimensión en la que vivía Rosario: lo que se toma para la acción política no es corrupción, corrupción es robar para uno mismo. Por eso López Obrador insiste en que es honesto, porque (casi) no toma nada para él mismo. Aunque vivió doce años sin ingresos, pero nunca sin camionetas, guaruras, secretarios y apoyos, eso no es corrupción (en su lógica), porque se trata de trabajo político. No le parece corrupción haberse hecho de departamentos para cada uno de sus tres hijos, ni un rancho para pasar su vejez, porque eso es razonable para alguien que ha dedicado su vida a la lucha política. La Revolución le ha hecho justicia, pues, y eso no puede considerarse corrupción.


En su afán de distraer a los mexicanos de la trágica actuación de su gobierno frente a la pandemia y de la severa contracción económica, decidió traer a Emilio Lozoya para embarrar a todos sus adversarios. Se trataba de mostrar que todos, salvo él, son corruptos. La respuesta ha sido contundente: él también lo es. Su hermano y su asesor más cercano se dedicaron a recaudar para él, siempre con su conocimiento, siempre por encima de la ley. Es un corrupto en toda la línea.


Lo grave del asunto es que eso era lo único que le quedaba. Ya nos había demostrado que no tiene idea alguna de cómo gobernar. Ya destruyó la economía, la administración pública, ya polarizó al país, ya fracasó en materia de seguridad. Insistía en que la gran diferencia de su gobierno era que no había corrupción. Esto ya no puede sostenerse. No sólo hay evidencia abundante de cómo se está saqueando el erario en este gobierno. Hay evidencia ahora de que él mismo es un corrupto. No hay más.

viernes, 31 de julio de 2020

Se solicita consulado


La 4T es la era de Bartlett y Rocío Nahle. ¿Que se multiplican los apagones? ¿Que la CFE ya está en números rojos?...

Julio Patan Columna Malos Modos

 JULIO 31, 2020 · 3:00

Es increíble la mezquindad conservadora, señor Presidente. Con su permiso, quisiera decir esto:

Malditos golpistas comórbidos, miserables comegansitos, cocacoleros antidemocráticos: ¿cómo pueden minar así la autoridad del doctor López–Gatell? ¿Por qué la costumbre de compararnos con otros países? ¿Cuántas veces van a recordarnos que Vietnam tiene 90 millones de habitantes y cero muertes por COVID-19, y que hacen todo lo que no hace nuestro zar antipandemia? ¿Cuándo van a entender, pinches (perdón, pero me gana el coraje) diabéticos irresponsables que hay que bajarle al Paketaxo? ¿Sí saben que el cubrebocas es nada más un auxiliar, sin importar lo que digan los surcoreanos o los indios?


Menos mal que tenemos a los moneros jornaleros para hacer chistes sobre los niños gordos: tantita dignidad-sin-maíz-no-hay-país, tantita izquierda con pollos en el patio, entre tanto neoporfirismo polinsaturado, caray. (De todas maneras, compañeros, no tarden en regresar a las caricaturas sobre Felipe Calderón, que se extraña ese carácter irreductible de ustedes, esa autonomía de vuelo, esa rebeldía. Tigres.)

Lo mismo va para ustedes, neo pinochetistas-anti-pueblo bueno que andan de fijados, fachas maiceados, militaristas chayoteros: ¿van a seguir con que liberamos a Ovidio, con que el cártel Jalisco ya tiene una división de vehículos blindados? ¿Van a seguir con las cuentitas: que los muertos se multiplican, que los feminicidios cada vez son más? ¿Otra vez de quisquillosos con que el huachicoleo goza de cabal salud? ¿Van a seguir negándose a aceptar que lo que necesitamos aquí es amor y cristianismo?

Para no hablar de ustedes, ventiladoristas neoconservadores, solar-panelistas machuchones, ambientalistas mamucos, eco-fifís.

La 4T es la era de Bartlett y Rocío Nahle. ¿Que se multiplican los apagones? ¿Que la CFE ya está en números rojos? ¿Que Pemex perdió 606 mil y pico millones de pesos en el primer semestre, sumables a los 35 mil millones de dólares del año pasado? Pues sí. ¿Y?

Esta es una época viril-nacionalista de refinerías y carbón. Una era fósil, pues.

Por último: ¿en serio piensan seguir con la monserga del PIB, con que se van a multiplicar los pobres por millones, con que el desempleo, con que a sesenta y pico millones de mexicanos ya no les alcanza para la canasta básica? Párenle ya, cuenta dólares rastreros, escribe-números sin corazón.

Párenle. Estamos trabajando por los pobres, que van primero, y no lo hacemos como los neoliberales, con matematiquitas. Punto.

Espero que lo satisfagan mis palabras, señor Presidente. Estamos para servirle.

Aprovechó la ocasión, con el respeto infinito que le profeso, para hacerle una consulta: ¿consideraría asignarme a un consulado? No soy exigente. Cualquier rinconcito de Europa occidental me parece bien.

POR JULIO PATÁN
JULIOPATAN0909@GMAIL.COM
@JULIOPATAN09