Esperamos tus comentarios y aportaciones a informaveraz@gmail.com
martes, 30 de junio de 2020
La descomposición empieza temprano
A todos los gobernantes del mundo les incomodan los periodistas. Sólo los grandes saben acercarse y mantener una relación fluida, porque se necesitan mutuamente.
FranÇois Mitterrand y John Kennedy, para citar a dos presidentes extranjeros y difuntos, fueron grandes interlocutores de los medios y se acercaron a los más brillantes periodistas de la segunda mitad del siglo pasado. Tenían un nivel similar.
Nuestro Presidente ha enseñado que, en esos menesteres, está a la altura de Lord Molécula.
O a ese nivel lo ha puesto la perfidia de su vocero, Jesús Ramírez Cuevas.
Le conocemos amistades más inteligentes en los medios, pero AMLO exige subordinación de tiempo completo.
El Presidente no se reúne a discutir y a defender sus políticas con periodistas de El Universal o Reforma, o Nexos y Letras Libres. Ni siquiera a escuchar qué piensan los que, para bien o para mal, contribuyen a formar opinión.
Se siente a disgusto con personas preparadas. Sólo admite incienso. Puro Lord Molécula, pues. (Igual ocurre entre sus colaboradores. Los que saben se callan, pues administran sus aspiraciones políticas personales).
Ayer a ese pobre cristiano que se presenta como Lord Molécula le encargaron que calumniara al periodista Ciro Gómez Leyva en la conferencia matutina, y así dio lugar a que el Presidente soltara una prolongada descarga de insultos contra los medios.
Micrófono en mano, dijo el que se sienta en la primera fila de la prensa: “estos voceros del régimen neoliberal, Presidente, están rebasando la línea de la libertad de expresión”. Pidió echarles Gobernación encima.
El titiritero de Lord Molécula es Jesús Ramírez Cuevas, vocero del Presidente. Eso piensan de los periodistas y de los medios en Palacio Nacional.
Como apuntó ayer Julián Andrade: “Los payasos que por las mañanas leen (o tratan de hacerlo) preguntas, para dar pie al ataque contra periodistas no son simpáticos, son una muestra de la descomposición de un poder y su rostro autoritario. Son heraldos de una oscuridad que avanza”.
AMLO no frena al narco, que mata, distribuye drogas, tortura, extorsiona, secuestra, decapita a seres humanos... pero le declara la guerra a los medios que señalan los desastrosos resultados de su gestión en economía, salud y seguridad.
Los quiere asfixiar económicamente y destruir por la vía del descrédito.
En las conferencias matutinas no toca al Mencho, ni al Cártel del Pacífico, ni a las bandas criminales. A medios de comunicación sí.
Tiempo le sobra para denostar, él o a través de los títeres del vocero, a los periodistas. También la emprende contra intelectuales, como hizo ayer con Jorge Castañeda porque dijo que Pochutla es feo. Y se siguió con Leo Zuckerman y Héctor Aguilar porque al parecer se rieron del comentario de Castañeda.
Ahí están su atención y preocupaciones.
Esas prioridades se reflejan en sus acciones de gobierno. Sólo actúa contra grupos delictivos cuando lo presiona el gobierno de Estados Unidos. El bloqueo de fondos a empresas y personas ligadas al CJNG, no fue iniciativa de su administración.
Al día siguiente de que la Unidad de Inteligencia Financiera informó del congelamiento de cuentas bancarias del cártel, el Presidente aclaró que fue a petición de la DEA.
La batalla para que el CJNG no se apodere del hampa en la Ciudad de México ha sido una lucha personal de Omar García Harfuch, respaldado por Claudia Sheinbaum.
Esa es la razón por la cual lo quisieron matar a él, y no a otros. El tema del narco no está en el radar del Presidente.
Sí lo están, en cambio, los periodistas y los medios.
Para él son perros que “muerden la mano que les quitó el bozal”, según dijo en una conferencia matutina.
Desde su gabinete se acusa de “sicarios” a periodistas, como se expresó la secretaria de la Función Pública luego de un reportaje del equipo de Carlos Loret.
Una batería de cartonistas militantes reducen al papel de miserables a los periodistas que AMLO toca con sus latigazos de amargura.
Algún día va a ocurrir una desgracia derivada de sus palabras y la forma corrosiva en que permean sus ofensas hacia los que no piensan como él. Lo sabe, pero no le importa.
Su gobierno está descompuesto. Se expresa al nivel de Lord Molécula.
martes, 23 de junio de 2020
El presidente perdió el consenso
El país está dividido, y es un logro indiscutible de Andrés Manuel López Obrador. Para quien ha seguido su carrera política, esto es redundante. Su estrategia siempre ha sido polarizar. Cuando perdió la gubernatura de Tabasco, denunció fraude y la sociedad tabasqueña, que no le faltaba mucho para partirse, se fracturó irreversiblemente. En la Ciudad de México, con la inopinada colaboración del presidente Vicente Fox, recrudeció la lucha de clases, que profundizó en las elecciones de 2006, y ha llevado hoy a la frontera de la conflictividad social.
López Obrador ganó la elección presidencial con una estrategia que potenció su discurso, desechando las fallidas tácticas de 2006 y 2012, y entregando el diseño de su nueva lucha a un grupo de expertos que diseñaron los temas de la campaña y cómo atacar al electorado a partir de un análisis con inteligencia artificial, que maximizó los agravios con el poder. En esa estrategia no participaron quienes siempre lo habían acompañado, pero al comenzar su gobierno los hizo a un lado y, gradualmente, víctima de su propia naturaleza, se entregó al ala radical de su movimiento y retomó la polarización primitiva, por religiosa y maniquea, que ha empezado a costarle.
Alejandro Moreno, jefe de Encuestas de El Financiero, publicó este lunes una medición elaborada después del discurso de López Obrador a principios de junio, donde habló del tiempo de definiciones, y que si no se estaba a favor de la transformación que impulsaba, estaba en contra. Al plantear esa disyuntiva en las preguntas, anotó Moreno, el 37% dijo estar a favor de su proyecto de nación, y el 37% dijo estar en contra, con un 25% que declaró no estar a favor de ninguna posición extrema. La fotografía del momento mexicano está clara.
Si alguien quiere ver cómo México está partido, la encuesta de El Financiero provee una buena ventana. Si quiere comprobar cómo va perdiendo López Obrador el consenso para gobernar, el estudio aportará respuestas que permiten calibrar el termómetro político en estos momentos. O si alguien piensa que las cosas mejorarán para el Presidente, el número creciente de muertos y contagios por la covid-19 y la profunda crisis económica que está comenzando, le mostrará lo equivocado que pueda estar. Pero también, si cree que López Obrador no podrá salir del socavón en el que se encuentra, se recomienda la prudencia, porque él sabe muy bien cómo utilizar los recursos políticos de la Presidencia.
Apenas hace 23 días, El Financiero publicó que la aprobación presidencial de López Obrador había bajado ocho puntos en mayo, de 68% en abril a 60%. La encuesta este lunes permite suponer que ese dato se ha ensanchado porque el presidente refleja un mayor desgaste, particularmente en el segmento de los jóvenes. Quienes más se pronunciaron contra su proyecto transformador (46% del 37% de rechazo) tienen entre 18 y 29 años, un número no determinado de quienes se espera que voten por primera vez el próximo año en las elecciones intermedias. El segmento entre 30 y 49 años está equilibrado, y el que se inclina a favor de López Obrador en 41% del 37% de quienes respaldan la transformación, representan al grupo de mayores de 50 años, que podría explicarse en parte a los programas sociales, o que los agravios de anteriores gobiernos que recuerda sistemáticamente, les atañen en forma más directa.
Pero si demográficamente el país muestra líneas divisorias claras, la encuesta también enseña que las bases de apoyo de López Obrador están regresando, como observa Moreno, a la división regional de las elecciones presidenciales de 2006. Los números que arrojan las preferencias por Morena muestran debilidad en el norte y centro-occidente del país, que corresponde a la fortaleza que han tenido los gobernadores en esas zonas por su respuesta a la covid-19, donde la intención de voto por el partido en el poder está en 27%, con un rechazo de 37%. En el centro (la Ciudad de México incluida) y el sur, Morena tiene el respaldo del 39% del electorado, contra el 32%.Es decir, la narrativa tramposa sobre el pasado, donde todo estuvo mal hasta que llegó al poder, está dejando de tener el impacto que gozó en un principio y que le dio su notable victoria en las elecciones presidenciales. Si en futuras encuestas se confirma el regreso del mapa electoral a como estaba hace 18 años, López Obrador habrá perdido el terreno ganado desde 2015, cuando comenzó a ganar electores de forma acelerada. La pérdida en sus niveles de aprobación y los crecientes negativos revelan que ha ido perdiendo consenso para gobernar, pese a mantener aún márgenes cómodos.
Los datos aportados por la encuesta dibujan, sobre todo, la división nacional. La declaración de López Obrador de quien no esté con él está contra él, fue preludio de la difusión en Palacio Nacional de un documento sobre un supuesto Bloque Opositor Amplio que reunía a empresas, instituciones, medios y periodistas en su contra, para que Morena perdiera las elecciones de 2021 y le revocaran el mandato. A la pregunta de si creían que el documento era verdadero o falso, la opinión se partió exactamente en 44%. Cuatro de cada 10 quieren u odian a López Obrador, sin matices y sin ambages.
La división del país no tiene punto de retorno. Al contrario. Con López Obrador, que habita en los extremos, se ahondará. El discurso radical consolida su núcleo duro, pero excluye y antagoniza con el resto, como muestra la encuesta. Esta división lo beneficiará siempre y cuando quienes expresan su oposición no encuentren quien los represente. Pero si surge alguien que aglutine a quienes crecientemente rechazan su modelo transformador, su proyecto enfrentará el riesgo, ante los costos que traerá la covid-19 y la crisis económica, de que se descarrile.
rrivapalacio@ejecentral.com.mx
twitter: @rivapa
lunes, 22 de junio de 2020
La Presidenta
Ricos vergonzosos
"Lo único que me gusta
de los ricos es su dinero".
Nancy Astor
Carlos Loret dio a conocer que la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, y su esposo, el académico y comentarista John Ackerman, acumularon un patrimonio inmobiliario de hasta 60 millones de pesos, cinco veces más de lo que asienta su declaración patrimonial. Cinco propiedades fueron compradas en efectivo cuando ambos eran investigadores de la UNAM. La sexta fue un terreno supuestamente cedido por el gobierno del Distrito Federal en 2007 que hoy tiene 300 metros cuadrados de construcción.
Ackerman respondió que estas propiedades son fruto del trabajo de ambos y de donaciones de sus familias: "No estamos obligados a explicarle nada a nadie con respecto al patrimonio que logramos construir con gran esfuerzo, y con las generosas aportaciones de nuestros familiares, antes de que Irma Eréndira ocupara cargo público alguno". Dijo que presentará demandas contra Loret por la filtración de datos personales y lo hizo responsable "por cualquier agresión o extorsión que pudiera sufrir mi familia a raíz de su irresponsable y criminal reportaje".
"Aquí nadie le descubrió nada a nadie. La declaración... se encuentra en regla y reporta todos y cada uno de nuestros bienes con absoluta precisión. La nota de Loretito presenta estos datos de manera engañosa (transformando mágicamente departamentos y un terreno en 'casas'), recurre a imágenes que no corresponden en absoluto con la realidad y ofrece interpretaciones fantasiosas sobre el origen de los bienes, pero no aporta ningún dato adicional más allá de lo ya declarado por la Secretaria".
La verdad es que tenemos un gobierno de ricos, pero vergonzosos. El director de la CFE, Manuel Bartlett, sus hijos y su pareja sentimental (que no concubina) son propietarios de cuando menos 23 casas de lujo, principalmente en Las Lomas de la Ciudad de México, y de empresas. La secretaria de Gobernación tiene un condominio en Houston. El canciller Marcelo Ebrard, quien afirmaba no tener patrimonio personal cuando dejó el gobierno de la Ciudad de México, vivió años en París sin un trabajo visible y hoy porta relojes de más de 14 mil dólares. Javier Jiménez Espriú, secretario de Comunicaciones, tenía un apartamento en Texas, pero lo cedió a su hijo, y ha sido consejero de la petroquímica Idesa, pero en representación de acciones de su esposa.
El presidente López Obrador donó a sus hijos todas sus propiedades, incluido el rancho La Chingada de Palenque, y hoy dice no tener ninguna propiedad. El jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, acumuló una enorme y legítima fortuna como empresario, pero al asumir el cargo ya era solo propietario de dos terrenos, una camioneta y cuentas bancarias por 5 millones de pesos.
Los políticos hacen un esfuerzo sistemático por presentarse como pobres, aun cuando tengan dinero de fuentes legítimas. De hecho, hoy se necesita un patrimonio cuantioso para trabajar en el gobierno, ya que los sueldos han sido reducidos y se prohíbe al funcionario trabajar durante 10 años en su campo de especialidad.
Ackerman afirma haber recibido donaciones de sus padres. Los dos "han sido sumamente generosos con mi hermana mayor y un servidor, así como con sus nietos, a favor de construir oportunidades para las nuevas generaciones". Pero es triste que tengamos un régimen de ricos que afirman haber donado todo su patrimonio o de otros ricos que dicen que todo lo que tienen es regalo de sus papás. Supongo que ya no hay cabida para quienes construyen un patrimonio a fuerza de trabajo y lo preservan juiciosamente.
· CHUMEL
Las descalificaciones de Chumel Torres al hijo menor del Presidente son execrables, pero inquietan su destitución por HBO para quedar bien con el gobierno o la posible destrucción del Conapred por haberlo invitado a un foro.
@SergioSarmiento
El comité de campaña de Irma Eréndira
22/06/2020 - Pablo Hiriart
Eso de que “hay una campaña” contra Irma Eréndira Sandoval es cuento. Campaña, la suya.
Aprovecha cualquier pretexto para hacerse propaganda y finge que es víctima de algo.
¿De dónde sacan –ella y sus amigos del primer círculo presidencial– que publicar un hecho cierto –lo de las seis casas y un terreno regalado por el gobierno del DF–, es una 'ofensa'?
Lo que en otros es un presunto delito, indicio de corrupción y motivo de escarnio, en ellos es una virtud gracias al trabajo en la academia.
Y amaga con una demanda judicial contra el periodista, al que se suma un coro de impostados que se dice víctima de una “persecución de los que tenían privilegios”.
Son campeones de la treta y la mentira.
Fingen golpes de los 'conservadores', campañas de desprestigio, persecución de empresarios dibujados por sus porristas –dirigentes de Morena– en los periódicos.
A los señalamientos a la secretaria de la Función Pública, la respuesta fue el destape de un comité de campaña para su candidatura presidencial.
Con eso de 90 por ciento lealtad y 10 por ciento de conocimientos, cualquiera se anima.
Más aún si el Presidente tiene una aversión a flor de piel contra la ciencia y los expertos.
Así es que los radicales del gobierno ya tienen candidata: Irma Eréndira Sandoval Ballesteros.
Ahí confluyen ultras y oportunistas que le exigen cuentas a los demás y ellos, protegidos por la mano de dios (con minúsculas), no le deben explicar nada a nadie.
Los intocables de AMLO llaman corruptos a todos los que no están con ellos y cuando un periodista, Carlos Loret, señala que Sandoval tiene media docena de casas y un terreno regalado por el gobierno capitalino, acusa al reportero de sicario mediático.
La semana pasada también estalló en redes sociales contra la publicación del acuerdo firmado por ella en el Diario Oficial, en que se amplían las facultades a los Ciudadanos Alertadores Internos y Externos de la Corrupción.
Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) de Cuba, se están implantando en México vía la secretaria de la Función Pública.
Ahora que la cuestionan a ella, y lo hace un periodista que no es anónimo ni cobra recompensa por delatar, la secretaria se absuelve a sí misma, se hace la víctima de una campaña de la oligarquía, insulta al reportero y atrae los reflectores a su precandidatura.
Y brincó su comité de campaña:
Ahí está Rocío Nahle, que asignó contratos directos y millonarios a su compadre en Dos Bocas. ¿Qué pasó? Obvio, nada. Hoy por ti, mañana por mí.
Destaca Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajo, quien aspira a ser candidata a jefa de Gobierno de la Ciudad de México y, pequeño detalle, su mamá, Bertha Luján, se postula para presidir Morena.
Más Olga Sánchez Cordero, Miguel Torruco, la secretaria de Bienestar, María Luisa Albores –quien en su momento lanzó la primera piedra para destruir a la CNDH–, el director de la Unidad de Inteligencia Financiera –Santiago Nieto–, el vocero del Presidente –Jesús Ramírez– y Hugo López-Gatell, subsecretario encargado de combatir el coronavirus.
De ese grupo destaco a Hugo López-Gatell, un desalmado que cierra filas con el grupo radical que gana terreno en el corazón de AMLO, porque se juega algo más que su maltrecho prestigio profesional.
López-Gatell es responsable de la muerte de miles de mexicanos por coronavirus, debido a su negligencia criminal.
Pudo ser un error al principio –inaceptable pero involuntario–, haber dado un diagnóstico erróneo del Covid y equiparar sus efectos a una influenza estacional.
Sin embargo, después –contra toda evidencia– se sostuvo en lo inútil del cubrebocas, y envió equipo inadecuado a personal médico que se contagió y no pocos han muerto. Una trampa mortal a sus compañeros de profesión.
No le importan los muertos, pues para él dan lo mismo seis mil que 30 mil. El juramento de Hipócrates le es tan insignificante como el juramento ante el Senado.
Sí le importa, y mucho, alinearse con el equipo de radicales que están con Irma Eréndira Sandoval, por lo que se pueda ofrecer.
De coronavirus no sabe, pero ya investigó, y descubrió, que “las campañas de desinformación contra la Doctora Irma Eréndira Sandoval y su familia provienen de los grupos de interés que se resisten a la eliminación de la corrupción”.
¿En qué momento tuvo tiempo para averiguar eso?
Noventa por ciento de lealtad, diez por ciento de conocimientos. Es lo que hay en el gobierno y los dolorosos resultados están a la vista.
Con ese incentivo, Irma Eréndira se apunta a la candidatura presidencial de Morena. Y de las sombras brincó su comité de campaña.
domingo, 21 de junio de 2020
Desprestigiar
en MURAL
21 Jun. 2020
A AMLO no le gustan los órganos autónomos. Según él, son corruptos. Habría entonces que desaparecer a Morena. Su presidente interino, Alfonso Ramírez Cuéllar, ha acusado a su antecesora, Yeidckol Polevnsky, de hacer pagos a empresas fantasma por casi 400 millones de pesos.
Su otro sonsonete es su alto costo. Bajo esta lógica AMLO no debería continuar con sus caprichos, desde su programa a favor del beisbol, hasta una costosa e inútil refinería.
No le gustan los órganos autónomos porque son autónomos. Las instituciones tienen que estar a su servicio. Cualquier crítica es vista como una afrenta. Bastó una queja de su esposa para hacer renunciar a la titular del Conapred, nombrada por él en noviembre del 2019.
Una institución que le disgusta en particular es el INE. Dijo este jueves que es el organismo electoral "más costoso del mundo". También lo ha acusado de que "se hicieron de la vista gorda ante fraudes electorales".
Quizás su andanada contra el INE sea para que, como lo ha dicho respecto al Conapred, sea absorbido por la Secretaría de Gobernación (donde ya está), aunque no creo que tuviera los votos para reformar la Constitución si eso quisiera. Los ataques contra el INE parecen perseguir otros dos propósitos. El primero, estrangularlo presupuestalmente. Con menos dinero, su capacidad para funcionar será menor. Sí, es una institución cara. En buena medida por las muchas responsabilidades a su cargo, resultado de la desconfianza de la oposición hacia el gobierno, del abuso de su poder, desde el robo de los votos hasta la intención de influir en el proceso o el resultado. AMLO ya no está en la oposición. Ahora quiere margen de maniobra.
Este martes dijo que va a estar muy pendiente de que las autoridades estatales no vayan a "aplicar prácticas de compra de voto, de acarreo, de reparto de dádivas". Es el ladrón gritando "¡ladrón!". AMLO parece preparar el espacio presupuestal para poder gastarlo en la elección del 2021. Pretende quedarse con los recursos de fideicomisos que hoy financian tareas importantes, como apoyar a los estados en caso de desastres naturales.
Ya existe el instrumento para operar la elección: los servidores de la nación. Esa red de activistas de Morena que levantó en el 2018, a nombre de AMLO, un censo para poder distribuir los programas sociales de su gobierno. No se sabe la metodología utilizada, ni qué uso se da a ese padrón. Hoy son empleados de la Secretaría del Bienestar y una poderosa arma para la movilización electoral.
Las elecciones intermedias requieren estimular al votante. Con baja participación, el aparato gubernamental pesa más. La participación electoral en la del 2015 fue del 48 por ciento del electorado, frente al 62 por ciento del 2018.
El segundo objetivo es desprestigiar al INE y a sus consejeros. La mayor fuerza del INE es su credibilidad. Entre más alta, más le cuesta al Ejecutivo, políticamente hablando, una amonestación o advertencia emanada del INE. En el 2019, en una escala del 0 al 10, el INE tenía un nivel de confianza de 6.5, la Presidencia 7.0. https://bit.ly/2UZMGPw
El Presidente ya inició la campaña electoral, o más bien, nunca la terminó. Quiso sin éxito que la revocación de mandato coincidiera con la elección intermedia para poder impulsar el voto de su coalición, hoy con su nuevo miembro, el Partido Verde Ecologista de México. Éste apoya a un gobierno que ve en los hidrocarburos el futuro energético. Para poder usar la mañanera como púlpito en el proceso electoral y usar el gasto público para estimular a su base, le conviene un INE desprestigiado y debilitado.
Hoy gasta su tiempo y energía en lo electoral. No le importa que México sea ya el segundo lugar mundial en muertes diarias por millón de habitantes por coronavirus, salvo para tomarse una foto vestido de traje frente a un presunto paciente.
@carloselizondom
viernes, 19 de junio de 2020
Desaparézcase
Derrotar al populismo
El brutal retroceso con AMLO
Andrés Manuel López Obrador es un visionario del pasado, el eterno enamorado del México de su juventud. Era un país con mayor pobreza y marginación, cerrado a la globalización y firme integrante de lo que se llamaba Tercer Mundo. Pero el Presidente tiene otros datos, o recuerdos, que idealiza. Sueña con un México simple en que la gente no es pobre, sino que vive con sencillez y austeridad (que, obvio, no es lo mismo que pobre). No están esas tensiones que conlleva la vida moderna, sino una hermosa placidez.
Ese México de los recursos naturales, como agua y petróleo. El tabasqueño añora las corrientes del Grijalva y el chapopote de Cantarell. ¿Mercado eléctrico competitivo con energía solar y esos espantosos generadores de viento? Con lo simple que era tener una sola empresa que se encargaba de todo, un gigante en manos del benévolo Estado mexicano. Por eso AMLO destruye sin miramientos la infraestructura eléctrica que heredó, para que vuelva a dominar la Comisión Federal de Electricidad, esa empresa creada, como Pemex, por Lázaro Cárdenas.
AMLO está teniendo un éxito rotundo en esa vuelta al pasado, con todo el poder que, votando con el hígado, le confirieron millones. México es crecientemente un apestado para los inversionistas, este año ya expulsado de la lista que A.T. Kearney elabora sobre los 25 destinos más atractivos para esos dineros. Recursos que mejor irán, entre otras alternativas, a Brasil (que permanece en ese grupo). Quizá ningún Presidente desde José López Portillo había adquirido tal fama de arbitrariedad con la empresa privada.
En 2020 millones se agregarán a los clasificados en pobreza o pobreza extrema. Como anillo al dedo una pandemia para que el consumo de carne se convierta en un lujo en tantas mesas mexicanas. Algo que quizá le hubiera tomado el sexenio entero, en cuestión de meses. Hay que consolidar el logro, claro, pero ahí la lleva: en 2019 hubo una ligera contracción, y en 2020 será una severa recesión o hasta depresión. ¿El PIB per cápita? No importa, porque lo relevante será la felicidad del pueblo, y ya AMLO está diseñando una fórmula para medirla que deslumbrará al mundo. Quizá hasta escribirá otro best seller al respecto.
El retroceso en la infraestructura pública de apoyo a la población menos privilegiada será igualmente brutal. No son los caminos hechos a mano en Oaxaca que tanto enorgullecen al Presidente, es la destrucción del Seguro Popular y haber regresado la educación a los militantes de la CNTE. Es el haber dinamitado un andamiaje de compra de medicinas para ahorrar dinero, y sustituirlo con la discrecionalidad más absoluta, de paso matando hasta niños. El dinero mejor emplearlo en un tren turístico y una planta para refinar gasolina, asegurando la pérdida de miles de millones de pesos cada año.
Un IMSS digno de 1970 y un sistema público educativo a la par serán elementos que ayudarán a la población a permanecer en la pobreza, perdón, la sencillez y austeridad de la tortilla y los frijoles. No se trata de que los jóvenes se superen por medio de la educación, porque eso de la meritocracia es un invento neoliberal, sino de que reciban su beca Benito Juárez y agradezcan al Señor Presidente por su generosidad.
El cierre con broche de oro será el retroceso democrático. Morena, como el nuevo PRI, y sobre todo AMLO como el Tlatoani y Gran Elector del pueblo sabio. Un México que en 2024 en mucho recordará al de 1974, con un Presidente inmensamente satisfecho.
Un decálogo de obviedades
Los populismos existen, son devastadores y se distinguen por su guerra diaria contra la evidencia y el sentido común
POR: JULIO PATÁN
JUNIO 19, 2020 · 3:04
Sobran las discusiones bizantinas sobre si existe o no la “discriminación a la inversa”: el lenguaje que se usa contra la disidencia desde el ejecutivo (y luego, en cascada, desde todos los ámbitos de fanáticos y convenencieros, de aplaudidores), o sea el insulto, la descalificación; el fifí, el sepulcro blanqueado, el fresa, el neoconservador… Ese lenguaje es bajo, es violento, es fruto del resentimiento. Es inaceptable.
Ya no hay motivos para sostener que este régimen al menos lucha contra la corrupción.
No luego de Ana Gabriela Guevara, los Bartlett, la cantidad de parientes políticos o directos que tienen en nómina varios funcionarios, y de la proporción obscena de adjudicaciones directas que dispara este gobierno, y de los contratos que no quedan claros en los entornos de Zoé Robledo y la Nahle, y de la acusaciones contra la Polevnsky —acusaciones que, lo sabemos, se hicieron públicas sólo porque en Morena hay un grillerío.
No es normal que la esposa del Presidente se vaya a la yugular de Chumel Torres, y no es ni sano ni decente que el Conapred (Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación) cancele el encuentro en el que iba a participar Chumel, justo después de esa ida a la yugular.
En el mismo tema, que el Presidente diga que no había oído del Conapred es para ponerse a rezar, lo mismo si es cierto que si no lo es.
No hay justificación para que los niños con cáncer estén sin medicamentos, sobre todo cuando la justificación es que necesitamos un conato de sistema de salud a lo cubano —o sea, el conato de un fracaso— y pues aguántennos tantito.
Es esperpéntico que el Presidente nos mande a la calle, en plena pandemia, bajo nuestra responsabilidad, y que sus recomendaciones sean criar pollos y adoptar una forma de espiritualidad.
No hay justificación a que la camioneta del Presidente se le vaya encima a las personas que tienen desaparecidos a sus familiares, y que la explicación Presidencial sea la sana distancia.
Tenemos un país en el que el medio ambiente ha sido destrozado sin piedad, pero las razones eran normalmente la dejadez, la corrupción o la ignorancia, no la manada de elefantes blancos —Tren Maya, Dos Bocas, etc.— que nos están dejando ir desde el poder federal.
No es normal que estemos en guerra comercial con Arabia Saudita, como no es normal que Pemex haya perdido la cantidad de dinero que perdió el año pasado, un récord.
La ruina económica que se nos viene —hay que necear con esto, ni modo— antecede a la pandemia y será mucho más grave que en el resto del planeta porque es responsabilidad, otra vez, del Presidente.
Perdonarán las obviedades, que salieron en decálogo. Pero los populismos existen, son devastadores y se distinguen precisamente por su guerra diaria contra la evidencia y el sentido común, así que la obviedad es necesaria. Y esto, sí, es una forma de populismo.
lunes, 15 de junio de 2020
Abrumador
El 1 de julio de 2018, López Obrador ganó de manera abrumadora. Fue un triunfo legítimo y democrático. En agosto, manipularon las cifras para obtener una mayoría en la Cámara de Diputados que los votos no le habían otorgado. El 30 de octubre, canceló la construcción del AICM, convirtiendo la mayor obra de infraestructura de América Latina en ese momento, financiada de forma privada, en deuda pública.
En noviembre, las personas que él designó para hacerse cargo de Energía instruyeron a Pemex a dejar de importar crudo ligero y gasolina. En diciembre, inhabilitaron Salamanca por usar crudo pesado, y para mediados de mes era claro que no habría combustible suficiente. Inventaron entonces una ficticia lucha contra el crimen (el huachicol), que nunca ocurrió. En enero el desabasto de gasolina ya era un problema nacional, aunque lograron concentrarlo en los estados de oposición. A mediados de enero, el desorden en el sistema de distribución de gasolina provocó una explosión en Tlahuelilpan, Hidalgo, que dejó más de 135 muertos.
Muy pronto, la oficial mayor de Hacienda intervino en las compras de medicinas y material médico, con la excusa de combatir la corrupción. Al centralizarlo, el proceso se hizo tan ineficiente que unos meses después empezó el desabasto. En mayo, el director del IMSS renunció a su cargo precisamente por eso. En el caso de medicinas contra el cáncer, especialmente para niños, todavía hoy la Secretaría de Salud sigue sin resolver el problema. Para terminar 2019, se canceló el Seguro Popular, y se creó un esperpento llamado Insabi, sin reglas, protocolos, presupuesto, nada.
A mediados de año, inició la ofensiva contra la reforma energética. Por un lado, se movieron recursos a Pemex; por otro, se decidió construir la refinería de Dos Bocas en contra de la opinión de tirios y troyanos. En julio renunció el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa. Para fines de año, tomaron la mitad de los recursos del fondo para recesiones, todo lo que había en Seguro Popular, y al arrancar 2020, casi todos los fideicomisos. Se decretó la reducción del gasto operativo del gobierno en 75 por ciento, cerrando, en los hechos, la administración pública.
En 2019, la economía mexicana se contrajo -0.3 por ciento, aunque en 2018, hasta la decisión del aeropuerto, crecía 2.5 por ciento. Para inicios de este año, se profundizó la caída. Al 13 de marzo, según datos de la secretaria de Trabajo, habían logrado crear apenas 226 mil empleos en casi 16 meses, una tasa anual de 1.4 por ciento, la más baja en 25 años, con la excepción de las recesiones importadas.
Cuando llegó la crisis sanitaria y económica global más importante en un siglo, México ya acarreaba todo lo que le he comentado, y más. Este golpe externo nos toma en una situación de vulnerabilidad terrible, creada por decisión de López Obrador. Innecesaria y absurda pero, sobre todo, criminal.
En lo referente a la pandemia, el manejo ha sido deplorable. Se encargó al subsecretario López-Gatell, que rechazó realizar pruebas en cantidad importante, o promover medidas suplementarias, como el uso de cubrebocas. Zalamero con su jefe, soberbio con sus críticos, ha mentido hasta que se ha cansado. Somos ahora uno de los países con menos pruebas pero con más contagios y muertes. Para fin de mes, las muertes en exceso rondarán 120 mil: equivalente a los homicidios en todo el sexenio de Calderón.
López Obrador no quiso aplicar un plan de contención económica. Ahora tenemos 18 millones de mexicanos que han perdido su ingreso total o parcialmente. Uno de cada tres trabajadores.
El triunfo de López Obrador, le decía, no está a discusión, fue abrumador, legítimo y democrático. Su fracaso como Presidente es también abrumador. Eligieron a un criminal, que está destruyendo al país entero. Algo debe poder hacerse para evitar que el crimen se consume. Platicamos mañana.
martes, 2 de junio de 2020
Enanismo
Yo, el miserable
lunes, 1 de junio de 2020
El romanticismo reaccionario
01 Jun. 2020
La emergencia sanitaria ha acelerado la radicalización. Nada queda del pragmático alcalde de la capital. Nada queda del candidato que hizo campaña como un reformista moderado. El Presidente no tiene ya interés en mantener diálogo con grupos independientes. Sin haber llegado al segundo año de gobierno, han quedado en ruinas los puentes del diálogo. La pandemia ha persuadido al Presidente de que no los necesita y que hablar con ellos es una pérdida de tiempo. Le basta la fantasía que ha construido para evitar el fastidioso trato con la realidad y el aliento de los aduladores que lo envuelven.
Su desprecio del reformismo es antiguo. La historia a la que alude constantemente se escribe con fuego: grandes conflagraciones, batallas memorables de las que brota, luminoso, el futuro. Por eso ha creído el Presidente desde siempre que en todo negociador se esconde un traidor y que todo moderado es un cobarde, un tibio que colabora para mantener en movimiento la rueca de la opresión. Durante algún tiempo, el político equilibraba ese radicalismo con gestos de inteligencia práctica. Ya no. El aliento revolucionario es cada vez más nítido y más enfático. Los más cercanos en su corte de halagadores lo celebran. Creo que hay que tomar en serio este vuelco al radicalismo, aunque su inspiración sea profundamente reaccionaria. Y no lo digo simplemente porque su política sea, en términos mecánicos, una reacción al tiempo neoliberal, sino porque expresa un impulso antimoderno. Lo que el Presidente imagina como el cuarto nacimiento de la patria encuentra fuente en el romanticismo reaccionario.
Quien quiera entender el perfil intelectual de este proyecto, debería leer los textos de Isaiah Berlin sobre el romanticismo político, antes que los cuadernos de la cárcel de Gramsci. El discurso oficial tiene, sin duda, tinte igualitario. Pero el horizonte imaginario de esa política es arcaico. Mucha nostalgia y poca imaginación. Pensemos, por ejemplo, en lo que Berlin llama la "apoteosis de la voluntad". El temperamento romántico es precisamente la afirmación de un deseo sin restricciones que enaltece al héroe. La política romántica es la epopeya de los grandes hombres que han roto las ataduras de la tradición y de las reglas y que así inventan naciones cobijados por el amor de su pueblo. Todo lo pueden porque lo quieren de veras, porque no se desvían de la ruta que trazaron, porque son auténticos. No necesitan programa, ni estrategia: tarde o temprano, en esta vida o la siguiente, el mundo se rendirá a su deseo. En el indómito imperio de la voluntad política, reinan las intenciones. Para qué perder el tiempo midiendo el impacto de una política, para qué asomarse a las experiencias de fuera, por qué leer la ley, si mis intenciones son hermosas. Quien dude de ellas, es un traidor.
Identifica también Isaiah Berlin una economía romántica que rechaza cualquier idea de ley objetiva del intercambio por encima del control humano. Si el comercio y la producción tienen algún sentido no es la satisfacción de necesidades sino la elevación espiritual. Bajo la probidad, los panes se multiplican al infinito y es por ello innecesario, contar. Cuando hay recato, cuando se rechaza el lujo, todo alcanza para todos. La economía moral es eso: la evaporación de la economía.
El Presidente elogia la estrechez del monasterio como vía de elevación moral de los ciudadanos. ¿Para qué tener más de un par de zapatos? En el interés está ya un impulso podrido que hay que rechazar en nombre de la felicidad del corazón. Y no deja pasar oportunidad para mostrar su desprecio al mundo profesional. Para el político romántico, la ignorancia es una recomendación y todo conocimiento sospechoso. Para ser de veras valiosos, el arte y la ciencia han de demostrar compromiso.
Esta semana, el embate del Presidente llegó a extremos tan ridículos como alarmantes. A los científicos que han protestado por el sectarismo de su política científica y los brutales recortes thatcherianos, los acusó de porfiristas. El argumento es, en verdad, risible. Que a los abogados y financieros de aquel régimen les hayan puesto el mote de científicos, no significa que lo hayan sido. Pero en la fantasía conspiratoria del Presidente, los matraces y las cápsulas de petri son arsenal para los golpistas.
-------
http://www.reforma.com/blogs/silvaherzog/
viernes, 29 de mayo de 2020
Misión Rescate México
29 May. 2020
Crece de forma continua el descontento, la decepción y la incertidumbre por el rumbo que toma el país con el gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador. La situación se ha tornado más crítica durante la pandemia, pero México ya venía arrastrando problemas muy graves en materia de seguridad, economía y salud en los últimos meses, sobre todo debido a un gobierno incapaz de hacer frente a dichas problemáticas.
Son muchas las personas que se han desencantado de la autodenominada Cuarta Transformación, pero hasta ahora tal descontento no ha pasado, en gran medida, de mensajes en redes sociales (desde análisis rigurosos hasta memes muy creativos), conversaciones de café, algunas manifestaciones contra el Presidente que, si bien han tenido cierto impacto, no han derivado en algo concreto y el surgimiento de diversas iniciativas, completamente desarticuladas entre sí, para tratar de incidir en las elecciones de 2021.
Recientemente comenzó a circular en redes sociales la Iniciativa Misión Rescate México, que en muy pocas semanas ha despertado una gran expectativa, por su pluralidad y por el mensaje que está planteando con relación a la coyuntura política por la que atravesamos. Hasta ahora habíamos escuchado voces anti-AMLO, pero no una propuesta alternativa para millones de ciudadanos ávidos de hacer algo.
Misión Rescate México ha lanzado un manifiesto en el que invita a los mexicanos a asumir una nueva vocación de unidad, de exigencia, de participación y corresponsabilidad, y ha difundido cientos de videos con el testimonio de ciudadanos comunes y corrientes que expresan de forma simple y llana lo que están viviendo en este momento: madres que ya no tienen guarderías en donde puedan dejar seguros a sus hijos, personas enfermas que no han podido conseguir medicinas, padres de familia que han perdido su empleo y no tienen forma de llevar alimento a su casa, y en fin, muchas historias que hoy son parte de la realidad que vive México.
Además ha recogido el testimonio de ciudadanos que, más allá de quejarse, están dispuestos a sumar y trabajar para sacar adelante a este país, desde su propio ámbito de responsabilidad. Igualmente, políticos de todo el espectro ideológico, han hecho pública su adhesión a esta iniciativa.
Hace mucho que no se gestaba en México un movimiento ciudadano que lograra conjuntar tanta diversidad unida por una causa común. En torno a la campaña de Vicente Fox, se conjuntaron también partidos, organizaciones y líderes con posturas muy distintas, pero con una pretensión común: sacar al PRI de la Presidencia de la República.
Pero lo que está naciendo ahora con Misión Rescate México podría asemejarse más a la concertación que tuvo lugar en Chile en 1988 que congregó a demócratas cristianos, socialistas radicales, socialdemócratas, liberales, izquierdas y un amplio abanico de partidos y agrupaciones políticas con un solo propósito: terminar con el régimen militar encabezado por Augusto Pinochet.
Esta concertación dio pie al plebiscito para consultar si Pinochet debería continuar en el poder, y se impuso el no con una amplia participación de la sociedad, lo que a la postre derivó en que llegara a la presidencia de aquel país Patricio Aylwin.
El contexto es muy distinto, desde luego, comenzando por el hecho de que Misión Rescate México es un proyecto lanzado por organizaciones sociales y no por partidos políticos, pero en todo caso, una convocatoria muy amplia y plural.
Anoche tuvo lugar una concentración digital que marcó el arranque formal de este movimiento que en su génesis congrega ya a más de 100 organizaciones sociales. Miles de ciudadanos participaron para exigir y proponer. Quizá el mensaje más relevante planteado ayer es que el rescate de México es una tarea personal y que nada suple lo que cada uno de nosotros dejemos de hacer para salvar la democracia, las instituciones y el futuro de nuestro país.
@gvelascob
jueves, 28 de mayo de 2020
La biblia de AMLO
¿Ya sabes quién dijo que la humanidad ha caído en manos de una élite delincuente, compuesta por banqueros, industriales y políticos profesionales que usan los recursos del planeta y los frutos de nuestro trabajo para sí, y que monopolizan los beneficios de la energía, la tecnología, la ciencia, de los alimentos, de la educación y de la salud, dejando a las mayorías en la miseria y el desamparo?
¿Ya sabes quién dijo que los precios son mediciones subjetivas que hoy en día no tienen mucho que ver con el valor (hay otros índices de medición); que los precios no son nada más que los mecanismos legales de expropiación de la riqueza social y del enriquecimiento de la élite económica?
¿Ya sabes quién dijo que la democracia actual es una perversión de la soberanía del pueblo porque dentro del parlamento rigen en ella los brazos derechos de la élite económica y la corrupción ideológica y material, y afuera rige el manejo de la percepción, la fabricación del consenso y la idiotización sistemática por los oligopolios transnacionales, la adoctrinación masiva (medios de comunicación) y el opio del consumismo?
¿Ya sabes quién dijo que con una nueva "economía de equivalentes" desaparecerán todas las injusticias al hacer que los ingresos del trabajador sean directamente proporcionales al tiempo de trabajo invertido, independientemente de su esfuerzo físico, educación, habilidad, dedicación, dificultad, riesgo, etcétera, y que eventuales casos de conflicto serían decididos por "Tribunales de Valor" compuestos por jurados ciudadanos?
¿Ya sabes quién dijo que en la medida en que la "economía equivalente" venza a la economía de mercado, desaparecerá la ganancia, y la propiedad privada de los medios de producción perderá su base y se eliminará por sí sola?
¿Ya sabes quién dijo que el subsistema económico de una sociedad termina su ciclo de vida cuando deja de satisfacer las necesidades básicas de los ciudadanos y, por lo tanto, se vuelve disfuncional para la manutención del sistema en su conjunto?
¿Ya sabes quién dijo que el cambio de Estado (régimen) es una "legalidad del universo", que se acabó la explotación de los hombres por sus prójimos, es decir, la apropiación de los productos del trabajo de otros, por encima del valor del trabajo propio?
Temo decirles que cualquier similitud con el discurso e ideas de AMLO y la 4T es "mera coincidencia". Quien dijo lo anterior fue Heinz Dieterich Steffan, en su libro El Socialismo del Siglo XXI.
Pero, ¿quién es Heinz Dieterich?: es un sociólogo alemán nacido en 1943 que vive en México desde hace décadas; profesor emérito de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Un hombre de izquierda, anticapitalista. Un teórico frecuentado, autor de más de 30 libros en su especialidad, entre los que se encuentran La teoría del Poder y el Poder de la Teoría, Fin del capitalismo global, Neoliberalismo, reforma y revolución en América Latina, etcétera.
El semanario alemán Die Zeit lo identifica como "el ideólogo jefe de los movimientos sudamericanos de izquierda".
Leer a Dieterich es leer a AMLO. Es entender las motivaciones y argumentos que soportan sus políticas públicas y cómo un "fin superior" y cuestionablemente "noble" le permite tener la conciencia tranquila mientras arruina la economía nacional y la de millones de pequeños y medianos empresarios.
Si queremos ver hacia dónde apunta la 4T, el cambio de régimen y la historia que AMLO quiere escribir, la hoja de ruta se encuentra en el -en muchos sentidos equivocado- libro de Dieterich (El Socialismo del Siglo XXI) y que parece ser la "Biblia" socio-económica-moral de AMLO.
En la última parte de ese libro el autor invita a los ciudadanos del mundo a integrarse al llamado Nuevo Proyecto Histórico (NPH) y cuyos objetivos encajan perfectamente en las políticas públicas y discursos mesiánicos del Presidente: "El NPH es un proyecto para sustituir la sociedad capitalista por la democracia participativa. (...) Sólo si logramos movilizar las reservas intelectuales, morales y materiales de la sociedad a favor de la civilización postcapitalista, podremos vencer a las élites que han secuestrado a la democracia real y la economía solidaria para beneficiar sus intereses egoístas".
"Dime con Heinz andas
y te diré
ya sabes quién eres".
Yo
ricardoelias1@gmail.com
ricardoelias.mx
lunes, 25 de mayo de 2020
Entendido: Revolución, no Transformación
.¿Qué diría Marx de la revolución en marcha de México? ¿Tragedia? ¿Farsa? ¿Las dos?
Epigmenio Ibarra le ha hecho un favor a nuestra discusión pública con su columna de MILENIO: “Los días que estremecen a México”. (“9/5/2020).
Ibarra ha dicho con todas sus letras lo que muchos sospechan pero no todos se atreven a decir, entre ellos quien esto escribe: que lo que quiere hacer López Obrador es una Revolución.
Pacífica, aclara Ibarra, pero una Revolución. De acuerdo, salvo que no hay revoluciones pacíficas, aparte de las científicas, las tecnológicas y las de los grandes éxitos económicos.
La verdad es que, aclarado el propósito del gobierno, se aclara lo demás. La intimidad amistosa y la identidad ideológica de Epigmenio Ibarra con el Presidente permite asumir su texto como un saber de primera mano.
Celebro su claridad, nos ahorra los caminos de la adivinanza y análisis de las intenciones de López Obrador, pues Ibarra no deja lugar a dudas respecto de a dónde va su amigo el mandatario.
Cito: “¿Transformación es un eufemismo?”, le pregunté a López Obrador mientras, el otro día, con la cámara al hombro, lo seguía haciéndole una entrevista. Se detuvo, lo pensó un poco: ‘El objetivo de una revolución —respondió— es la transformación’”. De acuerdo, salvo porque esas palabras no son sinónimos: Revolución es revolución. Transformación es transformación.
Tanto es así que, a la hora de buscar un referente histórico para la revolución de la que habla, Epigmenio Ibarra cayó en la Revolución rusa y en la cita de su cronista prematuro, John Reed: “Apresurémonos, amigos, a terminar la revolución; aquel que la prolongue demasiado no cosechará sus frutos”.
Cobran sentido así las expectativas de Epigmenio: “México habrá de vivir días y meses estremecedores y luminosos. La atención del mundo se volcará sobre nosotros”.
Así cobra sentido también la prisa destructiva del Presidente, su decisión de arrasarlo todo para hacer . . . una revolución. Entendido, salvo por estas palabras de Marx (18 Brumario): “Hegel dice que los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen en ella, como si dijéramos dos veces. Le faltó agregar: una vez como tragedia, otra como farsa”
.¿Qué diría Marx de la revolución en marcha de México? ¿Tragedia? ¿Farsa? ¿Las dos?
El Índice Pepe El Toro
• Otra vez, el genio comunicativo de López Obrador. Como sabe que este año tendremos una de las peores caídas del crecimiento del PIB de los últimos cien años, mejor desecha esta medida y la sustituye por otra.
25 de Mayo de 2020
En el final de la segunda película de la trilogía de Pepe El Toro, Ustedes los ricos, los pobres de una vecindad están alegremente celebrando una fiesta. De pronto, la señora rica entra a la vecindad. “Por favor, déjenme entrar, estoy muy sola con todos mis millones y vengo a pedirles, por caridad, un rinconcito en su corazón. Ustedes, que son valientes y que pueden soportar todas sus desgracias porque están unidos. Ustedes los pobres, que tienen un corazón tan grande para todo. Denme un pedacito. Ustedes son buenos”.
Generoso, Pepe El Toro le da la bienvenida a ese mundo de los pobres quienes, a pesar de sus desgracias, son alegres y con una moral intachable. Son humildes, bondadosos, familiares y fieles. Los ricos, en cambio, son materialistas y avaros que pueden comprar muchas cosas, pero no la felicidad. Por eso están tan solos en la vida.
La tres películas de Pepe El Toro (interpretado por Pedro Infante) fueron un exitazo en la taquilla. Hoy se consideran como joyas de la época de oro del cine mexicano. Escritas y dirigidas por Ismael Rodríguez, tocaron una fibra muy profunda en las emociones de los mexicanos. Es la lucha de clases de Marx llevada a la pantalla grande en un pastiche de la vecindad urbana que comenzaba a sustituir a las rancherías en México.
Gracias a la televisión, los éxitos de Rodríguez se reprodujeron durante muchas décadas y tuvieron un eco con varias generaciones de mexicanos. El mensaje de los pobres-buenos y ricos-malos se fue repitiendo durante mucho tiempo en el país.
Setenta años después, es una de las bases discursivas de la llamada Cuarta Transformación.
El gobierno actual, que ya está viendo, como todos, una caída profunda en el bienestar material, pretende reemplazar el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) —que mide el valor monetario de los bienes y servicios que produce un país—como una de las variables macroeconómicas más importantes para medir el desarrollo nacional.
Dice el Presidente: “Estoy ahora trabajando sobre un índice para medir bienestar, un índice alternativo al llamado Producto Interno Bruto, lo voy a presentar, un nuevo parámetro que va a medir, sí, crecimiento, pero también bienestar, también grados de desigualdad social. Se va a aceptar si hay crecimiento y hay menos desigualdad. Y otro ingrediente en este nuevo parámetro, en este nuevo paradigma, la felicidad del pueblo”.
Y agrega: “Tiene que haber crecimiento con honestidad, crecimiento con austeridad, crecimiento con bienestar, crecimiento con cultura, crecimiento con felicidad. Y eso antes se llama desarrollo”.
Otra vez, el genio comunicativo de López Obrador. Como sabe que este año tendremos una de las peores caídas del crecimiento del PIB de los últimos cien años, mejor desecha esta medida y la sustituye por otra.
Si el PIB estuviese creciendo al 4 por ciento anual, como lo prometió en su campaña, no estaría proponiendo tal cosa. Pero, al fin y al cabo, el Presidente es un político y los políticos inventan distracciones para que la realidad, en lugar de verse negativa, aparezca como positiva.
Me adelanto y apuesto a que la nueva medición que propondrá el Presidente será una especie de Índice Pepe El Toro. El IPET, por sus siglas, le dará más peso a la igualdad entre la sociedad, aunque no haya crecimiento del producto.
Igualdad que se logrará porque habrá más pobres en el país. Debido a la crisis actual, muchas familias de clase media pasarán a formar parte de las clases pobres. Mejor para ellos porque, al fin y al cabo, como en las películas de Ismael Rodríguez, los pobres son gente buena, alegre, humilde, bondadosa, espiritual, familiar y fiel. En una palabra: felices.
La felicidad tendrá un peso importante en el IPET, tal y como lo adelanta AMLO. De esta forma, se comprobará empíricamente que, hoy, México está mejor que antes del 2018 y, desde luego, irá mejorando hasta alcanzar un récord en su medición en 2024.
También apuesto a que mucha gente le creerá a López Obrador. Como, en su momento, se creyó la fábula de las películas de Pepe El Toro: ese mundo maniqueo de pobres buenos y solidarios frente a ricos malos y solitarios. Un mundo que toca una fibra muy emotiva y profunda que existe entre los mexicanos.
Bien podría ser el Producto Interno Bruto la rica de la película quien llega triste y derrotada a la vecindad. Y así le da la bienvenida Pepe El Toro a la fiesta: “Pásele señora, ahora no entra usted con los pesos por delante. Entró con una pena y el corazón en la mano. Ahora sí es de los nuestros. Aquí entre nosotros encontrará lo que nunca ha podido encontrar. Lo que más vale: amistad, cariño…”
Twitter: @leozuckermann
Prohibido disentir
25 May. 2020
En pleno auge de los regímenes autoritarios del siglo XX, en 1945 Karl Popper publicó una de las obras más significativas de la filosofía política La sociedad abierta y sus enemigos. Si el filosofó austriaco aún viviera y lo hiciera en México, estaría, por decir lo menos, sorprendido ante el giro orwelliano de nuestra democracia. En el último episodio, nos encontramos que Notimex, la agencia de noticias del Estado mexicano, no del gobierno en turno, amenaza la libertad de expresión y gesta esquemas de polución informativa.
Los atentados al debate público han sido copiosos, este último ocurrió luego de la difusión de una investigación conjunta elaborada por Signa Lab del ITESO, la organización Artículo 19 y Aristegui Noticias. El trabajo documenta una campaña automatizada de "bots", en la red social Twitter, contra siete periodistas críticos de la administración del presidente López Obrador. La investigación muestra una operación coordinada desde la dirección de Notimex que, pese a negar los hechos, no ha logrado desvirtuar la sólida metodología de Signa Lab y sus resultados.
La libertad de expresión es condición estructural del funcionamiento de una democracia. Como dice el filósofo del derecho español Francisco Laporta "no es una más de las libertades civiles, sino la libertad política por excelencia". Nada más y nada menos, sirve para que la ciudadanía tome el control de su destino y no dependa de agendas e intereses privados. "La verdad política ya no es algo que pueda ser impuesto o dictado desde el poder, sino algo que sólo puede ser descubierto y aceptado por la razón", aquí se encuentra el valor de la crítica libre e informada.
Por su parte, la función que cumple la información es proveer de materia prima a la discusión racional de una sociedad que se hace cargo de sí misma. A través del derecho a informar y a ser informados nos proveemos de los datos necesarios para participar en libertad e igualdad en las decisiones políticas básicas, para lo cual el flujo de la información y su veracidad son condiciones ineludibles. Intervenir el flujo informativo, distorsionarlo o amenazar la libertad de expresión son claras manifestaciones de regímenes autoritarios. La organización Reporteros Sin Fronteras sitúa a México en el sitio 144 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2019. La indignante cifra de periodistas asesinados y la descalificación al trabajo informativo desde el poder nos posicionan así en el ranking mundial.
El futuro inmediato no es halagador, al mismo tiempo que se estrecha y enrarece el debate público, se debilitan los mecanismos de rendición de cuentas y se sustraen de la mirada pública las decisiones de interés común. La consecuencia ha sido la descomposición acelerada de la deliberación política; cada vez con mayor frecuencia se imponen el secreto, la verdad revelada y la ausencia de critica libre, enemigos corrosivos de una sociedad informada. Afortunadamente la autocensura todavía no es la regla; periodistas de prestigio, académicos u organizaciones como la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi), han señalado el manejo informativo de Notimex como faccioso, partidista y progubernamental.
Es inaceptable que luego de aparecer la investigación de los ataques a periodistas críticos, Carmen Aristegui y Rossana Reguillo se encuentren bajo ataque severo en redes sociales. Una manifestación evidente del retroceso hacia el principal peligro que señalaba Popper: una sociedad cerrada celosa de su mayor expresión, la tribu. En estas condiciones, es imperativa una investigación exhaustiva por parte del Órgano Interno de Control de Notimex.
Si no denunciamos hoy, vendrán por nosotros mañana.
@jesusibarra0
martes, 19 de mayo de 2020
¡Exprópiese!
POR: RAYMUNDO SÁNCHEZ
MAYO 19, 2020 · 2:50
Al pie de la letra sigue la cuatroté la amenaza del prócer del chavista-madurista metido a director del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, emitida en mayo de 2018, poco antes de las elecciones presidenciales, contra los empresarios que, a su parecer, se resistieran a colaborar el gobierno que se hizo llamar de “la esperanza”: “Chingue su madre, ¡exprópialos!
En los hechos han sido una expropiación, que pagamos los mexicanos a cambio de nada, la cancelación del NAIM, que nos está costando 71 mil millones de pesos y 46 mil empleos directos e indirectos; el cierre de la planta cervecera de Constellation Brands, en Mexicali, con lo que perdemos al menos 900 millones de dólares y cuatro mil empleos; y el freno de la secretaria de Energía, Rocío Nahle, a la inversión en energías limpias, que tiró 6 mil 600 millones de dólares en inversión extranjera en 44 proyectos en 18 estados, y 30 mil puestos laborales.
O las que están por consumarse: quitar a la IP la administración de las afores y concentrar esos recursos en el Banco del Bienestar, iniciativa que, primero, lanzó el diputado de Morena, Edelmiro Santiago Santos Díaz, y luego respaldó el Presidente Andrés López Obrador; la del dirigente provisional morenista, Alfonso Ramírez Cuéllar, para que el INEGI se meta a los hogares a revisar “la riqueza” de cada uno para que paguen más impuestos.
Y la momentáneamente frenada propuesta para que el Ejecutivo haga uso, a su voluntad, del presupuesto de egresos.
El resultado: desincentivar la inversión nacional y extranjera, y matar la competitividad y la esperanza de los mexicanos. ¿Para qué esforzarse y crear riqueza, si al final el Estado nos quitará el producto de ese esfuerzo? ¿Para qué estudiar y ser mejores en un país cuyo Presidente ve inservibles a arquitectos, ingenieros, periodistas, economistas, técnicos, emprendedores…
En resumen, un pueblo con sus esperanzas expropiadas y dependiente de las dádivas del gobierno. Un anillo al dedo para el lucro político-electoral.
***
Solidaridad y responsabilidad social mantiene el empresariado en la etapa más crítica de la pandemia. Grupo Televisa, Bimbo, Grupo México, Mastercard y Fundación Bailleres, entre otros, hicieron posible el donativo de 2 mil ventiladores de la compañía holandesa Philips, para pacientes de COVID-19, lo cual agradeció el canciller Marcelo Ebrard.
Incluso el Centro Mexicano para la Filantropía y la Alianza por la Responsabilidad Social Empresarial por México, felicitaron a las mencionadas empresas.
***
EN EL VISOR: Será hasta 2022, un año después de la elección intermedia, cuando se dé a conocer el número real de muertos en el país por coronavirus. Lo dijo el subsecretario Hugo López-Gatell.
POR RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN
RAYMUNDO.SANCHEZ@HERALDODEMEXICO.COM.MX