lunes, 11 de febrero de 2019

Mañanera metódica

Denise Dresser
11 Feb. 2019


Hoy el Presidente de México tiene 86% de aprobación. Es amado, adorado, idolatrado. Dondequiera que va la gente se agolpa para verlo, se amontona para tocarlo, hace cola para tomarse la "selfie" con él. Se le reconoce. Se le quiere. Se le percibe cercano y humano, austero y sincero. En sus giras peripatéticas es recibido con el mismo frenesí que una celebridad y con y la misma mitificación que un Dios. Su liderazgo trasciende lo legal o lo racional; es emblemáticamente carismático. Se construye día con día pero no a través de las políticas públicas que promueve, sino a partir de las emociones que despierta. Todas las mañanas, AMLO construye un espectáculo político y es magistral.

Porque la conferencia de prensa es más que una oportunidad para proveer información y centralizar la comunicación. Es una puesta en escena. Es un montaje teatral. Es el lugar donde se cuentan cuentos y se tejen narrativas. Durante dos horas, los ojos del país están puestos sobre el Presidente, para escuchar qué dice y cómo lo dice; qué se anuncia y qué se denuncia; a quién va a defender y a quién va a atacar. Políticos, funcionarios, periodistas y activistas están atentos a la historia oral de la Cuarta Transformación; la que AMLO describe con afán pedagógico y mitológico. Las razones para aborrecer a los de antes y los motivos para creer en los de ahora. Un potpurrí de pronunciamientos que marcan la agenda pública. El Presidente se mete a nuestra cabeza a las 7 am y se queda el resto del día ahí.

La conferencia mañanera -como lo argumenta Gabriela Warkentin- ha cambiado la dinámica informativa del país. También ha transformado la forma de hacer y concebir a la política. Hay que prestar atención a cada palabra, estar atentos a cada gesto, interpretar el mensaje cifrado detrás del dicho desparpajado. Con un lenguaje sencillo, dicharachero, coloquial, AMLO edifica un problema y provee la forma de solucionarlo. Corrupción en el NAIM; se cancela la obra. Huachicoleo en Pemex; se cierran los ductos. Malos manejos en la CFE; se exhibe a sus expoliadores. Una Suprema Corte que protege privilegios; se interviene para que no lo haga. Irregularidades en la estancias infantiles; se paga a los abuelos para que tomen su lugar. Así va construyendo autoridad, va demostrando celeridad. Y con ello, quienes los escuchan suspenden el juicio crítico porque están frente al compónelo-todo. Mr. Clean.

Cada mañana, al definir un problema y la forma de solucionarlo, AMLO fortalece su liderazgo. Construye un problema para después denigrar a otros por no haberlo encarado. Exhibe un obstáculo y denuesta a quienes lo colocaron. El neoliberalismo y la falta de valores, el neoliberalismo y los divorcios, el neoliberalismo y la corrupción. Da información factual y señala al enemigo semanal. Anuncia y denuncia. Agrede y exhorta. Lastima y anima. La conferencia de prensa es una mezcla de noticiero presidencial, cátedra moral, y "talking points" para que sus seguidores sepan qué repetir, para que la intelectualidad orgánica sepa qué decir. Su visión de mundo se vuelve un manual de instrucciones, una pauta normativa que definirá las reacciones e interpretaciones que regirán a lo largo del día y del sexenio. Él innova -lingüística y políticamente- generando apoyo popular para sus iniciativas y enseñando los vericuetos verbales para defenderlas. Él señala el camino y la mayoría se apresta a correr en esa dirección.

Lo hacen porque sienten que AMLO entiende sus miedos, comprende sus temores, cataliza sus creencias. La furia y la rabia y el enojo y la escasez que caracterizan la vida de millones de mexicanos genera incentivos para depositar la fe en un rayo de esperanza. Un líder distinto por antitético: come tacos, tortas y tlacoyos en vez de champagne, croissants y caviar. Cada vez que sale en su Jetta o vuela en avión comercial o se para en la orilla de la carretera para beber agua de piña o se lanza contra Salinas o Zedillo o Calderón, AMLO objetiviza todo lo que odian o aman quienes lo apoyan. A partir de las 7 am, López Obrador escribe una narrativa oficial de combate a los privilegios, cambio, nacionalismo y protección paternal. Así como todas las mañanas sale el sol, todas las mañanas López Obrador está ahí. Metódicamente gratificando deseos, identificando enemigos, proveyéndole al país la historia de una transformación -iliberal y presidencialista- encarnada en él.

El presidente predicador


POR DENISE DRESSER , 10 FEBRERO, 2019
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Helo ahí, todas las mañanas. Como un cura ante su congregación. Como un párroco frente a sus feligreses. Exhortando, adoctrinando, regañando, dando lecciones de moral, citando la Biblia, apelando a los mexicanos a ser mejores seres humanos. El presidente de México frente al púlpito, desde el cual informa pero también evangeliza. Provee cifras pero también da mandamientos. No sólo es un líder electo, es un guía espiritual. Y muchos lo escuchan extasiados, esperando la siguiente lección, la próxima pauta, el nuevo código de conducta que habrá de regir a la Cuarta Transformación. Ya no será la Carta Magna aprobada por un Congreso Constituyente sino la Constitución Moral distribuida por una autoridad que no sólo quiere gobernar, aspira a salvar almas.
Por eso el catequista de la 4T habla de la pobreza noble, el divorcio reprobable, los buenos mexicanos que recibirán dádivas y los malos mexicanos que morirán quemados. La conferencia mañanera no es en realidad un ejercicio de rendición de cuentas o un tributo a la transparencia; como bien lo ha señalado Jesús Silva-Herzog Márquez, es una homilía. Entre la larga lista de evasivas, anuncios, y cifras que no pueden ser verificadas se cuela la personalidad del predicador. El que se ve a sí mismo como un héroe más, como un Juárez, un Madero, un Cárdenas. Grandes hombres que llevaron a cabo grandes hazañas. Pero lo distintivo de quien nos gobierna ahora es la apuesta al carisma como instrumento para catequizar. La banda presidencial que da permiso para moralizar. Su discurso no es uno de derechos y leyes sino de vicios y virtudes. El gobierno no instituye el estado de derecho, enseña el camino al Paraíso. El gobierno no crea condiciones para abatir la pobreza, recalca su nobleza.
Para quienes asisten y presencian y participan en la misa diaria, AMLO adquiere cualidades mágicas, forja un lazo emocional entre el apóstol y sus discípulos, se vuelve una figura paternal para una sociedad en busca de alguien en quien creer. Alguien que trascienda los estrechos confines del papel presidencial y se erija en un líder espiritual: poderoso, omnisciente, virtuoso. Apoyar a AMLO es amar a un hombre que articula la recuperación de los valores perdidos, las esperanzas arrumbadas, la paz ansiada. Apoyar a AMLO no es aprobar sus propuestas de política pública –algunas buenas, otras alarmantes– sino participar en una gesta heroica basada en la fe. Construida sobre la pasión. Edificada sobre la creencia de que un hombre milagroso producirá resultados milagrosos, al margen de la evidencia, la experiencia, la reacción de los mercados, la postura de las calificadoras, la opinión de los expertos, la normatividad, la ley misma. Poco importa todo eso cuando en Palacio Nacional cada mañana hay un mexicano magnificente que puede controlar las fuerzas de la Historia y alcanzar objetivos trascendentes. Ya no se trata de mover a México sino de salvar a México.
Para muchos mexicanos AMLO no es nada más el líder del Poder Ejecutivo, con atribuciones legales y encomiendas formales. Se le ve y se le percibe como alguien que tiene contacto con un poder superior. La historia personificada en un individuo. La historia maniquea de México encarnada en él y su lucha: los buenos contra los malos, los de abajo contra los de arriba, los conservadores contra los liberales, los privilegiados contra los desposeídos, el pueblo contra los fifí. Estar con él implica estar del lado de los ángeles, de la redención, de quienes logran multiplicar los panes y los peces, cruzar el Mar Rojo, resucitar después de todas las muertes políticas anunciadas. Estar de su lado implica creer que Pemex se recuperará a pesar de la inviabilidad del plan de negocios planteado por sus directivos, que el Tren Maya será una obra redituable a pesar de la falta de estudios de costo-beneficio, que el uso de pipas podrá sustituir la distribución de gasolina a lo largo del país sin escasez o aumento de costos, que la refinería de Dos Bocas será viable aunque un estudio del Instituto Mexicanos del Petróleo sostenga lo contrario, que los capos criminales y el pueblo enfurecido dejarán de violar la ley porque López Obrador lo pide. 
En estas épocas y como parte de la narrativa diseminada por el presidente, no es necesario examinar, vigilar, exigir o demandar transparencia al gobierno. Basta con creer en él. No es necesario cotejar cifras o pedir estudios o promover evaluaciones. Basta con ser devoto y leal, aun cuando eso corra en contra de la congruencia intelectual o la secularidad personal. Las demandas que AMLO hace de sus seguidores no son las demandas de la razón o la auscultación; son las demandas de la fe. Y eso lleva a justificar y avalar todo lo que diga o haga o proponga, aunque signifique violar la Constitución, impulsar las adjudicaciones directas, darle un poder nunca visto al Ejército, satanizar a cualquier crítico, debilitar a las instituciones o saltárselas. Como escribiera Max Weber en La sociología del líder carismático, la actitud carismática “es revolucionaria y transvalora todo; hace que un soberano rompa todas las normas tradicionales y racionales”. 
Hay muchos que celebran este tipo de liderazgo. Hay muchos dispuestos a rendirle tributo a una persona en vez de remodelar a un gobierno. Se suman con emoción y devoción, energía y entusiasmo. Pero el liderazgo carismático –como lo advirtiera Weber– engendra discípulos en vez de ciudadanos. Engendra apóstoles en lugar de construir ciudadanos. Es una forma de otorgarle autoridad a alguien para que tenga poder sobre los demás; no es una manera de darles poder sobre sí mismos. Pero el Estado moderno busca precisamente domesticar al poder vía la despersonalización de su ejercicio y su lenguaje no es el de la moral, es el de la ley. Cada mañana, desde el estrado, San Andrés busca redimir a México. Pero también lo desmoderniza.

jueves, 7 de febrero de 2019

Poncho Romo… y la noticia que no hemos dado


Salvador Camarena, 7 febrero 2019. El Financiero.

La Feria salcamarena
En estos días han arreciado las polémicas por las declaraciones patrimoniales de los funcionarios de un gobierno federal que se ha autoimpuesto la obligación de no ser “como los de antes”, de no sólo declarar sus bienes y conflictos de interés, sino transparentarlos al máximo.

Secretarios que a regañadientes han soltado prenda, funcionarios que culpan al sistema Declaranet de la Función Pública de no ayudar mucho que digamos a la hora de detallar sus bienes y conflictos, etcétera.

La polémica más reciente envuelve a la secretaria de Gobernación, a quien le apareció un departamento en Texas que no estaba en la declaración que cualquier hijo de vecina puede consultar en Internet.

Pero podría haber otros casos de igual o mayor suspicacia que el de los enredos patrimoniales de la exministra de la Corte. Por ejemplo, el de Alfonso Romo, mejor conocido como Poncho Romo, empresario norteño de fama internacional.

Tratar de resumir en un par de líneas las ramas de la economía en las que ha incursionado Romo, sería injusto con este hombre inquieto, que lo mismo es un criador de caballos de renombre mundial que un empresario non de la innovación. Y que hoy es, luego de haber ayudado a llegar a Palacio Nacional a Andrés Manuel López Obrador, su jefe de oficina en la Presidencia.

Romo ha presentado una declaración patrimonial y de intereses de lo más peculiar. Declara un solo automóvil (Land Rover de 3 millones 972 mil de pesos), dos terrenos (ni una casa habitación, ni casa chica ni grande, pues), y cero muebles (nada, ni un escritorio donde redactar sus memorias, ni un sillón para leer ni una obra de arte, vaya, así fuera una de esas de papel de china de Chucho Reyes que ya son plaga). Válgame, ni un caballo de los que tanto gusta (fue jinete olímpico) se ha quedado luego de entrar a la política.

Poncho el austero le van a empezar a decir sus amigos. Todo eso de acuerdo con su declaración, en la que da cuenta de deudas por unos 550 mil pesos, y unos ingresos mensuales por 1 millón 543 mil pesos.

¿Cómo pudo pasar Poncho Romo, de ser un empresario de la lista de millonarios de la revista Forbes, a un cuasifranciscano con un ingreso de sólo millón y medio de pesos al mes? Ese es el reportaje que la prensa no hemos publicado. A quién encargó sus empresas, a quién dejó el manejo de su capital.

En su declaración patrimonial, Romo expone que en noviembre abandonó su puesto en Vector Empresas, en esa fecha dejó de ser Presidente Honorario, y dejó de ser Consultor estratégico de Vector Casa de Bolsa, una firma que es considerada una de las mejores del país. Dejó asimismo el Consejo de Administración de Synthetic Genomics Inc., cargo que tuvo 13 años, e igual pasó con el J. Craig Venter Institute.

Y declaró que no tiene conflicto de interés alguno. En ese renglón declara que no tiene puesto, cargo, comisión, actividades, poderes (ni él ni su cónyuge o concubina, o sus dependientes económicos) en Asociaciones, Sociedades, Consejos, Filantropía y/o Consultoría. Nada. Y declaró que no tiene participaciones económicas o financieras (ni él, su cónyuge o dependientes económicos).

En su declaración reconoce inversiones por menos de 6 mdp, pero hay una cuenta que no tiene monto. Se asume que ésa es una que tiene con alguien más, pues “sólo se incorpora la información reportada de cuentas e inversiones a nombre del declarante y del declarante y su cónyuge, en este último caso se omite el monto”.

Aquí llegamos al nudo del asunto: ¿Romo metió todo su dinero ahí, en esa cuenta de la que no tenemos detalles? ¿Por qué no la transparentó? Y si sí, en qué banco está, en qué instrumentos, con qué instrucciones a sus manejadores… ¿Lo metió en un fideicomiso? ¿O donó todo?

Estas preguntas no son sobre el patrimonio de Romo, público en muchos sentidos por sus múltiples y exitosas actividades empresariales. Son en torno al probable conflicto de interés en que pudiera caer el exempresario que ahora despacha como funcionario.

Porque a Romo, como se sabe, el presidente López Obrador le ha confiado algunos encargos específicos, como los bancos de desarrollo Nacional Financiera y del Comercio Exterior.

¿Se imaginan que se llegue a dar el caso que en esos bancos, a cuyo frente hizo nombrar a uno de sus añejos colaboradores, lleguen proyectos que afecten a las empresas que él creó, o que beneficien a esos negocios que él durante buena parte de su vida, y hasta hace muy poco, promovió? ¿O que afecten el destino de su dinero… invertido o donado?

Vaya que la prensa tiene una chamba pendiente en torno a qué hizo Romo para blindarse de caer en la tentación del conflicto de interés. Y vaya que Romo tendría que ser el primer interesado en que esa historia se conociera bien, y pronto.

México no es Venezuela


Jorge Suárez-Vélez
07 Feb. 2019

AMLO quiere llegar fuerte al referéndum de revocación de mandato de 2021, para después introducir la parte más ideológica de su agenda, contando con más control legislativo, estatal y del Poder Judicial (empezando por la Suprema Corte). Necesita estabilidad económica para comprar tiempo.

Desea preservar disciplina fiscal y un entorno no hostil, de entrada, a la inversión privada. No será trivial, pues quiere recapitalizar a PEMEX, por dogma y porque cree que esa empresa le dará la renta que necesita para dejar de depender de los empresarios. La recapitalización será un desastre. Invertir en Dos Bocas, contra la recomendación del IMP y de otras voces sensatas, será el regalo más caro e inútil que un populista jamás le haya hecho a su estado natal. Cree que la producción de PEMEX se recuperará sólo porque él lo desea. Se equivoca. PEMEX le restará recursos y jamás le dará el caudal que otros populistas repartieron al exportar materias primas, en años donde China las compraba a precios elevados.

Se compara a AMLO con Chávez, porque el plan de juego se parece. No sé si sería más acertado compararlo con los Kirchner o con Lula (aunque ya quisiéramos el pragmatismo de éste cuando asumió la Presidencia, él jamás habría cancelado el aeropuerto). En cualquier caso, AMLO no entiende qué tan diferente es México.

Busca sacar dinero hasta debajo de las piedras para repartírselo a quienes votarán por él en 2021. Cancela desde guarderías hasta seguros de gastos médicos para funcionarios públicos, los despide y les baja el sueldo. Incluso, se echó para atrás en la reducción del IVA en la frontera, al hacer que quienes quieran obtenerla pasen por un engorroso trámite que disuadirá a la mayoría de intentarlo. Por ahora no creará nuevos impuestos, pues lo prometió en campaña.

No entiende que el Estado en México, en términos económicos, es mucho menor que en Brasil, Argentina o Venezuela, él necesita más del sector privado. Confía en que al asignarle negocios directamente a su Mafia del Poder, sus nuevos cuates responderán con magnas inversiones. No será así. Sólo buscan extraer grandes rentas. Sustituirá a una vieja cleptocracia por una nueva, aunque muchos jugadores serán los mismos, pues la capacidad del transa de mimetizarse es infinita.

Su equipo parece feliz de generar un entorno laboral de más confrontación, con los mismos sindicalistas corruptos y extorsionadores de antes. Le costará carísimo no utilizar a la fuerza pública para liberar una vía federal estratégica para muchas cadenas de valor, pues invita a chantajes sucesivos y crecientes. Además, es cada vez más evidente que regresará a viejas prácticas de defender a empresas nacionales a costa de dejar de fomentar competencia, desnivelándole el piso a entidades extranjeras que llevan años creyendo en México. Provocará una desaceleración de la transferencia tecnológica que nos urge, y una inoportuna caída de la inversión extranjera. México es una economía mucho más abierta. Chávez podía enajenar empresas con relativa facilidad. AMLO no podrá meterse con las poderosas transnacionales que operan en México, ni con las transnacionales mexicanas. Si lo hace, provocará una contracción económica épica.

No aprecia que vienen años complicados, debido al entorno internacional de menos crecimiento que se avecina. Hay otro ominoso nubarrón en el horizonte. La ratificación del T-MEC se complicará por el ambiente político estadounidense. Con una Cámara baja en manos de demócratas, mucho menos afines al libre comercio, hay nulos incentivos para ayudarle a Trump a obtener ese logro. Hay rancios sindicalistas que se opusieron al TLCAN original en comités importantes de la Cámara, y AMLO se deshizo del experimentado equipo de negociadores que teníamos. Seade es capaz, pero no va a poder solo.

A ver si los votantes no acabamos tomándole la palabra con su oferta de revocarle el mandato, o si, ante ese riesgo, él no arma otra farsa como el referéndum del aeropuerto.


@jorgesuarezv

jueves, 31 de enero de 2019

Caridad o derecho

JAQUE MATE / Sergio Sarmiento
31 Ene. 2019

"La verdadera libertad requiere
el Estado de derecho y la justicia,
y un sistema judicial en el que
los derechos de algunos
no se obtengan con la negación
de derechos a otros".

Jonathan Sacks


El Presidente López Obrador considera que la forma de construir una mayor prosperidad es repartir dinero en subsidios. La experiencia nos dice otra cosa. La caridad no ayuda a generar desarrollo; la inversión productiva y los empleos son el origen de la prosperidad, pero solo pueden darse dentro de un Estado de derecho, que hoy el propio Gobierno está destruyendo.

No puede haber inversión donde no hay certeza jurídica. Una de las razones principales por las que Estados Unidos se convirtió en un país rico mientras que su vecino México se hundió en la pobreza, como señalan Daron Acemoglu y James A. Robinson en su libro Por qué fracasan los países: los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza, es porque en la Unión Americana los "empresarios tenían confianza desde el principio que los proyectos que soñaban podían llevarse a cabo: tenían confianza en las instituciones y en el estado de derecho que estas generaban y no se preocupaban de la seguridad de sus derechos de propiedad".

En el México de hoy no pasa un día sin que el Presidente anuncie un programa u otro de caridad. El aumento a las pensiones de las personas de la tercera edad, las becas a los ninis, los precios de garantía a ciertos cultivos y la ampliación de la canasta básica de productos subsidiados son solo algunos ejemplos. Estos programas pueden tener mayores o menores beneficios; y, siempre que no desequilibren las finanzas públicas, pueden cumplir su papel de comprar votos y lealtades sin causar un daño excesivo a la economía. La creación de prosperidad, sin embargo, requiere de inversión productiva y generación de empleos, para lo cual es indispensable contar con un Estado de derecho.

Mientras el Presidente muestra su generosidad repartiendo dinero de los contribuyentes, rechaza su obligación de cumplir y hacer cumplir la ley. Que un gobierno se niegue a liberar un bloqueo de vías férreas que afecta la actividad económica de cientos de empresas equivale a decretar la desaparición del Estado de derecho. Ninguna empresa tendrá ya la certeza de que el Gobierno cumplirá con su función fundamental de garantizar la seguridad.

De nada sirve que López Obrador haga "un llamado a los maestros en general", que se queje de los líderes de la CNTE que no consultan a sus bases y que actúan "de manera provocadora" o que califique su comportamiento como de "un distintivo del conservadurismo", mientras no esté dispuesto a garantizar el tránsito en las vías férreas, incluso con la fuerza pública.

Las pérdidas que se están acumulando son enormes, pero los líderes de la CNTE están actuando con la confianza de que el Presidente les permitirá seguir con la extorsión. La gran pregunta es si esto se le acepta a la CNTE porque apoyó la candidatura presidencial de López Obrador o si también se le admitirá a cualquier otro grupo de presión. Otra pregunta es si la extorsión tiene luz verde en Michoacán porque el Gobernador, Silvano Aureoles, es del PRD o si también se podrá aplicar a Gobiernos de Morena.

Por lo pronto, toda la generosidad con sombrero ajeno de la que hace gala el Presidente se diluye ante las pérdidas provocadas por el bloqueo, pero más aún por la extinción de lo poco que había de Estado de derecho en el País.



MAQUILADORAS

La embestida de los sindicatos contra las maquiladoras de Matamoros, Tamaulipas, no se daría si los líderes no tuvieran la confianza del respaldo del Gobierno. Por eso han paralizado las plantas con demandas de aumentos salariales de 20 por ciento y bonos de 32 mil pesos anuales. Algunas empresas han cedido, pero por lo menos 15, con 30 mil trabajadores, han decidido cerrar.



@SergioSarmiento

La honestidad no se compra

Ricardo Elias
31 Ene. 2019

Recuerdo que de niño en mi afán por obtener una bicicleta les conté a mis papás que a un compañero de la escuela le habían regalado una porque pasó de año.

Como yo tenía buenas calificaciones me sentí con todo el derecho de pedir lo mismo. La respuesta de mi padre -quien además de haber sido educado en un mundo de carencias fue sargento en la Marina de los Estados Unidos- fue contundente: estudiar y sacar buenas calificaciones es una de tus obligaciones y en esta casa no se dan premios por cumplirlas, "end of story".

El aprendizaje fue múltiple. Primero supe que no solo no tenía derecho a recibir premios por estudiar, sino que si no lo hacía bien, lo que recibiría sería un castigo. Segundo, que todos tenemos obligaciones y responsabilidades. Y tercero, que las recompensas si las hay, se deben a esfuerzos y logros extraordinarios, no ordinarios.

Esta historia me vino a la memoria cuando AMLO anunció que para combatir el "huachicholeo" cada familia de las comunidades por donde pasan los ductos de PEMEX recibirá entre seis y ocho mil pesos mensuales. Pagar para que se respete la ley me parece un despropósito y una injusticia.

Es un despropósito porque esta dádiva no impedirá que los ladrones sigan robando. Virtudes como la honestidad no se compran, se inculcan, se imbuyen en el individuo por medio de la conciencia no de la cartera, con educación y buenos ejemplos.

Lo que único que se logrará regalando dinero, es que los ladrones y los flojos vivan más cómodos; que los que trabajamos honestamente nos sintamos como idiotas porque los impuestos que pagamos y que son producto de nuestro esfuerzo diario se destinen a subsidiar holgazanes y bandidos, o tengan fines político-electorales. No soy abogado constitucionalista ni nada que se le parezca, pero mi sentido común dice que los que pagamos impuestos, la base tributaria que sostiene al País, tenemos el derecho a impedir que el Gobierno regale nuestro dinero a los que no trabajan, o pague para que no roben.

Nuestros impuestos no deben ser utilizados para manipular políticamente la pobreza y la ignorancia, ni para disfrazar burdamente al populismo como ayuda social.

Este "coraje constitucional" me nació luego de leer un "meme" que circuló en las redes sociales y que decía: "Cuando oigo que alguien roba por necesidad, me dan ganas de decirle... seguramente yo trabajo por deporte, hijo de la chingada".

No todos los problemas se arreglan con dinero, y lo que hasta ahora el Gobierno federal ha hecho es pagar para "desaparecerlos" en lugar de aplicar la ley.

Si los pobladores de una zona huachicolera roban combustible, en lugar de detenerlos se les paga para que no roben; si los jóvenes que ni estudian ni trabajan ("ninis") se vuelven delincuentes, se les paga para que en lugar de delinquir, estudien y trabajen; si maestros bloquean vías de comunicación y ahorcan la economía del País, se les paga para que las liberen; si hay corrupción en el NAIM, se paga para cancelarlo...

Siempre he pensado que la mejor forma de "educar y dirigir" un país y cualquier institución de carácter social, es aplicando los mismos principios y mecanismos que utilizamos para educar y dirigir una familia, me refiero a una decente y trabajadora.

Darle dinero a alguien para que no robe, es como pagarle a un hijo para que se porte bien o para que haga la tarea; tener ciudadanos subsidiados es como tener hijos adultos mantenidos; aceptar chantajes para no utilizar la fuerza pública, es como dejar que los hijos hagan lo que les venga en gana para que no se enojen y nos sigan queriendo.

Los incentivos para "portarse bien" no deben ser económicos sino de conciencia. Debemos hacer lo correcto no por interés sino por convicción.

En lugar de dar dinero para que comunidades enteras respeten la ley y esperar que así se vuelvan responsables, lo que habría que darles es un curso gratuito de civismo y ética que les enseñe las ventajas duraderas que el bien común tiene sobre cualquier beneficio económico inmediato y temporal.

Si cada vez que surja un problema, en lugar de aplicar la ley el Gobierno pagará para "arreglarlo" no habrá mejor negocio en México que crear problemas para luego vender cara su solución.


"Gobernar no es chantajear".

Yo

miércoles, 23 de enero de 2019

AMLO sigue la estrategia de Chávez

En apenas un mes y medio de mandato, López Obrador ha demostrado seguir el manual nefasto que Chávez dejó en el continente.

Por Vanesa Vallejo  El Ene 21, 2019

Cuando Andrés Manuel López Obrador, conocido popularmente como AMLO, fue electo presidente de México, las dudas eran muchas. La pregunta fundamental era ¿sería un socialdemócrata más o terminaría siendo un Chávez? A poco más de un mes de su posesión, para mí es evidente que no será un socialdemócrata más, es muy peligroso y cada vez se acerca más a ser una especie de Hugo Chávez.
Quienes aún no alcanzan a percibir el oscuro camino en el que se adentra México, insisten en que el político de Morena no ha hecho hasta ahora cambios económicos que indiquen que el socialismo se tomará el país. Es cierto que el mandatario no está estatizando empresas, ni expropiando, ni proponiendo una gran y fatal reforma económica, de la misma manera que no lo hizo Chávez por lo menos en sus primeros cuatro años de mandato.
Precisamente lo más preocupante es que el presidente mexicano parece estar siguiendo al pie de la letra la estrategia usada en Venezuela para instaurar el socialismo sin que la gente se diera cuenta a tiempo. López Obrador incluso empezó, igual que Chávez, vendiendo el avión presidencial para supuestamente dar ejemplo de austeridad.
Como se ha explicado ya en este medio, Chávez, en sus primeros años tenía engañada a la mayor parte de la población, incluyendo a los empresarios, con quienes durante ese primer periodo evitó confrontaciones y llevó una buena relación.
Mientras la mayoría de venezolanos ignoraba que iban directo a la miseria del socialismo, porque igual que hace ahora AMLO no se atacaba la economía, Chávez se dedicó a concentrar el poder suficiente para luego llevar a cabo todo lo que quisiera. En la primera parte de su macabro plan modificó la constitución preparándose para lo que venía, tomó el control de la justicia, cambió el sistema de votación y se tomó el ejército poniendo a sus hombres de confianza en los lugares estratégicos.

Analizando las primeras semanas de gobierno de AMLO


Sin haberse posesionado todavía como presidente, AMLO decidió, sin números y sin mayor explicación, cancelar la construcción del nuevo aeropuerto, el NAIM. El mexicano tomó esta inexplicable medida cuando el proyecto ya estaba avanzado en un 30% y a pesar de que dicha cancelación provocaría la pérdida de más de 8 mil millones de dólares.
Muchos le advirtieron que su decisión no solo causaría las mencionadas pérdidas millonarias, sino que daría un terrible mensaje a los inversionistas. Sin embargo, el presidente no dio su brazo a torcer. Eso sí, aseguró que se pagará a los empresarios todas las multas correspondientes por la cancelación del proyecto; su interés ahora no es pelear con los empresarios.
Luego, a inicios de enero, cuando el mexicano llevaba solo un mes en el cargo, anunció un plan contra el robo de gasolina que consiste en el cierre de varios oleoductos clave que transportan combustible de las refinerías y terminales costeras a las ciudades más grandes de México.
Es decir, su idea para combatir el robo de gasolina fue cortar el suministro de la misma. Lo cual por supuesto terminó en desabastecimiento de combustible. En algunos estados como Guanajuato, la gente hace filas durante horas para intentar llenar el tanque de su vehículo.
En primera instancia es válido creerle al presidente que cerrar los ductos y generar tal caos y costo social fue lo mejor que se le ocurrió para combatir el robo de combustible, en muchas ocasiones los políticos son personas poco inteligentes. Sin embargo, luego el gobierno empieza a actuar de una forma que deja claro que no puede ser simple ineptitud. Algo oscuro hay detrás.
Después de semanas del inicio de su plan contra el robo de combustible, AMLO no había anunciado ninguna acción directa para enfrentar a los ladrones; parece que el plan era solo cerrar los ductos para siempre. Tampoco hablaba de capturados ni de fechas para restablecer el funcionamiento de los oleoductos.
Eso sí, ante el desabastecimiento en estaciones de gasolina, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, del partido de López Obrador, anunció la implementación de un programa de racionamiento, proponiendo cargar combustible solo una vez por semana, de acuerdo con la placa del vehículo. También amenazó a quienes revendan la gasolina con multas y con prisión preventiva. El gobierno mexicano ya habla de racionamiento.
El caos en México es cada vez peor. Este viernes 18 de enero una terrible tragedia ha enlutado al país. En el municipio de Tlahuelilpan, en el Estado de Hidalgo, uno de los más afectados por la escasez, al aumentar la presión en un ducto que fue perforado por ladrones, empezó a correr gasolina a raudales, unas 700 personas llegaron con contenedores al lugar a intentar llevarse el combustible, que no deja de encarecerse y que ha escaseado en los últimos días como consecuencia del plan de AMLO contra el robo.
El Ejército llegó al sitio e intentó dispersar a la multitud, al no lograrlo, se retiraron. Tenían órdenes de no intervenir, según reconoció el Gobierno. Después ocurre una explosión que hasta este momento deja 89 muertos y más de 60 heridos.
Si bien no se puede caer en el comportamiento socialista de echarle la culpa a otros por decisiones que la gente toma libremente, sí es claro que el desabastecimiento provocado por AMLO motivó a mexicanos que no eran “huachicoleros” (como se le conoce popularmente a los ladrones de gasolina) a intentar recoger combustible en una situación muy riesgosa.
Todo está mal en este plan contra el robo de gasolina y ante el caos, el costo social y ahora esta terrible tragedia. Lo más lógico sería que el presidente no insista más y encuentre otra forma de enfrentar a los ladrones de combustible. No obstante, AMLO ha dicho ya que su plan continúa. Pero, ¿realmente lo que busca el mandatario con todo esto es acabar con el robo?
Como decía antes, son muchos los mexicanos que ya sospechan que todo esto tiene una intención oscura detrás. Algunos señalan que se trata de un negocio, que AMLO igual que hizo Chávez quiere tomar el control total de Pemex y repartir el botín entre sus más importantes y fieles colaboradores.
Otros sospechan que esto, al igual que su decisión de cancelar la construcción del nuevo aeropuerto, no es más que una estrategia para demostrar que tiene el poder. Que cuando quiera, y sin dar explicaciones, puede frenar un proyecto multimillonario como el NAIM, y que, en pocos días, puede dejar al país sin gasolina y paralizar a varios estados. La intención sería decirle a los grupos de poder: “no me ataquen porque puedo perjudicarlos muy fácilmente”.
Las dos cosas son posibles y muy peligrosas. No obstante, a fines de la semana la situación empeoró, mientras los mexicanos hacían colas en las gasolineras y se peleaban en redes sociales sobre si su presidente hace las cosas bien o es un loco al estilo Chávez, en la Cámara baja y con el apoyo de 42 diputados del PRI (partido que muchos esperaban asumiera el papel de oposición junto con el PAN), se aprobó la creación de una Guardia Nacional.
El mayor miedo es que en la práctica esta Guardia Nacional se convierta en la policía militar de un régimen, igual que ocurre en Venezuela. AMLO pretende modificar el artículo 21 de la Constitución para permitir a una “Guardia Nacional” participar en la investigación de delitos y, en general, actuar como auxiliar del Ministerio Público. Tal idea estaría en contra del derecho internacional que señala que las Fuerzas Armadas no deben involucrarse en acciones propias de la persecución de delitos y administración de justicia.
AMLO quiere poner a militares a vigilar las ciudades, pretende que sean auxiliares del Ministerio Público, y todo con el mismo nombre que en Venezuela – Guardia Nacional.
López Obrador no va todavía por la economía, está siguiendo la estrategia de Chávez. En estos primeros años irá por el poder, se asegurará de tener un ejército fiel y servil, modificará cuestiones claves de la constitución, comprará a aquellos que los mexicanos creen oposición (parece que ya lo logró con el PRI), ajustará la justicia a sus intereses e intentará convencer a los empresarios de que no es peligroso.
AMLO no es peligroso, es peligrosísimo.

https://es.panampost.com/vanessa-araujo/2019/01/21/amlo-sigue-la-estrategia-de-chavez

martes, 22 de enero de 2019

Los muertos: manual de uso

Milenio, JULIO PATÁN
22.01.2019/01:57

Le llovió a Epigmenio Ibarra por un puñado de tuits derivados de la explosión en Tlahuelilpan. Pues sí. Cuando apenas empezaban a recuperarse los cuerpos, se lanzó a decir que la tragedia era producto de un “sabotaje”, parte de una “estrategia de desestabilización” del “viejo régimen”. Así: sin una prueba. Porque sí. Porque todo se permite cuando se trata de apoyar al líder, como hace al elogiar su valentía para enfrentar el huachicoleo. Se vale indignarse.

En cambio, no se vale sorprenderse. No se vale con Ibarra, del que conocemos la propensión al complotismo y la propaganda; podría escribir un manual sobre cómo usar a los muertos. Y no se vale en muchos otros casos. La explosión trajo un balconeo. Nada que ver con los estándares morales de Epigmenio, pero asimilar el robo de combustible a la pobreza así, sin análisis, sin matices, y luego sostener que los “programas de transferencia” —el eufemismo con piel de tecnicismo— propuestos por López Obrador son la respuesta, es otra forma de propaganda de esa que se nutre de cadáveres. Lo mismo pasa cuando aplaudes el hecho de que el presidente se trasladara a la zona. En efecto, habla bien de él esa cercanía, esa preocupación. Ese arremangarse. Pero, más allá de que deberían ser cuidadosos al usar sus apariciones como símbolo —recordemos el funeral de la gobernadora de Puebla—, el tuit se ve oportunista, torpe y rendido al voluntarismo. Porque no basta con ser decidido. Hay que saber impedir las muertes atroces, no sólo tener ganas de impedirlas. No se puede responsabilizar al presidente por la explosión, pero ¿convertir eso en una victoria?

Julien Benda, Mark Lilla o Tony Judt han reflexionado sobre el papel de los intelectuales en la instauración de regímenes totalitarios. Sí: la obediencia y el culto al líder son indicios de que algo va mal; utilizar a los muertos para eso, de que algo va pésimo. Los que aplauden sin cesar se sienten, de buena fe, parte de una revolución. En realidad son, ante todo, síntomas. Es un papel triste.

lunes, 23 de julio de 2018

El patrimonialismo del cartujo


Jesús Silva-Herzog Márquez
23 Jul. 2018

Sigue dibujándose el cambio más profundo y más acelerado de la política mexicana del que tengamos memoria. El sistema de partidos está hecho añicos y se va conformando un poder hegemónico capaz de dictar la ley y tal vez de rehacer la Constitución sin tener que negociar con adversarios. Pero ahí no termina el cambio. Tan importante como la ruptura del arreglo tripartita es la sacudida que se anuncia en la estructura burocrática y la amenaza que pende sobre nuestro precario sistema federal.

Algo he hablado del cambio en los partidos y espero hablar pronto del cambio en el sistema federal. Aquí me gustaría intentar una interpretación del cambio administrativo. Se anunciaba ya en los discursos del candidato presidencial. El gobierno no estaba del lado del pueblo porque estaba desconectado del pueblo. La alta burocracia ha vivido en una burbuja de privilegios y lujos. Puede advertirse una sensata sensibilidad republicana en esta crítica de López Obrador pero sus propuestas pueden resultar peor medicina que la enfermedad. Por lo pronto, no se anuncia una transición tersa en el ámbito de la administración. No es para menos. El futuro Presidente anuncia una draconiana reducción del salario de los altos funcionarios y la cancelación de prestaciones relevantes. Al mismo tiempo, declara que el 70% de los trabajadores de confianza son desechables. Y, al mismo tiempo, ha decidido la mudanza obligatoria de miles de servidores públicos que, a partir de diciembre, tendrán que rehacer su vida en otra ciudad si es que quieren conservar su trabajo.

Se ha hablado de los efectos de esta fricción y de estos anuncios. Me gustaría detenerme en el proceso de toma de decisiones. La dispersión del gobierno puede ser uno de los cambios más radicales en la historia reciente de la administración pública federal. Sacar Secretarías y dependencias de la capital es un asunto extraordinariamente complejo y costoso. Dudo que el cambio produzca las bondades prometidas y, por el contrario, imagino la mudanza como una distracción mayúscula para un gobierno cargado de proyectos y exigencias. Un derroche que desaprovecharía un patrimonio de generaciones. De llevarse a cabo la reubicación, las Secretarías tendrían que prestar tanta atención al traslado como a los asuntos de su despacho. Complejo asunto, sin duda, pero lo relevante aquí es examinar cómo llega la futura administración a la persuasión de que se trata de una buena idea. Es sencillo: se escucha al caudillo y se ponen en práctica sus deseos. A fin de cuentas es su gobierno. La convicción del futuro Presidente basta. No hace falta nada más. La SEP a Puebla, Comunicaciones a San Luis, Pemex a Ciudad del Carmen. Él y sólo él clavó los alfileres en el mapa. ¿Para qué perder el tiempo con nimiedades prospectivas? ¿Para qué arrastrar el lápiz analizando el costo de la ocurrencia si ésta es, en realidad, una iluminación?

Detrás del llamado a la austeridad se revela una convicción patrimonialista que no puede ser anticipo de buena gestión. El Presidente decide qué hacer con la casa presidencial como si ésta le perteneciera. El Presidente decide vender el avión presidencial sin examinar si esa operación es una forma razonable de cuidar los recursos comunes o, más bien, un despilfarro. El Presidente decide a dónde enviar las oficinas públicas como si fueran piezas de su ajedrez. Estamos en presencia de un nuevo experimento patrimonialista. Por sus primeros gestos, López Obrador se acerca a la administración pública como un hacendado se relaciona con sus peones. Puede tronar los dedos y reducirles el salario. Puede deshacerse de ellos si le da la gana. Puede cambiarles el horario del trabajo de un día para otro sin que importe mucho lo que dice la ley. Moviendo un dedo ordenará a sus criados que empaquen sus cosas y se trasladen a la otra punta del país. Si rompen sus familias, si pierden oportunidades de educación para sus hijos, si las mujeres tienen una desventaja adicional, si el cambio significa una merma económica para el servidor público le tiene sin cuidado. El peón debe, ante todo, demostrar su lealtad. Aunque se dé ínfulas de cartujo, López Obrador ejerce un liderazgo patrimonialista que, seguramente, terminará siendo una nueva fuente de derroche, ineficiencia y corrupción.


http://www.reforma.com/blogs/silvaherzog/

miércoles, 13 de junio de 2018

Sí entregué contratos a Riobóo: AMLO

Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de la coalición 'Juntos Haremos Historia', aceptó que entregó a la empresa Riobóo S. A. de C.V. contratos vía adjudicación directa para la construcción del segundo piso del Periférico cuando era jefe de Gobierno de la Ciudad de México.
“Sí, la empresa de Riobóo tuvo al inicio (contratos) para tener el proyecto de construcción del segundo piso (...) y fue auditado varias veces. (José María) Riobóo es uno de los mejores estructuristas de México y el mundo, él fue el que hizo todo el proyecto de la estructura de la cimentación de los segundos pisos”, indicó López Obrador este miércoles tras mitin en Ticul, Yucatán.
El abanderado de Morena aseveró que los contratos otorgados a la empresa de Riobóo se entregaron conforme a la ley, esto después de haber realizado un análisis.
López Obrador dijo que se enteró del proyecto del segundo piso del Periférico cuando contendía por la Jefatura de Gobierno.
Después, tras haber conseguido el triunfo, la comunidad judía le planteó la construcción de dicha obra para resolver el problema vial en la capital mexicana.
“Riobóo había elaborado el proyecto inicial, o anteproyecto, me interesó muchísimo. Les dije quiero verlo. Y un día me reuní con ellos y tenían ya ese anteproyecto”, dijo el presidenciable.
El candidato comentó que el fideicomiso para la construcción del segundo piso era administrado por el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos(Banobras), que en ese entonces era dirigido por el expresidente Felipe Calderón Hinojosa.
Durante el tercer debate presidencial , el frentista Ricardo Anaya acusó al tabasqueño de haber otorgado contratos por 170 millones de pesos al empresario Riobóo.

http://www.elfinanciero.com.mx/elecciones-2018/si-entregue-contratos-a-rioboo-amlo

miércoles, 23 de mayo de 2018

¿Secuestradora?

Sergio Sarmiento, Reforma.

"Sólo le llamo para decirle que a cambio de la libertad de su hija me tiene que entregar la cantidad de 5 mil pesos".

Nestora Salgado
 
 
No es legalmente una secuestradora, aunque sí secuestraba y pedía dinero para liberar a sus víctimas. El caso de Nestora Salgado volvió a llamar la atención después de que José Antonio Meade leyó en el segundo debate la transcripción de una llamada que la comandante le hizo a un campesino: "Soy la comandante Nestora Salgado y sólo le llamo para decirle que a cambio de la libertad de su hija me tiene que entregar la cantidad de 5 mil pesos. Así es que ya sabe, cuando tenga esa cantidad me la entrega y entonces yo le entrego a su hija".

Nestora, quien llevaba años de residir en Estados Unidos, creó una policía comunitaria en Olinalá en 2012 bajo el sistema de usos y costumbres, aunque ella no es indígena y el municipio no tiene ese régimen. Se afilió a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC). Al amparo de esta policía comunitaria secuestró a decenas de personas que supuestamente habían cometido faltas diversas.

Dulce Rubí Burgos Pérez, la niña por la que Nestora pidió 5 mil pesos de rescate, fue retenida el 8 de junio de 2013 y recluida en una "cárcel" comunitaria: "El lugar donde estuvimos -declaró- era horrible. Fue lo peor que nos pudo haber pasado en la vida. Había ahí menores de 13 años. Nos golpeaban. Nos maltrataban". El entonces síndico procurador de Olinalá, Armando Patrón Jiménez, fue secuestrado también, por 40 hombres armados al mando de Nestora, quien exigió 500 mil pesos por su liberación.

Nestora fue detenida el 21 de agosto de 2013 y acusada de 50 secuestros. Su caso se convirtió en causa célebre entre políticos, como Ricardo Monreal, e intelectuales, como Elena Poniatowska, quienes exigieron su liberación. El entonces gobernador de Guerrero, Rogelio Ortega, de izquierda, pidió al fiscal que retirara los cargos, pero éste se negó. A Nestora se le dio el Premio Nacional de Derechos Humanos Sergio Méndez Arceo en 2014.

La comandante contó con la defensa del despacho Gómez Mont, uno de los más caros del país. El abogado Emiliano Robles Gómez Mont me dijo en 2015 que, si acaso, ella era solo culpable de "ignorancia", porque aplicó castigos de usos y costumbres en Olinalá, un municipio mestizo y no indígena. En 2016 el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de las Naciones Unidas declaró que la detención de Nestora había sido arbitraria e ilegal.

El que Nestora haya secuestrado a decenas de personas, incluso a menores, no la hace una secuestradora bajo la ley mexicana. Verificado 2018 señaló como falsa la afirmación de Meade en el sentido de que Andrés Manuel Lopez Obrador había postulado a una secuestradora como candidata al Senado. Los jueces que vieron los casos, dijo Verificado, determinaron que la detención de Nestora había sido ilegal. Tres de los casos están todavía en apelación, pero Verificado tiene razón: La candidata al Senado no es legalmente una secuestradora, aunque haya secuestrado a muchos.

Las leyes mexicanas, en especial las que permiten la aplicación de usos y costumbres en municipios indígenas, han legalizado el secuestro cuando lo cometen "policías comunitarios". Olinalá no es uno de esos municipios, pero no importa. Gracias a las presiones de políticos e intelectuales Nestora está ya en libertad. Además, va a demandar a Meade por difamación y está en camino de convertirse en senadora. Cuando lo sea, ya no tendrá problemas. Gozará de fuero. Las víctimas no tendrán forma de conseguir justicia.

 
 
· DOBLE NACIONALIDAD
 
El artículo 32 de la Constitución prohíbe que quienes tienen doble nacionalidad puedan ser legisladores. Napoleón Gómez Urrutia dice que él ya renunció a la ciudadanía canadiense. ¿Habrá renunciado Nestora a la estadounidense? No lo ha anunciado hasta ahora.

 
 
@SergioSarmiento
 

martes, 15 de mayo de 2018

Y… no vendió el avión presidencial

Por Rubén Cortés - 15 mayo, 2018
Es una lástima que pase de noche la estancia en México de una de las víctimas vivas de la represión política del populismo chavista: el exalcalde de Caracas Antonio Ledezma, a quien Nicolás Maduro mantuvo preso más de mil días por tuitear contra su gobierno.
Un TL muy caro: lo sacaron a empujones de su casa una madrugada y lo encerraron en un hueco. Huyó el pasado 17 de noviembre: atravesó montes y navegó ríos torrentosos hasta abordar una avioneta que intentaron derribar con misiles.
 Hoy, valora la libertad porque ya sabe lo que es perderla. “No hay tesoro que encierre la tierra, los mares ni los océanos más grande que la libertad, advertía El Quijote a Sancho Panza”, le dijo el exalcalde a la editora de La Razón Martha Cotoret.
 Ledezma hace un recuento de las promesas incumplidas del populismo en Venezuela, desde la campaña de Hugo Chávez en 1998:
 1.- Anunció la venta del avión presidencial, del coche blindado presidencial y que convertiría la residencia oficial en una escuela para niños pobres.
 A.- Pero no vendió el avión presidencial: mejor se compró otro en 100 millones de dólares. Y en la residencia oficial siguen viviendo sus hijas. Jamás fue una escuela para niños pobres.
 2.- Prometió respetar y ampliar la libertad de expresión, con más licencias para abrir nuevas televisoras y emisoras de radio.
 B.- Pero cerró las radios 92.9 FM y Mágica 99.1 FM; las televisoras RCTV, RCN TV, Caracol TV, CNN en Español y NTN24; las páginas web Infobae y Todo Noticias y el periódico TalCual; compró las televisoras privadas críticas TelevenVenevisión y Globovisión y el diario El Universal. Sólo en 2017, cerraron 69 medios de comunicación.
 3.- Prometió aumentar los salarios, regalar dinero a los jóvenes que ni trabajaban ni estudiaban y fomentar la libertad de empresa.
 C.- Pero expropió mil 200 empresas y Nicolás Maduro va por 526 expropiadas y 225 cerradas; mientras que abandonaron el país Latam Airlines, Lufthansa, Air Canada, Alitalia y Tiara Air; y quebraron la cervecera Polar, la refresquera Coca-Cola y las textileras Wonder y Zara.
 El testimonio del exalcalde de Caracas recuerda los de aquellos que escapaban del Gulag soviético, o de los albores del Gulag de las Américas:
 “No hay nada más maléfico que el populismo. Quita los derechos de propiedad, libertad y expresión. Las cárceles están llenas. Quien soñaba con un empleo ya no lo puede tener, porque quien lo generaba quebró y cerró su empresa, por expropiaciones, intervenciones, confiscaciones; 87 por ciento de la gente es pobre, el sueldo no alcanza ni para un bote de leche…”.
 Y pensar que todo eso empezó con la seductora promesa populista de vender el avión presidencial.
 ¡Así mismito!


Si es AMLO, gobernará el tigre

Pablo Hiriart 15 de mayo 2018 El Financiero.

López Obrador nos amenaza con que si pierde se va a Palenque y nos deja 'suelto al tigre', como una metáfora de que la turbamulta fanatizada pondría al país de cabeza.
Hay algo peor que eso: que AMLO gane.
Es que si López Obrador vence en julio, el tigre va a llegar a gobernarnos.
Con AMLO van a triunfar, si gana, todos los grupos radicales que tienen una ideología que en el más terso de los casos es socialista.
Están convencidos de la lucha de clases, del triunfo inevitable del proletariado y de la apropiación de los medios de producción que detenta la burguesía.
Y digo que en el más amable de los casos porque ahí están los grupos violentos, anarquistas, la CNTE y asaltantes de la propiedad privada porque la consideran intrínsecamente injusta.
¿Va a poder moderar López Obrador a esos grupos?
¿Sí? ¿Con qué argumentos que no sean expropiaciones o manga ancha para disponer de los bienes ajenos como si fueran 'del pueblo'?
López Obrador ha sido el principal promotor de la creación de ese tigre con el que nos amenaza si pierde, o que llegará con él a Palacio Nacional si gana.
Él ha sembrado la división en México durante más de doce años, al decirle a los pobres que lo son por culpa de una mafia de adinerados que sus caricaturistas pintan con cara de cerdo.
Ha sido López Obrador el que puso a los mexicanos unos contra otros.
Él ha generado el odio y la división, que es distinto al enojo contra un gobierno por sus errores y por sus excesos.
López Obrador echó a andar la maquinaria del odio como una forma de ganar votos, de tener seguidores, de forjar un músculo electoral para su movimiento que tiene por finalidad alcanzar el poder.
Hay odio en el país, sembrado por él. Le dijo al pueblo en absolutamente todos los municipios del país que los ricos mafiosos y sus achichincles le robaron la presidencia en 2006 y en 2012.
El objetivo de robarse la presidencia, según él, era mantener pobres a los pobres para que los ricos se hicieran más ricos.
¿Cómo no va a haber odio en los sectores populares y estudiantiles, si su líder les dice durante más de una década, todas las semanas, que están mal porque otros están bien?
Ahora, si triunfa López Obrador, los odiadores van a decir, con toda razón, al fin ganamos. El poder es nuestro.
Y van a cobrar su parte. Van a ejercer el derecho que tiene todo triunfador de una contienda electoral democrática: mandar.
¿O van a mandar la señora Sánchez Cordero, Esteban Moctezuma y Alfonso Romo?
López Obrador creó un monstruo, el tigre, que no va a poder meter a la jaula cuando esté en el poder.
La CNTE le va a pedir dirigir la educación en los estados en que es fuerte.
Van a expropiar los camiones con mercancías de las 'transnacionales' que según ellos los han empobrecido.
Desde luego que van a apropiarse de radiodifusoras y otros medios de comunicación privados para hacerse oír, porque el poder será suyo.
¿O qué va a hacer el presidente López Obrador? ¿Les va a echar la Policía Federal encima?
Desde luego que no. Ellos habrán ganado el poder. Y lo habrán ganado, increíblemente, por la vía democrática.
Las autodefensas armadas van a querer mandar sobre el Ejército y hacer justicia con sus armas sobre sus rivales, que a la vez cobrarán venganza.
¿O cuál va a ser la orden del comandante supremo a las Fuerzas Armadas sobre las autodefensas, ligadas al ERPI y al EPR?
Todo eso puede pasar en México porque al poder van a llegar los que han acumulado odio y resentimiento alimentado por su líder. Y ese líder, sentado en la silla presidencial, no podrá controlarlos. Aunque quiera.

jueves, 3 de mayo de 2018

Así será el futuro con AMLO

Pablo Hiriart, El Financiero, 3 mayo 2018.

Las expropiaciones en un gobierno como el de López Obrador son inevitables. Consustanciales a su movimiento. De eso se trata.
No entiendo de qué se asustan ahora porque lo dice Paco Ignacio Taibo II, cuando lo hemos visto en la historia del populismo en América Latina.
Y para no ir más lejos lo tenemos aquí en México ahora, con el lopezobradorismo.
Con López Obrador va a llegar al poder un movimiento cuya base social organizada es la CNTE, agrupaciones radicales de la economía informal, asociaciones rurales y urbanas de autodefensa y todo tipo de células que, con buenas o malas razones, buscan la venganza social y de clase.
Los que están fuera de lugar son los Alfonso Romo y otros empresarios y políticos que creen que van a poder controlar a AMLO.
Él es su movimiento. Su movimiento va a mandar, como dice Paco Ignacio Taibo y no como tranquiliza Romo al sector productivo.
Un caso: En Tabasco dejaron de pagar luz por instrucciones de López Obrador y la deuda asciende a once mil millones de pesos (25 por ciento de la cartera vencida de CFE la concentra ese estado que tiene el cuatro por ciento de la población nacional).
Cuando la CNTE y similares exijan expropiar Bimbo o una llantera o una petrolera o una refresquera por 'trasnacionales' para que esas fábricas pasen a poder de los trabajadores, sólo van a tener que dejar de pagar la luz.
¿Qué va a hacer López Obrador? ¿Les va a cortar el servicio? ¿Los va a dejar a obscuras por no pagar? Claro que no. Ahí va un interventor del gobierno.
Cuando los empresarios vayan con el presidente López a cabildear o presionar sobre sus temas, como ocurre en todas las democracias del mundo, ¿cómo va a reaccionar el movimiento gobernante?
Lo dice paco Ignacio Taibo II: “Andrés Manuel en Los Pinos recibe una comisión de altos hombres de las finanzas mexicanas. Ahí están Slim, ahí está la dueña de las cervecerías Modelo para decirle: ‘No, no, cuidado Andrés, porque si avanzan ustedes en ese sentido nos llevamos las fábricas a Costa Rica’. Si ese mismo día, a esa misma hora, no estamos dos o tres millones de mexicanos en la calle diciendo: si te quieren chantajear, Andrés, exprópialos. Chinguen su madre. ¡Exprópialos! ¿Sí? La presión a la que puede ser sometido un caudillo, por más radical, competente y honesto que sea, es tremenda, necesita la presencia del movimiento social detrás, que impulse hacia el cambio”.
Eso es lo que va a haber.
A Taibo lo regañó Ebrard por decir la verdad.
Como lo publicó ayer en estas páginas, con todo y paréntesis, Salvador Camarena, cercano a esa causa:
“Taibo sabe de historia. No es un loco ni un exagerado. Sabe que habrá un intento por someter a un gobernante distinto a la élite convencional. Si acaso, Paco pecó de honestidad y candidez (por avisar cómo sería el futuro), no de otra cosa”.
¿No lo entienden? ¿Todavía no queda claro cómo viene el futuro? Reconvienen a Taibo por avisar.
Ya lo hacen la CNTE, la CETEG y organizaciones estudiantiles y de autodefensa.
Expropian camiones de grupos empresariales en las casetas –que toman– por ser de empresas trasnacionales.
¿Qué van a hacer esos grupos con el poder en sus manos? Porque si gana AMLO ganan ellos. Son la misma cosa.
No van a devolver las radiodifusoras que toman ni los hoteles que toman ni los aeropuertos privados que toman ni los autobuses que toman.
Ellos van a mandar. ¿O el presidente López les va a echar encima a la fuerza pública a quitárselos?
“Chinguen su madre. Exprópiese”, como dice PIT II.
Su pecado, como apuntó Salvador Camarena, no es decir lo que dijo, sino “avisar cómo sería el futuro” si gana López Obrador.
¿Alguna duda?

jueves, 26 de abril de 2018

El rey del insulto se queja de guerra sucia


Pablo Hiriart, El Financiero 26 abril 2018
López Obrador acusó que en la campaña sus contendientes usan “calumnias, ofensas, fomentan el miedo, la polarización, el terror, la violencia”.
No hay que tener muy buena memoria para recordar que él lleva casi quince años recorriendo el país haciendo precisamente eso.
En el debate no tuvo valor para decir a la cara a sus contendientes lo que en plazas de todo México ha dicho de ellos con insultos, gritos, mentiras y calumnias.
Sus adversarios le dicen que acusó a Alfonso Romo de corrupto en uno de sus libros, y ahora lo tiene de jefe de asesores. Le dicen que ha mentido sobre sus ingresos. Le dicen que el secuestro se disparó con él en la capital del país. Le dicen que hace pactos con delincuentes. Le dicen que su plan es amnistiar a criminales. Se lo dijeron de frente.
¿Y qué responde López Obrador cuando le dicen todo eso en la cara y ante la nación?
Calla, se va a su casa y graba un video: Uy, hay guerra sucia. Todos contra mí. Quieren polarizar.
Ha dicho, entre otras ofensas y calumnias:
“La aeronave del pequeño faraón, acomplejado y corrupto de Peña, es para 280 pasajeros” (Reforma 9-11-15).
“El desvergonzado Calderón quiere que su esposa sea candidata en 2018 porque cree que los mexicanos somos tontos” (El Universal 23-11-15).
“Un achichincle de Carlos Salinas, quien es el jefe de jefes, el presidente del PRI Manlio Fabio Beltrones, propuso una reforma electoral para que yo no apareciera, borrarme…” (El Universal 23-11-15)
“Ya está operando Carlos Salinas con Enrique Peña, Liébano Sáenz, Televisa y Milenio para golpear a Rodríguez Calderón (El Bronco) y minarlo” (La Jornada 28-5-15)
“Olegario Vázquez Raña e hijo, que encarnan la corrupción, me atacan en su inmundo pasquín por la quinta que heredé de mis padres en Palenque” (Twitter 16-9-16).
“Una de las dos cadenas de televisión que se licitarán en los próximos meses será entregada al Grupo Atlacomulco… y por ello se conformó una sociedad entre el dueño del grupo transportista Toluca, Roberto Alcántara; Maccise, propietario de periódicos y estaciones radiofónicas en la entidad, y el grupo Prisa, editor de El País” (La Jornada 2-6-14).
“Las leyes secundarias de telecomunicaciones es el pago de Peña Nieto a Televisa. Televisa se impuso porque impuso a Peña Nieto. No olvidemos que fue impuesto por la mafia del poder, del dinero y por esa televisora… Desde luego eso no va a ser eterno, pues cuando triunfe nuestro movimiento vamos a abolir esos monopolios” (La Jornada 7-7-14).
“La mafia del poder no va a poder, en la elección del año próximo, imponer al nuevo títere, al nuevo pelele, a Meade” (El Financiero 29-11-17).
“(Los ministros de la Corte) están maiceados por la mafia del poder para actuar bajo consigna, a pesar de que el dinero que ganan es de los impuestos de los mexicanos. ¿Qué hacen? ¿Se sabe de alguna resolución de la Suprema Corte en beneficio del pueblo? Nada. Están de alcahuetes de la mafia del poder, por eso los tienen bien maiceados” (Red Política, Tuxpan, Veracruz, 15-2-13).
“(Sobre su hermano Arturo, que en Veracruz apoyó al candidato de un partido diferente a Morena) … en la familia siempre hay alguien que desentona, que le gusta acomodarse. Se dice en el argot, en el hampa de la política: a colarse. Y son aspiracionistas, no tienen ideales, no tienen principios, por eso yo ya no tengo hermanos” (video suyo en Facebook).
“(Sobre el PRD, que lo hizo dos veces candidato presidencial) … traiciona a los mexicanos y es alcahuete del régimen de corrupción, de injusticia que tanto daño le ha hecho al pueblo de México” (La Jornada 7-6-14).
“Refrendamos nuestro compromiso de luchar sin tregua ni descanso hasta revertir las reformas a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución, promovidas por Enrique Peña Nieto para entregar el sector energético nacional a particulares, sobre todo a corporaciones extranjeras” (Villahermosa 18-3-14).
Podríamos llenar páginas y páginas con insultos, mentiras y guerra sucia de López Obrador.
Sólo unas preguntas:
¿Quién polariza? ¿Quién calumnia? ¿Quién infunde miedo? ¿Quién siembra la violencia (apoyo a la CNTE hasta cuando queman autobuses y hasta cuando raparon a otros maestros)?
¿Quién arrancó campaña anticipada con 3.5 millones de spots ofensivos? ¿Quién recorrió todos los municipios del país denigrando a otros en un pertinaz fomento del odio entre mexicanos?
Ahora que están sus contendientes, cara a cara, se queja: uy, me hacen guerra sucia.