jueves, 26 de abril de 2018

El rey del insulto se queja de guerra sucia


Pablo Hiriart, El Financiero 26 abril 2018
López Obrador acusó que en la campaña sus contendientes usan “calumnias, ofensas, fomentan el miedo, la polarización, el terror, la violencia”.
No hay que tener muy buena memoria para recordar que él lleva casi quince años recorriendo el país haciendo precisamente eso.
En el debate no tuvo valor para decir a la cara a sus contendientes lo que en plazas de todo México ha dicho de ellos con insultos, gritos, mentiras y calumnias.
Sus adversarios le dicen que acusó a Alfonso Romo de corrupto en uno de sus libros, y ahora lo tiene de jefe de asesores. Le dicen que ha mentido sobre sus ingresos. Le dicen que el secuestro se disparó con él en la capital del país. Le dicen que hace pactos con delincuentes. Le dicen que su plan es amnistiar a criminales. Se lo dijeron de frente.
¿Y qué responde López Obrador cuando le dicen todo eso en la cara y ante la nación?
Calla, se va a su casa y graba un video: Uy, hay guerra sucia. Todos contra mí. Quieren polarizar.
Ha dicho, entre otras ofensas y calumnias:
“La aeronave del pequeño faraón, acomplejado y corrupto de Peña, es para 280 pasajeros” (Reforma 9-11-15).
“El desvergonzado Calderón quiere que su esposa sea candidata en 2018 porque cree que los mexicanos somos tontos” (El Universal 23-11-15).
“Un achichincle de Carlos Salinas, quien es el jefe de jefes, el presidente del PRI Manlio Fabio Beltrones, propuso una reforma electoral para que yo no apareciera, borrarme…” (El Universal 23-11-15)
“Ya está operando Carlos Salinas con Enrique Peña, Liébano Sáenz, Televisa y Milenio para golpear a Rodríguez Calderón (El Bronco) y minarlo” (La Jornada 28-5-15)
“Olegario Vázquez Raña e hijo, que encarnan la corrupción, me atacan en su inmundo pasquín por la quinta que heredé de mis padres en Palenque” (Twitter 16-9-16).
“Una de las dos cadenas de televisión que se licitarán en los próximos meses será entregada al Grupo Atlacomulco… y por ello se conformó una sociedad entre el dueño del grupo transportista Toluca, Roberto Alcántara; Maccise, propietario de periódicos y estaciones radiofónicas en la entidad, y el grupo Prisa, editor de El País” (La Jornada 2-6-14).
“Las leyes secundarias de telecomunicaciones es el pago de Peña Nieto a Televisa. Televisa se impuso porque impuso a Peña Nieto. No olvidemos que fue impuesto por la mafia del poder, del dinero y por esa televisora… Desde luego eso no va a ser eterno, pues cuando triunfe nuestro movimiento vamos a abolir esos monopolios” (La Jornada 7-7-14).
“La mafia del poder no va a poder, en la elección del año próximo, imponer al nuevo títere, al nuevo pelele, a Meade” (El Financiero 29-11-17).
“(Los ministros de la Corte) están maiceados por la mafia del poder para actuar bajo consigna, a pesar de que el dinero que ganan es de los impuestos de los mexicanos. ¿Qué hacen? ¿Se sabe de alguna resolución de la Suprema Corte en beneficio del pueblo? Nada. Están de alcahuetes de la mafia del poder, por eso los tienen bien maiceados” (Red Política, Tuxpan, Veracruz, 15-2-13).
“(Sobre su hermano Arturo, que en Veracruz apoyó al candidato de un partido diferente a Morena) … en la familia siempre hay alguien que desentona, que le gusta acomodarse. Se dice en el argot, en el hampa de la política: a colarse. Y son aspiracionistas, no tienen ideales, no tienen principios, por eso yo ya no tengo hermanos” (video suyo en Facebook).
“(Sobre el PRD, que lo hizo dos veces candidato presidencial) … traiciona a los mexicanos y es alcahuete del régimen de corrupción, de injusticia que tanto daño le ha hecho al pueblo de México” (La Jornada 7-6-14).
“Refrendamos nuestro compromiso de luchar sin tregua ni descanso hasta revertir las reformas a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución, promovidas por Enrique Peña Nieto para entregar el sector energético nacional a particulares, sobre todo a corporaciones extranjeras” (Villahermosa 18-3-14).
Podríamos llenar páginas y páginas con insultos, mentiras y guerra sucia de López Obrador.
Sólo unas preguntas:
¿Quién polariza? ¿Quién calumnia? ¿Quién infunde miedo? ¿Quién siembra la violencia (apoyo a la CNTE hasta cuando queman autobuses y hasta cuando raparon a otros maestros)?
¿Quién arrancó campaña anticipada con 3.5 millones de spots ofensivos? ¿Quién recorrió todos los municipios del país denigrando a otros en un pertinaz fomento del odio entre mexicanos?
Ahora que están sus contendientes, cara a cara, se queja: uy, me hacen guerra sucia.

jueves, 19 de abril de 2018

Carta dirigida a Andrés (ya sabes quién…)

Estimado Andrés:
Esta semana y la pasada he estado leyendo varias declaraciones tuyas en La Razón y otros medios, que me han puesto a reflexionar mucho acerca de tu posible mandato en caso de que ganaras estas elecciones.
Declaraciones muy netas que son para ponerle los pelos de punta a más de un ciudadano.
Declaraciones muy andresistas que, por supuesto, son de creer.
Y dentro de tantas declaraciones que has hecho estos días, me han llamado la atención tres propuestas.
Propuestas que no logro entender por qué las dijiste.
Te explico:
Quieres derogar las dos reformas más importantes en los últimos sexenios: La Energética y la Educativa.
Además de cambiar el nuevo aeropuerto a Santa Lucía.
Y no es que me llamen la atención esas declaraciones, sino, más bien, lo que me llama esa atención es que quieras derogar esas reformas positivas para la gente más necesitada.
Reformas muy bien pensadas por gente mexicana muy preparada.
Y también que estés negando una real apertura comercial de México con el resto del mundo.
Eso es lo que me llama la atención.
Tus declaraciones tan desafortunadas.
Estás eliminando estos dos proyectos porque no los hiciste tú.
Y estás minimizando un aeropuerto de calidad mundial.
Porque ese tipo de aeropuertos México no los merece.
Y no perderé el tiempo con las mamadas de que vas a vender el avión presidencial y hacer otro parque en Los Pinos.
Porque ésas son señales de que no respetarás la institución presidencial.
En fin, Andrés, esa es bronca tuya.
La otra cosa que me está llamando mucho la atención es tu forma de hablar.
Sin querer, queriendo, cada día hablas más parecido a Hugo Chávez.
No sé si es casualidad o es a propósito.
Pero esas mamadas del tigre o lo que el pueblo decida, si están muy pesadas.
Trump, Castro, Chávez, Maduro, y tú le echan la culpa de las desgracias de su país a otros países o sectores.
Trump le echó la culpa a México.
Castro, a Estados Unidos.
Maduro, a los burgueses.
Y tú, a la mafia del poder.
Todos han tenido mucho éxito para hipnotizar al tigre, o al pueblo.
Y no sabes Andrés, me apanica esa forma de hablar.
Estás haciendo todo perfectamente bien para que las grandes masas caigan rendidas a tus pies.
Y para desgracia del sesenta y cinco por ciento de mexicanos que te odia, a lo mejor nos vas a gobernar.
Y si llegas a gobernar, todas tus decisiones serán “porque el pueblo bueno las pide”.
Como si el pueblo bueno supiera de energía eléctrica o de educación de calidad mundial.
Y te aclaro una cosa:
Coincido contigo en que México está jodido y que debe mejorar.
Pero…
¿Va a mejorar con tu populismo?
Neta, neta…
No lo sé…
Steve Jobs decía:
“Yo no le pregunto a la gente lo que quiere, porque no son ingenieros”.
“Yo les demuestro el producto que creo que necesitan y si les gusta, lo produzco”.
Así de simple Andrés Manuel.
Así de simple…
https://www.razon.com.mx/carta-dirigida-andres-ya-sabes-quien/
Carlos Alazraki

martes, 10 de abril de 2018

AMLO, puerta al inframundo

Jaime Sánchez Susarrey

La comparación de López Obrador con Luis Echeverría Álvarez (LEA) le hará al ‘rayito de esperanza’ lo que el viento a Juárez. De entrada, porque 48 por ciento de los electores son millennials (nacieron entre 1980 y 2000) e ignoran no sólo los excesos que se cometieron en el sexenio 1970-76, sino quién era presidente de la República.
Así que, desde un punto de vista estrictamente propagandístico, la estrategia carece de sentido. Para que funcionara, habría que armar un curso o distribuir folletos sobre el gobierno de Echeverría y luego proceder a la comparación. En otras palabras, sale más caro el caldo que las albóndigas.
Eludir este problema argumentando que, aunque los millennials no sepan quién es Luis Echeverría, sus padres y sus abuelos sí lo recuerdan, equivale a suponer: a) que tienen una influencia total sobre estos jóvenes; o b) que, preocupados por el porvenir del país, se dedicarán a instruirlos y alertarlos. De nuevo, el caldo sale más caro que las albóndigas.
Pero dejando atrás este ‘pequeño problema’, voy al fondo del asunto. Aunque Luis Echeverría implementó políticas populistas, fue ante todo un priista institucional. Llegó por dedazo, ejerció el poder sin contrapesos –porque no los había–, al cabo de cinco años eligió a su sucesor y el sexto año entregó la presidencia de la República a López Portillo. Acató, pues, los principios esenciales del régimen priista, que Daniel Cosío Villegas describía como una monarquía sexenal.
Durante su gobierno, Echeverría hizo estragos: estatizó empresas, incrementó la emisión de papel moneda, disparó la deuda pública, el déficit fiscal, la inflación y terminó con 22 años de estabilidad cambiaría.
Su estrategia económica fue sintetizada en una frase: la política económica se maneja en Los Pinos. Liquidó, así, un pacto implícito que dejaba el manejo de la economía a los técnicos de Hacienda y del Banco de México.
Todo lo anterior con el propósito de superar la ‘atonía’ de los primeros años de su gobierno y acelerar el crecimiento. No sólo eso. Consumó expropiaciones arbitrarias en el norte del país, que luego se convirtieron en el preludio de la estatización de la banca en 1982.
Simultáneamente, ejerció el poder con mano dura. Fueron los años de represión de la guerrilla, de Lucio Cabañas a la Liga Comunista 23 de Septiembre. A contrapunto, sin embargo, denunció a los grandes empresarios como ‘riquillos’ y se enfrentó abiertamente a ellos.
Pero todo lo descrito es un juego de niños si se compara con Fidel Castro y Hugo Chávez. La clave de la cuestión está en el liderazgo y la perpetuación en el poder. El PRI abolió la época de los caudillos entre 1929 y 1936. En Cuba y Venezuela, por el contrario, se construyeron regímenes en torno a un caudillo populista –con sesgo comunista en el primer caso y socialista en el segundo.
Es cierto que la admiración de AMLO por LEA no es ningún misterio. Está ampliamente documentada. Según su versión de la historia, los males de este país empezaron con Miguel de la Madrid. De ahí su denuncia del neoliberalismo y las reformas estructurales, que sin duda echará abajo para restaurar el estatismo y el proteccionismo.
Pero asumir que López Obrador es una reedición de Echeverría es un simplismo. AMLO no es un priista, es un populista. Llegará al poder por sus propios medios, no por dedazo. Se asume como líder único, no como parte de un sistema institucional. Y sufre el mismo tipo de delirio que Castro y Chávez. A LEA, en cambio, ni en sus momentos más febriles se le hubiera ocurrido compararse con Juárez, Madero y Cárdenas.
No se puede descartar que Echeverría haya soñado con perpetuarse en el poder, pero jamás intentó una reforma constitucional para tal efecto. AMLO sí puede hacerlo. Y, si es mínimamente congruente con su pensamiento, la pondrá en marcha. Una encomienda histórica mayor, como la que cree asumir, no se concreta en un sexenio.
Por eso la comparación con LEA pierde de vista lo esencial. AMLO no es una alternativa a probar por seis años, es un riesgo mayor. El PRI, con todos sus fallos y lacras, dejó atrás caudillos y hombres fuertes. Andrés Manuel es, en pleno siglo XXI, la puerta de entrada a ese inframundo.

martes, 20 de marzo de 2018

AMLO oculta lo que hará


La divisa de López Obrador en su discurso contra la pobreza y la desigualdad ha sido “el cambio del modelo económico”.
Y ahora, de manera misteriosa y súbita, esconde esa intención con propuestas que nada tienen que ver con el tema.
Ha optado por la estrategia ocultar su proyecto para que no se le escape la presidencia.
Nadie que haya oído a López Obrador en estas décadas, desde su combate a las reformas a comienzos de los noventa y hasta apenas unos meses, puede decir que no lo escuchó decir que hay que cambiar el modelo económico.
Hoy, de manera deshonesta para los votantes, escabulle el tema.
Porque combatir la corrupción, como ofrece, no es cambiar el modelo económico.
Corrupción hay en el capitalismo, en el socialismo, la hubo en la Colonia, en la Edad Media y en la antigua Grecia (Diógenes buscaba con una lámpara, a pleno sol, a un hombre honesto en Atenas).
Sea franco, le piden a López Obrador.
Desde el Consejo Coordinador Empresarial hasta algunos de sus seguidores que le creen el discurso y les extraña que ya no hable del cambio de modelo, están desconcertados ante el silencio taimado del puntero en las encuestas presidenciales.
Explíquelo. En qué consiste el cambio de modelo.
AMLO no lo hace porque esconde lo que hará. No le conviene decirlo ahora.
Hacer ajustes a la reforma energética no es cambiar el modelo económico del país.
Cancelar la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México tampoco es cambiar el modelo.
Dijo a los banqueros que no va a expropiar ni a nacionalizar empresas. Excelente –si fuera verdad.
Entonces, ¿en qué consiste su cambio de modelo económico?
Ya anunció que no va a subir impuestos ni hará cambios fiscales. ¿Le creemos?
Si no va a modificar la política fiscal, ¿qué va a cambiar del modelo económico?
López Obrador ha repetido hasta el cansancio que la pobreza ha aumentado en el país –lo cual es totalmente falso– por culpa del modelo económico neoliberal.
Muy bien, tal vez tenga razón en que el modelo falla y será un gusto apoyarlo si propone algo diferente y sensato, pero no lo hace.
Ahora su discurso es única y exclusivamente contra la corrupción, y deja lo demás sin tocar.
Pablo Hiriart 20 marzo 2018.
Es estrategia de campaña porque oculta lo que va a hacer.
Si su única inquietud fuera combatir la corrupción, que se postule para titular de la Fiscalía Anticorrupción y seguramente tendría el apoyo casi unánime de los legisladores.
Desde ese puesto se puede combatir más la corrupción que desde la presidencia, pues tendrá facultades específicas, dientes, y será autónoma.
AMLO quiere cambiar el modelo económico del país, lo cual sería atendible y digno de analizar, pero no dice lo que pretende hacer. Lo esconde.
Hasta sus seguidores están desconcertados, pero le guardan obediencia porque lo conocen y es muy posible que el silencio sea una treta para soltarnos el estatismo echeverrista, las expropiaciones y una economía cerrada al mundo como ocurría en el México que añora (donde también había, y mucha, corrupción).
O tal vez no. Y resulte ser lo que ahora nos dice y nada más: un presidente que no cambiará nada, salvo de lugar el aeropuerto.
Fitch, una de las tres grandes calificadoras del mundo, no se traga la historia del presidente inofensivo y cree que sí vendrían cambios drásticos al modelo económico.
Pero AMLO los oculta. No se atreve a hablar de ellos y prefiere lanzar mensajes contradictorios a través de Alfonso Romo, para engañar a los votantes.
Ahí está el quid de su peligrosidad.

lunes, 12 de marzo de 2018

Votar por López Obrador es un suicidio para México: Vargas Llosa


AMLO, la oveja y el tigre

Pablo Hiriart, El Financiero, 12mzo18.

Ante banqueros y ante el presidente, López Obrador se ha puesto piel de oveja, pero amaga con soltar al tigre, para que nada impida su triunfo en la elección de julio.
Le dice al presidente que va a pasar a la historia si no interviene en la elección. Vamos, si gana él.
Y ante los empresarios advierte que va a dejar suelto al tigre si hay fraude, es decir, si no gana él. Nunca en su vida ha aceptado una derrota.
Esa es su esencia, similar a la de Chávez, que lo convierte en un peligro: el pueblo contra las instituciones si no se hace su voluntad.
El tigre es el pueblo. Y él encarna al pueblo.
Con los banqueros también se mostró con destellos de sensatez y bromista: respetuoso de la iniciativa privada, afecto al Estado de derecho.
¿Cree que no lo conocemos? ¿Que nunca lo hemos visto ni oído?
Es el mismo discurso tranquilizador de Chávez cuando ganó la presidencia por la vía del voto.
No olvidemos que los presidentes de los dos partidos que apoyan la candidatura presidencial de AMLO (Morena y PT) son abiertamente chavistas.
Él, por su parte, ha prometido:
Amnistiar a criminales.
Derogar “las reformas salinistas que hundieron el país”, entre las que están el TLC y la privatización de la banca, por cierto.
Entregar la educación a la CNTE y derogar la reforma educativa.
Tirar la reforma energética.
Cancelar el nuevo aeropuerto que se construye en Texcoco.
Y ante los banqueros dijo que, en resumen, lo único que hará es acabar con la corrupción.
Omitió decir que investigará a quien le pida 'el pueblo', como expuso recientemente. Y ahí caben legisladores, empresarios, periodistas…
Ya sabemos lo que piensa de la Corte: unos corruptos que “nunca han dado fallos en favor del pueblo”, como si esa fuera su labor.
Ahora su aliento chavista lo oculta con una nueva modulación de las palabras, muy lentas, para que no salga el verdadero AMLO: impulsivo e iracundo.
Quienes le acompañan en la búsqueda de la Presidencia son chavistas y maduristas de corazón y lo han expresado.
La presidenta de su partido, Yeidckol Polevnsky, tenía, hasta hace poco, una plataforma en Facebook para defender la revolución bolivariana: “Hay que conocer la historia de Venezuela para valorar lo mucho que hizo el comandante Chávez… Ayúdenos a difundir la verdad, ayúdenos a hablar de la grandeza de Hugo Chávez, de lo grande que es el gobierno bolivariano de Venezuela”.
¿Qué pretende Morena con nuestro país? Lo respondió claramente el presidente de la Comisión de Honestidad y Justicia de la dirección nacional de ese partido, Héctor Díaz Polanco: “Digámoslo directo: la integración de México en la revolución bolivariana”.
Lo dijo en un discurso en Caracas la senadora de Morena y pieza clave en la movilización de ese partido en las colonias populares de la capital (donde vive el tigre), Dolores Padierna: “Y por eso decimos: seguimos con Nicolás Maduro en el camino abierto por el presidente Chávez: la causa de la revolución bolivariana, la causa del socialismo, las causas de Hugo Chávez triunfarán”.
La semana pasada el PT, que postula a AMLO, invitó a México a Adán Chávez Frías, hermano de Hugo, a dar una conferencia.
El candidato de Morena a la Cámara de Diputados, Gerardo Fernández Noroña, viajó a Caracas para estar presente en el aniversario luctuoso de Chávez, el día 8 de este mes, desde donde escribió:
“Los que sostienen que hay crisis humanitaria en Venezuela son unos farsantes, unos verdaderos miserables… En la campaña de acoso contra el hermano pueblo bolivariano de Venezuela, se ha llegado al extremo de excluir de la próxima Cumbre de las Américas, a realizarse en Lima, al presidente Nicolás Maduro… Lo real es que Venezuela construye una nueva vía económica con su iniciativa del Petro. Criptomoneda que sostiene su valor en las reservas petroleras venezolanas”.
Bueno, esos son los que pueden llegar al poder en diciembre, más Napoleón Gómez Urrutia, la secuestradora Nestora Salgado, etcétera. Delante de ellos va AMLO con piel de oveja.
Y si no gana será por 'fraude'. Ahí les va el tigre, el pueblo, contra las instituciones.

viernes, 9 de marzo de 2018

En congreso del PT 'Hubo saludos hasta de Unión Soviética'


Cd. de México (09 marzo 2018).-
Hay latas de coca cola y seven up y café y galletas en las mesas. Un joven costarricense atraviesa el vestíbulo con una playera roja con la hoz y el martillo. Un Che Guevara estampado en la mochila de una guatemalteca.

En la entrada de un auditorio del hotel Fiesta Americana, Roger Taboada distribuye el "Correo Bolivariano. Órgano oficial de Todos Somos Venezuela".

"Apostamos por el socialismo", dice Taboada, un profesor y periodista que tiene esperanzas en Andrés Manuel López Obrador, si bien no para que convierta a México al socialismo. "Con que sea democrático, eso ya sería una revolución", dice.

El PT organizó su seminario "Los partidos y una nueva sociedad". Los comunistas, los socialistas, los que quieren derrocar al capitalismo se reúnen en el foro de izquierdas.

Adán Chávez, hermano mayor de Hugo Chávez, estaba invitado, pero canceló. El PT insiste en que eso fue un invento de quienes quieren desprestigiar a López Obrador relacionándolo con Venezuela.

Pero Fernández Noroña, que un día antes estuvo en Venezuela y saludó a Nicolás Maduro, dice que sí estaba invitado.

"Ayer lo vi en Venezuela y le dije 'mañana nos vemos allá en el seminario del PT'. Adán sí tenía pensado venir, ya me habían dicho que estaría y se le complicó porque está la presión con la oposición en Venezuela", afirma.

El PT volvió privado su seminario de este año. Ni siquiera informó que sería en este hotel de Paseo de la Reforma, en un auditorio con vista a la estatua de Cristóbal Colón. Y en el vestíbulo una docena de guardias con brazalete rojo escanean gafetes en la entrada.

El guatemalteco Edgardo Stuardo Batres, asesor del único diputado de Winaq, el partido de Rigoberta Menchú, afirma que hay un embate de la derecha en America Latina, apoyada por el "imperialismo norteamericano".

"El planteamiento debe ser de que la izquierda latinoamericana debe de ganar todos los poderes posibles en cada una de las lecciones, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial", plantea.

Luego de que cierran la puerta del auditorio, una banda de guerra toca dos veces el Himno Nacional que escuchan más de una centena de invitados.

Más tarde, cuando salen a la comida, el salvadoreño Ever Martínez, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), cuenta que el líder del PT, Alberto Anaya, les informó que López Obrador lleva una ventaja de más de 40 puntos.

Y el venezolano Juan Ramón Guzmán añade que el publicista Antonio Solá, el inventor de la frase "Lopez Obrador es un peligro para México", les dijo ahora que ya no lo es.

El ex perredista René Bejarano, camino al Hotel Imperial, destaca el debate de ideas.
"Aquí hay muchos puntos de vista, ahorita la intervención del Partido Comunista de la Federación Rusa, por ejemplo", comenta.

Del auditorio sale también el colombiano Francisco González, quien estuvo 40 años en las FARC con el alias de Édgar López.

"Hubo saludos de Cuba y de la Unión Soviética", cuenta, y corre buscando el tercer piso del hotel para comer.

Dos funcionarios de la Embajada de Corea del Norte portan en las solapas un pin de la cara del líder supremo Kim Jong-un y traen un mensaje para los mexicanos.

"En el Partido del Trabajo de Corea del Norte tenemos disposición de apoyar la causa justa del Partido del Trabajo en México", dijo Un Chol Jong, segundo secretario de la representación diplomática.

jueves, 1 de marzo de 2018

Elegir a López Obrador sería suicidio

Ismael Rivera
MADRID.- En la víspera del inicio de las campañas electorales en México, el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa advirtió del suicidio democrático que cometerían los mexicanos de elegir como Presidente, en los comicios del próximo 1 de julio, al candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador.
Cáustico en sus apreciaciones sobre el ex jefe de Gobierno de Ciudad de México, el escritor de origen peruano aseveró que López Obrador representa una democracia populista y demagógica, con recetas que están absolutamente fracasadas en el mundo entero, por lo que deseó que los mexicanos voten con lucidez y que no voten con el estómago.
A pregunta expresa de REFORMA sobre si estaría dispuesto ha debatir con López Obrador sobre su propuesta de Gobierno, toda vez que el líder de Morena se autodefine como un liberal, Vargas Llosa lanzó una carcajada.
"¿Él se considera un liberal?", cuestionó mientras seguía riendo, sin dar una respuesta al respecto.
"Mi esperanza es que haya suficiente lucidez como para ver a dónde conduce ese suicidio de votar por el populismo, de votar por la demagogia, con recetas que están absolutamente fracasadas en el mundo entero", apuntó.
Entrevistado durante la presentación su último libro "La llamada de la tribu", una autobiografía intelectual y política en la que contrasta las discrepancia y semejanzas de siete autores liberales que han marcado su vida, el escritor también reconoció que existe un grave riesgo de que en las elecciones de México el crimen organizado pueda intervenir para tratar de influir en el resultado.
Y es que desde su óptica, los mexicanos deben tomar en consideración la tragedia que ocurre en Venezuela, donde dijo que se ha impuesto una dictadura.
REFORMA.

miércoles, 28 de febrero de 2018

México puede convertirse en una democracia populista y demagógica: Vargas Llosa


MADRID (apro).— El Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, alertó este miércoles que un triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones de julio próximo en México, significarían “un retroceso para México”, ya que lo convertiría en “una democracia populista y demagógica”.
“Tengo la esperanza de que haya lucidez en México, ante el populismo, la demagogia y las recetas fracasadas como en el caso de Venezuela, donde ahora el 90 por ciento quisiera salir de esa sociedad frustrada y fracasada”, dijo el escritor peruano durante la presentación de su libro “La llamada de la tribu”, una autobiografía intelectual y política.
Se cuestionó “si van a ser los mexicanos tan insensatos de votar por eso, teniendo el ejemplo de Venezuela enfrente”.
“Algunos países prefieren suicidarse, espero que eso no ocurra porque sería muy trágico para México, donde algunas cosas andan mal, pero otras bastante bien. Esperemos que el populismo no gane en México”.
Al término de la presentación de su libro en la Casa de América, el escritor cuestionado directamente por un posible triunfo de López Obrador, el candidato de Morena, respondió, “yo espero que no gane López Obrador, creo que sería un retroceso para el país”.
Vargas Llosa criticó las elecciones convocadas en Venezuela, que consideró “una farsa, porque hay mucho que no hay elecciones libres allí”.
Aseguró que serán unas “elecciones manipuladas y un fraude monumental, por la impopularidad del gobierno de Nicolás Maduro”.
En este sentido, el autor de La Fiesta del Chivo criticó al expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, a quien calificó de “ingenuo”, al llamar a los venezolanos a participar en esos comicios.
“(Esas elecciones) son una mentira flagrante, con la que Maduro persigue eliminar a la Asamblea Nacional”.

Fuente: PROCESO.

viernes, 23 de febrero de 2018

Germán, senador de Morena

Pablo Hiriart

23 de febrero 2018 El Financiero.
Hace algunos meses recorté (trabajo a la antigüita) un artículo de Germán Martínez Cázares que me pareció particularmente brillante, sobre la cobardía y abyección de los que se pasan a Morena porque ven inevitable el triunfo de López Obrador.
'Obediencia anticipatoria' se llama el texto de Germán Martínez, publicado en Reforma el 29 de marzo del año pasado, que arranca con una pregunta:
“¿López Obrador ganó, ya, la presidencia? Una mezcla de inevitabilidad histórica, derrota anticipada, cobardía cívica, cargada política, cuidado de negocios y trasiego de privilegios se siente en el ambiente. El rey se pasea, sus súbditos salen a vitorearlo”.
Al final del artículo Martínez Cázares da el antídoto para no irse a la cargada y conservar el decoro. Cita un texto de un profesor de Yale, titulado 'Sobre la tiranía', del que transcribe una de las lecciones del siglo XX: “No obedezcas por anticipado… la mayor parte del poder del autoritarismo le ha sido otorgado libremente… La obediencia anticipatoria es una tragedia política, significa adaptarse instintivamente, sin reflexionar, a una nueva situación”.
Y aplica el párrafo anterior a AMLO: “Ese ‘prontismo dócil’ no pregunta ‘qué cambió’ en quien presume haber cambiado; es la rana de Esopo, dispuesta a cargar al escorpión, con la simple promesa de que no lo picará… ja-ja-ja”.
Con ese rasero juzgó a Miguel Barbosa, en el texto referido, cuando éste se pasó a Morena para obtener una candidatura: “El senador Barbosa sin complejos ejecutó en lo alto de su circo el vuelo en el trapecio, intentó brincar de la barra horizontal del PRD a la de Morena, pero ¡sin soltarse de ninguna! (ni del dinero de la coordinación)”.
Apuntó algo digno de aplauso: “Es una herejía periodística exigirle (a López Obrador) aclarar sus nexos en Guerrero con los gobiernos manchados con la sangre de estudiantes de Ayotzinapa. Nadie tampoco le cuestiona que en la era de las energías renovables, quiera construir una refinería de petróleo”.
Del próximo senador de Morena también recorté un texto que es de una claridad meridiana acerca de su ideología: 'Cárdenas ha muerto', publicado en el mismo periódico cuando se aprobó la reforma energética. Dice:
“Un funeral. Con asombroso tino los diputados perredistas organizaron en el Palacio Legislativo unas pompas fúnebres por la muerte de Lázaro Cárdenas. ¡Acierto total! Efectivamente, la reforma energética ‘lo mató’; ojalá, su obra, jamás resucite!” .
Sustenta su dicho: “Aunque sea difícil entenderlo por tantos años de culto público, biografías acríticas y fanatismo político, el general Cárdenas representa muchas de las causas del atraso del país. La reforma energética representa reparar una de ellas. Verdadera hazaña derribarlo de su pedestal mitológico. El logro es del presidente Peña, pero también, y en gran medida, de la oposición socialmente útil del PAN”.
Remató su texto con una imagen fuerte –que no comparto: “Divinizar a Cárdenas le costó mucho al país. El régimen priista poco a poco se alejó de su pasado. El PAN le dio una victoria al futuro y a la modernización. La izquierda, huérfana de su Tata Lázaro, ¿por qué no propone expropiar los medios de producción, reanudar la lucha de clases y colectivizar los esfuerzos laborales? Hay conceptos políticos repugnantes, y difuntos que apestan”.
Lázaro Cárdenas no apesta en la historia del país, pero Martínez Cázares tiene todo el derecho a decirlo y López Obrador en hacerlo su candidato.
Pues ya tenemos a Germán arriba del trapecio, con el alacrán en la espalda. Suerte al momento del aguijonazo.
Suerte a Germán en su nuevo partido. Y una felicitación a quienes votarán por él.

martes, 20 de febrero de 2018

Candidatos de Morena, ¿la esperanza de México?

Pablo Hiriart
20 FEB. 18
La lista de candidatos de Morena al Senado es veneno para López Obrador. No hay teflón que aguante poner juntos a Napoleón Gómez Urrutia, Nestora Salgado, Félix Salgado Macedonio, apoyados por Elba Esther Gordillo y su familia.
¿Ellos son 'la esperanza de México'?
Puesto de otra manera: si no puedes con “la mafia del poder”, alíate a ella e incorpórala a tus listas.
A eso le llaman tener principios.
Gómez Urrutia, el líder del sindicato minero que jamás ha entrado al socavón de una mina (su padre sí) y que está acusado de quedarse con 50 millones de dólares de los trabajadores, va a ser senador por Morena porque AMLO lo puso en un lugar preferente de sus aspirantes plurinominales.
Desfalcó y se fue a vivir a Canadá bajo la protección de los poderosos dirigentes de sindicatos metalúrgicos de ese país. Obtuvo un amparo en México y al parecer por ello no podría ser detenido en caso de que regrese al territorio nacional.
Si lo aprehenden cuando vuelva al país, sería visto como una maniobra de venganza política por aliarse a López Obrador. Eso no va a ocurrir porque enturbiaría el proceso electoral y convertiría en víctima a su jefe.
Y ya en México, Napoleón Gómez Urrutia va a ser senador. Es decir, va a tener fuero, que es igual a impunidad. Ya la libró.
Otra candidatura de Morena al Senado es la de Nestora Salgado, que armó un grupo paramilitar en la costa chica de Guerrero, donde secuestraban y extorsionaban, maoísta, con estrecha cercanía a la guerrilla.
Ella estuvo presa por el delito de secuestro. Salió libre porque hubo irregularidades en los procedimientos al momento de su aprehensión, no porque fuese inocente.
También va al Senado, por Morena, Félix Salgado Macedonio, quien fue alcalde de Acapulco y se dedicó a la farándula en yates de lujo que quién sabe quién pagaba, mientras al puerto entraron para siempre los más peligrosos cárteles criminales del país.
Acapulco se vino abajo con Félix Salgado Macedonio, entre fuertes versiones de sus ligas con grupos de narcotraficantes que hasta el día de hoy no dejan en paz a esa plaza que debiera ser una mina de oro para los guerrerenses.
Todos ellos, y su candidato presidencial , cuentan con el apoyo de la exlideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo, su yerno, su nieto y su incondicional Rafael Ochoa, exlíder formal de ese sindicato, y que ahora arma las 'redes progresistas' para el apoyo cibernético de la campaña de López Obrador.
Así, con esa compañía, AMLO se propone liberar a México de la corrupción, de la violencia, y darnos un país mejor a todos.
Se presentan como “la esperanza de México”.
Y sin duda, ganen o pierdan, estarán en los puestos directivos en el Poder Legislativo de la República.
Si ganan la presidencia, tendrán el poder total.
Pero no es seguro que ganen. La señal de duda la mandó la también candidata plurinominal al Senado por Morena, la exministra Olga Sánchez Cordero, que sería secretaria de Gobernación en caso de que triunfe AMLO.
Su postulación al Senado nos indica que no creen en la victoria de López Obrador.
Ella misma lo dijo, “la elección es incierta”, por lo que prefiere pájaro en mano: una senaduría plurinominal. Y si ganan, venga pues la Secretaría de Gobernación.
Ahí está parte del abanico que va a acompañar a López Obrador en la conducción del país desde el Poder Legislativo.
Ellos son el soporte intelectual de lo que viene… si es que gana.

AMLO: intolerancia a la crítica

7/02/2018. Jorge Fernández Menéndez. No creo en las versiones AMLove porque el candidato de Morena lleva demasiados años demostrando que es un hombre irascible e intolerante.
Su incapacidad para aceptar una crítica la conocen todos los que han trabajado con él: Andrés Manuel ordena, no pregunta, no acepta jamás una entrevista con un crítico porque el sólo hecho de serlo lo convierte en enemigo; si llega a un acuerdo con un medio, por ejemplo, y algún columnista o comunicador lo critica le reclama a los dueños de que violaron los acuerdos que habían alcanzado (y más de una vez pedido, no sé si logrado, que sus críticos dejaran ese medio). Puede admitir entre los suyos a todos los que acusó en el pasado de corruptos (y muchos lo eran y lo son) simplemente porque se acercaron a su persona, pero no puede aceptar un diálogo fluido con alguien que lo contradiga. 
No suele aceptar tampoco conversaciones con alguien que no haya sido "filtrado" previamente por alguno de sus hijos, sobre todo Andrés. Incluso uno de los principales disidentes del PRD que se fue por una candidatura a Morena reconoce en privado que durante largos meses no pudo ver a Andrés Manuel porque  no lo recibía y que el único contacto con el líder vía Andy. 
​Para nadie es un secreto que tengo diferencias importantes con López Obrador desde hace años, pero no siempre fue así: cuando Andrés Manuel fue presidente del PRD tuve, como muchos otros, una relación profesional intensa y pública con él. Cuando ganó la jefatura de gobierno de la ciudad de México, me concedió (yo trabajaba entonces en MVS y Milenio) una de las primeras, quizás la primera entrevista desde que había asumido el cargo. Fue muy cordial, de más de una hora, se trasmitió por MVS sin corte alguno. Todos, aparentemente, estábamos muy satisfechos. Pero a Andrés Manuel no le gustó. Nunca supe por qué, no recuerdo si fue César Yáñez el que me lo comunicó, más como un comentario que como una advertencia. Pero desde ese día, que debe haber sido el 8 o 9 de diciembre del 2000, López Obrador nunca ha vuelto a darme una entrevista, misma que he pedido innumerables veces.
​Fui muy crítico durante su gestión sobre todo cuando traicionó a Cuauhtémoc Cárdenas (un hombre con el que se puede tener desacuerdos, pero que es un paradigma de verticalidad y respeto) y a Rosario Robles, y cuando se terminaron de exhibir los actos corruptos de sus más cercanos colaboradores, como René Bejarano y Gustavo Ponce Meléndez. Todos los que preguntamos entonces qué sabía el jefe de gobierno de las actividades de dos de sus más cercanos colaboradores nos convertimos en parte  de la mafia del poder.
​Unos años después publiqué un texto que sigo considerando absolutamente legítimo que se tituló De qué vive López Obrador. El mismo terminó circulando durante años en la red y medio mundo le ha agregado cosas de su cosecha, pero en el original simplemente nos preguntábamos de qué vivía, una pregunta legítima para quien durante cinco años no había tenido ninguna actividad productiva remunerada (y que desde fines de los 80 hasta ahora, salvo su periodo al frente del gobierno capitalino, tampoco la había tenido). Se desencadenó la ira de Andrés Manuel y sus allegados por haber osado realizar esa pregunta que cualquiera hubiera podido responder con toda tranquilidad. Decíamos entonces que no se podía tener una vida política intensa y activa, mantener a sus hijos en universidades privadas y en el extranjero, haber formado otra familia, tener un niño pequeño, sin ingresos. Preguntábamos de dónde provenían, porque Andrés Manuel insistía que nunca ganó más de 60 mil pesos mensuales entregados por su partido. Nadie ha visto jamás su declaración fiscal, su declaración de bienes no dice nada. Aseguró, muchos años después que vivía de las regalías de sus libros algo que los que hemos publicado y mucho sabemos que no puede ser cierto en México. Saber de qué vive un candidato, un político, es una pregunta tan legítima como preguntar ahora de qué vivió Marcelo Ebrard los pasados cinco años en París, Nueva York y Houston, ya que no trabajó durante todo ese período.
​Así llegamos al día de hoy donde López Obrador acepta gustoso a Alfonso Durazo, a Gaby Cuevas, a la familia de Elba Esther, a Greg Sánchez y los suyos, a Cuauhtémoc Blanco y a tantos más que hasta hace unos días eran parte de la mafia del poder. Pero fue suficiente que Jesús Silva Herzog Márquez, al que nadie puede calificar como un defensor del actual gobierno, criticara en un texto absolutamente respetuoso esas incorporaciones diciendo que habían llevado a Morena hacia el "oportunismo", para que le llegara la condena desde la alturas y López Obrador colocara a Jesús y a Enrique Krauze en el carro de los corruptos y mafiosos del poder. Imposible un debate con él, imposible una diferencia. Ahí, cuando pierde el control es cuando muestra su verdadero rostro. El que asusta y preocupa. Y eso no cambiará hasta que Andrés Manuel acepte dialogar con sus críticos, no sólo con sus incondicionales.
​Y ni hablemos de la idiotez suprema de uno de sus ideólogos, John Ackerman, insultando a todos los que vieron el domingo el súper bowl, un "deporte capitalista" (sic).

Germán, ¡político del montón!


México
Lo primero, reconocer que me equivoqué. ¿Por qué?
Porque a Germán Martínez sí le llegaron al precio. Y, como suele ocurrir, el tiempo lo puso su lugar.
Y es que el ex presidente del PAN está entre los políticos que olvidaron ideología, ideales e ideas por un vulgar “hueso”. Vulgar clase política.
Y viene a cuento porque en el Itinerario Político del 1 de febrero recordamos dos ocurrencias del presidente Álvaro Obregón que son parte de la picaresca de la clase política mexicana.
La primera, cuando Obregón dijo que sería el presidente más honesto… “Porque solo tengo un brazo para robar”. La segunda, cuando acuñó lo que hoy se considera epítome de la corrupción: “Nadie aguanta un cañonazo de 50 mil pesos”.
El tema surgió luego que Germán Martínez reveló “una joya de la forma y el fondo” utilizados por Andrés Manuel López Obrador para estimular la cooptación, traición y deslealtad a partir del reparto de cuotas.
Es decir, AMLO estimula la codicia e impunidad —con la entrega de cargos públicos— y con ello dobla ideas, ideales e ideologías.
Como recuerdan, el ex presidente del PAN reveló que AMLO lo había invitado a ocupar la Fiscalía General en su hipotético gobierno, cargo que el ex jefe del PAN dijo rechazar.
Por eso, aquí dijimos que Germán Martínez “es uno de los políticos con la más sólida educación y con los principios mejor colocados. En realidad es un ideólogo del PAN y uno de los demócratas más acabados”.
Y es que en su momento, el jefe panista también renunció a la dirigencia de los azules, por vergüenza, luego de una escandalosa derrota.
Al final dijimos que lo importante no era “si Germán Martínez cree o no en López Obrador, tampoco si López Obrador engaña a Germán Martínez o engaña a todos los ciudadanos. No, lo importante es la revelación de la metodología empleada por Obrador para despertar la codicia de los políticos”.
Queda claro que la codicia se desata con los cañonazos de AMLO, al mejor estilo de Álvaro Obregón; “cañonazos que resistió Germán Martínez”, rematamos.
Sin embargo, me equivoqué. La realidad terca e inflexible demostró que el implacable tiempo siempre coloca a todos en su lugar.
Y es que Germán Martínez se dobló ante los cañonazos de López Obrador; olvidó ideas, ideales e ideología del PAN por un plato de lentejas.
Me equivoqué porque Germán Martínez no es el político con los principios mejor colocados, tampoco es un ideólogo del PAN y menos uno de los demócratas más acabados. Tiró al bote de basura toda su historia partidista, a cambio de una plurinominal de Morena en el Senado. Un plato de lentejas.
La realidad mostró que Germán Martínez es un político del montón, de los que se derriten al calor de un pequeño hueso, de los que se acuestan como férreos defensores de los principios que Gómez Morín convirtió en partido político —el PAN— y despiertan bañados por el populismo de izquierda y el servilismo “chabacano” al mesías.
Dilo si no la siguiente declaración: “Estoy listo para apoyar lo que ordene el candidato… Soy de los que con orgullo va a entregar volantes de López Obrador porque quiero que sea presidente… Porque con López Obrador habrá un mejor mañana”.
¿Qué debió pasar en la cabeza de Germán Martínez para producir un cambio ideológico de 180 grados? ¿Dónde quedaron lecturas, ideas, doctrina, congruencia, principios…?
Aquí documentamos la cachaza de “los políticos basura” que han saltado de un partido, a un segundo partido, a un tercer partido sin hacer gestos por tragar sapos y serpientes. Y hoy se confirmó que “el hueso” derrite lo mismo la fortaleza ideológica del más iletrado, que del llamado “intelecto de angora”.
Lo curioso es que Germán Martínez ratificó su amor a Morena y a López Obrador, justo cuando el tres veces candidato presidencial nos regala, a los mexicanos todos, la más acabada pieza de su ambición dictatorial.
Y es que en su discurso de aceptación de la candidatura presidencial, Obrador no solo regresa a lo más viejo del PRI, sino que construye su retórica al más puro estilo de Goebbels, el teórico del nazismo criminal de Hitler.
¿A qué nos referimos?
Solo los ciegos como Germán no la ven; López Obrador convierte las peores aberraciones de su personalidad en méritos de campaña y de gobierno, como la locura, la necedad, la tozudez y las ocurrencias. ¿El Hitler mexicano?
Habrá entendido el inteligente y culto Germán —derretido por un escaño— que detrás “de las nuevas virtudes” de AMLO; de “la locura, la necedad, la tozudez” y el fanatismo, está Goebbels?
El tiempo pone a cada cual en su lugar. El tiempo puso a Germán Martínez en el bote de basura.
Al tiempo.

martes, 6 de febrero de 2018

Los hijos de Andrés Manuel



El Estado Mayor de Andrés Manuel López Obrador es sanguíneo. La cúpula real de Morena, el partido que bautizó como Movimiento de Regeneración Nacional para que la masa lo vinculara subliminalmente con la Virgen de Guadalupe, y quienes están en la línea de sucesión de su control por la vía de la herencia política, no son sus compañeros de trabajo político de décadas, sino sus hijos. López Obrador tiene cuatro, tres de su primer matrimonio con Rocío Beltrán, quien falleció en 2003 -José Ramón, Andrés y Gonzalo-, y uno más, menor de edad, de su segundo matrimonio, con Beatriz Gutiérrez –Jesús Ernesto-. Los tres primeros forman el cinturón que rodea al candidato presidencial, y ante quienes todos tienen que someterse y pasar sus aduanas para llegar a él.
Andrés es el más importante, en todos los sentidos. Es el preferido de López Obrador, que tiene un lenguaje de cuerpo muy expresivo y no puede ocultar su preferencia por “Andy”, como lo llaman en el entorno más cercano del tabasqueño. “Andy”, el único de sus hijos mayores a quien López Obrador saluda de beso, controla la agenda de su padre –él decide a quién ve y cuándo-, y tiene bajo su responsabilidad la Ciudad de México. La precandidata de Morena al gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum, no hace nada que no tenga la aprobación de “Andy”, o que no haya pasado por él. Andrés y la presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky, integran lo que cuando perdió una encuesta secreta ante Sheinbaum para la candidatura capitalina Ricardo Monreal calificó, sin mencionarlos como “la nomenklatura”.
José Ramón, el mayor, es el coordinador estatal de Morena en el estado de México, donde el partido ha tenido un avance significativo y fue una pieza central en la pasada elección por la gubernatura para que Delfina Gómez, la candidata morenista, derrotara por 56 mil votos al candidato priista, Alfredo del Mazo, quien se levantó con la victoria por los votos que le dieron los partidos coaligados al PRI. José Ramón fue el responsable de formar seis mil 500 comités seccionales del partido en el estado, que sirvieron como defensa del voto aunque, dicho dentro de los órganos de poder de Morena, no fueron suficientes para cumplir el objetivo. Cuando menos en cuatro municipios, explican internamente, el voto rural priista fue completamente atípico y clave en la victoria de Del Mazo.
La experiencia del estado de México ha sido el ejemplo tomado por Gonzalo, el tercer hijo de López Obrador, para hablar de la importancia de los comités seccionales, cuya coordinación le entregó su padre. Estos comités son una distribución territorial de defensa del voto que López Obrador, dicho por él mismo, nunca pudo armar en el PRD. La estructura de defensa del voto fue instaurada en 2015, casi un año después de que Morena obtuvo su registro como partido en 2014. Cuando López Obrador se la encargó a Gonzalo, le exigió que cada una de las 68 mil secciones electorales del país estuviera compuesta por cuando menos ocho personas, que incluirían a un RC (representante de casilla) y a un RP (representante de partido); que debía haber un coordinador por cada 10 secciones urbanas, y otro más por cada cinco rurales. En junio del año pasado, Gonzalo cumplió la tarea.
Si bien el trabajo que realizan Andrés y Juan Ramón es fundamental para mantener el bastión lópezobradorista en el Valle de México, el de Gonzalo es esencial para aspirar realmente a la victoria en las elecciones del primero de julio. “Hay que avanzar como la humedad”, decía López Obrador al describir cómo debía ser el armado de esos comités seccionales, que fueron fundamentales para que Morena fuera apareciendo como partido en comunidades, regiones y estados donde no había figurado nunca. La confianza en él es tan grande, que los cinco coordinadores regionales nombrados por López Obrador la semana pasada –Bertha Luján, Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal, Rabindranath Ramírez y Julio Scherer-, tienen a Gonzalo como su jefe directo.
El carácter endogámico del liderazgo real y formal en Morena no ha sido analizado dentro del partido. De hecho, se le considera como algo natural, derivado de una decisión de facto de López Obrador. Nadie lo cuestiona, ni nadie la reclama en la actualidad. Esta estructura de poder sería impensable en otro partido en México, donde la sola incorporación de personas cercanas a los liderazgos es motivo de ácidos cuestionamientos, curiosamente, mayoritariamente de las trincheras que defienden a López Obrador. Paradójicamente, en el caso de López Obrador, su palabra es absolutista.
Si los partidos en el mundo no son democracias sino estructuras verticales, en el caso de Morena su conformación es monárquica. La verticalidad es autoritaria –las asambleas a mano alzada y las encuestas secretas para designar candidatos son una de sus expresiones más públicas-, y los cimientos para la transición de Morena después de López Obrador, encuentran su modelo en las viejas casas reales europeas, donde el poder no se entrega mediante el ejercicio democrático o derivado de un sistema de méritos, sino que se cede a la misma sangre. El heredero de López Obrador es, como primero en la línea de sucesión, “Andy”.
López Obrador puede hacer todo lo que quiere con Morena porque el movimiento es él. Nadie le alza la voz; nadie objeta estas decisiones. Los hijos, aunque inexpertos en muchos momentos, tampoco le han fallado. El control vertical lo reproducen cabalmente, legado claro del pensamiento del candidato.