lunes, 13 de noviembre de 2017

Rusia en nuestras elecciones

Pablo Hiriart, El financiero.

Rusia intervino en las elecciones estadounidenses, de acuerdo con cuando menos 17 agencias de seguridad e inteligencia de ese país.

En los recientes comicios en Holanda los servicios encubiertos rusos hackearon el sistema de cómputo. Francia también padeció la injerencia rusa.

Todas las intervenciones rusas en procesos electorales extranjeros en fechas recientes han sido en favor de candidatos populistas, desde Donald Trump hasta Marine Le Pen.

Aquí en México, los organismos de propaganda del gobierno de Vladimir Putin, como el canal de televisión Russia Today, hacen proselitismo en favor de Andrés Manuel López Obrador, con la misma energía con que promueven la revolución bolivariana de Nicolás Maduro en Venezuela.

Quieren hacer ganar a López Obrador el próximo año, o en caso de que la tendencia electoral no le favorezca, existe el riesgo de que intenten hackear el sistema de cómputo del INE y desestabilizar a México, el vecino estratégico de Estados Unidos.

El INE está indefenso ante esa circunstancia.

Un ariete de la campaña rusa en favor de AMLO es –como ellos lo presentaron– “nuestro hombre en México”, el asesor de López Obrador para asuntos internacionales, John Ackerman.

Pero la propaganda de Russia Today es únicamente lo que está en la superficie, lo que se ve, pues bajo el puente corren aguas mucho más obscuras.

Fernando García Ramírez, colaborador de EL FINANCIERO, ha descrito el modus operandi de Russia Today en favor de AMLO y el intento del gobierno ruso por intervenir en nuestras elecciones.

A cambio ha recibido burlas del propio embajador Eduard R. Malayán, quien apuntó en una carta a este diario que en las redacciones se “movilizaron a todos los expertos ficticios para que intimidaran a los mexicanos con unas amenazas falsas para no permitir el acercamiento de los dos países”.

No es así. El problema no es el bienvenido acercamiento con su gran país, sino la propaganda abierta de Russia Today en favor del candidato presidencial populista.

Y, sobre todo, el riesgo del hackeo del cómputo electoral.

De acuerdo con el INE –nos dice García Ramírez–, el mayor número de accesos a la página www.votoextranjero.mx –el portal oficial desde el que se podrá votar en el exterior en los comicios presidenciales de julio–, proviene de computadoras instaladas en San Petesburgo.

Ante ese dato y la intromisión rusa en los comicios de algunos países, el embajador tiene un argumento endeble: “¿Y no se le ocurre al estimado autor (García Ramírez) que todos esos ataques por todo el mundo pueden ser organizados por algunas instituciones interesadas del Occidente, que deliberadamente se llevan a cabo del territorio de Rusia?”

Pobre Rusia, inerme e indefensa. Sí, cómo no.

La embajada soviética en nuestro país fue una de las más grandes en el mundo, nos recuerda Shannon O‘Neil, investigadora senior del Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York. Aquí estaban los centros de entrenamiento de la KGB y la GRU, de inteligencia militar.

¿Se desmanteló el aparato de espionaje continental ruso operado desde la colonia Condesa? Ackerman y sus amigos de Russia Today nos lo podrían aclarar.

Y Gilberto López y Rivas, otro lopezobradorista que operó como espía de los servicios de inteligencia del Ejército soviético en Estados Unidos.

Shannon O’Neil advierte que “una campaña de desinformación rusa fácilmente podría exagerar y amplificar esos incómodos sentimientos (de una parte de la sociedad mexicana) en beneficio de candidatos anti Estados Unidos como López Obrador”.

Apunta: “México parece extremadamente vulnerable a la misma interferencia rusa que ocurrió en la elección estadounidense de 2016”.

En julio, concluye O’Neil, los mexicanos “deben elegir solos, sin la influencia de agitadores extranjeros que tienen otros objetivos en mente”.

Y esos objetivos son romper la interrelación creciente entre México y Estados Unidos –que va mucho más allá de Trump–, y ponernos en la órbita bolivariana a través de un populista como López Obrador.

Twitter: @PabloHiriart

El 'polémico' equipo de operadores de AMLO

Rivelino Rueda, El Financiero, 12 nov. 17

El líder nacional de Morena respalda el nombramiento de personajes polémicos para competir por cargos de elección y los justifica con el argumento de que partidos quieren influir en los procesos internos de selección en el partido. 

CIUDAD DE MÉXICO.- Con el argumento de que “en Morena no se imponen candidatos como en otros partidos” y que los abanderados de ese partido se designan por medio de “métodos democráticos”, Andrés Manuel López Obrador ha respaldado el nombramiento de personajes polémicos para competir por cargos de elección popular.

A pesar de que ha sido advertido por la misma militancia de Morena sobre los riesgos de designar a estas figuras, el tabasqueño justifica que la inconformidad se debe a que hay otros partidos, gobernantes o “traidores” queriendo influir en los procesos internos de selección de candidatos de ese partido.

Así sucedió en la campaña presidencial de 2012, donde también se eligieron alcaldías en Guerrero. Militantes, pobladores y precandidatos advirtieron en un mitin a AMLO de las ligas de José Luis Abarca (candidato del PRD-PT-MC a la presidencia municipal) con el crimen organizado.

El hoy dirigente de Morena dijo que “no podía hacer nada” y “palomeó” la candidatura de quien dos años más tarde, el 26 de septiembre de 2014, estuvo presuntamente involucrado en la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa
El caso más sonado fue el de la diputada local y excandidata de Morena a Las Choapas, Veracruz, Eva Cadena, quien fue videograbada en abril de 2017 recibiendo dinero que presuntamente debía entregar a López Obrador, por lo cual se abrió una carpeta de investigación por supuestos delitos electorales.

En ese catálogo está Rigoberto Salgado Vázquez, jefe delegacional en Tláhuac, quien es investigado por sus presuntos vínculos con el narcotraficante Felipe de Jesús Pérez El Ojos, quien fue abatido en julio por elementos de la Marina.

También está el caso de Marcelo Ebrard, exjefe de Gobierno capitalino, quien se encuentra en un autoexilio en Estados Unidos desde 2014 luego de que se le vinculó con desvío de recursos en la construcción de la Línea 12 del Metro, la cual tuvo que detener más de un año (marzo 2014 a noviembre de 2015)sus operaciones en 11 estaciones por las irregularidades en la obra.

En julio pasado, el senador Mario Delgado, aseguró que el exmandatario capitalino opera para Morena desde Estados Unidos (junto con Elías Moreno Brizuela) y que las puertas del partido están abiertas para él.

Delfina Gómez, excandidata al gobierno del Estado de México, falseó información en su declaración 3 de 3, además de autoliquidarse como alcaldesa de Texcoco con 440 mil pesos. Durante la campaña electoral en la entidad, también se reveló que Gómez Álvarez había descontado el 10 por ciento de su salario a empleados del municipio cuando era presidenta municipal, para supuestamente dirigirlos a una asociación de Higinio Martínez, actual alcalde de Texcoco.

Figura también Héctor Díaz Polanco, presidente de la Comisión de Honestidad y Justicia, quien ha llamado a que México se sume a la revolución Bolivariana.

En Nayarit, Morena lanzó como candidato al doctor Miguel Ángel Navarro, quien al inicio de la campaña fue acusado de tener vínculos con el exfiscal Édgar Veytia, detenido y actualmente procesado judicialmente en Estados Unidos por cargos de narcotráfico.

Salomón Jara Cruz fue el abanderado de Morena en Oaxaca en 2016, a pesar de que la militancia advirtió a López Obrador de que el exsenador enfrentaba tres procesos administrativos por el desvío de más de seis millones de pesos.

En la lista también están: René Bejarano, El señor de las ligas; Carlos Lomelí, ligado a la red de lavado del cártel de Raúl Flores Hernández; Alberto Anaya, líder del PT y cuya esposa es identificada por la PGR como artífice de una red de lavado, y Félix Salgado Macedonio, famoso por haber propiciado el auge del crimen en Acapulco.



La amenaza rusa a la elección en México

SHANNON K. O´NEIL, El Financiero, 9/nov/17.
La interferencia rusa en la elección presidencial estadounidense ha sido confirmada por no menos de 17 agencias de inteligencia y seguridad en Estados Unidos. Existe amplia evidencia de que los servicios de espionaje de Moscú también trataron de influir en comicios en Holanda, Francia y Alemania. Muchos se quejan en voz alta sobre posibles maquinaciones rusas en la elección general italiana del próximo mayo. Pero si Rusia realmente quiere dañar a Estados Unidos y debilitar el orden mundial en occidente, en muchos sentidos las elecciones de México ofrecen un blanco más fructífero y vulnerable.
Ningún país influye más en Estados Unidos que su vecino del sur. México sigue siendo uno de los socios comerciales más grandes de Estados Unidos, intercambiando casi 600 mil millones de dólares de bienes que mantienen a millones de trabajadores estadounidenses y a sus comunidades. Es el hogar ancestral de alrededor de 37 millones de méxico-estadounidenses e inmigrantes, y el lugar de residencia de la mayor diáspora estadounidense en el mundo. Refinerías, gasoductos y redes de energía entrelazan a ambos países, al igual que sus redes pluviales y ambientales. Cada país depende crecientemente uno del otro para fortalecer su seguridad nacional e incluso para proveer seguridad básica, compartiendo información e inteligencia mientras la policía vigila las calles, yendo tras de terroristas y redes del crimen organizado.

En julio de 2018, México elegirá no sólo a un nuevo presidente sino a todos los senadores y diputados, a nueve gobernadores y un gran número de posiciones locales, más de tres mil en total. El voto para cambiar el mayor número de oficiales electos en la historia moderna de México determinará el camino de esa nación para los próximos años, quizá décadas. Determinará si México permanece pragmático, abierto a comercio e inversión, apoyando la integración regional y amigable a Estados Unidos, o si voltea su mirada hacia adentro, compitiendo con Estados Unidos en materia de proteccionismo y hostilidad, y sacrificando la integración en aras de una política exterior más independiente y de una relación política y económica más cercana con otros países. Al haber mucho en juego tanto para México como para Estados Unidos, la posibilidad de una intromisión rusa tiene mayores implicaciones.

En esta coyuntura, por supuesto, predecir esa interferencia no es más que mera especulación. Pero recordemos que la inteligencia rusa tiene una larga historia en la nación azteca. La de la Ciudad de México fue una de las embajadas soviéticas más grandes fuera de la Cortina de Hierro durante la Guerra Fría, con más de 300 funcionarios. Sus edificios en la céntrica Colonia Condesa contenían centros de entrenamiento para la KGB y GRU (inteligencia militar). Docenas de agentes, muchos con mejor manejo del inglés que del español, colaboraban con Cuba, reclutaban y administraban a espías locales, y obsesivamente fotografiaban y escuchaban a sus contrapartes en la embajada estadounidense, a una corta caminata de distancia.

Dentro de México, la URSS ocasionalmente apoyaba en forma subrepticia protestas sindicales y políticas fomentadas por el Partido Comunista Mexicano y otras organizaciones disidentes. También difundía propaganda anti-estadounidense en periódicos locales, culpando a militares estadounidenses de crear la epidemia de VIH/SIDA, por ejemplo. Pero con mayor frecuencia cultivaba su cooperación con el gobierno mexicano, dada su decisión solitaria de mantener relaciones diplomáticas con la Cuba de Castro y de tener posteriormente un papel primordial en el proceso de pacificación en Centroamérica en detrimento de los Contras nicaragüenses apoyados por Reagan.

Aun cuando la naturaleza de la misión cambió con la caída del Muro de Berlín, la presencia rusa no disminuyó. Los agentes de inteligencia rusos siguieron recorriendo las calles de la capital mexicana bajo el amparo de los recién bautizados Servicios Federales de Seguridad.
En años recientes, la red de espionaje ha sido apoyada por una amplia maquinaria de propaganda en la forma de servicios oficiales de noticias que incluyen a Sputnik y Russia Today (o RT). El canal de noticias de cable de 24 horas en español de esta última ha ganado relevancia, logrando más tracción que cualquier medio extranjero. Su colaborador más prominente es John Ackerman, asesor en temas internacionales del candidato presidencial populista Andrés Manuel López Obrador, quien va adelante en las encuestas electorales.

México permanece extremadamente vulnerable a la misma interferencia rusa que ocurrió en la elección estadounidense de 2016. Facebook, Twitter y Google son importantes fuentes de información para muchos mexicanos. Los periódicos y televisoras locales han estado dispuestos a difundir reportajes que alaban o condenan, a cambio de publicidad o dinero.

El gobierno mexicano carece de una agencia especializada y su Instituto Electoral no tiene la experiencia para exponer a quienes publican noticias falsas o revelaciones embarazosas provenientes de hacking. Peor aún, el reciente mal comportamiento del gobierno le dificulta enfrentar esas debilidades. En junio, el New York Times expuso que el gobierno usó un software de seguridad israelí conocido como Pegasus para intervenir teléfonos celulares de adversarios políticos y activistas de la sociedad civil. Ese abuso ha provocado una profunda y justificable desconfianza en cualquier esfuerzo público oficial para salvaguardar medios de comunicación o la elección en sí, dejando expuestos tanto a partidos como a campañas.

Las campañas de desinformación son más efectivas cuando alimentan creencias arraigadas y conflictos latentes. Éstos abundan tanto en México como Estados Unidos. México mantiene sospechas añejas de su vecino, y jamás olvidará sus intrusiones militares y los ataques a su soberanía.

Los exabruptos de Trump hacen eco de las peores intenciones estadounidenses que uno pudiera encontrar en los libros de historia de México. Su demanda insistente por un muro fronterizo, sus amenazas de deshacer el TLCAN, y su denigrante visión de los mexicanos como criminales y violadores han creado una apertura natural para que los operadores rusos empujen su cuña. Observemos cómo funcionarios y medios rusos responden a la creciente pugna entre Estados Unidos y Venezuela, diciendo que América Latina y el Caribe han dejado de ser el patio trasero estadounidense, y “no pueden ser tratados como si el hermano mayor estuviera hablando con los miembros menos importantes de la familia”.

Una campaña de desinformación rusa fácilmente podría exagerar y amplificar esos incómodos sentimientos en beneficio de candidatos anti-Estados Unidos como López Obrador. A su vez, esto podría cambiar fundamentalmente la dirección de México, descarrillando la transformación económica y despedazando la confianza y cooperación bilateral que llevan tres décadas forjándose.

México necesita aprender de la experiencia estadounidense y salvaguardar su proceso electoral de la interferencia extranjera. Es justificable que los votantes mexicanos estén en búsqueda de candidatos dispuestos a enfrentar el crimen y la corrupción, que incrementen transparencia y rendición de cuentas, que aumenten el acceso a oportunidades económicas, y sí, que defiendan su dignidad contra los ataques del gobierno estadounidense. Pero en julio deben elegir solos, sin la influencia de agitadores extranjeros que tienen otros objetivos en mente.
*Senior Fellow for Latin America Studies at the Council on Foreign Relations in New York.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

impoluto

JAIME SÁNCHEZ SUSARREY, 7 NOV. 17 EL FINANCIERO

AMLO se define a sí mismo por dos características esenciales. La primera: soy puro e impoluto. La segunda: soy indestructible. Y todo ello deriva en la victimización perenne. La mafia en el poder trama complots y distribuye falsa información sin poder vencerlo ni doblarlo.

Se trata de algo así como la versión mexica de la caricatura de Tom y Jerry. El gato, Tom (la mafia en el poder), persigue y pone trampas al ratón, Jerry (Andrés), sin lograr atraparlo y recibiendo siempre, al final, un portazo en la cara. La persecución se reanuda una y otra vez, hasta el infinito, pero Jerry siempre sale victorioso.

Sin embargo, la representación de “el rayito de esperanza” choca de manera frontal con la realidad. Porque su corte está integrada de personajes oscuros y alianzas más que dudosas. Ahí está el caso de René Bejarano que acaba de ser integrado a su comité de finanzas, donde seguramente hará algo más que estirar ligas.

Y, por si lo anterior fuera poco, el Partido del Trabajo, y su presidente, Alberto Anaya, que fueron purificados por haber hecho alianza con su Alteza Serenísima, han sido implicados en desvíos millonarios de fondos públicos. Amén que el PT no es un ejemplo de autoridad moral ni política, sino de oportunismo y subordinación a Kim Jong-un, líder de Corea del Norte.

La realidad es que López Obrador se ha tornado cada vez más patético. Ahora va contra un programa de la corriente Galileos del PRD, exigiendo que lo censuren por haber realizado una entrevista televisada a Miguel Ángel Mancera. ¿El motivo? Acto anticipado de campaña y compra de tiempo en medios electrónicos de comunicación.

Dije arriba patético, pero me corrijo: es grotesco y cínico. Andrés Manuel lleva 17 años en campaña, si asumimos que desde que tomó posesión como jefe de Gobierno empezó a trabajar por su candidatura. Y desde entonces no ha parado. Pero ahora viola explícitamente la ley al aparecer en cientos de miles de spots promoviéndose para la Presidencia de la República.

Hay, sin embargo, algo más grave. López Obrador no sólo se relaciona y encubre a personajes corruptos, sino tiene efectos corruptores. Claudia Sheinbaum es, sin duda, de lo mejor que rodea al candidato de Morena, pero la hizo cómplice de la opacidad de los segundos pisos, cuando la nombró responsable de su construcción durante su gobierno.

Por lo demás, la victimización como método y expediente de su candidatura choca también con la realidad. El caso del encarcelamiento de Carlos Ahumada es paradigmático. Luis González de Alba, que sabía de lo que hablaba, denunció en su momento que las condiciones de confinamiento de Ahumada eran mucha más extremas que las de los estudiantes presos en Lecumberri en 1968.

Con el paso del tiempo, López Obrador ha cambiado. Pero no porque ahora sea más tolerante ni porque tenga fe en las instituciones ni por pensar de manera más moderna. Ha cambiado porque el paso, inexorable, del tiempo lo ha vuelto más lento y obtuso.

Sus delirios mesiánicos se han acentuado. No se siente sólo elegido para salvar al pueblo, sino afirma que tiene, literalmente, poderes curativos. Por eso su programa para combatir la violencia y la inseguridad es la predica del amor y la paz. No hay que encarcelar a los delincuentes, sino alejarlos del mal. Tocadme y sanareis.

Y aunque, ante la intransigencia e intolerancia de Trump, no ofrece una catarsis curativa, sí postula una capacidad persuasiva que hará que el presidente de EU entienda que la cooperación y las buenas maneras son mejores que el insulto, la diatriba y la construcción del muro.

En lo que se refiere al cáncer de la corrupción, no tiene duda que será extirpado de manera milagrosa, con el solo ejemplo que irradiará desde la Presidencia de la República. Esa luz barrerá, como un soplo, las escaleras de arriba para bajo, ya no digo eliminando a los corruptos, sino extirpando los malos hábitos e inclinaciones.

Todos estos rasgos ya estaban presentes en 2006 y 2012, pero se han acentuado con el paso del tiempo. La lentitud al hablar, que se puede constatar en las entrevistas, y el lenguaje corporal cansino y desganado, que se observó en su visita al Wilson Center, son el nuevo dato del personaje.

AMLO se ha vuelto una parodia de sí mismo. Hay que impedir que convierta al país, primero, en una caricatura y, luego, en una pesadilla.

Las ocurrencias de AMLO

LEO ZUCKERMANN, 07 de Noviembre de 2017
De ganar las elecciones, su gobierno daría marcha atrás al proyecto de infraestructura más grande de la historia del país, la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM)
Si entiendo bien, la campaña de López Obrador presentará pronto su programa de gobierno, así como el gabinete presidencial, en caso de ganar. Será un evento importante que nos dará más información del tipo de gobierno que quiere el tabasqueño. Ojalá sea un ejercicio serio de políticas públicas y no de ocurrencias, como las que ha anunciado AMLO.
Un ejemplo es la propuesta de cancelar la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM). Según el candidato de Morena, de ganar las elecciones, su gobierno daría marcha atrás al proyecto de infraestructura más grande de la historia del país. En lugar del NAIM en Texcoco, ellos construirían uno nuevo en la actual Base Aérea de Santa Lucía, Estado de México, que operaría en conjunto con el actual aeropuerto capitalino, que no se cerraría.
De acuerdo con AMLO, el país se ahorraría mucho dinero con esta alternativa. El problema es que no ofrece cifras para comprobar que efectivamente habría un ahorro. Yo lo dudo. Para empezar, la cancelación del NAIM en Texcoco implicaría hundir todos los costos de lo que se habría invertido hasta el primero de diciembre de 2018. Estamos hablando de entre mil y tres mil millones de dólares. A esto habría que sumarle las penalizaciones que tendría que pagar el gobierno por incumplimiento de los múltiples contratos que se tienen firmados.
Ya se colocaron seis mil millones de dólares de bonos para financiar el NAIM. La semana pasada se vendieron cuatro mil millones, consiguiendo tasas muy competitivas (3.875% para el bono de diez años y 5.5% para el de 30). Hubo una copiosa demanda de inversionistas que pusieron su dinero garantizado con los flujos futuros de la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA). Los mercados internacionales, que no son tontos, sí le tienen confianza al proyecto del gobierno de Peña. AMLO, no.
Súmese que su alternativa quizá ni siquiera es viable, porque no caben en el espacio aéreo del Valle de México dos aeropuertos operando al mismo tiempo. En suma, mientras yo no vea los números de López Obrador, su propuesta me parece una ocurrencia que nos podría costar varios miles de millones de pesos de costos hundidos en caso de llevarse a cabo.
Otro ejemplo. Hace unos días, AMLO anunció la descentralización del gobierno federal a los estados. La Secretaría de Turismo se iría a Chetumal. ¿Hay algún estudio técnico para sustentar esta propuesta? ¿Acaso no sería mejor en Puerto Vallarta? ¿Por qué no en Valle de Bravo?
Suena a otra ocurrencia. Igual que mudar la Semarnat a Mérida, la Sener a Villahermosa, Sedesol a Oaxaca, SEP a Puebla, Cultura a Tlaxcala, Salud a Chilpancingo, Sagarpa a Guadalajara, Función Pública a Querétaro, Trabajo a León, Sedatu a Pachuca, SCT a San Luis Potosí, Economía a Monterrey, Pemex a Ciudad del Carmen, CFE a Tuxtla Gutiérrez, Conagua a Veracruz, Capufe a Cuernavaca, Infonavit a Toluca, IMSS a Morelia, ISSSTE a Colima, Diconsa a Zacatecas, Nafin a Torreón, Conafor a Durango, Fonatur a Bahía de Banderas, Conacyt a La Paz y el SAT a Mexicali. ¿De dónde salen estos destinos? ¿Por qué esos y no otros? ¿Cuánto le costaría al erario la mudanza de tantos burócratas? ¿Qué pasaría con las oficinas que tiene el gobierno federal en la Ciudad de México?
La descentralización, según el candidato, tendría el objetivo de “reactivar la economía de los estados”. Interesante razonamiento que pinta de cuerpo entero la fe estatista de AMLO. Resulta que el desarrollo económico de una región se logra llevando burócratas. Ojalá fuera así de sencillo. Tan fácil como llenar el país de empleados gubernamentales y voilà.
Después de los sismos de 1985, el gobierno de Miguel de la Madrid descentralizó el Inegi a Aguascalientes (AMLO propone que se quede ahí). ¿Sirvió esta medida para detonar el desarrollo económico de esa ciudad? No. Lo que detonó el impresionante crecimiento de Aguascalientes fue la construcción de la planta de Nissan y las de varios de sus proveedores. Lo que no entiende el tabasqueño es que es el mercado, no el Estado, el que genera el verdadero desarrollo de la economía.
¿Qué va a hacer AMLO para generar empleos del sector privado de mayor productividad y valor agregado en las zonas de crecimiento rezagado? Eso todavía no lo sabemos. Ojalá venga en su programa de gobierno. Por lo pronto, lo que adelantó es que el gobierno va a trasladar un chorro de burócratas financiados por los contribuyentes para que los pobres salgan del subdesarrollo. Suena a otra ocurrencia más. Una ocurrencia estatista, para ser más precisos.
                Twitter: @leozuckermann

martes, 7 de noviembre de 2017

2018: López Obrador (y II)

RAYMUNDO RIVA PALACIO, 7 nov. 2017, El Financiero.


A poco menos de una semana de las elecciones en el Estado de México, Andrés Manuel López Obrador se levantó en uno de esos días que quiere destruir todo. Le tomó una llamada a Carmen Aristegui, la afamada conductora de noticieros de radio y televisión acosada y perseguida por dos gobiernos, a quien maltrató porque no le gustó lo que la periodista estaba obligada, por su profesión, a hacer: preguntar y cuestionar. “Mirona profesional”, le recetó López Obrador por hacer su trabajo. Horas después le tomó una llamada telefónica a Pepe Cárdenas, otro de los conductores por excelencia, con quien se peleó ácidamente. La catarata de críticas le llovió al virtual candidato a la Presidencia.

Su intolerancia ante preguntas incómodas, pero pertinentes, preocuparon al equipo de campaña de Delfina Gómez, candidata de Morena al gobierno del Estado de México, que llevaron a uno de sus miembros a comentar: “Espero que no venga más; es un lastre”. Gómez, la cenicienta política, perdió apenas con el candidato del PRI, tras una fuerte campaña en medios contra actos de presunta corrupción de miembros de Morena que frenaron su ascenso. La corrupción, una de las grandes banderas de López Obrador, que proclamó “la honestidad valiente”, fue horadada, pero López Obrador, cuya formación teológica ve sólo buenos o malos sin matices, ha sido refractario a esas críticas.

Hace unos días nombró a Félix Salgado Macedonio como coordinador estatal de Morena en Guerrero. Salgado Macedonio fue presidente estatal del PRD, diputado federal y alcalde de Acapulco; político primitivo, atrabiliario, quien durante su administración en el puerto se dejó arrastrar en una pelea entre narcotraficantes que peleaban la plaza, y lo tenían amenazado de muerte. Su nombre apesta, pero no es algo que inquiete a López Obrador. Por ejemplo, hace unos días respaldó a Claudia Sheimbaum como aspirante al gobierno de la Ciudad de México, sujeta a investigación para determinar si como delegada de Tlalpan incurrió en ilegalidades que pudieran haber causado la muerte de 19 niños en el Colegio “Enrique Rébsamen”.

Las críticas sobre corrupción en su entorno, siempre las ha rechazado sin argumentación alguna, salvo que “la mafia del poder”, donde agrupa a todos los que no piensen como él, se encuentra detrás de ello. La forma frívola como aborda el tema, le va a costar. Algunas personas que lo ven con aprecio, han comenzado a observar públicamente que López Obrador no es como se pinta. Uno de ellos es el reconocido académico Edgardo Buscaglia, actualmente investigador en la Universidad de Columbia, quien reveló a la revista The Atlantic, en una crónica titulada “El Populista Salvador de México Puede ser Demasiado Bueno para ser Verdad”, un episodio que lo dibuja de cuerpo entero.

Buscaglia recordó que cuando llegó a ser jefe de Gobierno de la Ciudad de México, su equipo lo buscó en busca de ideas frescas, por lo que le propuso contralores ciudadanos, mediante los cuales le daría acceso a ciudadanos a revisar el gasto de gobierno para así inhibir la corrupción y renovar la confianza en el gobierno. La respuesta que recibió fue que López Obrador pensaba que eso era darle a “la gente demasiado control” y que prefería hacerlo él mismo. Según Buscaglia, López Obrador mantuvo la jerarquía local corrupta a fin de que pudiera servirle a sus propios objetivos. No es el revolucionario devoto de las reformas democráticas que dice ser, agregó el investigador, que vivió varios años en México.

El artículo en The Atlantic recoge las críticas que señalan que las prescripciones de López Obrador en materia de corrupción y del Tratado de Libre Comercio de América del Norte son muy idealistas y simples, que en lugar de mejorar la economía y la democracia, la desestabilizarían y la debilitarían. “En un momento de profunda desconfianza en el gobierno, la visión de López Obrador puede ser intoxicante, pero si la historia es una guía, es improbable que provea la realidad que promete”, indicó la revista, que no fue la única, en caprichosa coincidencia, que habló del precandidato presidencial al arrancar noviembre.

El semanario británico The Economist publicó un artículo de su columnista de temas latinoamericanos, Michael Reid, que firma como “Bello”, quien aseguró que el tabasqueño “ha minado las instituciones democráticas de México”. The Economist advirtió que pese a que señala a Benito Juárez, Francisco Madero y a Lázaro Cárdenas como sus modelos a seguir, no podría ser más diferente a ellos en materia de la defensa de valores democráticos. Resalta el contraste con Cárdenas, quien argumenta que tenía un agudo sentido para distinguir lo popular y lo populista, y buscó reducir la división social, sin incitar al odio entre rivales y perdonó a aquellos que se habían levantado contra el Estado. Esto, en comparación López Obrador, quien “por el contrario, es menos aficionado a los gestos unificadores”.

La respuesta de López Obrador a las críticas fue el fin de semana… reiterando su apego a los principios de sus guías políticos. Nada más. No enfrentó las imputaciones de favorecer a la corrupción ni inclinarse por el autoritarismo. Tampoco respondió a los señalamientos sobre un pensamiento simple y sin contenido. Durante años López Obrador ha nadado de muertito, por utilizar una frase de él, pero ese largo periodo de gracia parece estar terminando. Es una primera llamada de atención para el precandidato, para que atienda, ataje, responda y muestre que no es como lo pintan.

Twitter: @rivapa

lunes, 6 de noviembre de 2017

2018, López Obrador (I)

RAYMUNDO RIVA PALACIO, El Financiero, 6 nov. 17

Como en cada elección presidencial desde 2006, Andrés Manuel López Obrador luce como un rival formidable. Convertido en víctima por el empecinamiento del presidente Vicente Fox, por meterlo a la cárcel por un delito menor –una mejora urbana que causaba una falta administrativa–, lo volvieron en el adversario que sintetizaba la inconformidad con el gobierno y abría puertas a una esperanza de cambio. Poderoso contrincante fue en 2012, y hoy no ha perdido esa categoría, aunque hay señales de que, el López Obrador de esas batallas, dejó de ser el que hoy busca por tercera ocasión la Presidencia. No tiene la estamina de antaño, y el López Obrador de aquellas feroces contiendas ha perdido el toque.

Sus frases han perdido brillo. Las metáforas que llegaban a ser brillantes son repetitivas, y su fraseo se arrastra como si estuviera cansado. Estas observaciones son subjetivas y abiertas a discusión, porque no pueden ser contrastadas con sus ritmos habituales de trabajo, dado que su bitácora de viajes, reuniones y actividades no suelen hacerse públicas. La opacidad, también, ha sido su compañera a lo largo de su vida política. El único argumento contrario es que pese a la operación de corazón que sufrió en 2013, que estuvo a punto de costarle la vida, y los divertículos que padece, se mantiene en campaña permanente, recorriendo el país como hace casi 40 años.

La percepción que se tiene sobre el ritmo actual de López Obrador, y opiniones en su entorno, han hecho que en las últimas semanas se hable entre algunos de sus cercanos sobre la posibilidad de que el candidato virtual ceda su lugar en la boleta presidencial a Marcelo Ebrard, exjefe de Gobierno de la Ciudad de México. Datos concretos sobre el porqué se menciona esa posibilidad no han trascendido, pero Ebrard ha intensificado, aunque discretamente, su actividad política preparando el regreso del autoexilio a principio de diciembre, días después de que los presuntos delitos por los que se investigó en la PGR, prescriban.

Ebrard, un político inteligente y sofisticado, debió haber sido el candidato de la izquierda en 2012, tras haberle ganado en las encuestas a López Obrador, que era el método que definiría al nominado. Pero el tabasqueño incumplió su acuerdo y al dejar claro que él no apoyaría a quien no fuera él, Ebrard optó por ceder el lugar y evitar la división de la izquierda. El exjefe de Gobierno capitalino fue perseguido en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, pero se optó, hasta ahora, dejarlo en paz. En la prensa se ha discutido en dónde entraría Ebrard en el equipo de López Obrador, y lo ubican en el área de seguridad. No obstante, en los círculos lopezobradoristas también lo colocan en el área de la gobernación.

López Obrador, más allá de las lecturas que puedan hacer quienes han trabajado años cerca de él, no ha dado indicaciones de que esté listo para dejar el camino abierto a otro candidato, que, respaldado por él, ponga en marcha su programa de gobierno. Todas las declaraciones públicas del virtual candidato son que él se ve despachando en Palacio Nacional a partir de diciembre del próximo año. La seguridad con la que él se contempla en la Presidencia no difiere de la que mostraba en 2006 y 2012. La diferencia es el contexto. El político más conocido en México –sólo igual está Peña Nieto–, también es uno de los de mayor desgaste.

Los números, sin embargo, son contradictorios. Las encuestas muestran reducción de los negativos de López Obrador, que reflejan el descrédito de Peña Nieto y la desaprobación de su gobierno. Pero en cuanto a positivos, analizado a través de su partido, Morena –en este momento las encuestas sobre personas miden posicionamiento de nombre, no preferencia de voto–, se ha mantenido estable durante todo el año. De acuerdo con la última encuesta presidencial pública, dada a conocer por Consulta MItofsky en octubre, Morena arrancó en febrero con 15.1% y brincó a 18.5% en agosto. Para octubre llegó a 19.3% de preferencia de voto. El PAN tenía 18.8% en febrero, 19.3% en agosto y 19% en octubre. El PRI inició febrero con 13% y subió en agosto 4.5 puntos porcentuales, hasta situarse en octubre en 18.1%.

Analizados los partidos con alianzas, Morena y el PT se van al tercer lugar de la contienda, con un intervalo de 18.1 a 23.1%, contra el PRI y Partido Verde, que se sitúan en segundo lugar, con un intervalo de 18.6 a 23.6%, y fuera del margen de error de PAN-PRD y Movimiento Ciudadano, que encabezan las preferencias, con un intervalo de 21.8 a 27.2%. No obstante, en los nueve careos que simuló Consulta Mitofsky, no hay nadie hoy en día que pueda derrotar a López Obrador. Esto tiene una interpretación: Morena es López Obrador y sin él no estaría en condiciones de pelear por la Presidencia. Por lo mismo, todo depende de él y lo que haga o deje de hacer.

Morena no ha alcanzado a ser un partido con estructura que pueda sobrevivir a López Obrador. La posibilidad de alcanzar la Presidencia depende únicamente de su fuerza, su inteligencia y su capacidad para persuadir a quienes hoy se encuentran indecisos. Pero también de que no cometa errores. Esa es otra característica del eterno aspirante presidencial: se descarrila solo. Le sale su espíritu poco tolerante y sus reflejos lentos. Esto lo ha aniquilado en el pasado y, si no aprende, le sucederá en el futuro. Recientemente nos lo demostró.

Twitter: @rivapa

martes, 31 de octubre de 2017

La amenaza rusa en México (segunda llamada)

Fernando García Ramírez 30 oct, El Financiero

No hemos terminado de entender la agresiva política rusa contra la democracia en Occidente. La nostalgia de Putin por el imperio estalinista es uno de los factores que explican que Rusia haya adoptado la desestabilización de las democracias como una política de Estado. 

El INE detectó recientemente que desde computadoras en San Petersburgo se realiza el mayor número de accesos al sitio www.votoextranjero.mx (un nuevo portal desde el cual será posible votar en la elección presidencial desde fuera de México) y, en paralelo, el portal Rusia Today –con muy fuerte presencia en redes sociales– continúa su labor de propaganda. 

Rusia ha intervenido, en diferentes formas, en las elecciones de Estados Unidos, en la votación del Brexit, en el referéndum italiano, en Alemania, Ucrania, Austria, Francia, Finlandia, los Países Bajos (donde tuvieron que contar los votos a mano) y, de manera más reciente, en el referéndum catalán: “Hackers rusos ayudan a tener activa la web del referéndum” (El País, 28/9/17). 

En EL FINANCIERO alertamos de esta posibilidad: “La amenaza rusa en México” (3/4/17). Una gran cantidad de lectores, sobre todo de izquierda, creyeron exagerada esta advertencia. Hoy ya es una realidad y estamos haciendo poco para enfrentarla o detenerla. 

Javier Tejado Dondé, en las páginas de El Universal (24/10/17), señala que “fuentes consultadas en el INE no están preocupadas por el programa de voto desde el extranjero” porque se hará una auditoría. “Lo que sí les preocupa es que se pueda alterar, la noche de la elección, la página del PREP o la que lleva los cómputos distritales. Concluye Tejado Dondé: “Afectar estas páginas sí pondría en duda y hasta en riesgo el resultado de la elección de 2018”.

Estados Unidos –con sistemas de seguridad cibernética y de inteligencia mucho más desarrollados que los nuestros– no pudo prevenir el asalto y hoy mismo está en curso una investigación del FBI sobre el grado de participación rusa en la elección de Trump. 

Para alterar el resultado de las elecciones en Occidente, el gobierno ruso ha desplegado una gran variedad de acciones, entre otras: robo de información, propaganda por televisión, Twitter y Facebook; alteración de padrones electorales, creación y diseminación viral de noticias falsas, ataques a servidores, creación de trending topics, clonación de sitios. “Tenemos –afirma Tejado Dondé– señales de que desde fuera se prepara una campaña para desestabilizar el proceso electoral”. 

Sumidos como estamos en la inseguridad no podemos darnos el lujo irresponsable de continuar con fiscalías acéfalas. La Fepade debería estar investigando ya la propaganda que realiza el gobierno ruso a través de su agencia noticiosa Rusia Today. Opera en dos sentidos: por un lado, todas las notas sobre México son negativas y muy especialmente las que tienen que ver con el gobierno mexicano.

Algunos encabezados: “Gobierno de México, el cínico que juzga a Venezuela por órdenes de Estados Unidos”. “Este es el ciclo mediante el cual OHL financia al partido de Peña Nieto”. Por otro lado, presenta como la única opción alternativa a Morena y a López Obrador para la elección de 2018. 

Rusia Today transmite en México desde septiembre de 2016. Cuenta con un canal de televisión (en izzi) y con una muy fuerte presencia en las redes sociales. El cometido de esta agencia es prestarle voz a “la insurrección” a través de su “hombre en México”, John Ackerman.

El pasado 3 de octubre el gobierno de Estados Unidos, mediante su Departamento de Justicia, exigió a Rusia Today y a Sputnik (otro de los medios de propaganda del gobierno ruso) que se registren, no como medios de comunicación, sino como agentes extranjeros. Hace unos días, el 26 de octubre, Twitter anunció su decisión de cancelar los contratos de publicidad de Rusia Today y Sputnik en su sitio con base en una investigación propia y a la conclusión de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, sobre los intentos de esos medios para influir en las elecciones norteamericanas de 2016. “No tomamos esta decisión a la ligera”, dice el comunicado de Twitter.

En México, por el contrario, sí estamos tomando todo esto muy a la ligera. 

Rusia Today no es una agencia noticiosa: forma parte de una estrategia de propaganda del gobierno ruso que, hasta el momento, se concentra en el hackeo de una página electoral y en la activa propaganda en redes de su agencia de noticias. Probablemente vengan más. 

Tendemos a subvaluarnos de una manera atroz. ¿Por qué los rusos tendrían interés en intervenir en los procesos electorales mexicanos? Por la misma razón que intervinieron en Cataluña y en Holanda. Olvidamos que el PIB ruso y el de México son casi equivalentes. El fin de la intervención rusa, en México y en otros países, es el apoyo a candidaturas que apuestan por el populismo autoritario, el modelo político que impera en Rusia. Ya están en México y actuarán en favor de Andrés Manuel López Obrador. Esta es la segunda llamada. Segunda.

AMLO, su financiamiento y sus aliados ladrones

Pablo Hiriart, El Financiero, 31 oct. 17

A ver, ¿dónde está la intolerancia a la corrupción que predica, como único atractivo de campaña, Andrés Manuel López Obrador?

No tiene otro tema desde hace quince años. ¿Qué va a hacer con su socio, el Partido del Trabajo, pillado in fraganti?

Ha dicho que se trata de una venganza política contra él. Muy bien, supongamos que así fuera. ¿Y? Esa no es respuesta.

Los datos duros están ahí. Nada más de lo que se sabe, el PT recibió del gobierno de Nuevo León la cantidad de 100 millones de pesos que fueron a dar a las cuentas privadas de la esposa del presidente nacional del PT, y del dirigente de ese partido en Aguascalientes.

Vaya, ni siquiera pasó formalmente por la contabilidad del PT ese dinero. Era para unos Centros de Desarrollo Infantil, pero se depositaron directamente a la cuenta de la esposa de Alberto Anaya, María Guadalupe Rodríguez, en febrero de este año.

El depósito se hizo a la cuenta personal de la esposa de Anaya, número 0669150285 de Banorte.

De ahí ella pasó 62 millones de pesos a una cuenta de inversión personal, y el resto fue a la cuenta personal de Héctor Quiroz, el presidente del PT en Aguascalientes.

A los Centros de Desarrollo Infantil, ni un peso.

¿Cómo le llamará a eso Andrés Manuel López Obrador?

Que no nos venga a dar clases de moral y prédicas de probidad, porque sus aliados del PT están hasta el cuello de dinero robado al erario.

Él ha sido dos veces y va a volver a ser candidato presidencial del PT, un partido cuyos dirigentes se roban el dinero público y lo ponen en sus cuentas de inversión.

Y también sacan dinero de los Cendis, que trasladaron a sus cuentas personales y financiaron campañas políticas.

Entre 2002 y 2016, solamente el líder petista de Aguascalientes, señalado como testaferro de la familia Anaya, realizó 269 operaciones fraudulentas de acuerdo con la acusación de la PGR.

Habría que ver cuánto dinero defraudado entre esos años se fue a sostener 'el movimiento' de López Obrador, y cuánto a las campañas del candidato presidencial de ese partido, es decir, AMLO.

En lugar de salir a condenar que recursos para la infancia se canalicen a las cuentas de inversión personales de los capitostes del PT, López Obrador se apresuró a defenderlos.

Dijo que era una venganza política y un ataque contra él. Un complot, pues.

Hasta donde se sabe nadie le torció el brazo a la esposa de Alberto Anaya para recibir 100 millones de pesos en su cuenta privada.

No hubo quién forzara al mencionado testaferro de los Anaya, Héctor Quiroz, para meter en su cuenta personal decenas de millones de pesos.

Si López Obrador no quiere ser embarrado por la corrupción, que se deslinde de los corruptos. Pero no lo hace porque son sus socios.

PT y AMLO se opusieron a la reforma educativa porque decían que era “privatizar la educación”. Y engañaron a maestros con ese cuento y otros peores: que los libros de texto ya no serían gratuitos.

AMLO y el PT se opusieron a la reforma energética porque según ellos era privatizar el subsuelo de la nación.

Y a la primera oportunidad privatizan, para su provecho personal, cien millones de pesos destinados a la infancia.

Esa es sólo una parte, correspondiente a febrero de este año, pero faltan las cuentas detalladas desde 2002 a la fecha.

De algún lado salía el dinero para los viajes de AMLO con comitivas por todo el país, sin tener ingresos.

En esas giras su discurso central era la “corrupción de la mafia del poder”.

Bueno, pues ya podemos intuir de dónde se alimentaba el financiamiento de las giras permanentes y las campañas eternas.

De dinero robado a la infancia.

Twitter: @PabloHiriart

viernes, 27 de octubre de 2017

Carta a López Obrador por Alazraki

Por: Carlos Alazraki Grossmann

Estimado Andresito: Te habla la voz de tu conciencia. Y te escribo esta carta semanal para que juntos analicemos lo que nos ha pasado en esta elección y hasta dónde queremos llegar.

Te hablaré como conciencia.

No como los choreros de Monreal y Zambrano, que nada más nos dan por nuestro lado.

Hablaremos en secreto como tú y yo sabemos hacerlo, aquí en la soledad. 


Y para empezar me gustaría que hagamos memoria de algunas de nuestras geniales trampas y mentiras que hemos hecho a lo largo de nuestra historia, como por ejemplo la de la elección que ganamos como Jefe de Gobierno. Me acuerdo muy bien, como si fuera ayer.

Fue nuestra primera gran trampa, ya que nuestra credencial de elector de Tabasco no nos permitía contender por el DF.

Pero gracias a la buena voluntad de Zedillo pudimos competir y la pudimos ganar.

Sin duda fue una gran trampa.

Como también nos tenemos que acordar de algunas trampitas muy divertidas.

Por ejemplo: ¿Te acuerdas de cómo nos desligamos de René Bejarano cuando lo agarraron con las ligas?

¡¡Fue genial!!

Pero, la verdad, fue más genial la actitud de René, que nunca abrió la boca para acusarnos de lo que obviamente ya sabíamos.

Otra gran trampa de la que debemos acordarnos fue lo de Juanito...

El pobrecito.... ¡Cómo se la creyó!... (y eso que fuimos en contra de nuestro propio partido) Y la del costo de segundo piso que seguimos sin decir cuánto gastamos.

Y de ésas, mi querido Andrés, tenemos muchas...

Pero mejor hablemos del presente, ¿te parece? Tenemos unas trampas y mentiras maravillosas.

Como la inolvidable mentira de que le robamos a nuestro carnal Hugo Chávez con su "República del Amor". Ésa fue muy buena...

Otra buenísima mentira fue la de que creíamos en el IFE...

¿Te imaginas? ¿Nosotros creyendo en el IFE?

Esa mentira es genial porque hasta firmamos con los otros candidatos un pacto de honor y civilidad de que íbamos a respetar al ganador y que todo el mundo se la creyó.

Ésa fue genial...

En la que sí la regamos fue en la de Soriana. No nos dimos cuenta de que ellos no tienen tarjetas de débito. Y parece que van a demandar a Monreal por mentiroso.

Pero no hay bronca, mientras no seamos nosotros, que Monreal se las arregle como pueda.

Otra trampa divertida fue negarle a la sociedad que estábamos enterados de que Mandoki y nuestro asesor latinoamericano habían pedido, a nombre nuestro, seis millones de dólares para que ganemos la elección.

Y qué bueno que tampoco se enteraron de que les habían pedido otros 3 millones de verdes a otros empresarios. (De la que nos salvamos)...

Lo que sí veo muy complicado es cómo vamos a nulificar la elección.

El argumento de la compra es malo porque no está prescrito en la ley.

Y aunque a los idiotas del PAN los logremos convencer, el TEPJF no la va a nulificar.

Aunque, si la queremos armar más grande, pudiéramos movilizar a nuestros borreguitos del #YoSoy132 y a nuestros aliados de siempre. Ya sabes$ Atenco, STUNAM, SME y los demás.

Aunque te tengo que ser honesto, perder por tres millones y medio de votos es perder por una madriza. Y eso lo tendremos que aceptar tarde o temprano.

Además del atosigamiento de la prensa y los medios del poder, nos van a dar.

Creo que es un pleito que no vamos a ganar.

Hay que demostrarle a los medios, a las mafias y a esos 31 millones de corruptos que no votaron por nosotros que no sabemos perder y que de una vez por todas sepan quiénes somos. Aunque hayamos ganado, DF, Morelos y Tabasco. Y que hayamos quedado como segunda fuerza en la Cámara de Diputados.

Oye, Andrés: ¿Y si mejor nos vamos a La Chingada a pensarle con más calma?

Al fin todavía tenemos otros seis años para nuestra tercera candidatura.

viernes, 29 de septiembre de 2017

La prensa militante, en el fideicomiso "donador" de AMLO

El dueño de Morena, Andrés Manuel López Obrador, se ha encargado de gritar a los cuatro vientos la creación de un fideicomiso que será destinado a los damnificados por los sismos del 7 y 19 de septiembre que dejaron destrucción y muerte principalmente en Oaxaca, Chiapas, Morelos y Ciudad de México.
 Dicho fideicomiso lleva el nombre de "Por los demás" y ya se difunde un número de cuenta bancaria al cual se podrán realizar depósitos a modo de donativos pues, según el llamado "Mesías Tropical", ésta es la forma "más eficaz y segura de apoyar a los damnificados". 
Sin embargo, un detalle que no se difundió tanto como la propia creación del fideicomiso, es que en él participan personajes cuyos nombres pesan en la prensa militante; específicamente del semanario "Proceso" y del diario "La Jornada", que, por su puesto, difundirán noticias positivas obre los "milagritos" de AMLO. 
Se trata de Julio Scherer Ibarra, hijo y heredero del fallecido Julio Scherer García, fundador de Proceso y simpatizante de López Obrador. Además de Pedro Miguel, colaborador del diario La Jornada.
Ambos medios se han caracterizado por hacer apología al proyecto político de Andrés Manuel López Obrador y a denostar a los enemigos políticos del tabasqueño.
Así, el grupo de notables que manejará el oscuro fideicomiso quedó integrado por puros incondicionales del político tabaqueño, quien por cierto ya empezó a hacerse promoción personal con la “ayuda” a damnificados que, dijo, se empezará a entregar directamente el próximo lunes.
Cabe destacar que dichas “buenas acciones” podrían considerarse como actos de proselitismo disfrazados de caridad en un momento estratégico que impulsaría al originario de Macuspana en su -eterna- aspiración presidencial rumbo a 2018.

jueves, 28 de septiembre de 2017

El Banquero de AMLO, salinista y beneficiario del Fobaproa

La Otra Opinión
28 sep. 17

Como lo prometió, Andrés Manuel López Obrador ya creó el fideicomiso a través del cual Morena --supuestamente-- canalizará 103 millones de pesos provenientes de su financiamiento público a 45 mil damnificados por los sismos del 7 y 19 de septiembre.
Pero lo hizo de forma tramposa. En primer lugar, porque el dinero lo manejará un grupo de “personalidades notables” afines a Morena, práctica que se presta a la opacidad y al uso electoral de los recursos. Y en segundo lugar, porque resguardó el dinero en el banco de uno de los financiadores de su proselitismo político.
El “Fideicomiso por los demás” fue creado en el Banco Afirme, institución bancaria que preside el empresario regiomontano de la industria del acero Julio César Villarreal Guajardo.
En las campañas de 2006, Afirme no sólo llevó todas las cuentas bancarias del PRD, cuyo candidato presidencial era Andrés Manuel López Obrador. Además, sus socios aportaron 4 millones de pesos para la campaña del tabasqueño. A cambio, el grupo financiero obtuvo contratos con los gobiernos perredistas de Leonel Godoy en Michoacán y Marcelo Ebrard en la Ciudad de México.
Luego, en 2012, el propio Villarreal Guajardo aportó 110 millones de pesos para la campaña de AMLO, según consta en una grabación donde el empresario conversa con Julio Scherer Ibarra, asesor de AMLO y --casualmente-- una de las “personalidades notables” encargadas de vigilar el buen uso del fideicomiso de Morena.
Pero, ¿quién es en realidad Julio César Villarreal Guajardo?
Antes de financiar a la “honestidad valiente” y resguardar los recursos de Morena, Villarreal Guajardo no sólo perteneció a la “mafia del poder”, sino que además, fue beneficiario de lo que --según López Obrador-- ha sido “el saqueo más grande después de la colonia”: el Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa).
A principios de los noventa, Villarreal Guajardo se hizo de dos empresas del Estado gracias a la política de privatizaciones del gobierno de Carlos Salinas. La primera, la siderúrgica Sicartsa, que adquirió por 170 millones de dólares cuando su valor real era de 2 mil 500 millones. La segunda, el Banco Banpais, adquirido por 545 millones de dólares.
Poco después, Villarreal quebró Banpais, pero quitado de la pena, le pasó la factura al Fobaproa, mecanismo creado por el gobierno priista supuestamente para proteger a los bancos del incumplimiento de sus deudores suscitado por crisis financieras, pero que en realidad sirvió para convertir en deuda pública la deuda privada.
Villarreal Guajardo usó a Banpais para prestar 2 mil 200 millones de pesos a empresas de familiares y socios, a sabiendas de que no iban a ser pagados. El Fobaproa entró al rescate, y en 1995 Villarreal fundó Grupo Afirme, donde ahora AMLO resguarda su fideicomiso.
Lo irónico es que Andrés Manuel López Obrador construyó su imagen de “luchador social” en buena medida gracias a sus denuncias sobre el caso Fobaproa. A finales de los noventa, cuando era líder del PRD, hizo que los diputados del Sol Azteca revelaran la lista de beneficiarios del Fobaproa, entre los que se encontraba Villarreal Guajardo. El tabasqueño incluso publicó un libro al respecto.
Hoy, tanto Villarreal Guajardo como Alfonso Romo --otro beneficiario del Fobaproa y de las privatizaciones salinistas, a través de la aseguradora Asemex-- desfilan al lado de la “honestidad valiente” a pesar de haber participado del “saqueo más grande [para México] después de la colonia”.
¿Cómo es esto posible?

Sencillo: expiaron sus pecados pagando dinero para financiar a AMLO. Como cuando El Vaticano vendía Indulgencias.