miércoles, 28 de abril de 2021

La guardia pretoriana de AMLO

¿Por qué AMLO mima a los militares? El presidente de México encontró en las fuerzas armadas un aliado. Las considera parte de su proyecto político personal. Y las premia y protege. ¿Protege su futuro con ellas?

1 de abril de 2021

Por Diego Fonseca

Es colaborador regular de The New York Times.

Mientras lees estas líneas, en México un soldado habrá distribuido vacunas, un marino habrá terminado de quitar sargazo del mar Caribe y un oficial vigilará a un grupo de migrantes que avanza para cruzar sin documentos la frontera sur del país. En ocasiones, quizás mate a alguno.

Los militares también aparecen a menudo en las conferencias mañaneras del presidente Andrés Manuel López Obrador. Y por una razón: con AMLO, las fuerzas armadas se han vuelto omnipresentes en la vida diaria de México. La militarización es mayor, incluso, que cuando el derechista Felipe Calderón declaró su guerra al crimen organizado en 2006 o después de que Enrique Peña Nieto mantuviera ese despliegue durante su mandato.

AMLO comprende que la presencia militar hace fuerte a su gobierno, al menos metiendo el susto en el cuerpo de la oposición y la sociedad civil sobre sus intenciones. No es solo que encontrase en ella un aliado para atacar problemas de policías corruptas o burocracias lentas: el presidente está decidido a cobijar a las fuerzas armadas en su proyecto político. AMLO, un nacionalista autoritario que dice ser de izquierda, habla de los soldados como el pueblo uniformado al igual que Hugo Chávez. Su discurso cala profundo en las familias más pobres, donde suele nutrirse la infantería militar.

En la construcción del poder, no siempre se necesita ocupar un cargo para cogobernar y, sin suficiente transparencia o vigilancia legislativa, las fuerzas armadas de México tienen demasiado campo de operación. Lo que el ejército decida hacer depende más de la mayor o menor fe democrática que digan profesar sus generales que de candados y controles institucionales.

No es una imagen tranquilizadora. AMLO ha encontrado en los militares un respaldo inesperado para realizar acciones de seguridad, resolver logística de oficinas civiles del Estado o apuntalar negocios públicos. Y no es una buena idea tener a una organización vertical y opaca con demasiado poder cerca de un presidente con vocación hegemónica, escaso respeto por el disenso, desprecio por los mecanismos de control y empeñado en un ataque sistemático a la prensa independiente. ¿Acaso unos se están convirtiendo en la guardia pretoriana del otro por ambiciones y necesidades mutuas?

Golpes y revoluciones mediante, la presencia militar en la vida cotidiana de América Latina no ha sido, por decir lo menos, saludable. Las dictaduras, el sandinismo devenido en autocracia familiar, el chavismo en Venezuela o los cientos de oficiales investidos como funcionarios por Jair Bolsonaro en Brasil simbolizan —no agotan— el riesgo de tener un cuerpo armado protagonizando la vida política de las naciones.

México no ha tenido golpes militares pero sus ejércitos tienen un lugar privilegiado en el ajedrez institucional. En general, actúan en una suerte de limbo. Ejecutan su presupuesto con muchísima autarquía y mínima supervisión legislativa. La justicia rara vez condena a los soldados y altos oficiales que violan la ley, creando un fuero especial cuasi de facto.

AMLO ha virado en su visión de las fuerzas armadas. Después de prometer que las sacaría de las calles, les otorgó mayor peso político, funcional y económico. Primero creó una Guardia Nacional, civil en el papel pero repleta de soldados; luego les concedió el control de las fronteras y puso un número elevado de exoficiales al frente de las oficinas migratorias de la mitad del país.

También decidió que los militares realicen tareas administrativas como repartir vacunas o alistar hospitales contra la covid. Finalmente, les abrió una ventanilla impensada de negocios. Su gobierno otorgó millones de dólares a la Secretaría de Defensa para que construya y administre un aeropuerto en una instalación militar dirigida por militares. Incluso los protegió de sí mismo: los militares no entraron en el recorte draconiano que la Cuarta Transformación del presidente impuso a casi todas las oficinas federales. Los fondos para las fuerzas armadas no han dejado de crecer. La última decisión de AMLO —conceder al ejército las ganancias del Tren Maya, como sucedió en Chile con el cobre— premia a su aliado armado.


Ciertamente, la relación de AMLO con las fuerzas armadas ha tenido tensiones. Los militares se inquietaron cuando ordenó que liberaran a un hijo de Joaquín Guzmán en Culiacán. Pero el gobierno se ha ocupado por llevarles tranquilidad. Como en pocos asuntos, su gobierno presionó a Estados Unidos por el retorno y liberación del ex secretario de Defensa Salvador Cienfuegos, detenido en Estados Unidos por presuntos vínculos directos con el narco. Comprensible para quien ve a los militares como parte de su proyecto político.

Uniformes caminando una casa de gobierno hieren el sentido común: no es guerra o dictadura. El escenario parece invitar a un llamado recurrente: con oposiciones desprestigiadas, la sociedad civil debe levantar su voz. Discutir la inconveniencia de una organización inútil —los militares no están entrenados para hacer de policías, manejar trenes, aeropuertos, distribuir vacunas, detener migrantes o limpiar las playas— de una omnipresencia incontrolable. Y discutirla políticamente: en América Latina la figura del hombre fuerte es históricamente tentadora y, combinada con una presencia militar politizada, trágica.

Es imprescindible corregir a un presidente que solo parece cómodo si le obedecen sin cuestionarlo. En unos meses serán las elecciones intermedias de México y es probable que el partido de AMLO gane una mayoría legislativa absoluta. Si el presidente lo logra, será difícil que retroceda y saque a los militares de su círculo áulico: se sentirá reivindicado. ¿Reformará luego la Constitución, posará con sus generales detrás? México haría bien en cuestionarse si no está ante el riesgo de un nuevo caudillo que, enamorado de un incomprobable pueblo bueno, decida gobernar abrazando a pretorianos armados.

Diego Fonseca (@DiegoFonsecaDF) es colaborador regular de The New York Times y director del Seminario Iberoamericano de Periodismo Emprendedor en CIDE-México y del Institute for Socratic Dialogue de Barcelona. Voyeur es su último libro.

martes, 27 de abril de 2021

Los miedos de AMLO

By FRANCISCO MARTÍN MORENO

TRIBUNE NEWS SERVICE |

APR 05, 2021 AT 

Si los mexicanos, liberales y conservadores, los amantes de la democracia, de la libertad de expresión, del respeto a las garantías individuales y del Estado de Derecho, los partidarios de la educación de calidad, los promotores del libre mercado, los adoradores de las instituciones republicanas, en resumen, los feroces defensores de la libertad, no recuperamos el próximo 6 de junio el control de la “Honorable Cámara de Diputados”, habremos perdido a México indefinidamente. El peligro de la perpetuación de Morena no está en el surgimiento de una nueva “Dictadura Perfecta”, sino en la creación de una dictadura maldita, peor que la primera, con inenarrables consecuencias sociales de inimaginables consecuencias. Dicha supuesta cámara no es honorable al no promover ni defender los derechos del pueblo, ni es de diputados, porque la mayoría representa la voluntad de Andrés Manuel López Obrador y en ningún caso los intereses supremos de la nación. Al derogar la división de poderes, se debilita la independencia e imparcialidad del poder Legislativo y se compromete la libertad política de los ciudadanos, un irresponsable e intolerable salto histórico en el vacío.

AMLO no ignora que si Morena y sus partidos satélites, creados perversamente para confundir al electorado, llegara a perder el control de dicha “cámara”, él quedaría maniatado, se contendría el acelerado proceso de destrucción de México y aumentarían sensiblemente las posibilidades de la revocación del mandato en 2022, siempre y cuando se legislen las reglas para poder ejecutar este dispositivo constitucional.

¿Dónde se encuentran las evidencias para demostrar la existencia de los miedos? En primer lugar, en el hecho de tener que asegurar a cualquier costo el éxito de las elecciones de junio próximo a favor de Morena. Para lograrlo, AMLO se atreve a disponer ilegalmente del ahorro de la nación a razón de 50,000 millones de pesos mensuales que debería destinarlos a vacunar y a estimular la economía, en lugar de dedicarlos “piadosamente” a una supuesta asistencia social, cuando en realidad se trata de una compra encubierta de votos en los sectores de muy escasos recursos que lo contemplan como el nuevo “Tata Andrés”, a quien no le conmueve la muerte de medio millón de compatriotas con tal de mantener su poder.

El miedo también se exhibe a través de la aviesa campaña en contra del Instituto Nacional Electoral (INE), una institución democrática construida en las últimas dos generaciones de mexicanos liberales decididos a acabar con la tesis impuesta a sangre y fuego por Porfirio Díaz, el dictador: “Quien cuenta los votos, gana las elecciones”. Acabar con el árbitro electoral garantizaría el éxito de Morena en los próximos comicios, para lo cual, los sabuesos del Jefe de la Nación sólo esperan el chiflido definitivo para acabar con una institución que es orgullo de nuestra democracia embrionaria.

Otra constancia de gran valor probatorio se encuentra en el ostentoso poder que ejerce López Obrador en el tribunal electoral federal. De no poder controlar las decisiones del INE, todavía podría maniobrar exitosamente en dicho tribunal, de lo cual existen diversas constancias, para asegurarse el triunfo de sus candidatos.

¿Por qué no legislan los términos y condiciones de la revocación del mandato? ¿Miedo de nueva cuenta…?

En un principio, se condicionó la aplicación de vacunas a quienes se comprometieran a votar por Morena. ¿Chantaje sanitario? Es igual: se trata de retener el control de la cámara a como dé lugar. Los principios morales son propios de las conferencias matutinas…

Otra prueba de miedo radica en el incremento, en plena campaña electoral, del monto de las pensiones a 8 millones de ancianos, a partir de noviembre próximo, otra decisión política sin el menor objetivo humanitario, por más que se intente proyectarla con un contenido compasivo.

López Obrador, víctima del miedo, echa mano de cualquier maniobra legal o ilegal, para ganar las elecciones intermedias, mientras su sorprendente popularidad se mantiene ante la inmovilidad social.

“Protesto guardar y hacer guardar la Constitución y si no que la nación me lo demande…” Y bla, bla y otro sonoro bla…

—Francisco Martín Moreno es escritor y periodista mexicano que se ha especializado con maestría en la novela histórica. Puedes seguirlo en @fmartinmoreno

La generación de la ignominia

 COLUMNA / Cuentos Políticos: La generación de la ignominia

FRANCISCO MARTÍN MORENO

APR 23, 2021 

Yo, tú, él, nosotros, la mayoría de los mexicanos seremos responsables de la instalación de una nueva dictadura en nuestro país. Tal vez, para algunos lectores, semejante afirmación podría parecer ingrávida y precipitada; sin embargo, bien vale la pena tratar de fundarla y motivarla según las alarmantes decisiones tomadas desde la presidencia de la República que curiosamente no parecen afectar los niveles de popularidad de Andrés Manuel López Obrador.

No pretendo fundar mis argumentos relativos a la instalación de una nueva tiranía sólo a la luz de la aberrante iniciativa del Senado, abiertamente opuesta a lo establecido por el artículo 97 de nuestra Carta Magna, para extender la estancia de Arturo Zaldívar como presidente de la Corte Suprema de Justicia, por más que existan antecedentes de entreguismo de éste al Poder Ejecutivo y sospechas respecto a su futura actuación, no, el objetivo de estas breves líneas consiste en recordar una serie de hechos necesarios para concluir que México, de nueva cuenta, podría volver a ser el país de un sólo hombre con todas las consecuencias que constan en nuestra dolorida historia. ¿No tenemos memoria?

¿AMLO no impuso al Poder Legislativo sus instrucciones al ordenar públicamente que no se cambiará “ni una coma” de su iniciativa de reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, incluso cuando dicho ordenamiento es contrario al T-MEC? ¿Cómo se debe etiquetar a un Jefe de Estado que violenta y domina con arreglo a amenazas a otro de los poderes de la Unión? ¿No se ha filtrado la idea de modificar la Ley Orgánica del Poder Judicial para nombrar a ocho ministros sumisos al presidente para cambiar el balance de votos en la Corte si no se respetan sus deseos? Justo es reconocer que en los últimos años de la llamada “Dictadura Perfecta” fueron creadas instituciones republicanas como el INEGI en 1983, el TRIFE en 1987, el IFE y la CNDH en 1990, la COFECE en 1992, la CRE en 1993, el INEE en 2002, el IFT en 1996, así como la autonomía del Banco de México de 1994, organizaciones autónomas orientadas a evitar cataclismos monetarios o a garantizar la civilidad en nuestro país, o a consolidar nuestra democracia o a impulsar nuestro desarrollo económico. Pues bien, de una u otra manera, la mayoría de ellas han sido desmanteladas, saboteadas o amenazadas por el actual Jefe de la Nación en aras de un absoluto control político.

Morena, o sea AMLO, impulsará en la Cámara de Diputados, así lo ha manifestado, un juicio político para destituir, por lo pronto, sólo a dos consejeros del INE por haber anulado candidaturas electorales de su partido político. ¿Y aquello de protesto guardar y hacer guardar la Constitución…? ¿Acaso no existen evidencias de que José Luis Vargas, presidente del TEPJF, se las arregla para complacer al Primer Mandatario, quien manda investigar con la UIF o con el SAT a jueces y magistrados que, por otro lado, sentencian en contra de sus deseos políticos?

¿Y la Cédula Única de Identidad Digital para controlar a la población? ¿Y el registro de huellas dactilares, reconocimiento de rostro o de voz, datos biométricos, sólo para contratar una línea de telefonía celular o sea un ciberrégimen autoritario propio de países como China y Venezuela? ¿Una facción radical de la SEP no está elaborando libros de texto para adoctrinar a 15 millones de menores de escuelas primarias, públicas y privadas, con teorías marxistas sacadas del bote de la basura?

Estamos contemplando pasivamente la instalación de una nueva dictadura, esta vez de orientación comunista, en términos del Foro de Sao Paulo y la sociedad no parece responder. La respuesta la tendremos el 6 de junio, en donde nos jugaremos el todo por el todo. ¿Si AMLO pierde el control de la Cámara de Diputados volverá a mandar al diablo a las instituciones republicanas?

Una aplastante mayoría de mexicanos debemos negarnos a formar parte de la generación de la ignominia. Nos vemos en las urnas, pero no sin antes tratar de convencer personalmente, cada día, a más compatriotas de cualquier extracción social, de la importancia de votar. La realidad es incontestable. No se vale alegar ignorancia ni resignación. México está en juego…

Francisco Martín Moreno es escritor y periodista mexicano que se ha especializado con maestría en la novela histórica. Puedes seguirlo en @fmartinmoreno

Se desploma Morena en las entidades federativas

 

Las preferencias electorales en los estados en donde se renovarán la gubernaturas están moviéndose en contra de los candidatos de ese partido y sus aliados.

abril 23, 2021 | 11:19 hrs

Faltan 45 días para la elección intermedia y las preferencias electorales en los estados en donde se renovarán la gubernaturas, están moviéndose en contra de los candidatos de Morena y sus aliados, lo que pone en evidencia de que la ciudadanía está decepcionada de ese partido, así como de la gestión de López Obrador y desde luego, por los yerros de los propios candidatos.

En una elección de Estado en donde todas las canicas que tiene el gobierno federal las ha puesto al servicio de los candidatos del partido en el poder, se esperaría que arrasarán en los comicios del 6 de junio, sin embargo, ello no va a ser posible por el hartazgo que tiene la ciudadanía ante el desastre que prevalece en la economía, la inseguridad pública y la mortandad derivada por la pandemia.

Se apostó a la vacunación de Covid-19, pero la lentitud del proceso, además del burdo manejo del tema bajo la óptica electoral, ha puesto a la sociedad en estado de alerta por el uso político del antígeno.

Ahora no solo se reparten despensas, sino vacunas y apoyos económicos de todo tipo, disfrazados de programas asistenciales y aún con ello, tampoco es una garantía de que los beneficiarios de los programas acudan a las urnas para votar por los candidatos de Morena, ello a pesar de que los “Cuervos de la Nación” los visitan sistemáticamente para asegurarse de que sufragarán a favor de los candidatos de ese partido.

Y por si fuera poco, los propios candidatos de Morena han tenido en los primeros días de campaña una actuación decepcionante. Si no me cree estimado lector, hay que ver lo que ha pasado en Nuevo León, Sonora, Sinaloa, Baja California y Baja California Sur, Guerrero, SLP, Campeche y en Zacatecas, con el candidato “nalgadas”, por citar tan solo nueve entidades en donde los abanderados del partido de López Obrador, se han desplomado en las preferencias de la ciudadanía, luego de haber arrancado como punteros.

La guerra sucia y la judicialización de las campañas y sus candidatos está a la orden del día por parte del gobierno, incluso en entidades como la CDMX, se han recrudecido en contra de la coalición conformada por el PAN, PRI y PRD.

Otro fenómeno relevante es que hay candidatos como los de Movimiento Ciudadano que suben como la espuma como es el caso de Samuel García y Luis Donaldo Colosio en Nuevo León y Monterrey y otros, en donde la enorme cola que arrastran como producto de la corrupción y nexos con el crimen organizado, los han relegado en las preferencias electorales, como es el caso de Alfonso Durazo en Sonora.

Hay que tener en cuenta que hay muchas encuestas de casas de dudosa reputación que elaboran sus estudios demoscópicos de acuerdo a los intereses particulares de sus clientes, sin embargo, en contraparte hay empresas con prestigio profesional que en el mejor de los casos han dicho que Morena está perdiendo camino en sus aspiraciones para gobernar en los 15 estados en donde habrá relevo de gobernador o gobernadora.

Si esto ocurre con los aspirantes a gobernador, la cosa está peor para Morena en los distritos electorales, por lo que es inminente que no tendrá la mayoría en la cámara de diputados federal y ello no solo ha prendido los focos rojos en Palacio Nacional, sino que están tratando de meter todas las reformas que quiere AMLO en los dos últimos periodos de sesiones que le restan a los actuales diputados.

El proyecto político de AMLO se tambalea con los resultados de las elecciones del 6 de junio, por ello, vienen tiempos complicados para los mexicanos y no porque se metan con ellos directamente, sino porque se soslayan sus demandas, en aras de privilegiar las campañas y el resultado de las elecciones.

El Es-todo soy yo

 

Ricardo Rocha

YO SOY ORIGINAL: por eso destruyo todo lo que no inventé: el

aeropuerto de Texcoco, las nueve mil estancias infantiles y el

Seguro Popular


·        YO SOY EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA: por eso México es mío.

·        YO SOY MIS 30 MILLONES DE VOTOS: por eso tengo el derecho a hacer lo que yo quiera con este país.

·        YO SOY EL GOBIERNO: por eso ni mi gabinete, ni mis funcionarios existen. Solo yo.

·        YO SOY LA LEY: por eso la aplico como se me da la gana.

·        YO SOY LA CONSTITUCIÓN: por eso la uso como si se tratase de un calzoncillo o una pantaleta que se sube o se baja.

·        YO SOY EL CONGRESO: por eso les ordeno lo que hay que hacer, sin cambiarle ni una coma.

·        YO SOY LA VERDAD, TODA LA VERDAD Y NADA MÁS QUE LA VERDAD: por eso detesto a los medios que me critican y compenso a quienes me adulan o callan.

·        YO SOY EL CREATIVO: por eso inventé a mis enemigos, los neoliberales, los conservadores, los pasquines inmundos y el eterno complot contra mi 4T.

·        YO SOY EL CONTROL QUE TODO LO VE: por eso las pruebas biométricas obligatorias, como se hacen en China y Venezuela.

·        YO SOY LA HISTORIA: por eso determino quiénes son los héroes y quiénes los villanos.

·        YO SOY LA EDUCACIÓN: por eso adoctrinaré el cerebro de los niños para que dejen de ser materialistas.

·        YO SOY LA SALUD: por eso, con mi vocero, le hicimos a nuestro país “Un daño irreparable; la criminal gestión de la pandemia en México”.

·        YO SOY EL PROPIETARIO DE TODO Y DE TODOS: por eso le regalé Santa Lucía al ejército; para comprar a buen precio su lealtad.

·        YO SOY NACIONALISTA: por eso, les asigno toneladas de millones a Pemex y la CFE, a pesar de que estén quebradas y no tengan posibilidad alguna de recuperarse.

·        YO SOY ORIGINAL: por eso destruyo todo lo que no inventé yo: el aeropuerto de Texcoco, las nueve mil estancias infantiles y el Seguro Popular.

·        YO SOY EL AIRE: por eso decido dónde sí y dónde no los aeropuertos.

·        YO SOY EL REY DE LA SELVA: por eso construyo un tren que la hará pedazos.

·        YO SOY EL GRAN ADIVINO: por eso sé lo que va a pasar y con eso justifico aberraciones para que no pase; pero también atropellos para que algo ocurra; quedarme dos años más, por ejemplo, si el experimento Zaldívar funciona.

·        YO SOY EL ECONOMISTA: por eso hay que repartir dinero para obtener votos; generar empleos no funciona para triunfar en una elección.

·        YO SOY EL PROCESO ELECTORAL: que voy a ganar pase lo que pase y a como dé lugar, a pesar del INE y con el apoyo del TRIFE; algunos estados clave, pero sobre todo la estratégica Cámara de Diputados, donde se deciden los dineros, para seguir mandando a mis anchas.

·        YO SOY LA MORAL DE LA NACIÓN: por eso desde mi púlpito mañanero dicto todos los días el nuevo evangelio contra la corrupción y a favor de la honestidad y las buenas costumbres.

·        YO SOY EL MAESTRO DEL DISFRAZ: el gurú de los pobres, aunque viva en un palacio que ni Biden y tenga una Quinta que ni Slim.

·        YO SOY EL DUEÑO DEL CIRCO; por eso payasos y saltimbanquis me adulan todas las mañanas.

·        YO SOY EL ELEGIDO, EL BIENAMADO, EL BENDECIDO POR DIOS Y SUS PASTORES: por eso oran conmigo y me llenan de cánticos y rezos.

·        YO SOY EL REDENTOR: por eso los corruptos, los ladrones y los asesinos se redimen con tan solo serme fieles.

·        YO SOY EL MAGNÁNIMO: por eso solté a Ovidio y consentí a la mamá de El Chapo.

·        YO SOY EL CARISMÁTICO: por eso nadie se resiste a mi encanto, a mi sonrisa, a mis ocurrencias y hasta a mis pausas; por eso mis hordas de fanáticos.

·        YO SOY EL SEÑOR Y DADOR DE VIDA: EL OMNIPRESENTE, EL INFALIBLE, EL SUPREMO; YO, ANDRÉS MANUEL LOPEZ OBRADOR.

 

Periodista.

ddn_rocha@hotmail.com

Las remesas y la dictadura

Francisco Martín Moreno, 27 abril 2021..

Después de que Raúl Bolaños, un senador impresentable del partido verde ecologista de México, así, con minúsculas, que ni es partido ni es verde ni mucho menos ecologista, porque no pasa de ser un negocio político de grandes rendimientos económicos financiado con los impuestos pagados por todos nosotros, presentó una iniciativa legal para derogar mediante un artículo transitorio la Constitución General de la República, y dicha propuesta fue votada mayoritariamente en el Honorable Senado de la República, que ni es honorable ni es Senado y mucho menos de la República, porque responde a la voz de un solo hombre y no al electorado de la nación. Confirmé que López Obrador construye a pasos agigantados una dictadura comunista, desde el momento en que podría controlar los tres Poderes de la Unión, el Ejecutivo, claro está, el Legislativo, ni duda cabe, y muy pronto también el Judicial, salvo que la Corte deje sin efectos inmediatos ese auténtico aborto republicano.

El objetivo de la presente columna de ninguna manera responde a la necesidad de insistir en la acelerada destrucción de nuestro incipiente Estado de derecho, sino más bien, resaltar la importancia que tiene el ingreso de 40,000 millones de dólares anuales provenientes de nuestros connacionales que viven en los Estados Unidos de cara a la materialización de los planes políticos de López obrador.

Me explico: El presente y el futuro de México se verían severamente comprometidos sin la captación de dichas divisas que significan el 3.5 % del PIB. Vergüenza debería darnos a los mexicanos que los paisanos que huyeron de México en busca de un bienestar del que carecían en su patria, y que cruzaron en buena parte descalzos la frontera o la cruzaron a nado, hoy nos mantengan. Las remesas hoy en día son la segunda fuente de divisas más importante de México, después de las exportaciones conjuntas de la industria automotriz. Por supuesto que son ingresos superiores a la captación de dólares provenientes de la exportación de petróleo o de los ingresos por turismo, juntos.

De ninguna manera pretendo que los 35 millones de mexicanos que viven en los Estados Unidos se abstengan de enviar dichos recursos a nuestro país para ayudar a sus respectivas familias. No. Se trata de informar a quienes envían estos recursos que la ayuda enviada impide que sus beneficiarios conozcan la realidad económica del actual gobierno y que en consecuencia el 6 de junio se presenten con absoluta ignorancia a votar por MORENA y que de esta suerte cooperen sin saberlo a la consolidación de una tiranía absolutamente indeseable, entre otros motivos, porque la última que tuvimos el siglo pasado concluyó en una pavorosa revolución, en donde murieron más de un millón de mexicanos.

La idea consiste en estimular el crecimiento de las remesas de tal manera que cada día más familias mexicanas se vean beneficiadas con 500 o más dólares al mes, siempre y cuando los receptores de las mismas se abstengan de votar por MORENA en las gubernaturas, en los diputados federales, en las alcaldías y en los congresos locales. Resulta imperativo que la mayor cantidad de nuestros connacionales entienda la importancia de politizar sus generosos envíos, de modo que no contribuyan a construir una dictadura llamada a acrecentar los millones de pobres con la pérdida de las garantías individuales. El 6 de junio debemos votar los mexicanos, en la inteligencia que si MORENA retiene el control de la Cámara de Diputados, tal vez sería la última vez que concurriríamos a las urnas para externar nuestra voluntad política. Se impondría una dictadura de consecuencias imprevisibles y para muchas generaciones por venir.

Sí, que lleguen, que las remesas superen inclusive los ingresos en dólares derivados de las exportaciones automotrices, pero quienes envían esos recursos tienen que convencer a sus familiares de la importancia de votar por la oposición y no por MORENA ni por sus partidos políticos satélites, diseñados para confundir al electorado. Votar por el PT o por PES o por RSP o por SÚMATE, o por APN o por FUERZA SOCIAL, equivale a hacerlo por MORENA. Que nadie se deje engañar…

@fmartinmoreno

lunes, 26 de abril de 2021

Mi no-Presidente

Guadalupe Loaeza

Es cierto que voté por Andrés Manuel López Obrador, pero también es verdad que ahora me arrepiento como de mis pecados. Nunca imaginé que el ex jefe de Gobierno, que tanto apoyé de muchas maneras: textos, manifestaciones, debates, exaltando sus dones para gobernar; ya como Presidente se convertiría en el enemigo número uno de las mujeres. Sí, es nuestro enemigo a pesar de las denuncias de feminicidios, desapariciones y del aumento de violencia familiar. Nada más en los primeros siete meses del 2020, fueron asesinadas 2,240 mujeres en México, es decir 10.5 casos diarios. Como escribiera, el sábado pasado, el diario inglés The Guardian: "En un país donde los feminicidios aumentaron casi un 130% entre 2015 y 2020, los críticos dijeron que la decisión de erigir las barreras de tres metros de altura fue un síntoma de la apatía de Andrés Manuel López Obrador hacia la crisis de violencia contra las mujeres". Si a lo anterior se le agrega la candidatura oficial, por Morena, de Félix Salgado Macedonio para la gubernatura de Guerrero, no hay duda que la rabia y la frustración de feministas, morenistas y de miles de mujeres que hemos protestado por este candidato aumentará pues finalmente será un "gobernador violador". Que no nos sorprenda que su campaña y sus declaraciones irán tensando la cuerda, de más en más, hasta que se le reviente a López Obrador, ya sea durante las próximas elecciones o más tarde.

El miércoles de la semana pasada, es decir dos días después de la instalación del "muro de la vergüenza", erigido frente a Palacio, el periodista Fernando del Rincón, de CNN, me entrevistó a raíz de mi texto: "El macho amurallado". Después de reiterar en su programa lo dicho en mi columna respecto a la falta de solidaridad por parte de las secretarias de Estado, quienes la víspera del Día Internacional de la Mujer arroparon públicamente a López Obrador, y jamás se pronunciaron negativamente en relación al muro, de pronto me escuché denunciando, desde mi ronco pecho, la cerrazón de López Obrador hacia las demandas de las mujeres, su insensibilidad y su constante apoyo hacia Félix Salgado Macedonio para gobernador de Guerrero, a pesar de las demandas por acoso sexual. El conductor de Conclusiones me escuchaba más que sorprendido. Desde mi Zoom, era evidente que él tampoco entendía el comportamiento de un mandatario del siglo XXI, con tantos reclamos de feminicidios y en plena pandemia. Por mi parte, seguía con mi monólogo: "Te confieso que este gobierno me resulta muy frustrante, nunca había tenido ante ninguno de los gobiernos pasados este sentimiento de frustración; la verdad es que es un sentimiento muy negativo", continuaba diciendo con toda naturalidad. "Las declaraciones de López Obrador son muy alrevesadas; parece que entiende, pero no entiende. Es la misma actitud que tiene con el cubrebocas, no lo utiliza porque, según él, ya le dio Coronavirus y cuida la sana distancia. Es una falta de respeto hacia el otro y falta de empatía. Por eso digo que no es mi Presidente. No me representa", afirmé con tal contundencia que por un momento pensé que mi voz se había escuchado a lo largo y ancho de toda la República. Me despedí de mi entrevistador, Fernando del Rincón, contenta por no haber sido omisa como las secretarias de Estado de la 4T. Me sentí contenta porque, seguramente, muchos televidentes mexicanos, que votaron esperanzados por AMLO, y que ahora se sienten decepcionados, se arrepienten de haber votado por él. Y me sentí contenta porque denuncié públicamente en toda América Latina y ante los televidentes hispanoparlantes de Estados Unidos, a un mandatario macho que no escucha, que no ve y al que no le importan las mujeres.

Dicho lo anterior, estoy consciente a lo que me expongo. Pero es más fuerte mi indignación y mi enojo que mi prudencia de no atreverme a decir lo que siento. Así como Beatriz Gutiérrez Müller es la no-primera dama para millones de mexicanos, para mí, Andrés Manuel López Obrador es mi no-Presidente. Lástima, porque siento una terrible orfandad y un vacío terrible. Sin embargo, lo que me da muchas esperanzas es la lucha de la mujer que no para y que, cada vez más, es más enérgica, creativa y visible.

gloaezatovar@yahoo.com

Congruencia política

Guillermo Velasco Barrera

Es común que los políticos en campaña quieran quedar bien con todo mundo, adecuando su discurso al público que los escucha. Muchos se reservan sus convicciones personales y sus valores asumiendo que se vuelven un estorbo a la hora de buscar la preferencia del electorado. Otros cambian de principios cada que convenga, al menos en el discurso, asesorados por sus "gurús" de comunicación, quienes les sugieren conducirse en una especie de neutralidad ideológica para de esta forma no comprar pleito con nadie.

La renuncia a los valores en la vida pública, además de resultar algo vergonzoso e incongruente, genera una gran inconsistencia en la línea discursiva de muchos políticos, lo que muchas veces deriva en resultados negativos en el plano electoral. El político que se compromete con determinados valores representa una persona predecible y confiable, no así el que se camufla o se mueve como veleta a lo que más convenga.

En una campaña, lo primero que debe cuidar un candidato es la fidelidad a sus votantes propios. De la mano de lo anterior, debe buscar el voto de los indecisos y de los votantes frágiles de sus competidores, pero no a costa de traicionar o defraudar a los que ya están con él.

Temas como el aborto o el "matrimonio igualitario" suelen ser evadidos por muchos candidatos, quienes no quieren meterse en honduras con lo que denominan "tópicos escabrosos". O si le entran al tema lo hacen de forma ambigua, dando "capotazos", buscando mantenerse en una patética indefinición.

Está muy bien abordar temas como la seguridad, el empleo, la salud, la educación. Estos rubros constituyen algo esencial para la vida de los ciudadanos, pero la visión y propuesta de los candidatos respecto a derechos fundamentales, comenzando por el derecho a la vida, resulta algo igualmente importante. Los valores y convicciones de los candidatos marcarán en gran medida su agenda política una vez que sean electos. Eso es algo que no podemos olvidar.

Algunos políticos en Jalisco se ostentan de izquierda, sin saber muchas veces de lo que están hablando. Otros se dicen progresistas o moderados, y otros pomposamente se dicen de centro. Muy pocos se asumen de derecha. Lo anterior se vuelve una etiqueta incómoda, por lo que es común ver a políticos que se dicen "conservadores", pero que prefieren pasar desapercibidos o solo defender sus convicciones en comidas familiares. Rechazan el aborto, pero públicamente no toman una postura clara.

Me parece que en la campaña que recién comienza escucharemos muchas posturas "gelatinosas" y pocas consistentes. Destaco dos casos de candidatos, en las antípodas el uno del otro, pero ambos congruentes con lo que piensan y lo que dicen en toda clase de foros. Enrique Velázquez, candidato a diputado de Hagamos por el distrito 4, está a favor del aborto, el "matrimonio igualitario" y la legalización de la mariguana. Así lo ha expresado en todo momento. Discrepo de su visión en estos temas, pero reconozco su consistencia para defenderlos.

Jaime Cedillo, candidato del PAN en el distrito 11, ha mantenido desde hace años una posición clara con respecto a la defensa de la vida y la familia. Hoy dicha postura es eje central de su campaña y obedece a una convicción de fondo que, además, podría resultarle muy rentable electoralmente hablando, en virtud de que en la sociedad jalisciense prevalecen valores fundamentales, pero son escasos los liderazgos políticos que los defienden abiertamente, incluidos la mayoría de los políticos del PAN que en estos temas se muestran completamente tibios.

Un caso de aparente neutralidad es Pedro Kumamoto, quien siendo uno de los políticos en Jalisco con una de las agendas proaborto más agresivas, rehúye hablar de estos temas para evitar ser rechazado por un amplio sector del electorado que se opone el aborto. En fin, ojalá exijamos a los políticos posturas claras. Como electores debemos conocer los valores que los inspiran para saber si les daremos nuestro voto.

 

@gvelascob

Vandalizar la Constitución

 jesús Ibarra en MURAL 26 Abr. 2021

La 4T impone el poder sobre el Derecho. Nada nuevo, solo que en esta ocasión lo hace sobre la Constitución. El matiz marca toda la diferencia, prolongar la presidencia del ministro Zaldívar mediante un artículo transitorio y, proponer hacerlo también con el resto de integrantes del Consejo de la Judicatura, es un claro intento de "captura de la justicia". Destacados abogados y académicos han explicado con detalle el albazo constitucional, pero ¿por qué una franca violación a la Constitución debería preocuparnos a todos más allá del mundo jurídico?

En un artículo publicado en 1982 titulado "Ventanas Rotas", James Wilson y George Kelling mostraron que mantener los espacios urbanos en buenas condiciones es una eficaz medida preventiva del vandalismo e incluso de actividades delictivas menores. Aunque la teoría ha sufrido diversas críticas en su implementación, la noción de fondo es muy sólida; el cuidado y respeto al espacio público es una manera de prevenir su descomposición y apropiación por unos cuantos. ¿Qué tiene que ver el orden urbano con el orden constitucional? La analogía se sostiene ya que ambos son "bienes públicos"; tienen un carácter indivisible y de utilidad común pues afectan a toda la comunidad.

En el mismo sentido, la Constitución mantiene las condiciones de inclusión y de imparcialidad en el ejercicio del poder para evitar que un gobierno, partido, líder, o programa político limite o expulse del espacio público a sus oponentes. Establece un "coto vedado" en palabras de Ernesto Garzón, o la "esfera de lo indecidible" de acuerdo con Ferrajoli, ante la temible tiranía de la mayoría. ¿Cómo lo hace?

Mediante el principio de supremacía constitucional se establecen un conjunto de restricciones institucionales (ej. la división de poderes) tendientes a mantener las reglas básicas y los límites razonables para todos en el ejercicio del poder, el cual, en democracia no se ejerce indefinidamente. Otro principio, el de rigidez constitucional, asegura que determinados valores básicos de justicia ampliamente compartidos (ej. derecho a la información) serán respetados en el futuro incluso si cambian las mayorías políticas.

Constitucionalizar la militarización de la seguridad pública al igual que la prisión preventiva para ciertos delitos, la ampliación del periodo del gobernador de Baja California, la consulta popular para juzgar a ex presidentes, la discriminación que supone suspender apoyos a investigadores de universidades privadas y a estudiantes becados en el extranjero, la obligación de los usuarios de telefonía móvil de entregar sus datos biométricos, entre otras reformas de la 4T, pueden ser o no de nuestro agrado. Sin embargo, todas ellas, se encuentran sujetas al control de constitucionalidad que realiza el Poder Judicial, instancia que las puede invalidar.

Lo que no es de recibo es el control del Consejo de la Judicatura al ampliar el periodo de su presidente mediante una reforma legal opuesta directamente al artículo 97 de la Constitución y, por tanto, violatoria de su supremacía y rigidez. En este caso no estamos ante un jugador que hace trampas y obtiene ventajas sobre el tablero de juego, no, se trata del secuestro del juego, tanto en sus reglas como en el control del tablero. En este escenario, la Suprema Corte está obligada a anular este asalto a la Constitución.

La responsabilidad política frente a la Constitución es distinta de la que se tiene frente a las urnas, es una falacia atender únicamente al juicio del pueblo. Edmund Burke lo dejó claro desde 1790: "La tiranía de una multitud es una tiranía multiplicada".

Transformar al país a costa de la democracia, mediante la captura de la justicia y saltando a la Constitución, ¡es de vándalos!

@jesusibarra0

La lógica de la dictadura

Jesús Silva-Herzog Márquez MURAL 26 Abr. 2021

La cascada de aberraciones hace difícil registrar el momento de inflexión que coloca a la democracia ante el peligro de muerte. Si todos los días escuchamos una agresión a la crítica, al pluralismo, a las autonomías podemos distraernos y pensar que el nuevo golpe es una afrenta más. Cometeríamos un enorme error si no activamos las alarmas más chillantes por el atentado democrático que perpetró la mayoría morenista la semana pasada. La mayoría en el Congreso decidió violar la Constitución sabiendo perfectamente lo que hacía. La Constitución le estorba y ha resuelto hacerla a un lado. Diego Valadés, sin duda uno de nuestros constitucionalistas más reconocidos, dijo que "votar a sabiendas a favor de una medida inconstitucional es pasar a otra dimensión: la anticonstitucionalidad. Es la decisión consciente y expresa de oponerse a la Constitución". La expresión es justa porque los legisladores sabían perfectamente que extender el mandato del delegado presidencial en la Suprema Corte de Justicia viola una norma clarísima. Lo hicieron de cualquier manera.

La lógica de la dictadura es doctrina oficial. Trato de ser cuidadoso con las palabras. No digo que se haya instaurado una dictadura en México. Lo que digo es que se han legitimado, desde el poder, su razón, su práctica y sus valores. El atentado constitucional para favorecer a un aliado del Presidente en el máximo tribunal de la República, ha expuesto con una nitidez aterradora los argumentos de la dictadura: la Constitución ha de violarse porque hay causas superiores a ella. Es necesario transgredir las normas de la Constitución porque la generalidad de sus normas no tiene sentido en tiempos extraordinarios. La Constitución debe ser violada en beneficio de esos personajes magníficos que merecen la confianza pública. Ahí están los tres nudos de la filosofía del nuevo régimen. Los tres se expusieron esta semana para fundamentar una decisión oprobiosa. Una causa históricamente sublime no puede rebajarse a las nimiedades de las reglas. En tiempos extraordinarios, la decisión debe estar por encima de la norma. Y, finalmente, los héroes, sobrehumanos como son, han de escuchar el llamado de la historia y no tienen por qué leer los artículos de un libro que los limita.

Nunca había escuchado con tanta claridad la defensa de esta lógica dictatorial en una discusión en el Congreso mexicano. Nunca imaginé que fuera un vocero de la mayoría quien la desarrollara y la defendiera tan abierta y tan orgullosamente. El discurso del diputado Ignacio Mier es una pieza memorable. Se trata de un mensaje para defender la ilegalidad desde la casa donde se producen las leyes. Para responder al enjundioso discurso de Porfirio Muñoz Ledo, el morenista no encontró más argumento que tachar la legalidad de reaccionaria. Defendió de esa manera el atropello de la Constitución como una muestra de amor patriótico. Lo subrayo: el coordinador de la mayoría no hizo siquiera el intento de aparentar respeto a la Constitución. No invocó algún precedente, no sugirió una lectura imaginativa del texto para embonar la decisión con la regla. Defendió que estaban violando la Constitución y que eso era precisamente lo que debía hacerse. El mensaje del diputado Mier es espeluznante, pero no ambiguo. Será pedestre, pero es tan claro como la instrucción del asaltante al cajero del banco. La legalidad, dijo, es un valor de los conservadores. Los revolucionarios no tienen por qué perder el tiempo buscando el acoplamiento de sus propósitos a los dictados de la Constitución.

En el centro del atropello se instaló, sin duda, quien debería defender los valores constitucionales. El mensaje del ministro Zaldívar representa la más perversa ambigüedad en tiempos críticos. Decir sin aclarar, aparentar sin asumir compromiso alguno. El ministro está dispuesto a destrozar la reforma en la que se empeñó, para seguir medrando en el juego de las especulaciones. Si las canicas de la política judicial terminan consolidando el atropello, él resolverá, hasta ese momento, qué hacer. El capricho del juez, por encima de la ley. La lógica anticonstitucional encuentra valedores insospechados

http://www.reforma.com/blogs/silvaherzog/

Huérfanos de ley

Sergio Sarmiento en MURAL 26 Abr. 2021

"México está al borde de un período de orfandad constitucional".

Diego Valadés

 

ENSENADA.- Lo curioso es que la nueva Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación era una de esas pocas iniciativas con un respaldo generalizado. El Consejo de la Judicatura Federal participó en la redacción para mejorar los procedimientos de los juzgados y tribunales y combatir la corrupción y el nepotismo. En el Senado votaron a favor varios priistas, a quienes se les ocultó el contenido de un artículo transitorio, introducido de último momento por un senador del Partido Verde, Raúl Bolaños Cacho. El transitorio no pasó por comisiones, no se permitió a los senadores leerlo, no fue discutido y se votó unos minutos después de introducido.

El transitorio es inconstitucional. Amplía el mandato del presidente de la Suprema Corte, el ministro Arturo Zaldívar, y de varios consejeros de la Judicatura. Viola el artículo 97 de la Constitución que establece que, "cada cuatro años, el Pleno elegirá de entre sus miembros al Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el cual no podrá ser reelecto para el período inmediato posterior". Trasgrede también el artículo 100, que señala que, con excepción del presidente, los consejeros de la Judicatura Federal "durarán cinco años en su cargo" y "no podrán ser nombrados para un nuevo período".

Todo apunta a que la instrucción de introducir el transitorio provino del propio presidente López Obrador, quien lo ha defendido y ha señalado que no piensa que sea inconstitucional. El Consejo de la Judicatura se deslindó de él y afirmó que no lo había promovido, pero el Presidente declaró: "No se nos va a volver a presentar una oportunidad así. Si no se amplía el período, quien llegue va a ser más de lo mismo, más de lo anterior, más de lo que significaba el antiguo régimen".

Una veintena de legisladores de Morena, entre ellos Porfirio Muñoz Ledo y Lorena Villavicencio, rechazaron el transitorio. Sin embargo, la mayoría de la 4T, nutrida por la sobrerrepresentación, también inconstitucional, que obtuvo en 2018, aprobó la ley en lo particular este 23 de abril, con todo y transitorio, por 262 votos contra 182 y siete abstenciones. Solo después de la votación expresó su posición el ministro presidente Zaldívar, pero fue ambiguo: "Ejerceré el cargo de Presidente de la SCJN y del CJF para el que fui electo por mis pares y estaré a la determinación de la SCJN respecto del precepto en cuestión". No es la contundencia del ministro que declaró como un "fraude a la Constitución" el intento del gobernador de Baja California, Jaime Bonilla, de ampliar su mandato.

El ministro Zaldívar añadió: "Seguiré defendiendo la independencia y la autonomía" del Poder Judicial de la Federación. Pero permitir que se amplíe inconstitucionalmente su mandato, solo porque el presidente de la República lo considera sumiso a sus propuestas, es exactamente lo contrario de lo que necesita una corte independiente y autónoma.

Es cierto que la Constitución tiene muchos problemas. Es una Carta Magna parchada, extensa, desprolija, contradictoria, que se mete en detalles que solo deberían tener las leyes secundarias. Sin embargo, nos permite vivir en un país de leyes. "Votar a sabiendas a favor de una medida inconstitucional es pasar a otra dimensión: la anticonstitucionalidad -escribió en Twitter el jurista Diego Valadés-. Es la decisión consciente y expresa de oponerse a la Constitución". Que lo haga el Congreso, ante la presión de un Presidente con aspiraciones de poder absoluto, nos deja a los mexicanos, efectivamente, en la "orfandad constitucional".


· RACISTAS

 De por sí es racista tener cuotas para candidatos indígenas, más todavía cuando el Tribunal Electoral confirma la nominación de una prima del presidente de la República, Manuela del Carmen Obrador Narváez, como candidata indígena cuando no lo es.

@SergioSarmiento

jueves, 22 de abril de 2021

El caballo de Troya

Jorge Suárez-Vélez  MURAL 22 Abr. 2021

Yo no voté por López Obrador. Estaba convencido de que sí era un peligro para México. Pero a pesar de mis bajas expectativas, jamás lo creí capaz de tanta destrucción en tan poco tiempo. Ahora a esa lista se le suma la destrucción del legado de su jurista favorito.

Para mí, el gran enigma de López Obrador es el porqué de sus decisiones. Estoy en desacuerdo con quien lo considera un político "genial". Si lo fuese, no habría cancelado la obra del Nuevo Aeropuerto. Su irracional decisión no generó suficiente ganancia política para compensar los muchos puntos del PIB que costará a lo largo de su sexenio. Si lo fuera, habría reconocido pronto la victoria de Joe Biden, cuando la totalidad del magro rebote económico de México dependerá de la robusta recuperación estadounidense. Innecesariamente, empezó mal su relación con el Presidente del país hoy vital para nuestro futuro.

Siempre dudo de sus porqués, excepto en este momento, cuando intenta prolongar el mandato del ministro presidente de la Suprema Corte. Este es un caballo de Troya. Después de la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica, de la Ley de Hidrocarburos y de los cambios a la Ley de Telecomunicaciones (para hacerse de los datos biométricos de los mexicanos), es justo afirmar que para López Obrador la Constitución no tiene un valor muy superior al que tiene el papel higiénico.

Aun para el gobierno de un país que se aleja del Estado de derecho a la velocidad de la luz, resulta grotesco adicionarle un artículo transitorio a la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación que transgrede el artículo 97 de la Constitución que establece claramente un periodo de 4 años para el presidente de la Corte, improrrogable y no sujeto a reelección. Que el transitorio de una ley pase por encima de la Constitución viola el artículo 133 que claramente establece la jerarquía del orden jurídico. Siempre, siempre está la Constitución por encima de leyes y tratados. Además, evidentemente, el Senado no tiene atribuciones para prolongar el plazo del ministro presidente. La designación de éste le compete exclusivamente al pleno de la Corte. Darle al Legislativo esas facultades arrasa con la separación de poderes.

Si la 4T logra una violación constitucional de esta magnitud, justificando prolongar el mandato del doctor Zaldívar por una potencial "transformación del Poder Judicial", o porque es un hombre "honesto", como lo ha avalado AMLO en sus mañaneras, el día de mañana se usará el mismo burdo mecanismo para otros cambios a modo a la Constitución, alcance o no Morena una mayoría calificada en la elección de junio; podrían incluso alargar la Presidencia de López Obrador, si la situación lo amerita. Se sienta un precedente escalofriante.

Mucho se ha dicho sobre la verticalidad del doctor Zaldívar. Muchos esperan que él rechace la oferta. Quien ha sido profesor de Derecho Constitucional en las mejores facultades de leyes entiende bien el irreversible daño que esta brutal arbitrariedad ocasionaría. Sin embargo, me cuesta trabajo pensar que este proceso haya transcurrido sin su venia. No tengo el gusto de conocerlo, pero quienes sí, me hablan de su excelso ego. Mi pregunta es si éste es mayor que su patriotismo, que su preocupación por hundir su legado para siempre en el fango, si la acepta.

Como mexicano, le suplico no lo haga. En forma curiosa, su perfil como "hombre honesto", que tanto subraya el Presidente, deja de serlo en el instante que permita tan monumental violación a nuestra Carta Magna en su nombre.

Si ya era crucial quitarle a Morena la mayoría legislativa en junio, o al menos garantizar que no alcance mayoría calificada, hoy es mucho más claro que de lograrla se acelerarán los cambios excesivos y arbitrarios; sin una elección por enfrentar, se perderá cualquier asomo de pudor y el proyecto autoritario de López Obrador se consolidará y volverá irreversible.

Como dijo Ricardo Anaya en un video esta semana, es importante que salgamos a votar porque ésta podría ser la última vez que nuestra opinión sea tomada en cuenta.

@jorgesuarezv

Pues sí: es un peligro para México

 Martín Moreno-Durán

"Lo que estamos viendo es poner de rodillas a la democracia mexicana. Equivale a dar un golpe de Estado a los poderes establecidos y a…

Son los hechos los que hoy hablan, y que le dan la razón a quienes, en 2006, advirtieron que Andrés Manuel López Obrador “es un peligro para México”.

Algunos calificaron aquella frase como “campaña negra”. No fue así. Al paso del tiempo, fue profecía cumplida. Quince años después comprobamos que fue, tan sólo, un adelanto de lo que vendría con el eventual triunfo de AMLO para la Presidencia. Si acaso, se acuñó el “es un peligro para México” entre el fuego cruzado del virulento y crispado clima electoral de 2006, pero que nadie se victimice: el lodo provino de todos lados y nadie se quedó con la boca callada.

Pero hoy nos debe importar el presente que nos hunde, no el pasado que nos ciega.  Y el presente con López Obrador en Palacio Nacional, es francamente desalentador. Catastrófico. No lo ven quienes no lo quieren ver.

Si a la crisis económica más profunda de la historia reciente – detonada por el socialismo marxista de AMLO desde 2019 y agravada por la pandemia-, le sumamos a un régimen proclive a perdonar a criminales, a un Gobierno del lado de simpatizar con los narcos y sus familias, a cerrar los ojos ante la violencia fuera de control, a cancelar medicamentos para niños con cáncer, a desterrar estancias infantiles, a desproteger a madres solteras, a saquear fideicomisos para fondear los armatostes presidenciales, a abandonar a millones de mexicanos durante la pandemia –“nos cayó como anillo al dedo”-, a cruzarse de brazos ante la quiebra de un millón de empresas –“si van a quebrar, que quiebren”-, a ignorar a siete millones de desempleados, a soslayar diez feminicidios diarios, a despreciar las manifestaciones legítimas e indignadas de millones de mujeres, a difamar a los críticos de la 4T, a atacar sin pruebas a los opositores, a culpar a la prensa de los males del país – “los periodistas son responsables de que México no tenga médicos especialistas contra la pandemia”-, a un Presidente que dice 80 mentiras en cada mañanera (Fuente: Signos Vitales México), y a un López Obrador cuya principal estrategia política es dividir al país para alimentar sus odios personales. Si todo este rosario de calamidades nos parece poco, en los últimos días llegó otro síntoma más del “peligro para México”: la posibilidad de que AMLO y sus senadores extiendan el mandato, por dos años más y violando la Constitución, del presidente de la SCJN y de paso, de manera inevitable, despierten suspicacias de que el tabasqueño pretenda ampliar su periodo más allá del 2024, cuando deberá irse a “La Chingada”. Es decir: a su rancho, como él mismo lo ha adelantado.

Sí, la antidemocracia de Morena impulsada desde el Senado por órdenes de López Obrador para alargar la presidencia del Ministro Arturo Zaldívar al frente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), es un acto aberrante que jamás – ni priistas ni panistas- habían intentado siquiera durante las últimas décadas, ni a nivel Ejecutivo ni a nivel Poder Legislativo. Lo que estamos viendo es poner de rodillas a la democracia mexicana. Equivale a dar un golpe de Estado a los poderes establecidos y a la Constitución. Significa, nada menos, que la instauración de una dictadura populista en México.

Más que opinión periodística, son los hechos irrefutables. Aquí, los tres graves escenarios consecuencia de lo aprobado en el Senado el pasado jueves 15 de abril:

GOLPISMO. La aprobación de los senadores de Morena más dos o tres Judas como Miguel Ángel Mancera o Manuel Añorve, para extender la presidencia de Zaldívar y empatarla con la próxima elección presidencial (2024), es un abierto acto golpista en contra de la SCJN para garantizarle a AMLO una Corte a modo, impedir el relevo contemplado en la Constitución y, sobre todo, evitar que al frente de la Corte llegue alguien que no sea títere de López Obrador, quien el lunes pasado lo reconoció así desde Palacio Nacional al decir que estaba de acuerdo con esta ilegalidad porque si no se amplía ese periodo, “quien llegue, va a ser más de lo mismo, más de lo que significaba el antiguo régimen”. Es decir: el Presidente de la República quiere un Presidente de la SCJN y a una Corte, sometidos a Palacio Nacional, aunque ello implique violar de manera flagrante la Constitución.

DICTADURA. Sin el contrapeso de la Corte, poder obligado dentro de toda democracia; con el Ministro presidente arrodillado ante Palacio Nacional y controlando al Consejo de la Judicatura; con el manejo mayoritario del Poder Legislativo – a reserva de lo que ocurra con la nueva configuración de la Cámara de Diputados tras la clave y decisiva elección intermedia del próximo 6 de junio-, el sistema político mexicano mutaría a una dictadura populista que dependería, de manera absoluta, de un hombre: Andrés Manuel López Obrador, cuyo grado de autoritarismo llega a niveles de buscar una “reforma judicial” que prohíba a particulares, empresarios, ciudadanos y a todos aquellos inconformes con los abusos de poder de la 4T, a ampararse, como en cualquier democracia, contra los excesos del Régimen. AMLO pretende acotar libertades individuales, derechos ciudadanos, leyes y pesos y contrapesos que no sean afines a la 4T y, para eso, requiere a su cómplice Zaldívar hasta el año 2024.

¿REELECCIÓN? Enloquecido de poder, divagando bajo delirios dictatoriales entre los muros de un palacio, López Obrador lanzó dados cargados desde el inicio de su régimen: al menos en tres ocasiones, cuando se le preguntó si buscaría la reelección presidencial o ampliar su sexenio a ocho o más años, ha respondido de manera ambigua, siempre anteponiendo una de sus frases tramposas y de intención interpretativa: “lo que la gente decida”. Y esa posibilidad no es otra que el método de votación favorito de AMLO: a mano alzada, en plaza pública, y dominada por sus fanáticos y fieles. Para Andrés Manuel, esa es la democracia, y así, viviendo una realidad alterna ajena a un país cada vez más hundido, delirante y convencido de que es la salvación de la patria, estaría tentando el terreno para extenderse en el poder presidencial. El affaire con la SCJN sería apenas un ensayo perverso. De ese tamaño es el riesgo democrático que estamos corriendo en México.


*****


“Es hipersensible a las críticas. Rencoroso. Manipulador. Achaca los problemas a gobiernos anteriores. Se comporta como un político en campaña continua. Ha dado a las fuerzas armadas un papel sin precedentes en su gobierno. ‘Yo soy beisbolista'”, dice. ¿A quién estamos describiendo, lector? ¿A López Obrador, acaso? Parecería. Empero, todos estos rasgos definen a otro dictador populista. Su nombre: Hugo Chávez, y así lo pinta el periodista Jon Lee Anderson en su estupendo libro El dictador, los demonios y otras crónicas. (Edit. Anagrama).

En realidad, y a la luz de los hechos, no hay mucha diferencia entre los estilos dictatoriales de Chávez y AMLO. Coinciden plenamente.

Chávez desgració a Venezuela. Allí están las pruebas fehacientes.

López Obrador está desgraciando a México. No lo ven quienes no lo quieren ver.

Y, sí: no se equivocaron en 2006 aquellos que advirtieron: “López Obrador es un peligro para México”.

Es, ciertamente, un grave peligro para México.

TW @_martinmoreno

FB / Martin Moreno

mmorenoduran03@gmail.com


martes, 20 de abril de 2021

El experimento Zaldívar

Por: Carlos Loret de Mola 20 de Abril de 2021 

El presidente de México decidió hacer un experimento en la figura de un hombre al que ha demostrado que le tiene confianza y aprecio: el presidente de la Suprema Corte de Justicia. Andrés Manuel López Obrador está tentando las aguas de la extensión ilegal del mandato. Que el presidente de uno de los tres Poderes de la Unión alargue su administración, sin pasar por la elección formal.

Un senador cualquiera -en este caso un donnadie llamado Raúl Bolaños, un priista convertido en Verde, al servicio de Morena- presenta por debajo del agua una iniciativa para decir que el presidente del Poder Judicial (el ministro Arturo Zaldívar) está encabezando una gran reforma, que la pandemia vino a truncar; por ello, en vez de que se quede cuatro años en el cargo, tal como fue electo, debe permanecer dos años extra. Lo aprueba la mayoría de Morena con algunas comparsas opositoras.

Ejecutado el arriesgado lance, ¿quién dice que no pueden hacer la misma operación política para favorecer con una extensión de mandato al presidente de otro de los tres Poderes de la Unión, digamos, al Ejecutivo (López Obrador)?

Porque él también dice que está encabezando una gran transformación, una gran reforma nacional, y cómo negar que la pandemia ha dado al traste con su gobierno.

Debo admitir que en los distintos espacios periodísticos en los que participo, siempre he opinado que el presidente López Obrador no se va a reelegir. Desde hace años he pensado que esa es una línea que no va a cruzar. Tras este experimento, tras los desplantes autoritarios que ha tenido en el poder, tras atestiguar cómo se ha extraviado de sus convicciones hasta convertirse en el presidente que dijo que nunca iba a ser, ya estoy dudando.

SACIAMORBOS

1.- Es tan flagrante la violación a la Constitución que implica extender por votación del Congreso el mandato del presidente de la Corte, que uno pensaría que este asunto será desechado por la propia Corte. No es tan automático. Hay que recordar el episodio de la consulta sobre si enjuiciar a expresidentes. Parecía obvio que la Corte rechazaría someter a votación si se aplicaba la ley. Pero una Corte obradorista no se atrevió a la contundencia: optó por darle por su lado al presidente López Obrador, validó la consulta, pero configuró una pregunta inentendible que desinfló -al menos hasta ahora- el asunto.

2.- ¿Por qué el silencio del ministro Zaldívar?, pregunto en la Suprema Corte. Me responden que de aprobarse el transitorio en la Cámara de Diputados, lo más seguro es que se impugne mediante acción de inconstitucionalidad. Esto lo resolverá el pleno de la SCJN, por lo tanto, ningún ministro puede por el momento emitir opinión, sino hasta que se vote el asunto en sesión; de hacerlo, incurre en responsabilidad. Y citan el artículo 131 de la Ley Orgánica del Poder Judicial Federal: “Serán causas de responsabilidad para los servidores públicos del Poder Judicial de la Federación: (…) IX. Emitir opinión pública que implique prejuzgar sobre un asunto de su conocimiento”.

La proyección del presidente

Por: Raymundo Riva Palacio 20 de Abril de 2021

En los círculos altamente informados, ilustrados y donde, en algunos de ellos, se toman decisiones, el albazo en el Senado para prorrogar la presidencia de Arturo Zaldívar en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, fue un experimento para medir, si llegado el momento, se amplía el mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador hasta 2026, en lugar de concluir en 2024. Las ideas fuerza del discurso ya están sembradas: si no se consolida la transformación, habrá un retroceso; si no se terminan de hacer los cambios, todo va a ser más de lo mismo; si antes se aprobaron reformas contrarias al “interés popular”, hoy es más importante cuidar su bienestar que la ley misma.  

López Obrador ha reiterado que una vez que termine el sexenio se irá a su rancho en Palenque, pero este lunes tuvo una serie de intervenciones que mostraron que en su pensamiento existen razones objetivas para romper con la Constitución si su causa lo amerita. Ante las críticas en México y el mundo de constitucionalistas y defensores de los de derechos humanos, en la prensa y la academia, le preguntaron a López Obrador su posición con respecto a lo votado en el Senado, y sin atender el contexto, descalificando las críticas y bañándolas de ideología y política, como hace con todo aquello que está fuera de su sintonía, señaló:

“… Si ya se están por aprobar leyes para combatir la corrupción en el Poder Judicial, para combatir el nepotismo en el Poder Judicial,,, y si para llevarlas a la práctica se requiere que el actual presidente continúe dos años más, porque es garantía de que esos cambios se van a llevar a la práctica… yo estoy de acuerdo. Si no se amplía el periodo, quien llegue va a ser más de lo mismo, va a significar más de los mismo, más de lo anterior, más de lo que significaba el antiguo régimen. Entonces, no olvidemos que estamos aquí para transformar; no venimos a que las cosas continúen igual”.

En la figura de Zaldívar se proyectó el presidente. El discurso para apoyarlo es el mismo que utiliza para defender y justificar sus acciones. Él llegó para transformar el país y cambiar el régimen, al cual considera corrupto que opone resistencias para evitar que se consolide el cambio que propone. López Obrador ha dicho que tiene que apresurarse; de ahí que lleve tanta prisa para consolidar sus reformas, y que queden tan sólidas, que no puedan ser desmanteladas una vez que deje la Presidencia. Si Zaldivar tiene que seguir al frente del Poder Judicial para hacer la transformación, ¿por qué él no requeriría de dos años más para el mismo fin?

Los grandes proyectos del presidente enfrentan obstáclos legales. Hay amparos contra la construcción del Tren Maya y de la refinería de Dos Bocas. Tampoco ha resuelto el problema de tierras en el aeropuerto de Santa Lucía, y su reforma energética está paralizada por amparos. Las prioridades de su proyecto de cambio se han estrellado contra un muro. De ahí la advertencia de respaldar la ampliación del periodo de Zaldívar para evitar “un retroceso”. López Obrador teme un frenón al suyo y la paralización de sus reformas si en las elecciones de junio, que ha identificado como el gran campo de batalla, sus “enemigos” le arrebatan el control del Congreso para, está convencido, descarrilar su proyecto.

En la defensa de Zaldívar, levanta sus barricadas. “Si estamos en un proceso de transformación y hay condiciones, porque en el Ejecutivo se está llevando a cabo una reforma de fondo, y si en el Poder Judicial se puede llevar a cabo una reforma, ¿por qué no hacerlo?”, agregó. “Se rasgan las vestiduras diciendo que se afecta el marco legal. Se les olvida de que en el Congreso en el periodo neoliberal hicieron reformas contrarias al interés popular. Es más, todas las llamadas reformas estructurales se aprobaron porque repartían sobornos”.

Bajo ese criterio sin matices todo encuentra una excusa. Utilizando sus mismos sofismas, si los enemigos de su proyecto son aquellos que enmarca en el periodo neoliberal, que a base de sobornos actuaron contra “el interés popular”, entonces sí puede haber prórroga del mandato presidencial sin importar que vaya en contra del marco legal, porque el fin justifica los medios, y legitimaría su proceder al pensarse López Obrador como el defensor del interés popular.

En su lenguaje codificado, agregó: “¿qué no fue en la Cámara de Diputados donde se aprobó la reelección? ¿Y qué dijeron los abogados constitucionalistas cuando eso? ¿qué dijeron los académicos? Nada”. Omitió el presidente decir que aquello no fue un albazo, sino que se llevó a cabo mediante un proceso de discusión y confrontación de ideas dentro del marco legal. Se cambió la Constitución sin violarla, con el argumento de que la reelección en sistemas democráticos, es un recurso para que el electorado decida si quiere que sus representantes continúen siéndolo -como hoy buscan hacerlo casi todos y todas las diputadas de Morena-, y no uno autoritario, como pareció sugerir López Obrador.

Lo interesante es la selección de palabras de López Obrador. Prórroga no es igual a reelección, pero siembra las semillas de la confusión semántica en millones de personas. La permanencia de Zaldívar es para que el Poder Judicial no esté al “servicio de los potentados”, y que garantice su honestidad, que es como ha definido su actuar, contra los privilegiados deshonestos. “¿Cómo no voy a estar de acuerdo?”, dijo sobre la prórroga de Zaldívar. Entonces, ¿por qué no estaría de acuerdo el pueblo al que dice defender, de ampliar su mandato por dos años para protegerlos? En el caso de Zaldívar es para eliminar a “las mafias del poder”; en su caso, sería el argumento, para que esas mismas mafias, no dañen al pueblo.

Si la prórroga de mandato presidencial va a una consulta popular, López Obrador ganaría y sería como presidente hasta 2026. Las condiciones para ello, están en construcción. 

Dos bandos

 20 de Abril de 2021, FEDERICO REYES HEROLES

                La vida es para asumirla con valentía.           Alexis de Tocqueville

Alguna duda, ya no. Estamos ante una clara tentativa de destrucción de los equilibrios republicanos y una estrategia tiránica de concentración de poder. La única esperanza es apelar a las conciencias democráticas.

Va por la SCJN. Lo dijo durante la campaña. Su intención inicial era la de crear una nueva Sala. Nada dijo de su beneficio al postular a los nuevos ministros rompiendo a su favor el equilibrio debido.

Después guardó silencio, sin embargo, su fiel escudero en el Senado revivió la idea. Ante la revuelta, la retiró. Ya desde el poder comenzaron los ataques a los órganos autónomos, el golpe de mano contra la CNDH, las postulaciones de ministros cercanos a su bando, los ataques a la prensa… El veneno sistemático contra todos los independientes, incluido el Judicial, se centró en sus ingresos. Conforme se acercó la elección, los ataques personales contra los consejeros del INE subieron de tono. Por cierto, el INE goza de mayor credibilidad que el Presidente: 68% vs. 58% (Reforma, 04-2021). Sin mucho ruido capturaron la presidencia del Tribunal Electoral, un caballo de Troya en contra de la democracia. Su presidente no ha perdido oportunidad de entregar su voto. Con la tensión electoral arreció el golpeteo contra el INE: desacreditar al árbitro por si las elecciones no les favorecen. “Exterminar” fue el término del líder de Morena, “Quieren robarnos la elección”, dice ahora. Pero la defensa cavernaria de Salgado los desnudó: la legalidad les importa un bledo. Hay fines superiores. La sanción les parece “desproporcionada”, seguramente no han leído el Código Electoral. El INE no tiene margen, así lo establece la ley. No hay gradaciones, la violó un “poquito” o un “muchito”. La violó y punto, me refiero a la ley. Por esa falta de consideración al amigo Salgado, de nuevo el espadachín del Senado propone ahora revisar la integración de todos los órganos electorales. Molestan al amigo, cambiemos las instituciones. Ésa es su concepción de la Republica.

De pronto un senador aliado introduce aviesamente un transitorio a la importante reforma al Judicial. Propone prolongar el periodo del actual presidente de la SCJN para permitirle implementar su reforma. La oposición hace el ridículo. Capturarían además a la Judicatura, aritmética pura. La perversidad y soberbia han llegado a tal grado que piensan que con un transitorio pueden saltarse la Constitución. La indignación fue inmediata: colegios de abogados, juristas ilustrados, Human Rights Watch, la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Se trata de salvar al órgano colegiado, no a una persona. Las lealtades del ministro presidente no son claras. Sí en el autor de la intriga: “Le tengo confianza”, lo que justifica la violación constitucional. Ésa es su ética. Es otro paso más hacia la tiranía. Imposible evitar las dudas reeleccionistas: no he terminado de imponer la 4T.

Imposible fingir demencia, paso a paso se debilita a la República, a la democracia mexicana, ¡qué paradoja! a las instituciones que les dieron el triunfo. Se prepara el territorio para un golpe suave. Las elecciones son ya un enfrentamiento entre dos bandos: los demócratas que respetan la ley, y los cómplices. Querían polarización, ya la tienen. No puede haber concesiones. Respetar la ley, eso se espera de los legisladores que se han convertido en el primer surtidor de inconstitucionalidades. Eso se espera de los consejeros electorales que dan la batalla, de los magistrados del Tribunal. Eso se espera de los ciudadanos, que leamos con frialdad el rápido desmontaje de nuestras libertades y de nuestra democracia.

No es un asunto de derecha o izquierda, es bastante más sencillo. En las líneas de votantes habrá dos bandos: los que están aceptando la destrucción de nuestra democracia y los que la defienden, cómplices y demócratas.

El silencio, la indefinición, el auto engaño —de ciudadanos a ministros— es complicidad.

¿Extender el periodo de AMLO como Presidente?

 LEO ZUCKERMANN, 20 de Abril de 2021

• Nunca, desde que los civiles tomaron el poder durante el sexenio de Miguel Alemán (1946-1952), un Presidente le había dado tanto poder al Ejército y la Marina.

Me lo han preguntado muchísimas veces: “¿Se va a quedar López Obrador en la Presidencia cuando termine su sexenio? ¿No querrá reelegirse? ¿Le ampliarán su periodo presidencial más allá de los seis años?”

Siempre he respondido que no lo creo. Ya empiezo a dudarlo.

¿Por qué?

Primero, por su relación con las Fuerzas Armadas. Nunca, desde que los civiles tomaron el poder durante el sexenio de Miguel Alemán (1946-1952), un Presidente le había dado tanto poder al Ejército y la Marina. López Obrador claramente ha militarizado la vida pública del país, otorgándole nuevas labores y prebendas a soldados y marinos. Muchos han interpretado esta política por el gusto presidencial con la institución castrense, que obedece órdenes sin cuestionarlas y opera con eficacia.

Quizá. Pero también es un hecho que AMLO quiere ganarse políticamente a las Fuerzas Armadas, beneficiándolas como nunca. La idea es que no sólo sean una institución del Estado mexicano sino del gobierno lopezobradorista.

Con tantos beneficios, a la hora de optar, los militares estarían de acuerdo con la continuidad de este proyecto político. Si es con López Obrador, que tanto los apapacha, mejor. Y el Presidente sabe que, a final del día, requiere del apoyo incondicional de las Fuerzas Armadas si quiere quedarse en el poder más de un sexenio.

Otro factor que me hace dudar sobre la posible ampliación del mandato de AMLO son lo que algunos analistas han considerado como “globos sonda” que envía el gobierno para medir la temperatura política, si es que se animan a hacerlo. Ahí está el caso de Jaime Bonilla, que movió cielo y tierra para extender su periodo como gobernador de Baja California, de dos a cinco años. No lo logró porque lo frenó la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). No obstante, lo intentó y con el apoyo abierto del gobierno de AMLO.

Hoy, paradójicamente, por medio de un artículo transitorio de una ley secundaria, se pretende ampliar el periodo de Arturo Zaldívar como ministro presidente de la SCJN, de cuatro a seis años. Esto, a pesar de lo que ordena la Constitución.

Muchos piensan que se trata de otro “globo sonda” para medir la reacción de la opinión pública y publicada sobre una posible ampliación del titular de un poder del Estado. En este caso del Judicial, pero con la mira puesta en el Ejecutivo.

Ayer le preguntaron a AMLO sobre la ampliación del plazo de Zaldívar como ministro presidente de la SCJN. El jefe del Ejecutivo lo consideró como una reforma constitucional y afirmó:

“El ministro presidente de la Corte es un hombre íntegro, honesto y que ayudaría mucho en la renovación del Poder Judicial, porque urge la reforma al Poder Judicial. Entonces, si ya se están por aprobar leyes para combatir la corrupción en el Poder Judicial, para combatir el nepotismo en el Poder Judicial, si ya se aprobaron esas leyes y si para llevarlas a la práctica se requiere que el actual presidente continúe dos años más, porque es garantía de que esos cambios se van a llevar a la práctica, que se van a realizar, yo estoy de acuerdo […] Si no se amplía el periodo, quien llegue va a ser más de lo mismo, va a significar más de lo mismo, más de lo anterior, más de lo que significaba el antiguo régimen. Entonces, no olvidemos que estamos aquí para transformar, no venimos a que las cosas continúen igual”.

Cambiemos estas palabras a un hipotético caso que involucrara al Poder Ejecutivo y veamos cómo quedan:

“El Presidente de la República es un hombre íntegro, honesto y que ayudaría mucho en la renovación del régimen político, que urge. Entonces, si se están aprobando leyes para hacerlo y si para llevarlas a la práctica se requiere que el actual Presidente continúe dos años más, porque es garantía de que esos cambios se van a llevar a la práctica, que se van a realizar, yo estoy de acuerdo […] Si no se amplía el periodo, quien llegue va a ser más de lo mismo, va a significar más de lo mismo, más de lo anterior, más de lo que significaba el antiguo régimen. Entonces, no olvidemos que estamos aquí para transformar, no venimos a que las cosas continúen igual”.

Puesto así, parecería un buen caso de “globo sonda”: estarían probando hasta dónde pueden estirar la liga para preparar una posible ampliación del periodo presidencial de AMLO. Él, desde luego, siempre lo ha negado. Yo sigo pensando que el 30 de septiembre de 2024 se retirará a su finca en Chiapas. Pero, cuando veo este tipo de cosas, me asaltan las dudas.

                        Twitter: @leozuckermann