lunes, 19 de abril de 2021

Totalmente Palacio

 Denise Dresser en MURAL 19 Abr. 2021

Ingenuo pensar que la ley para extender el periodo de Arturo Zaldívar al frente de la Suprema Corte surgiera en el Senado, sin la anuencia de AMLO. Ingenuo suponer que el ministro no lo supiera. Como bien ha advertido Arturo Lecona, la iniciativa es "Totalmente Palacio". Ideada, concebida e instrumentada por un Presidente que busca consolidar su poder, aunque sea inconstitucionalmente. Él mismo lo constató al argumentar que se justificaba extender la permanencia del presidente de la Corte durante dos años -en violación del artículo 97- para asegurar la transformación. El mensaje no podría ser más claro. Los fines justifican los medios. Se vale usar mecanismos antidemocráticos para obtener resultados lopezobradoristas. Se vale colonizar a las instituciones con cuates, si son sus cuates.

Como ha demostrado serlo Arturo Zaldívar con el silencio de los últimos días y las afinidades electivas de los últimos dos años. Manifestando lealtad al Presidente y a su proyecto, ostensiblemente, para defender al Poder Judicial de intromisiones peores. Apoyando iniciativas palaciegas -como la consulta para enjuiciar a expresidentes- para supuestamente blindar a la Corte de esfuerzos más agresivos para controlarla. Ha promovido una política de apaciguamiento para evitar la confrontación. Pero llegó el momento de definirse: O está con AMLO o con la Constitución. O se arrodilla para demostrar fidelidad o se pone de pie para defender la legalidad. O es el ministro que conocimos y admiramos en los casos de la Guardería ABC y Florence Cassez, o es un apparatchik más. O es un ministro de la 4T o un ministro del Estado mexicano.

Porque las intenciones del Presidente son tristemente obvias. Son idénticas a las de cualquier líder con pulsiones autoritarias que racionaliza concentrar el poder para ayudar a los pobres, combatir a las élites y defenderse de la derecha. Que se quede Hugo Chávez para consolidar el proyecto bolivariano. Que se quede Evo Morales para darle voz a los suyos. Que se quede Fidel Castro para defender la Revolución. Que se quede Viktor Orbán para que haya un "verdadero pueblo polaco". Que se quede Vladimir Putin para hacer a Rusia grande otra vez. Que se quede Xi para que China le gane a Estados Unidos. Con tal de conseguir esos objetivos "loables" no importa recurrir a métodos deleznables. No preocupa emular las peores prácticas del peñanietismo, como lo fue la Corte de cuotas y cuates de Medina Mora. No es grave atropellar la división de poderes, usar a la Constitución como papel de baño, y asegurar una Corte cortesana si de transformaciones épicas se trata.

Si Zaldívar permanece en el puesto más allá del periodo que la Constitución establece, es más fácil para AMLO lograr lo que quiere. Desechar o archivar amparos, acciones de inconstitucionalidad que cientos de organizaciones han presentado, ante leyes que violan derechos. Asegurar -como lo ha resaltado José Miguel Vivanco de Human Rights Watch- una mayoría de 4 de los 7 miembros del Consejo de la Judicatura, lo cual le permitiría nombrar, sancionar y remover jueces, si osan contradecirlo. Fijar la orden del día de las discusiones del Consejo y dirigir los debates. Abandonar cualquier pretensión del Estado como un ente neutral, por encima de las ambiciones personales y políticas del Ejecutivo en turno. Poner en jaque la independencia judicial, como ni siquiera los peores presidentes del país habían intentado.

Todo para que AMLO no padezca la persecución política de Lula, dicen los justificadores de la izquierda antidemocrática. Quienes anteponen la lealtad a un proyecto político sobre la construcción de un país democrático. Su papel se reduce a defender a la 4T y su líder, no importa cuán deshonestos sean sus pronunciamientos, cuán evidente sea su incongruencia, cuán desastroso sea su impacto sobre el pueblo y las instituciones que México necesita independizar del gobierno, en vez de poner a su servicio. La zaldivarización de la Corte con el pretexto de impedir una conspiración que arteramente se planea desde los tribunales. La des-democratización para lograr la democracia "verdadera", encabezada por los moralmente superiores que nunca lucran, nunca gozan de privilegios, y no tienen por qué ceñirse a ese documento legaloide que es la Constitución. Un México en el que nadie está por encima de la ley excepto los "Totalmente Palacio".

miércoles, 7 de abril de 2021

AMLO imposibilidad de resultados por Macario Schettino

Imposibilidad. I El origen

En el actual grupo de poder, nada de izquierda ni progresismo: estatismo echeverrista, populismo cardenista, y los evangélicos que tan importantes resultaron.

abril 05, 2021

En 1935 Lázaro Cárdenas inició, bajo cuerda, la movilización obrera en México. Con ella debilitó lo que quedaba de los Sonorenses, que para 1936 estaban totalmente derrotados. Expulsó del país a Plutarco Elías Calles y tomó control de todo el gobierno. En esos dos años, desplazó a la mitad de los gobernadores. A partir de 1936 inició la reforma agraria en serio, dando a miles de campesinos no sólo tierras, sino armas para defenderlas. Con ello, construyó dos grandes corporaciones, una obrera y la otra campesina, sobre las cuales sólo él mandaba. Un año después, consolidó el nuevo régimen con la nacionalización de la industria petrolera, que se vendió como un triunfo frente al imperialismo, y la creación de un nuevo partido político, el de la Revolución Mexicana, totalmente distinto del callista, pero que al día de hoy muy pocos logran distinguir.

Cárdenas construyó un régimen político que coincidía con su momento: corporativo, estatista, en la lógica de Mussolini, pero compatible con Roosevelt. Se trata del único régimen corporativo que logró evitar la declinación hacia una dictadura personal, y por ello duró medio siglo. Sin embargo, sus últimas dos décadas fueron una desgracia debido a un intento de replicar, fuera de época y de lógica, lo que había hecho el general.

Luis Echeverría creía que era del nivel de Cárdenas. Quiso repetir su sexenio. Expropiar, crear universidades, inventar empleos, enfrentar al capital. Fue un fracaso en todo, especialmente en la óptica global, que tanto le importaba. Ya pocos lo recuerdan, pero quiso ser secretario de la ONU, líder de los No Alineados, o al menos premio Nobel. Lo que sí logró fue enfrentar a México con Israel y con Estados Unidos. Intentó reelegirse, y cuando no pudo, nombrar a un pelele en la presidencia. López Portillo, su amigo de juventud, no aceptó ese papel.

El echeverrismo fue el último grupo político del viejo régimen. Para garantizar su acceso a la presidencia no le importó Tlatelolco, ni para consolidarse el Jueves de Corpus. Para promover su regreso, tampoco debe haberle importado Lomas Taurinas, me imagino. Desde 1986, cuando quedó claro que no regresarían a través del PRI, iniciaron su larga marcha. A fines de ese año, la Corriente Democratizadora. Meses después, la candidatura del hijo del general. En mayo de 1989, el PRD: la colonización de la izquierda por parte del echeverrismo.

Desde entonces los izquierdistas mexicanos han vivido una ilusión. Nadie nunca ha votado por ellos, ni lo hará. Fue el populismo estatista de Echeverría, encabezado por Cuauhtémoc o Andrés Manuel, lo que los llevó a ganar ocasionalmente elecciones. Algunos, un puñado, han podido transitar de diputados a senadores: el servilismo se paga. La mayoría, apenas alguna diputación local, regiduría o alcaldía menor. Pero en todas hay con qué garantizar el patrimonio, según hemos visto.

Han sido útiles, tontos útiles les decían antes, para el regreso del echeverrismo. Un nuevo intento de repetir la construcción cardenista. Totalmente fuera de tiempo, sin posibilidad alguna de éxito. Han visto en estos dos años cómo sus temas están fuera de la agenda: derechos humanos, ciencia y tecnología, género, cultura. Pero reconocer su error, haber sido usados, les pesa mucho. Al final, ese izquierdismo no era sino aspiración de superioridad moral.

Si alguien tiene duda de lo que acabo de narrar, baste revisar la historia de López Obrador, Bartlett, Porfirio, y tantos otros que hoy acompañan al grupo que realmente toma decisiones. Nada de izquierda ni progresismo: estatismo echeverrista, populismo cardenista, y los evangélicos que tan importantes resultaron para Trump y Bolsonaro. Quede claro el origen, para poder explicar el miércoles el resultado.


 Imposibilidad II. Los resultados

El Presidente no puede hacer nada, más allá de explotar todas las mañanas en contra de sus adversarios, inventar cifras, mentir, mentir, mentir, dice Macario Schettino.

abril 07, 2021

El lunes comentamos el origen del grupo que gobierna México hoy. Nada de izquierdas ni progresismos, es un grupo que proviene del echeverrismo de los años 70, que intentó entonces, sin éxito, replicar la construcción del cardenismo cuatro décadas antes.

El fracaso de Echeverría respondió a una gran transformación mundial que no supo leer. Desde 1968, cuando él garantizó su candidatura con la masacre de Tlatelolco, el mundo giró a la derecha. Ese año no significó el triunfo de la izquierda, como muchos creyeron entonces y varios aún lo creen, sino exactamente lo contrario. Los soviéticos barrieron con la Primavera de Praga, la derecha francesa con los estudiantes, y Nixon con las elecciones en Estados Unidos. En 1971 terminó la posguerra con el fin de Bretton Woods, y con ella la posibilidad de crecer con base en el déficit fiscal. Echeverría no lo entendió, y terminó su sexenio con los peores resultados económicos en 40 años, incluyendo una devaluación no planeada. El intento de su sucesor por una vía desarrollista menos agresiva tampoco tuvo éxito, por la misma razón, por no entender el entorno. En 1982 terminó definitivamente el régimen de la Revolución en materia económica. En 1988, también en cuestión política.

Replicar hoy esos intentos garantiza el fracaso. Todavía en tiempos de Echeverría, el país estaba concentrado en el centro, que tenía más de la mitad de la población (DF, Edomex, Mich, Gro, Oax, Pue, Tlax, Ver, Hgo). El comercio con el resto del mundo era casi nulo. El sector primario producía el 12% del PIB, y menos de la mitad del mismo provenía de los servicios. Con sus diversas empresas, el gobierno podía controlar la producción agropecuaria (Conasupo), minera (Pemex), eléctrica (CFE), de telecomunicaciones (Telmex), y con un encaje legal considerable, sin créditos hipotecarios, poco había de sistema financiero independiente. En suma, la mitad del PIB estaba en manos del presidente, la mitad de la población a su alcance, y el extranjero era sólo una imagen disponible para el ataque discursivo. Tijuana, Juárez, Monterrey, Chetumal, eran enclaves del imperialismo en esa visión.

En 2021, 50 años después del fin de Bretton Woods, las cosas son muy diferentes en México. Más de la mitad de la población vive en el norte, Bajío o la zona de influencia de Yucatán. Más de la mitad del PIB depende del comercio exterior, las inversiones extranjeras o de sistemas de telecomunicación que nada tienen que ver con Palacio Nacional: benditas redes. Los intentos de revivir Conasupo, Pemex y CFE implican sólo incinerar cantidades ingentes de recursos. El gobierno no tiene esos recursos, a pesar de los intentos de incrementar recaudación.

Esto significa que el intento de restauración no tiene futuro. El gobierno no tiene la palanca para mover ni la economía ni la sociedad. Puede acomodar recursos de otras formas, pero su impacto es, en el mejor de los casos, muy menor. Las remesas de migrantes representan el doble de todos los programas sociales del gobierno. Todo el crecimiento económico desde el punto más bajo de la pandemia se debe a las exportaciones. No pueden bajar ni el precio de la electricidad ni el de la gasolina. No pueden controlar el precio de las tortillas. El Presidente no puede hacer nada, más allá de explotar todas las mañanas en contra de sus adversarios, inventar cifras, mentir, mentir, mentir.

Si el echeverrismo, fracasado hace 50 años y hoy reinventado en el poder, no tiene futuro, entonces lo relevante es entender cuál será el desenlace. Lo platicamos el viernes.

miércoles, 24 de marzo de 2021

AMLO y pensiones: después de mí, el diluvio

Luis Miguel González 24 de marzo de 2021

Tres grandes cambios hemos tenido en pensiones en el último año, pero la bomba sigue haciendo tic tac. En 2012, el gasto en pensiones del gobierno mexicano fue 429,000 millones de pesos, una décima parte del presupuesto total. En 2021 serán 1 billón 64,000 millones de pesos. La presión a las finanzas públicas no hace sino recordarnos que el problema de fondo no ha sido resuelto: no hemos encontrado la forma de tener pensiones dignas para todos los mexicanos de la tercera edad sin poner en riesgo las finanzas públicas.

En el aire, sin respuesta sigue el problema de tener decenas de esquemas de pensiones que no tienen fondos para pagar sus compromisos. Allí podemos colocar los de la mayoría de las universidades públicas y un número no despreciable de gobiernos locales. En ese limbo financiero tenemos, en primer plano, los pasivos laborales de Pemex. Ellos solos valen alrededor de 1.5 billones de pesos.

Los pasivos antes mencionados son una losa que pesa más que 100% del PIB y crece de manera exponencial, en la medida en que la población mexicana envejece. Como sociedad estamos viviendo algo que los especialistas llaman transición demográfica.

En Suecia se vivió en 70 años; en España, en 40 años. En México y otros países de América Latina se producirá en menos de 25 años. La velocidad de esta transición nos debería llevar a una vertiginosa transformación cultural e institucional. Esto no ha ocurrido.

El presidente ha tomado importantes decisiones que le ofrecen ganancias en popularidad de corto plazo, pero se ha mantenido al margen de los aspectos que tienen que ver con soluciones de largo plazo y/o estructurales. Ha dejado claro que en su sexenio no se aumentará la edad de jubilación; no se ha pronunciado sobre el rescate de los sistemas de pensiones estatales y universitarios. Tampoco ha puesto en la mesa una propuesta de reforma fiscal que solvente un compromiso presupuestal que crece a un ritmo de 120,000 millones de pesos anuales.

La indiferencia presidencial por el largo plazo y lo estructural no quiere decir ausencia de activismo de corto plazo. El fin de semana pasado anunció que la pensión que reciben los adultos mayores pasará de 2,620 pesos bimestrales a 6,000 pesos en el 2024. Se reducirá de 68 a 65 años la edad a partir de la cual pueden ser beneficiarios. Este cambio costará 235,000 millones de pesos e incrementará el número de beneficiarios de 7.7 millones de personas hasta 18 millones.

En agosto pasado, la voluntad política presidencial les hizo un “milagro” a los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad. Se revirtió un acuerdo de 2016 y volvieron las condiciones de jubilación previas: las mujeres podrán retirarse con 25 años de servicio y los hombres con 30 años. Son “solo” 48,000 trabajadores pero tendrá un costo enorme, alrededor de 1% del PIB. Este cambio de régimen es una de las razones por las que la CFE perdió dinero en 2020.

El tercer cambio importante que hemos vivido en pensiones tiene que ver con los trabajadores que cotizan en el régimen de afores. Ahí el presidente dejó casi todo el escenario para el Secretario de Hacienda, Arturo Herrera y el CCE. Entre 2021 y 2028, alrededor de 20 millones de trabajadores verán crecer la aportación a su cuenta individual de 6.5% a 15 por ciento. Este cambio se complementa con una reducción de las semanas de cotización necesarias para recibir pensión y una disminución de las comisiones que cobran las Afores. 

Para el 2050, México tendrá más de 50 millones de adultos mayores. ¿tendremos los recursos públicos para otorgarles transferencias económicas; producir la infraestructura urbana y de atención hospitalaria? Por el rumbo que llevamos, la respuesta es No. Es un tema complejo y de enorme impacto social, pero no estallará pronto. El presidente AMLO entiende el ángulo político, pero no quiere entrar en laberintos actuariales. Es de todos conocido que aborrece el territorio tecnocrático. Sabe contar y entiende que nos faltan algunos lustros para que el diluvio complete su labor.

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

martes, 23 de marzo de 2021

El gobierno de la destrucción


22/03/2021 Fernando García Ramírez

Leer es poder

Es fácil descender al infierno, sentenció Virgilio. Destruir es mucho más sencillo que construir. Se puede destruir sin hacer nada, dejando que el tiempo obre sobre la naturaleza y convierta todo en ruinas. Se puede destruir, también, con buenas intenciones, aplicando recetas equivocadas. López Obrador ofreció que su gobierno reivindicaría a los pobres, pero le bastaron poco más de dos años para sumir a 10 millones más de mexicanos en la pobreza, de acuerdo con el Coneval.

El sistema de salud mexicano era mediocre pero funcionaba. En poco tiempo López Obrador lo convirtió en una ruina. Con las mejores intenciones desapareció el Seguro Popular y creó, planeado sobre las rodillas, el Instituto de Salud para el Bienestar. Como titular nombró a Juan Ferrer que, como es común en el gobierno de la cuatro té, no tenía ni el más mínimo conocimiento del sector, vaya, algo así como nombrar a un ingeniero agrónomo como director de Pemex. Una fórmula ideal para el desastre. Si el Insabi ha podido medio funcionar ha sido porque ha utilizado estructuras del Seguro Popular. Para colmo de males, a la mala planeación e inadecuada conducción se sumó la pandemia. Más de 300 mil muertos de Covid nos hablan del tamaño de la catástrofe. El resultado ha sido el desabasto, el sufrimiento y la muerte.

El sexenio de Peña Nieto se caracterizó por la corrupción y las reformas estructurales. El sexenio de López Obrador se ha caracterizado por la destrucción. El emblema de su gobierno no es Santa Lucía o Dos Bocas sino las ruinas de lo que iba a ser el aeropuerto de Texcoco. Supuestamente lo canceló por la corrupción imperante pero no se denunció a nadie y nadie recibió castigo. Fundamentó su decisión destructiva en una mentira. Para que no se viera mal le colocó encima el parche de una consulta falsa. Nada bueno se desprendió de esa suspensión. Nos costará a los mexicanos más de veinte años terminar de pagar el aeropuerto que no tendremos. Desde el momento en que se suspendió la obra se desplomaron las inversiones y la confianza. ¿Quién quiere arriesgar su dinero con un gobierno destructor?

Lo mismo ocurrió con la reforma educativa y energética. Lo que estaba mal lo empeoró. No dudo que sus intenciones hayan sido buenas, pero resulta claro que trata de corregir la realidad partiendo de falsas premisas. Y cuando el error es evidente, no retrocede. Es incapaz de reconocer una equivocación. Es alérgico a la crítica, que señala los defectos para que éstos puedan corregirse. A los críticos los insulta y los calumnia. Sólo escucha a aquellos que le dan la razón. Vive rodeado de aduladores. De carácter débil, el presidente sucumbe ante el elogio fácil. Sin crítica es difícil que corrija lo que no le informan que funciona mal.

Hay ciertas constantes en el gobierno de López Obrador: parte de diagnósticos más ideológicos que fácticos; arranca programas de forma improvisada; no realiza los estudios de viabilidad económica ni ambientales necesarios; coloca al frente de secretarías y programas a personas leales pero sin preparación; no cuenta con indicadores que le señalen si los programas funcionan. Resultado: el que todos vemos, un país en franco retroceso.

Cuando gobernaba Fox nos quejábamos de un presidente frívolo que sólo atendía las encuestas de popularidad. No sabíamos entonces lo que vendría. López Obrador desacreditó los indicadores tradicionales, como el PIB, por neoliberales. El único indicador al que le tiene confianza es el de las encuestas de popularidad. No alcanza a darse cuenta de que ese indicador funciona a su favor gracias a los tres ejes principales de su gobierno: becas, propaganda y mentiras. Sin la verborrea de las mañanas México se vería tal cual es: un país que se desmorona en cámara lenta. Más pobreza, más violencia, menos educación, menos salud. Lo único que funciona en su sexenio no tiene que ver con el gobierno: el comercio con el exterior regido por el TMEC y el cuidado macroeconómico debido al Banco de México.

El año pasado la naturaleza puso a prueba a su gobierno, y reprobó. Las intensas lluvias en Tabasco llevaron al presidente a tomar una decisión equivocada: abrió las represas e inundó las zonas más pobres de Tabasco. Se trataba de una disyuntiva compleja: eligió el peor camino y decidió inundar a los que menos tienen que son los que menos se quejan. El otro reto fue el de la pandemia. Casi todo lo hizo mal. Tomó decisiones políticas, no sustentadas en conocimiento científico. El único mérito de López-Gatell fue que éste había sido despedido por ineficiente por Felipe Calderón. Gran parte de los desatinos de López Obrador frente a la pandemia estuvieron dictados por el rencor contra Calderón: lo que él hizo yo no lo haré. Y así nos está yendo.

Podría pensarse que está destruyendo todo porque los cimientos eran malos y quiere construir sobre bases diferentes. No es el caso. Destruye pero no edifica. La realidad terminará, como siempre, por imponerse. Y cuando despertemos, el infierno estará allí.

martes, 16 de marzo de 2021

¡Vivan los traidores!

• En México existen leyes y juzgadores (traidores) capaces de frenar tiranías.

16 de Marzo de 2021

                Para José Ramón Cossío, jurista que enorgullece.

Como si fuera una competencia contra sí mismo, en la que la victoria exige de barbaridades crecientes, el Presidente no da tregua. Acostumbrarse a ellas, quizá hasta reírse, no es opción. La República estaría perdida.

“Apenas se está publicando la reforma y ahí viene el amparo…”. Apenas se está publicando, pero el revuelo por la aberración jurídica lleva mucho tiempo. Comenzó desde el 2019 y se agigantó con la controversia constitucional interpuesta por Cofece contra la llamada “Ley Nahle”. Abogados y juzgadores han tenido mucho tiempo para elaborar sus argumentaciones. Ante la “Ley Nahle” fue la SCJN quien echó abajo las iracundas pretensiones de violentar las diferentes normatividades que rigen al sector. Ahora repiten en su tentativa y un juez de primera instancia declara la suspensión provisional generalizada. La noticia es doblemente buena para México. Demuestra la potencia de la nueva ley de amparo y eso apoya al Estado de derecho. Fueron particulares los que activaron el mecanismo, porque no nació a través de la SCJN. Un juez detuvo al avasallante Ejecutivo.

Hay otros precedentes, una joya del pensamiento autoritario fue aquello de que los abogados que trabajan para las empresas involucradas son “traidores a la patria”. La palabra traidor es tan grave que da pie para acciones jurídicas en su contra. Hasta la barra de Nueva York, de añejo prestigio, salió, con asombro y cierta sorna, a ridiculizar el dicho presidencial. No satisfecho con las dos pifias monumentales, envalentonado por ese micrófono que día a día cava su tumba política, el mandatario regresó a las andadas con más descalificaciones: “Estos jueces surgen cuando se llevó a cabo la reforma energética para proteger a las empresas particulares extranjeras”. Cero criterios de competencia y beneficio al consumidor. Son jueces con un pecado de origen, ideológico, buscan el imperio de la ley —ampare a quien ampare, públicos o privados—. Un juez que apoye a un casero o a un comerciante no estará defendiendo los intereses populares, los moralmente válidos para “el interés nacional”, único que tiene la calidad moral de su lado. No entiende el Estado de derecho, por eso quiere que el derecho siempre esté con sus causas.

No satisfecho con su ignorancia jurídica y obcecación, da otro paso: “Nosotros” —expresión demagógica de cobijo porque con el “vamos” bastaba “… a acudir a la Suprema Corte y queremos que la Judicatura del Poder Judicial revise el proceder de estos jueces, porque sería el colmo que en perjuicio del país estuviese (sic) al servicio de particulares”. Su deseo es echar abajo no sólo el pronunciamiento judicial, la suspensión provisional, sino, además, cortarles la cabeza a los jueces “traidores”. Para ello pretende acudir a la SCJN —cuando sólo le queda a apelación— con una sugerencia (petición, orden): investíguenlos porque de seguro son traidores. El Presidente inventó una nueva figura jurídica, la presunción de culpabilidad. De seguro son jueces vendidos a las empresas, corruptos y traidores y por eso casi instruye a otro poder a montarse en su enfado. La República soy yo y las instituciones deben doblegarse a mis obsesiones.

Para aderezar el ridículo presidencial, la suspensión es de carácter general, o sea, que ampara a un sector que lleva levantado en armas dos años. Allí vienen la artillería de amparos en defensa de la libre competencia, del consumidor, agravados con el bombardeo jurídico del derecho a un medio ambiente sano y la posibilidad de arbitrajes internacionales previstos en los tratados comerciales, T-MEC incluido. Es una guerra contra la encarnación del nuevo autoritarismo mexicano sin posibilidades de victoria. Lo más probable es que el resto de su mandato se atasque frente a un desfile de derrotas que lo llevarán a la parálisis.

Paradojas: para México esa derrota será un triunfo: existen leyes y juzgadores (traidores) capaces de frenar tiranías.

miércoles, 3 de marzo de 2021

Urgen a avalar el remdesivir

Permiten su uso sólo en estudios clínicos. Asegura especialista que, pese a su precio, el fármaco baja costos y días en el hospital

Natalia Vitela

México.- Tratar a un paciente con Covid-19 con el antiviral remdesivir cuesta entre 70 y 80 mil pesos por 10 días, mientras que la atención en terapia intensiva de paciente intubado eleva la suma hasta 150 mil pesos diarios, sin embargo, en México aún no se aprueba el fármaco, lamentó Francisco Moreno, jefe del programa Covid-19 en el Hospital ABC.

Agregó que un paciente intubado está en promedio 23 días hospitalizado sin la garantía de que sobreviva, por lo que el costo humano es muy alto.

Según el médico, este medicamento aplicado de forma temprana disminuye hasta en 30 por ciento la evolución de los pacientes a terapia intensiva y por lo tanto a intubación y la muerte.

Aunque el lunes la Secretaría de Salud señaló que el subsecretario Hugo López-Gatell no recibió antivirales, Moreno reprochó el que el Presidente Andrés Manuel López Obrador, y el subsecretario Hugo López-Gatell, hayan tenido acceso a este fármaco y los demás mexicanos enfermos no.

"(Con los protocolos) Cofepris tiene el escape, por decirlo así, de decir: 'A este paciente lo metimos en protocolo', cuando en realidad es tener medicamento para justificar que se le puede dar al Presidente y al subsecretario, y quién sabe a quien más, bajo supuestamente un protocolo, porque los protocolos ya terminaron.

"Además, si entran en un protocolo tienen la posibilidad de recibir placebo; se llama estudio doble ciego porque el paciente no sabe lo que está recibiendo y el médico no sabe lo que está aplicando para que no haya sesgo en el resultado", indicó.

Aseguró que Guillermo Ruiz-Palacios, médico que atendió al Presidente Andrés Manuel López Obrador, y quien ha estado cargo de protocolos de investigación en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición con este fármaco, demostró la efectividad de remdesivir junto a baricitinib, un antiinflamatorio, en pacientes mexicanos.

El especialista explicó que este antiviral, que ya se emplea en 29 países es muy útil su uso en la primera fase de la enfermedad, es decir, los primeros seis días de que una persona empieza con síntomas.

Señaló que la prohibición de su uso en el País, salvo en protocolos médicos, ha generado que en el mercado negro cueste hasta medio millón de pesos; y al no ser aprobado por Cofepris, las aseguradoras de gastos médicos no lo cubren.

De acuerdo con un artículo publicado a fines del año pasado en The New England Journal of Medicine, el remdesivir ha acortado en enfermos con Covid-19 la recuperación en promedio 5 días respecto de los que no recibieron este fármaco.

jueves, 25 de febrero de 2021

La corrupción del gobierno

 23/02/2021 Raymundo Riva Palacio

La revisión de la cuenta pública del primer año del presidente Andrés Manuel López Obrador nos enseñó que la corrupción que se iba a barrer de arriba para abajo, se quedó acumulada arriba. Mucha palabrería y poca acción. Lo que nos ha dejado este primer ejercicio de rendición de cuentas de la calamitosa 4T, es uno de los peores resultados que se recuerdan para un gobierno, y aunque la percepción de la mayoría aún no registre la realidad de los datos, esta administración se encamina, de no corregirse el rumbo, a ser la más corrupta y opaca que se recuerde. Las primeras planas de varios periódicos en la Ciudad de México mostraron ayer la punta con la cual comenzó a deshebrar la Auditoría Superior de la Federación al actual gobierno.

Desorden y falta de reglas retrasaron compras de medicamentos, los Microcréditos para el Bienestar sólo lograron 22 por ciento de su meta original, y hubo irregularidades en el programa Jóvenes Construyendo el Futuro. Segalmex, el acrónimo de Seguridad Alimentaria Mexicana, que sustituyó a Diconsa y Liconsa, para utilizar sus cadenas de locales en el país para la distribución de comida a los más pobres, escondió más de 3 mil millones de pesos que no se sabe a dónde fueron a parar, causando un probable daño al erario. La Secretaría del Trabajo entregó becas hasta a los muertos. En total 67 mil millones de pesos en el gasto federal ejercido fueron utilizados de manera irregular, causando un probable daño patrimonial de 43 mil millones, poco menos que lo señalado en la cuenta pública de los primeros años de gobierno de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Los señalamientos de la Auditoría son inverosímiles para un gobierno cuya cabeza ha hecho de la lucha contra la corrupción la bandera de su carrera política. Estas primeras revisiones ponen contra la pared a López Obrador y lo enseñan no sólo como un Presidente que no es muy diferente a sus antecesores, sino que incluso podría llegar a rebasarlos. Hay observaciones inauditas para un gobierno que se dice impoluto en la primera revisión de su cuenta pública. El caso de las becas a muertos, que fueron 68 beneficiarios del programa Jóvenes Construyendo el Futuro que recibieron 482 mil pesos, cuando ya habían muerto, y que añaden suspicacia a los programas sociales de López Obrador, que han sido cuestionados por su opacidad y falta de mecanismos de seguimiento y verificación. Las críticas, por lo que revelaron los auditores del Congreso, tienen sustento.

El programa de los llamados servidores de la nación, que maneja la Secretaría del Bienestar, y que funciona con fines electorales, presentó inconsistencias económicas por más de 561 millones de pesos durante 2019, donde no se sabe si efectivamente existen las personas que recibieron esos pagos, son aviadores o son meramente fantasmas usados para desvío de recursos. Dentro de los programas sociales, la Secretaría de Economía, el eje de ellos, fue una de las reinas del desaseo, al haber entregado más de 2 mil millones de pesos del programa Microcréditos para el Bienestar, sin saberse cómo se diseñó, cómo se promovió o si llegó a los sectores más necesitados, porque no se creó ninguna oficina que lo construyera e instrumentara. Casi mil millones de pesos adicionales de salarios tampoco están documentados. O sea, lo que sabemos por ahora es que ese dinero, o se despilfarró o se lo llevó el viento o se usó también para otros fines.

Las tres grandes obras de López Obrador también pasaron agua. La refinería de Dos Bocas, en la cual ha puesto toda su energía y desmantelado la reforma energética de Peña Nieto para satisfacer sus sueños y convicciones, reprobó en su construcción, porque la Secretaría de Energía omitió cuantificar el gasto de supervisión de obras, de impacto ambiental, y los beneficios que traería como negocio, que no fueron identificados con base en los ingresos de gasolina y diésel. El Tren Maya, producto de una vieja idea de sus años mozos, presentó inconsistencias por 135 millones de pesos que no aclaró Fonatur en su momento, y tuvo un incremento en el costo original de 16 por ciento, por lo cual no sólo está costando a los mexicanos más de 161 mil millones de pesos, sino que se encuentra en el límite de ser un proyecto rentable y, como apunta el caso del Aeropuerto Felipe Ángeles, una obra más cuya receta salió peor que la enfermedad.

El Aeropuerto Felipe Ángeles, que se está construyendo en Santa Lucía, carece de una estrategia integral de transporte y de interconexión. La Auditoría emitió 15 recomendaciones sobre esta obra, cuya fallida planeación llevará a un costo mayor de lo calculado –hasta 2019 el incremento era de 231 por ciento–, si no se atiende lo planteado. El nuevo aeropuerto costará a los contribuyentes lo que nunca nos imaginábamos. Si el aeropuerto en Texcoco se iba a autofinanciar con los impuestos de tráfico aéreo y lo pagarían los usuarios, el de Santa Lucía lo pagaremos todos, incluido el 70 por ciento del total del voto de la consulta 'patito' para cancelarlo, que lo dieron los chiapanecos, quienes apoyaron el fin de esa obra que, ahora sabemos, costó tres veces más de lo que López Obrador había dicho, y cerca de 45 mil millones de pesos más de lo que iba a costar Texcoco. Tirarlo a la basura, queda ahora claro, fue un tiro en los dos pies.

La metáfora de lo que representó ese primer año de gobierno lopezobradorista la da la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, presunta responsable de la transparencia de un gobierno que es oscuro, y que ordenó que no se diera información, que no hubiera comunicación con los auditores y que no les entregaran informes. Sandoval es la síntesis de lo que pasa en este gobierno, que se llenan la boca de lucha contra la corrupción, quizá para esconder la suya propia.

viernes, 19 de febrero de 2021

Ya chole, Andrés

Sergio Negrete Cárdenas

Econokafka

Ya chole, Andrés, con matar mexicanos. Porque decidiste que la pandemia era algo que podías controlar, como el mesiánico que eres, con declaraciones y estampitas. Porque no quisiste gastar dinero en pruebas o cubrebocas, menos en ampliar la capacidad sanitaria. Al contrario, destrozaste el Seguro Popular justo cuando llegaba la pandemia junto con el aparato de adquisición de medicinas. Claro, también tenías que ahorrar dinero comprando vacunas, y ahora culpas a los países “ricos” de quedárselas.

Ya chole, Andrés, de responsabilizar a otros por tus errores. Con todo el cinismo que te caracteriza, acabas de responsabilizar a farmacéuticas de “bloquear” los medicamentos que necesitan niños con cáncer. Niños que han muerto y que hoy deberían vivir, otros más que morirán, por tu culpa. Y por falta de vacunas también regresarán poliomielitis, sarampión y tuberculosis. Llantos de enfermedad y muerte que deberías escuchar en tu cuarto de Palacio Nacional pero que te sacudes aduciendo que la culpa es de otros.

Ya chole, Andrés, de robar. Parientes y colaboradores tuyos se hinchan de dinero en tanto pregonas, como si alguien todavía te creyera, que eres impoluto. Resulta que aceptabas sobres rellenos de efectivo mientras presumías de traer vacía la cartera, y acabaste admitiéndolo diciendo que eran para “el movimiento”. Sucede que tu gobierno concede infinidad de contratos sin licitación, que tus programas sociales explotan de pus. Que te hayas recortado salario y quitado pensión es irrelevante cuando pasarás el resto de tu existencia en la abundancia material que acumulas sin traba.

Ya chole, Andrés, de hacerte el demócrata. Porque detestas todo aquello que pueda limitar tu poder o exhibir tus errores y corruptelas. Eres un autoritario que enfurece ante la crítica y aspira a eliminarla. Detestas a los “pasquines inmundos” y darías lo que fuese por callar a esas “benditas redes sociales” que ahora te exhiben sin piedad. Eres un destructor de instituciones porque un mesías no quiere obstáculos a su persona. Gobernar lo haces fatal, pero eres excelente destruyendo aquello que no te gusta y atacando a los que te cuestionan.

Ya chole, Andrés, con tus obsesiones nacionalistas, estatistas y retrógradas. Tu pasión por el petróleo y el carbón son similares a la que mostraste por el caballo y el trapiche: el gusto por un pasado de pobreza que por alguna razón idealizas para millones (aunque no para los tuyos). El México romántico de Pepe el Toro solo existe en el cine, y cuando tratas de hacerlo realidad solo provocas miseria a aquellos que prometiste serían prioridad de tu gobierno.

Ya chole, Andrés, con tus obras faraónicas. La refinería, tren y central avionera a las que hoy canalizas los miles de millones que quitaste de programas y fideicomisos, que merecen la atención que no tienen los enfermos o pobres, solo serán mausoleos a tu ineptitud y arrogancia. La naturaleza ya muestra el desastre que es Dos Bocas, y Mitre hace lo propio con ese aeropuerto que nunca debió existir porque los aviones no se repelen. Con suerte, un día la selva cobrará la revancha por la destrucción que hoy le infliges para que pase ese tren que tanto te embelesa.

Ya chole, Andrés, de ser el peor Presidente del México moderno. Todo tiene un remedio y es una lástima que tu enorme soberbia te impida ver que lo mejor que podrías hacer por ese país que dices querer, por esos millones que juraste proteger, sería renunciar antes de causar más daño.

jueves, 18 de febrero de 2021

Salgado Macedonio y la moral del Presidente

HÉCTOR AGUILAR CAMÍN

En su conferencia de ayer, el presidente López Obrador trató de sortear las acusaciones de violación que penden sobre el senador Félix Salgado Macedonio, el impresentable candidato de Morena a la gubernatura de Guerrero.

El Presidente descalificó, como frutos de la estación electoral, las acusaciones de seis mujeres sobre la forma como Salgado las acosó y abusó de ellas, a tres violó y a una la fotografió desnuda, además, para seguir extorsionándola sexualmente.

Ya que al Presidente le gusta hablar de moral, quizá este sea un buen momento para que muestre en los hechos en qué consiste su moral a la hora de elegir candidatos. Es buen momento para dejar claro, ante sus seguidores y ante su partido, que hay cosas moralmente más importantes que una elección. Por ejemplo: la revuelta de las mujeres de México contra los Salgado Macedonio de este mundo, contra el abuso sexual, contra la violencia de género, contra el feminicidio, contra el pacto patriarcal que encarna, como nada en estos días, el respaldo del Presidente a Salgado Macedonio, a quien también hizo senador en 2018.

La de las mujeres es la revuelta más legítima moralmente que hay en nuestro espacio público. Imposible desoírla.

Sin embargo, el Presidente dijo ayer sobre Salgado :

“Yo no opino, son tiempos de elecciones y hay acusaciones de todo tipo. Hay que tenerle confianza al pueblo. Yo establecí la realización de encuestas para preguntarle a la gente. Eso es lo primero, tenerle confianza a la gente. Lo segundo es que hay instancias legales, que la justicia actúe y que se vea si existen elementos. Pero no hay que meternos en eso”.

No, Presidente, con todo respeto: usted ya está metido en eso hasta el cuello. Usted tiene la responsabilidad política y moral de la candidatura de Salgado Macedonio. No es Morena ni el pueblo de Guerrero quien la exige en una encuesta, que no conocemos. Es usted quien puso a Salgado donde está, y quien lo sostiene en su oprobiosa candidatura.

Porque el dueño de Morena y de sus encuestas es usted, Presidente. Eso lo sabe todo México. Y es usted, por lo mismo, quien saldrá moralmente derrotado de esta misógina aventura electoral.

hector.aguilarcamin@milenio.com

La quimera de Herrera

Jorge Suárez-Vélez en MURAL

18 Feb. 2021

En la reciente entrevista que Carlos Loret le hizo al secretario de Hacienda, Arturo Herrera, éste fue incapaz de reconocer cualquier error de la 4T. En ésta, habló de la importancia de las vacunas "por la salud de los mexicanos, para que se recupere la economía, y para que las finanzas públicas se fortalezcan". Pero las vacunas que él mismo anticipó no llegaron y se ha vacunado con criterios político/electorales. México no compró vacunas a tiempo. Sin comparar con Estados Unidos, donde en la última semana se aplicaron más de dos millones de vacunas diario, Chile aplica diez veces más que México, teniendo menos de la sexta parte de la población. Reconocer el problema nos permitiría pedirle ayuda a EU con un criterio de lograr inmunidad regional. En vez de eso, cientos de miles de mexicanos pagarán con sus vidas la negligencia y la mentira del gobierno al que Herrera defiende.

México es el país con el peor desempeño económico entre las 20 economías más grandes del mundo y el que tendrá una menor recuperación por ser el país que menos apoyo fiscal les dio a individuos que perdieron su ingreso, y a negocios que se vieron forzados a cerrar (no por su culpa sino para evitar contagios). Moody's afirma que la falta de apoyo fiscal es un evento de crédito negativo para México pues contribuye a devastar nuestra planta productiva e inhibe nuestra capacidad para generar crecimiento, empleos e ingreso. Pero para Herrera el que México tenga diez millones de nuevos pobres es el costo que "todo el mundo estuvo dispuesto a pagar para evitar más contagios". Según él, Moody's está equivocado cuando dice que en el apoyo fiscal para paliar la crisis (relativo a nuestro PIB) estamos en el lugar 83 de 84 países y dice que sí hubo ayuda a "la salud, créditos, etcétera" (así de vaga es su defensa). Dice que ha sido un acierto "no haber gastado sus fichas" cuando la pandemia no ha acabado, pero sabe que López Obrador las usará para apuntalar su proyecto electoral y para pagar con ellas sus absurdas obras faraónicas. Para AMLO es más importante vacunar a sus operadores electorales que a nuestro personal médico, a pesar de que en ningún país han muerto más que en México.

La economía muestra su menor nivel de inversión en décadas y esto Herrera lo atribuye a la pandemia, a pesar de que la inversión tanto pública como privada se colapsó antes de ésta. A diferencia de la resiliencia económica de Estados Unidos que llevaba diez años consecutivos de expansión y tenía su mayor nivel de empleo en 50 años cuando llegó la pandemia, México decreció en 2019 a pesar del beneficio que recibimos de la expansión estadounidense.

Herrera simplemente no admite que cancelar el NAIM, la controversia de los gasoductos y la propuesta de reforma eléctrica han aniquilado la confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros. Según él, la única causa de la caída en la inversión ha sido el Covid. (Con gusto le hago llegar 50 estudios producidos fuera de México por entidades prestigiosas e imparciales que contradicen su hipótesis).

En forma increíble, Herrera afirma que es hora de "detonar inversión" pero se basa en la fantástica narrativa de su jefe: los inversionistas están complacidos por "la brutal reducción en la corrupción", el "piso no era parejo", pero hoy que asignamos 7 de cada 10 contratos sin licitar, seguro ya lo es.

Admite también que la posibilidad de aprovechar el T-MEC para sustituir a empresas chinas dentro de la cadena de valor norteamericana genera grandes oportunidades, pero quizá mientras él estaba agachado haciéndole la caravana a su jefe, no se dio cuenta de que nuestra propuesta de regresar a un monopolio estatal que produzca energía eléctrica con combustóleo y carbón cancela cualquier posibilidad de que eso ocurra, como ya nos pasó con la planta que Tesla canceló en México.

Por favor, secretario Herrera, en los libros de historia usted será el cómplice en un proceso de destrucción de la economía de México del cual, en el mejor de los casos, nos tomará una generación recuperarnos. Por dignidad, renuncie.


@jorgesuarezv

La protesta por las vacunas por parte de la 4T.

Pablo Hiriart

MIAMI, Florida.- Gobernar abarca muchos campos, pero quizás el esencial radica en cómo recaudar y en qué gastar el dinero.

Este recordatorio de una obviedad es pertinente ahora que la representación de México en el Consejo de Seguridad de la ONU protesta por la forma inequitativa del reparto de vacunas contra el Covid.

“La están acaparando 20 países”, dijo el canciller Ebrard.

El gobierno de México, en uso de sus facultades soberanas, ha decidido gastar en lo que llama 'el rescate de la industria petrolera'. Durante el año pasado Pemex perdió 761 mil millones de pesos.

Sumado al año previo, el gobierno de México ha perdido un billón 200 mil millones de pesos en Pemex.

El Congreso mexicano, electo democráticamente, lo ha permitido. Y la población, mayoritariamente, apoya a su gobierno. No hay nada qué discutir. El gobierno está en todo su derecho de desperdiciar, en un año, 761 mil millones de pesos.

Ha sembrado sus recursos en petróleo y ha cosechado pérdidas estratosféricas. Asunto suyo y de la mayoría que le apoya.

Alemania y otros países sembraron en ciencia y cosechan vacunas.

Para el gobierno de México el rescate de la industria petrolera es considerado un asunto de seguridad nacional.

Y para Merkel y otros gobernantes, el Covid es su tema de seguridad nacional.

Cuestión de enfoques, de prioridades.

Alemania decidió invertir una cantidad –comparativamente ínfima respecto a las pérdidas de Pemex– en apoyar a científicos para obtener una vacuna contra el Covid y lo logró.

La entonces mediana empresa BioNTech, un laboratorio propiedad de dos migrantes turcos, obtuvo de la señora Angela Merkel un apoyo de 375 millones de euros.

Cuando descubrieron la vacuna contra el Covid, se asociaron con la estadounidense Pfizer para producirla en grandes cantidades, y a la vez diseñar sistemas de refrigeración para el producto.

El gobierno de Estados Unidos decidió invertir 10 mil 790 millones de dólares en el desarrollo y producción de vacunas en seis farmacéuticas, y acertó en dos: Pfizer-BioNTech y Moderna.

Ninguna de esas cifras se compara con lo que pierde Pemex, por decisión soberana de su gobierno y del Congreso.

Alemania invirtió en investigación y cosechó las vacunas que van a salvar al mundo.

Estados Unidos invirtió en desarrollar en serie la producción y las cadenas de almacenamiento del producto, y obtiene vacunas para un buen número de sus habitantes.

México, con todo su derecho, prefirió perder 761 mil millones de pesos, tan sólo el año pasado, en 'rescatar Pemex' y no lo consiguió.

Si en lugar de recortar presupuesto a la ciencia, maltratar a los médicos especialistas y ofender a los científicos –los llamaron porfiristas–, se les hubiera apoyado, otra sería la situación.

Todo el programa de apoyo económico a laboratorios en búsqueda de la vacuna contra el Covid –desde enero del año pasado– le costó a Alemania 750 millones de euros.

Esa cantidad destinada a la investigación y búsqueda de una vacuna contra el virus, equivale a sólo nueve días de pérdidas del gobierno mexicano en Pemex.

BioNTech recibió del gobierno alemán, para su gran hallazgo, el equivalente a 3.7 días de pérdidas de Petróleos Mexicanos.

Hay que insistir, si el gobierno de México quiere tirar el dinero a razón de 100 millones de dólares diarios (así ha sido en los últimos 12 meses), puede hacerlo.

Pero vamos a la pregunta central: ¿tiene derecho el gobierno mexicano a acusar de acaparadores a los países que invirtieron en ciencia y obtuvieron la vacuna?

Mientras en México las autoridades se burlaban del virus, decían que eran de una raza inmune, que se combatía con amuletos, apostaban por la “ciencia colaborativa” (¿?) en lugar de la “ciencia neoliberal”, y quemaba su dinero, el gobierno de la señora Merkel empujaba por las vacunas.

¿No tienen derecho los alemanes a vacunarse primero, con su producto?

Estados Unidos, con todo y su disparatado presidente, invirtió en desarrollo y producción de vacunas (menos de la tercera parte de lo que Pemex perdió el año pasado, por decisión del gobierno mexicano).

¿No tienen derecho a vacunarse ellos primero, porque hicieron lo correcto con su dinero y lograron el producto?

Biden ha invertido más recursos que Trump en vacunas y solicitó dinero adicional al Congreso para producir aceleradamente 200 millones de dosis más, que deben estar listas en verano y así concluir la tarea con los adultos.

Desde luego que hay una falta de solidaridad flagrante hacia los países pobres al no donarles vacunas las naciones que tienen más.

Pero México no es un país pobre. Según la ONU, es país de ingreso medio-alto, y tiene dinero para gastarlo y perderlo a manos llenas.

Pemex ha perdido, en un año, más dinero que lo invertido por Alemania y Estados Unidos juntos en la investigación del Covid, la producción de vacunas y los sistemas de almacenamiento y distribución.

Las vacunas no fueron su prioridad. Entre los países latinoamericanos de ingreso medio-alto, los individuos que han recibido una vacuna por cada 100 habitantes, Chile tiene 3.2, Brasil 1.7, Costa Rica 0.9, Argentina 0.7 y México 0.5 (Washington Post).

Que proteste Haití. A ese país auténticamente pobre de las Antillas sólo llegan los aviones de Estados Unidos cargados con deportados.

Afortunadamente, la OMS llevará a los países pobres, antes de fin de año, 2 mil millones de vacunas. Irán a las naciones que carecen de dinero para comprarlas.

¿Y el gobierno de México es el que protesta?

Lo que se tiró en un año en Pemex, 761 mil millones de pesos de pérdidas netas (resultado que queda después de todos los ingresos, menos todos los gastos y ya pagados los impuestos y amortizaciones), alcanzaría para construir más de 700 hospitales de alta especialidad. O 7 mil 600 millones de dosis de vacunas contra el Covid, suficientes para vacunar a México y, solidariamente, a todos los pobres del mundo.

Pero gobernar es, fundamentalmente, decidir en qué se gasta el dinero.

Y el gobierno de México decidió tirarlo, en lugar de invertir en ciencia e investigación.

¿Qué reclama, entonces?

miércoles, 17 de febrero de 2021

 ¿Apagones? ¿Como anillo al dedo? 17/02/2021 

Salvador Camarena

La lógica que operan en Palacio Nacional es diferente a la del ciudadano normal. La pandemia ahí no es una catástrofe humanitaria sino una oportunidad que les cayó “como anillo al dedo”. Ahora, los apagones sufridos desde el lunes en varias partes del país serán presentados por el presidente de la República como pruebas de que es correcta su idea –es un decir– de reventar el mercado de la electricidad.

En la mañanera de ayer, el presidente López Obrador sacó solito el tema del apagón que dejó a oscuras y heladas a múltiples poblaciones en el norte de México. “Lo del apagón, ¿por qué se produce? Porque estamos produciendo energía eléctrica con gas que se compra en Texas y con el mal tiempo, con las nevadas, se afectaron los gasoductos y además aumentó el precio del gas como nunca. (…) Aquí vendría también la pregunta, bueno, ¿y qué?, ¿nosotros no tenemos gas en México? Se apostó a comprar el gas, hasta se dejaba que se quemara el gas en Campeche. El negocio era comprar el gas porque ahí estaba el moche, ahí estaba la corrupción, los sobornos con las empresas extranjeras”, dijo.

El mandatario siguió en su perorata y remató: “Ahora estamos sintiendo que debemos de procurar ser autosuficientes (…) Bueno, después de toda esta reflexión, es decir, bueno, la conclusión es: Vamos a ser autosuficientes. (…) Pero son lecciones que debemos de tomar en cuenta”.

Primero nos dijeron que la iniciativa de ley sobre la industria eléctrica, que envió el Ejecutivo para que se discuta en el Congreso de manera preferente en el actual periodo legislativo, se trataba de recuperar la “rectoría del Estado”. Ahora, a propósito de los apagones, el gobierno agrega que se trata de ser autosuficientes. Y, sobre todo, nos insistirán, la reforma pretende corregir la corrupción del pasado que entregó a manos privadas y/o extranjeras eso que nos dio a todos los mexicanos ese santo varón que fue (según Andrés Manuel) López Mateos.

Estatismo con disfraz de nacionalismo será, pues, el común denominador de los argumentos oficialistas para apurar en San Lázaro, la semana entrante, una Ley de la Industria Eléctrica que hará chuza en la reputación de México como país con una economía de aspiraciones competitivas y certidumbre jurídica, así como con políticas amigables con el medio ambiente y la innovación.

Porque si la discusión fuera sobre realidades y no ideologías, los mexicanos tomarían nota de lo dicho por la especialista Montserrat Ramiro la semana pasada en el Parlamento abierto sobre la iniciativa presidencial. En su participación, la exintegrante de la Comisión Reguladora de Energía advirtió que enfrentamos el riesgo de que “México se quede rezagado en su capacidad para, primero, generar suficiente energía barata; segundo, que su base industrial y comercial se mantenga competitiva en costos y, tercero, que le cumpla a los ciudadanos su derecho a un medio ambiente sano”.

Frente a los legisladores, Ramiro desmontó la idea de que el esquema actual perjudica a la Comisión Federal de Electricidad: “Los privados no desplazan energía de CFE toda vez que CFE no cuenta actualmente con la generación suficiente para hacerle frente a la demanda. Ambos conviven en un sistema donde uno (CFE) necesita al otro (privados) y viceversa. Es decir, hacia adelante, para satisfacer el creciente consumo de energía en México seguiremos necesitando electricidad tanto pública como privada. Seamos realistas: la CFE no cuenta actualmente con la capacidad financiera para cubrir toda la demanda de energía del país sin causar un desbalance importante en las cuentas nacionales”.

Fue aún más clara: “La reforma propuesta parte de premisas falsas y que tiene como objetivo darle a la CFE una centralidad en el mercado que no necesita dado que es el jugador dominante en el mercado. No olvidemos esto. No la necesita por su estatus exitoso como monopolio natural en varias de sus actividades y por la sinergia positiva que se tiene con el sector privado en el caso de la generación. En conclusión, la LIE actual le permite a la CFE —a México, de hecho— contar con energía más limpia y a menor costo. Lo hace, además, sin afectar los negocios donde CFE es realmente exitosa”.

A los pocos días de esa exposición tenemos los apagones, contigencia que antes que hacer recapacitar al Presidente le dará ímpetu para manipular los términos de la discusión: culpará de las interrupciones del servicio eléctrico al pasado maldito y prometerá, sin argumentos específicos, un futuro idílico.

Como la oposición no existe, y como la ciudadanía está ocupada en sobrevivir a la pandemia y a la fragilidad de la economía, los apagones sólo presagian un futuro menos luminoso con un gobierno oportunista que impulsará una nueva ley que no tiene ni cómo mejorar el abasto de la energía eléctrica.

El gobierno que incita a violar la ley - La historia del Pisa y el metotrexaco

 El gobierno que incita a violar la ley 30/09/2019

Darío Celis

La Cuarta Transformación

@dariocelise

En febrero de este año se presentaron en el sector salud tres casos de reacciones adversas por suministro de metotrexato. Fue en el Hospital del Niño Poblano, donde tres infantes murieron.

Tanto la Secretaría de Salud del estado como el propio nosocomio aceptaron que los decesos no fueron por la calidad del fármaco en sí mismo, sino por la forma en que se suministró.

El respectivo reporte de farmacovigilancia así lo demostró. El metotrexato es un medicamento muy maduro. Lleva 20 años siendo un genérico y ya incluso dejó de ser rentable para la industria.

Pero a pesar de que las autoridades locales reconocieron que la causa de las muertes fue por la forma en que se dosificó el fármaco, el laboratorio PiSA recibió una orden de verificación sanitaria.

Fue la 19MF330901748M0 de la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), que preside José Alonso Novelo, un pediatra yucateco, cuya principal virtud es ser partidario de Morena y amigo de Andrés Manuel López Obrador.

El regulador hizo la verificación de rigor y de ella se desprendió la conclusión de que el metotrexato del laboratorio tapatío de Carlos Álvarez Bermejillo tenía cero defectos críticos.

Lo que sí se le señaló a la empresa en el reporte de farmacovigilancia de la Cofepris fueron problemas “administrativos” que quedaron asentados en seis observaciones.

La misma dependencia de Novelo reconoció que el fármaco para combatir el cáncer en niños no estaba contaminado. Pero aún así impuso una medida sanitaria. Fue con el folio número 89

¿Cuál fue esa medida? Prohibió que PiSA la siguiera fabricando y distribuyendo a los hospitales del sector salud. Así, desde el mes de mayo la producción del metotrexato quedó suspendida.

La Cofepris y el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, pensaron equivocadamente que tenían suficiente metotrexato para sustituir a PiSA.

Desde ese mes de mayo emitieron un comunicado diciendo que había otros cuatro productores del medicamento. Y todavía tres meses después, ya con quejas de padres y médicos, lo volvieron a ratificar.

Con el riesgo de desabasto por el cierre de las líneas de producción de PiSA por un tema administrativo y la orden de no distribuir, la Cofepris publicó en su página web lo siguiente:

Palabras más palabras menos, existen cinco productores de metrotexato que tienen el permiso para importarlo hasta el 2020 y que equivale a una producción de 35 millones de unidades.

Efectivamente, además de PiSA lo tienen el mexicano Zurich, el español Accord, el argentino Asofarma, el israelí Teva y el alemán Fresenius. Pero ya nadie, excepto el primero, lo produce.

El metrotexato es un fármaco maduro cuyo costo de fabricación versus el valor del mercado hace que ya no sea redituable. Por eso el gobierno de la 4T tuvo que salir a comprarlo de emergencia a Francia.

La medida de seguridad folio 89 de PiSA se materializó hasta el 11 de junio en un acta de prevención que ratificó la suspensión de producción y distribución del metotrexato por la Cofepris.

La firmó el director ejecutivo de Supervisión y Vigilancia Sanitaria, Ricardo Cárdenas Orozco. Pero otra vez, se sancionan inconsistencias administrativas, no la calidad del producto.

A partir de ahí la Cofepris y la Secretaría de Salud, de Jorge Alcocer, ordenan a PiSA que recoja lo que había mandado a centros de distribución. Eran 17 mil dosis, que equivalían a un mes de abasto.

Cuando la oficial mayor de Hacienda, Raquel Buenrostro, asegura en privado que PiSA escondió y chantajeó al gobierno con el metotrexato, o la mal informan o actúa de mala fe.

Tanto los susodichos Novelo y López-Gatell debieron saber:

1) Que la calidad del metotrexato de PiSA nunca estuvo en falta y que las muertes de los niños fue por la forma en que se les dosificó el producto.

2) Que a pesar de que había cinco productores, PiSA era el único que lo producía y no por una cuestión de monopolio, sino porque los otros cuatro dejaron de fabricarlo e importarlo.

3) Que el producto nunca se ocultó: conocían de las 17 mil dosis y sabían perfectamente dónde estaban porque la misma Cofepris le ordenó a PiSA recogerlas.

4) Conocían desde junio que el nivel de inventario iba a provocar un inminente desabasto en los hospitales del sector público.

Cuando Novelo y López-Gatell se enteran que de los cuatro laboratorios que podían sustituir a PiSA ninguno podía hacer frente al ya inevitable desabasto, salen con un cuento más.

El 27 de agosto se emite un comunicado en el que informan que los principales “productores” del metrotexato no cuentan con el certificado de vigilancia y buenas prácticas de fabricación.

La Cofepris vuelve a mentir: primero en mayo dijo que había cinco fabricantes que garantizaban 35 millones de dosis y tres meses después asegura que ninguno tiene certificados para hacerlo.

Y además remata cargando toda la responsabilidad del desabasto a PiSA, cuando desde mayo le frenó la producción y le ordenó recoger el metotrexato so riesgo de que se echara a perder.

El desabasto del fármaco hizo crisis el 26 de agosto, cuando padres de niños con cáncer cerraron los accesos al aeropuerto de la CDMX. El tema se empezaba a salir del ámbito de la Cofepris.

Novelo empezó a decir más mentiras para justificar sus errores. Ese mismo lunes recibió una llamada de Alejandro Mohar, titular de la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (CCINSHAE).

El especialista urgió a Novelo a liberalizar las únicas dosis que había en todo el país: las 17 mil que PiSA recogió por orden de la misma Cofepris. Novelo todavía intentó cubrirse diciendo que éstas nunca se habían asegurado y que la empresa las tenía guardadas.

La intervención de Mohar derivó en una reunión al otro día, el martes 27 de agosto, entre Novelo y el director de Relaciones Institucionales de Pisa, José Antonio Zavala.

Zavala llegó muy temprano a las oficinas de Novelo desde Guadalajara con el ánimo de apoyar el problema del desabasto, pero en la recepción le dijeron que no tenía cita y que tenía que gestionarla vía correo electrónico.

El directivo fue recibido por Novelo hasta las 2 de la tarde y en la reunión, donde todo el tiempo lo grabaron, revisaron los alcances del acta de prevención del 11 de junio en la que la Cofepris le ordenó a PiSA suspender producción y distribución de metotrexato.

Novelo quiso defenderse asegurando lo mismo que horas antes le señaló a Mohar: nosotros nunca aseguramos el producto. Y Zavala contestó que la Cofepris puso sellos que impedían la movilización del metotrexato.

El dizque chantaje que acusan Novelo, Buenrostro, López-Gatell y el propio López Obrador se deriva del hecho de que en esa reunión el titular de la Cofepris pidió a Zavala violar los sellos que ellos mismos pusieron para distribuir el fármaco a los hospitales.

Zavala se negó porque era un delito federal y así lo expuso a su interlocutor. Y es que la presión ya era incontenible. Alguien le aseguró a AMLO que el producto ya estaba disponible y en horas quería hacer el anuncio.

A las 6 de la mañana del martes 28 Mohar llamó a Zavala para informarle que el Presidente anunciaría la disponibilidad del metotrexato. Otra vez advierte que no violarían los sellos porque era un delito federal.

A los 20 minutos recibe otra llamada y le aseguran que la orden viene de Presidencia y que liberaran el fármaco aún sin la autorización de la Cofepris. Para los de la 4T, el rechazo a una invitación a violar la ley fue interpretado como un acto de chantaje.

Al final López Obrador saldría a decir que había problemas con el suministro y que instruyó a su gabinete a salir a comprarlos en el exterior.

El desabasto ya pegaba. El 29 de agosto el secretario de Salud, Jorge Alcocer, se disculparía con los padres y dos días después se aventuraba a decir que el metotrexato ya estaba disponible.

Pero no: el medicamento llegó hasta el 21 de septiembre, o sea 20 días después, y en cantidades mínimas. Buenrostro y López Gatell anunciaron 38 mil dosis para lo que resta del año pero hasta ahora han entrado 5 mil.

El desabasto continúa y el problema ya rebasó a la Comisión de Salud del Senado. El asuntó ya está escalando a la Junta de Coordinación Política que preside Ricardo Monreal.

Hoy, por lo pronto, están citados Alcocer y Novelo.

viernes, 12 de febrero de 2021

El regreso del Presidente - después de Covid

Guillermo Velasco Barrera en MURAL

12 Feb. 2021

El Presidente reapareció el pasado lunes en la mañanera, luego de un breve periodo de "ausencia" por estar enfermo de Covid. Al menos esa fue la versión oficial. No hay nada nuevo en él ni en su discurso tras su regreso, y no habría razones para que las cosas cambiaran. Si algo tiene López Obrador es consistencia en su ruta política, al grado de obcecación.

Reapareció sin cubrebocas, con el desdén y la arrogancia de siempre, cuando ayer alcanzamos en México los 171 mil 234 muertos por Covid-19. Al menos debería usarlo para mostrar un poco de sensibilidad en medio de tanto dolor, y para contribuir a generar conciencia entre los mexicanos, pero no, López Obrador se mantiene fiel a su delirante narrativa.

Retomó su mensaje contra el neoliberalismo al defender la iniciativa preferente que mandó al Congreso para pretender reformar la Ley de la Industria Eléctrica, argumentando que algunas empresas privadas se habían apoderado del negocio de la generación de energía, en medio de una gran corrupción. Señaló lo anterior, como siempre, sin aportar datos, ni pruebas.

Sobre la pretensión de reformar la Ley de la Industria Eléctrica, cabe mencionar que se trata, sobre todo, de un discurso político, aunque hay que decir que, si tal iniciativa prosperara, volveríamos a los tiempos de los peores monopolios, privilegiando la generación de energía más cara y más contaminante, quebrantando acuerdos internacionales, certeza jurídica para la inversión, y, sobre todo, afectando el bolsillo de millones de mexicanos.

Tal reforma, si prospera, podría incluso ser impugnada en la Suprema Corte, pero no hay que perder de vista el discurso. López Obrador sigue con su perorata de que acabará con la corrupción, que le quitará negocios a los ricos y a los extranjeros, y que en su gobierno no subirán los precios de la luz y de la gasolina.

No habla de la gran tragedia que vivimos en México, tanto en materia de salud como en materia económica, sino que sigue pidiendo a sus seguidores un acto de fe. No olvidemos que estamos frente a una suerte de "Mesías" que, sin resolver el presente, promete una tierra de bonanza para todos, a la que nunca llegaremos por el camino que vamos, pero mantiene un discurso que sigue siendo creíble para millones de mexicanos.

Con ese mesianismo el Presidente volvió a presumir sus obras "faraónicas". El miércoles dio el banderazo de salida al aeropuerto Felipe Ángeles, en la base militar de Santa Lucía, aterrizando él mismo en este lugar en un avión militar pro- veniente del aeropuerto de la Ciudad de México.

Bombo y platillo para inaugurar su obra insignia, obra por cierto que hoy solo tiene una pista de aterrizaje, no hay nada más, pero que en la lógica de los pseudoeventos, a los que hacía referencia Daniel Boorstin, es suficiente para seguir viviendo de la política ficción.

Lo mismo ocurre con sus otras obras emblemáticas: el Tren Maya, una apuesta inviable financieramente, con grave impacto medioambiental e innecesaria para resolver problemáticas reales de movilidad. O la refinería de Dos Bocas, un engendro que terminará siendo un elefante blanco, y que simboliza la regresión, la verticalidad y la soberbia.

Mientras se destinan ingentes recursos para satisfacer estos caprichos del Presidente, no se destinan recursos para ayudar a reactivar la economía y por lo tanto salvar los empleos, y no se invierte para hacer frente al Covid, en un momento muy crítico, en donde si hubiera una estrategia sólida con la inversión requerida se salvaría a muchas personas.

Pero nada ha cambiado, ni cambiará. El Presidente está convencido de que vamos muy bien, y lo cierto es que, a pesar de la falacia que representa su proyecto, sigue gozando de una amplia aprobación. Así que no habría razón alguna para que modifique su estrategia, pues si bien ésta no significa bienestar para el país, electoralmente podría resultarle. Muy pronto lo sabremos.

@gvelascob

jueves, 21 de enero de 2021

Vidas o votos

 Jorge Suárez-Vélez en MURAL 21 Ene. 2021

Nunca ha sido buena idea escribir algo personal en una columna, pero haré una excepción. Mi mamá acaba de morir de Covid y ese evento, más doloroso de lo que podría describir, me ha hecho sufrir en carne propia lo que tantos antes de mí.

A pesar de las precauciones, ella fue contagiada por quien la cuidaba, por una mujer excepcional que dedicó décadas a darle amor con esmero. Fue inevitable. Cuando vivimos niveles de contagio como los que prevalecen en México, era sólo cuestión de tiempo. ¿De cuánto son esos niveles? No lo sabemos. Cuando la prioridad de las autoridades sanitarias deja de ser protegernos para concentrarse en ocultar la hecatombe, quedamos a la deriva. Es imposible enfrentar y contener una pandemia sin saber dónde está, dando palos de ciego. Ni siquiera sabemos si la variante que prevalece aquí es la que surgió en el Reino Unido y que es 50% más contagiosa que la previa. Después de quizá un cuarto de millón de muertes, López Obrador sigue riendo en las Mañaneras (¿le parecerá gracioso que miles mueran asfixiados?), y no ha sido siquiera capaz de portar un cubrebocas en forma cotidiana, para ponerles el ejemplo a millones que lo seguirían.

Se dejan graves vacíos cuando su otra prioridad ha sido rodearse de ineptos incondicionales. En temas de salud pública, esos vacíos cuestan vidas. Pero no es sólo eso. Los últimos días de mi mamá fueron de angustia inmerecida. Por un lado, nunca conseguí una cama de hospital para su cuidadora, por el otro crecía nuestra necesidad por tanques de oxígeno mientras bajaba la capacidad respiratoria de mi mamá. Estuvimos a horas de quedarnos sin éste, de no ser por un hombre generoso que nos salvó.

Considerando el enorme esfuerzo para que la autora de mis días sólo muriera con dignidad, no puedo ni imaginar lo que miles de familias sufren al ver cómo sus seres queridos mueren asfixiados frente a sus ojos.

La pandemia no es culpa de este gobierno. Pero politizar la respuesta provocó daño descomunal. En vez de cerrar filas y unir esfuerzos para presentar un frente común, la respuesta a la crisis ha sido un yerro más que los seguidores de AMLO creen indispensable defender, quizá confían en que esta evidencia sí puede enterrarse.

Este es pésimo momento para polarizar, para dividir, para mentir. Somos el segundo país del mundo, según estimaciones, con más muertes por Covid; el país donde más personal de salud ha muerto contagiado, sólo Uganda ha dado menos apoyo económico por la pandemia y, dado que casi no hacemos pruebas, tenemos la tasa de positividad más alta del mundo. No hay camas, ni oxígeno, no hay actas de defunción; funerarias y crematorios están rebasados. Esa es la evidencia. No hay "otros datos". La verdad es una sola y distorsionarla o mentir insulta a familias que, como la mía, lloramos la muerte de un ser querido.

Andrés Manuel, por un momento haz la política a un lado. Convoca al sector privado a que te ayude a conseguir vacunas, a distribuirlas con eficiencia y a aplicarlas con rapidez; incrementa las camas disponibles replicando esfuerzos exitosos como el de la Unidad Covid en el Centro Citibanamex, financiado por 10 empresas; toma medidas de emergencia para resolver la cruel escasez de oxígeno; pospón la inversión en Dos Bocas, Tren Maya y demás obras no prioritarias para tener con qué incrementar dramáticamente la ayuda a negocios e individuos afectados por el cierre de la economía, para que más puedan quedarse en casa y pausemos los contagios, mientras invertimos en acceso ubicuo a pruebas gratuitas y en sistemas de rastreo de contagios; haz obligatorio el uso de cubrebocas; pon medidas de control para que quienes vienen de fuera se hagan pruebas y se pongan en cuarentena.

Tere, mi mamá, no era un número más, deja un hueco enorme en nuestras vidas. Verla morir de Covid es un dolor que a nadie le deseo. Si no cambiamos dramáticamente de curso, morirán cientos de miles más, si no desarrollamos un programa de vacunación inteligente y ambicioso, México no reabrirá su economía este año y millones de familias sufrirán.

Este no es momento para ganar votos, es momento para salvar vidas.

@jorgesuarezv

jueves, 17 de diciembre de 2020

La relegación de Esteban Moctezuma

 Sergio Sarmiento en MURAL 17 Dic. 2020


"Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará".

Lewis Carroll

La embajadora Martha Bárcena sorprendió al mundo político y diplomático este 14 de diciembre al anunciar su jubilación anticipada y, por lo tanto, su renuncia a la embajada de México en Estados Unidos. La decisión, dijo en Twitter, la tomó "en consulta" con el presidente López Obrador y añadió: "Nadie más intervino ni tuvo opinión ni influencia sobre esta decisión personal".

Ayer le tocó al primer mandatario dar su sorpresa, al anunciar que Esteban Moctezuma dejará la Secretaría de Educación Pública para hacerse cargo de la legación en Washington. La nominación debe ser todavía aprobada por el Senado y contar con el beneplácito del gobierno estadounidense, pero no hay razones para pensar que pueda descarrilarse.

Bárcena y Moctezuma son dos funcionarios capaces y honestos, pero muy diferentes. Ella es diplomática de carrera, miembro del servicio exterior, con una trayectoria paciente y diligente de 43 años; su nombramiento como embajadora en Washington era una distinción no solo para ella, sino para todo el servicio exterior, cuyos miembros son objeto de una discriminación sistemática y rara vez llegan a encabezar embajadas importantes, particularmente la de Estados Unidos. Moctezuma fue secretario de Gobernación y de Desarrollo Social con Ernesto Zedillo; tras la derrota del PRI en 2000, pasó a ser presidente ejecutivo de Fundación Azteca, pero regresó al sector público como titular de Educación tras el triunfo de López Obrador en 2018.

Mientras que para Bárcena la embajada en Washington era un sueño hecho realidad, la cima de una carrera en el servicio exterior, para Moctezuma es una relegación. Bárcena hizo un trabajo encomiable frente a un gobierno estadounidense, el de Donald Trump, que tenía claras actitudes antimexicanas. No hay razones para que hubiera querido jubilarse a los 63 años y mucho menos renunciar al cargo en vísperas del inicio del régimen de Joe Biden. Lo lógico hubiera sido que cerrara su carrera despachando en el 1911 de Pennsylvania Avenue. El nombramiento como "embajadora eminente" no compensa su remoción.

Moctezuma, a su vez, llegará a la embajada sin experiencia diplomática. No tengo duda de que hará un buen trabajo. Es un hombre metódico, inteligente, honesto y leal, pero sin duda habría preferido permanecer en el viejo despacho de Vasconcelos en la calle de República de Argentina del Centro Histórico de la Ciudad de México (la mudanza a Puebla fue una simple llamarada de petate). El nombramiento como embajador es un golpe para él. La relegación era, en el antiguo derecho romano, el destierro de un ciudadano sin privarlo de sus derechos.

¿Cuál fue la lógica de este enroque? Hay que buscarla en la SEP. Al parecer Moctezuma se había convertido en una piedra en el camino para algunos miembros de la 4T. El Presidente tenía que encontrarle una salida digna y para un secretario de Educación no hay muchas. Bárcena, por otra parte, tenía diferencias con el canciller Marcelo Ebrard, las cuales se complicaban por los cuestionamientos que su esposo, el diplomático retirado Agustín Gutiérrez Canet, tío de Beatriz Gutiérrez Müller, le hacía a Ebrard desde sus artículos periodísticos.

Moctezuma es, después de Alfonso Romo, el segundo moderado importante en salir del equipo más cercano al Presidente. El reemplazo en la SEP mandará una señal muy importante sobre el rumbo que asumirá el gobierno en los años venideros.

· ELECTRICIDAD

Tesla decidió llevar a Texas una inversión importante que iba a hacer en Jalisco por falta de certeza sobre el suministro y el precio de la electricidad. Nissan, mientras tanto, está teniendo que pagar millones de pesos adicionales en sus plantas de Aguascalientes porque se le obliga a usar electricidad de la CFE en vez de la que ya había contratado con Iberdrola.

@SergioSarmiento

viernes, 11 de diciembre de 2020

De locos

Macario Schettino

Esta semana ha sido particularmente grave en temas legislativos. Por un lado, una iniciativa para modificar la tercerización (outsourcing) que se pospone a febrero; por otro, el Senado aprueba la iniciativa de Ricardo Monreal para obligar al Banco de México a recibir dólares en efectivo, pero además anuncia otra para limitar las tasas de interés; en Diputados, se aprueban cambios a la Ley de Seguridad Nacional para limitar acciones de agentes extranjeros, y en ambas Cámaras es aprobada la reforma de pensiones, que incluye control de las comisiones que pueden cobrar las Afores.

Es muy difícil darle sentido al conjunto. Controlar tasas de interés y comisiones implica darle más poder al Estado, pero obligar a Banxico a recibir dólares en efectivo lo debilita. La reforma de pensiones busca mejores condiciones para los trabajadores, pero la de outsourcing producirá más informalidad. Los cambios a la Ley de Seguridad Nacional parecen berrinche contra la DEA, por la detención de Cienfuegos, pero meter al Banco de México a lavar dinero no ayuda mucho.

En suma, esto es un desorden total.

Espero que ya esté claro que López Obrador no tiene ningún plan para gobernar. Le interesa acumular todo el poder posible en su persona, y con ello transformar al país de forma milagrosa, sin saber ni en qué ni cómo. El caso es pasar a la historia como el cuarto gran transformador. Lo acompañan personajes de toda laya, y cada uno parece buscar su pedacito de gloria o fortuna: lavar dinero, humillar a los gringos, fortalecer sindicatos, debilitar empresarios. Una punta de ignorantes que se subió al caballo ganador, para cumplir desde el podio su sueño de décadas, el que haya sido.

Pero la suma de acciones sólo tiene un resultado: destrucción. Se pone en riesgo al Banco de México, se dice, porque 1% de las remesas que llegan al país lo hacen en efectivo, y nadie les quiere comprar sus dólares. En el extremo, por ese 1% se apuesta la pertenencia de México al sistema financiero global. Nadie querrá hacer negocios con un país cuyo banco central lava dinero. Se pone en riesgo el funcionamiento del sistema de pensiones, porque el tope a las comisiones destruirá la competencia, y con ello reducirá la calidad de las Afores actuales. Se pone en riesgo el empleo de 5 millones de mexicanos, porque los abusos en la tercerización quieren utilizarse como ejemplo de cuán malos son los empresarios, así en general. Se pone en riesgo la colaboración con Estados Unidos, para demostrar que aquí ningún agente extranjero va a venir a investigarnos, que para eso somos muy soberanos.

Como puede ver, muchos riesgos, ganancias pírricas. Y los riesgos se actualizan de inmediato, mientras las ganancias, minúsculas, tal vez nunca existan. Ya tendremos a las agencias estadounidenses pidiendo aclaraciones, para saber si eso de expulsar a la DEA y poner a lavar dinero al Banco de México es una estrategia nacional; ya tendremos a las empresas extranjeras pidiendo aclaración acerca de a quiénes pueden contratar y cómo, o si mejor se instalan en Arizona o Texas. Y tal vez tengamos algunas Afores vendiendo su cartera para buscar mejores horizontes en cuestión de semanas.

Cualquier persona medianamente informada, viendo las decisiones de sólo esta semana, coincidirá con esta columna: esto es un desorden, producto de un narcisista megalómano acompañado de inútiles resentidos. Si alguien lo percibe de forma distinta, y le encuentra un sentido superior a la “agenda legislativa”, suplico me informe.

No puedo recordar un momento similar en la historia nacional. El loco guiando a los ciegos en este invierno de nuestra desgracia, y que don Guillermo me perdone. No van a dejar nada en pie.

viernes, 4 de diciembre de 2020

Mujeres y elecciones

 Guillermo Velasco Barrera MURAL

04 Dic. 2020

Un sector de la población particularmente agraviado por el gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador es el de las mujeres, no tan solo por la torpeza con la que la 4T ha respondido a las exigencias de diferentes expresiones feministas, sino porque la ineptitud de los políticos de Morena ha lastimado de forma especial a las mujeres, principalmente a las que tienen menos recursos. Pensemos tan solo en el impacto que significó el cierre de las estancias infantiles.

La población en general ha sufrido la ineptitud del gobierno federal en materia de salud que, entre otras cosas, canceló el Seguro Popular con el argumento de luchar contra la corrupción y ha sido incapaz de brindar una alternativa eficaz para atender a miles de mexicanos enfermos, y pocos sufrimientos pueden ser tan grandes como el de una madre que no tiene los recursos para salvar a un hijo enfermo.

Miles de mujeres en este país son madres solteras, quienes no han podido quedarse en casa para cuidarse durante la pandemia porque viven al día y el sustento de sus hijos depende de ellas. Estas mujeres representan uno de tantos sectores damnificados por la gestión del gobierno federal.

Si alguien piensa en el futuro de los hijos, son sus madres, y miles de mujeres en México comienzan a darse cuenta de que, con la ruta que sigue el actual gobierno, el porvenir para las siguientes generaciones está en riesgo. Pensemos en el sistema educativo que ha parido la 4T, cediendo la rectoría de la educación a los intereses políticos y económicos del SNTE y abriendo universidades "patito" para adoctrinar a los jóvenes.

Las mujeres son también las principales víctimas de la violencia en este país y, frente a los genuinos reclamos para terminar con dicha violencia, el Presidente ha mostrado absoluto desinterés y ha seguido inmerso en su narrativa desde el púlpito mañanero, culpando al pasado ante la ineficacia de su gobierno.

El paro de mujeres del pasado 9 de marzo marcó sin duda un parteaguas en la vida política de este país. Ese día comenzó a gestarse una ola imparable que entró en una suerte de paréntesis por la pandemia, pero el grito de las mujeres caló hondo y modificó la agenda política y mediática rumbo a las elecciones de 2021.

En el referido paro feminista confluyeron diversas expresiones ideológicas, pero desde el punto de vista político, la causa de la mujer cobró una relevancia nunca antes vista y, por lo tanto, el mercado de votos femenino será la prioridad para todos los partidos políticos.

No se trata tan solo de paridad en las candidaturas, sino de la narrativa que los diferentes aspirantes puedan articular para conectar con las mujeres.

Con todo este contexto, llama la atención la jugada del Partido Verde al nombrar como su presidenta a Karen Castrejón Trujillo, siendo la única formación política con una mujer al mando. Lo anterior es en sí mismo un mensaje, que sin duda será parte del discurso de este partido pseudoecologista.

Algunos en Morena empujan la posibilidad de una alianza con el Verde, partido veleta que vende caro sus siglas para mantenerse en el poder y seguir teniendo presupuesto. Esto no representa novedad alguna, sí en cambio su apuesta por buscar capitalizar la fuerza de las mujeres en las próximas elecciones.

· APOSTILLE

 Está en Guadalajara el consultor argentino Daniel Ivoskus, presidente de la Cumbre Mundial de Comunicación Política, cuya siguiente edición será en Monterrey en marzo, en plena efervescencia electoral. Hoy sostendrá reuniones con políticos y líderes de Jalisco e impartirá la conferencia: "Las campañas políticas en México en tiempos del Covid".


 

 

@gvelascob

jueves, 3 de diciembre de 2020

Mentir como estrategia

Jorge Suárez-Vélez en MURAL

03 Dic. 2020

Se dice que vivimos en la era de la posverdad. Quizá sería más preciso admitir que vivimos en la era de la mentira insolente, de la mentira como estrategia, de la mentira como el más barato artificio retórico. Porque el problema no es vivir en una sociedad que acepte la mentira, sino en una que rechaza la verdad.

Barack Obama dijo en una entrevista reciente, refiriéndose a la Presidencia de Trump que llega a su fin, que ésta descuidó las normas institucionales y las expectativas que se tenían de un Presidente, y que tanto demócratas como republicanos previamente observaron; y que, "en forma desconcertante, atestiguamos el truth decay", el momento en el que la verdad decae, se pudre, un momento en el que "no sólo no tenemos que decir la verdad, sino que deja de importar que lo hagamos". Nada más cierto.

Pero quizá es más fácil entender a quien abusa de la mentira que la motivación de quien gustoso la acepta y después la difunde con entusiasmo. Winston Churchill decía que "una mentira viaja alrededor del mundo antes de que la verdad se alcance a poner los pantalones", en la era de las redes sociales es más cierto que nunca. Pero el daño más grave de la mentira no es su velocidad sino su permanencia.

Trump miente al decir que hubo fraude en la elección. Las secretarías de Estado de todos los estados bisagra -Michigan, Wisconsin, Pensilvania, Georgia, Arizona-, algunas de ellas republicanas, validaron el resultado sin titubear. Chris Krebs, director de Seguridad Cibernética del Departamento de Seguridad Nacional, nombrado por Trump y republicano toda su vida, afirmó que fue la elección más segura en la historia y, por decirlo, Trump lo despidió. Krebs cotejó que en los estados donde se verificó el conteo de millones de boletas en forma manual, el resultado era idéntico al que el sistema arrojó. No hubo algoritmos que cambiaran los votos, como Trump alegaba. El procurador William Barr, leal aliado de Trump, también rechazó las acusaciones de fraude. Los jueces, muchos de ellos republicanos en las cortes de esos mismos estados, desecharon 38 demandas legales por falta de evidencia. Y a pesar de todo lo anterior, más del 70% de los republicanos creen que hubo mano negra porque Trump lo afirma.

Trump decidió dinamitar la democracia porque le conviene. Prefiere la etiqueta de víctima de fraude, a la de perdedor de la reelección. Será sólo el quinto Presidente que no se reelige en 125 años. Esa narrativa le permitirá mantener leal a su base y, de paso, evitar un montón de investigaciones judiciales que se les vendrán encima a él, a sus hijos y a su empresa cuando deje el poder. Podrá decir que se trata de una venganza del "Estado profundo", su versión de la Mafia del Poder. El costo será la legitimidad de la Presidencia de Biden, a pesar de que ganó por 7 millones de votos. Su vida estará en riesgo, como lo están las de los funcionarios que validaron la elección. Krebs ha recibido amenazas de muerte, igual que el Dr. Fauci (el López-Gatell de EU), por insistir en la gravedad de la "ficticia" pandemia. Las mentiras a veces matan.

En Estados Unidos, podemos decir que la democracia ha sido salvada no por 81 millones de electores que votaron por Biden, sino por un puñado de funcionarios civiles republicanos que asumieron el alto costo de ponerle un "hasta aquí" a su Presidente; por medios de información que se rehusaron a repetir mentiras flagrantes e información falsa, incluyendo a Fox News, el medio más de derecha y más incondicional a Trump.

¿Y en México? ¿Qué aliado le dirá a AMLO que miente? ¿Quién se opondrá a que dinamite nuestra democracia? ¿Quién la pondrá por encima de su carrera política? ¿Cuándo interrumpirá la transmisión de una mañanera una televisora porque está plagada de mentiras?

Dante decía que "los sitios más calientes del infierno están reservados para quienes mantienen su neutralidad en tiempos de crisis moral". El futuro del país que les heredaremos a nuestros hijos dependerá no de la oposición a López Obrador, sino de que, por México, quienes lo apoyan estén dispuestos a dejar de ser neutrales.

 

@jorgesuarezv