lunes, 22 de junio de 2020

La Presidenta

22 de junio de 2020 Raymundo Riva Palacio

En poco más de un año, Beatriz Gutiérrez Müller, pasó de ser la esposa a la que escuchaba Andrés Manuel López Obrador y carecía de voto y veto, a la esposa a la que el Presidente le hace caso y lo lleva a modificar políticas públicas y acciones de gobierno. La vimos actuar por primera vez cuando lo empujó a un diferendo diplomático con España por exigir a manotazos una disculpa por la Conquista hace más de 500 años, y recientemente, al empujarlo a firmar la muerte de un órgano contra la discriminación que surgió del activismo y la presión de luchadores de la verdadera izquierda mexicana en beneficio de la nación, y provocar una polémica censura a la libertad de expresión.

A lo largo de este tiempo, Gutiérrez Müller se ha colocado en las antípodas de lo que su complaciente esposo dice no ser: déspota, autoritaria e intolerante. El último episodio, discutido ampliamente, sobre la insensibilidad y torpeza de Mónica Maccise, que como titular del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, invitó al comediante Chumel Torres a un foro sobre racismo y clasismo después de que se había referido de manera racista y clasista, sobre el hijo menor de la pareja presidencial.

Su intervención, sin facultad alguna para hacerlo, para que la Comisión cancelara el foro, fue preludio a que el Presidente pidiera el cierre del respetado organismo en México y el mundo -como lo han demostrado las críticas al Presidente por su ataque al organismo-, y a sus más cercanos a exigir a la cadena HBO, que transmitía un programa de Torres,  cancelarlo. Lo profundamente despreciable de los comentarios del comediante, sólo fueron superados por el condenable ataque a las libertades, sólo vistas hoy en día en regímenes autoritarios. Se puede argumentar que si el Presidente no detuvo esas acciones ilegales e ilegítimas, es porque las avala y las escala.

Este desafortunado e inacabado episodio desnuda el talante de Gutiérrez Müller, quien no fue la primera vez que intervino con la fuerza implícita que le da ser la esposa del Presidente. El año pasado, cuando su hijo tuvo un accidente que ella misma hizo público en redes y convirtió un asunto privado en público, protestó airadamente a El Universal, por publicar la fotografía del menor saliendo del hospital en una silla de ruedas. Los propietarios del periódico sintieron que tenían que compensarla y sacrificaron a dos experimentados editores y a una reportera. 

La forma como irrumpe la señora presidenta, por la que nadie votó pero que toma decisiones que afectan a la sociedad, no tiene precedente. Otras primeras damas -un término que le choca que le apliquen, aunque no significa absolutamente nada y es un sinónimo popular para identificar a la esposa del presidente aquí y otras partes del mundo-, que han tenido influencia sobre sus cónyuges, pero sin el talante abiertamente brutal, por lo violento de sus formas y consecuencias, como el que realiza Gutiérrez Müller.

Marta Fox, quien se casó con Vicente Fox en Los Pinos, fue precursora de la señora Gutiérrez Müller en convertir asuntos de vida privada en públicos, y usaba su influencia con su esposo, no para cambiar políticas públicas, sino para hacer gestiones para conocidos -algunos actuales colaboradores de López Obrador en Palacio Nacional, por cierto-, y tejer negocios al amparado del poder. La señora Fox sí se llegó a quejar, en calidad de operadora de medios de su esposo, sobre coberturas periodísticas, pero sin amenazas ni gritos. 

Fuera de Marta Fox, no se recuerda a nadie con las ínfulas de poder que da compartir alcoba con el Presidente. Los abusos cometidos, como la frivolidad de Angélica Rivera, no causaron daño a la sociedad, sino más bien fue tóxico para su esposo Enrique Peña Nieto, a quien una casa adquirida en un claro conflicto de interés, pavimentó el último trato de la carretera para que López Obrador llegara a la Presidencia. 

Rivera nunca se quejó con los medios de los insultos soeces contra sus hijas, algunos de ellos proferidos por los que ahora se quejan de Torres. Margarita Zavala, que tenía una larga carrera política cuando Felipe Calderón, su esposo, llegó a la Presidencia, nunca se quejó de las duras críticas que recibieron, y si bien no dejó de hacer política partidista, no lo hizo de manera pública.

Previamente, ninguna esposa de presidente actuó en la política, ni generó escándalos públicos. La única primera dama que vivió un episodio vinculado con una publicación fue Carmen Romano, esposa del presidente José López Portillo, cuando en la parte final del sexenio apareció un libelo –llamándola incluso meretriz-, en una revista del Instituto Nacional de Bellas Artes, que provocó una indignación que llevó a la destitución violenta de su entonces director, Juan José Bremer. 

Más allá de aquello, no se habían vivido ataques frontales a las libertades como los que realiza la señora Gutiérrez Müller. El presidente López Obrador insiste siempre en que respeta las libertades, lo que objetivamente es cierto, y que no hace lo que otros presidentes, que piden cabezas de periodistas, que también es cierto. Por eso mismo, al encontrarse en sus antípodas, su esposa tendría que contenerse o ser frenada. En términos de responsabilidad política y rendición de cuentas, la señora no existe, pero la tolerancia a sus acciones provoca alteraciones en la vida pública, lastiman a instituciones y provocan cambios en la política, que afectan a todos. 

En el episodio con la Conapred y Chumel Torres, el sentido común y la indignación pública coinciden con la molestia de la señora Gutiérrez Müller. De ninguna manera en sus arrebatos, ni en la forma como se dejó influir López Obrador y actuar en consecuencia, lo que es improcedente e indebido para un Presidente, que respondió con acciones que afectarán a miles de personas el arrebato de su esposa.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

twitter: @rivapa   

Ricos vergonzosos

 Sergio Sarmiento en MURAL 22 Jun. 2020


"Lo único que me gusta
de los ricos es su dinero".

Nancy Astor


Carlos Loret dio a conocer que la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, y su esposo, el académico y comentarista John Ackerman, acumularon un patrimonio inmobiliario de hasta 60 millones de pesos, cinco veces más de lo que asienta su declaración patrimonial. Cinco propiedades fueron compradas en efectivo cuando ambos eran investigadores de la UNAM. La sexta fue un terreno supuestamente cedido por el gobierno del Distrito Federal en 2007 que hoy tiene 300 metros cuadrados de construcción.

Ackerman respondió que estas propiedades son fruto del trabajo de ambos y de donaciones de sus familias: "No estamos obligados a explicarle nada a nadie con respecto al patrimonio que logramos construir con gran esfuerzo, y con las generosas aportaciones de nuestros familiares, antes de que Irma Eréndira ocupara cargo público alguno". Dijo que presentará demandas contra Loret por la filtración de datos personales y lo hizo responsable "por cualquier agresión o extorsión que pudiera sufrir mi familia a raíz de su irresponsable y criminal reportaje".

"Aquí nadie le descubrió nada a nadie. La declaración... se encuentra en regla y reporta todos y cada uno de nuestros bienes con absoluta precisión. La nota de Loretito presenta estos datos de manera engañosa (transformando mágicamente departamentos y un terreno en 'casas'), recurre a imágenes que no corresponden en absoluto con la realidad y ofrece interpretaciones fantasiosas sobre el origen de los bienes, pero no aporta ningún dato adicional más allá de lo ya declarado por la Secretaria".

La verdad es que tenemos un gobierno de ricos, pero vergonzosos. El director de la CFE, Manuel Bartlett, sus hijos y su pareja sentimental (que no concubina) son propietarios de cuando menos 23 casas de lujo, principalmente en Las Lomas de la Ciudad de México, y de empresas. La secretaria de Gobernación tiene un condominio en Houston. El canciller Marcelo Ebrard, quien afirmaba no tener patrimonio personal cuando dejó el gobierno de la Ciudad de México, vivió años en París sin un trabajo visible y hoy porta relojes de más de 14 mil dólares. Javier Jiménez Espriú, secretario de Comunicaciones, tenía un apartamento en Texas, pero lo cedió a su hijo, y ha sido consejero de la petroquímica Idesa, pero en representación de acciones de su esposa.

El presidente López Obrador donó a sus hijos todas sus propiedades, incluido el rancho La Chingada de Palenque, y hoy dice no tener ninguna propiedad. El jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, acumuló una enorme y legítima fortuna como empresario, pero al asumir el cargo ya era solo propietario de dos terrenos, una camioneta y cuentas bancarias por 5 millones de pesos.

Los políticos hacen un esfuerzo sistemático por presentarse como pobres, aun cuando tengan dinero de fuentes legítimas. De hecho, hoy se necesita un patrimonio cuantioso para trabajar en el gobierno, ya que los sueldos han sido reducidos y se prohíbe al funcionario trabajar durante 10 años en su campo de especialidad.

Ackerman afirma haber recibido donaciones de sus padres. Los dos "han sido sumamente generosos con mi hermana mayor y un servidor, así como con sus nietos, a favor de construir oportunidades para las nuevas generaciones". Pero es triste que tengamos un régimen de ricos que afirman haber donado todo su patrimonio o de otros ricos que dicen que todo lo que tienen es regalo de sus papás. Supongo que ya no hay cabida para quienes construyen un patrimonio a fuerza de trabajo y lo preservan juiciosamente.



· CHUMEL


Las descalificaciones de Chumel Torres al hijo menor del Presidente son execrables, pero inquietan su destitución por HBO para quedar bien con el gobierno o la posible destrucción del Conapred por haberlo invitado a un foro.


@SergioSarmiento

El comité de campaña de Irma Eréndira


 22/06/2020 - Pablo Hiriart

Eso de que “hay una campaña” contra Irma Eréndira Sandoval es cuento. Campaña, la suya.

Aprovecha cualquier pretexto para hacerse propaganda y finge que es víctima de algo.

¿De dónde sacan –ella y sus amigos del primer círculo presidencial– que publicar un hecho cierto –lo de las seis casas y un terreno regalado por el gobierno del DF–, es una 'ofensa'?

Lo que en otros es un presunto delito, indicio de corrupción y motivo de escarnio, en ellos es una virtud gracias al trabajo en la academia.

Y amaga con una demanda judicial contra el periodista, al que se suma un coro de impostados que se dice víctima de una “persecución de los que tenían privilegios”.

Son campeones de la treta y la mentira.

Fingen golpes de los 'conservadores', campañas de desprestigio, persecución de empresarios dibujados por sus porristas –dirigentes de Morena– en los periódicos.

A los señalamientos a la secretaria de la Función Pública, la respuesta fue el destape de un comité de campaña para su candidatura presidencial.

Con eso de 90 por ciento lealtad y 10 por ciento de conocimientos, cualquiera se anima.

Más aún si el Presidente tiene una aversión a flor de piel contra la ciencia y los expertos.

Así es que los radicales del gobierno ya tienen candidata: Irma Eréndira Sandoval Ballesteros.

Ahí confluyen ultras y oportunistas que le exigen cuentas a los demás y ellos, protegidos por la mano de dios (con minúsculas), no le deben explicar nada a nadie.

Los intocables de AMLO llaman corruptos a todos los que no están con ellos y cuando un periodista, Carlos Loret, señala que Sandoval tiene media docena de casas y un terreno regalado por el gobierno capitalino, acusa al reportero de sicario mediático.

La semana pasada también estalló en redes sociales contra la publicación del acuerdo firmado por ella en el Diario Oficial, en que se amplían las facultades a los Ciudadanos Alertadores Internos y Externos de la Corrupción.

Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) de Cuba, se están implantando en México vía la secretaria de la Función Pública.

Ahora que la cuestionan a ella, y lo hace un periodista que no es anónimo ni cobra recompensa por delatar, la secretaria se absuelve a sí misma, se hace la víctima de una campaña de la oligarquía, insulta al reportero y atrae los reflectores a su precandidatura.

Y brincó su comité de campaña:

Ahí está Rocío Nahle, que asignó contratos directos y millonarios a su compadre en Dos Bocas. ¿Qué pasó? Obvio, nada. Hoy por ti, mañana por mí.

Destaca Luisa María Alcalde, secretaria del Trabajo, quien aspira a ser candidata a jefa de Gobierno de la Ciudad de México y, pequeño detalle, su mamá, Bertha Luján, se postula para presidir Morena.

Más Olga Sánchez Cordero, Miguel Torruco, la secretaria de Bienestar, María Luisa Albores –quien en su momento lanzó la primera piedra para destruir a la CNDH–, el director de la Unidad de Inteligencia Financiera –Santiago Nieto–, el vocero del Presidente –Jesús Ramírez– y Hugo López-Gatell, subsecretario encargado de combatir el coronavirus.

De ese grupo destaco a Hugo López-Gatell, un desalmado que cierra filas con el grupo radical que gana terreno en el corazón de AMLO, porque se juega algo más que su maltrecho prestigio profesional.

López-Gatell es responsable de la muerte de miles de mexicanos por coronavirus, debido a su negligencia criminal.

Pudo ser un error al principio –inaceptable pero involuntario–, haber dado un diagnóstico erróneo del Covid y equiparar sus efectos a una influenza estacional.

Sin embargo, después –contra toda evidencia– se sostuvo en lo inútil del cubrebocas, y envió equipo inadecuado a personal médico que se contagió y no pocos han muerto. Una trampa mortal a sus compañeros de profesión.

No le importan los muertos, pues para él dan lo mismo seis mil que 30 mil. El juramento de Hipócrates le es tan insignificante como el juramento ante el Senado.

Sí le importa, y mucho, alinearse con el equipo de radicales que están con Irma Eréndira Sandoval, por lo que se pueda ofrecer.

De coronavirus no sabe, pero ya investigó, y descubrió, que “las campañas de desinformación contra la Doctora Irma Eréndira Sandoval y su familia provienen de los grupos de interés que se resisten a la eliminación de la corrupción”.

¿En qué momento tuvo tiempo para averiguar eso?

Noventa por ciento de lealtad, diez por ciento de conocimientos. Es lo que hay en el gobierno y los dolorosos resultados están a la vista.

Con ese incentivo, Irma Eréndira se apunta a la candidatura presidencial de Morena. Y de las sombras brincó su comité de campaña.

domingo, 21 de junio de 2020

Desprestigiar

Carlos Elizondo Mayer-Serra
en MURAL
21 Jun. 2020


A AMLO no le gustan los órganos autónomos. Según él, son corruptos. Habría entonces que desaparecer a Morena. Su presidente interino, Alfonso Ramírez Cuéllar, ha acusado a su antecesora, Yeidckol Polevnsky, de hacer pagos a empresas fantasma por casi 400 millones de pesos.

Su otro sonsonete es su alto costo. Bajo esta lógica AMLO no debería continuar con sus caprichos, desde su programa a favor del beisbol, hasta una costosa e inútil refinería.

No le gustan los órganos autónomos porque son autónomos. Las instituciones tienen que estar a su servicio. Cualquier crítica es vista como una afrenta. Bastó una queja de su esposa para hacer renunciar a la titular del Conapred, nombrada por él en noviembre del 2019.

Una institución que le disgusta en particular es el INE. Dijo este jueves que es el organismo electoral "más costoso del mundo". También lo ha acusado de que "se hicieron de la vista gorda ante fraudes electorales".

Quizás su andanada contra el INE sea para que, como lo ha dicho respecto al Conapred, sea absorbido por la Secretaría de Gobernación (donde ya está), aunque no creo que tuviera los votos para reformar la Constitución si eso quisiera. Los ataques contra el INE parecen perseguir otros dos propósitos. El primero, estrangularlo presupuestalmente. Con menos dinero, su capacidad para funcionar será menor. Sí, es una institución cara. En buena medida por las muchas responsabilidades a su cargo, resultado de la desconfianza de la oposición hacia el gobierno, del abuso de su poder, desde el robo de los votos hasta la intención de influir en el proceso o el resultado. AMLO ya no está en la oposición. Ahora quiere margen de maniobra.

Este martes dijo que va a estar muy pendiente de que las autoridades estatales no vayan a "aplicar prácticas de compra de voto, de acarreo, de reparto de dádivas". Es el ladrón gritando "¡ladrón!". AMLO parece preparar el espacio presupuestal para poder gastarlo en la elección del 2021. Pretende quedarse con los recursos de fideicomisos que hoy financian tareas importantes, como apoyar a los estados en caso de desastres naturales.

Ya existe el instrumento para operar la elección: los servidores de la nación. Esa red de activistas de Morena que levantó en el 2018, a nombre de AMLO, un censo para poder distribuir los programas sociales de su gobierno. No se sabe la metodología utilizada, ni qué uso se da a ese padrón. Hoy son empleados de la Secretaría del Bienestar y una poderosa arma para la movilización electoral.

Las elecciones intermedias requieren estimular al votante. Con baja participación, el aparato gubernamental pesa más. La participación electoral en la del 2015 fue del 48 por ciento del electorado, frente al 62 por ciento del 2018.

El segundo objetivo es desprestigiar al INE y a sus consejeros. La mayor fuerza del INE es su credibilidad. Entre más alta, más le cuesta al Ejecutivo, políticamente hablando, una amonestación o advertencia emanada del INE. En el 2019, en una escala del 0 al 10, el INE tenía un nivel de confianza de 6.5, la Presidencia 7.0. https://bit.ly/2UZMGPw

El Presidente ya inició la campaña electoral, o más bien, nunca la terminó. Quiso sin éxito que la revocación de mandato coincidiera con la elección intermedia para poder impulsar el voto de su coalición, hoy con su nuevo miembro, el Partido Verde Ecologista de México. Éste apoya a un gobierno que ve en los hidrocarburos el futuro energético. Para poder usar la mañanera como púlpito en el proceso electoral y usar el gasto público para estimular a su base, le conviene un INE desprestigiado y debilitado.

Hoy gasta su tiempo y energía en lo electoral. No le importa que México sea ya el segundo lugar mundial en muertes diarias por millón de habitantes por coronavirus, salvo para tomarse una foto vestido de traje frente a un presunto paciente.



@carloselizondom

viernes, 19 de junio de 2020

Desaparézcase


JAQUE MATE / Sergio Sarmiento en MURAL 19 Jun. 2020


"¡Que se vayan al diablo
con sus instituciones!".

Andrés Manuel López Obrador
 
 
Cuando Hugo Chávez andaba por las calles de Caracas y otras ciudades de Venezuela y veía algo que no le gustaba -o que le gustaba mucho- ordenaba: "Exprópiese". Andrés Manuel López Obrador opera desde las mañaneras y no ordena expropiaciones, pero sí la desaparición de instituciones.

El Presidente siempre justifica sus órdenes con el argumento de que busca reducir gasto y corrupción. Los neoliberales, dice, hicieron crecer las instituciones para robar. Ayer arremetió contra el Conapred, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, que un día antes dijo no conocer: "Ah, ya me enteré, lo crearon durante el gobierno del presidente Fox, pero así se crearon todos esos organismos y la gente ni siquiera sabe que existen".

El Conapred, sin embargo, procede de la izquierda. Vicente Fox lo creó con el ánimo de promover un gobierno de unidad nacional y conciliar a los distintos grupos políticos del país.

El verdadero impulsor era Gilberto Rincón Gallardo, un hombre con una trayectoria en la izquierda anterior y mucho más consistente que López Obrador, quien militó en el PRI hasta 1988. Encarcelado en 32 ocasiones por su militancia, participó en el Movimiento de Liberación Nacional, el Partido Comunista Mexicano, el Partido Socialista Unificado de México, el Partido Mexicano Socialista y el Partido de la Revolución Democrática. Contendió contra Fox en 2000 como candidato de Democracia Social y propuso la creación de un organismo para prevenir la discriminación. Fox le ofreció crearlo y nombrarlo titular. Rincón Gallardo aceptó con el fin de construir lo que hoy es el Conapred.

Es difícil creer que López Obrador no haya conocido la institución. La afirmación fue o una provocación o una inquietante muestra de deterioro de la memoria presidencial. Él designó a la titular hasta ayer, Mónica Maccise, y esta participó en una ocasión en su mañanera, sin que el mandatario haya mostrado ninguna extrañeza sobre el organismo. Ayer, finalmente, se vio obligada a renunciar.

Más probable es que López Obrador haya decidido castigar al Conapred por haber invitado a un panel de discusión a Chumel Torres, un comediante y comentarista que había utilizado un término peyorativo para referirse a su hijo menor. Quien enfureció por la invitación fue la esposa del Presidente, Beatriz Gutiérrez Müller, la cual lanzó el 16 de junio una crítica en Twitter al Conapred (ella no tenía dudas de su existencia): "¿A este personaje invitan a un foro sobre discriminación, clasismo y racismo? Sigo esperando una disculpa pública de este individuo sobre los ataques a mi hijo menor de edad". El foro se canceló y Torres ofreció finalmente esa disculpa pública, pero al parecer no será suficiente para salvar a la institución.

El Presidente afirmó ayer que habría que discutir la posibilidad de "desaparecer" al Conapred y dejar que la Secretaría de Gobernación "se haga cargo" de sus funciones. Quizá no se ha enterado todavía que el Conapred es ya un organismo descentralizado de la Segob. La crítica presidencial de que la enorme multitud de instituciones gubernamentales cuestan mucho es válida, pero cuando el propio Presidente gasta fortunas en un aeropuerto, un tren, una refinería y una Oficina de Presidencia para el Beisbol, parece cuestionable que busque ahorrar extinguiendo una de las instituciones más emblemáticas surgidas de la izquierda.

Quizá la explicación es que el Presidente no se identifica con las causas de la izquierda, pero este no es, por lo menos, el argumento que ha usado públicamente.

 
 
· OPORTUNISMO
 
El Partido Verde ha tenido siempre un agudo sentido de la oportunidad. Cuando nació se alió con el PRI, en los tiempos de Fox y Calderón se acercó al PAN, y regresó al PRI del brazo de Peña Nieto. Ahora se alía con Morena. Eso se llama tener principios sólidos.

 
 
@SergioSarmiento

Derrotar al populismo


Guillermo Velasco Barrera en MURAL 19 Jun. 2020


Crece el descontento contra López Obrador y el gobierno que encabeza, lo que queda de manifiesto, no tan sólo en diversas encuestas de opinión que se han publicado recientemente, sino en los reclamos crecientes al Presidente durante sus giras por diversas regiones del país.

No se trata sólo del Presidente, los gobernantes emanados de Morena han resultado, en términos generales, los peor calificados por la ciudadanía. Una encuesta llevada a cabo recientemente por Massive Caller para valorar la gestión de los alcaldes en México, exhibe de forma muy clara que los presidentes municipales con menor aprobación son justamente los del partido guinda.

De acuerdo a esta encuesta, de los 20 munícipes con menor aprobación, 16 pertenecen al partido fundado por Andrés Manuel López Obrador. El dato no es menor, pues demuestra que más allá de cualquier narrativa política, los gobiernos que son parte de la 4T han resultado en la práctica malos gobiernos, sin experiencia, sin capacidad de resolver los problemas de los ciudadanos y en muchos casos más corruptos que los anteriores.

Datos como los referidos dan mucha luz sobre la narrativa que se tendría que construir desde la oposición para intentar ponerle un alto a Morena en las elecciones del próximo año. El camino no es la crítica a la persona del Presidente, mucho menos con insultos y burlas. Tampoco ayuda pedir su renuncia, aunque lo anterior sea el deseo creciente de miles de mexicanos.

Personalizar la batalla contra AMLO abona en la polarización que promueve el propio Presidente y lo victimiza, y el efecto es a final de cuentas que muchos ciudadanos que se han visto profundamente afectados por las decisiones de López Obrador y de su gobierno, en lugar de caer en cuenta que hoy se encuentran peor que antes, siguen en pie de guerra, cegados por la sed de venganza, contra fifís, conservadores, gobiernos anteriores y todos los "enemigos del pueblo" exhibidos en cada mañanera.

La acción de la oposición de cara a las elecciones del 2021 deberá ser estratégica y articulada, y fuera del terreno en el que el Presidente quiere que se libre la batalla. No tendrá que ser una campaña reactiva al guion de López Obrador, sino que implicará la construcción de una narrativa alternativa que concientice a la sociedad sobre lo mucho que hemos perdido, y lo que perderemos en el futuro en manos de un gobierno populista y por lo tanto ineficaz, y que muestre un camino distinto para resolver los muchos y muy graves problemas que tenemos los mexicanos.

La concreción de esta batalla en el corto plazo son las elecciones del próximo año, pues no tenemos otro camino para derribar a un gobierno populista más que las urnas. Nos jugamos mucho en las elecciones del 2021, entre otras cosas, la renovación de 15 gubernaturas y del Congreso federal.

Volvamos al punto de inicio de esta reflexión. El descontento ya existe y va en aumento, el reto de la oposición será ahora capitalizar dicho descontento y unirse para evitar la dispersión del voto y lograr la derrota electoral de Morena. Lo anterior implica, entre otras cosas, la alianza entre partidos, lo que siempre entraña dificultades importantes, pero puede prosperar cuando se tiene un propósito común de gran envergadura.

Además de las alianzas, será importante que los partidos se abran a perfiles ciudadanos que puedan significar rentabilidad electoral, ya sea empresarios, líderes sociales, académicos, jóvenes comprometidos con diferentes causas, etcétera. Hombres y mujeres con liderazgo en sus comunidades que, frente al rechazo generalizado hacia los políticos de siempre, puedan significar un nuevo rostro para la política. Esa será la fórmula ganadora: unión de la oposición y candidatos competitivos.

 
 
@gvelascob

El brutal retroceso con AMLO

19 de junio 2020, Sergio Negrete Cárdenas, Econokafka

Andrés Manuel López Obrador es un visionario del pasado, el eterno enamorado del México de su juventud. Era un país con mayor pobreza y marginación, cerrado a la globalización y firme integrante de lo que se llamaba Tercer Mundo. Pero el Presidente tiene otros datos, o recuerdos, que idealiza. Sueña con un México simple en que la gente no es pobre, sino que vive con sencillez y austeridad (que, obvio, no es lo mismo que pobre). No están esas tensiones que conlleva la vida moderna, sino una hermosa placidez.

Ese México de los recursos naturales, como agua y petróleo. El tabasqueño añora las corrientes del Grijalva y el chapopote de Cantarell. ¿Mercado eléctrico competitivo con energía solar y esos espantosos generadores de viento? Con lo simple que era tener una sola empresa que se encargaba de todo, un gigante en manos del benévolo Estado mexicano. Por eso AMLO destruye sin miramientos la infraestructura eléctrica que heredó, para que vuelva a dominar la Comisión Federal de Electricidad, esa empresa creada, como Pemex, por Lázaro Cárdenas.

AMLO está teniendo un éxito rotundo en esa vuelta al pasado, con todo el poder que, votando con el hígado, le confirieron millones. México es crecientemente un apestado para los inversionistas, este año ya expulsado de la lista que A.T. Kearney elabora sobre los 25 destinos más atractivos para esos dineros. Recursos que mejor irán, entre otras alternativas, a Brasil (que permanece en ese grupo). Quizá ningún Presidente desde José López Portillo había adquirido tal fama de arbitrariedad con la empresa privada.

En 2020 millones se agregarán a los clasificados en pobreza o pobreza extrema. Como anillo al dedo una pandemia para que el consumo de carne se convierta en un lujo en tantas mesas mexicanas. Algo que quizá le hubiera tomado el sexenio entero, en cuestión de meses. Hay que consolidar el logro, claro, pero ahí la lleva: en 2019 hubo una ligera contracción, y en 2020 será una severa recesión o hasta depresión. ¿El PIB per cápita? No importa, porque lo relevante será la felicidad del pueblo, y ya AMLO está diseñando una fórmula para medirla que deslumbrará al mundo. Quizá hasta escribirá otro best seller al respecto.

El retroceso en la infraestructura pública de apoyo a la población menos privilegiada será igualmente brutal. No son los caminos hechos a mano en Oaxaca que tanto enorgullecen al Presidente, es la destrucción del Seguro Popular y haber regresado la educación a los militantes de la CNTE. Es el haber dinamitado un andamiaje de compra de medicinas para ahorrar dinero, y sustituirlo con la discrecionalidad más absoluta, de paso matando hasta niños. El dinero mejor emplearlo en un tren turístico y una planta para refinar gasolina, asegurando la pérdida de miles de millones de pesos cada año.

Un IMSS digno de 1970 y un sistema público educativo a la par serán elementos que ayudarán a la población a permanecer en la pobreza, perdón, la sencillez y austeridad de la tortilla y los frijoles. No se trata de que los jóvenes se superen por medio de la educación, porque eso de la meritocracia es un invento neoliberal, sino de que reciban su beca Benito Juárez y agradezcan al Señor Presidente por su generosidad.

El cierre con broche de oro será el retroceso democrático. Morena, como el nuevo PRI, y sobre todo AMLO como el Tlatoani y Gran Elector del pueblo sabio. Un México que en 2024 en mucho recordará al de 1974, con un Presidente inmensamente satisfecho.

Un decálogo de obviedades


Los populismos existen, son devastadores y se distinguen por su guerra diaria contra la evidencia y el sentido común

POR: JULIO PATÁN
 JUNIO 19, 2020 · 3:04


Sobran las discusiones bizantinas sobre si existe o no la “discriminación a la inversa”: el lenguaje que se usa contra la disidencia desde el ejecutivo (y luego, en cascada, desde todos los ámbitos de fanáticos y convenencieros, de aplaudidores), o sea el insulto, la descalificación; el fifí, el sepulcro blanqueado, el fresa, el neoconservador… Ese lenguaje es bajo, es violento, es fruto del resentimiento. Es inaceptable.

Ya no hay motivos para sostener que este régimen al menos lucha contra la corrupción.


No luego de Ana Gabriela Guevara, los Bartlett, la cantidad de parientes políticos o directos que tienen en nómina varios funcionarios, y de la proporción obscena de adjudicaciones directas que dispara este gobierno, y de los contratos que no quedan claros en los entornos de Zoé Robledo y la Nahle, y de la acusaciones contra la Polevnsky —acusaciones que, lo sabemos, se hicieron públicas sólo porque en Morena hay un grillerío.

No es normal que la esposa del Presidente se vaya a la yugular de Chumel Torres, y no es ni sano ni decente que el Conapred (Consejo Nacional Para Prevenir la Discriminación) cancele el encuentro en el que iba a participar Chumel, justo después de esa ida a la yugular.


En el mismo tema, que el Presidente diga que no había oído del Conapred es para ponerse a rezar, lo mismo si es cierto que si no lo es.

No hay justificación para que los niños con cáncer estén sin medicamentos, sobre todo cuando la justificación es que necesitamos un conato de sistema de salud a lo cubano —o sea, el conato de un fracaso— y pues aguántennos tantito.


Es esperpéntico que el Presidente nos mande a la calle, en plena pandemia, bajo nuestra responsabilidad, y que sus recomendaciones sean criar pollos y adoptar una forma de espiritualidad.

No hay justificación a que la camioneta del Presidente se le vaya encima a las personas que tienen desaparecidos a sus familiares, y que la explicación Presidencial sea la sana distancia.

Tenemos un país en el que el medio ambiente ha sido destrozado sin piedad, pero las razones eran normalmente la dejadez, la corrupción o la ignorancia, no la manada de elefantes blancos —Tren Maya, Dos Bocas, etc.— que nos están dejando ir desde el poder federal.

No es normal que estemos en guerra comercial con Arabia Saudita, como no es normal que Pemex haya perdido la cantidad de dinero que perdió el año pasado, un récord.

La ruina económica que se nos viene —hay que necear con esto, ni modo— antecede a la pandemia y será mucho más grave que en el resto del planeta porque es responsabilidad, otra vez, del Presidente.

Perdonarán las obviedades, que salieron en decálogo. Pero los populismos existen, son devastadores y se distinguen precisamente por su guerra diaria contra la evidencia y el sentido común, así que la obviedad es necesaria. Y esto, sí, es una forma de populismo.

lunes, 15 de junio de 2020

Abrumador

15/06/2020 Macario Schettino

El 1 de julio de 2018, López Obrador ganó de manera abrumadora. Fue un triunfo legítimo y democrático. En agosto, manipularon las cifras para obtener una mayoría en la Cámara de Diputados que los votos no le habían otorgado. El 30 de octubre, canceló la construcción del AICM, convirtiendo la mayor obra de infraestructura de América Latina en ese momento, financiada de forma privada, en deuda pública.

En noviembre, las personas que él designó para hacerse cargo de Energía instruyeron a Pemex a dejar de importar crudo ligero y gasolina. En diciembre, inhabilitaron Salamanca por usar crudo pesado, y para mediados de mes era claro que no habría combustible suficiente. Inventaron entonces una ficticia lucha contra el crimen (el huachicol), que nunca ocurrió. En enero el desabasto de gasolina ya era un problema nacional, aunque lograron concentrarlo en los estados de oposición. A mediados de enero, el desorden en el sistema de distribución de gasolina provocó una explosión en Tlahuelilpan, Hidalgo, que dejó más de 135 muertos.

Muy pronto, la oficial mayor de Hacienda intervino en las compras de medicinas y material médico, con la excusa de combatir la corrupción. Al centralizarlo, el proceso se hizo tan ineficiente que unos meses después empezó el desabasto. En mayo, el director del IMSS renunció a su cargo precisamente por eso. En el caso de medicinas contra el cáncer, especialmente para niños, todavía hoy la Secretaría de Salud sigue sin resolver el problema. Para terminar 2019, se canceló el Seguro Popular, y se creó un esperpento llamado Insabi, sin reglas, protocolos, presupuesto, nada.

A mediados de año, inició la ofensiva contra la reforma energética. Por un lado, se movieron recursos a Pemex; por otro, se decidió construir la refinería de Dos Bocas en contra de la opinión de tirios y troyanos. En julio renunció el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa. Para fines de año, tomaron la mitad de los recursos del fondo para recesiones, todo lo que había en Seguro Popular, y al arrancar 2020, casi todos los fideicomisos. Se decretó la reducción del gasto operativo del gobierno en 75 por ciento, cerrando, en los hechos, la administración pública.

En 2019, la economía mexicana se contrajo -0.3 por ciento, aunque en 2018, hasta la decisión del aeropuerto, crecía 2.5 por ciento. Para inicios de este año, se profundizó la caída. Al 13 de marzo, según datos de la secretaria de Trabajo, habían logrado crear apenas 226 mil empleos en casi 16 meses, una tasa anual de 1.4 por ciento, la más baja en 25 años, con la excepción de las recesiones importadas.

Cuando llegó la crisis sanitaria y económica global más importante en un siglo, México ya acarreaba todo lo que le he comentado, y más. Este golpe externo nos toma en una situación de vulnerabilidad terrible, creada por decisión de López Obrador. Innecesaria y absurda pero, sobre todo, criminal.

En lo referente a la pandemia, el manejo ha sido deplorable. Se encargó al subsecretario López-Gatell, que rechazó realizar pruebas en cantidad importante, o promover medidas suplementarias, como el uso de cubrebocas. Zalamero con su jefe, soberbio con sus críticos, ha mentido hasta que se ha cansado. Somos ahora uno de los países con menos pruebas pero con más contagios y muertes. Para fin de mes, las muertes en exceso rondarán 120 mil: equivalente a los homicidios en todo el sexenio de Calderón.

López Obrador no quiso aplicar un plan de contención económica. Ahora tenemos 18 millones de mexicanos que han perdido su ingreso total o parcialmente. Uno de cada tres trabajadores.

El triunfo de López Obrador, le decía, no está a discusión, fue abrumador, legítimo y democrático. Su fracaso como Presidente es también abrumador. Eligieron a un criminal, que está destruyendo al país entero. Algo debe poder hacerse para evitar que el crimen se consume. Platicamos mañana.

martes, 2 de junio de 2020

Enanismo

FEDERICO REYES HEROLES

• A 18 meses de gestión, AMLO ya es sinónimo de un hombre atrapado por sus obsesiones.

02 de Junio de 2020

           El precio de la grandeza es la responsabilidad.

           W. Churchill

 
Por la dimensión del triunfo, por el ánimo fundacional, por las frecuentes referencias a la historia nacional, todo parecía indicar que la megalomanía era el mayor riesgo. Pero no fue así, el enanismo es la verdadera amenaza.

El Presidente admite sin empacho no saber qué es Cofece, la confunde con el Imco. También admite no entender qué hace el Instituto “ese de la transparencia”. Para él los órganos reguladores sobran, para qué dos en telecomunicaciones. A partir de su desconocimiento, concluye desapariciones. No entendieron las labores del INEE y lo desaparecieron. Las críticas sistemáticas al INE muestran que desconoce sus responsabilidades y su carga de trabajo. Si hay CRE, CNH y Cenace es por algo. La energía es complicada. Adiós al Fonca, no lo entendieron.

Los recortes, el “austericidio”, desnudan una ignorancia sobre las responsabilidades de miles de servidores públicos. México es grande y complejo, hacer tabla rasa en los recortes al sector salud, incluidos los institutos, muestra un doloroso desconocimiento. Que alguien así, desinformado, que no conoce el mundo, sea presidente, no tiene que ser trágico. José Mujica no era exactamente un estratega. Vicente Fox desconocía muchas áreas de la administración federal, pero preguntaba. ¿Qué es el Colegio Nacional?, ¿cómo opera la Conagua, para qué serviría la transparencia? Lo ideal es que un presidente conozca el enorme andamiaje institucional, pero puede aprender en el camino. Así lo hizo Fox.

Ahora la mecánica es otra: si yo no sé qué es, el problema está en la institución. Qué desaparezca. Dudo que el Presidente sepa de las funciones multilaterales de nuestro embajador en Viena, o qué es la OIEA, qué hace la Unesco o el CIDE o el embajador ante la OCDE  o las instancias de DDHH de la ONU. Al plantearse él mismo como medida de la República y no mostrar ningún interés por aprender, está provocando una grave tensión, pero el perdedor será él. ¿Quiénes van a ganar en el mediano y largo plazo, los defensores y productores de las energías limpias y las decenas de millones de consumidores que hay detrás o el intento simplista de volver a los inviables monopolios estatales? La política cavernaria de regresar a las energías fósiles será un golpe brutal al bolsillo de los más pobres, a la salud decenas de millones. Ellos son un actor permanente. Los demás pasarán. El potencial de energías limpias de México se impondrá. Por el retraso y daño habrá factura.

Que el Presidente desconozca cómo trabaja un investigador y qué significa hacer ciencia es su problema, porque la ciencia en México, los científicos, van a estar allí cuando él salga. Que ponga su salario como tope habla, de nueva cuenta, de su ignorancia de cómo operan los mercados laborales, esos mexicanos que él critica por ganar “demasiado” van a encontrar ofertas fuera del estado. A la larga, los salarios de las altas burocracias tendrán que ser revisados. Con esa mecánica no va a ninguna parte, pero México pierde tiempo precioso en combatir la pobreza. Ellos serán responsables. Se tendrán que reponer los hoy amenazados órganos reguladores, son los nuevos anclajes para los inversionistas. Las calificadoras seguirán haciendo su trabajo. El mundo no va dar vuelta en U, México tampoco. La batalla lleva dos años, faltan cuatro. Por las marchas del sábado, algo fuerte se está moviendo. A 18 meses de gestión, AMLO ya es sinónimo internacional de un hombre atrapado por sus obsesiones, peleado con la modernidad, desconocedor del mundo y de la economía.

Pero AMLO no es México. Éste es un gran país que en pocas décadas se democratizó, abrió su economía y se convirtió en potencia exportadora. Esas realidades se impondrán al enanismo, pero el costo será muy alto. A la historia.

P.D: El país en rojo, 10,000 muertos, muy riesgosa reapertura y el Presidente de gira. ¡Vaya ejemplo! Irresponsable, le diría Churchill.

 

Yo, el miserable

Martín Moreno

"Yo, el miserable, que ni siquiera me he parado en un hospital para supervisar que se esté atendiendo adecuadamente a  mis compatriotas ante el coronavirus".


SINEMBARGO

MAYO 27, 2020


El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.
“Yo, el miserable, que promete crear dos millones de empleos que sé perfectamente que no podré generar”. Foto: Andrea Murcia, Cuartoscuro

+ Miento, manipulo, trampeo…

+ “Nos vino como anillo al dedo…”

Yo, el miserable, que desde Palacio Nacional insulto y divido a un país con propósitos políticos.

Yo, el miserable, que a la mentira la he convertido en un patrón de conducta.


Yo, el miserable, que tengo arruinada a la economía por mis delirios de imponer el socialismo marxista.

Yo, el miserable, que ofendo a compatriotas que osan criticarme, llama perros a los periodistas que me cuestionan y crucifica a los medios críticos de la 4T.

Yo, el miserable, que ofrece a los ciudadanos presupuestos de miseria a cambio de mantener intactos mis programas clientelares.

Yo, el miserable, porque le quito apoyos a los niños con cáncer.

Yo, el miserable, porque elimino programas sociales para madres solteras, estancias infantiles y refugios para mujeres violentadas.

Yo, el miserable, porque les doy limosnas al sector salud y mantengo mis caprichos personales en tiempos de emergencia pandémica.


Yo, el miserable, que ha dejado morir al turismo y al fomento de empleos y fortalecido a mi Ejército, a Hacienda y a Energía, con fines personales.

Yo, el miserable, que ni siquiera me he parado en un hospital para supervisar que se esté atendiendo adecuadamente a  mis compatriotas ante el coronavirus.

Yo, el miserable, que pido a los doctores y enfermeras comprar sus propias medicinas y equipos de salud, mientras adquiero con recursos públicos un estadio de béisbol por quinientos millones de pesos.

Yo, el miserable, que acuso a médicos y a doctoras de ser mercenarios de la salud, cuando la mayoría se está partiendo el alma y jugándose la vida en los hospitales contra la COVID-19.

Yo, el miserable, que a pesar de que lo supe con anterioridad – desde marzo -, pidió a sus compatriotas salir a las calles, abrazarse e ignorar las restricciones sanitarias ante la pandemia que ya nos mataba, y de la cual festiné públicamente que nada nos haría.

Yo, el miserable, que festeja la llegada de una pandemia terrible al decir que “nos vino esto como anillo al dedo” mientras, hasta ahora, han muerto 7 mil 633 personas, más de un millón han perdido su empleo y miles de empresas están quebrando por falta de apoyos de mi Gobierno.

Yo, el miserable, que asegura que la curva de muertes por el virus ya se está aplanando y que la pandemia ya se ha domado, cuando miles siguen muriendo sin atención médica adecuada y decenas de miles contagiándose sin ningún remedio y condenados a su desgracia.

Yo, el miserable, que tengo a los hospitales públicos en el abandono y celebro que mi nieto nazca en un hospital privado en Houston.

Yo, el miserable, que le estoy permitiendo a mis hijos hacer jugosos negocios con una fábrica de chocolates que nadie conoce ni fiscaliza y una fábrica de cerveza que nadie conoce ni fiscaliza, mientras miles de compatriotas pierden a diario su trabajo y sus negocios.

Yo, el miserable, porque a través de programas sociales – al estilo de mi ex partido, el PRI-, condiciono votos y mantengo clientelas electorales.

Yo, el miserable, que le presto con intereses usureros 25 mil pesos a los micros, pequeños y medianos empresarios, bicoca que de muy poco les servirá en tiempos de pandemia, en tanto no le arrebato ni un peso a un Refinería inviable que nos costará 12 mil millones de dólares.

Yo, el miserable, que mientras otras naciones le entregan dinero de forma directa a sus habitantes para que sobrevivan encerrados en sus casas – hasta Trump ordenó darles 2 mil dólares a cada familia -, yo no les doy ni un centavo mientras continúo con la construcción de un Aeropuerto que en nada apoyará al desarrollo del país.

Yo, el miserable, que permito quebrar a empresas que generan ocho de cada diez empleos para hombres y mujeres productivas, en tanto destino miles de millones de pesos a un tren del sureste que solo es un capricho inútil emanado de mis traumas y prejuicios.

Yo, el miserable, que miente al decir que “tan bien que íbamos…y que se nos presenta la pandemia”, cuando en mi primer año de Gobierno la economía registró menos cero punto uno por ciento de crecimiento, hubo medio millón de desempleados y la inversión pública nacional y extranjera se desplomó.

Yo, el miserable, que en tiempos de pandemia ha negado apoyos al sector productivo contribuyendo a que un millón cien mil trabajadores perdieran su empleo.

Yo, el miserable, que por su obsesión petrolera ha permitido que Pemex pierda 25 mil millones de dólares durante el primer trimestre del año y se le sigan inyectando recursos, en tanto la cadena productiva se encuentra desamparada.

Yo, el miserable, que promete crear dos millones de empleos que sé perfectamente que no podré generar.

Yo, el miserable, que devora como bestia insaciable los recursos de fideicomisos destinados a cultura, arte, ciencia y deporte, para desviarlos a mis barriles gubernamentales sin fondo.

Yo, el miserable, que desde el atril insensible desprecio los feminicidios y niego que haya maltrato a las mujeres en la medida en la que la reportan los medios.

Yo, el miserable, que despojé a mi país de una Comisión Nacional de los Derechos Humanos independiente y confiable, para convertirla en una oficina burocrática arrodillada a mi presidencia mediante una inculta y fanatizada ombudsman.

Yo, el miserable, que dice que “el objetivo de una revolución es una transformación”, azuzando a millones a enfrentarse entre sí, bajo el credo del socialismo marxista.

Yo, el miserable, que se ha desentendido de la seguridad nacional y cierra los ojos ante el baño de sangre que ya marca los niveles de violencia más altos en comparación a los dos sexenios anteriores durante diecisiete meses.

Yo, el miserable, que dice que “la tarea del Gobierno no es capturar a narcotraficantes” y saluda de mano a la madre del narcotraficante más poderoso de México.

Yo, el miserable, que blande un pañuelito blanco para festejar de manera tramposa que la corrupción ha terminado y a mi espalda me aplauden Manuel Bartlett y Napoleón Gómez Urrutia protegidos por el manto de la impunidad, mientras las cifras me demuestran que durante mi Gobierno, la corrupción aumentó.

Yo, el miserable, que le niego recursos y apoyos suficientes a los estados donde gobierna la oposición.

Yo, el miserable, que para ocultar mi fracaso absoluto e irrebatible en la conducción de la economía nacional y finanzas públicas, recurro a la trama de mutar al crecimiento en “desarrollo”, al PIB en “bienestar” y a lo material en “espiritual”.

Yo, el miserable, que despreció vivir en la casa presidencial para mudarse, literal, a un palacio.

Yo, el miserable, el peor Presidente que ha tenido la historia de mi país durante los primeros diecisiete meses de Gobierno.

Yo, el miserable.

TW @_martinmoreno

FB / Martin Moreno

mmorenoduran03@gmail.com    

lunes, 1 de junio de 2020

El romanticismo reaccionario

Jesús Silva-Herzog Márquez en MURAL
01 Jun. 2020


La emergencia sanitaria ha acelerado la radicalización. Nada queda del pragmático alcalde de la capital. Nada queda del candidato que hizo campaña como un reformista moderado. El Presidente no tiene ya interés en mantener diálogo con grupos independientes. Sin haber llegado al segundo año de gobierno, han quedado en ruinas los puentes del diálogo. La pandemia ha persuadido al Presidente de que no los necesita y que hablar con ellos es una pérdida de tiempo. Le basta la fantasía que ha construido para evitar el fastidioso trato con la realidad y el aliento de los aduladores que lo envuelven.

Su desprecio del reformismo es antiguo. La historia a la que alude constantemente se escribe con fuego: grandes conflagraciones, batallas memorables de las que brota, luminoso, el futuro. Por eso ha creído el Presidente desde siempre que en todo negociador se esconde un traidor y que todo moderado es un cobarde, un tibio que colabora para mantener en movimiento la rueca de la opresión. Durante algún tiempo, el político equilibraba ese radicalismo con gestos de inteligencia práctica. Ya no. El aliento revolucionario es cada vez más nítido y más enfático. Los más cercanos en su corte de halagadores lo celebran. Creo que hay que tomar en serio este vuelco al radicalismo, aunque su inspiración sea profundamente reaccionaria. Y no lo digo simplemente porque su política sea, en términos mecánicos, una reacción al tiempo neoliberal, sino porque expresa un impulso antimoderno. Lo que el Presidente imagina como el cuarto nacimiento de la patria encuentra fuente en el romanticismo reaccionario.

Quien quiera entender el perfil intelectual de este proyecto, debería leer los textos de Isaiah Berlin sobre el romanticismo político, antes que los cuadernos de la cárcel de Gramsci. El discurso oficial tiene, sin duda, tinte igualitario. Pero el horizonte imaginario de esa política es arcaico. Mucha nostalgia y poca imaginación. Pensemos, por ejemplo, en lo que Berlin llama la "apoteosis de la voluntad". El temperamento romántico es precisamente la afirmación de un deseo sin restricciones que enaltece al héroe. La política romántica es la epopeya de los grandes hombres que han roto las ataduras de la tradición y de las reglas y que así inventan naciones cobijados por el amor de su pueblo. Todo lo pueden porque lo quieren de veras, porque no se desvían de la ruta que trazaron, porque son auténticos. No necesitan programa, ni estrategia: tarde o temprano, en esta vida o la siguiente, el mundo se rendirá a su deseo. En el indómito imperio de la voluntad política, reinan las intenciones. Para qué perder el tiempo midiendo el impacto de una política, para qué asomarse a las experiencias de fuera, por qué leer la ley, si mis intenciones son hermosas. Quien dude de ellas, es un traidor.

Identifica también Isaiah Berlin una economía romántica que rechaza cualquier idea de ley objetiva del intercambio por encima del control humano. Si el comercio y la producción tienen algún sentido no es la satisfacción de necesidades sino la elevación espiritual. Bajo la probidad, los panes se multiplican al infinito y es por ello innecesario, contar. Cuando hay recato, cuando se rechaza el lujo, todo alcanza para todos. La economía moral es eso: la evaporación de la economía.

El Presidente elogia la estrechez del monasterio como vía de elevación moral de los ciudadanos. ¿Para qué tener más de un par de zapatos? En el interés está ya un impulso podrido que hay que rechazar en nombre de la felicidad del corazón. Y no deja pasar oportunidad para mostrar su desprecio al mundo profesional. Para el político romántico, la ignorancia es una recomendación y todo conocimiento sospechoso. Para ser de veras valiosos, el arte y la ciencia han de demostrar compromiso.

Esta semana, el embate del Presidente llegó a extremos tan ridículos como alarmantes. A los científicos que han protestado por el sectarismo de su política científica y los brutales recortes thatcherianos, los acusó de porfiristas. El argumento es, en verdad, risible. Que a los abogados y financieros de aquel régimen les hayan puesto el mote de científicos, no significa que lo hayan sido. Pero en la fantasía conspiratoria del Presidente, los matraces y las cápsulas de petri son arsenal para los golpistas.

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http://www.reforma.com/blogs/silvaherzog/

viernes, 29 de mayo de 2020

Misión Rescate México


Guillermo Velasco Barrera
en MURAL

29 May. 2020


Crece de forma continua el descontento, la decepción y la incertidumbre por el rumbo que toma el país con el gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador. La situación se ha tornado más crítica durante la pandemia, pero México ya venía arrastrando problemas muy graves en materia de seguridad, economía y salud en los últimos meses, sobre todo debido a un gobierno incapaz de hacer frente a dichas problemáticas.

Son muchas las personas que se han desencantado de la autodenominada Cuarta Transformación, pero hasta ahora tal descontento no ha pasado, en gran medida, de mensajes en redes sociales (desde análisis rigurosos hasta memes muy creativos), conversaciones de café, algunas manifestaciones contra el Presidente que, si bien han tenido cierto impacto, no han derivado en algo concreto y el surgimiento de diversas iniciativas, completamente desarticuladas entre sí, para tratar de incidir en las elecciones de 2021.

Recientemente comenzó a circular en redes sociales la Iniciativa Misión Rescate México, que en muy pocas semanas ha despertado una gran expectativa, por su pluralidad y por el mensaje que está planteando con relación a la coyuntura política por la que atravesamos. Hasta ahora habíamos escuchado voces anti-AMLO, pero no una propuesta alternativa para millones de ciudadanos ávidos de hacer algo.

Misión Rescate México ha lanzado un manifiesto en el que invita a los mexicanos a asumir una nueva vocación de unidad, de exigencia, de participación y corresponsabilidad, y ha difundido cientos de videos con el testimonio de ciudadanos comunes y corrientes que expresan de forma simple y llana lo que están viviendo en este momento: madres que ya no tienen guarderías en donde puedan dejar seguros a sus hijos, personas enfermas que no han podido conseguir medicinas, padres de familia que han perdido su empleo y no tienen forma de llevar alimento a su casa, y en fin, muchas historias que hoy son parte de la realidad que vive México.

Además ha recogido el testimonio de ciudadanos que, más allá de quejarse, están dispuestos a sumar y trabajar para sacar adelante a este país, desde su propio ámbito de responsabilidad. Igualmente, políticos de todo el espectro ideológico, han hecho pública su adhesión a esta iniciativa.

Hace mucho que no se gestaba en México un movimiento ciudadano que lograra conjuntar tanta diversidad unida por una causa común. En torno a la campaña de Vicente Fox, se conjuntaron también partidos, organizaciones y líderes con posturas muy distintas, pero con una pretensión común: sacar al PRI de la Presidencia de la República.

Pero lo que está naciendo ahora con Misión Rescate México podría asemejarse más a la concertación que tuvo lugar en Chile en 1988 que congregó a demócratas cristianos, socialistas radicales, socialdemócratas, liberales, izquierdas y un amplio abanico de partidos y agrupaciones políticas con un solo propósito: terminar con el régimen militar encabezado por Augusto Pinochet.

Esta concertación dio pie al plebiscito para consultar si Pinochet debería continuar en el poder, y se impuso el no con una amplia participación de la sociedad, lo que a la postre derivó en que llegara a la presidencia de aquel país Patricio Aylwin.

El contexto es muy distinto, desde luego, comenzando por el hecho de que Misión Rescate México es un proyecto lanzado por organizaciones sociales y no por partidos políticos, pero en todo caso, una convocatoria muy amplia y plural.

Anoche tuvo lugar una concentración digital que marcó el arranque formal de este movimiento que en su génesis congrega ya a más de 100 organizaciones sociales. Miles de ciudadanos participaron para exigir y proponer. Quizá el mensaje más relevante planteado ayer es que el rescate de México es una tarea personal y que nada suple lo que cada uno de nosotros dejemos de hacer para salvar la democracia, las instituciones y el futuro de nuestro país.

 
 
@gvelascob

jueves, 28 de mayo de 2020

La biblia de AMLO

Ricardo Elias en MURAL 28 May. 2020


¿Ya sabes quién dijo que la humanidad ha caído en manos de una élite delincuente, compuesta por banqueros, industriales y políticos profesionales que usan los recursos del planeta y los frutos de nuestro trabajo para sí, y que monopolizan los beneficios de la energía, la tecnología, la ciencia, de los alimentos, de la educación y de la salud, dejando a las mayorías en la miseria y el desamparo?

¿Ya sabes quién dijo que los precios son mediciones subjetivas que hoy en día no tienen mucho que ver con el valor (hay otros índices de medición); que los precios no son nada más que los mecanismos legales de expropiación de la riqueza social y del enriquecimiento de la élite económica?

¿Ya sabes quién dijo que la democracia actual es una perversión de la soberanía del pueblo porque dentro del parlamento rigen en ella los brazos derechos de la élite económica y la corrupción ideológica y material, y afuera rige el manejo de la percepción, la fabricación del consenso y la idiotización sistemática por los oligopolios transnacionales, la adoctrinación masiva (medios de comunicación) y el opio del consumismo?

¿Ya sabes quién dijo que con una nueva "economía de equivalentes" desaparecerán todas las injusticias al hacer que los ingresos del trabajador sean directamente proporcionales al tiempo de trabajo invertido, independientemente de su esfuerzo físico, educación, habilidad, dedicación, dificultad, riesgo, etcétera, y que eventuales casos de conflicto serían decididos por "Tribunales de Valor" compuestos por jurados ciudadanos?

¿Ya sabes quién dijo que en la medida en que la "economía equivalente" venza a la economía de mercado, desaparecerá la ganancia, y la propiedad privada de los medios de producción perderá su base y se eliminará por sí sola?

¿Ya sabes quién dijo que el subsistema económico de una sociedad termina su ciclo de vida cuando deja de satisfacer las necesidades básicas de los ciudadanos y, por lo tanto, se vuelve disfuncional para la manutención del sistema en su conjunto?

¿Ya sabes quién dijo que el cambio de Estado (régimen) es una "legalidad del universo", que se acabó la explotación de los hombres por sus prójimos, es decir, la apropiación de los productos del trabajo de otros, por encima del valor del trabajo propio?

Temo decirles que cualquier similitud con el discurso e ideas de AMLO y la 4T es "mera coincidencia". Quien dijo lo anterior fue Heinz Dieterich Steffan, en su libro El Socialismo del Siglo XXI.

Pero, ¿quién es Heinz Dieterich?: es un sociólogo alemán nacido en 1943 que vive en México desde hace décadas; profesor emérito de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Un hombre de izquierda, anticapitalista. Un teórico frecuentado, autor de más de 30 libros en su especialidad, entre los que se encuentran La teoría del Poder y el Poder de la Teoría, Fin del capitalismo global, Neoliberalismo, reforma y revolución en América Latina, etcétera.

El semanario alemán Die Zeit lo identifica como "el ideólogo jefe de los movimientos sudamericanos de izquierda".

Leer a Dieterich es leer a AMLO. Es entender las motivaciones y argumentos que soportan sus políticas públicas y cómo un "fin superior" y cuestionablemente "noble" le permite tener la conciencia tranquila mientras arruina la economía nacional y la de millones de pequeños y medianos empresarios.

Si queremos ver hacia dónde apunta la 4T, el cambio de régimen y la historia que AMLO quiere escribir, la hoja de ruta se encuentra en el -en muchos sentidos equivocado- libro de Dieterich (El Socialismo del Siglo XXI) y que parece ser la "Biblia" socio-económica-moral de AMLO.

En la última parte de ese libro el autor invita a los ciudadanos del mundo a integrarse al llamado Nuevo Proyecto Histórico (NPH) y cuyos objetivos encajan perfectamente en las políticas públicas y discursos mesiánicos del Presidente: "El NPH es un proyecto para sustituir la sociedad capitalista por la democracia participativa. (...) Sólo si logramos movilizar las reservas intelectuales, morales y materiales de la sociedad a favor de la civilización postcapitalista, podremos vencer a las élites que han secuestrado a la democracia real y la economía solidaria para beneficiar sus intereses egoístas".


"Dime con Heinz andas
y te diré
ya sabes quién eres".

Yo

ricardoelias1@gmail.com

ricardoelias.mx

lunes, 25 de mayo de 2020

Entendido: Revolución, no Transformación

HÉCTOR AGUILAR CAMÍN, 25 mayo 2020

.¿Qué diría Marx de la revolución en marcha de México? ¿Tragedia? ¿Farsa? ¿Las dos?

Epigmenio Ibarra le ha hecho un favor a nuestra discusión pública con su columna de MILENIO: “Los días que estremecen a México”. (“9/5/2020).

Ibarra ha dicho con todas sus letras lo que muchos sospechan pero no todos se atreven a decir, entre ellos quien esto escribe: que lo que quiere hacer López Obrador es una Revolución.


Pacífica, aclara Ibarra, pero una Revolución. De acuerdo, salvo que no hay revoluciones pacíficas, aparte de las científicas, las tecnológicas y las de los grandes éxitos económicos.

La verdad es que, aclarado el propósito del gobierno, se aclara lo demás. La intimidad amistosa y la identidad ideológica de Epigmenio Ibarra con el Presidente permite asumir su texto como un saber de primera mano.

Celebro su claridad, nos ahorra los caminos de la adivinanza y análisis de las intenciones de López Obrador, pues Ibarra no deja lugar a dudas respecto de a dónde va su amigo el mandatario.

Cito:  “¿Transformación es un eufemismo?”, le pregunté a López Obrador mientras, el otro día, con la cámara al hombro, lo seguía haciéndole una entrevista. Se detuvo, lo pensó un poco: ‘El objetivo de una revolución —respondió— es la transformación’”. De acuerdo, salvo porque esas palabras no son sinónimos: Revolución es revolución. Transformación es transformación.

Tanto es así que, a la hora de buscar un referente histórico para la revolución de la que habla, Epigmenio Ibarra cayó en la Revolución rusa y en la cita de su cronista prematuro, John Reed: “Apresurémonos, amigos, a terminar la revolución; aquel que la prolongue demasiado no cosechará sus frutos”.


Cobran sentido así las expectativas de Epigmenio: “México habrá de vivir días y meses estremecedores y luminosos. La atención del mundo se volcará sobre nosotros”.

Así cobra sentido también la prisa destructiva del Presidente, su decisión de arrasarlo todo para hacer . . . una revolución. Entendido, salvo por estas palabras de Marx (18 Brumario): “Hegel dice que los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen en ella, como si dijéramos dos veces. Le faltó agregar: una vez como tragedia, otra como farsa”

.¿Qué diría Marx de la revolución en marcha de México? ¿Tragedia? ¿Farsa? ¿Las dos?

El Índice Pepe El Toro

LEO ZUCKERMANN


• Otra vez, el genio comunicativo de López Obrador. Como sabe que este año tendremos una de las peores caídas del crecimiento del PIB de los últimos cien años, mejor desecha esta medida y la sustituye por otra.

25 de Mayo de 2020

En el final de la segunda película de la trilogía de Pepe El Toro, Ustedes los ricos, los pobres de una vecindad están alegremente celebrando una fiesta. De pronto, la señora rica entra a la vecindad. “Por favor, déjenme entrar, estoy muy sola con todos mis millones y vengo a pedirles, por caridad, un rinconcito en su corazón. Ustedes, que son valientes y que pueden soportar todas sus desgracias porque están unidos. Ustedes los pobres, que tienen un corazón tan grande para todo. Denme un pedacito. Ustedes son buenos”.

Generoso, Pepe El Toro le da la bienvenida a ese mundo de los pobres quienes, a pesar de sus desgracias, son alegres y con una moral intachable. Son humildes, bondadosos, familiares y fieles. Los ricos, en cambio, son materialistas y avaros que pueden comprar muchas cosas, pero no la felicidad. Por eso están tan solos en la vida.

La tres películas de Pepe El Toro (interpretado por Pedro Infante) fueron un exitazo en la taquilla. Hoy se consideran como joyas de la época de oro del cine mexicano. Escritas y dirigidas por Ismael Rodríguez, tocaron una fibra muy profunda en las emociones de los mexicanos. Es la lucha de clases de Marx llevada a la pantalla grande en un pastiche de la vecindad urbana que comenzaba a sustituir a las rancherías en México.

Gracias a la televisión, los éxitos de Rodríguez se reprodujeron durante muchas décadas y tuvieron un eco con varias generaciones de mexicanos. El mensaje de los pobres-buenos y ricos-malos se fue repitiendo durante mucho tiempo en el país.


Setenta años después, es una de las bases discursivas de la llamada Cuarta Transformación.

El gobierno actual, que ya está viendo, como todos, una caída profunda en el bienestar material, pretende reemplazar el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) ­—que mide el valor monetario de los bienes y servicios que produce un país—como una de las variables macroeconómicas más importantes para medir el desarrollo nacional.

Dice el Presidente: “Estoy ahora trabajando sobre un índice para medir bienestar, un índice alternativo al llamado Producto Interno Bruto, lo voy a presentar, un nuevo parámetro que va a medir, sí, crecimiento, pero también bienestar, también grados de desigualdad social. Se va a aceptar si hay crecimiento y hay menos desigualdad. Y otro ingrediente en este nuevo parámetro, en este nuevo paradigma, la felicidad del pueblo”.

Y agrega: “Tiene que haber crecimiento con honestidad, crecimiento con austeridad, crecimiento con bienestar, crecimiento con cultura, crecimiento con felicidad. Y eso antes se llama desarrollo”.

Otra vez, el genio comunicativo de López Obrador. Como sabe que este año tendremos una de las peores caídas del crecimiento del PIB de los últimos cien años, mejor desecha esta medida y la sustituye por otra.

Si el PIB estuviese creciendo al 4 por ciento anual, como lo prometió en su campaña, no estaría proponiendo tal cosa. Pero, al fin y al cabo, el Presidente es un político y los políticos inventan distracciones para que la realidad, en lugar de verse negativa, aparezca como positiva.

Me adelanto y apuesto a que la nueva medición que propondrá el Presidente será una especie de Índice Pepe El Toro. El IPET, por sus siglas, le dará más peso a la igualdad entre la sociedad, aunque no haya crecimiento del producto.

Igualdad que se logrará porque habrá más pobres en el país. Debido a la crisis actual, muchas familias de clase media pasarán a formar parte de las clases pobres. Mejor para ellos porque, al fin y al cabo, como en las películas de Ismael Rodríguez, los pobres son gente buena, alegre, humilde, bondadosa, espiritual, familiar y fiel. En una palabra: felices.

La felicidad tendrá un peso importante en el IPET, tal y como lo adelanta AMLO. De esta forma, se comprobará empíricamente que, hoy, México está mejor que antes del 2018 y, desde luego, irá mejorando hasta alcanzar un récord en su medición en 2024.

También apuesto a que mucha gente le creerá a López Obrador. Como, en su momento, se creyó la fábula de las películas de Pepe El Toro: ese mundo maniqueo de pobres buenos y solidarios frente a ricos malos y solitarios. Un mundo que toca una fibra muy emotiva y profunda que existe entre los mexicanos.





Bien podría ser el Producto Interno Bruto la rica de la película quien llega triste y derrotada a la vecindad. Y así le da la bienvenida Pepe El Toro a la fiesta: “Pásele señora, ahora no entra usted con los pesos por delante. Entró con una pena y el corazón en la mano. Ahora sí es de los nuestros. Aquí entre nosotros encontrará lo que nunca ha podido encontrar. Lo que más vale: amistad, cariño…”



           Twitter: @leozuckermann

Prohibido disentir

FALACIAS DEL PODER / Jesús Ibarra en MURAL
25 May. 2020


En pleno auge de los regímenes autoritarios del siglo XX, en 1945 Karl Popper publicó una de las obras más significativas de la filosofía política La sociedad abierta y sus enemigos. Si el filosofó austriaco aún viviera y lo hiciera en México, estaría, por decir lo menos, sorprendido ante el giro orwelliano de nuestra democracia. En el último episodio, nos encontramos que Notimex, la agencia de noticias del Estado mexicano, no del gobierno en turno, amenaza la libertad de expresión y gesta esquemas de polución informativa.

Los atentados al debate público han sido copiosos, este último ocurrió luego de la difusión de una investigación conjunta elaborada por Signa Lab del ITESO, la organización Artículo 19 y Aristegui Noticias. El trabajo documenta una campaña automatizada de "bots", en la red social Twitter, contra siete periodistas críticos de la administración del presidente López Obrador. La investigación muestra una operación coordinada desde la dirección de Notimex que, pese a negar los hechos, no ha logrado desvirtuar la sólida metodología de Signa Lab y sus resultados.

La libertad de expresión es condición estructural del funcionamiento de una democracia. Como dice el filósofo del derecho español Francisco Laporta "no es una más de las libertades civiles, sino la libertad política por excelencia". Nada más y nada menos, sirve para que la ciudadanía tome el control de su destino y no dependa de agendas e intereses privados. "La verdad política ya no es algo que pueda ser impuesto o dictado desde el poder, sino algo que sólo puede ser descubierto y aceptado por la razón", aquí se encuentra el valor de la crítica libre e informada.

Por su parte, la función que cumple la información es proveer de materia prima a la discusión racional de una sociedad que se hace cargo de sí misma. A través del derecho a informar y a ser informados nos proveemos de los datos necesarios para participar en libertad e igualdad en las decisiones políticas básicas, para lo cual el flujo de la información y su veracidad son condiciones ineludibles. Intervenir el flujo informativo, distorsionarlo o amenazar la libertad de expresión son claras manifestaciones de regímenes autoritarios. La organización Reporteros Sin Fronteras sitúa a México en el sitio 144 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2019. La indignante cifra de periodistas asesinados y la descalificación al trabajo informativo desde el poder nos posicionan así en el ranking mundial.

El futuro inmediato no es halagador, al mismo tiempo que se estrecha y enrarece el debate público, se debilitan los mecanismos de rendición de cuentas y se sustraen de la mirada pública las decisiones de interés común. La consecuencia ha sido la descomposición acelerada de la deliberación política; cada vez con mayor frecuencia se imponen el secreto, la verdad revelada y la ausencia de critica libre, enemigos corrosivos de una sociedad informada. Afortunadamente la autocensura todavía no es la regla; periodistas de prestigio, académicos u organizaciones como la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi), han señalado el manejo informativo de Notimex como faccioso, partidista y progubernamental.

Es inaceptable que luego de aparecer la investigación de los ataques a periodistas críticos, Carmen Aristegui y Rossana Reguillo se encuentren bajo ataque severo en redes sociales. Una manifestación evidente del retroceso hacia el principal peligro que señalaba Popper: una sociedad cerrada celosa de su mayor expresión, la tribu. En estas condiciones, es imperativa una investigación exhaustiva por parte del Órgano Interno de Control de Notimex.

Si no denunciamos hoy, vendrán por nosotros mañana.


@jesusibarra0

martes, 19 de mayo de 2020

¡Exprópiese!

Hay un pueblo con sus aspiraciones y esperanzas expropiadas y dependiente de las dádivas del gobierno


POR: RAYMUNDO SÁNCHEZ
 MAYO 19, 2020 · 2:50


Al pie de la letra sigue la cuatroté la amenaza del prócer del chavista-madurista metido a director del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, emitida en mayo de 2018, poco antes de las elecciones presidenciales, contra los empresarios que, a su parecer, se resistieran a colaborar el gobierno que se hizo llamar de “la esperanza”: “Chingue su madre, ¡exprópialos!

En los hechos han sido una expropiación, que pagamos los mexicanos a cambio de nada, la cancelación del NAIM, que nos está costando 71 mil millones de pesos y 46 mil empleos directos e indirectos; el cierre de la planta cervecera de Constellation Brands, en Mexicali, con lo que perdemos al menos 900 millones de dólares y cuatro mil empleos; y el freno de la secretaria de Energía, Rocío Nahle, a la inversión en energías limpias, que tiró 6 mil 600 millones de dólares en inversión extranjera en 44 proyectos en 18 estados, y 30 mil puestos laborales.


O las que están por consumarse: quitar a la IP la administración de las afores y concentrar esos recursos en el Banco del Bienestar, iniciativa que, primero, lanzó el diputado de Morena, Edelmiro Santiago Santos Díaz, y luego respaldó el Presidente Andrés López Obrador; la del dirigente provisional morenista, Alfonso Ramírez Cuéllar, para que el INEGI se meta a los hogares a revisar “la riqueza” de cada uno para que paguen más impuestos.

Y la momentáneamente frenada propuesta para que el Ejecutivo haga uso, a su voluntad, del presupuesto de egresos. 


El resultado: desincentivar la inversión nacional y extranjera, y matar la competitividad y la esperanza de los mexicanos. ¿Para qué esforzarse y crear riqueza, si al final el Estado nos quitará el producto de ese esfuerzo?  ¿Para qué estudiar y ser mejores en un país cuyo Presidente ve inservibles a arquitectos, ingenieros, periodistas, economistas, técnicos, emprendedores…

En resumen, un pueblo con sus esperanzas expropiadas y dependiente de las dádivas del gobierno. Un anillo al dedo para el lucro político-electoral.


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Solidaridad y responsabilidad social mantiene el empresariado en la etapa más crítica de la pandemia. Grupo Televisa, Bimbo, Grupo México, Mastercard y Fundación Bailleres, entre otros, hicieron posible el donativo de 2 mil ventiladores de la compañía holandesa Philips, para pacientes de COVID-19, lo cual agradeció el canciller Marcelo Ebrard. 

Incluso el Centro Mexicano para la Filantropía y la Alianza por la Responsabilidad Social Empresarial por México, felicitaron a las mencionadas empresas.

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EN EL VISOR: Será hasta 2022, un año después de la elección intermedia, cuando se dé a conocer el número real de muertos en el país por coronavirus. Lo dijo el subsecretario Hugo López-Gatell.

POR RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN
RAYMUNDO.SANCHEZ@HERALDODEMEXICO.COM.MX

miércoles, 13 de mayo de 2020

El crimen social de López Obrador

 13/05/2020 - Pablo Hiriart

Haber puesto al país en manos de una persona sin conocimientos y que exuda rencor por todos los poros, perjudicará más a los que menos tienen y llevará a 10.7 millones de personas a la pobreza extrema, tan sólo en este año. Y le faltan cuatro.

Cada día de este 2020, 29 mil 315 mexicanos pasarán a engrosar las filas del hambre.

Ayer se publicó el reporte del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval), donde explica que con una caída de -6 por ciento de la economía y de cinco por ciento generalizado del ingreso, en este año, la pobreza extrema (personas cuyos ingreso no les alcanza para una canasta básica) pasará de 21 millones en 2018 a 31.7 millones al cierre de este año.

Los cálculos de Coneval son prudentes, porque la economía en este año, según reportes especializados, podría caer entre -7.5 o -10 u 11 puntos.

Estamos ante un crimen social cometido por quienes se dijeron redentores de los pobres.

De un plumazo, a la basura los avances –lentísimos– en la lucha contra la pobreza en este siglo.

Vaya paradoja, Peña Nieto, acusado de ignorante y frívolo por los amigos de la 4T, sacó a poco más de dos millones de mexicanos de la pobreza extrema en su sexenio.

Y López Obrador, en un solo año, mandará a esa categoría, en la que no alcanza para comer diario, a 10 millones de personas en sólo 2020.

Antes de la 4T, no vivían en pobreza extrema. Ahora conocerán el hambre.

Si desconfían de los datos del Coneval, ahí está el documento de la Cepal entregado ayer: México será el país de América Latina que más pobres va a generar en este año.

Fue el coronavirus y no el gobierno, dirán algunos y en parte tienen razón. Muy poca, por cierto.

La crisis ya venía desde el año pasado en México, cuando los actuales gobernantes tiraron la economía a bajo cero.

Y este año la crisis mundial por el coronavirus anunció desde finales de enero que pegaría con fuerza. El gobierno no hizo nada por atenuarla y se negó a establecer medidas contracíclicas.

El Presidente pensó que era la oportunidad de oro (anillo al dedo) para castigar a los empleadores, a los que colmó de insultos durante dos décadas: si van a quebrar, que quiebren, dijo ya instalado en Palacio Nacional.

Pero los más castigados serán los pobres y los que ya habían salido de pobres.

Nunca aceptó que para superar la pobreza tiene que haber empleo, y para que haya empleo se necesita inversión.

Se dedicó a hostilizar a los inversionistas: canceló el aeropuerto para decirles 'yo mando aquí'. Quiso litigar el pago de los ductos que traen gas a México, que ya estaban terminados. Con una consulta popular ilegal cerró una gran planta cervecera que ya había invertido cerca de 800 millones de dólares. Congeló la reforma energética.

¿Quién va a invertir en el país si no hay certeza jurídica y el Presidente, un admirador del Che Guevara, agrede a los inversionistas y a los emprendedores privados?

La caída en el empleo es brutal. Es la peor, en un mes de abril, desde 1995 con Ernesto Zedillo. Hasta allá retrocedemos, más lo que falta.

De acuerdo con los datos del IMSS, dados a conocer ayer martes, en un mes y medio se perdieron 750 mil empleos

Gonzalo Hernández Licona, ex secretario ejecutivo de Coneval, escribió ayer que si se quiere saber cómo nos va a ir con la pobreza hay que checar cómo va el empleo. Menos empleo es igual a más pobres.

Eso no lo entiende López Obrador y castiga a los empleadores, es decir a los que dan trabajo al 92 por ciento de la población empleada del país.

Resultado: sólo en abril se perdieron 18 mil 500 empleos... cada día. Nueve veces más que en abril de 2009, cuando se juntaron la crisis global más el cierre del país por la influenza AH1N1.

López Obrador cree que con los programas sociales será suficiente. Terrible error. Primero, porque en su gobierno hay menos programas y menos beneficiados. Y segundo, porque no hay apoyo a los que pierden su empleo, ni a las empresas para que no cierren.

El daño ya está hecho. López Obrador, vaya ironía, pasará a la historia como un presidente que fue fabricante de pobres.

Pudo haberlo evitado, o atenuado, pero ganaron sus rencores y el de algunos de quienes lo acompañan en esta aventura destructiva.

Este año se pagarán 200 millones de dólares como amortización a extranjeros tenedores de bonos del aeropuerto que no se va a construir.

Más lo que hay que seguir pagando los años siguientes (cuatro mil 200 millones de dólares faltan por pagar) por cumplir el capricho presidencial de destruir un aeropuerto.

En lugar de gastar en defender la planta productiva y el empleo, el gobierno va a gastar ocho mil millones de dólares (que en realidad serán doce mil millones) en una refinería nueva que perderá dinero.

Cuando AMLO anunció, el mes anterior, las medidas contra la crisis, enlistó entre ellas darle dinero adicional a Pemex para continuar su expansión, sin importar los números de la realidad:

Sólo PEP (la división de exploración y producción de Pemex) perdió, en el primer trimestre de este año, 462 mil millones de pesos.

Para sostener empresas, y por tanto empleos y cadenas productivas, nada. Que quiebren.

El resultado de la ineptitud presidencial está haciendo estragos.

Millones de pobres más.

Millones de mexicanos que no tendrán para comer.

Millones de empleos perdidos.

Un millón 200 mil jóvenes que este año tendrán edad de trabajar y no van a encontrar empleos.

¿De qué van a vivir? ¿Cómo le van a hacer?

Miseria y descomposición social será el legado del político que llegó al poder con la consigna de “primero los pobres”.

lunes, 4 de mayo de 2020

La marcha de locura

Pablo Hiriart 4 mayo 2020

Esta locura no puede continuar.

Durante el primer trimestre Pemex, que según el Presidente estamos rescatando (con dinero del erario), perdió 562 mil millones de pesos.

Y el año pasado, que tuvo pérdidas récord, éstas alcanzaron los 350 mil millones de pesos.

El reciente jueves, en su conferencia matutina, el Presidente pidió al sector privado, y a la sociedad, que aporten dinero para adquirir equipo de protección a médicos, enfermeras y paramédicos.

¿No se capta la gravedad de su desconexión con las tareas esenciales de su cargo?

Tan solo en tres meses de este año, por la necedad de apostarle al petróleo sin el concurso de la inversión privada, Pemex perdió el equivalente a cuatro veces el presupuesto de la Secretaría de Salud.

En sólo tres meses perdimos, en la obsesión petrolera, el gasto de cuatro años en Salud.

Y el Presidente pide donativos, es decir caridad, para comprar el equipo que falta para proteger al personal médico que atiende a los enfermos de coronavirus.

Hace una semana expidió un decreto que anuncia la inyección de recursos, adicionales a los presupuestados, por 65 mil millones de pesos para Pemex.

En 15 meses de gobierno de AMLO, Pemex ha perdido 922,000,000,000.00 de pesos. Casi un billón.

Sumemos lo gastado por no terminar el aeropuerto internacional en Texcoco, más lo que se adeuda a tenedores internacionales de bonos (cuatro mil 200 millones de dólares), hablamos de una perdida mínima de un billón doscientos mil millones de pesos.

Hay que parar esa locura.

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El daño patrimonial a la nación no tiene precedentes desde que perdimos la mitad del territorio.

No puede seguir así porque es la destrucción del país, no sólo de la economía.

En los proyectos prioritarios enlistados por el Presidente está la continuación de la refinería en Dos Bocas.

Sin embargo Pemex-Refinación perdió en los tres primeros meses de este año ochenta mil millones de pesos. Vamos por más (pérdidas).

Y el año pasado perdió 50 mil millones.

¿A quién se le ocurre hacer una refinería cuando no es negocio la refinación? A él y a Rocío Nahle.

El año pasado Pemex perdió 5.25 dólares por barril refinado. Durante el primer trimestre de este año, por cada barril refinado (gasolina, diesel, etc.), perdió 12.5 dólares.

Y vamos a gastar ocho mil millones de dólares (en realidad serán 12 mil millones, cuando menos) en Dos Bocas para perder más dinero en otra refinería, pero nuevecita.

Es “la marcha de la locura”, como el nombre del libro de Barbara W. Tuchman en que recrea y analiza algunos actos supremos de la insensatez humana.

El Presidente que más ha despilfarrado dinero en –por lo menos– un siglo, es el que ha pedido al Congreso facultades plenipotenciarias para gastar en lo que se le ocurra, sin importar lo que la Cámara de Diputados haya autorizado.

Ya lo ha hecho. La Secretaría de Energía tenía un presupuesto, en 2019, de 27 mil 229 millones de pesos, pero gastó 128 mil 326 millones. Ciento un mil millones más de lo autorizado.

Se lo gastó en Dos Bocas y en expansión petrolera. Dinero tirado. Y en Salud hubo subejercicio.

¿Entendemos ahora por qué no hay dinero para proteger a nuestros médicos, enfermeras, camilleros?

¿Captamos por qué hay tan pocas camas de terapia intensiva (cinco mil)?

¿Por qué faltan equipos para atener a la gente?

¿Se comprende por qué nos dijeron que las mascarillas no eran necesarias para atenuar riesgos de contagio (y el viernes se anunció que había llegado su séptimo avión desde China con 57 mil caretas de emergencia y otros enseres)?

No se gastó el dinero que debió gastarse en Salud y en prepararnos para la pandemia porque lo mandaron a otro lado... donde perdemos casi un billón de pesos en 15 meses.

Algunos dirán que la pérdida tan fuerte en este trimestre fue en buena medida por la variación del tipo de cambio. Influye, sí, pero sólo en parte. Perdimos en tres meses 62 por ciento más que en todo el año pasado: no hay excusas.

Cada día Pemex pierde seis mil 178 millones de pesos, y no lo entienden ni lo frenan. Al contrario, pisan el acelerador.

La locura debe terminar.

Aunque haya que decir, como sugiere una parlamentaria de oposición que conoce de estos temas y sabe del peligro en que estamos:

“Se desplomaron los precios del petróleo por culpa del modelo neoliberal, y por tanto vamos a hacer asociaciones estratégicas nacionalistas para el bienestar del pueblo (o sea farmouts, pero con nombre 4T), donde Pemex será por primera vez (aunque no sea verdad) el ganador, y con ello el pueblo. No más abusos. Inversiones privadas sí, pero en beneficio de los mexicanos. Con estas asociaciones nacionalistas alcanzaremos la soberanía energética que los gobiernos neoliberales entregaron a los capitalistas”.

Buenos deseos de gente que sabe y quiere a México. Pero topan con pared porque faltan generosidad y humildad. Sobran odio y resentimiento. Es la marcha de la locura.