Jaime Sánchez Susarrey, El Financiero, 14 mayo 2019.
1. La marcha del 5 de mayo provocó molestia e irritación entre los simpatizantes del gobierno. El punto clave fue la demanda #AMLORENUNCIA. Les pareció excesiva y fuera de lugar. Apenas el año pasado, advierten, López Obrador fue elegido con 53% de la votación y su popularidad se incrementó hasta alcanzar un 80-86%.
2. Las estimaciones del número de manifestantes varían, pero la cifra de 15 mil en CDMX parece ajustarse a la realidad. ¿Son muchos o pocos? Pocos, si se piensan en la manifestación de 2004 contra la inseguridad. Muchos, si se registra que AMLO cumplirá apenas su primer semestre en el gobierno.
3. No les falta razón a los que afirman que hay una correlación entre el inicio del descenso de la popularidad del Presidente, que consignan Mitofsky y GEA-ISA, y el número de ciudadanos que marcharon. Amén de poner en evidencia que la polarización es cada vez mayor.
4. Es por eso que en el entorno de los intelectuales que simpatizan con AMLO se afirma que ‘se necesitan demócratas, pero no de estos’, que se han radicalizado porque no soportan la rusticidad del Presidente, su populismo a ultranza y su rijosidad verbal. Así que la gran pregunta sería cómo organizar una oposición moderna que no odie ni descalifique ni defienda intereses y privilegios del pasado.
5. El problema está en que el radicalismo de los manifestantes ha sido provocado y azuzado por el propio Presidente la República. No se trata sólo de una cuestión de forma, sino también de fondo.
6. Las mañaneras se han convertido en el Tribunal Supremo donde el Presidente descalifica y condena a presuntos culpables. Sus rayos y centellas van desde señoritingo hasta fifí, ñoño, fresa, pasando por ‘conservadores hipócritas’ que ahora critican pero no alzaron la voz cuando los neoliberales devastaron al país.
7. La lengua de López Obrador es muy filosa y derrama ingenio. Tal como afirma Gabriel Zaid, si Pellicer fue un poeta de la alegría, AMLO es un poeta del insulto. Hasta el día de hoy su glosario es impresionante, pero más impresionante es que lo renueva día tras día de manera espontánea.
8. Por si lo anterior fuera poco, está el tema de fondo. AMLO se ha lanzado contra los organismos autónomos (CRE, CNH, INEGI, INAI), ha tomado decisiones irracionales (NAIM, Santa Lucía, Tren Maya, Dos Bocas), ha realizado ‘consultas patito’ y ahora emprenderá ‘obras patito’, que serán ejecutadas por el Ejército o el propio gobierno de la República.
9. Una de las peores caras del patrimonialismo (uso de los recursos públicos como si fueran propios) es la corrupción, ya que el gobernante o funcionario se apropia bienes públicos mediante actos ilegales. Pero existe otra cara, igualmente perniciosa, que tiene que ver con el uso irracional e irresponsable del patrimonio público, que termina dilapidando o aniquilando recursos públicos.
10. ‘Me canso ganso’ se ha convertido en la frase emblemática de López Obrador. No se trata de una mera ocurrencia. Sintetiza y expresa la voluntad presidencial de utilizar los recursos públicos de manera discrecional sin someterse a legislación alguna. En otras palabras, se trata del uso del patrimonio público como si fuera propiedad personal de López Obrador.
11. Este tipo de excesos no son nuevos. Los padecimos con Echeverría y López Portillo, a grado tal que el Estado quebró entre 1970 y 1982. Nadie en su sano juicio puede, por tanto, felicitarse de que AMLO se jacte hoy de sus decisiones arbitrarias e irracionales. El daño patrimonial que se inflige al Estado y la economía nacional constituye un delito diferente a la corrupción, pero sus efectos pueden ser igual de perniciosos.
12. El malestar de los ciudadanos que marcharon el pasado 5 de mayo está anclado en todo lo anterior. No se les puede pedir que sean prudentes y se comporten de manera diferente, cuando el principal agente polarizador despacha en Palacio Nacional. Y menos aún se les puede acusar de defender intereses y privilegios del pasado.
13. La polarización amainará el día que AMLO abandone su lenguaje rijoso y se comporte como el Presidente de todos los mexicanos. El día que actué racional y responsablemente sin dilapidar los recursos públicos. El día que asuma que los contrapesos no son un lastre, sino un componente esencial del orden democrático.
14. Así que no hay que confundir la gimnasia con la magnesia.
Los mismos que aprobaron la reforma educativa en 2012, la demolieron ayer para quedar bien con el presidente en turno.
Los diputados de Morena, del PRI, Movimiento Ciudadano, el PES y el Verde, echaron abajo la reforma educativa que colmaron de elogios en diciembre de 2012.
De los priistas no extraña gran cosa, pues muchos los vimos llenar el Zócalo de la Ciudad de México para festejar la decisión del presidente López Portillo de estatizar la banca, y unos cuantos años después vitorear a Carlos Salinas de Gortari por privatizarla.
Lo penoso de ayer fue el daño a la infancia mexicana, sólo por quedar bien con el presidente de la República.
El líder de los diputados de Morena, Mario Delgado Carrillo, fue el artífice de la demolición de la reforma que él mismo aprobó como senador el 20 de diciembre de 2012.
Dijo Mario Delgado en aquella histórica jornada legislativa: “¿Por qué vamos a votar en favor (de la reforma) en el PRD? Porque la educación es una bandera histórica de la izquierda… (Con el tiempo) se gestó un sistema escolar altamente centralizado que despojó de todo poder a la escuela y al maestro, y desde su creación, en 1943, el sindicato, el SNTE, fue dotado de privilegios excesivos y se articuló al sistema educativo deformando los mecanismos de gestión de éste y vulnerando la autonomía del proceso educativo”.
El mismo legislador Delgado, ayer miércoles, encabezó en San Lázaro la destrucción de la “mal llamada reforma educativa” porque según él y los suyos era “una reforma punitiva”.
De nuevo el Estado se echa para atrás ante una camarilla que tiene en sus manos el SNTE, porque le interesan sus votos y sus recursos para apoyar a los candidatos de los partidos que lo cortejan.
Los priistas deberían ser los más avergonzados por doblegarse ante la mafia del SNTE y el poder presidencial.
Echaron abajo lo que ellos construyeron.
Quitaron los requisitos para la permanencia de un profesor ante un grupo.
La mayor garantía que tenía un padre de familia que inscribía a su hijo en una escuela pública, era que si el profesor no era competente sería removido.
Se acabó. Va a permanecer ahí sea capaz o no. Tenga conocimientos o no.
Y va a quedarse frente al grupo gracias a los votos de los mismos que hace seis años y medio votaron porque fuera evaluado para medir sus conocimientos.
Adiós a la evaluación obligatoria para entrar al servicio docente.
No habrá ninguna garantía de que el profesor que accede a una plaza tendrá las capacidades para educar a nuestra infancia.
Se quitó la evaluación y fue suplida por una ambigua figura de “procesos de selección”, cuya especificación quedará en las leyes secundarias que, para aprobarlas, no se necesita mayoría calificada: Morena las saca con sus votos y nada más.
La negociación del gobierno con la CNTE y el SNTE consiste en darles las leyes secundarias.
¿Qué se va a entender por “procesos de selección”?
Seguramente que los alumnos que hayan aprobado con siete para arriba en las normales podrán tener su plaza de maestro.
Es el regreso al pase automático de la Normal al aula.
Ya lo dijo el presidente: si aprobaron en las normales quiere decir que están capacitados para dar clases.
Qué tristeza por la infancia pobre de nuestro país.
Desaparecieron el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, que desde su autonomía técnica evaluaba las políticas de la SEP y hacía las preguntas para los exámenes a maestros.
Su función se va a diluir en comités sin autonomía, en los cuales el sindicato de maestros tendrá voz cantante.
Vuelta a la hegemonía sindical y al repliegue del Estado en la rectoría de la educación.
Todo sea por la política, los votos y el dinero que manejan la camarilla del nuevo César del SNTE, Alfonso Cepeda, y la CNTE con sus expertos en incendiar autobuses.
Ya 500 mil maestros habían hecho su evaluación de desempeño.
Doscientos mil pasaron los concursos de ingreso.
Cincuenta mil realizaron exámenes para ascender.
Era la garantía de que los maestros se preparaban para hacer frente a una evaluación y por tanto para educar.
Ya no será necesario.
Se pierde la posibilidad de tener buenos maestros para todos los que van a una escuela pública, no solamente para algunos.
Y un buen maestro es prácticamente todo en la formación de un educando, como lo recordamos quienes pasamos por un aula.
Para abajo todo lo avanzado.
Una tristeza para el país y su futuro.
Una vergüenza para morenistas, priistas y perredistas que habían elogiado lo que ayer destruyeron para darle gusto al presidente.
Luego de que se llevara a cabo el domingo pasado la "Marcha del Silencio", llamada despectivamente "Marcha Fifí" -como si el hecho de tener o haber logrado una situación económica mejor al promedio, elimina el derecho a disentir y los argumentos que motivan una manifestación pierden validez-, el Secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, a través de su cuenta de Twitter, se burló de los manifestantes diciendo:
"Nunca pensé que todos los que están contra AMLO fueran a la marcha, pero sí..., ¡FUERON TODOS!".
Yo nunca pensé que un Secretario de Estado pudiera mofarse de 15 mil mexicanos que, le guste o no, tienen el derecho a manifestarse de la misma manera que otros grupos disidentes lo hacen, pero con la enorme diferencia que en lugar de ser manifestaciones pacíficas y ordenadas como lo fue ésta, son más bien un método para extorsionar al Gobierno, bloqueando carreteras, destruyendo edificios públicos y afectando a millones de ciudadanos para exigir acuerdos y prebendas, lo cual no sólo es tolerado por el Gobierno actual, funcionarios y seguidores de AMLO, sino que en lugar de aplicar la ley y castigar sus desmanes como debieran, pagan las extorsiones con los impuestos que contribuimos todos, menos los quejosos.
Cabe hacer notar que las personas que por haber logrado un relativo éxito económico caemos en la insultante y divisoria categoría de "fifís" inventada por AMLO, somos las que más impuestos pagamos.
El Secretario de Comunicaciones, en lugar de escuchar las razones y sentimientos que motivaron la marcha, y ver qué se puede hacer para atender las quejas y demandas (como sería la reanudación del Aeropuerto de Texcoco que cae en su esfera de in-competencia) se mofa de la cantidad de manifestantes que asistieron a la marcha.
Él y sus seguidores miden la validez y pertinencia de la crítica en función de la cantidad de críticos. En otras palabras: no les importa lo que se dice, sino quién o cuántos lo dicen.
Su manera de ver las cosas cambiaría si leyeran un poco acerca de la ignorancia y entendieran que el solo hecho de reconocerla la reduce.
En el seguramente iluso deseo de que los fanáticos de la 4T leyeran algo al respecto comparto dos reflexiones acerca de la sabiduría e ignorancia que revelan lo que está ocurriendo:
1. "Un sabio enfrenta los hechos concretos sin deformarlos ni teñirlos con el tinte de sus significados subjetivos. Un ignorante deforma los hechos para que coincidan con sus creencias más amadas, así la realidad (imaginaria) se le presenta como él la planeó" (Omar Joray / Webislam).
2. "Cuando los ignorantes se han vuelto lo suficientemente numerosos o poderosos, se les denomina con un nombre especial. Este nombre es: Los Sabios" (Idries Shah).
Hay que reconocer algo obvio: los sabios nunca serán mayoría. El pueblo tiene individuos sabios, pero el pueblo como masa no es sabio, y menos en materias económicas, legales, aeronáuticas o pedagógicas, que tienen que ver con las decisiones y políticas públicas más criticadas del Gobierno actual.
Los individuos sabios del pueblo, los más calificados son los que deberían gobernarnos, pero desgraciadamente no es ni ha sido así.
La única diferencia entre las administraciones pasadas y la de hoy, es que la bandera que se utiliza para hacer lo que les viene en gana es la de la honestidad, con lo cual se busca justificar la incapacidad e inexperiencia, argumentando en una absurda contradicción que para acabar con la corrupción pasada, la destrucción de todo lo anterior y hasta la violación de las leyes es necesario.
El riesgo que estamos corriendo en el proceso de cambio de una mafia por otra, de una corrupción vieja por una nueva, por la manipulación y falta de capacidad y experiencia del nuevo gobierno, es que las empresas y empresarios que generan empleo e impuestos se reduzcan, cierren o se vayan, y terminemos todos en el peor de los mundos, uno en el que los ricos se hicieron pobres y los pobres siguieron pobres.
Y de esto último espero que el odio y resentimiento social de los fanáticos de la 4T no los haga llegar al extremo de adoptar en perjuicio de todos el dicho que dice: mal de muchos, consuelo de tontos.
"El hombre sabio hace inmediatamente lo que el tonto finalmente hará".
La expresión "¡salió con su domingo siete!" se atribuye a una leyenda noruega en la que un grupo de duendes danzaba dentro de un bosque al tiempo que recitaba repetitivamente los versos: "lunes uno, martes dos, miércoles tres, jueves cuatro, viernes cinco y sábado seis". Mientras hacían esto, una joven que los espiaba escondida tras los arbustos, cansada de escuchar siempre lo mismo, gritó: "¡y domingo siete!". En castigo por la intromisión los duendes le hicieron un hechizo que la dejó embarazada.
Esta expresión que se utiliza cada vez que una persona comete una tontería, "mete la pata" o hace un comentario que nada tiene que ver con la situación en que se encuentra, la recuerdo en muchas de las conferencias mañaneras del Presidente de la República y en las discusiones que se dan con muchos de sus seguidores.
Cuando se cuestiona alguna decisión o iniciativa presidencial o se exponen datos que demuestran algún error, incongruencia u omisión de su parte, las respuestas del propio Presidente y de los bien llamados "AMLOvers" siguen un patrón estereotipado que va desde responder una pregunta con otra pregunta o culpar a terceros, hasta salir con un "domingo 7", como lo es hablar de béisbol cuando algo no se puede o no se quiere responder.
Aunque se trate de asuntos diferentes, las respuestas son siempre las mismas y se repiten y adaptan como si fuese el guion de una obra de teatro aprendido al pie de la letra, el cual cuenta con un extenso menú de frases y evasivas que forman parte del vasto repertorio que AMLO acuñó y acumuló durante 18 años de campaña y reclamos al sistema, y del cual eligen la que mejor aplique al caso y tipo de persona que tienen enfrente.
Entre los principales argumentos y evasivas de la obra teatral del nuevo régimen, que bien podría titularse "Domingo 7" y espero pertenezca al género de la sátira y no de la tragedia, están los siguientes:
Prometer, prometer y prometer, lo cual obliga a creer, creer y creer;
Descalificar la crítica y al crítico preguntando: ¿dónde estaban los críticos antes?;
Dividir el País entre liberales (los buenos) y conservadores o fifís (los malos), lo cual obliga a escoger bando. Los críticos son conservadores. Los aduladores son liberales;
O se está con AMLO o se está contra él;
Oposición es sinónimo de corrupción;
Los pobres son parte del pueblo sabio y honesto; los ricos, de la mafia del poder;
Si los datos duros no son favorables, sacar o asegurar tener otros datos;
Purificar, perdonar y dar segundas oportunidades a toda persona útil con pasado oscuro;
Nunca usar la fuerza pública en contra de los delincuentes afines;
Culpar siempre al pasado por los males presentes;
Por decreto, la Cuarta Transformación ha iniciado. El periodo anterior (neoliberal) terminó;
Si algo iba bien es porque alguien se beneficiaba indebidamente, por lo tanto hay que eliminarlo o cambiarlo;
La opacidad anterior alimentaba la corrupción, la opacidad actual es para limpiar el gobierno;
Si las leyes existentes impiden hacer algo u obligan a procedimientos engorrosos o inconvenientes, se modifican o no se aplican. La justicia está encima de la ley;
El Poder Ejecutivo debe controlar todo. La separación de poderes no sirve si frena lo que el Ejecutivo quiere hacer;
Si alguien critica al Presidente o a su equipo, hay que atacarlo y callarlo;
Si los críticos pertenecen a una clase económica superior al promedio son fifís;
Los empresarios económicamente poderosos que apoyan al Presidente son empresarios valiosos, los que lo critican son corruptos;
Toda corrupción anterior fue mala. La nueva es buena porque detrás de ella hay un fin superior, el de la Cuarta Transformación;
En la democracia el pueblo manda. No se necesitan diputados que los representen y decidan por ellos. Las consultas públicas directas, con preguntas a modo y votación a mano alzada en el momento son válidas y vinculantes;
El pueblo sabe más que los expertos;
El pueblo confirma y justifica lo que el Presidente quiere hacer;
Los mexicanos más educados y con opinión propia no son parte del pueblo, son piedras en el camino;
Por último, el as bajo la manga: Si de alguna manera los acorralan, la salida será siempre el domingo siete.
Morena se alista a la toma de la Suprema Corte de Justicia de la Nación mediante el aumento del número de ministros y de esa manera lograr el control total del máximo órgano del poder Judicial de la Federación.
No es una estrategia novedosa. La empleó Hugo Chávez en Venezuela en mayo de 2004 cuando aumentó de 20 a 32 el número de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia de ese país.
De acuerdo con un texto de Human Rights Watch, publicado el 16 de junio de ese año, “la toma política del Tribunal Supremo agravará la falta de independencia judicial... y la nueva Ley permitirá al gobierno y su coalición en la Asamblea Nacional (Congreso) copar y purgar el control del Tribunal Supremo”.
Dicho y hecho. Así sucedió, y de esa manera el régimen chavista puso bajo su mando al poder judicial.
Aquí en México el partido Morena, en el Senado, anunció una iniciativa para aumentar de 11 a 16 el número de ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con lo que asumiría el control del Poder Judicial.
El método de elección de los ministros de la Corte es similar al que presenciamos la semana pasada para nombrar nuevos integrantes de la Comisión Reguladora de Energía, en que al no haber mayoría calificada en el Senado es el Presidente de la República el que designa a sus integrantes.
Hoy Morena tiene el control total de la Cámara de Diputados, y en el Senado está a nueve senadores de contar con mayoría calificada.
La nulidad de la separación de poderes, para concentrarlos todos en el Presidente y su partido, está a la vuelta de la esquina.
Decían que exagerábamos al afirmar, desde hace años, el riesgo de chavismo en México, pero en cuatro meses hemos ido mucho más rápido en esa dirección a lo hecho por el propio Chávez en Venezuela.
En el terreno económico México es más fuerte, en su sector privado, que Venezuela, y ahí puede haber un valladar.
Pero hasta ahora hemos visto a un conglomerado empresarial que está dispuesto a dejar hacer lo que sea en lo político al Presidente, con tal de que no se meta con ellos en lo económico.
Vamos a ver qué sale de ese pacto no escrito, pero es ingenuo pensar que luego de tener el control total del Estado, el gobierno de López Obrador no eche a andar su proyecto económico que dista mucho del que defienden los empresarios y del que conocemos hasta la fecha.
Después de la toma del poder del Estado, viene la toma del poder económico.
Para el Instituto Nacional Electoral también hay un proyecto de modificación: reducir su número de consejeros de nueve a cinco, con el pretexto del ahorro.
El objetivo es modificar la Constitución para que el Congreso (de mayoría morenista) nombre a los nueve consejeros del INE.
Así, el órgano electoral del país caería por completo bajo el control político del partido del Presidente. Adiós a su autonomía.
De la misma manera se piensa sustituir a la Comisión Nacional de Derechos Humanos por un órgano denominado “Defensoría del Pueblo”, como existe en Venezuela y es una marioneta del régimen bolivariano.
La propuesta para cambiar la composición de la Corte ahí está, ellos la anunciaron, no es un misterio. Y los dos pasos para controlar al INE y a la CNDH están en puerta.
¿No nos hemos dado cuenta de la gravedad que implica el avance de la concentración de poder en una sola persona?
¿Todavía hay dudas de hacia dónde nos quieren llevar?
Por ahora hay una débil pero valiosa resistencia en la Cámara de Senadores, que pende de una delgada línea de defensa de legisladores, pero eso es todo.
Los empresarios están replegados, con la esperanza de que les vaya bien en los negocios, sin percatarse que eso, con libertades políticas acotadas, dura lo que el humor y la estrategia del Presidente quieran que dure.
El otro foco crítico que existe, el de los articulistas y columnistas en medios de comunicación, está bajo fuego de la artillería ligera que sale de Palacio Nacional con amedrentamiento e insultos.
Van a subir de tono hasta aplacar a buena parte de la disidencia –fundamental en un régimen democrático– con el miedo a tener el águila de frente.
O por medio de la calumnia para inhibir moralmente a los críticos con el instrumento de las redes sociales.
Lo que viene está a la vista: la toma del poder del Estado, completo, por parte del grupo político que hoy conduce al país. Luego, la economía.
Sergio Negrete Cárdenas, El Financiero, 5 abril 2019
Durante 14 años Andrés Manuel López Obrador vivió en la comodidad de la campaña. Criticaba, chacoteaba, protestaba. No necesitaba de planes concretos o alternativas serias, bastaban las frases. El tabasqueño ofrecía a su persona como la solución de los problemas nacionales. Las instituciones estorbaban o eran innecesarias. ¿Un Sistema Nacional Anticorrupción? Suficiente decir que sería como barrer las escaleras: de arriba hacia abajo. Nada de complicar a los votantes con propuestas tecnocráticas. En medio del lodazal peñista, bastaba presumir un plumaje impoluto.
México eligió como presidente al hombre que buscó incansable el cargo, pero nunca se preparó para ejercerlo. AMLO piensa que sus ideas setenteras, producto de una ideología fracasada, sus ocurrencias e improvisaciones, representan la visión para un sólido futuro. Agregando arrogancia a su ignorancia, las presenta como un proyecto transformacional. Que el trío de Juárez, Madero y Cárdenas abran un hueco en la Historia (con mayúscula), porque llegó López Obrador a hacerles compañía.
Los sueños guajiros no eran problema en la campaña, hoy la terca realidad ya lo está alcanzando con rapidez. El presidente de la República, este en lo particular, goza de un poder gigantesco, pero lejos de la omnipotencia mesiánica que despliega en sus discursos.
La economía no crecerá como dicta AMLO, probablemente mucho menos. Puede criticar a su propia Secretaría de Hacienda, y de paso tirarle piedras al Banco de México, pero no logrará inflar el PIB una centésima de punto porcentual. Eliminar el crimen resultó que no era cuestión de buena voluntad, sino que va en aumento. Desató una guerra inútil contra el huachicoleo, con decenas de muertos colaterales. La corrupción no se desvaneció ante las proclamaciones presidenciales de honradez, sino que sigue y probablemente aumentará (y eso que la vara peñista es muy alta) gracias a un gasto discrecional y sin control.
El presidente Trump no responde a los constantes guiños entreguistas, sino que ataca todavía más a México. El rey de España no compartió la perspectiva obradorista de que hay heridas que es necesario restañar. Hoy el gobierno destaca por apapachar a un dictador sanguinario como es Nicolás Maduro. México era un país respetado en círculos internacionales, hoy se transforma en un apestado.
No se producirá mucho más petróleo porque así lo repita el titular del Ejecutivo, tampoco la refinería de Dos Bocas costará los ocho mil millones de dólares que dicen sus planes, y menos se terminará en tres años. Tampoco CFE se convertirá en una empresa más eficiente que las privadas que hoy tanto desprecia. Mucho menos México será autosuficiente en gasolina en 2024.
La realidad alcanza a López Obrador con pocos meses de mandato. Su sexenio será histórico, sin duda, pero por su ineptitud y arrogancia, por haber abusado de un mandato democrático para retroceder a México al autoritarismo político, el mesianismo económico y la polarización social.
• El fanatismo abreva de muchas fuentes: los vertiginosos cambios sociales, propiciados por la tecnología; la incertidumbre sobre el futuro, alimentada por una desconexión con el pasado que aviva el miedo al presente.
01 de Abril de 2019, VÍCTOR BELTRI, Excelsior.
El fanático está dispuesto a sufrir. No sólo está dispuesto, sino que —incluso— lo desea: las consecuencias negativas de sus convicciones no son sino la prueba de una legitimidad cuestionada por el mero interés personal de sus adversarios. De sus antagonistas. De sus enemigos.
Enemigos que han surgido del encono propiciado por sus propios líderes, impresentables que accedieron al poder —y fueron capaces de convencer a sus incondicionales— aprovechando las circunstancias propias de la vida moderna. El fanatismo abreva de muchas fuentes: los vertiginosos cambios sociales, propiciados por la tecnología; la incertidumbre sobre el futuro, alimentada por una desconexión con el pasado que aviva el miedo al presente; la ingente competencia laboral, propiciada por el auge de las computadoras y el outsourcing internacional; el creciente discurso xenófobo, que apunta hacia las minorías como responsables de la pérdida de trabajos y recursos; la falsa percepción de zona de confort que crean las redes sociales, así como la falta de igualdad y las carencias económicas de quienes sostienen las mismas ideas.
Un caldo de cultivo extraordinario, sin duda, y que ha sido aprovechado por quienes han sabido beneficiarse del mismo. El fanatismo está en auge, y se ha convertido en el patrimonio de los líderes que, utilizando su carisma personal, han hecho las promesas de prosperidad, seguridad y estabilidad que reclama un sector de la población que no atiende sino lo que está dispuesto a escuchar. Por eso progresa el populismo, por eso resurgen los fanáticos en el mundo entero: a las consecuencias de la sobrepoblación, y la falta de recursos, se suman las guerras y hambrunas regionales, la falta de estabilidad política y el rompimiento del tejido social que, aunados a la inestabilidad social —producto del debilitamiento del sistema anterior— la disolución de vínculos familiares y, a una —cada vez más— desigual concentración de la riqueza, narrada desde el maniqueísmo, han favorecido el arribo de líderes populistas al poder.
Líderes populistas que, con independencia de sus convicciones, capacidad u objetivos, han sido capaces de convertir a una porción de sus seguidores en fanáticos. Líderes que se centran en un solo mensaje —promovido de manera constante haciendo uso de técnicas propagandísticas— con el que se oponen a la verdad, manipulan la realidad, distorsionan los hechos y generan noticias falsas. Líderes intolerantes dispuestos no sólo a deslegitimizar su propia oposición, sino a tratar. Líderes que dividen, y que no dudan en asignar etiquetas de “buenos y malos” según quiénes se inscriban en sus propios planes.
El fanático está dispuesto a sufrir, asumiendo la visión de blanco y negro establecida por el líder. El fanático busca el reconocimiento manifiesto por el líder: una palabra suya bastará para salvar su alma. El fanático odia a quien le dicen que debe odiar, y obedece a su amo sin chistar: lo mismo ladrará para cancelar un aeropuerto, en México, o para cerrar las fronteras, en Estados Unidos.
Aunque le cueste el trabajo, aunque le cueste la tranquilidad, aunque le cuesten las oportunidades. Aunque nada haga sentido, más allá de su propio rencor. El fanático está dispuesto —quiere— a sufrir: “Es un honor, estar con Obrador”.
La carta que López Obrador envió al Rey de España es una solemnísima gansada. No sólo atentó contra los más elementales principios de la diplomacia: también faltó al buen sentido y al rigor en el tratamiento de la historia. Ese mayúsculo dislate no habría tenido lugar si AMLO y quien influyó sobre él para que incurriera en tan grande sinrazón hubiesen conocido la sabia y sabida sentencia según la cual las violencias que en la Conquista y la Colonia hubo "crímenes fueron del tiempo y no de España". Así lo hizo notar la bien ponderada -aunque enérgica- respuesta que el soberano español dio a la ríspida misiva del Presidente mexicano. En efecto, cae en anacronismo absurdo quien juzga una época a la luz de las ideas y conceptos de otra. Tal yerro cometió López Obrador. Si se aplicara a sí mismo el criterio que pretende emplear tendría que disculparse con España por la sangrienta masacre de hombres, mujeres y niños españoles que los insurgentes hicieron en la alhóndiga de Granaditas, o por la terrible matanza de peninsulares en la barranca de Oblatos, en Guadalajara, que Hidalgo permitió. Crímenes fueron también ésos del tiempo, y no de México. Por otra parte es una absoluta falsedad la afirmación de que en nuestro País los españoles no son queridos, y aun odiados. Basta recordar la forma en que los republicanos en el exilio fueron recibidos aquí, y la valiosísima aportación que en todos los campos de la cultura y el trabajo hicieron los refugiados y siguen haciendo sus descendientes. Aquí pongo un recuerdo agradecido a ilustres maestros míos españoles como Luis Recasens Siches, Mariano Jiménez Huerta y Rafael Sánchez de Ocaña, por citar sólo a tres de ellos. La inmensa mayoría de los mexicanos tenemos doble origen: el de nuestros ancestros aborígenes y el de nuestros antepasados españoles. A ambas raíces debemos honrar por igual. Somos una de esas "ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda" a las que cantó Darío. Hablamos español y nos nutrimos primordialmente en la cultura y tradiciones de aquella a la que hemos llamado Madre Patria. Nuestra relación con España, ya no filial, sino fraterna, se ha visto turbada momentáneamente por el innecesario exabrupto de López Obrador, quien en vez de procurar la concordia y buena voluntad en vísperas de la recordación del quinto centenario de la Conquista llamó al desencuentro y a la hostilidad. Más y mejores cosas se habrían obtenido si en lugar de presentar una arrogante demanda se hubiesen buscado acuerdos para que las dos naciones llegaran juntas y en armonía a la conmemoración de ese suceso. Pregunto: cuando López Obrador se reunió hace unos días con el yerno de Trump, ¿le pidió que se disculpara por la injusta guerra mediante la cual su país nos arrebató más de la mitad de nuestro territorio? ¿Le reclamó que sus ancestros hayan exterminado a los pueblo aborígenes, a diferencia de lo que hicieron los españoles, que se fundieron con los indígenas para dar origen al rico mestizaje del que los mexicanos somos fruto? Fiel a su estilo pugnaz y a su personalidad beligerante AMLO revive enconos ya olvidados que de seguro recogerán sus feligreses, como ésos que cada 12 de octubre pintarrajean el pedestal de la estatua de Colón y bailan danzas apócrifas ante ella en venganza contra el Almirante por haber descubierto, con patrocinio de España, las tierras que habitamos hoy. Ojalá el buen juicio y prudencia de nuestros diplomáticos y los españoles corrijan cualquier nocivo efecto que pudiera tener esta nueva ocurrencia de López Obrador. Ojalá su desatentada petición quede sólo en vergonzante anécdota. Lo sucedido es culpa suya, no de México ni de los mexicanos... FIN.
"A diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba-abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder".
Eduardo Galeano
PUEBLA.- Desde el púlpito de la mañanera el Presidente Andrés Manuel López Obrador pontifica: Los neoliberales "pusieron de moda una frase: 'Enseña a pescar, no regales el pez'. ¿Cuántas veces usaron esto? Claro que hay que enseñar a pescar, pero también la justicia es atender a la gente humilde, a la gente pobre. Esa es la función del gobierno. Hasta los animalitos -que tienen sentimientos, ya está demostrado- ni modo que se le diga a una mascota: 'A ver, vete a buscar tu alimento'. Se les tiene que dar alimento, sí, pero en la concepción neoliberal todo eso es populismo, paternalismo".
En realidad la frase "Si das pescado a un hombre hambriento, lo nutres durante una jornada; si le enseñas a pescar, lo nutrirás toda su vida" es anterior al neoliberalismo. Algunos se la han atribuido a Lao Tse, el legendario filósofo chino de los siglos VI al IV antes de Cristo, pero la primera aparición documentada está en un escrito de Anne Ritchie, la hija de William Thackeray, en la Inglaterra del siglo XIX. De cualquier manera es antes del neoliberalismo.
La idea, sin embargo, es lo importante. López Obrador sostiene que la función del gobierno es "atender a la gente humilde, a la gente pobre". Los pobres son como "animalitos" que no pueden alimentarse por sí mismos. La verdad, sin embargo, es que la caridad no acaba con la pobreza, ni siquiera la disminuye. Por lo contrario, la vuelve permanente ya que genera incentivos para su preservación.
En México hemos tenido programas sociales cada vez más amplios y generosos. En 1994 el gobierno federal gastó 15,888 millones de pesos en programas contra la pobreza; para 2012 erogó 310,302 millones ("Informe de gobierno 2013", apéndice estadístico, p. 69), un aumento de casi 20 veces. La pobreza, sin embargo, apenas bajó de 52.4 a 52.3 por ciento de la población económicamente activa (Coneval).
Dambisa Moyo, una brillante autora originaria de Zambia, ha documentado que la ayuda internacional no solo no genera riqueza sino la inhibe. Las donaciones internacionales impiden la formación de capital privado y solo enriquecen a las élites locales. "¿Han ayudado más de un billón de dólares en ayuda en las últimas décadas a África? No, de hecho. Los receptores de ayuda están peor, mucho peor" (Dead Aid).
Cuando López Obrador habla de los pobres como animalitos que no pueden cuidarse a sí mismos se refiere a las mascotas, que acostumbradas a vivir sin libertad no tienen efectivamente forma de alimentarse o de sobrevivir por sí mismas. Pero los animales en libertad lo hacen de manera admirable. No necesitan dueños.
Por eso preocupa la visión de López Obrador, quien no quiere a ciudadanos con libertad y capacidad económica, sino a mascotas dependientes que tengan que permanecer toda la vida bajo la dependencia del ogro filantrópico. "Tratan de resolver el problema de la pobreza... manteniendo vivos a los pobres -escribía Oscar Wilde en El alma del hombre bajo el socialismo-. Pero esta no es una solución; es agravar la dificultad".
Quizá el propósito político no es eliminar la pobreza sino conservarla. Si a los pobres les das dinero, como animalitos dependientes, siempre estarán agradecidos y votarán por ti. Si los haces independientes, como los animales en la selva, sentirán la libertad de votar por quien se les antoje.
LA AMBICIÓN
Puebla ha prosperado en las últimas décadas, pero la muerte de la Gobernadora panista Martha Érika Alonso ha abierto una oportunidad de oro a Morena. Luis Miguel Barbosa, quien habló pestes de López Obrador cuando estaba en el PRD, siente hoy que Morena está a punto de cumplirle su ambición.
La cuarta transformación consiste en la toma del Estado por parte de un grupo político nucleado en el partido Morena y que gira en torno a la persona de Andrés Manuel López Obrador.
El control político del país es la obsesión del nuevo equipo gobernante. Y lo van consiguiendo con una rapidez asombrosa.
La economía se desacelera. Bajan las exportaciones, sube el empleo informal y cae el crecimiento del empleo formal. Los despidos de personas están a la orden del día. La inseguridad crece.
No importa. Lo prioritario es el control político.
Los superdelegados se crearon como un gobierno paralelo, designado por el presidente, para preparar la caída en manos de Morena de todos los estados de la República.
Ahora se refuerza su poder: los superdelegados tendrán un gabinete. Será toda una estructura de gobiernos paralelos.
En los estados habrá un gobernador electo por los ciudadanos, y en paralelo, otro gobernador, con todo y gabinete, designado por el presidente López Obrador, que tendrá el poder sobre el dinero y su reparto en programas sociales.
Ese superdelegado, además de repartir los recursos y fiscalizar al gobierno estatal, tendrá toda la exposición en medios para convertirse, cuando llegue la fecha, en el candidato de Morena a la gubernatura.
Ya empezaron: en Baja California, el superdelegado Jaime Bonilla renunció al cargo para convertirse en el candidato de Morena al gobierno estatal en las elecciones que habrá en dos meses. Con los guantes cargados de plomo, va a noquear, sin duda.
La revocación de mandato tiene por finalidad que el presidente esté en la boleta de las elecciones intermedias en 2021. Así Morena busca conseguir un triunfo avasallante, porque el presidente López Obrador no ha dejado de hacer campaña personal, todos los días, en red nacional de televisión.
El dominio que tendrá en la Cámara de Diputados y en los congresos estatales será abrumador, lo que cancela cualquier posibilidad de contrapeso político.
Los programas sociales consisten en repartir dinero de manera personalizada. Veintidós millones de personas recibirán dinero contante y sonante de manos del gobierno federal.
No se trata de organizar a la comunidad para superar carencias y estrechar lazos entre sus integrantes con el apoyo del gobierno. No, es cash.
Veintidós millones de ciudadanos serán organizados para votar y no para superar su condición de necesitados. Sin el dinero del gobierno (Morena), recaerían en la pobreza.
Al gobierno no le interesa enseñar a pescar, sino regalar pescado a los que votan.
Para los organismos autónomos está en marcha el mecanismo de apretarlos presupuestalmente y subordinarlos a la voluntad presidencial.
¿No se alinean? Entonces los exponen al escarnio público desde Palacio Nacional, como hicieron con el presidente de la Comisión Reguladora de Energía.
El Tribunal Electoral es el mejor ejemplo de alineamiento, aunque no el único: el magistrado ponente en el caso del PES elaboró un dictamen para revivir a ese partido aliado del gobierno, a pesar de no haber alcanzado el tres por ciento exigido de los votos por la ley.
Hubo una gran respuesta de parte de periodistas y comunicadores en general. La maniobra anticonstitucional de revivir al PES abortó gracias a eso que desdeñosamente llaman “comentocracia fifí”, y se llegó a lo insólito: el magistrado ponente estuvo en contra de su propio proyecto. ¿Hay control o no hay control?
Y para amedrentar a esos pequeños pero incómodos contrapesos, que son los opinadores en medios de comunicación, ahí están la Unidad de Inteligencia Financiera y las redes sociales.
A los que hicieron el documental sobre populismo en América Latina, les congelaron las cuentas bancarias por supuesto “lavado de dinero” y se les linchó en Palacio Nacional sin respetar el debido proceso, la presunción de inocencia ni el secreto bancario.
No les importa la ley ni el resultado de la investigación, sino infundir miedo.
¿No se van a alinear o a matizar sus opiniones críticas? Ahí va el linchamiento, por la UIF o por personas que se prestan a denigrar en redes sociales.
Frente a los únicos focos de resistencia al pensamiento único de la cuarta transformación, se usa el amedrentamiento.
Habrá más golpes bajos para infundir miedo y desprestigiar críticos.
El presidente aplica el derecho de réplica contra medios de comunicación y periodistas, a los que califica de hipócritas, fifís y conservadores porque lo critican a él.
Pero cuando Trump insulta a México, entonces no hay derecho de réplica sino un gracioso “yo zafo”.
Eso es la 4T. Una maquinaria para apropiarse de todo el poder del Estado y aniquilar política o moralmente al que difiera.
El sainete contra España ha resultado muy iluminador. Según entiendo, el gobierno de México envió una carta a la Corona española a inicios de mes. Un par de semanas después apareció Jesusa hablando de las maldades de la conquista, en asociación con los tacos de carnitas, y eso se convirtió rápidamente en tema de las redes. Poco después se filtró la carta referida, y apareció un video del presidente con su esposa hablando del tema. También se ha dicho que la señora Gutiérrez Müller ha expresado que en México se odia a los españoles, aunque ella lo niega. En cualquier caso, el sainete es iluminador, porque permite entender a uno de los grupos políticos que rodean a López Obrador: el que he llamado “bolivarianos de Morena”.
Como usted sabe, la presidenta del partido es admiradora de Fidel y Chávez, y lo mismo ocurre con varios de los dirigentes principales de esa institución: Héctor Díaz Polanco, El Fisgón, Taibo II, Martí Batres, y muchos más. Lo que no comprendía esta columna es cómo este grupo, de fuerte ideología, había logrado controlar el partido fundado por López Obrador, quien nunca había mostrado mucha cercanía con esa visión del mundo.
Bueno, ahora entiendo. El enlace entre López Obrador y el grupo más ideologizado de sus seguidores es nada más y nada menos que su esposa. La amistad que tiene con Jesusa, y con varios de los mencionados, es de larga data. Aunque todos ellos tienen trayectoria en la 'lucha proletaria', no dudo que su posición actual se deba, en parte, a esa relación. No lo había considerado importante hasta que este sainete ha revelado de qué tamaño es la influencia de la esposa en el Presidente.
No pretendo que el sainete de marras sea sólo un asunto conyugal. Sin duda López Obrador ha sabido utilizarlo para distraer y al mismo tiempo polarizar, galvanizando su apoyo. Ya con el huachicol mostró que no tiene escrúpulo alguno (por si hubiese dudas). La invención de un enemigo externo, coincidente con esa historia maniquea del pésimo sistema educativo nacional, le es muy funcional, sobre todo cuando han empezado los abucheos. No fue nada más en el beisbol (of all places), ya es también en aeropuertos. Urgía un sainete.
Pero queda claro ahora que Morena, es decir los bolivarianos, están mucho más cerca del presidente de lo que percibía esta columna. Es más, tienen ya candidato presidencial: Evita. Perdón, Beatriz, creo que es el nombre correcto, aunque el personaje sea otro.
Esto cambia de forma significativa el riesgo que corre el país. Ya habíamos dicho que los escenarios esperados iban de repetir el echeverrismo a intentar el chavismo, pero que todo indicaba que el primero era el más probable. De hecho, en esa dirección la candidata a suceder al líder sería Claudia Sheinbaum, desde ya. Pero si, en el camino del chavismo, la candidata es la esposa, las probabilidades cambian, y el escenario futuro del país es mucho más serio.
Esto también permitiría entender por qué López Obrador es capaz de negar sus intenciones de reelección, pero no retirar su propuesta de revocación. Espera hacer campaña en 2021 para mantenerse, pero sobre todo para incrementar su mayoría en las cámaras y ampliar el número de gobernadores de su partido. Y en 2024 la campaña será como primer damo, heredando el poder, y con ello formalmente evitando la reelección, aunque en los hechos seguirá habitando el Palacio Virreinal, hoy Nacional.
Es indudable, ha sido un sainete muy ilustrativo. Espero que todos los mexicanos sean ahora conscientes de lo que viene: Evita y los Bolivarianos. Ustedes dirán.
Este es el borrador completo de la carta que mandó el Presidente exigiendo disculpas a la Corona española por agravios durante la conquista.
Su Majestad, Felipe VI Rey de España Palacio de la Zarzuela, Madrid
Excelentísimo Señor:
Como me dirigí a su Santidad Papa Francisco, aunque con otro fundamento, expongo a usted, Majestad, el siguiente manifiesto:
A principios del año en curso se cumplió medio milenio desde la llegada de Hernán Cortés al territorio de la actual República Mexicana y en 2021 se conmemorarán los 500 años de la caída de Tenochtitlan. Asimismo, dentro de tres años México celebrará los primeros 200 años de su vida independiente. Nos encontramos, pues, en un periodo en el que resulta ineludible la reflexión ante hechos que marcaron de manera decisiva la historia de nuestras naciones y que aún generan encendidas polémicas en ambos lados del Océano. Sin afán de ahondar en ellas, Su Majestad, me ciño a los hechos: la incursión encabezada por Cortés a nuestro actual territorio fue sin duda un acontecimiento fundacional de la actual nación mexicana, sí, pero tremendamente violento, doloroso y transgresor; comenzó como un acto de voluntad personal contra las indicaciones y marcos legales del Reino de Castilla y la conquista se realizó mediante innumerables crímenes y atropellos; así lo aprueban los cargos fincados por la justicia española al propio Cortés en los Juicios de Residencia a los que fue sujeto (1518-1547), de los que es emblemático el encarcelamiento y asesinato de Cuauhtémoc, último mandatario azteca, en 1525.
Tanto en la conquista como en el proceso de colonización que siguió se cometieron incuantificables violaciones a las leyes entonces vigentes; entre las más públicas y notorias, se vulneró el principio del quinto real; se impuso la fe y se construyeron templos católicos sobre las antiguas pirámides y con los materiales de éstas; se instauraron la esclavitud y las encomiendas; las tierras propiedad de los naturales fueron usurpadas y repartidas a colonizadores y a órdenes religiosas; se realizó un sostenido saqueo de las riquezas naturales, particularmente por medio de la minería; se implantó un ordenamiento social basado en la segregación de castas y razas; se impuso la lengua castellana y se emprendió la destrucción sistemática de las culturas mesoamericanas. En suma, durante la Colonia se vulneraron derechos individuales y colectivos que con una mirada contemporánea deben asumirse como atentados a los principios que rigen a ambas naciones, formulados a través de tratados y otros convenios de cooperación. Y si en los años inmediatamente posteriores a la conquista los abusos fueron atribuibles a adelantados que actuaron por cuenta propia, los actos de autoridad durante el largo periodo colonial fueron consecuencia de la aplicación de políticas de Estado; las instituciones virreinales fueron parte de la Corona española, pese a que en todo ese periodo ningún monarca peninsular visitó la Nueva España. Una vez consumada la Independencia de México -el 21 de septiembre de 1821-, después de once años de guerra (1810-1821), el Reino de España intentó de manera infructuosa, aunque con grandes daños a la nación, una reconquista. Entre 1821 y 1854 envió varias incursiones militares. En 1836 se firmó el Tratado de Paz entre México y España, pero Fernando VII murió en 1833 sin haber reconocido nuestra independencia. Como es de su conocimiento, Señor, desde el Siglo XIX la política exterior de México se ha caracterizado por el respeto a individuos y naciones mediante la observancia de los principios de no intervención y de autodeterminación de los pueblos, la solución pacífica a las controversias y el respeto, protección y promoción de los derechos humanos, además de la lucha por la paz y seguridad internacionales (lineamientos hoy establecidos en el artículo 80 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos).
Actualmente, el Estado que presido no pide un resarcimiento del daño en pecuniario de los agravios que le fueron causados por España ni tiene el propósito de proceder de manera legal ante los mismos; en cambio, México desea que el Estado español admita su responsabilidad histórica por esas ofensas y ofrezca disculpas o resarcimientos políticos que convengan. Por ese motivo, Su Majestad, las actuales autoridades mexicanas elaboran un pliego de delitos que exhibirán ante el Reino de España antes de que finalice el año en curso. El 21 de septiembre de 2021, México celebrará 200 años de vida independiente. El gobierno que presido quiere recordar ese acontecimiento reconstruyendo la reconciliación con el pasado del país, por más remoto que parezca. Tal fecha coincidirá con los 500 años de la caída de Tenochtitlan y el inicio de la Colonia, y se establecerá el 21 de septiembre como Día de la Reconciliación Histórica. Ese día el Estado mexicano pedirá perdón a los pueblos originarios por haber porfiado, una vez consumada la Independencia, en la agresión, la discriminación y el expolio a las comunidades indígenas que caracterizaron el periodo colonial; el desagravio hará énfasis en las guerras atroces y genocidas emprendidas por el gobierno mexicano en contra de los pueblos yaqui y maya (la "Guerra del Yaqui", en Sonora y Sinaloa, y la "Guerra de Castas" en la Península de Yucatán), así como en la persecución racista que sufrieron los chinos en el territorio de México durante las primeras décadas del Siglo XX y en otros agravios y atrocidades que diversas autoridades cometieron contra la población. Para la nación que represento es de fundamental importancia, Señor, invitar al Estado español a que sea partícipe de esta reconciliación histórica, tanto por su función principalísima en la formación de la nacionalidad mexicana como por la gran relevancia e intensidad de los vínculos políticos, culturales, sociales y económicos que hoy entrelazan a nuestros dos países. Me alienta el propósito de superar en forma definitiva los desencuentros, los rencores, las culpas y los reproches que la Historia ha colocado entre los pueblos de España y de México, sin ignorar ni omitir las ilegalidades y los crímenes que los provocaron.
Con este propósito, el Gobierno de México propone a su Majestad que se trabaje a la brevedad, y en forma bilateral, en un hoja de ruta para lograr el objetivo de realizar en 2021 una ceremonia conjunta al más alto nivel; que el Reino de España exprese de manera pública y oficial el reconocimiento de los agravios causados y que ambos países acuerden y redacten un relato compartido, público y socializado de su historia común, a fin de iniciar en nuestras relaciones una nueva etapa plenamente apegada a los principios que orientan en la actualidad a nuestros respectivos Estados y brindar a las próximas generaciones de ambas orillas del Atlántico los cauces para una convivencia más estrecha, más fluida y más fraternal. Reciba, Su Majestad, las expresiones de mi más distinguida consideración.
Andrés Manuel López Obrador Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.
La semana que concluye estuvo marcada por "la clase de historia" que dio el Presidente Andrés Manuel López Obrador, acompañado de su esposa Beatriz Gutiérrez Müller, en la que anunció que envió cartas tanto al Rey de España Felipe VI, como al Papa Francisco, pidiéndoles que se hiciera un recuento de los agravios cometidos contra los pueblos originarios durante la Conquista de México y que se pidiera una disculpa por los crímenes cometidos.
Lo anunciado por el Presidente suscitó reacciones de todo tipo: críticas, memes, posicionamiento de partidos políticos en España, análisis de historiadores y un sinfín de conversaciones en ambientes muy diversos, con opiniones a favor y en contra de la polémica petición tanto a la Realeza española como a la Iglesia católica.
Desde una perspectiva histórica, la demanda que hace el Presidente resulta absurda, por decir lo menos, y evidencia no solamente una profunda ignorancia en torno a la historia de México, sino un enfoque ideológico sesgado, que desgraciadamente es compartido por un amplio sector de la población mexicana que, consecuencia de la educación socialista, se ha alimentado con la leyenda negra en torno a la Conquista de México.
Sin pretender profundizar en este episodio de nuestra historia, vale la pena detenernos en algunos aspectos: hace 500 años no existía México, y hoy no existen los llamados pueblos originarios que habitaban el territorio en donde se conformó nuestra nación, tal y como eran entonces.
Hernán Cortés sometió a los aztecas, imperio sanguinario que cometió toda clase de atrocidades contra diversos pueblos y culturas que habitan en estas tierras, y con la ayuda de sus hombres, pero sobre todo con la participación de miles de indígenas y evangelizadores que tuvieron un papel central en la Conquista, forjaron una identidad mestiza y guadalupana, en la cual radica lo esencial de nuestra mexicanidad.
La Conquista fue un proceso cruento y sin duda no exento de injusticias, pero la historia se tiene que analizar considerando el contexto en el que transcurrieron los acontecimientos. Además, si ponemos la mirada en el presente, es indudable que dicho proceso fue fecundo y dio a luz a lo que hoy somos, una nación que comparte con muchas otras naciones de Hispanoamérica una lengua común, una fe, y tradiciones y costumbres nacidas de la mezcla de lo español y de lo indígena.
Pero dejemos por el momento la historia, para analizar los verdaderos propósitos del Presidente de México con este infortunado anuncio. Por un lado, López Obrador vuelve a poner un distractor en la agenda mediática para que no se hable de asuntos relevantes como la inseguridad creciente en el País, tema del que debería ocuparse en lugar de seguir en su rol de predicador, historiador y subastador de vehículos oficiales. La estrategia es crear una nueva historieta cada día en torno a la cual se centre la conversación.
Sin embargo, el objetivo más importante con su polémico anuncio en torno a la Conquista de México, fue abrir un nuevo capítulo para seguir dividiendo a los mexicanos. Ya no sólo se trata de enfrentar a fifís contra chairos, a morenos contra güeritos, a los de abajo contra los de arriba, sino ahora a "invasores" contra "sometidos", a españoles contra indígenas.
Como lo señalaba hace un momento, la leyenda negra ha dejado heridas muy profundas en un pueblo al que se le ha negado la posibilidad de asimilar su verdadera identidad. El grito "devuélvannos el oro" o "mueran los gachupines" sigue a flor de piel en muchos mexicanos y el propósito de López Obrador es exacerbar esos resentimientos históricos que tanto daño nos han hecho.
Finalmente decir que es llamativo que el Presidente exija que se disculpe la Corona española por la Conquista que ocurrió hace 500 años y no condene los crímenes actuales perpetrados por Nicolás Maduro, quien, por cierto, siguiendo el manual de los populistas también ha exigido que España pida perdón por los abusos contra los pueblos originarios
¿Fue un distractor, como muchos aseguran, la famosa carta del presidente López Obrador al Vaticano y a España, para restarle importancia al abucheo sufrido al inaugurar el estadio de béisbol el sábado pasado?
No creo, como hemos dicho el tema de la disculpa es algo que viene germinando en el propio López Obrador y en su esposa Beatriz Gutiérrez Muller, desde tiempo atrás. Aquella ceremonia con los pueblos indígenas en el zócalo capitalino, durante la toma de posesión, con alguna senadora en éxtasis, declaraciones, diálogos sostenidos por la señora Beatriz y por el presidente con la secretaria de justicia Dolores Delgado y con el presidente español Pedro Sánchez durante su visita, todo son señales de que desde tiempo atrás la idea ya estaba en la agenda presidencial.
Con el aniversario de los 500 años de la llegada de Cortés y la fundación de Veracruz, y más adelante, en 2021, con la caída de Tenochtitlán en el calendario, con los 80 años de la llegada del exilio republicano español a México, daba para establecer exactamente lo contrario de lo que plantea la carta: un proceso de comprensión asumiendo que somos una sociedad plural, diversa, en muchos sentidos mestiza pero también global, con enormes influencias mutuas, y alejarnos de aquella distorsionada interpretación de Octavio Paz, que se ha popularizado y generalizado de mala forma (porque la mayoría se ha quedado con la frase pero nunca ha leído completo El laberinto de la soledad), de que los mexicanos somos "hijos de la chingada". No olvidemos que entre los pueblos indígenas la lucha, la violencia, el sojuzgamiento, la dominación brutal, eran una norma, tanto que es una de las explicaciones básicas de la caída de los mayas primero y de los aztecas después. Fueron los propios pueblos indígenas enfrentados con los aztecas los que permitieron la caída de Tenochtitlán, y con ello de todo un imperio de dominación.
Lo grave es que no sea una ocurrencia o una maniobra para tapar una mala tarde en un estadio de beis. El problema es que es algo pensado, una convicción operada de la peor forma posible, sin casi intervención, me aseguran, de la propia cancillería. Dice el presidente que la carta no traerá consecuencias. Pues tendría que leer la prensa internacional y sobre todo la española, para ver que no es así. El tema es primera plana en ese país, inmerso además en un proceso electoral en el cual, salvo Podemos, el partido más a la izquierda en el espectro, un partido, además, con buenas relaciones con el régimen venezolano, todos han criticado con enorme acritud al presidente López Obrador. Gane la elección en España, Pedro Sánchez o Pablo Casado, la relación personal de ambos con Andrés Manuel queda tocada.
El ministro de Exteriores de España, Josep Borrell, declaró que su país no pedirá perdón a México por los abusos de la conquista, "del mismo modo que no vamos a pedir a la República francesa que presente disculpas por lo que hicieron los soldados de Napoleón cuando invadieron España. Ni los franceses van a pedir a los italianos que se disculpen por la conquista de las Galias de Julio César". Lo mismo refrendó el rey Felipe VI de visita en Argentina, donde además, apenas ayer inauguró el congreso mundial de la lengua española y donde todos los participantes importantes, comenzando por Mario Vargas Llosa, han hecho papilla la carta. Se recordó que desde hace casi dos siglos existe un tratado firmado en 1836 entre la entonces Reina de España, María Isabel Luisa de Borbón y Borbón, y el Presidente de Mexico, José Justo Corro, en el que España reconocía absolutamente la Independencia de México y, se establecía que ambas naciones "se disculpan, se otorgan amnistía general y completa" y acuerdan "olvidar todo lo pasado" y convienen en mantener una "estrecha relación de amistad, paz y unión sobre principios de justicia y beneficencia entre españoles y mexicanos". Lo que se ha cumplido rigurosamente hasta el día de hoy.
El Vaticano, siempre, es mas escueto y directo. Le recordaron al gobierno mexicano que el papa Francisco ya ofreció esa disculpa, ese perdón, en su visita a Bolivia, hace dos años. Y como si fuera al margen, agregó que, por cierto, no habría visita del Papa a México en 2021.
El retiro de Slim
Por cierto, la oficina de Carlos Slim aclaró que el empresario no se retira, que sólo comentó con el presidente López Obrador que ambos tenían mucho que hacer en este sexenio, el mandatario por el plazo constitucional y el empresario por su edad. Nada más.
Jorge G. Castañeda, El Financiero, 27 de marzo 2019.
El asunto del perdón y el rey de España es en parte un distractor un poco absurdo, pero también encierra un mar de fondo, que puede revestir una gran importancia durante los siguientes dos años. Conviene comentar algunos aspectos, sobre todo cuando parece que a los chairos en redes les han ardido bastante las críticas y las burlas.
Primero el relato. No fue una ocurrencia reciente de López Obrador y/o de su esposa. Se lo planteó, sin aviso ni advertencia, al presidente de Gobierno Pedro Sánchez, durante su visita el 30 de enero, la única que ha realizado un mandatario extranjero a México en estos 110 días. Los españoles se quedaron atónitos, porque no se suele sorprender a un amigo así, pero dijeron que lo estudiarían. AMLO les adelantó que pronto habría una carta; la envió el 1 de marzo, explicando que si no respondían con celeridad, haría público el hecho, si no el texto. No respondieron, porque a un mes de elecciones en España y en plena crisis catalana, la única respuesta pública posible era la que se dio: un no categórico. Si AMLO buscaba un debate sobre el tema, hizo todo lo posible para sabotearlo al divulgar la existencia de la solicitud.
Sus partidarios, de una estirpe u otra, han dicho en estos días que varios Estados han pedido perdón por distintos crímenes del pasado. Es cierto. Pero tanto Justin Trudeau sobre el St. Louis, como Bill Clinton sobre el golpe contra Árbenz en Guatemala en 1954, como Jacques Chirac sobre la redada del Vel d’Hiv, como Macron sobre la tortura a franceses durante la guerra de Argelia, como Willy Brandt arrodillándose ante la escultura conmemorando la insurrección del gueto de Varsovia, todos, y algunos más, lo hicieron por su cuenta. Decidieron cómo y cuándo era posible reconocer una responsabilidad histórica por un mal infligido a millones, decenas de miles o cientos de víctimas. No lo hicieron a raíz de la exigencia pública de un ofendido, como López Obrador. Y cuando no pudieron, no pudieron. Pero nadie imagina a Shinzo Abe rogándole a Obama que pidiera perdón cuando visitó Hiroshima, en 2015. No podía.
Ahora bien, sobre el fondo del asunto, puede resultar deseable volver a entablar un debate sobre la historia verdadera de lo que hoy llamamos México. El mestizaje, el sincretismo, la conquista y la colonia, las razones de la victoria de Cortés, de la derrota de los mexicas, la identidad mexicana, la formación dolorosa y muy gradual de la nación, todos estos son temas que se han discutido a lo largo de nuestra historia. Se han creado, como en todos los países, muchos mitos al respecto. Uno incluye la cronología del mestizaje. Entre 1492 y 1821 llegaron a lo que hoy llamamos América Latina apenas medio millón de españoles: 1,519 al año, para toda la región; no dan los números para que México fuera un país mestizo al producirse la independencia. Algunos mitos fueron funcionales, otros menos.
La famosa placa de Tlatelolco –“No fue triunfo ni derrota, sino el doloroso nacimiento del pueblo mestizo que es el México de hoy”– fungió como mito fundacional de la república. No obstante, en los hechos que aprendían los niños, resultaba que todos descendíamos de Moctezuma y Cuauhtémoc. Ni lo uno ni lo otro era cierto, pero ambas versiones sirvieron para construir una nación mexicana, que en el mejor de los casos comenzó a existir después de la revolución.
Lo que me resulta menos claro es que AMLO busque esto. Más bien da la impresión que su postura es puramente demagógica. Por una parte, busca demostrarle a su base que él sí tiene el valor para exigir una disculpa –lo hará seguramente después a los norteamericanos y los franceses. Por la otra, se propone robarle cancha a una pequeña parte de su ala izquierda: el EZLN y el Subcomandante Marcos, que no lo quieren ni lo apoyan, pero mantienen cierto ascendiente sobre sus partidarios en el sureste.
¿Es el momento de ese debate? ¿Sabemos bien quiénes somos “nosotros”, y quiénes son “ellos”? ¿Es una caja de Pandora que deseamos abrir? ¿O es pura demagogia? A cada quien sus cubas.