miércoles, 27 de marzo de 2019

La lucha por la visión de AMLO


Enrique Quintana, El Financiero, 27 de marzo 2019.

El pasado 21 de marzo, la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, en pleno, rechazó los perfiles de los candidatos propuestospor el presidente de la República para ocupar cuatro vacantes de los siete comisionados que integran la junta de gobierno de la Comisión Reguladora de Energía (CRE).
Le recuerdo que el presidente de la CRE, Guillermo García Alcocer, cuestionó que los perfiles de los candidatos estaban sesgados hacia el tema de hidrocarburos, y que, en todo caso, faltaban quienes tuvieran más experiencia en electricidad.
Esas declaraciones encendieron la hoguera que condujo a acusaciones del gobierno en contra de García Alcocer.
Ricardo Monreal, en cierta medida, reivindicó al titular de la CRE. En el comunicado sustentando la decisión del 21 de marzo, refirió el Senado:
“Después de un análisis exhaustivo de los expedientes de las y los candidatos, esta Junta de Coordinación Política valora la preparación académica y experiencia profesional de las y los ciudadanos pertenecientes a las ternas enviadas por el Ejecutivo Federal. Sin embargo, para el perfil que esta soberanía pretende dar a la Comisión Reguladora de Energía, los candidatos no lograron un consenso mayor y suficiente para ser sometidos a la consideración del Pleno del Senado de la República”. Lo que fue avalado unánimemente en el Senado.
Pues ayer, el presidente insistió y mandó al Senado a 11 de los 12 propuestos, sólo con algunos cambios de orden.
Si, resulta que de nueva cuenta, el Senado objeta la lista, entonces, legalmente, el presidente López Obrador podrá nombrar a quien guste.
El mensaje del senador Monreal al Ejecutivo fue inequívoco: hay que seleccionar bien, y no habrá ningún problema para ratificar a los comisionados de la Comisión Reguladora de Energía.
El mensaje de la secretaria de Energía, Rocío Nahle, al Senado, fue inequívoco: salen los que yo quiero porque salen.
Y, con la decisión de enviar básicamente a los mismos, el día de ayer, quedó claro que en este ajedrez, quien va ganando es la secretaria de Energía.
Viendo los toros desde la barrera, no acaba de entenderse por qué el presidente respalda decisiones que le van a traer costos políticos, cuando podría elegir a otros candidatos a comisionados de la CRE tan cercanos o más a la Cuarta Transformación.
Es claro que en el entorno del presidente de la República se está jugando una contienda.
No hay duda de que al final prevalecerá su juicio. Pero, la cercanía, el acceso, los aliados, todo ello juega en la decisión de López Obrador.
No tenemos un presidente de la República cuya fortaleza sea evaluar los temas técnicos.
Quien piense defender su argumento con razones técnicas, está perdido.
El presidente opera con dos parámetros. Su impresionante intuición política, que lo ha hecho estar donde está. Y la confianza en quienes lo rodean.
Por eso, Rocío Nahle, hasta ahora le ganó la partida a Monreal.
El senador zacatecano trata de asegurar la gobernabilidad de la única instancia de representación popular en la que Morena no tiene mayoría calificada.
Y AMLO es capaz de respaldar a quienes siente leales, hasta el final.
Ya ganó Rocío Nahle la partida en la composición de la CRE, porque logró quedarse con la visión de AMLO.
La única duda es si este triunfo no se va a convertir en una victoria pírrica al paso de los meses

lunes, 25 de marzo de 2019

El newspeak de la 4T


La selección de palabras del Presidente Andrés Manuel López Obrador para explicar lo que no existe y construir una realidad en el imaginario colectivo es un prodigio. No porque mentir lo sea, sino porque refuerza su narrativa de cómo la cuarta transformación avanza pese a las adversidades, desafía los molinos de viento que esparcen la corrupción y pretenden impedir la metamorfosis del régimen a través del newspeak, la neolengua que inventó George Orwell en su novela “1984” para el control de las masas. Su palabra no ha perdido poder, está aumentada, por lo que la explicación de su realidad se incuba, al menos por ahora, en la realidad de la mayoría.
Los mensajes relacionados con la evaluación de los primeros 100 días de su Gobierno aportan pruebas. El lunes en Palacio Nacional, dijo: “La economía afortunadamente está en marcha, aún crece poco, pero no hay ni asomo de recesión como quisieran nuestros adversarios conservadores o como pronostican de mala fe sus analistas”. La frase contiene dos ideas fuerza. “Conservadores”, que es como identifica a todos, en la derecha, la izquierda y el centro que sean críticos o discrepen de lo que plantea, que es parte del discurso ideológico que ha utilizado desde la campaña presidencial, recreando la lucha de los conservadores contra liberales en el Siglo XIX, y “recesión”, sobre lo cual ningún analista o institución ha hablado.
La recesión es diagnosticada una vez que se dieran tres periodos (trimestres) consecutivos con un crecimiento negativo. Lo que han señalado analistas e instituciones es una desaceleración económica en México que, por cierto, están experimentando prácticamente todos los países en el mundo. Esta desaceleración tiene preocupados a todos, e incluso en Estados Unidos hay voces que están anticipando el arribo de una recesión, con diferentes impactos: ligera, dicen unos, o fuerte, con el estallido de una crisis mundial similar o peor a la que se vivió en 2009.
La forma como lo plantea López Obrador es conspiracionista. Hay razones internas, producidas por su administración, que ayudan a explicar la desaceleración que existe: la inexperiencia de su equipo, que provocó un subejercicio de 24% en el gasto programado durante los primeros 30 días de Gobierno, y que no parece haber sido subsanado; acciones como la cancelación del nuevo aeropuerto y la suspensión de las rondas energéticas, que frenaron las inversiones y por tanto las posibilidades de crecimiento; la purga burocrática y la política de austeridad que tiraron el empleo y el consumo, que se vio afectado también por el desabasto de combustible, y por un factor externo, las condiciones climatológicas que afectaron las cosechas. Por su visión de que todo el pasado fue peor y el futuro será mejor, que es el motor para impulsar el cambio, él litiga permanentemente con todo aquello que no les es incondicional y lo enmarca en la lucha política. De ahí el remate desafiante a la frase sobre la recesión: “Se van a quedar con las ganas”.
En otro campo, el martes en la conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional respondió a una pregunta sobre la inseguridad y la violencia, y dijo que aún no la vencen, pero que la estaban conteniendo. “Contención” fue la palabra que utilizó para explicar que la violencia se ha detenido o frenado, agregando que los índices delictivos se mantienen similares a los que les dejó el Gobierno de Enrique Peña Nieto. La idea de que si bien aún no hay éxito en la búsqueda por la pacificación del país que prometió tampoco hay retroceso, queda sembrada en el 80% de los mexicanos que lo apoyan en prácticamente todo, pese a que esta afirmación no se sostiene.
Pero según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la incidencia delictiva se incrementó 9.03 por ciento en los 32 estados del país en enero, un mes después de asumir la Presidencia López Obrador. En cuanto a homicidios dolosos, se abrieron 11.5% más carpetas de investigación que un año antes, y el número de víctimas se elevó 10%. En la Ciudad de México, su bastión, donde controla absolutamente todo a través de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, el homicidio doloso se elevó 80% en enero, en comparación con el mismo periodo del año pasado. Los secuestros, que venían a la baja, se dispararon. De acuerdo con la organización Alto al Secuestro, de diciembre pasado a enero de este año, se elevaron 50%, y el número de víctimas se incrementó 51%. Estos datos no reflejan contención, sino desbordamiento.
El discurso de López Obrador esconde en la retórica la realidad, y fabrica la suya para consumo del alto número de mexicanos que lo escucha y sin mayor proceso analítico, le cree. Newspeak es como le llamó Orwell a la construcción de ese lenguaje que en su novela suprimía el libre pensamiento y el individualismo. El lenguaje de Orwell es un estudio de cómo coinciden la lingüística y la sicología, de acuerdo con los expertos. Teóricamente se podría argumentar el mismo efecto en el caso de López Obrador, aunque su enfoque es completamente político.
El Presidente gana tiempo y hace un control de daños. La contención de la delincuencia es para abrir el espacio para que empiece a funcionar la Guardia Nacional, de la que está aparentemente convencido que será la solución al fenómeno, mientras que hablar de recesión le permite clamar victoria a finales de año cuando, ante el altamente probable crecimiento mediocre, afirme que lo que evitó fue el decrecimiento. Él no pierde. Hasta ahora, y mientras millones de mexicanos sigan atrapados en su newspeak.
rrivapalacio@ejecentral.com.mx / twitter: @rivapa

¿Esto es la cuarta transformación?

Pablo Hiriart, El Financiero, 25 marzo 2019.

Cabe la posibilidad de que uno sea demasiado ignorante y no entienda nada de nada.
Salvo la encomiable tenacidad del presidente por encontrar a miles de desaparecidos, lo que vemos en estos primeros meses de la cuarta transformación es una seguidilla de errores y ocurrencias que están lejos de llevarnos a buen puerto.
Que López Obrador se reúna a escondidas con Jared Kushner, el yerno de Trump, en la casa del número dos de Televisa para tratar asuntos de Estado, ¿es parte de la cuarta transformación?
Del encuentro informaron después de que se había realizado (obviamente se iba a filtrar), y según ellos sólo hablaron de altruismo en América Central.
No es creíble. El interés de Trump en este momento se llama Venezuela, y nos dicen que únicamente hablaron de inversiones productivas en países vecinos.
Horas antes de la reunión Kushner-AMLO, el departamento de Defensa de Estados Unidos liberó tres mil 600 millones de dólares para construir el muro en la frontera con México, según informó el Pentágono el pasado martes.
¿Qué dijo nuestro presidente? “No se tocó el tema del muro”.
La reunión Kushner-AMLO se realizó horas después de que Jair Bolsonaro y Donald Trump se pronunciaron, en la Casa Blanca, en favor del muro en la frontera con nuestro país, para frenar a los migrantes que “mayoritariamente son indeseables”.
¿Qué dijo sobre eso el presidente de México al enviado de Trump?
México se ha convertido en 'el tercer país' para retener aquí a los migrantes centroamericanos que tramitan asilo en Estados Unidos, algo que no había ocurrido nunca.
¿Ese 'decoro' es parte de la cuarta transformación?
Hacer una refinería cuyo costo se va a disparar por encima de los diez mil millones de dólares (información del Instituto Mexicano del Petróleo, IMP), cuando no es una prioridad ni aportará mayores beneficios, ¿es la gran obra de la cuarta transformación?
La única manera en que nos beneficie esa refinería es subsidiando el precio de la gasolina. Si de tirar dinero se trata, se puede subsidiar sin gastar diez mil millones de dólares en construirla.
Entre tener o no tener una refinería nueva es mejor tenerla, si sobrara el dinero.
Para construir la refinería se convocará a cuatro empresas, sin concurso público.
Insólito: para evitar corrupción, se rechaza la licitación abierta y la obra se asigna por dedazo a cuatro empresas (acusadas de prácticas corruptas en diferentes partes del mundo).
Pemex ha asignado obras, sin licitar, por dos mil 300 millones de dólares tan sólo al arranque de la administración. ¿Cómo se llama eso? Antes se llamaba corrupción.
Es difícil de entender esta 4T.
La otra gran obra será el tren maya, que según el gobierno va a costar entre 120 mil y 150 mil millones de pesos, pero de acuerdo con un estudio del IMCO el costo ascenderá entre 480 mil y un billón 600 mil millones de pesos.
Como se sabe, prácticamente todos los ferrocarriles en el mundo operan con algún tipo de subsidio.
¿Así vamos a distribuir mejor el ingreso, perdiendo caudales dinero en una refinería y en un tren que requerirán subsidios?
¿De esa manera van a tener más quienes hoy tienen menos?
Un intento de reducir la brecha de la desigualdad ha sido la alteración salarial en el sector público. Quitan a unos para dar a otros. ¿Ese es el camino?
Veamos: Un chofer auxiliar de dirección en una secretaría de Estado (STyPS), gana 19 mil 99 pesos al mes a partir de este año, en tanto que un profesional ejecutivo de servicios especializados de recursos financieros de esa secretaría gana 18 mil 991 pesos al mes (nota de Ixel González, El Financiero 15-3-19).
Nos ilustra Ixel: un chofer de servidor público en las secretarías de Gobernación, Cultura, Turismo, Economía, Relaciones Exteriores, SEP e IMSS gana más que Profesionales Dictaminadores de Servicios Especializados y Técnicos Administrativos B.
Para un chofer la escolaridad requerida es de bachillerato, y para un Auditor B (que ganan menos), se requiere carrera terminada o pasantía en Contaduría, Matemáticas, Actuaría, Administración o Derecho.
¿Cuál es la lógica? Ocurrencias.
La 4T quitó presupuesto a las nueve mil 400 estancias infantiles, donde 330 mil mujeres trabajadoras dejaban a sus hijos en manos profesionales.
Quitó todo el presupuesto a cinco mil comedores comunitarios como parte de “una limpia de corrupción en programas sociales”.
En esos comedores se alimentaban 622 mil personas de escasos recursos que, por 10 pesos, comían “un menú cotidiano que se compone de chilaquiles, tortitas de verduras, pechuga asada, arroz, frijoles, ensalada y huevo”, describe Víctor Ortega en una breve pero excelente crónica en El Universal.
¿Hay corrupción en algunos comedores infantiles? Probablemente sí, como también la hay en el IMSS, pero no por eso van a cerrar el Seguro Social.
La 4T cerró las obras de un mega aeropuerto que se pagaría solo, un buen negocio para el gobierno, y hará otro (Santa Lucía), que va a costar y tiene un inconveniente al operar de manera simultánea con el actual AICM: habrá menos vuelos en la capital del país.
Vamos a gastar en hacer otro aeropuerto, para que haya menos vuelos.
¿En qué consiste entonces la cuarta transformación?
Mañana comentaré qué sí es.

martes, 19 de marzo de 2019

López Obrador y Chávez comparten más de 25 semejanzas, arroja análisis


 por MARIO HERNÁNDEZ  2006-06-24 - 00:00:00 Actualización: 12:32:12

“Se marginan de la modernidad; se asumen como uno más de los desamparados, necesitados y excluidos; su tono contra sus adversarios es amenazante, pues manifiestan una represión ideológica si no piensan como ellos”, consideró respecto a López Obrador y Hugo Chávez, el director general de la Empresa de Mercadotecnia Integral Eventum, Alfonso Noriega Ortiz. Aseguró que Andrés Manuel López Obrador y Hugo Chávez, son más semejantes de lo que parece y que ambos se oponen a las reformas económicas y sociales. En un análisis titulado “las coincidencias entre Andrés Manuel López Obrador y Hugo Chávez”, Noriega Ortiz, revisó los discursos y hechos de gobierno del candidato de la Alianza Por el Bien de Todos, y del presidente de Venezuela, e identificó 25 aspectos en los que ambos personajes son idénticos.
1. Usan el vocablo pueblo para establecer conexión afectiva con sus seguidores.
2. Se asumen como uno más de los desamparados, necesitados y excluidos.
3. Manejan en su discurso la confrontación entre pobres y ricos.
4. Ofrecen re-construir las estructuras políticas.
5. Rinden tributo a héroes nacionales. Chávez a Bolívar y AMLO a Juárez.
6. La justicia social es que el gobierno suministre bienes necesarios a pobres.
7. Política social con carácter populista. asistencia social.
8. Discurso político lo centran en denunciar el pasado. foco en corrupción.
9. Tono amenazante a adversarios. represión ideológica si no piensan como ellos.
10. Descalifican enemigos y adversarios. incitan al rechazo colectivo.
11. Buscan apoyo ciudadano con discurso a-partidista.
12. Ofrecen eliminar la corrupción en la administración pública.
13. Van a erradicar del poder a cúpulas políticas. 1
4. Re-fundarán la República y buscan re-hacer la democracia.
15. El neoliberalismo es el causante de los desastres económicos y sociales.
16. Se oponen a las reformas económicas y sociales. se marginan de la modernidad.
17. Personalismo en su gestión de gobierno.
18. Se sienten víctimas de complot.
19. Su fuerza está en la movilización popular. Encarnan la voluntad del pueblo.
20. Dispuestos a violar la ley si no les da la razón.
21. Discurso neo-populista. explotan sufrimiento de los pobres.
22. Fomentan odio de clases.
23. No son de izquierda solo usan el lenguaje.
24. Síndrome yo no fui. pasan problema a colaboradores.
25. Ejercen control social con violencia selectiva
26. Dos personajes que impactan a la sociedad y plantean un proyecto de nación.
27. Ambos construyen mayorías a su favor pero también en su contra.
28. Nos invitan a la reflexión y análisis sobre el futuro del país. Eso ya es ganancia.

fuente: http://www.cronica.com.mx/notas/2006/247818.html

Energía y seguridad, más allá de los cien días


JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ

18 de Marzo de 2019
Este 18 de marzo, día de la expropiación petrolera, será el marco elegido por el presidente López Obrador para definir su política energética. Si va en la ruta previsible, impondrá lo que algunos califican como un rescate de esa industria y para otros, me incluyo, un retroceso que puede llevarnos a graves problemas, similares a los de los principios de los 80 en el sector.
La decisión es ideológica, es la economía manejada desde Palacio Nacional y se basa en la idea de que México debe ser autosuficiente en energía, no a partir de empresarios invirtiendo y produciendo en un mercado global, sino a partir de lo que generen las empresas estatales; en todo caso la actividad privada deberá estar subordinada a ésta.
En el equipo gubernamental no todos piensan así: muchos, asumiendo que se han cometido excesos en la apertura del sector, saben que la ruta que se seguía es la mejor, abrir el sector, licitar áreas, establecer asociaciones, construir gasoductos que en los hechos aprovechen lo que es una realidad: un mercado común energético que incluye a toda América del Norte (cuyas bases incluso están plasmadas en el texto del nuevo TLCAN).
Pero ésa no es la visión del gabinete energético y del propio Presidente. La secretaria Rocío Nahle quiere un sector cerrado y defiende la construcción de Dos Bocas, una inversión inútil para una obra que será un barril sin fondo y que no terminará, siquiera, inaugurando López Obrador, mucho menos comenzará a operar durante su mandato. Lo más grave no es eso, es la decisión de concentrar en CFE y Pemex, acabando incluso con sus gobiernos corporativos, toda la producción energética. Ni vamos a tener el petrolero suficiente ni vamos a explorar y extraer más ni vamos a poder dejar de comprar gasolina y otros productos del exterior ni mucho menos vamos a poder generar la energía eléctrica que el país requiere.
Si se atiende con atención la Reforma Energética aprobada en el pasado, el mayor cambio está en el gas, no en el petróleo. Es en la explotación de las enormes reservas de gas que tenemos sobre todo en la frontera norte. Para muchas de esas explotaciones, como se hace en todo el mundo, se debe utilizar el fracking, que este gobierno anunció que no utilizará. De esa forma, paradójicamente, estaremos cada vez más lejos de poder ser autosuficientes, muchas plantas tendrán que seguir funcionando con carbón, contaminando mucho más, y seguiremos comprando gas que proviene de Texas, a unos kilómetros de nuestra frontera, que se extrae utilizando fracking.
En última instancia, la gran falla de la política energética que se confirmaría hoy es que no se asume que nuestra economía, y sobre todo el sector energético, se inscriben en una economía global y regional, donde la integración en esos ámbitos con Estados Unidos es ya demasiado profunda.
¿Hay posibilidades de ratificar? Por supuesto, en el propio equipo gubernamental hay funcionarios que entienden muy bien esta realidad y que, sin abandonar las principales líneas del lopezobradorismo, pueden implementar políticas mucho más eficientes y racionales. En Hacienda, en la oficina de la presidencia, todos quienes llevan la relación con los empresarios (la de verdad), saben que la ruta que se intenta imponer no es la correcta y es allí donde existe uno de los debates más intensos dentro de la propia administración. El tema es ahora llevar ese debate al propio Presidente de la República.
En la seguridad, por el contrario, no hay tantos debates, pero estamos en una situación de crisis inocultable. Lo sucedido en Veracruz puede ser causa, como dice el gobernador Cuitláhuac García, de los golpes que ha recibido el crimen organizado, que no es muy diferente de lo que dijeron en su momento Javier Duarte o Miguel Ángel Yunes. En realidad, pareciera que no existe control sobre estos grupos, que se terminaron de romper los equilibrios internos y que hay organizaciones, como el Cártel Jalisco Nueva Generación, que quieren acabar con los reductos que les quedan a los sucesores de los Zetas, divididos en varias organizaciones. Y pareciera que, como ocurre en Guanajuato, el gobierno estatal está esperando que la Guardia Nacional se instale en el estado para solucionarle los problemas, lo que será insuficiente si las fuerzas estatales y municipales no asumen también su papel. Algo similar sucede en Guanajuato, incluso con actores criminales muy parecidos. Y el escenario se amplía a otros estados. Ahí está el asesinato del periodista Santiago Barroso en San Luis Río Colorado para demostrarlo.
Son los dos grandes capítulos, sin ignorar otros, que se deben afrontar pasados los cien días. En uno la brújula está perdida, hay que desecharla y cambiar el rumbo. En el otro está bien orientada, pero no alcanzará si no existe un compromiso mucho más amplio con un objetivo común.
LA DIVISIÓN ZAPATISTA
La ruptura entre el FLN y el EZLN no es un tema marginal. Tendrá repercusión en muchos ámbitos y en todo el sur del país. Lo veremos por ejemplo, a la hora de construir el tren maya o en los programas de forestación. Es parte también de una estrategia que se sigue ante los grupos muy radicales: buscar que se definan, están con Andrés Manuel López Obrador o con sus dirigencias tradicionales.

viernes, 15 de marzo de 2019

Revocación de mandato

Guillermo Velasco Barrera
Mural, 15 Mar. 2019

Uno de los temas recurrentes en la narrativa del Presidente López Obrador, desde los tiempos de campaña, ha sido la promesa de someter a una consulta popular, a mitad del sexenio, si debe o no continuar al frente del gobierno en virtud de sus resultados. "El pueblo pone, el pueblo quita", sostiene.

Tal "consulta popular", para la denominada revocación de mandato, será la madre de todas las consultas en la gestión de López Obrador, y como en todas las anteriores, el resultado ya lo conocemos, pues se trata igualmente de una estrategia que consiste en arropar en la supuesta voluntad del pueblo sabio, decisiones previamente tomadas. Una simulación más.

Pero el peso de esta maniobra del Presidente en su estrategia electoral es determinante. Los legisladores de Morena están planteando una reforma constitucional para que la consulta de revocación de mandato se realice el 6 de junio de 2021, misma fecha en que tendrán lugar las elecciones para renovar la Cámara de Diputados. Lo anterior significa que López Obrador estará en la boleta en el próximo proceso electoral.

Los grupos opositores a Morena exigen que la referida consulta se lleve a cabo en diciembre de 2021, justo cuando López Obrador estaría llegando a la mitad de su mandato. Lo anterior no sucederá, desde luego, pues empatar la elección intermedia con la "revocación de mandato", significa incidir de forma determinante con la marca AMLO en el rumbo de los próximos comicios.

El Presidente arrasó en la pasada elección y se convirtió en una verdadera locomotora, logrando victorias para su partido en lugares en donde prácticamente no existía o no tenía la suficiente fuerza. López Obrador subió al "carro ganador" a candidatos a puestos de elección popular que jamás hubieran ganado, de no ser por el fenómeno político que significó el abanderado de la coalición "Juntos Haremos Historia".

Además, la popularidad del Presidente se ha consolidado, no tanto en virtud de su resultados, sería muy temprano para una valoración al respecto, sino debido a la enorme conexión que logra con millones de personas que se identifican con el discurso de polarización y resentimiento que ha construido, discurso que va acompañado de dádivas y entrega de recursos que, sin dejar de reconocer que son paliativos para una indiscutible situación de injusticia que prevalece en el País, fidelizan a millones de votantes con el caudillo que "atiende al pueblo" sin intermediarios.

Y tal popularidad, que al parecer no menguará pronto, será un factor que podría incidir de forma importante en la intención de voto de las elecciones de 2021, máxime cuando el personaje más conocido de Morena estará en la boleta. Mucha gente no sabrá nada respecto a los perfiles que van a contender por posiciones en el Congreso, pero el mensaje subyacente de la consulta de revocación de mandato será: "vota por los candidatos de Morena".

De la mano de este espaldarazo a los candidatos del partido oficial en 2021, la consulta de revocación de mandato será en la práctica un refrendo presidencial que podría ser el primer paso para modificar la Constitución a efecto de dar paso a la reelección consecutiva del Presidente.

Simplemente hay que seguir su narrativa para comprender hacia donde apunta la estrategia trazada por el Gobierno. El Pueblo es el amo y señor, el pueblo es sabio y el pueblo manda, el pueblo pone y el pueblo quita, nada sin la voluntad del pueblo. Y el "pueblo" decidirá en 2021 que López Obrador debe continuar hasta el final del sexenio, y posiblemente más.

De esta forma, la eventual reelección del Presidente será, no la obstinación de López Obrador por aferrarse al poder, sino el respeto irrestricto a la decisión del pueblo. Por lo pronto, habremos de reconocer una gran consistencia en la estrategia política de la nueva clase gobernante para intentar construir una hegemonía política verdaderamente inamovible.

 
 
@gvelascob

Ni Revocación Ni Reelección..... COMPARMEX


miércoles, 13 de marzo de 2019

La “señora de…” ya es ministra de la SCJN

Francisco Gardias, Excelsior
13 de Marzo de 2019
Lo que ni el PRI se atrevió a hacer con Raúl Cervantes, sí lo hizo Morena: imponer un “ministro carnal” en la SCJN, a pesar de que hay un claro conflicto de interés. 
Como lo adelantamos aquí el pasado jueves, Yasmín Esquivel Mossa, esposa del empresario proamloísta José María Riobóo, es la sucesora de la jubilada ministra de la Corte, Margarita Luna Ramos. Otra vez se impuso la habilidad negociadora de Ricardo MonrealEsquivel logró ampliamente la mayoría calificada que la elección requería. La nueva ministra obtuvo 95 votos a favor de 121 posibles.
Y sin embargo, fueron necesarias dos rondas de votaciones para su elección, no se logró la mayoría calificada en la primera, en la que obtuvo 66 votos; Loretta Ortiz, 14 votos, y Celia Maya, cero votos. Se declaró un receso para negociar. La condición del PRI para apoyar a Esquivel fue que Morena no impusiera a sus candidatos en las elecciones que se vienen en el Senado: la de los magistrados de las salas regionales del TEPJF; y de los integrantes de la CRE, cuya terna salió reprobada en comisiones.
Yasmín fue la primera de la terna en hablar ante el pleno. La mujer, que ha dedicado 35 años al servicio público, nada dijo del cacareado conflicto de interés ni de su marido constructor. Ni siquiera repitió la pegadora frase “no soy la señora de…”, como lo hizo en comisiones. Dijo, eso sí, que la SCJN debe ser el dique que contenga excesos de cualquiera de los poderes, y se comprometió, como lo hacen todos, a “defender la autonomía e independencia judicial, presupuesto indispensable en un Estado Constitucional de Derecho”.
Esquivel ha sido cuestionada por su papel como magistrada del Tribunal de lo Contencioso Administrativo frente al caso de la famosa “Supervía” en tiempos de Marcelo Ebrard.
La organización Greenpeace y los vecinos de la zona sur de la ciudad le pidieron que se abstuviera de votar en su calidad de magistrada. No lo hizo, a pesar de que su marido era el mero mero de una de las constructoras que hacían la obra.

Economía en marcha

JAQUE MATE / Sergio Sarmiento 13 marzo 2019

"Las estadísticas son como
los bikinis: lo muestran todo
excepto lo esencial".

Popular
 
 
Las cifras de empleo y consumo que citó el presidente Andrés Manuel López Obrador en el informe por sus 100 primeros días de gestión son estrictamente correctas, pero engañosas. El mandatario argumentó, con base en estas cifras, que la economía "está en marcha; aún crece poco, pero no hay ni asomo de recesión, como quisieran nuestros adversarios conservadores o como pronostican con mala fe sus analistas".

"En este año, según datos del Seguro Social, se han creado 220,628 nuevos empleos y la recuperación del poder adquisitivo está mejorando el consumo interno. Las tiendas de autoservicio y departamentales reportan un incremento de 2.5 por ciento en las ventas de enero con respecto al mismo mes del año anterior".

Es verdad que el IMSS reportó 20,299,993 empleos formales en febrero de 2019, un aumento de 220,628 sobre los 20,079,365 de diciembre de 2018. El Presidente, sin embargo, omitió mencionar que en los mismos meses de enero y febrero de 2018 se crearon 278,033 empleos por lo que, si acaso, el resultado del inicio de este 2019 es decepcionante. Tampoco informó que en diciembre de 2018 se perdieron 378,561 empleos, la mayor cifra registrada por el IMSS. Una forma más correcta de reportar los resultados habría sido señalar que en los tres primeros meses de gobierno se perdieron 157,933 empleos formales (STPS, "Puestos de trabajo registrados en el IMSS"). No tenemos, por otra parte, ningún informe sobre el número de despedidos u obligados a renunciar a puestos de confianza o de honorarios en el gobierno.

Es verdad que el gobierno elevó el salario mínimo 16 por ciento en la mayor parte del país y 100 por ciento en la frontera, pero esto no se ha reflejado en una mejoría en el consumo. La Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) reportó para enero de 2019, es cierto, un aumento en ventas de 2.5 por ciento anual a tiendas iguales, pero es un aumento nominal que no descuenta la inflación. La inflación anual en enero fue de 4.37 por ciento por lo que las ventas de la ANTAD no compensaron el aumento en precios. Estamos registrando una contracción, y no un aumento, en el consumo real.

Tiene razón el Presidente: no hay, hasta el momento, asomo de recesión, en buena medida porque no ha habido tiempo para ello. Una recesión se define popularmente como una contracción en dos trimestres consecutivos, pero todavía no tenemos las cifras del primer trimestre de 2019. La última recesión formal en México fue en 2009, cuando la economía cayó 5.3 por ciento. En 2013 hubo una contracción en el segundo trimestre, pero la economía subió 1.3 por ciento en todo el año. México, pese a lo que dice el Presidente, ha tenido uno de sus periodos de crecimiento más largos de la historia, desde 2010 hasta diciembre de 2018. No hay indicaciones de que se aproxime una recesión. Citibanamex ha señalado la "posibilidad" de una recesión, pero para este 2019 solo ha bajado su pronóstico de crecimiento de 1.7 a 1.4 por ciento.

López Obrador tiene, por supuesto, un optimismo abrumador. En su informe afirmó que, "si se acaba con la corrupción y se gobierna con austeridad, se puede obtener más crecimiento económico". En la mañanera de ayer reiteró que "México va a ser un ejemplo mundial". Ojalá. Por lo pronto su gobierno es todavía muy joven. Se han perdido empleos y ha caído el consumo real, pero esto es normal en un inicio de sexenio. El problema es que el Presidente, en lugar de reconocerlo, manipula las cifras.

 
 
· DESAUTORIZADO
 
Apenas publicó el Financial Times la declaración del subsecretario de Hacienda Arturo Herrera de que "no autorizaremos" la construcción de una refinería, cuando AMLO declaró que la refinería sí va. La economía se maneja desde Palacio.

 
@SergioSarmiento

jueves, 7 de marzo de 2019

Partidos y gobernadores ternuritas

JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ, 07 de Marzo de 2019, excelsior.
Para mis queridos Minvielle Vicent. Para los Mauricio, Leonardo, Carola y       Liz, con un abrazo solidario              
Resulta incomprensible que el gobierno federal quiera acabar con la red nacional de refugios para mujeres víctimas de la violencia. Decir que la mayoría de esos refugios actúan con irregularidades y que se los va a mantener pero bajo la rectoría del Estado, como sostuvo ayer la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, es una forma de acabar con la red y ponerla bajo la tutela y el servicio del gobierno. Con todo, les fue un poco mejor que a los albergues infantiles, cancelados, y nunca mejor utilizada la palabra, sin piedad.
En el fondo de todo esto está el interés, manifiesto y público, de acabar con los organismos autónomos y con las organizaciones de la sociedad civil que funcionan al margen de la “sociedad política”, diría Gramsci. Al presidente López Obrador, de la sociedad civil no le gusta ni el nombre, y los organismos autónomos, son, para él, instancias simuladoras, producto del proyecto neoliberal.
Hay que acabar con unas y otros. Es mucho más simple insistir en que todo se trata de una lucha del pueblo (conformado sólo por sus seguidores) contra los conservadores (que son todos los demás). Ningún organismo social o autónomo puede existir como un contrapeso y limitador de las acciones del Estado y mucho menos puede recibir recursos del Estado, porque el Estado sólo sirve, en esta concepción maniquea y de blancos y negros, al pueblo que participa, pero que no se organiza en forma autónoma porque para eso están su partido y su gobierno. Uno pensaría que ante esa concepción sería relativamente fácil oponer la visión de la sociedad civil organizada y de partidos opositores, como contrapeso al exceso de centralismo y estatismo. No ha sido así: salvo con capítulos muy puntuales como el de los albergues y el de las estancias infantiles, se ha movido esa sociedad civil y esos partidos en un intento de frenar o, por lo menos, exhibir la medida.
Los gobernadores, que a veces, la verdad, se merecen el adjetivo de ternuritas que les endosó el Presidente, salvo alguna que otra excepción, tampoco han sabido o querido dar la cara ante el embate gubernamental. Lo hacen ahora hartos, con razón, de la estrategia del abucheo en cada acto en el que participan con el presidente López Obrador. Ya se ha divulgado hasta el manual que deben seguir los militantes de Morena en esos eventos para exhibir a los mandatarios estatales.
Los gobernadores deben entender que la única forma de contrarrestar esos movimientos es haciendo política y para hacer política deben tener bases y ellos también movilizarlas. Pero, una vez más con excepciones muy señaladas, han caído en una zona de confort donde lo único que quieren es que los dejen terminar su periodo en paz.
No hemos visto que exijan atribuciones para conformar sus propios cuerpos de seguridad (mejor dicho, los exigen, pero no los integran porque prefieren que mejor se encarguen marinos, soldados o mañana la Guardia Nacional, de sus problemas); no hemos visto que reclamen y movilicen cuando los derechos de sus estados son atropellados, cuando no reciben presupuesto o cuando proyectos esenciales (como son los de la CFE o de Pemex) son cancelados o congelados. Qué mejor ejemplo que el Estado de México, cuyo gobernador no ha dicho ni una palabra, no ha peleado nada por el cancelado aeropuerto de Texcoco, que hubiera creado decenas de miles de puestos de trabajo e inversiones millonarias en su entidad.
Pero lo que asombra es que no exista en la Conago una verdadera rebelión por la existencia de los superdelegados que ya realizan, como verdaderos gobernadores de facto, actos de masas y distribuyen dinero federal sin siquiera avisarle a los gobernadores constitucionales.
Es verdad que la legitimidad de los superdelegados está hoy en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pero no se ve acción política alguna que busque presionar a la Corte para que desaparezca esa posición a todas luces inconstitucional y virreinal.
A ver cómo actúan los partidos ahora que también les quieren reducir los recursos. Siempre he pensado que el financiamiento público de los partidos tendría que ser mínimo, que éstos deberían tener espacios mucho más importantes para el financiamiento privado y que tampoco tiene sentido alguno que se les otorguen espacios amplísimos en radio y televisión para hacerse publicidad gratuita.
Pero estamos en una situación muy especial: el gobierno federal ha centralizado todas las funciones del Estado, tiene una clientela política vía las transferencias personales de todo tipo de 22 millones de personas (ver el excelente artículo sobre el tema de María Amparo Casar, publicado en este número de Nexos), tiene un control inocultable sobre numerosos medios de comunicación, ha cortado financiamiento, como veíamos, a organismos civiles y órganos autónomos. Si
ahora también reduce seriamente los recursos a los partidos de oposición, ésta por definición estará al punto de la desaparición, porque además se mantiene la prohibición de financiarse con recursos privados, lo que podría ser una salida en muchos sentidos.
Si los partidos y los gobernadores de oposición no reaccionan, si siguen simplemente agachando la cabeza y esperando tener justicia y gracia del supremo, que no se asombren si después el propio Presidente de la República los llama ternuritas.

En malos pasos, y no queremos ver

Pablo Hiriart, 7 de marzo 2018, El Financiero.

Hay legisladores que actúan como un chango con navaja. Cuidado, son del partido en el gobierno.
El senador Salomón Jara, vocero del grupo parlamentario de Morena en la Cámara alta, anunció que su partido presentará una iniciativa para que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) esté obligada a decretar la revocación de permisos a las agencias calificadoras cuando sus evaluaciones “atenten de manera deliberada contra la estabilidad financiera”.
Es posible que el secretario de Hacienda, Carlos Urzúa (el verdadero contrapeso que hay en el gobierno), logre hacerles ver la gravedad de su iniciativa y la congelen por un tiempo, pero eso es lo que piensan en Morena.
Piensan como si estuvieran gobernando Corea del Norte, y no un país libre, de economía abierta y con empresas que cotizan en los mercados internacionales.
Creen en el mundo de marranos con smoking y dientes afilados con un sombrero de Fitch, Moody’s o Standard & Poors, que pretenden devorarse a los buenos mexicanos.
Viven en el mundo de Kim Jong-un. Y quieren que todos vayamos para allá.
¿Quieren un reflejo de lo que piensan en el partido gobernante, en un solo párrafo?
Dijo ayer el vocero de los senadores de Morena:
“Queremos proponer a la CNBV que ahora tenga la facultad y la obligatoriedad (sic) de revocar la autorización para organizarse, de operar como institución calificadora de valores, cuando estas instituciones presenten evaluaciones o calificaciones que no se apeguen a los principios de independencia, objetividad, rigurosidad, autenticidad, veracidad, integridad y transparencia, o se atente de manera deliberada contra la estabilidad financiera de los mercados o contra alguna empresa o sector determinado”.
Ahí está lo que piensan. ¿No nos damos cuenta de lo que eso encierra?
Ese párrafo expresado por el vocero de la bancada mayoritaria en el Senado, del partido gobernante, tarde o temprano va a ser utilizado para regular otro tipo de libertades.
Se aplica, por ejemplo, a la libre circulación de las ideas y a los medios de comunicación.
Puede aplicar a los partidos políticos de oposición.
A todo el que, a juicio del gobierno, no se apegue a ciertos parámetros y “atenten contra la estabilidad” política, social, o el apellido que le quieran poner.
Más grave aún es que esta lógica dictatorial, de pretender acallar al que piensa diferente, no la toman de los tuits de Gerardo Fernández Noroña o de algún viejo manual estalinista.
No: la esencia de estos atentados contra los criterios independientes (hasta ahora verbales, pero que aspiran a convertir en leyes en menos de cien días de gobierno) la abrevan de las conferencias mañaneras del Presidente de la República.
El Presidente acusó el martes que “las calificadoras permanecieron calladas cuando imperó la corrupción”.
Y hundió el acero: “Standard & Poors nos castiga por 36 años de política neoliberal”.
Lo primero es absurdo: las calificadoras no evalúan corrupción, sino que avisan a los tenedores de acciones que el panorama viene bien, o mal, en países y empresas que emiten bonos o cotizan en mercados internacionales.
Y lo segundo, en consecuencia, es mentira: la baja de calificación se la hacen a las políticas públicas de este gobierno, no a la del anterior ni el ante anterior.
No le creen al agrónomo que pusieron en Pemex, con su proyecto de apostarle a la refinación en lugar de asociarse para recuperar reservas y extraer más petróleo.
Con falacias de rancio aliento nacionalista se ataca a las calificadoras, como si dudar del futuro de este gobierno fuera una ofensa a la patria.
Cancelaron un aeropuerto, embisten contra organismos autónomos, cancelaron las subastas eléctricas, congelaron la reforma energética… ¿y quieren que las calificadoras nos aplaudan y vengan las inversiones?
Y si no lo hacen, el instinto les manda prohibir la operación de las calificadoras en México.
Cuando les empiece a ir mal –porque han tomado un camino equivocado–, así querrán hacer con los medios de comunicación donde se señalan sus errores.
Así querrán hacer con los partidos o dirigentes políticos que aglutinen a la parte de la sociedad que piensa diferente al oficialismo.
Así están haciendo, aquí y ahora, con los organismos independientes de la sociedad civil.
Por cierto, ayer en su conferencia matutina, el presidente López Obrador se refirió a esas organizaciones civiles de la siguiente manera:
“¿Organismos independientes? ¿Independientes de qué? Son independientes del pueblo. Son dependientes de la oligarquía”.
En esos pasos andan Morena, sus legisladores y el Presidente de la República.
¿No lo queremos ver?

miércoles, 6 de marzo de 2019

Sin electricidad

Sergio Sarmiento 6 de marzo 2019, Mural.

"Toda empresa requiere
de una perspectiva de largo plazo".

Jeff Bezos
 
 
El gobierno de López Obrador, a través de una de sus peculiares consultas, respaldó la termoeléctrica de Huexca, Morelos, aun cuando no hay todavía fecha de operación. Esta termoeléctrica es importante porque el resto de la inversión en energía está detenida. La razón es que no hay certeza jurídica.

El Presidente anunció el 9 de diciembre de 2018 que iba a lanzar un "rescate" del sector energético. Su plan, sin embargo, es reducir la producción en las nuevas plantas privadas, "ya que la producción con gas fue un negocio bien maquinado". El objetivo es "ir hacia la autosuficiencia", o sea, priorizar la producción de las plantas de la Comisión Federal de Electricidad, aunque sean viejas, ineficientes y contaminantes.

La apertura del mercado de electricidad en México fue bastante limitada. "La CFE -me explica un ejecutivo de la industria- mantuvo varios monopolios, entre ellos el de la transmisión y la energía doméstica así como el de las empresas pequeñas y medianas. Solo se abrió la electricidad al sector privado en grandes consumidores". El monopolio es tan grande que los recursos que tiene la CFE no le alcanzan para cubrirlo. Los productores independientes de energía (PIE) solo pueden vender electricidad a los grandes consumidores, como mineras y siderúrgicas, o a la propia CFE, que obtiene así una mayor capacidad sin tener que hacer las inversiones que le restarían capital o incrementarían su ya elevado endeudamiento.

Las inversiones privadas han sumado unos 25 mil millones de dólares en los últimos años y han ayudado a mantener la generación que ha permitido el crecimiento del país. Han hecho posible también sustituir muchas de las plantas viejas, particularmente las de carbón o combustóleo. México cuenta ya, gracias a la inversión privada, con una amplia red de termoeléctricas de gas de ciclo combinado más limpias y eficientes.

En electricidad, sin embargo, las inversiones deben planearse con años de anticipación. Si bien las inversiones privadas permitieron crear un suficiente margen de reserva operativo, el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) prevé una escasez de electricidad entre 2021 y 2022. Parece mucho, pero las plantas para cubrir la nueva demanda deben construirse ya.

La inversión privada se ha paralizado "porque no hay certeza jurídica ni de rumbo". Los inversionistas privados no pueden someterse a un sistema en el que, una vez que realizan una inversión que cumple con la ley, quedan sometidos a consultas populares.

Una planta generadora de ciclo combinado puede costar entre 500 y 600 millones de dólares; las turbinas, que son la parte más cara, cuestan alrededor de 300 millones de dólares y deben ordenarse con años de antelación. Si no hay certeza de que las instalaciones contarán con gas o recibirán permiso de operar, nadie invertirá en ellas.

México necesita 7 mil millones de dólares anuales en nueva inversión simplemente para cubrir la demanda esperada. La CFE podría tratar de realizarla, pero esto representaría mayor deuda o un subsidio gubernamental que obligaría a mayores recortes en el gasto público.

Lo lógico es que la CFE invierta en mejorar su infraestructura en los campos en que sigue teniendo monopolio. Las inversiones privadas también se necesitan, pero no se harán mientras persista la actual incertidumbre jurídica. Si el capital no se invierte en México pronto, se irá a otros países. Y cuando se agote el margen de reserva, ya no habrá forma de generar suficiente electricidad para surtir la demanda.

 
 
· CONFIANZA
 
Las críticas de los especialistas poco importan. El indicador de confianza del consumidor registró su tercer mes al alza y alcanzó en febrero un máximo histórico de 48.81 puntos. Los consumidores sí le tienen confianza a López Obrador.

 
@SergioSarmiento