martes, 21 de noviembre de 2017

El mensaje de Andrés Manuel

RAYMUNDO RIVA PALACIO, 21 NOV. 17, EL FINANCIERO.

Andrés Manuel López Obrador ha invertido tiempo en buscar cambiar la opinión del sector empresarial que en dos campañas presidenciales previas tomó una abierta posición en su contra, financiando inclusive a sus rivales. En las elegantes residencias de Lomas de Chapultepec se ha reunido a comer con algunas de las figuras cuyas acciones, al frente de sus empresas, pueden mover el Producto Interno Bruto. Ha hecho lo mismo con los capitanes de la industria en Monterrey, el otro polo de poder económico en México, pero no parece terminar de persuadirlos de que es la mejor opción que tiene el país. Después de todo, como admiten algunos de esos empresarios, están decepcionados de dos sexenios panistas y frustrados porque el regreso del PRI al poder está muy lejos de lo que pensaban sería. Ni sabían cómo gobernar el país y llevarlo a mejor destino ni habían visto la corrupción tan extendida como en la actual administración.

Este panorama ha hecho lo que Jorge Buendía, la cabeza de la empresa de opinión pública Buendía & Laredo, caracteriza como “un muy mal humor” de los mexicanos en estos tiempos. El 64 por ciento, dijo Buendía la semana pasada en una presentación en el Centro Woodrow Wilson de Washington, piensa que el país va en una dirección equivocada, que es una proporción similar de los electores que votaron en 2012 por otra opción que no fuera Enrique Peña Nieto; se mantienen inamovibles como fuerza opositora. Quien la ha canalizado, según Buendía, es Morena, el partido de López Obrador, que cuando nació oficialmente en 2015 tenía 15 por ciento de opinión positiva, mientras que en 2017 subió 22 puntos, hasta ubicarse actualmente en 41 por ciento. 

López Obrador se mantiene, como si le perteneciera, en el primer lugar de las encuestas electorales. Aunque en este momento los estudios miden conocimiento de nombre (rebasa el 95 por ciento de mexicanos que lo conocen), mantiene un núcleo muy sólido entre los electores, que le ha permitido tener garantizada una tercera parte del electorado. Esto no le ha servido, empero, para ganar dos elecciones presidenciales, ni ha sido suficiente para poder montar una oposición social de envergadura como respaldo a sus impugnaciones. Su respuesta ante ello ha sido ratificar sus viejas banderas nacionalistas y mantener su decisión de que en caso de ganar la presidencia de la República, desmontará las reformas del presidente Peña Nieto, en particular la energética y la educativa.

Los mensajes de López Obrador no han caído bien entre las clases empresariales y los inversionistas, ante los cuales no ha podido –ni querido– modificar si imagen. ¿Hay razones objetivas para el temor a que López Obrador sea presidente el próximo año? “Siempre existe la posibilidad de que AMLO, por sí mismo, le recuerde a los mexicanos por qué nunca podrán confiarle la presidencia”, escribió recientemente Richard G. Miles, director de la Iniciativa del Futuro México-EU del Centro Estratégico de Estudios Internacionales en Washington. “López Obrador es un populista autoritario de corazón. Si insiste en deshacer la reforma energética o sabotea las delicadas negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte o apoya a Venezuela, podría empujar a los votantes hacia opciones menos atractivas pero más seguras. O podría, difícilmente, mantener la autodisciplina y martillar el único mensaje con el que está ganando: todos los demás son unos ladrones”.

El mensaje de López Obrador ha sido una constante en la preocupación de empresarios e inversionistas. En enero, el Financial Times, el diario británico que junto con The Wall Street Journal es el de mayor influencia en esos sectores en el mundo, comparó a López Obrador con Donald Trump, caracterizándolo como “otro populista, antiestablecimiento que esperaría seguir los pasos del presidente electo de Estados Unidos”. En mayo, Shelly Shetty, una de las directoras de la agencia calificadora Fitch Ratings, dijo que la victoria de López Obrador generaría “incertidumbre y volatilidad” en México. 

Hace unos días Niall Walsh, director asociado de Global Risk Insights, escribió que la victoria de López Obrador comprometería la potencia regional de México. “Los inversionistas internacionales favorecen instituciones fuertes y estables, y temen de líderes populistas que amenazan con desmantelar las normas y las estructuras burocráticas”, agregó. “Considerando su disposición a prevenir la implementación de las reformas promercado, el potencial de la elección de AMLO traería negatividad en los mercados. Sería probable un declive en el valor del peso, acompañado por una reducción en el crecimiento, comparado con otras economías latinoamericanas”.

Las preocupaciones del capital mexicano y extranjero nacen de su programa de gobierno, donde ven una modificación de la competencia del mercado por un modelo de sustitución de importaciones, que fue la política económica que mantuvieron los presidentes Luis Echeverría y José López Portillo que metió a México a 12 años de crisis profunda. No les gusta su lenguaje, como donde dice que la privatización es sinónimo de robo, o cómo concilia sus propuestas de ampliación del gasto público y proyectos de obra pública e infraestructura, sin un plan de ingresos que no sea la captación de recursos mediante la reducción de la corrupción, o iniciativas muy atractivas para el electorado, pero sin impacto real en las finanzas públicas, como la venta del avión presidencial.

Al presentar López Obrador este lunes una síntesis de nueve páginas de su Plan de Desarrollo, no disipó los temores. Más bien, en el concepto general de su programa se mantienen los mismos objetivos que ha venido plateando por meses y que hacen que lo vean en amplios sectores con reservas y antagonismos.

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viernes, 17 de noviembre de 2017

“A mí no me apantalla Trump, yo no soy Peña", dice AMLO

El Financiero, 17 nov 17.

El gobierno de EU y el actual presidente tendrán que aprender a respetar a México, por lo que acabarán los insultos y el racismo contra el país, aseguró el presidente de Morena al arrancar una gira en Sonora.

URES, Sonora. Andrés Manuel López Obrador aseguró que el gobierno de Estados Unidos y en especial Donald Trump, tendrán que aprender a respetar a México y a su gobierno, por lo que acabarán los insultos y el racismo en contra de nuestro país si el llega a la presidencia de la República.

“A mi no me va apantallar Donald Trump, yo no soy Peña, díganles a sus familiares y amigos en Estados Unidos que vamos a ofrecer condiciones para que quien quiera permanecer allá tendrá el respaldo y protección del gobierno mexicano”, señaló el presidente del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) al arrancar una gira por Sonora y Chihuahua en la que tiene previsto visitar Agua Prieta y Cananea, cuna de la Revolución Mexicana.

“Van a tener que aprender a respetar a los mexicanos, vamos a respetar a todos los gobiernos del mundo, pero les vamos a pedir que respeten a los mexicanos.

"Que no haya mal trato y sobre todo que se acaben los insultos que han habido en los últimos tiempos, hasta racismo en contra de los mexicanos y eso se tiene que acabar”, manifestó en la asamblea informativa con pobladores de este municipio que está al pie de la sierra sonorense.

López Obrador dijo que su estrategia para la protección de los migrantes mexicanos, será convertir a los 50 consulados de México en Estados Unidos en procuradurías de defensa del migrante, y que ofrecerá además condiciones para que la gente que así lo desee pueda regresar a sus lugares de origen.

En su cuarta gira por Sonora en este año recalcó también que las diferencias con Ricardo Monreal quedaron atrás y que juntos van a permanecer en Morena para seguir adelante con su lucha.
“No se va al PRI, ni con algún partido palero de esos que sobran, como el PAN y el PRD”, acotó.

Andrés Manuel dijo que ya falta poco para la cita electoral, pues son 7 meses únicamente, por lo que instó a sus seguidores a no permitir que se quede el actual régimen, pues consideró sería una lástima perder la oportunidad de cambiar.

“Estamos muy cerca de lograr entre todos el inicio de la transformación del país y van a cambiar las cosas, ya no va ser lo mismo, por eso lo que tenemos que hacer ahora es seguir adelante, reclamar que cumplan, y estar preparándonos para el cambio, echar un ojo al gato y otro al garabato”, pidió.

En ese sentido recalcó que ya no se debe dejar que la mafia del poder siga mandando, pues a su ver el PRI o el PAN son la misma cosa.

“Para decirlo con claridad, cada vez las cosas se van a poner peor… son lo mismo PRI y PAN”, acotó.

lunes, 13 de noviembre de 2017

2018: Ya llegaron, ¿los rusos?

RAYMUNDO RIVA PALACIO, 13 nov. 17 El financiero.

Andrés Manuel López Obrador se convirtió en el primer político de envergadura que toca el tema de la posible intervención de agentes rusos en la campaña presidencial del próximo año. En un evento en San Luis Potosí señaló que la sucesión presidencial sólo compete a los mexicanos y que estaría pendiente y, en dado caso, denunciaría si algún gobierno extranjero pretende inmiscuirse en los asuntos nacionales. No hay mucho de dónde asirse en sus declaraciones, pero lo relevante es que ya entró a un tema que para la mayoría de los mexicanos, políticos o sociedad, parece lejano, paranoico y del cual México está blindado. No hay ninguna indicación de que esto sea cierto,

La información oficial que se tiene sobre el tema de los hackers se refiere únicamente a los ataques cibernéticos conocidos como DOS, que significa Ataque de Negación de Servicio, que es cuando mediante la solicitud masiva para el acceso a una página en internet satura al servidor y termina por tirarlo ante la incapacidad para poder procesar todas las peticiones. Estos ataques pueden venir de individuos, organizaciones o gobiernos que buscan la disrupción de los sistemas y de infraestructuras, para robar información o alterar el contenido de las páginas.

La Policía Federal tiene una rama, la Policía Cibernética, que opera 24 horas en el búnker de la Comisión Nacional de Seguridad, frenando y combatiendo miles de ataques –literalmente– que hay todos los días contra México, en una lucha que no se ve, pero que es intensa. El campo de batalla cibernético se aprecia en el cuartel general de la Policía Cibernética con una pantalla donde se ven cientos de líneas que cruzan desde distintos puntos del mundo sus ataques contra servidores en México, cuya gran mayoría son neutralizados. El Instituto Nacional Electoral, por su parte, comenzó a revisar y verificar sus sistemas de protección para evitar que sean hackeados el próximo año. No son los únicos en protegerse. Todas las instituciones, públicas y privadas, organizaciones, medios de comunicación e incluso individuos, instalan lo que se conoce como firewall, que son sistemas de seguridad que construyen barreras para evitar el hackeo o los virus.

Todo esto, sin embargo, no tiene que ver ni con lo que señaló López Obrador ni con el riesgo y la vulnerabilidad en la que se encuentra México. A principio de septiembre se planteó en este espacio si -ante las crecientes y documentadas pruebas de que el gobierno ruso se estaba inmiscuyendo en cada una de las elecciones en el viejo Occidente- México podría ser una futura víctima cibernética. Desde entonces, ha habido novedades. Analistas privados han encontrado cuentas en varios puntos del mundo desde donde se han estado colocando mensajes en las redes sociales pobladas por mexicanos con informaciones falsas, ataques a gobiernos específicos, a personas en particular y textos que buscan la polarización y el estímulo del odio.

Estas características no son diferentes a las que se vieron durante las elecciones en Estados Unidos, donde intervinieron hackers al servicio del Kremlin. La intervención más reciente se dio alrededor del referéndum en Cataluña del 1 de octubre. Javier Lesaca, profesor en la Universidad de Navarra e investigador visitante en la Universidad George Washington, en la capital estadounidense, analizó poco más de cinco millones de mensajes en redes sociales, donde concluyó, de acuerdo con un reporte del diario El País, que los medios de propaganda rusos, RT (Russia Today) y Sputnik utilizaron un alto número de cuentas chavistas y Venezuela para propagar una imagen negativa de España. La principal conclusión del estudio, señaló el matutino madrileño, es que líderes políticos e instituciones tradicionales han perdido peso a la hora de influir en la opinión pública, y su lugar ha sido ocupado por otros actores, mucho más difíciles de seguir y controlar, que no se circunscriben al ámbito político y mediático de un solo país.

Los analistas privados mexicanos que han hecho trabajo forense en redes sociales por más de un año, identificaron cuentas en Australia y Nueva Zelanda, en Oceanía, y Croacia o Polonia (en especial Cracovia), desde donde se han enviado mensajes de esa naturaleza y entrado en la conversación en México. El hecho que hayan surgido de direcciones IP en esos lugares no significa necesariamente que salieran de ahí. Hay tecnología para poder utilizar un DNS (dominios en internet) extranjero, estar en un VPN (que es una red privada virtual) o utilizar un servidor Proxy que permite navegar en forma anónima, para esconder el origen de un mensaje.

Una de las peculiaridades que se han encontrado con la intromisión rusa en elecciones pasadas es que no sólo utilizan robots, sino cuentas reales de personas de carne y hueso. En el caso del referéndum en Cataluña, la participación de RT fue significativa al difundir en ese periodo un 50 por ciento información sobre supuesta violencia policial con titulares como, anotó El País, “Fuertes videos: la brutal represión de la policía contra los votantes del referéndum catalán”, o “Cataluña elige su destino entre porras y balas de goma”. Una de las líneas editoriales de RT en México es precisamente la violencia y reproducción de artículos que inyectan odio.

No hay hasta ahora ninguna evidencia que demuestre que el gobierno ruso esté comenzando a interferir en la sucesión presidencial en México. Pero son demasiadas las llamadas de atención para no hacer caso y tomar el tema, al menos como una probabilidad, seriamente. El campo abierto por la debilidad de las instituciones, es fértil.

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El proyecto que viene, Romo presentara el proyecto de nación de AMLO

Fernando Garcia Ramirez,  13 nov. 17 El Financiero.
Dentro de una semana se presentará el nuevo proyecto de nación de Andrés Manuel López Obrador. El responsable de elaborarlo es el empresario regiomontano Alfonso Romo, que en esta ocasión está apoyando a López Obrador, como antes apoyó a De la Madrid, Salinas de Gortari, Zedillo y Fox. 
A un empresario oportunista –neoliberal, miembro del Opus Dei y Legionario de Cristo– encargó López Obrador que construyera la visión de futuro de su hipotética presidencia. Sorprende que hasta ahora la aguerrida base militante de Morena no haya dicho una sola palabra sobre el hecho de que AMLO le haya encargado la encomienda de pensar el mañana a quien está situado en sus antípodas ideológicas. Y es que en Morena no existe la posibilidad de disentir.

¿Qué clase de proyecto presentará Romo? No lo sabemos aún. Lo que sí sabemos es de dónde partió para elaborarlo. López Obrador le entregó su libro 2018: La Salida (Planeta, 2017) –el cual, según le confesó a empresarios, él no escribió sino sólo lo firmó y cobró sus regalías– al regiomontano porque éste contenía sus ideas sobre la situación del país y ofrecía sus remedios. Luego de leerlo, Romo se reunió con el tres veces candidato: “Le dije: tu diagnóstico de México es correcto, tu diagnóstico es muy bueno, pero las medicinas, con esas medicinas no va a llegar el paciente ni a la ambulancia” (Forbes, febrero 2017). Hasta ese momento ninguno de sus hombres más cercanos
–como el economista Rogelio Ramírez de la O– se había atrevido a decirle la verdad.

Luego de haber pasado por las manos de Romo, el nuevo proyecto de nación de Andrés Manuel será realista (es decir: lleva más de una década presentando un proyecto irrealizable), “con bases sólidas, sin loqueras”. Sin loqueras. ¿Por qué ninguno de los militantes de Morena, entre los que se cuentan varios economistas de izquierda, habían dicho en público que las ideas de AMLO eran “loqueras”? Mucho tiene que ver con el perfil autoritario del candidato. ¿Autoritario? ¿No es eso una exageración? Romo, que lo conoce muy bien, dice que “se parece más al colombiano Álvaro Uribe... Uribe es de derecha, paramilitar, ¿horroroso, no? Ninguno de los dos es tan horroroso” (El Universal 27/2/17). Pero insisto: ¿autoritario? Dice Romo: “Andrés es un hombre fuerte. Trump es un hombre fuerte. ¿Qué quieres, un fuerte o un débil?” En lo personal yo me inclinaría no por un “hombre fuerte” que conduzca al pueblo, sino por un demócrata que empodere a la sociedad. Pero cada quién.

A Alfonso Romo, que actualmente dirige una “compañía dedicada a producir marranos para que produzcan órganos para el humano”, le fue encomendado coordinar el nuevo proyecto de López Obrador. No habrá sido sencilla esa petición. En dos puntos centrales –la reforma energética y la reforma educativa– tienen posiciones encontradas, aunque Romo las minimice y diga que son apenas “matices en los que no estamos de acuerdo”. ¿Cómo conciliar la visión moderna que sobre la educación tiene Romo con el apoyo declarado de AMLO a la CNTE, que se opone a eliminar la herencia de puestos y al inglés en las escuelas? Y en lo energético, ¿cómo empatar los intereses que Romo ha manifestado de participar con inversiones en los esquemas de la reforma energética, con la intención manifiesta de López Obrador de revertir esa reforma? ¿No será, el proyecto coordinado por Romo, una estrategia de AMLO para tranquilizar a quienes temen sus “loqueras” económicas con un proyecto de tinte modernizador? Después de todo, hombres fuertes como Chávez aseguraron al empresariado de su país que su proyecto sería progresista, alentaría las inversiones y no se dedicaría a expropiar. Todos sabemos la devastación que causó Chávez en la economía venezolana.

Poco se sabe de la forma en que se trató de hacer compatible el neoliberalismo de Romo con la posición de los talibanes de izquierda que pululan en el equipo de López Obrador. Un atisbo de esto se dejó ver en una nota perdida en el vértigo de estos días: “La inversión en obra pública será uno de los pilares del programa de AMLO. La apuesta por la generación de empleos de infraestructura es una de las claves (...) AMLO propone crear un corredor comercial que una los puertos de Salina Cruz y de Coatzacoalcos a través de un tren. Pero, ¿cómo se financiaría este proyecto?” Romo y su equipo saben que sólo puede realizarse mediante “emisión de deuda o Asociaciones Público-Privadas”, mientras que los economistas de izquierda de Morena “consideran que México debe invertir desde el superávit de sus cuentas, sin salir a los mercados. También le escapan a la figuras de las APP, porque dicen que es generarle negocios a los privados cuando no hay necesidad” (La política online 17/4/17).

Alfonso Romo, para quien “la democracia no es cosa de cobardes”, presentará el próximo lunes la visión del mañana de “la izquierda”. Es de suponerse que las huestes morenistas agacharan la cabeza y acatarán lo que el líder les presente. Muy distinto debe ser el papel de la sociedad crítica que debe revisar con lupa ciudadana cada renglón de ese proyecto, a sabiendas de que quizá sólo se trate de un caballo de Troya para mantener tranquilos a los mercados y a la clase media expectante. Estaremos atentos.
Twitter: @Fernandogr

Rusia en nuestras elecciones

Pablo Hiriart, El financiero.

Rusia intervino en las elecciones estadounidenses, de acuerdo con cuando menos 17 agencias de seguridad e inteligencia de ese país.

En los recientes comicios en Holanda los servicios encubiertos rusos hackearon el sistema de cómputo. Francia también padeció la injerencia rusa.

Todas las intervenciones rusas en procesos electorales extranjeros en fechas recientes han sido en favor de candidatos populistas, desde Donald Trump hasta Marine Le Pen.

Aquí en México, los organismos de propaganda del gobierno de Vladimir Putin, como el canal de televisión Russia Today, hacen proselitismo en favor de Andrés Manuel López Obrador, con la misma energía con que promueven la revolución bolivariana de Nicolás Maduro en Venezuela.

Quieren hacer ganar a López Obrador el próximo año, o en caso de que la tendencia electoral no le favorezca, existe el riesgo de que intenten hackear el sistema de cómputo del INE y desestabilizar a México, el vecino estratégico de Estados Unidos.

El INE está indefenso ante esa circunstancia.

Un ariete de la campaña rusa en favor de AMLO es –como ellos lo presentaron– “nuestro hombre en México”, el asesor de López Obrador para asuntos internacionales, John Ackerman.

Pero la propaganda de Russia Today es únicamente lo que está en la superficie, lo que se ve, pues bajo el puente corren aguas mucho más obscuras.

Fernando García Ramírez, colaborador de EL FINANCIERO, ha descrito el modus operandi de Russia Today en favor de AMLO y el intento del gobierno ruso por intervenir en nuestras elecciones.

A cambio ha recibido burlas del propio embajador Eduard R. Malayán, quien apuntó en una carta a este diario que en las redacciones se “movilizaron a todos los expertos ficticios para que intimidaran a los mexicanos con unas amenazas falsas para no permitir el acercamiento de los dos países”.

No es así. El problema no es el bienvenido acercamiento con su gran país, sino la propaganda abierta de Russia Today en favor del candidato presidencial populista.

Y, sobre todo, el riesgo del hackeo del cómputo electoral.

De acuerdo con el INE –nos dice García Ramírez–, el mayor número de accesos a la página www.votoextranjero.mx –el portal oficial desde el que se podrá votar en el exterior en los comicios presidenciales de julio–, proviene de computadoras instaladas en San Petesburgo.

Ante ese dato y la intromisión rusa en los comicios de algunos países, el embajador tiene un argumento endeble: “¿Y no se le ocurre al estimado autor (García Ramírez) que todos esos ataques por todo el mundo pueden ser organizados por algunas instituciones interesadas del Occidente, que deliberadamente se llevan a cabo del territorio de Rusia?”

Pobre Rusia, inerme e indefensa. Sí, cómo no.

La embajada soviética en nuestro país fue una de las más grandes en el mundo, nos recuerda Shannon O‘Neil, investigadora senior del Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York. Aquí estaban los centros de entrenamiento de la KGB y la GRU, de inteligencia militar.

¿Se desmanteló el aparato de espionaje continental ruso operado desde la colonia Condesa? Ackerman y sus amigos de Russia Today nos lo podrían aclarar.

Y Gilberto López y Rivas, otro lopezobradorista que operó como espía de los servicios de inteligencia del Ejército soviético en Estados Unidos.

Shannon O’Neil advierte que “una campaña de desinformación rusa fácilmente podría exagerar y amplificar esos incómodos sentimientos (de una parte de la sociedad mexicana) en beneficio de candidatos anti Estados Unidos como López Obrador”.

Apunta: “México parece extremadamente vulnerable a la misma interferencia rusa que ocurrió en la elección estadounidense de 2016”.

En julio, concluye O’Neil, los mexicanos “deben elegir solos, sin la influencia de agitadores extranjeros que tienen otros objetivos en mente”.

Y esos objetivos son romper la interrelación creciente entre México y Estados Unidos –que va mucho más allá de Trump–, y ponernos en la órbita bolivariana a través de un populista como López Obrador.

Twitter: @PabloHiriart

El 'polémico' equipo de operadores de AMLO

Rivelino Rueda, El Financiero, 12 nov. 17

El líder nacional de Morena respalda el nombramiento de personajes polémicos para competir por cargos de elección y los justifica con el argumento de que partidos quieren influir en los procesos internos de selección en el partido. 

CIUDAD DE MÉXICO.- Con el argumento de que “en Morena no se imponen candidatos como en otros partidos” y que los abanderados de ese partido se designan por medio de “métodos democráticos”, Andrés Manuel López Obrador ha respaldado el nombramiento de personajes polémicos para competir por cargos de elección popular.

A pesar de que ha sido advertido por la misma militancia de Morena sobre los riesgos de designar a estas figuras, el tabasqueño justifica que la inconformidad se debe a que hay otros partidos, gobernantes o “traidores” queriendo influir en los procesos internos de selección de candidatos de ese partido.

Así sucedió en la campaña presidencial de 2012, donde también se eligieron alcaldías en Guerrero. Militantes, pobladores y precandidatos advirtieron en un mitin a AMLO de las ligas de José Luis Abarca (candidato del PRD-PT-MC a la presidencia municipal) con el crimen organizado.

El hoy dirigente de Morena dijo que “no podía hacer nada” y “palomeó” la candidatura de quien dos años más tarde, el 26 de septiembre de 2014, estuvo presuntamente involucrado en la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa
El caso más sonado fue el de la diputada local y excandidata de Morena a Las Choapas, Veracruz, Eva Cadena, quien fue videograbada en abril de 2017 recibiendo dinero que presuntamente debía entregar a López Obrador, por lo cual se abrió una carpeta de investigación por supuestos delitos electorales.

En ese catálogo está Rigoberto Salgado Vázquez, jefe delegacional en Tláhuac, quien es investigado por sus presuntos vínculos con el narcotraficante Felipe de Jesús Pérez El Ojos, quien fue abatido en julio por elementos de la Marina.

También está el caso de Marcelo Ebrard, exjefe de Gobierno capitalino, quien se encuentra en un autoexilio en Estados Unidos desde 2014 luego de que se le vinculó con desvío de recursos en la construcción de la Línea 12 del Metro, la cual tuvo que detener más de un año (marzo 2014 a noviembre de 2015)sus operaciones en 11 estaciones por las irregularidades en la obra.

En julio pasado, el senador Mario Delgado, aseguró que el exmandatario capitalino opera para Morena desde Estados Unidos (junto con Elías Moreno Brizuela) y que las puertas del partido están abiertas para él.

Delfina Gómez, excandidata al gobierno del Estado de México, falseó información en su declaración 3 de 3, además de autoliquidarse como alcaldesa de Texcoco con 440 mil pesos. Durante la campaña electoral en la entidad, también se reveló que Gómez Álvarez había descontado el 10 por ciento de su salario a empleados del municipio cuando era presidenta municipal, para supuestamente dirigirlos a una asociación de Higinio Martínez, actual alcalde de Texcoco.

Figura también Héctor Díaz Polanco, presidente de la Comisión de Honestidad y Justicia, quien ha llamado a que México se sume a la revolución Bolivariana.

En Nayarit, Morena lanzó como candidato al doctor Miguel Ángel Navarro, quien al inicio de la campaña fue acusado de tener vínculos con el exfiscal Édgar Veytia, detenido y actualmente procesado judicialmente en Estados Unidos por cargos de narcotráfico.

Salomón Jara Cruz fue el abanderado de Morena en Oaxaca en 2016, a pesar de que la militancia advirtió a López Obrador de que el exsenador enfrentaba tres procesos administrativos por el desvío de más de seis millones de pesos.

En la lista también están: René Bejarano, El señor de las ligas; Carlos Lomelí, ligado a la red de lavado del cártel de Raúl Flores Hernández; Alberto Anaya, líder del PT y cuya esposa es identificada por la PGR como artífice de una red de lavado, y Félix Salgado Macedonio, famoso por haber propiciado el auge del crimen en Acapulco.



La amenaza rusa a la elección en México

SHANNON K. O´NEIL, El Financiero, 9/nov/17.
La interferencia rusa en la elección presidencial estadounidense ha sido confirmada por no menos de 17 agencias de inteligencia y seguridad en Estados Unidos. Existe amplia evidencia de que los servicios de espionaje de Moscú también trataron de influir en comicios en Holanda, Francia y Alemania. Muchos se quejan en voz alta sobre posibles maquinaciones rusas en la elección general italiana del próximo mayo. Pero si Rusia realmente quiere dañar a Estados Unidos y debilitar el orden mundial en occidente, en muchos sentidos las elecciones de México ofrecen un blanco más fructífero y vulnerable.
Ningún país influye más en Estados Unidos que su vecino del sur. México sigue siendo uno de los socios comerciales más grandes de Estados Unidos, intercambiando casi 600 mil millones de dólares de bienes que mantienen a millones de trabajadores estadounidenses y a sus comunidades. Es el hogar ancestral de alrededor de 37 millones de méxico-estadounidenses e inmigrantes, y el lugar de residencia de la mayor diáspora estadounidense en el mundo. Refinerías, gasoductos y redes de energía entrelazan a ambos países, al igual que sus redes pluviales y ambientales. Cada país depende crecientemente uno del otro para fortalecer su seguridad nacional e incluso para proveer seguridad básica, compartiendo información e inteligencia mientras la policía vigila las calles, yendo tras de terroristas y redes del crimen organizado.

En julio de 2018, México elegirá no sólo a un nuevo presidente sino a todos los senadores y diputados, a nueve gobernadores y un gran número de posiciones locales, más de tres mil en total. El voto para cambiar el mayor número de oficiales electos en la historia moderna de México determinará el camino de esa nación para los próximos años, quizá décadas. Determinará si México permanece pragmático, abierto a comercio e inversión, apoyando la integración regional y amigable a Estados Unidos, o si voltea su mirada hacia adentro, compitiendo con Estados Unidos en materia de proteccionismo y hostilidad, y sacrificando la integración en aras de una política exterior más independiente y de una relación política y económica más cercana con otros países. Al haber mucho en juego tanto para México como para Estados Unidos, la posibilidad de una intromisión rusa tiene mayores implicaciones.

En esta coyuntura, por supuesto, predecir esa interferencia no es más que mera especulación. Pero recordemos que la inteligencia rusa tiene una larga historia en la nación azteca. La de la Ciudad de México fue una de las embajadas soviéticas más grandes fuera de la Cortina de Hierro durante la Guerra Fría, con más de 300 funcionarios. Sus edificios en la céntrica Colonia Condesa contenían centros de entrenamiento para la KGB y GRU (inteligencia militar). Docenas de agentes, muchos con mejor manejo del inglés que del español, colaboraban con Cuba, reclutaban y administraban a espías locales, y obsesivamente fotografiaban y escuchaban a sus contrapartes en la embajada estadounidense, a una corta caminata de distancia.

Dentro de México, la URSS ocasionalmente apoyaba en forma subrepticia protestas sindicales y políticas fomentadas por el Partido Comunista Mexicano y otras organizaciones disidentes. También difundía propaganda anti-estadounidense en periódicos locales, culpando a militares estadounidenses de crear la epidemia de VIH/SIDA, por ejemplo. Pero con mayor frecuencia cultivaba su cooperación con el gobierno mexicano, dada su decisión solitaria de mantener relaciones diplomáticas con la Cuba de Castro y de tener posteriormente un papel primordial en el proceso de pacificación en Centroamérica en detrimento de los Contras nicaragüenses apoyados por Reagan.

Aun cuando la naturaleza de la misión cambió con la caída del Muro de Berlín, la presencia rusa no disminuyó. Los agentes de inteligencia rusos siguieron recorriendo las calles de la capital mexicana bajo el amparo de los recién bautizados Servicios Federales de Seguridad.
En años recientes, la red de espionaje ha sido apoyada por una amplia maquinaria de propaganda en la forma de servicios oficiales de noticias que incluyen a Sputnik y Russia Today (o RT). El canal de noticias de cable de 24 horas en español de esta última ha ganado relevancia, logrando más tracción que cualquier medio extranjero. Su colaborador más prominente es John Ackerman, asesor en temas internacionales del candidato presidencial populista Andrés Manuel López Obrador, quien va adelante en las encuestas electorales.

México permanece extremadamente vulnerable a la misma interferencia rusa que ocurrió en la elección estadounidense de 2016. Facebook, Twitter y Google son importantes fuentes de información para muchos mexicanos. Los periódicos y televisoras locales han estado dispuestos a difundir reportajes que alaban o condenan, a cambio de publicidad o dinero.

El gobierno mexicano carece de una agencia especializada y su Instituto Electoral no tiene la experiencia para exponer a quienes publican noticias falsas o revelaciones embarazosas provenientes de hacking. Peor aún, el reciente mal comportamiento del gobierno le dificulta enfrentar esas debilidades. En junio, el New York Times expuso que el gobierno usó un software de seguridad israelí conocido como Pegasus para intervenir teléfonos celulares de adversarios políticos y activistas de la sociedad civil. Ese abuso ha provocado una profunda y justificable desconfianza en cualquier esfuerzo público oficial para salvaguardar medios de comunicación o la elección en sí, dejando expuestos tanto a partidos como a campañas.

Las campañas de desinformación son más efectivas cuando alimentan creencias arraigadas y conflictos latentes. Éstos abundan tanto en México como Estados Unidos. México mantiene sospechas añejas de su vecino, y jamás olvidará sus intrusiones militares y los ataques a su soberanía.

Los exabruptos de Trump hacen eco de las peores intenciones estadounidenses que uno pudiera encontrar en los libros de historia de México. Su demanda insistente por un muro fronterizo, sus amenazas de deshacer el TLCAN, y su denigrante visión de los mexicanos como criminales y violadores han creado una apertura natural para que los operadores rusos empujen su cuña. Observemos cómo funcionarios y medios rusos responden a la creciente pugna entre Estados Unidos y Venezuela, diciendo que América Latina y el Caribe han dejado de ser el patio trasero estadounidense, y “no pueden ser tratados como si el hermano mayor estuviera hablando con los miembros menos importantes de la familia”.

Una campaña de desinformación rusa fácilmente podría exagerar y amplificar esos incómodos sentimientos en beneficio de candidatos anti-Estados Unidos como López Obrador. A su vez, esto podría cambiar fundamentalmente la dirección de México, descarrillando la transformación económica y despedazando la confianza y cooperación bilateral que llevan tres décadas forjándose.

México necesita aprender de la experiencia estadounidense y salvaguardar su proceso electoral de la interferencia extranjera. Es justificable que los votantes mexicanos estén en búsqueda de candidatos dispuestos a enfrentar el crimen y la corrupción, que incrementen transparencia y rendición de cuentas, que aumenten el acceso a oportunidades económicas, y sí, que defiendan su dignidad contra los ataques del gobierno estadounidense. Pero en julio deben elegir solos, sin la influencia de agitadores extranjeros que tienen otros objetivos en mente.
*Senior Fellow for Latin America Studies at the Council on Foreign Relations in New York.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

impoluto

JAIME SÁNCHEZ SUSARREY, 7 NOV. 17 EL FINANCIERO

AMLO se define a sí mismo por dos características esenciales. La primera: soy puro e impoluto. La segunda: soy indestructible. Y todo ello deriva en la victimización perenne. La mafia en el poder trama complots y distribuye falsa información sin poder vencerlo ni doblarlo.

Se trata de algo así como la versión mexica de la caricatura de Tom y Jerry. El gato, Tom (la mafia en el poder), persigue y pone trampas al ratón, Jerry (Andrés), sin lograr atraparlo y recibiendo siempre, al final, un portazo en la cara. La persecución se reanuda una y otra vez, hasta el infinito, pero Jerry siempre sale victorioso.

Sin embargo, la representación de “el rayito de esperanza” choca de manera frontal con la realidad. Porque su corte está integrada de personajes oscuros y alianzas más que dudosas. Ahí está el caso de René Bejarano que acaba de ser integrado a su comité de finanzas, donde seguramente hará algo más que estirar ligas.

Y, por si lo anterior fuera poco, el Partido del Trabajo, y su presidente, Alberto Anaya, que fueron purificados por haber hecho alianza con su Alteza Serenísima, han sido implicados en desvíos millonarios de fondos públicos. Amén que el PT no es un ejemplo de autoridad moral ni política, sino de oportunismo y subordinación a Kim Jong-un, líder de Corea del Norte.

La realidad es que López Obrador se ha tornado cada vez más patético. Ahora va contra un programa de la corriente Galileos del PRD, exigiendo que lo censuren por haber realizado una entrevista televisada a Miguel Ángel Mancera. ¿El motivo? Acto anticipado de campaña y compra de tiempo en medios electrónicos de comunicación.

Dije arriba patético, pero me corrijo: es grotesco y cínico. Andrés Manuel lleva 17 años en campaña, si asumimos que desde que tomó posesión como jefe de Gobierno empezó a trabajar por su candidatura. Y desde entonces no ha parado. Pero ahora viola explícitamente la ley al aparecer en cientos de miles de spots promoviéndose para la Presidencia de la República.

Hay, sin embargo, algo más grave. López Obrador no sólo se relaciona y encubre a personajes corruptos, sino tiene efectos corruptores. Claudia Sheinbaum es, sin duda, de lo mejor que rodea al candidato de Morena, pero la hizo cómplice de la opacidad de los segundos pisos, cuando la nombró responsable de su construcción durante su gobierno.

Por lo demás, la victimización como método y expediente de su candidatura choca también con la realidad. El caso del encarcelamiento de Carlos Ahumada es paradigmático. Luis González de Alba, que sabía de lo que hablaba, denunció en su momento que las condiciones de confinamiento de Ahumada eran mucha más extremas que las de los estudiantes presos en Lecumberri en 1968.

Con el paso del tiempo, López Obrador ha cambiado. Pero no porque ahora sea más tolerante ni porque tenga fe en las instituciones ni por pensar de manera más moderna. Ha cambiado porque el paso, inexorable, del tiempo lo ha vuelto más lento y obtuso.

Sus delirios mesiánicos se han acentuado. No se siente sólo elegido para salvar al pueblo, sino afirma que tiene, literalmente, poderes curativos. Por eso su programa para combatir la violencia y la inseguridad es la predica del amor y la paz. No hay que encarcelar a los delincuentes, sino alejarlos del mal. Tocadme y sanareis.

Y aunque, ante la intransigencia e intolerancia de Trump, no ofrece una catarsis curativa, sí postula una capacidad persuasiva que hará que el presidente de EU entienda que la cooperación y las buenas maneras son mejores que el insulto, la diatriba y la construcción del muro.

En lo que se refiere al cáncer de la corrupción, no tiene duda que será extirpado de manera milagrosa, con el solo ejemplo que irradiará desde la Presidencia de la República. Esa luz barrerá, como un soplo, las escaleras de arriba para bajo, ya no digo eliminando a los corruptos, sino extirpando los malos hábitos e inclinaciones.

Todos estos rasgos ya estaban presentes en 2006 y 2012, pero se han acentuado con el paso del tiempo. La lentitud al hablar, que se puede constatar en las entrevistas, y el lenguaje corporal cansino y desganado, que se observó en su visita al Wilson Center, son el nuevo dato del personaje.

AMLO se ha vuelto una parodia de sí mismo. Hay que impedir que convierta al país, primero, en una caricatura y, luego, en una pesadilla.

Las ocurrencias de AMLO

LEO ZUCKERMANN, 07 de Noviembre de 2017
De ganar las elecciones, su gobierno daría marcha atrás al proyecto de infraestructura más grande de la historia del país, la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM)
Si entiendo bien, la campaña de López Obrador presentará pronto su programa de gobierno, así como el gabinete presidencial, en caso de ganar. Será un evento importante que nos dará más información del tipo de gobierno que quiere el tabasqueño. Ojalá sea un ejercicio serio de políticas públicas y no de ocurrencias, como las que ha anunciado AMLO.
Un ejemplo es la propuesta de cancelar la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM). Según el candidato de Morena, de ganar las elecciones, su gobierno daría marcha atrás al proyecto de infraestructura más grande de la historia del país. En lugar del NAIM en Texcoco, ellos construirían uno nuevo en la actual Base Aérea de Santa Lucía, Estado de México, que operaría en conjunto con el actual aeropuerto capitalino, que no se cerraría.
De acuerdo con AMLO, el país se ahorraría mucho dinero con esta alternativa. El problema es que no ofrece cifras para comprobar que efectivamente habría un ahorro. Yo lo dudo. Para empezar, la cancelación del NAIM en Texcoco implicaría hundir todos los costos de lo que se habría invertido hasta el primero de diciembre de 2018. Estamos hablando de entre mil y tres mil millones de dólares. A esto habría que sumarle las penalizaciones que tendría que pagar el gobierno por incumplimiento de los múltiples contratos que se tienen firmados.
Ya se colocaron seis mil millones de dólares de bonos para financiar el NAIM. La semana pasada se vendieron cuatro mil millones, consiguiendo tasas muy competitivas (3.875% para el bono de diez años y 5.5% para el de 30). Hubo una copiosa demanda de inversionistas que pusieron su dinero garantizado con los flujos futuros de la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA). Los mercados internacionales, que no son tontos, sí le tienen confianza al proyecto del gobierno de Peña. AMLO, no.
Súmese que su alternativa quizá ni siquiera es viable, porque no caben en el espacio aéreo del Valle de México dos aeropuertos operando al mismo tiempo. En suma, mientras yo no vea los números de López Obrador, su propuesta me parece una ocurrencia que nos podría costar varios miles de millones de pesos de costos hundidos en caso de llevarse a cabo.
Otro ejemplo. Hace unos días, AMLO anunció la descentralización del gobierno federal a los estados. La Secretaría de Turismo se iría a Chetumal. ¿Hay algún estudio técnico para sustentar esta propuesta? ¿Acaso no sería mejor en Puerto Vallarta? ¿Por qué no en Valle de Bravo?
Suena a otra ocurrencia. Igual que mudar la Semarnat a Mérida, la Sener a Villahermosa, Sedesol a Oaxaca, SEP a Puebla, Cultura a Tlaxcala, Salud a Chilpancingo, Sagarpa a Guadalajara, Función Pública a Querétaro, Trabajo a León, Sedatu a Pachuca, SCT a San Luis Potosí, Economía a Monterrey, Pemex a Ciudad del Carmen, CFE a Tuxtla Gutiérrez, Conagua a Veracruz, Capufe a Cuernavaca, Infonavit a Toluca, IMSS a Morelia, ISSSTE a Colima, Diconsa a Zacatecas, Nafin a Torreón, Conafor a Durango, Fonatur a Bahía de Banderas, Conacyt a La Paz y el SAT a Mexicali. ¿De dónde salen estos destinos? ¿Por qué esos y no otros? ¿Cuánto le costaría al erario la mudanza de tantos burócratas? ¿Qué pasaría con las oficinas que tiene el gobierno federal en la Ciudad de México?
La descentralización, según el candidato, tendría el objetivo de “reactivar la economía de los estados”. Interesante razonamiento que pinta de cuerpo entero la fe estatista de AMLO. Resulta que el desarrollo económico de una región se logra llevando burócratas. Ojalá fuera así de sencillo. Tan fácil como llenar el país de empleados gubernamentales y voilà.
Después de los sismos de 1985, el gobierno de Miguel de la Madrid descentralizó el Inegi a Aguascalientes (AMLO propone que se quede ahí). ¿Sirvió esta medida para detonar el desarrollo económico de esa ciudad? No. Lo que detonó el impresionante crecimiento de Aguascalientes fue la construcción de la planta de Nissan y las de varios de sus proveedores. Lo que no entiende el tabasqueño es que es el mercado, no el Estado, el que genera el verdadero desarrollo de la economía.
¿Qué va a hacer AMLO para generar empleos del sector privado de mayor productividad y valor agregado en las zonas de crecimiento rezagado? Eso todavía no lo sabemos. Ojalá venga en su programa de gobierno. Por lo pronto, lo que adelantó es que el gobierno va a trasladar un chorro de burócratas financiados por los contribuyentes para que los pobres salgan del subdesarrollo. Suena a otra ocurrencia más. Una ocurrencia estatista, para ser más precisos.
                Twitter: @leozuckermann

martes, 7 de noviembre de 2017

2018: López Obrador (y II)

RAYMUNDO RIVA PALACIO, 7 nov. 2017, El Financiero.


A poco menos de una semana de las elecciones en el Estado de México, Andrés Manuel López Obrador se levantó en uno de esos días que quiere destruir todo. Le tomó una llamada a Carmen Aristegui, la afamada conductora de noticieros de radio y televisión acosada y perseguida por dos gobiernos, a quien maltrató porque no le gustó lo que la periodista estaba obligada, por su profesión, a hacer: preguntar y cuestionar. “Mirona profesional”, le recetó López Obrador por hacer su trabajo. Horas después le tomó una llamada telefónica a Pepe Cárdenas, otro de los conductores por excelencia, con quien se peleó ácidamente. La catarata de críticas le llovió al virtual candidato a la Presidencia.

Su intolerancia ante preguntas incómodas, pero pertinentes, preocuparon al equipo de campaña de Delfina Gómez, candidata de Morena al gobierno del Estado de México, que llevaron a uno de sus miembros a comentar: “Espero que no venga más; es un lastre”. Gómez, la cenicienta política, perdió apenas con el candidato del PRI, tras una fuerte campaña en medios contra actos de presunta corrupción de miembros de Morena que frenaron su ascenso. La corrupción, una de las grandes banderas de López Obrador, que proclamó “la honestidad valiente”, fue horadada, pero López Obrador, cuya formación teológica ve sólo buenos o malos sin matices, ha sido refractario a esas críticas.

Hace unos días nombró a Félix Salgado Macedonio como coordinador estatal de Morena en Guerrero. Salgado Macedonio fue presidente estatal del PRD, diputado federal y alcalde de Acapulco; político primitivo, atrabiliario, quien durante su administración en el puerto se dejó arrastrar en una pelea entre narcotraficantes que peleaban la plaza, y lo tenían amenazado de muerte. Su nombre apesta, pero no es algo que inquiete a López Obrador. Por ejemplo, hace unos días respaldó a Claudia Sheimbaum como aspirante al gobierno de la Ciudad de México, sujeta a investigación para determinar si como delegada de Tlalpan incurrió en ilegalidades que pudieran haber causado la muerte de 19 niños en el Colegio “Enrique Rébsamen”.

Las críticas sobre corrupción en su entorno, siempre las ha rechazado sin argumentación alguna, salvo que “la mafia del poder”, donde agrupa a todos los que no piensen como él, se encuentra detrás de ello. La forma frívola como aborda el tema, le va a costar. Algunas personas que lo ven con aprecio, han comenzado a observar públicamente que López Obrador no es como se pinta. Uno de ellos es el reconocido académico Edgardo Buscaglia, actualmente investigador en la Universidad de Columbia, quien reveló a la revista The Atlantic, en una crónica titulada “El Populista Salvador de México Puede ser Demasiado Bueno para ser Verdad”, un episodio que lo dibuja de cuerpo entero.

Buscaglia recordó que cuando llegó a ser jefe de Gobierno de la Ciudad de México, su equipo lo buscó en busca de ideas frescas, por lo que le propuso contralores ciudadanos, mediante los cuales le daría acceso a ciudadanos a revisar el gasto de gobierno para así inhibir la corrupción y renovar la confianza en el gobierno. La respuesta que recibió fue que López Obrador pensaba que eso era darle a “la gente demasiado control” y que prefería hacerlo él mismo. Según Buscaglia, López Obrador mantuvo la jerarquía local corrupta a fin de que pudiera servirle a sus propios objetivos. No es el revolucionario devoto de las reformas democráticas que dice ser, agregó el investigador, que vivió varios años en México.

El artículo en The Atlantic recoge las críticas que señalan que las prescripciones de López Obrador en materia de corrupción y del Tratado de Libre Comercio de América del Norte son muy idealistas y simples, que en lugar de mejorar la economía y la democracia, la desestabilizarían y la debilitarían. “En un momento de profunda desconfianza en el gobierno, la visión de López Obrador puede ser intoxicante, pero si la historia es una guía, es improbable que provea la realidad que promete”, indicó la revista, que no fue la única, en caprichosa coincidencia, que habló del precandidato presidencial al arrancar noviembre.

El semanario británico The Economist publicó un artículo de su columnista de temas latinoamericanos, Michael Reid, que firma como “Bello”, quien aseguró que el tabasqueño “ha minado las instituciones democráticas de México”. The Economist advirtió que pese a que señala a Benito Juárez, Francisco Madero y a Lázaro Cárdenas como sus modelos a seguir, no podría ser más diferente a ellos en materia de la defensa de valores democráticos. Resalta el contraste con Cárdenas, quien argumenta que tenía un agudo sentido para distinguir lo popular y lo populista, y buscó reducir la división social, sin incitar al odio entre rivales y perdonó a aquellos que se habían levantado contra el Estado. Esto, en comparación López Obrador, quien “por el contrario, es menos aficionado a los gestos unificadores”.

La respuesta de López Obrador a las críticas fue el fin de semana… reiterando su apego a los principios de sus guías políticos. Nada más. No enfrentó las imputaciones de favorecer a la corrupción ni inclinarse por el autoritarismo. Tampoco respondió a los señalamientos sobre un pensamiento simple y sin contenido. Durante años López Obrador ha nadado de muertito, por utilizar una frase de él, pero ese largo periodo de gracia parece estar terminando. Es una primera llamada de atención para el precandidato, para que atienda, ataje, responda y muestre que no es como lo pintan.

Twitter: @rivapa

lunes, 6 de noviembre de 2017

2018, López Obrador (I)

RAYMUNDO RIVA PALACIO, El Financiero, 6 nov. 17

Como en cada elección presidencial desde 2006, Andrés Manuel López Obrador luce como un rival formidable. Convertido en víctima por el empecinamiento del presidente Vicente Fox, por meterlo a la cárcel por un delito menor –una mejora urbana que causaba una falta administrativa–, lo volvieron en el adversario que sintetizaba la inconformidad con el gobierno y abría puertas a una esperanza de cambio. Poderoso contrincante fue en 2012, y hoy no ha perdido esa categoría, aunque hay señales de que, el López Obrador de esas batallas, dejó de ser el que hoy busca por tercera ocasión la Presidencia. No tiene la estamina de antaño, y el López Obrador de aquellas feroces contiendas ha perdido el toque.

Sus frases han perdido brillo. Las metáforas que llegaban a ser brillantes son repetitivas, y su fraseo se arrastra como si estuviera cansado. Estas observaciones son subjetivas y abiertas a discusión, porque no pueden ser contrastadas con sus ritmos habituales de trabajo, dado que su bitácora de viajes, reuniones y actividades no suelen hacerse públicas. La opacidad, también, ha sido su compañera a lo largo de su vida política. El único argumento contrario es que pese a la operación de corazón que sufrió en 2013, que estuvo a punto de costarle la vida, y los divertículos que padece, se mantiene en campaña permanente, recorriendo el país como hace casi 40 años.

La percepción que se tiene sobre el ritmo actual de López Obrador, y opiniones en su entorno, han hecho que en las últimas semanas se hable entre algunos de sus cercanos sobre la posibilidad de que el candidato virtual ceda su lugar en la boleta presidencial a Marcelo Ebrard, exjefe de Gobierno de la Ciudad de México. Datos concretos sobre el porqué se menciona esa posibilidad no han trascendido, pero Ebrard ha intensificado, aunque discretamente, su actividad política preparando el regreso del autoexilio a principio de diciembre, días después de que los presuntos delitos por los que se investigó en la PGR, prescriban.

Ebrard, un político inteligente y sofisticado, debió haber sido el candidato de la izquierda en 2012, tras haberle ganado en las encuestas a López Obrador, que era el método que definiría al nominado. Pero el tabasqueño incumplió su acuerdo y al dejar claro que él no apoyaría a quien no fuera él, Ebrard optó por ceder el lugar y evitar la división de la izquierda. El exjefe de Gobierno capitalino fue perseguido en el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, pero se optó, hasta ahora, dejarlo en paz. En la prensa se ha discutido en dónde entraría Ebrard en el equipo de López Obrador, y lo ubican en el área de seguridad. No obstante, en los círculos lopezobradoristas también lo colocan en el área de la gobernación.

López Obrador, más allá de las lecturas que puedan hacer quienes han trabajado años cerca de él, no ha dado indicaciones de que esté listo para dejar el camino abierto a otro candidato, que, respaldado por él, ponga en marcha su programa de gobierno. Todas las declaraciones públicas del virtual candidato son que él se ve despachando en Palacio Nacional a partir de diciembre del próximo año. La seguridad con la que él se contempla en la Presidencia no difiere de la que mostraba en 2006 y 2012. La diferencia es el contexto. El político más conocido en México –sólo igual está Peña Nieto–, también es uno de los de mayor desgaste.

Los números, sin embargo, son contradictorios. Las encuestas muestran reducción de los negativos de López Obrador, que reflejan el descrédito de Peña Nieto y la desaprobación de su gobierno. Pero en cuanto a positivos, analizado a través de su partido, Morena –en este momento las encuestas sobre personas miden posicionamiento de nombre, no preferencia de voto–, se ha mantenido estable durante todo el año. De acuerdo con la última encuesta presidencial pública, dada a conocer por Consulta MItofsky en octubre, Morena arrancó en febrero con 15.1% y brincó a 18.5% en agosto. Para octubre llegó a 19.3% de preferencia de voto. El PAN tenía 18.8% en febrero, 19.3% en agosto y 19% en octubre. El PRI inició febrero con 13% y subió en agosto 4.5 puntos porcentuales, hasta situarse en octubre en 18.1%.

Analizados los partidos con alianzas, Morena y el PT se van al tercer lugar de la contienda, con un intervalo de 18.1 a 23.1%, contra el PRI y Partido Verde, que se sitúan en segundo lugar, con un intervalo de 18.6 a 23.6%, y fuera del margen de error de PAN-PRD y Movimiento Ciudadano, que encabezan las preferencias, con un intervalo de 21.8 a 27.2%. No obstante, en los nueve careos que simuló Consulta Mitofsky, no hay nadie hoy en día que pueda derrotar a López Obrador. Esto tiene una interpretación: Morena es López Obrador y sin él no estaría en condiciones de pelear por la Presidencia. Por lo mismo, todo depende de él y lo que haga o deje de hacer.

Morena no ha alcanzado a ser un partido con estructura que pueda sobrevivir a López Obrador. La posibilidad de alcanzar la Presidencia depende únicamente de su fuerza, su inteligencia y su capacidad para persuadir a quienes hoy se encuentran indecisos. Pero también de que no cometa errores. Esa es otra característica del eterno aspirante presidencial: se descarrila solo. Le sale su espíritu poco tolerante y sus reflejos lentos. Esto lo ha aniquilado en el pasado y, si no aprende, le sucederá en el futuro. Recientemente nos lo demostró.

Twitter: @rivapa